24 de noviembre de 2008

Hijos y nietos de exiliados no quieren jurar fidelidad al rey para nacionalizarse


Hijos y nietos de exiliados no quieren jurar fidelidad al rey para nacionalizarse
Hijos y nietos de exiliados que, abandonaron el Estado español han pedido que la ley que ahora les permite obtener la «nacionalidad española» elimine el requisito de jurar o prometer fidelidad al rey.



Hijos y nietos de exiliados que tuvieron que abandonar el Estado español debido a la represión franquista han pedido que la ley que ahora les permite obtener la «nacionalidad española» elimine el requisito de jurar o prometer fidelidad al rey por entender que afecta derechos fundamentales.

La Asociación de Descendientes del Exilio ha entregado en la Dirección General del Registro y del Notariado una petición con ese objetivo, ya que considera que no es comprensible que se les obligue a ello.

Esta asociación, en su escrito, recuerda que la ley de 27 de diciembre de 2007 por la que se reconocer y amplían los derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución durante el franquismo prevé la posibilidad de adquirir la nacionalidad por parte de las personas cuyo padre o madre hubiera sido ciudadano del Estado español.

Asimismo, reconoce ese derecho a los nietos de quienes perdieron o tuvieron que renunciar a la «nacionalidad española» como consecuencia del exilio.

Sin embargo, para ello exige la promesa o juramento de fidelidad al rey y de obediencia a la Constitución y a las leyes.

La Asociación de Descendientes del Exilio subraya que en absoluto se opone a la obediencia constitucional y de las leyes, pero considera que la declaración de fidelidad al rey es obsoleta y, además, no es exigida en todos los casos de nacionalización.

Opina igualmente que ese requisito vulnera varios artículos de la Constitución, como el que reconoce el derecho a expresar libremente los pensamientos.

«La fórmula establecida obliga a un acto de fe de tipo monárquico a quienes puede que no lo sean y hace prevalecer una interpretación de la Constitución excluyente frente a otra integradora», subraya la asociación.

«Negar la nacionalidad si no se expresa ese juramento supondría una auténtica persecución del pensamiento», añade.

Sin recurso contra Garzón

Las asociaciones para la Recuperación de la Memoria Histórica que propiciaron el inicio de la investigación sobre los desaparecidos en el franquismo no recurrirán el último auto del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por el que el magistrado se inhibe del caso, sino que optarán por confiar en que los juzgados territoriales se declaren competentes para asumir el caso.

Así lo acordaron las asociaciones en una reunión mantenida el sábado, según informó ayer Europa Press citando a abogados que les representan.

Por otra parte, ERC e ICV presentarán esta semana sendas preguntas sobre la represión franquista en el Congreso

La asociación extremeña Cáceres Laica exige la retirada de los símbolos religiosos de los espacios públicos.


La asociación extremeña Cáceres Laica exige la retirada de los símbolos religiosos de los espacios públicos.

El Juzgado de lo Contencioso-administrativo nº 2 de Valladolid ha dictado una sentencia en la que obliga al Colegio Público Macías Picavea de Valladolid a retirar los símbolos religiosos de las aulas y espacios comunes del centro, por entender que vulnera los derechos fundamentales de nuestra Constitución. Concretamente el Ministerio Fiscal considera que se vulneran los artículos 14 y 16 de la CE (ver sentencia nº 288/2008).

La sentencia cita la reiterada jurisprudencia del Tribunal Constitucional, en la que se recuerda que “el Estado se prohíbe a sí mismo cualquier concurrencia, junto a los ciudadanos, en calidad de sujeto de actos o de actitudes de signo religioso”, y se alude a “la laicidad y neutralidad del Estado”.

Por ello la sentencia indica que “el Estado no puede adherirse ni prestar su respaldo a ningún credo religioso ya que no debe existir confusión alguna entre los fines religiosos y los fines estatales. Nadie puede sentir que, por motivos religiosos, el Estado le es más o menos próximo que a sus conciudadanos”.

Al respecto cita la sentencia la Convención de Derechos del Niño de Noviembre de 1989, ratificada por el Estado español, y la Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor, de Enero de 1996, que indican que los niños son titulares plenos de sus derechos fundamentales, entre los que se encuentra la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión.

Cáceres Laica al igual que otras organizaciones sociales, sindicales y laicistas, que forman parte de la Campaña Estatal por una ESCUELA LAICA, se felicitan por este fallo judicial, al tiempo que lamenta que hayan tenido que transcurrir más de tres años, desde que fuera solicitada la retirada de los símbolos , por el empecinamiento grotesco mostrado por la Consejería de Educación de Castilla León, derivando el problema, de forma ilegítima, al Consejo Escolar del Centro, ya que con su contumaz negativa ha contribuido a que se prolongara una situación, que como esta sentencia refleja, suponía una violación de derechos fundamentales de las personas.

Cáceres Laica espera que a partir de este fallo toda simbología religiosa, de cualquier tipo, salga de los espacios comunes de todos los edificios públicos, por higiene democrática, en beneficio de la libertad de conciencia y pensamiento, que nuestra Constitución inspira y que los poderes públicos del estado español sean los primeros en cumplir.

Cáceres Laica ha denunciado la presencia de símbolos religiosos, en concreto un crucifijo, en el salón de plenos del Ayuntamiento de Cáceres, así como los crucifijos en las aulas del CEIP de Prácticas de la capital cacereña. Dándose el caso de que el citado colegio cargó con los crucifijos, del antiguo centro en obras, para colgarlos en las aulas del centro instalado, provisionalmente, en el IES Universidad Laboral de Cáceres.

Exigimos, particularmente, por la relación con la educación de la sentencia, a la Consejera de Educación de la Junta de Extremadura, Eva María Pérez, tome nota y actúe de oficio, dando las órdenes pertinentes para que se retire, de todos los espacios comunes, de todos los colegios públicos, cualquier símbolo religioso que vulnere los derechos fundamentales mencionados en dicha sentencia.

También deben tomar nota la alcaldesa de Cáceres, Carmen Heras, por el partido socialista (PSOE), y todos sus ediles. Los socialistas se abstuvieron y los del PP votaron en contra de la retirada del crucifijo del salón de plenos. Sólo el edil de IU, partido que llevó la propuesta a iniciativa de Cáceres Laica, votó a favor de su retirada. De esta sentencia deducimos que dicha votación podría impugnarse por violar los citados derechos fundamentales. Por ello, entendemos que el acuerdo del Pleno del Ayuntamiento es nulo de pleno derecho a pesar de haberse aprobado por mayoría. Cáceres, 23 de noviembre de 2008

Las propiedades de la Iglesia


Las propiedades de la Iglesia - Jaime Barreiro Gil -EL Pais- 20/11/2008
La Iglesia antepone sus reclamaciones inmobiliarias a sus obligaciones evangélicas

Puede parecer una cuestión menor. Incluso, una simple anécdota. Pero no lo es. La Iglesia Católica probablemente sea el más importante propietario inmobiliario del país, más incluso que algunas de las empresas del sector de la construcción, que en los últimos años adquirieron considerables cantidades de suelo para ubicar sus promociones urbanísticas.



En Galicia hay unas 3.800 parroquias y en todas, aunque ahora puedan estar fuera de uso, existe una edificación o al menos un terreno sobre el que otrora se erguía una sede parroquial o casa rectoral. Todo ello, dejando aparte los templos u otros lugares de uso exclusivo para los oficios religiosos. Contaremos sólo las edificaciones habilitadas para vivienda del clero y los terrenos, normalmente anejos, en los que pueden haberse construido locales para el desarrollo de diversas actividades (los antiguos teleclubs, sedes para las asociaciones de vecinos o servicios sociales diversos), o "campos" en los que se celebran ferias o romerías. En algunos casos también el cementerio ocupa un terreno que es propiedad de la Iglesia, pero tampoco lo contaremos. Con todo lo demás, y aunque sea no difícil pero si complejo hacer el cálculo, estamos hablando de varios millones de metros cuadrados. Quizá unos seis o siete millones en total.

Es cierto que no todos esos terrenos son edificables ni, por lo tanto, todos ellos tienen el mismo valor mercantil. Pero en muchos de los casos sí que, por su ubicación siempre central en la aldea, son de importancia relevante para la "calidad residencial" de ésta. Frecuentemente, esas ubicaciones son el único o principal espacio común para la realización de actividades sociales, y el carácter de las edificaciones que existen en su entorno, entre las que ahora sí que debemos incluir los templos, ermitas y cementerios, marca la identidad arquitéctónica y cultural del núcelo poblacional. Son el santo y seña del pueblo. Su huella histórica más perenne.

Pero suelen ser propiedad particular de la Iglesia Católica. Aunque no siempre tengamos constancia de los medios de que ésta se haya valido para hacerse con ella, sí que consta su asignación a la misma. Siempre. Y hemos conocido, además, repetidas veces, cómo los obispos se afanan en no dejar cabos sueltos en esta cuestión. Del último caso que se dio noticia en las páginas de este periódico el pasado 17 de octubre, sonde se contaba el litigio que existe entre los vecinos de la parroquia de Rivadulla, en Santiso, y el obispo de Lugo, por dilucidar qui?wen es el verdadero propietario de un terreno anejo a la iglesia parroquial.

Y vean ustedes cuánta importancia da el antedicho Obispado a cosas mundanas como ésta que no duda, en castigo de la terquedad de que dan muestra los vecinos reafirmando sus derechos - jurídicamente poco discutibles, por cierto- que no duda en suspender las actividades religiosas en el templo parroquial, e incluso retirar de él los elementos más simbólicos de su condición sagrada. ¡O me dais las tierras u os quedais sin Dios!

No sólo me parece un despropósito que la Iglesia Católica anteponga sus reclamaciones inmobiliarias a sus obligaciones evangélicas -como aquellos fariseos a los que Jesús expulsó del templo a latigazos-, sino que he de decir que también lo es que casi todo ese inmenso patrimonio se halle en un estado de aprovechamiento calamitoso. En el mejor de los casos, entregado en arrendamientos ínfimos; más frecuentemente aún, comido por la maleza y en avanzada ruina.

Y me sorprende la ruda contestación del Obispado lucense a los vecinos de esa parroquia, como antes se ha dado a otras, sabiendo que ese patrimonio descuidado fue levantado y sólo es atendido, cuando su deterioro es extremo, por los propios vecinos o los poderes públicos, que ellos sostienen con sus impuestos. Aunque también es cierto que me seguiría sosprendiendo la actitud de la Iglesia Católica aunque todo esto no fuese cierto, como lo es, por el mero hecho de que ella se haya dado a sí misma una personalidad jurídica -a la que asigna incluso derechos de propiedad- en la que no están incluidos sus fieles, como parte principal de la propia Iglesia.

Hospital Carlos III. La castidad como remedio a las enfermedades de transmisión sexual


Hospital Carlos III. La castidad como remedio a las enfermedades de transmisión sexual

Acabamos de sufrir una agresión, como trabajadores y como ciudadanos.


Un médico del hospital, haciendo mal uso de los recursos de su Servicio y de las facilidades del puesto laboral que ocupa, ha difundido un panfleto de marcado carácter integrista. Respetamos, por supuesto, el criterio o creencia, por aberrante que sea o nos parezca, de cada un@, libre de manifestarla, o no, en su ámbito personal. La religión debe ser protegida en la intimidad, pues el proselitismo ideológico puede chocar con el resto de las opiniones, y lesionar la imparcialidad de una sociedad moderna y laica. En cualquier caso, no debe contaminar el respeto y práctica sanitaria protocolizada en una democracia.



Un médico, con creencias fundamentalistas ha difundido, no una opinión a debate, sino una declaración agresiva contra sectores sociales, de modo inadmisible, aparte otras acientíficas propuestas y condenas, de menor importancia, pero que desmerecen en un científico.



Afirmar que la homosexualidad es un desvío de la sexualidad natural, y que se puede curar, es simple homofobia de tiempos del caudillo. Propia de sectas asociales, por no tildarlas de “diabólicas”, tipo Opus Dei. Propugnar la castidad frente al SIDA, o condenar la masturbación, viene a demostrar que este individuo no sabe bien donde tiene la mano derecha.



El dogma católico sostiene que la homosexualidad es una aberración. Lo dice algo más que la jerarquía, la Biblia. Quién considere este conjunto de libros la voz de Dios, (así como la existencia de esta entidad), podrá obedecer sus preceptos y hasta intentar lapidaciones justicieras. Sólo se las tendrá que ver con la justicia en vigor, y con la mayoría razonable de la población.



Han sido muchos años de dictadura fascista, de nacionalcatolicismo, como para tolerar más abusos con las minorías, con los diferentes.



Sin dogma, establecer pautas de comportamiento (no lesivo) en las relaciones sexuales del personal, es como querer imponer el castellano como única lengua oficial del conjunto peninsular: un capricho de iluminados con intereses inconfesables. Por eso, en las sociedades mínimamente modernas, se condena toda xenofobia, toda discriminación por género, raza, tendencia cultural, sexual y, teóricamente, hasta ideológica. La discriminación económica, sin embargo, es sostén del sistema capitalista y causa de las artificiales diferencias sociales existentes, injusticias, explotación y tensiones entre las clases

La obsesión sexual de las religiones no es algo gratuito o una manía sin sentido, nace históricamente de la mano de la herencia, del mantenimiento de clanes y clases dentro del conjunto social: es esencial establecer la filiación de la prole, para determinar su relación con la cabeza de la familia y sus derechos a la riqueza acumulada por este grupo consanguíneo, frente a otras familias de la tribu. Si todos los niños son iguales, la acumulación de riqueza en manos de unos pocos clanes poseedores ricos sería imposible. Si la paternidad no es demostrable, por existir algún grado de promiscuidad, tampoco.



Parece ser que, antes del patriarcado, la familia monogámica, las clases, la religión y el Estado, existió un periodo primitivo de salvajismo comunista, con matriarcado y poliandria, que permitía la propiedad común, con una economía de supervivencia. Este periodo desapareció con la agricultura y la acumulación de excedentes, que, contradictoriamente, generó ricos y pobres, libres y esclavos, sacerdotes y legos, guerreros y trabajadores, políticos y siervos. También significó la relegación de la mitad femenina de la población y los límites a las relaciones sexuales, con todo tipo de leyes y argumentos, que acabaron consagrándose por la religión en general: lo hecho por dios, el sistema vigente, es lo mejor posible, nadie se rebele y pretenda alterarlo. La realidad histórica es y será otra.



La aberración sexual de las religiones es similar en todas. Durante siglos, el homosexual ha sido colgado, quemado, lapidado, si no era rico o del clero. Condenado, en todo caso, a esconder su pulsión. La mujer, un objeto útil para engendrar prole productiva, prostituta y sierva vitalicia y barata. Hasta la IIª República no pudo votar (claro que, bajo la monarquía, tampoco el varón).



De las religiones dominantes en la actualidad pocas tan beligerantes como la secta católica de los cristianos, en temas sexuales. Hastea el SIDA es tratado con carácter culpabilizador. Si no lapidan, como prescribe la criminal Shariá musulmana, es porque no pueden. Pero encubren a sus delincuentes sexuales (violadores, pedófilos, embaucadores…)



Y es que no se le pueden poner puertas al campo: el sexo es una tendencia natural y sana de cada organismo superior. Tiene como objetivo biológico la combinación de variables genéticas que permitan mutaciones favorables y la correspondiente supervivencia de especies y, en general, de la vida, frente a los cambios del medio. La sexualidad animal no siempre es “correcta” y heterosexual, mucho menos monogámica. Depende de muchos factores. Hay, incluso, casos de cambio de sexo en los individuos, bisexualidad y partenogénesis (reproducción sin concurso de machos), entre mil variantes y “aberraciones” naturales. El sexo, en la doliente humanidad, ha superado con creces el nivel bestial de la mera satisfacción inmediata o de la simple reproducción. La humanidad, caracterizada por no sobrevivir a costa meramente de su adaptación orgánica, biológica, al medio, sino de ser capaz, mediante la organización social, de transformarlo y sobrevivir como especie dominando a la naturaleza en su entorno (y en la medida de su progreso social, de sus fuerzas), también hace tiempo que ha superado los cánones sexuales, para elevar su práctica a un arte donde se integran intereses, fantasías y todo tipo de creatividad. Y eso es bueno, en todas sus variantes no lesivas. Por eso, hay que respetar. Al vecino convencional, familia tradicional, y al grupo, al homosexual y al cura masturbador. ¿Quién es mejor, más puro, más correcto? No haciendo daño, entre adultos libres, todo es respetable. Menos celibato y castidad (impuesta, incluso la “moral”, mediante la coacción ética) , que llevan a una represión con comportamientos perniciosos, para el paciente y su entorno.

Un escritor británico escribió hace tiempo “Dios ha inventado el sexo para reírse de lo ricos”, porque es el único bien universal que no depende, necesariamente, de las riquezas. Por eso lo odian los curas.



Lo del aborto, también tiene su aquel. Primero, afirmarnos en que el infanticidio es un crimen horrendo. En segundo lugar, reconocer que la práctica abortiva es un fracaso (de la educación sexual y su práctica responsable), es algo traumático (física y sicológicamente), y una carga económica colectiva.



Dichas tales perogrulladas, reconocer el derecho a la gestación libre y voluntaria, como una auténtica bendición. Dentro de un periodo de tiempo razonable, y siempre que la gestación no comprometa ostensiblemente la vida de la gestante, el derecho a interrumpir el proceso no puede ser considerado moral ni socialmente más condenable que la extracción de una muela (careada). Las religiones, especialmente la secta católica cristiana, hace bandera de la imposición de embarazo a término para toda mujer encinta, condenando a cientos de miles a un proceso no deseado y, en muchos casos, por diversas causas, personalemnte catastrófico (incluso para el niño). Sin prueba científica alguna, ni otra base teológica que la iluminación de su clero en la Verdad, tratan de imponer su dogma a toda la sociedad, especialmente las mujeres pecadoras. Han decidido que el alma (insuflada por su Trinidad), está ya presente en el zigoto, o en la mórula, o en el embrión. Sólo en eso se basan para considerar homicidio el aborto de embriones. Nada más lejano de la realidad.



1.- porque Dios no existe.



2.- porque no hay alma.



3.- porque el embrión no es persona, o lo es sólo en potencia, no más que un óvulo no fecundado, o uno de los millones de espermatozoides perdidos en cada purgación voluntaria o no (¿millones de homicidios?)



4.- porque se establecen unas razonable y muy rigurosas garantías proteccionistas en los plazos y condiciones permitidos, respetando y protegiendo los derechos del infante.



5.- porque a la protección del embrión y feto, habría que añadir, para no incurrir en la hipocresía más descarada, la protección efectiva de toda la infancia y maternidad, también tras el nacimiento (recursos sociales plenos)



6.- porque es falsa la protección de la vida humana cuando no se condena nsin paliativos la pena de muerte y la guerra, la existencia de oligarquías y hambre, en el mundo. Cuando Nazinger excomulgue a Fraga, hablaremos.



Amén.

Nacis Serrallonga i Pomar