20 de noviembre de 2008

El auto que enfermó a Garzón un 20-N




El auto que enfermó a Garzón un 20-N


Elisa Serna

UCR 20 de Noviembre de 2008

Leido y estudiado el Auto de Baltasar Garzón, es de valorar, en primer lugar, el arrojo moral del que ha hecho gala para denunciar, estudiar y documentar con su equipo, para ponerse en la piel de las victimas del contubernio nacional-católico: asesinados sin juicio o prisioneros del fascismo español del siglo XX. Pero no puede ser tarea para un juez solo ante el peligro, como Gary Cooper.

Meterse entre pecho y espalda la represión fascista, el dolor infinito de los supervivientes, acercarles el momento, esperado setenta años, del catártico duelo publico pendiente, no se hace sin salir ileso, entero, fuerte.

Los estremecedores experimentos del Dr. Nájera

Apartados como el que dedica a los experimentos del Dr. Najera, con prisioneros políticos, adultos o niños, mujeres u hombres, con objeto de extirpar "la fuente de su fanatismo marxista" no pueden ser leídos y digeridos sin arriesgarse a mirar de frente, a los ojos, el lado mas siniestro de la condición española, sin quedar algo tocado por unas horas. Las personas mas implicadas en el restablecimiento in situ de la Memoria histórica han precisado apoyo psicológico. Tras leer el Auto, creo que Baltasar Garzón podría encontrarse en el brete de tener que recurrir también a la chaiselongue de algún buen psicologo, o cuando menos a unas vacaciones reconstituyentes.

Un Auto magnifico, pero incompleto


Ahora bien, dicho esto – lo cortes no quita lo valiente - el Auto nada menciona, por ejemplo, las condiciones en que se hacinaron las presas y presos en penales, cárceles, campos de concentración o colegios, garáges, Batallones Disciplinarios de Trabajadores Esclavos de Franco, conventos, seminarios, iglesias,etc. habilitados a partir de 1939 como pudrideros de seres humanos, violando la Convención de Ginebra o la Jurisprudencia Internacional sobre el trato humano debido a los prisioneros.


En la España de 1939-40 morían cinco presos cada cuarto de hora

El ex-Fiscal anti-corrupción, D. Carlos Jimenez Villarejó, dio en una conferencia previa a la aprobación de la Ley de Memoria, en sede parlamentaria, el dato: en el periodo comprendido entre 1939 y 1946 murieron 193.648 prisioneros políticos. Es decir cinco personas cada cuarto de hora.

Quiero decir que el Proceso al Fascismo Español del siglo XX, debería ser instruido, en mi opinión lega, - la ignorancia es atrevida - con todos los apartados en que se subdividió la acción aniquiladora: desaparecidos, secuestro de niños perdidos de la guerra, muertos en las prisiones, exiliados, bienes incautados, etc.

Garzón solo, no puede: Crear una Fiscalia anti-impunidad

Si bien es pedagógico que se cree una Comisión de la Verdad, o grupo de expertos en el tema, entiendo yo que el Proceso al Fascismo Español, debe constituir un solo corpus acusandi al que correnponde la constitución o creación de un Tribunal especializado en el periodo de la historia española comprendido entre los años de 1936-1978 del siglo pasado, una Fiscalía anti-Impunidad, como sección especializada de la Fiscalía General de la Audiencia Nacional, pues la magnitud, las desestabilizaciones emocionales que la cuestión provoca en jueces y abogados, familiares y amigos, junto al número de los procesos a investigar y juzgar, podrían colapsar el funcionamiento regular, habitual y necesario de la Fiscalía de la Audiencia Nacional. El Equipo Nizkor, Jimenez Villaréjo, Martín Pallín, entre otros se han especializado en ese periodo de la historia española concienzudamente. Son tan valientes como Garzón.

Elisa Serna, cantautora, ex-presa y represaliada política.

Memoria.- ERC lleva la próxima semana al Pleno del Congreso una propuesta para reformar la Ley de Memoria


El debate sobre la memoria histórica volverá la próxima semana al Pleno del Congreso, cuando Esquerra Republicana defienda el martes una iniciativa para reformar la ley sobre esta materia aprobada en diciembre de 2007. El objetivo de los republicanos es que la Cámara tramite una nueva norma que realmente extienda derechos a "todos" los represaliados del franquismo, otorgándoles la condición "jurídica" de víctimas, algo que, según denuncia, no se hizo con la norma impulsada por el Ejecutivo en la anterior legislatura.

Uno de los fines de la iniciativa de ERC es que se avance hacia una verdadera "recuperación de la memoria histórica de la II República y de la represión franquista" que, según esta formación, "la propia dictadura y la amnesia de la transición tergiversó y escondió".

En la exposición de motivos de su proposición, que recoge Europa Press, Esquerra recuerda que ley aprobada hace casi un año, con el voto en contra de su formación, no cumplió las expectativas de las personas y organizaciones que han alentado este debate, entre otras cosas, porque no incluyó la anulación de los juicios sumarios de la dictadura.

CRIMENES CONTRA LA HUMANIDAD

Por eso, abogan por elaborar una nueva ley que proclame la aplicación de la doctrina de Naciones Unidas sobre los Crímenes contra la Humanidad a los cometidos "sistemáticamente" por el régimen de Franco y reconozca "el derecho inalienable a la verdad y el deber de recordar por parte del Estado".

El debate sobre esta cuestión se producirá sólo unos días después de que el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón decidiera dar por extintas las responsabilidades penales que había atribuido a Franco y se inhibiera en favor de los juzgados de las provincias en las que están las fosas comunes cuya apertura había ordenado hace unas semanas.

Además, los independentistas catalanes pretenden que el Congreso redacte un nuevo texto legislativo que reconozca jurídica y moralmente la condición de víctimas a todas las personas físicas y jurídicas que sufrieron persecución y muerte y que todas ellas, incluidas las instituciones públicas y las organizaciones de todo tipo, sean "restituidas moral y materialmente".

Asimismo, la proposición de ley busca que se reconozca la II República como un Estado democrático y de derecho "precursor" de la democracia actual y que se recupere la "memoria histórica" de este periodo y de la dictadura que, a su juicio, "que ha sido manipulada, silenciada, olvidada o no estudiada y difundida en profundidad".

Hablan los asesinos:






Hablan los asesinos:
Al contrario de lo que postulaban y defendían los golpistas y sublevados traidores al Estado Republicano y a su Gobierno legalmente constituido, la represión contra los frentepopulistas, anarquistas, librepensantes y leales a la República no tuvo relación alguna con una pretendida reacción no premeditada, instintiva, justa, moral y ética de las personas “de orden” debido al supuesto hartazgo en el que éstas vivían como consecuencia de lo que con posterioridad y convenientemente se calificó desde el nuevo régimen como de “permanente desgobierno y anarquía” del perverso Frente Popular.

No. La represión siguió un modelo hábilmente entretejido en reuniones previas celebradas en marzo, mayo, junio y julio de 1936 entre los responsables de la conjura (Mola, Sanjurjo, Orgaz, Goded, Kindelán, Saliquet, Franco, Fanjul, Queipo, Yagüe, Varela, Galarza, Alonso Vega, Cabanellas, García Valiño, el mismísimo Calvo Sotelo, José Antonio Primo de Rivera, ¿también Gil Robles?, Juan March, Luis Bolín, Martínez Anido, el Cardenal Soldevilla, Fal Conde, Javier de Borbón-Parma, los Oriol, los Luca de Tena…), modelo que pretendía acabar físicamente y aniquilar ideológica y espiritualmente a los preconizadores, defensores y seguidores de las ideas progresistas y socializadoras (que postulaban ideas tan peligrosas para los conservadores como la Reforma Agraria, la colectivización de tierras y grandes fincas en abandono, la laicidad y universalización de la enseñanza, la aconfesionalidad del Estado, etc., etc.).

Y este modelo represivo del que fueron víctimas indeseadas cientos de miles de personas –fría, calculada, específica y detalladamente desarrollado por Mola, Sanjurjo, Yagüe, Franco y otros, al modo y manera de la posterior “Solución Final” nazi contra los judios-- siguió las pautas y metodologías de las campañas colonialistas de los militares africanistas españoles en las aldeas y kábilas rebeldes del Magreb: exterminio de los contrarios y disidentes, neutralización de los tibios o equidistantes con prolífica eliminación de muchos de ellos y amedrentamiento del resto de la empavorecida población.

Así, si bien con diferente virulencia y visceralidad, desde 1936 a 1978 los golpistas, los fascistas, los falangistas, los tradicionalistas y fundamentalmente los franquistas y los que bien se cobijaban a la buena sombra de su robusto tronco (Movimiento, sindicalistas, tecnócratas, etc.), dieron muerte a 200.000 opositores, encarcelaron a 500.000 disidentes, obligaron a marchar al exilio a 550.000 contrarios, depuraron y desposeyeron de empleos a cientos de miles de funcionarios públicos, expoliaron de sus bienes a miles y miles de familias relacionadas con los asesinados y con los presos, y mantuvieron durante 40 años a una aterrorizada sociedad bajo la claveteada bota militar de la tiranía y la dictadura.

Confundiéndose entre sí y retroalimentándose en eficaz sinergia, estos fueron los medios y herramientas utilizados y estos fueron los fines y objetivos alcanzados por los golpistas del 17 y 18 de julio de 1936 y por sus satisfechos y gozosos sucesores y herederos de las cuatro décadas siguientes.

Y es sólo en este contexto de odio y desprecio por el inferior y por el diferente en el que pueden ¿comprenderse? palabras y declaraciones como las siguientes, cargadas todas ellas de augurios de muerte:

Jose Antonio Primo de Rivera, fundador y líder de Falange Española: “Queremos que España recobre resueltamente el sentido universal de su cultura y de su Historia. Y queremos, por último, que si esto ha de lograrse en algún caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia. Porque, ¿quién ha dicho -al hablar de “todo menos la violencia”- que la suprema jerarquía de los valores morales reside en la amabilidad? ¿Quién ha dicho que cuando insultan nuestros sentimientos, antes que reaccionar como hombres, estamos obligados a ser amables? Bien está, sí, la dialéctica como primer instrumento de comunicación. Pero no hay más dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y de las pistolas cuando se ofende a la justicia o a la Patria”.



O las del General Emilio Mola (arriba), responsable de la conjura y del golpe de Estado: "Las circunstancias por las que atraviesa …España [es] …tan caótica que no existe otro medio de evitarla que mediante la acción violenta. Para ello los elementos amantes de la patria tienen forzosamente que organizarse para la rebeldía con el objeto de conquistar el poder... Esta conquista se hará mediante la colaboración de las fuerzas armadas y los grupos políticos, sociedades e individuos aislados que no pertenezcan a partidos, sectas y sindicatos que reciben inspiraciones del extranjero: socialistas, masones, anarquistas, comunistas... Se tendrá en cuenta que la acción debe ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. La represión será dura; desde luego, serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al Movimiento... aplicándoles castigos ejemplares a dichos individuos… Una vez tomado el poder se instaurará una dictadura militar… ". Iniciada la revuelta en Pamplona, Mola insiste: “es necesario propagar una atmósfera de terror…”. En la Instrucción del 30 de junio ordenaba “eliminar los elementos izquierdistas: comunistas, anarquistas, sindicalistas, masones, etc.” y precisaba como debía ser la sublevación: "...de una gran violencia: las vacilaciones no conducen mas que al fracaso". En julio, ya en plena sublevación, Mola expresaba claramente la idea de exterminio: "Cualquiera que sea abierta o secretamente defensor del Frente Popular, debe ser fusilado... Hay que sembrar el terror... dejar sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros… Tenemos que causar una gran impresión, todo aquel que sea abierta o secretamente defensor del Frente Popular debe ser fusilado… En este trance de la guerra yo ya he decidido la guerra sin cuartel. Yo veo a mi padre en las filas contrarias y lo fusilo… A los militares que no se hayan sumado a nuestro Movimiento, echarlos y quitarles la paga. A los que han hecho armas contra nosotros, contra el ejército, fusilarlos… ". Por último, es obligado señalar que las siguientes palabras del propio Mola (en declaraciones a Radio Burgos el 31 de Julio de 1936) traslucían el decidido propósito de los golpistas de aniquilar permanentemente y para siempre a liberales, progresistas e izquierdistas: “Yo podría aprovechar nuestras circunstancias favorables para ofrecer una transacción a los enemigos, pero no quiero. Quiero derrotarlos para imponerles mi voluntad y para aniquilarlos.” “Ni pactos de Zanjón, ni abrazos de Vergara, ni pensar en otra cosa que no sea una victoria aplastante y definitiva”. Pero antes de abandonar a Mola, sería bueno reseñar los tres primeros artículos de su horrenda "Instrucción Reservada nº 1". Dicen así: "Primero: Serán pasados por las armas, en trámite de juicio sumarísimo, como miserables asesinos de nuestra Patria sagrada, cuantos se opongan al triunfo del expresado Movimiento salvador de España, fueron los que fueren los medios empleados en tan perverso fin; Segundo: los militares que se opongan al Movimiento de salvación serán pasados por las armas por los delitos de lesa Patria y alta traición a España; Tercero: se establece la obligatoriedad de los cargos y quienes nombrados no los acepten caerán en la sanción de los artículos anteriores". Finalmente, Mola no abandonó este siniestro talante en las siguientes Instrucciones Reservadas. Así de reiterativo y recalcitrante se mostraba en la I.R. número 5º: "Ha de advertirse a los tímidos y vacilantes que aquél que no esté con nosotros, está contra nosotros, y que como enemigo será tratado. Para los compañeros que no son compañeros, el movimiento triunfante será inexorable" (para más detalles, ver “El general Batet” de Hilari M. Raguer y “Historia de la Iglesia en España, 1931-1939: 1931-1939” de Gonzalo Redondo).

Los corresponsales de prensa extranjeros y los lectores franceses, ingleses y americanos tuvieron ocasión de tomarle la medida a esta saña asesina de los golpistas y de los franquistas leyendo las declaraciones del capitán Gonzalo de Aguilera Munro. Aguilera, nacido en Madrid en 1886 y fallecido en Salamanca en 1965, era un aristócrata, terrateniente y capitán del ejército sublevado en la Guerra Civil, durante la que desempeño la función de jefe de prensa de los generales Franco y Mola. Así se expresaba Aguilera ante un periodista norteamericano:

"Todos nuestros males vienen de las alcantarillas. Las masas de este país no son como sus americanos, ni como los ingleses. Son esclavos. No sirven para nada, salvo para hacer de esclavos. Pero nosotros, las personas decentes, cometimos el error de darles casas nuevas en las ciudades en donde teníamos nuestras fábricas. En esas ciudades construimos alcantarillas, y las hicimos llegar hasta los barrios obreros. No contentos con la obra de Dios, hemos interferido en su voluntad. El resultado es que el rebaño de esclavos crece sin cesar. Si no tuviéramos cloacas en Madrid, Barcelona y Bilbao, todos esos líderes rojos habrían muerto de niños, en vez de excitar al populacho y hacer que se vierta la sangre de los buenos españoles. Cuando acabe la Guerra destruiremos las alcantarillas. El control de natalidad perfecto para España es el que Dios nos quiso dar. Las cloacas son un lujo que debe reservarse a quienes las merecen, los dirigentes de España, no el rebaño de esclavos".

En una entrevista con el periodista inglés Peter Kemp, el capitán Aguilera llegó a decir: "El gran error que han cometido los franquistas al empezar la Guerra Civil Española ha sido no fusilar de entrada a todos los limpiabotas. Un individuo que se arrodilla en el café o en plena calle a limpiarte los zapatos está predestinado a ser comunista. Entonces ¿por qué no matarlo de una vez y librarse de esa amenaza?". El capitán Anguilera añadió que, el 18 de julio de 1936 «hizo poner en fila india a los jornaleros de sus tierras, escogió a seis y los fusiló delante de los demás» para sembrar el terror entre ellos.

Estremecen también las palabras de Aguilera al periodista norteamericano John Whitaker: "Tenemos que matar; matar y matar; ¿sabe usted? Son como animales, ¿sabe?, y no cabe esperar que se libren del virus del bolchevismo. Al fin y al cabo, ratas y piojos son los portadores de la peste. Ahora espero que comprenda usted qué es lo que entendemos por regeneración de España... Nuestro programa consiste... en exterminar un tercio de la población masculina de España. Con eso se limpiaría el país y nos desharíamos del proletariado. Además también es conveniente desde el punto de vista económico. No volverá a haber desempleo en España, ¿se da cuenta?".




En la misma línea se manifestaba el conjurado general Gonzalo Queipo de Llano (arriba, en l imagen) durante sus habituales soflamas tabernarias radiofónicas contra sus enemigos, lanzadas desde micrófonos sevillanos. El 23 de julio de 1936 llegó a proferir las siguientes barbaridades: "Estamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable: ¡Morón, Utrera, Puente Genil, Castro del Río, id preparando sepulturas! Yo os autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros; que si lo hiciereis así, quedaréis exentos de toda responsabilidad. Al Arahal fue enviada una columna formada por elementos del Tercio y de Regulares, que han hecho allí una razzia espantosa". Y proseguía dos días después:"¿Qué haré? Pues imponer un durísimo castigo para callar a esos idiotas congéneres de Azaña. Por ello faculto a todos los ciudadanos a que, cuando se tropiecen a uno de esos sujetos, lo callen de un tiro. O me lo traigan a mí, que yo se lo pegaré… Nuestros valientes legionarios y Regulares han enseñado a los cobardes de los rojos lo que significa ser hombre. Y, de paso, también a las mujeres. Después de todo, estas comunistas y anarquistas se lo merecen, ¿no han estado jugando al amor libre? Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho que forcejeen y pataleen…Ya conocerán mi sistema: Por cada uno de orden que caiga, yo mataré a diez extremistas por lo menos, y a los dirigentes que huyan, no crean que se librarán con ello: les sacaré de debajo de la tierra si hace falta, y si están muertos los volveré a matar…". Y el 18 de agosto, lo corrobora: “El ochenta por ciento de las familias de Santa Lucía está ya de luto”. Y con el objetivo de causar terror entre la tripulación de un buque leal a la República, en septiembre espeta: “He dado orden de fusilar a tres familiares de cada uno de los marineros”. En otra ocasión, Queipo tildó al golpe militar como de “depurador del pueblo español” y animó a eliminar a “cualquiera que simpatizara con corrientes sociales avanzadas o simples movimientos de opinión democrática y liberal”.


En proferir obscenidades no le iba el general golpista Yagüe (en la imagen superior) a la zaga a Queipo. Veámoslo en estas declaraciones a un corresponsal estadounidense del "New Herald Tribune", hechas pocos días después de la matanza de republicanos en la plaza de toros de Badajoz: "Naturalmente que los hemos fusilado ¿Pensaban que me llevaría conmigo a 4.000 rojos mientras mi columna avanzaba luchando contrarreloj? ¿Debía dejarlos en libertad a mis espaldas permitiéndoles que hicieran nuevamente de Badajoz una ciudad roja?".



Con semejantes atrocidades verbales, mera constatación de lo que se venía practicando por millares en cunetas y tapias, los golpistas, todos los golpistas, venían a demostrar que independientemente de su adscripción política o grupal, todos ellos bebían de las mismas fuentes ideológicas. Esto puede comprobarse en las declaraciones de José Sáinz, Pepe Sainz (en la fotografía de más arriba), destacadísimo miembro del “polit buró” falangista, posteriormente caído en desgracia por su cercanía al díscolo Jefe de Falange Española, Manuel Hedilla. Decía así: “El primer problema moral es hacer justicia rápida y enérgica; las familias de los asesinados que son el pilar más sólido y moral que tiene la provincia y la causa, se desmoralizan si ven debilidad. La provincia tiene aproximadamente 20.000 asesinos que deben desaparecer urgentemente; esta gente ni ha trabajado ni trabajará, ni ha agradecido ni agradecerá; suponiendo que cada uno cueste solamente dos pesetas diarias, resultan por 40.000 pesetas diarias: ¡15 millones al año! Con eso arreglo yo la provincia económicamente”.

No es de extrañar pues, que similar verborrea funesta y disparatada saliera de los labios de otros responsables golpistas, fascistas y franquistas. Por ejemplo, en el caso del general sublevado Antonio Sagardi Ramos, que durante su invasión de la Cataluña republicana en abril de 1938 tenía por aterrorizante lema "Fusilaré a diez catalanes por cada hombre muerto de mi guardia". O el caso del Comandante (más tarde Teniente General del ejército español) Mujammed Ben Missian, el cual respondió a las protestas del periodista John T. Whitaker por la salvaje violación de dos jóvenes en Navalcarnero por 40 mercenarios moros diciéndole que no se enfureciera tanto, porque las iban a fusilar en menos de cuatro horas. Escuchadas las fanfarrias de este infernal y fúnebre coro, ya no es de asombro que sujetos como el general Millán Astray, jefe de La Legíón, profirieran el grito de “¡¡Muera la Inteligencia!!, ¡¡Viva la Muerte!!” en la Universidad salmantina frente al hasta ese momento entusiasta colaboracionista y desde entonces horrorizado arrepentido Miguel de Unamuno, autor del famoso pero ya inútil “Venceréis, pero no convenceréis” .


Por último, no podemos cerrar esta entrada sin dar cabida a las palabras de muerte del general Francisco Franco, afortunado heredero de los bienes emanados de las ¿accidentales? muertes de Sanjurjo y Mola, y de las vacilaciones e incapacidades de Yagüe, Queipo o Cabanellas. El general Franco, en su bando de guerra del 18 de julio, exigía “inexcusablemente que los castigos sean ejemplares” y que se impusieran “sin titubeos ni vacilaciones”. El 28 de julio de 1936, sólo diez días después del golpe de Estado, Franco aceptó ser entrevistado por el "Chicago Daily Tribune". Su corresponsal Jay Allen transcribió la conversación que mantuvo con el jefe de los sublevados de la siguiente manera:

"-Allen: ¿No hay posibilidad de tregua, ni de compromiso?

-Franco: No. No. Decididamente, no. Nosotros luchamos por España. Ellos luchan contra España. Estamos resueltos a seguir adelante a cualquier precio.

-Tendrá que matar a media España-, dije. Entonces, giró la cabeza, sonrió y mirándome firmemente dijo:

-He dicho que al precio que sea..."

Y Franco remacho sus declaraciones con esta frase anotada por Jay Allen: “Estoy dispuesto a exterminar, si fuera necesario, a toda esa media España que no me es afecta”.

Pero esta mesiánica ideología de muerte no se detenía en las palabras expresadas durante la guerra. ». En un discurso pronunciado en Jaén el 18 de marzo de 1940, casi un año después de finalizado el atentado terrorista más prolongado de la historia de España (¿podría llamarse así al conflicto provocado por la sublevación de los traidores armados?) Franco llegó a decir: “No es un capricho el sufrimiento de una nación en un punto de su historia; es el castigo espiritual, castigo que Dios impone a una vida torcida, a una historia no limpia». O como el propio Franco narró a Dionisio Ridruejo en 1942: “ ... a los rojos y a los enemigos encubiertos de España. La guerra de España no es una cosa artificial: es la coronación de un proceso histórico en la lucha de la patria contra la anti-Patria... El que piensa en mediación propugna por una España rota, materialista, dividida, sojuzgada y pobre ... una paz para hoy y otra guerra para mañana ... La España nacional ha vencido y no dejará arrebatarse ni desvirtuar su victoria, ni por nada ni por nadie”.

, "No hay redención sin sangre, y bendita mil veces la sangre que nos ha traido nuestra redención". Palabras de muerte son éstas de 1946 de este general (ver un largo rosario de ellas en “Vengo a salvar a España” de Andrés Rueda), que gobernó nó solo por su propio talante durante 40 años, sino que lo hizo aupado y sostenido por una legión de clientes en la sombra –a modo y manera de las redes clientelares de los patricios romanos-- satisfechos de su propia holganza y de su ya inmutable prosperidad. El uno desde su tumba del Valle y los otros desde los plácidos retiros de sus fincas, empresas, bancos, sedes episcopales y otros predios, observan regocijados nuestros esfuerzos sin apoyo estatal por recuperar la memoria de los por ellos represaliados y se ríen a mandibula batiente del fracaso de nuestra sociedad civil.

Marcos Ana: Dignidad y Resistencia


Marcos Ana: Dignidad y Resistencia
Las cárceles franquistas aniquilaron las vidas y los espíritus de cientos de miles de españoles libres, republicanos y antifascistas. Las torturas, los malos tratos, las condenas a muerte o los asesinatos extrajudiciales minaron la moral y la cohesión de los recluidos, que sufrieron un auténtico infierno padeciendo el fusilamiento de 195.000 de ellos. El pavor a la muerte, la resignación y el abatimiento se extendieron por todos los centros de detención, que también vieron como las delaciones y chivateos por parte de los más pusilánimes o de los más aterrados sirvieron para aumentar las condenas o mandar al paredón de fusilamiento a los prisioneros que estaban más implicados políticamente. Las purgas y ejecuciones de altos y medios funcionarios, concejales, diputados, afiliados y cargos directivos de partidos políticos y sindicatos acabaron por destruir la mínima cohesión que aún pudieran haber conservado estas organizaciones con su derrota tras la guerra civil. Con los asesinatos y la sangrienta represión en el interior y con el exilio al exterior de muchos de los cuadros dirigentes, la actividad del PSOE (Partido Socialista Obrero Español), de IR (Izquierda Republicana), de Unión Repúblicana (UR), de Ezquerra Republicana de Cataluña (ERC), del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), de la Unión General de TRabajadores (UGT), de la anarquista CNT y de otros partidos y organizaciones desapareció de raiz. Los mínimos intentos por reconstruir las estructuras fueron eliminados sin piedad (recuerdese el caso del fusilamiento el 5 de agosto de 1939, de las "Trece Rosas" madrileñas y de sus 43 compañeros de las JSU tras su intento de reorganización).

En los primeros 20 años de ferrea dictadura y tras el exterminio de los cuadros de los partidos antes mencionados, sólo una organización se atrevió a desafiar --tímidamente-- a los crueles vencedores franquistas, tanto desde el interior de las cárceles y prisiones como desde las calles y plazas de pueblos y ciudades. El Partido Comunista (PCE) , que fue minoritario durante la República y que consiguió exclusivamente el 5% de los diputados en las elecciones generales de febrero de 1936, consiguió rehabilitar desde las cárceles y prisiones algunos comités, células y radios (agrupación de células), que comenzaron la Resistencia al franquismo de una manera discreta, modesta, prudente y carente de recursos. En la mayoría de las ocasiones, esta resistencia se limitaba a adoptar posturas testimoniales frente a hechos puntuales en la vida del interior de los centros penitenciarios (formación de pequeños grupúsculos cohesionados de militantes, rechazo y presión a delatores y colaboracionistas, conatos de pequeñas huelgas o plantes contra régimenes carcelarios severos, etc., etc.). Pero en la práctica, la resistencia al franquismo sólo era visible cuando los organizados elaboraban de forma subrepticia pintadas, pasquines, panfletos o incluso hojillas y periódicos clandestinos. Uno de estos periódicos, un ejemplar único con un sólo número, se llamó "Muro" y fue manuscrito a escondidas y con grave peligro para sus autores por varios presos de la durísima Prisión de Burgos en agosto de 1961. En 1963 fue reproducido como facsímil en Buenos Aires por la "Organización para la Amnistía General en España y Portugal", que desde la distancia prestaba apoyo a los exiliados y a los presos, y en 2007 fue reeditado por Félix Pérez Ruiz de Valbuena.

Uno de los presos que se encargó de la realización del ejemplar único de "Muro" fue Marcos Ana, pseudónimo, alias o nombre de guerra, o de poesía, de Fernando Macarro Castillo (causa nº 120.967). Marcos, aún vivo hoy en julio de 2008, fue y es el más antiguo de los presos políticos españoles del franquismo. Fue detenido en 1939, al terminar la guerra civil, y aún continuaba detenido en agosto de 1961, cuando se imprimió "Muro". Marcos Ana comenzó su particular via crucis penitenciario en los campos de concentración de "Los Almendros" y "Albatera". Pasó por las cárceles de Porlier y Conde de Toreno, por los penales de Ocaña y Alcalá de Henares y por la Prisión Central de Burgos. Destacó entre sus compañeros al hacerse responsable de pasquines que circulaban por las prisiones en los que se alentaba a resistir a los presos, por lo que fue condenado por dos veces a muerte en Consejo de Guerra. Su carácter combativo le llevó a ser objeto de dura represión durante su tiempo en prisión, con frecuentes palizas y reiterados periodos de incomunicación. Formó grupos organizados e incluso un diario clandestino llamado "Juventud". En 1943 fue nuevamente procesado en la cárcel por haber participado en la confección de un periódico manuscrito destinado a conmemorar la fiesta del 1º de mayo en la prisión. Por este "delito", que en casos semejantes se sancionaba con dos meses en celdas de castigo, a Marcos Ana se le torturó bárbaramente y se le impuso otra pena añadida de otros 30 años de reclusión mayor. Su afición a la lectura se inició con antiguos libros que circulaban por el penal de obras autorizadas de clásicos españoles y otras --pohibidas-- de autors como Alberti, Miguel Hernández y Lorca, gracias a una tupida red de libros clandestinos que se estableció en la prisión cuando se relajaron las medidas contra los presos a partir de 1950. A mediados de esa década fue cuando comenzó a escribir sus primeros poemas bajo el seudónimo de Marcos Ana que, escondidos, consiguieron salir al exterior y conocerse por muchos opositores al régimen. Su poesía desgarradora animaba a combatir la dictadura con la palabra y hacía un llamamiento a la liberación de los presos políticos. Su obra llegó hasta muchos intelectuales españoles exiliados y la organización Amnistía Internacional, que presionaron para su liberación, concedida condicionalmente en noviembre de 1961. Marcos Ana aprovechó para exiliarse a Francia donde residió hasta su regreso tras la muerte del dictador

El matadero del Fuerte de San Cristóbal, Iruñea, monte Ézkaba, Pamplona






El matadero del Fuerte de San Cristóbal, Iruñea, monte Ézkaba, Pamplona
El Fuerte de San Cristóbal fue, es, una fortaleza militar ordenada construir en 1919 por Alfonso XII en la cima del monte Ezkaba, junto a la ciudad de Pamplona. Durante la guerra y postguerra fue utilizada por los armados traidores a la República Española para encerrar en ella a todos los posibles opositores que no hubieran sido fusilados con anterioridad, convertiéndose así en un auténtico centro de exterminio. Por el Fuerte --matadero-- pasaron al menos 4885 presos republicanos, muchos de los cuales pagaron con su vida tan terrible encierro.

Los asesinatos, las torturas, el hambre, los malos tratos y las enfermedades contraídas en la prisión aniquilaron a los presos, por lo que muchos de ellos organizaron y ejecutaron con éxito la fuga más sonada y numerosa del franquismo. En mayo de 1938 y hartos de esta situación, 795 presos consiguieron escapar del Fuerte. Solo 8 (3 según otras fuentes) lograron llegar a Francia. Los restantes fueron atrapados en muy diversos lugares y al menos 207 de ellos fusilados y enterrados en distintas fosas.

Recientemente, y gracias a un documento del investigador José María Jimeno Jurío y a los trabajos de las asociaciones de Familiares de Fusilados de Navarra y Txinparta, se ha podido hallar el cementerio que se construyó en 1940 en la ladera del propio monte, a 500 metros de distancia del Fuerte, por lo que se han podido identificar a 131 personas enterradas en él, casi todas ellas muertas a causa del hambre y de las enfermedades contraídas en su estancia en esta prisión-fortaleza entre 1940 y 1945. Además, no hace mucho que se han localizado los lugares de enterramiento de otras 203 personas muertas en la prisión y enterradas en 13 cementerios de la zona (46 en el cementerio de Berriozar; 20, en Ansoáin; 17 en Artica; 16 en Añezcar; 16 en Elkarte; 16 en Loza; 16 en Oteiza; 13 en Berrioplano y 13 también en Berriosuso; 11 en Ballariáin; 10 en Aizoáin; 1 en Barañáin; 2 probablemente en Berichitos, Pamplona, y 2 en fosa no localizada). De estos 203 fallecidos, 17 procedían de Andalucía, 3 de Asturias, 1 de Cataluña, 67 de Castilla-León (Ciudad Real, Cuenca y Toledo), 13 de Castilla La Mancha, 5 de Cantabria, 3 de Murcia, 5 de Valencia, 25 de Euzkadi (6 de Álava, 13 de Vizcaya y 6 de Guipúzcoa), 5 de Extremadura, 30 de Galicia, 17 de Madrid, 5 de Navarra, y 7 de otros países (1 de Argentina, 2 de Cuba, 3 de Portugal y 1 de Venezuela). Por ello, y como consecuencia de la investigación, en este momento se conocería ya el paradero de los restos de 334 presos del Fuerte, con lo que aún quedan por ubicar dos grupos de asesinados: los 207 fugados abatidos a tiros en 1938 y los llamados presos gubernativos de Navarra. Las cifras de la represión en San Cristóbal se elevarían así hasta las 600 personas asesinadas, lo que vendría a significar que al menos el 12% de los presos republicanos y antifranquistas recluídos en Ézkaba fueron asesinados, bien pasados por las armas, o bien por medio de malos tratos, hambre y enfermedades derivadas de las condiciones del penal, más propias de un campo de concentración nazi.