11 de diciembre de 2008

Personaje republicano: Félix Urabayen



FÉLIX URABAYEN (1883-1943)



Navarro, de Ulzurrum, Félix Urabayen conoció desde niño la cara amarga de la intolerancia ideológica. Su padre, modesto guardabosques, había ayudado a las tropas liberales con sus conocimientos del terreno durante la segunda guerra carlista (1872). Ser liberal en una aldea navarra en el último tercio del siglo pasado tenía sus problemas. Quizás por ello la familia se trasladó a Pamplona, donde cursó estudios de magisterio.

Como simple maestro interino, anduvo por escuelas aldeanas en su tierra natal. Después, vino una época de oposiciones y traslados hasta que en 1911 recaló en Toledo en su Escuela Normal Superior de Maestros.

Afincó para siempre en la capital del Tajo, a la que describió en sus novelas una y otra vez, denunciando los robos y atracos a su monumental tesoro artístico, envidiado y repudiado por la buena sociedad toledana que siempre vio en él a un advenedizo.

A partir de 1925, comenzó a colaborar en el siempre admirado diario "El Sol". Fue socio del Ateneo durante la presidencia de su amigo Azaña y de esos años su amistad con Prieto, Marañón y Ortega, así como su asistencia a tertulias republicanas de la Granja del Henar y su adscripción a los grupos republicanos que se oponían a la dictadura de Primo de Rivera. En 1931 fue nombrado director de la Escuela Normal del Magisterio de Toledo.

No podemos decir que llevara una vida plácida en la clerical ciudad. Fue experto en ganarse enemistades de las reaccionarias fuerzas vivas toledanas, "hordas prehistóricas, integradas por concejales, diputados, mercaderes honestos, prestamistas abnegados y plañideras eruditas", y esta situación se vio agravada al presentarse a las elecciones de 1936, por Izquierda Republicana.

Refugiado en la Embajada mexicana en Madrid, rechazó la posibilidad que se le ofrecía de trabajar en una Universidad azteca y, como su admirado Antonio Machado, prefirió correr el destino del pueblo al que creía pertenecer.

El 12 de mayo de 1939, sin prueba alguna en su contra, fue detenido en la estación madrileña de Atocha y encerrado en la cárcel Conde de Toreno. Compartió allí celda con Miguel Hernández y Antonio Buero Vallejo.

Puesto en libertad en 1940, enfermo ya de cáncer de pulmón, se recluyó a una aldea de Navarra donde escribió su última novela, "Bajo los robles navarros", que no aparecería hasta 1965. Los últimos meses de su vida los pasó en Madrid, asistido por su amigo el doctor Marañón. Murió en 1943.

Como se ve no hay nada épico en su vida. Su temperamento no se forjó en las trincheras coloniales, como es el caso de Ciges Aparicio o Eugenio Noel; tampoco vivió la vida bohemia, ni fue alumno de sus admirados Francisco Giner o Bartolomé Cossío. Por lo general llevaba siempre boina y chalecos ostentosos que le daban aspecto raro entre dandy rural y tratante de ganado. Odiaba los viajes fuera de nuestras fronteras y solamente nos consta que una visitara París, por motivos familiares. Detestaba las Academias y a los lopillos de las tertulias de Madrid. Lo suyo fue una dedicación a la pedagogía y las oposiciones.

Urabayen queda bien al lado de Luis Bello, con el que comparte cierto gusto por la ironía, además de un talante regeneracionista y de preocupación por la escuela. Juntos recorrieron pueblos y aldeas toledanas, y también juntos publicaron sus artículos en "El Sol". Uno, Urabayen, sus "Estampas toledanas"; otro, Bello, sus crónicas sobre la grave situación de las escuelas en España. Y es curioso, que Luis Bello, escritor de oficio y periodista de beneficio, dedicara varios volúmenes a la escuela, mientras que Urabayen, que recorrió las escuelas navarras, que contribuyó decisivamente al Plan de Reforma de las Escuelas Normales, que dirigió Rodolfo Llopis, que compartió proyectos con los ideólogos de la pedagogía republicana, que vivió, en definitiva, entregado al ideario reformista derivado de su trabajo docente, apenas dedicara unas pocas líneas a las escuelas de enseñanza elemental.

Pero la realidad es que toda su obra es un acto de pedagogía literaria y sobre tofo en sus "Estampas" consiguió mostrarnos una parte de esa castilla oculta que muy pocos, de entre la generación del 98, supieron ver.

Como Julio Senador y otros regeneracionistas, Urabayen, creyó que el "regulador de la vida nacional" era Castilla, y que España no sería grande mientras Castilla siguiera viviendo en la "abyección".

Para el novelista, en Toledo conviven dos ciudades; una, dormida que alberga el pasado deslumbrante de una cultura, y otra despierta "roída por almas de gusanos". La primera es la que busca el turista intelectual, olvidándose del Toledo vivo que debe renacer de sus cenizas ilustres.

A "Toledo: Piedad", le siguieron "Toledo, la despojada" (1924) y "Don Amor volvió a Toledo" (1936), que cierra la trilogía dedicada a la ciudad del Tajo, donde vivió gran parte de su vida.

Su mejor novela, la que conserva más frescura y vigencia es "Tras de trotera, santera" (1932). Dedicada a su amigo Manuel Azaña, la novela que es una excelente crónica sobre el ambiente hostil que acompañó la llegada de la República. Narrada con artesana y morosa serenidad, en ella palpita el aliento de autor testigo de los hechos: huelgas, manifestaciones, algaradas callejeras, cargas policiales, discursos…

También dedicó Urabayen algunas de sus novelas a su Navarra natal. "El barrio maldito" (1924), "Centauros del Pirineo" (1928) y "Bajo los robles navarros" (1936) su última obra. Dedicada a Antonio Machado, "el último romántico", que se quedó en el camino, "casi desnudo como los hijos del mar", constituye su testamento literario.

Existen dos fotografías de nuestro escritor muy expresivas de sus actividades políticas. Una en un restaurante toledano, celebrando algún banquete republicano. Entre muchas caras desconocidas, reconocemos al alcalde de Madrid, don Pedro Rico. En la otra, preside la mesa durante un acto del Frente Popular en el Teatro Rojas de Toledo, en 1936. En el escenario, delante de la bandera tricolor, Azaña, de pie, resplandeciente de humanística oratoria, se dirige a un público de obreros y campesinos. Urabayen sonríe, con una sonrisa de admiración y respeto por el que fuera su amigo y al que apoyó a su paso por el Ateneo y en todas sus campañas electorales.

Como tantos otros ilustres republicanos, la obra de Urabayen ha caído en el olvido. Sin embargo, tanto algunas de sus novelas como sus "Estampas del camino" merecen una reedición.


Ulzurrunen jaio zen 1883ko ekainaren 10ean. Nafarroan, Toledon, Alicanten eta Madriden bizi izan zen. Pérez Galdós, Baroja eta Ganivet miretsi zituen. Irakasle izan zen Urzaikin, Nafarroako beste herrixketan eta Iruñean. Salamancan katedra lortzen du eta 1914ean Toledora heltzen da, han biziko delarik gerra hasi arte. Intelektual liberal bezala, kezka sozialak bere obra osoan azaltzen dira. Azañaren laguna izan zen eta gobernu errepublikarreko kultura kontseilari gerra hasi arte. Minbiziaz gaixorik, 1942 arte kartzelaratzen dute. Bere prosa barea, zizelkatua eta dotorea da. Hauek dira bere lan nagusiak: Toledo: piedad , Toledo la despojada, El barrio maldito, Centauros del Pirineo, Por los senderos del mundo creyente, La última cigüeña, Vidas dificilmente ejemplares, Bajo los robles navarros eta Estampas del camino.

Negrín y 35 viejos militantes socialistas, rehabilitados



Negrín y 35 viejos militantes socialistas, rehabilitados
Ángel Viñas · · · · ·





Que el congreso del PSOE haya rehabilitado a 36 militantes, entre ellos Juan Negrín, significa predicar con el ejemplo. No se puede recuperar la memoria histórica sin asumir la propia.

El Congreso del PSOE ha adoptado una resolución que quizá llame la atención a muchos españoles: tres docenas de viejos socialistas (entre los cuales el presidente y secretario del partido, ministros y diputados, cargos sindicales y orgánicos) han sido reincorporados a la militancia a título póstumo. Habían sido expulsados mediante una nota publicada en El Socialista el 23 de abril de 1946, poco antes de la celebración de un congreso en el exilio. Además de a Juan Negrín afectó a Julio Álvarez del Vayo; Ramón Lamoneda; Ramón González Peña; Jerónimo Bujeda; Juan Simeón Vidarte; Matilde de la Torre; Gabriel Morón; Amaro del Rosal; Ángel Galarza, Max Aub y a hombres y mujeres perdidos en las brumas de la historia.

La suspensión como militantes de Negrín y Álvarez del Vayo ya las había proclamado en marzo de 1939 la Agrupación Socialista Madrileña en pleno golpe del coronel Casado, que hundió los planes negrinistas para salvar al mayor número posible de combatientes. Fueron episodios de las querellas que la guerra provocó en las filas socialistas. Pero, evidentemente, no cabe favorecer la recuperación de la memoria histórica si no se asume la propia.

A Negrín le ha perseguido, básicamente, una mitografía alimentada por la propaganda del franquismo. Ésta le presentó como el enemigo por antonomasia en razón de su perversidad intrínseca, su deseo de vender la patria a Moscú y su voluntad de oponerse a la invencible razón de la España nacional. También le colgó las miles de muertes y destrucciones que implicó la resistencia. Al tiempo, sus historiadores se cuidaron mucho de no indagar en uno de los dirty little secrets de Franco: su extraña renuencia a dar la puntilla a la República cuando tuvo ocasión en marzo/abril de 1938. Desde las babosidades de Manuel Aznar y Joaquín Arrarás hasta las engañifas más recientes se ha distorsionado el pasado. También algún autor-basura se las ha apañado para presentar bajo nuevos envoltorios las "pruebas" de la "connivencia" de Negrín con los siniestros designios de Stalin.

En la práctica, un amplio sector socialista se unió a los corifeos de Franco despistado por las tergiversaciones de Prieto que en buena parte han resistido hasta la fecha una contrastación documental. Negrín le habría expulsado del Gobierno, hace ahora 70 años, por negarse "a obedecer mandatos de Moscú". Esta dignidad nacional herida encajaba con el hipernacionalismo de boquilla y el anticomunismo sulfuroso del franquismo, así como con las leyendas propaladas a los cuatro vientos sobre las aviesas intenciones comunistas. Sustituir el mito por el dato y los "inventos" por la evidencia es la tarea natural del historiador. El cruce sistemático de fuentes primarias de procedencia republicana, socialista, comunista, alemana, británica, italiana y soviética, amén del análisis de una memorialística de combate y de cruzada, me permiten afirmar que la interpretación sobre Negrín propagada por franquistas, prietistas, llopistas, anarquistas, poumistas, conservadores y guerreros de la guerra fría es objetable gracias a las bases documentales preservadas en archivos que guardan en igual medida tanto sorpresas como serpientes venenosas.

Las principales acusaciones que con mayor frecuencia se han dirigido contra Negrín son desmontables. I) Envió por las buenas el oro del Banco de España a Moscú. Falso. Empezó a venderlo el Gobierno Giral a los pocos días de la sublevación. Los franceses adquirieron una cuarta parte. El franquismo no tuvo más remedio que aguantarse. Negrín contó con una autorización del Consejo de Ministros del 6 de octubre de 1936, que dejó la operación en sus manos y en las de Largo Caballero en su calidad de presidente del Gobierno.

II) Fue el destinatario de las intrigas soviéticas para que Azaña cesara a este último y le pusiera a él. Falso. La imputación hecha por Jesús Hernández, ex ministro comunista, y que ha influido en una literatura inmensa, está basada en un mero "invento". La afirmación de Bolloten de que Negrín fue elegido por los soviéticos es, literalmente, un "camelo".

III) No hizo nada para impedir el rapto y asesinato de Andreu Nin. Falso. Ambos fueron una operación diseñada y ejecutada por Alexander Orlov, de la NKVD, que la llevó a cabo con agentes soviéticos y comunistas españoles, sin conocimiento de Negrín. Nin fue asesinado a los pocos días de su detención.

IV) Cesó a Prieto por presiones soviéticas. Falso. De seguir las informaciones transmitidas a Moscú, fue Prieto el que pocas semanas antes ofreció su dimisión a los soviéticos, que naturalmente no aceptaron.

V) Prieto no consintió estar en el mismo Gobierno que Hernández quien le había atacado en la prensa. Falso. Prieto se calló ante ataques mucho más acerbos de otro ministro comunista, Vicente Uribe. Los dirigentes del PC dejaron totalmente en manos de Negrín la solución de la crisis gubernamental de abril de 1938 y se olvidaron de la campaña previa contra Prieto. Sus razones tuvieron, que la historiografía pro-franquista y prietista jamás ha aclarado.

VI) Tras la salida de Prieto del Gobierno sus relaciones con Negrín se rompieron. Falso. Prieto acudió a él en demanda de apoyo para hacer gestiones ante Raimundo Fernández Cuesta, falangista de pro y ministro de Agricultura en el primer Gobierno de Franco, con el fin de buscar algún tipo de solución al conflicto. Negrín las autorizó.

VII) Negrín continuó la guerra en el interés de la Unión Soviética. Falso. Negrín, como Azaña, Prieto y numerosos ministros republicanos, siguió una política orientada a ir tan lejos como fuera posible con las potencias democráticas y tanto como fuese imprescindible con la Unión Soviética.

VIII) Fue el hombre de Moscú. Falso. Negrín diseñó una estrategia que contó al principio con un amplio consenso pero que fue rompiéndose poco a poco. Hubo de jugar con unos y con otros hasta descansar en los comunistas y en un sector socialista. Azaña, algunos republicanos burgueses, el PNV y ERC le aislaron mientras asestaban puñaladas traperas en Londres y París a la credibilidad de la resistencia. La idea de que Negrín fue un juguete de los comunistas es una construcción ideológica.

IX) Prolongó la guerra inútilmente. Falso. Contaba con informaciones de que los franceses ayudarían. Bajo Daladier, se esquivaron (como ya habían hecho bajo el primer Gobierno de Blum). Stalin sí ayudó pero cuando reanudó los suministros (que había mantenido a niveles muy bajos durante todo un año) fue demasiado tarde.

X) Ninguneó al Gobierno republicano en el exilio al declarar su voluntad de que, a su muerte, en 1956, la documentación que guardaba relacionada con el "oro de Moscú" se entregara al Gobierno de Franco. Falso. Tal documentación demuestra que la totalidad del oro se había vendido siguiendo la legalidad republicana, que ningún historiador profranquista o antinegrinista jamás se molestó en reconstruir. Su gesto, eso sí, tuvo consecuencias que era imposible anticipar. Entre ellas la preparación de grotescos proyectos para "reclamar" el oro y el desvergonzado latrocinio de ciertos papeles, perpetrado por uno de los más endiosados -y alabados- ministros de Franco, probablemente para garantizarse una cierta dosis de influencia.

Como la mayor parte de las acusaciones eran de base meramente política, cuando no personal, la expulsión del PSOE se hizo utilizando criterios "objetivos". Entre 1939 y 1946 hubo incluso otro ejemplo. Ocurrió en México en enero de 1942 y la pronunció la Comisión Ejecutiva prietista. Afectó a los miembros del círculo cultural Jaime Vera, muchos de ellos proclives a Negrín, a la sazón refugiado en Londres.

Alfonso Guerra abogó hace años por la necesidad de recuperar a Negrín. Un programa de TVE y una exposición sobre su figura, cuyo comisario fue el profesor Ricardo Miralles, encontraron éxito de público. Como analista de la operación del oro, que inicié en 1974 gracias al empuje del profesor Fuentes Quintana, debo reconocer mi gratitud a la Fundación Juan Negrín y a los socialistas canarios (entre ellos a Antonio Aguado, Juan Fernando López-Aguilar, José Medina, Sergio Miralles, José Miguel Pérez y Jerónimo Saavedra), así como al socialista alicantino Miguel Ull, defensores incansables de esta rehabilitación. También a los colegas (Helen Graham, Gabriel Jackson, Ricardo Miralles, Enrique Moradiellos y Paul Preston) que tanto se han batido por el Negrín auténtico, y, naturalmente, a la familia Orellana-Negrín que me permitió bucear en sus archivos. La reconstrucción documentada del pasado siempre triunfa. El PSOE ha tenido un acierto político y de dignidad.

Ángel Viñas, historiador, publicará en otoño el último tomo de su trilogía sobre la Guerra Civil en la Editorial Crítica de Barcelona.

CONSTRUYAMOS LA III REPÚBLICA



CONSTRUYAMOS LA III REPÚBLICA

En estos últimos años, y en especial, a partir del año 2006, con motivo del 75 aniversario de la proclamación de la II República, se han realizado innumerables actos y convocatorias en toda España. La incesante constitución de ateneos, asociaciones y colectivos republicanos a todo lo largo y ancho del Estado, o la proliferación de medios digitales de información de base republicana, así como además de la encomiable labor que vienen desarrollando organizaciones y partidos de índole republicanos, en cuanto a la recuperación de la memoria son, en suma, ejemplos incuestionables de que el movimiento republicano avanza.

Pero para que la República sea una realidad, de manera natural y democrática, es preceptivo que todos aquellos que propugnamos la República, seamos más; que haya más republicanas y más republicanos, que exista una masa social republicana fuerte y activa que incida en todos los ámbitos de la sociedad: en lo político, en lo social y en lo cultural, que la vaya impregnado de los valores que han significado el modelo republicano. Desde IU, como integrante de este movimiento republicano, tenemos una labor importante a desarrollar en adelante: CONSTRUIR LA REPUBLICA.

Construir la República significa, promover las iniciativas necesarias que sirvan para reparar la injusticia del olvido de nuestro pasado. Aquellos valores que inspiraron la Constitución española de 1931, cuando se instauraron el sufragio universal, la separación entre la Iglesia y el Estado, la escuela laica gratuita y obligatoria. Se estableció el derecho al voto para las mujeres, la proclamación de la autonomía de las regiones, así como, el derecho a emplear y enseñar las lenguas regionales. El interés popular por este programa, la promesa de una auténtica reforma agraria, la aspiración hacia una justicia social mayor, provocaron un ardor político y cultural inédito en la España arcaica, caciquil, desigualitaria y oscurantista de aquella época.

A los treinta y tres años de la muerte del dictador, la democracia española actual está en la obligación de avanzar en la reconciliación que obligatoriamente conlleva el agradecimiento, el reconocimiento oficial y la reparación moral y jurídica por los daños sufridos a todos aquellos que, defendiendo la legalidad republicana, la democracia, la libertad y el progreso en España, fueron por ello represaliados durante la guerra civil, sufrieron el exilio, el expolio o padecieron la represión durante la larga noche del franquismo.

Así, la transición pactada, de la dictadura franquista al régimen actual de libertades, no restituyó la legalidad y legitimidad de la II República, supuso una equiparación, si cabe, de la dictadura con la II República y en la práctica supuso una “Ley de punto final” para los golpistas. No resolviendo los derechos de las víctimas y afectados por el golpe de estado, la guerra y la dictadura. Aún hoy, más de 50.000 ciudadanas y ciudadanos asesinados se encuentran enterrados en cunetas y campos.

Los demócratas-republicanos aceptamos sin objeción alguna, que se revise el período republicano, que se aireen las luces y las sombras, pero que de igual forma se debe aceptar que se estudie el período completo de la Guerra Civil y de la dictadura franquista, debido a los muchos excesos que protagonizaron los vencedores. Todavía hoy en pueblos y ciudades de nuestro país, las denominaciones de miles de calles y plazas, hacen referencia al pasado régimen franquista y a hechos de relevancia antidemocrática, es por lo que los republicanos debemos CONSTRUIR REPÚBLICA.

En este sentido CONSTRUIR REPÚBLICA significa:
- Contribuir a la lucha por la Paz, los Derechos Humanos y Sociales, la Justicia.
- Un desarrollo sin agresiones ecológicas, un bienestar económico y social, para todos, sin especulaciones financieras.
- Un Estado Federal con mayores cuotas de autogobierno de las comunidades y nacionalidades que corforman España.
- La laicidad del Estado, con una enseñanza pública, de calidad y gratuita, mejorando los servicios públicos en vez de privatizarlos.
- Un Estado totalmente democrático, participativo y representativo de la diversidad social, donde todos los cargos públicos (incluido el jefe del Estado) sean elegidos en referendun directo por los ciudadanos.

Una labor ingente, sin duda, que necesita de la unión de todos los que tenemos estas ideas comunes, que más allá de las separaciones o diferenciaciones que nos separan, sepamos buscar los puntos y nexos de unión para CONSTRUIR LA REPÚBLICA. Una tarea enorme, sin lugar a dudas, pero a todas luces gratificante.

Por último, quiero dejar constancia de mi más profundo reconocimiento a todas y todos los luchadores de ese ideal republicano-demócrata, que estén seguros que su sacrificio no fue en vano y que en pleno siglo XXI seguimos trabajando, para que esta época sea dignificada y conmemorada.
Que estas Jornadas Republicanas nos sirvan a todas y a todos para ir poco a poco CONSTRUYENDO ESA III REPÚBLICA: CON SU SENTIDO DE DEMOCRACIA, LIBERTAD Y PROGRESO PARA TODO EL ESTADO ESPAÑOL.