7 de diciembre de 2008

El líder del PP se mete a menudo en enojosos jardines


El líder del PP se mete a menudo en enojosos jardines
Mariano Rajoy parece emular a Blas Piñar proclamando que “España es una nación y no diecisiete”
Ha dicho Mariano Rajoy a sus cachorros de las Nuevas Generaciones –para conmemorar el 30 aniversario de la Constitución- que el PP es el “único valedor” de la Carta Magna. Les añadió además que “España es una nación y no diecisiete”.
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He aquí dos frases que corroboran, en primer lugar, la provocadora osadía o el imperturbable cinismo de los conservadores erigiéndose una vez más en los máximos defensores de la Constitución y, en segundo lugar, certifican el espíritu centralista hasta los tuétanos de la derecha española.

Una blasfemia
Ocurre que la expresión de Rajoy diciendo “una nación y no diecisiete” recuerda demasiado aquel grito del patriotismo de gomina y cara al sol que predicaban Blas Piñar, Fuerza Nueva y la extrema derecha en general durante la transición: “¡España una y no cincuenta y una!” Hablaba Piñar de provincias porque pronunciar el vocablo autonomías le debía de parecer una blasfemia en sí misma. Hubo alguna otra variante como “¡España entera y sólo una bandera!” y, claro está, “¡Se siente, se siente, Franco está presente!”.

¡Qué casualidad!
¿Por qué Rajoy vino a repetir una consigna similar a una de las más relevantes que propagaban, hace más de tres décadas, los piñaristas? ¡Qué casualidad! Fue Blas Piñar el que escribió un artículo en la revista Fuerza Nueva, hará ahora un año largo, elogiando el coraje de Rajoy de llenar con miles y miles de banderas españolas una de sus más resonantes manifestaciones –probablemente la que él estuvo visiblemente acompañado de Ortega Lara y María San Gil- y de resaltar de este modo la imagen de una inmensa marea roja y gualda.

Ley Orgánica del Estado
Rajoy no tiene derecho alguno para apropiarse de la Constitución. El PP no es el único valedor de la Constitución. No fue precisamente Alianza Popular –más tarde Partido Popular- la fuerza que con más entusiasmo y ahínco promoviera la Carta Magna vigente. Si por los populares hubiera sido, aún seguiríamos con la Ley Orgánica del Estado, eso sí retocada, maquillada, un poco renovada y más aperturista e incluso modernizada.

Más papeletas que censados
Sí, estoy refiriéndome a aquella Ley del franquismo (año 1966), que acabó siendo aprobada por un referéndum que controló directamente Manuel Fraga Iribarne, a la sazón ministro de Información y Turismo, cuando nadie podía defender el “no” o la abstención en público y cuando el recuento de las papeletas acabó arrojando más papeletas que españoles censados.

A buen puerto
Es curiosa la facilidad que tiene Rajoy para meterse con frecuencia en enojosos jardines. La Constitución de 1978 llegó a buen puerto porque apostaron por ella sobre todo UCD, con Adolfo Suárez en la Moncloa, y el PSOE. Pero no puede ni debe desdeñarse el esfuerzo del PCE que lideraba Santiago Carrillo, con Pasionaria aún en vida y partidaria de la Constitución.

Algunos gestos de Fraga
O el empeño por sacar la Carta Magna de Convergència, con Jordi Pujol y Miquel Roca de timoneles. Otros arrimaron el hombro y no resultaron desdeñables algunos gestos importantes de Fraga Iribarne, aunque conviene evocar que la cuestión autonómica provocó en AP una escisión, encabezada, entre otros, por Gonzalo Fernández de la Mora.

Prehistoria
Significativamente, Rajoy, poco después de esta ruptura de su partido, loó en un artículo periodístico –que publicó El Faro de Vigo- a Fernández de la Mora. Lo dicho: Rajoy va de jardín en jardín. Y así le van las cosas. Su continuidad pende de un hilo. El Congreso de Valencia ya es prehistoria. Y España es una nación y no diecisiete; tranquilícese, señor Piñar.