16 de diciembre de 2008

Amalia Solórzano de Cárdenas, mamá grande del exilio español en México



Amalia Solórzano de Cárdenas, mamá grande del exilio español en México
La viuda del presidente Lázaro Cárdenas, falleció a los 97 años en su casa de Ciudad de México


Testigo y protagonista de un siglo en la historia moderna de México, doña Amalia Solórzano, viuda del presidente Lázaro Cárdenas del Río, falleció a los 97 años en su casa de Ciudad de México. Amalia Solórzano fue una figura fundamental en la vida nacional, no sólo como compañera de un gran presidente, sino por el apoyo que brindó a los más marginados del país y al exilio español. Su muerte entristece a México, enluta a todos los grupos sociales, académicos e intelectuales. Donde más se siente la pérdida es en la comunidad de descendientes del exilio republicano español. Doña Amalia, como todos la llamaban en el país, fue como una madre generosa para cientos de niños españoles que encontraron refugio en este país durante la guerra civil. Por ello siempre fue la mujer más querida del exilio español.

Fotografía de archivo de la viuda del ex presidente mexicano Lázaro Cárdenas (1934-1940) Amalia Solórzano, a su llegada a un homenaje que el Ayuntamiento de Madrid tributó a su esposo/EFE
Como esposa, madre y abuela de destacados dirigentes, doña Amalia personificó la crónica nacional de buena parte de la política mexicana del siglo XX. El historiador Lorenzo Meyer señala que fue la depositaria del legado y de los ideales del general Cárdenas. "Doña Amalia se convirtió en guardiana de la herencia de su esposo. Se identificó con ese auténtico nacionalismo revolucionario; el término se ha desgastado y pervertido pero ella hizo su mejor esfuerzo para mantenerlo, sobre todo tras la muerte del general. No fue radical pero nunca dejó de ser fiel representante de lo mejor del cardenismo", comentó el investigador del Colegio de México.

Amalia Solórzano, madre de Cuauhtémoc Cárdenas, gobernador de Michoacán, fundador del Partido de la Revolución Democrática y tres veces candidato a la presidencia de la República (1988, 1994 y 2000), nació en Tacámbaro, Michoacán en 1911.

Su historia de amor comenzó cuando el general andaba en campaña para gobernador de Michoacán, El primer encuentro no pudo ser más romántico, merecería ser consignado en los anales del género. Ella misma lo dejó registrado en su libro "Era otra cosa la vida".

"Desde que nos vimos, yo desde el balcón de mi casa y él pasó por delante montado a caballo, me saludó desde abajo como a cualquier persona; desde ese momento, fue mutua la simpatía", comentó doña Amalia. El flechazo fue fulminante. Ella tenía 15 años y el militar 33. Al día siguiente coincidieron en una comida que ofrecieron al general en la finca Los Pinos; años más tarde, en claro homenaje de su marido, Cárdenas bautizó la residencia presidencial con ese nombre.

Los padres de Amalia, católicos conservadores, se opusieron al noviazgo porque el general Cárdenas tuvo una participación directa en la Guerra de los Cristeros, que ensangrentó a México por cuestiones religiosas. La joven fue internada en un colegio de monjas de la capital. Sortearon todas las vicisitudes y se casaron por lo civil el 25 de septiembre de 1932. A los 23 años se convirtió en primera dama de México.

Y aunque como esposa del presidente doña Amalia se mantuvo al margen de la política, durante la gestión del general Cárdenas (1934-1940) participó en dos momentos fundamentales que definieron el signo nacionalista que caracterizó el mandato de su esposo.
El primero fue la acogida a 460 niños españoles, hijos o huérfanos de combatientes republicanos de la Guerra Civil, que desembarcaron en el puerto de Veracruz el 7 de junio de 1937. Fueron llevados a Michoacán, donde se les ubicó como internos en una escuela y donde tanto ella como el general Cárdenas los visitaban con regularidad. A estos refugiados se les conoció como los niños de Morelia.

Después vino la apropiación petrolera del 18 de marzo de 1938. Doña Amalia tuvo un papel protagonista en la recogida de fondos con los que indemnizar a las empresas extranjeras. En sus memorias, doña Amalia relata así aquel episodio: "El general me dijo: "Chula, se debe invitar a la mujer a una participación directa, en este momento es urgente la presencia de todos. Hay que hacer labor en las escuelas, en las familias, en fin, en un llamado nacional". La colecta para pagar la deuda de la expropiación fue una ayuda más bien simbólica, pero ¡cómo fue de hermosa la respuesta!"

El 20 de noviembre de 2007, recibió la Gran Cruz de la Orden de Carlos III, máximo reconocimiento que otorga el Estado español, por su destaca labor a favor de los exiliados republicanos. La acogida de los transterrados sentó un precedente de solidaridad internacional, que continúa vigente.

La viuda del presidente Lázaro Cárdenas, falleció a los 97 años en su casa de Ciudad de Mexico

Testigo y protagonista de un siglo en la historia moderna de México, doña Amalia Solórzano, viuda del presidente Lázaro Cárdenas del Río, falleció a los 97 años en su casa de Ciudad de México. Amalia Solórzano fue una figura fundamental en la vida nacional, no sólo como compañera de un gran presidente, sino por el apoyo que brindó a los más marginados del país y al exilio español. Su muerte entristece a México, enluta a todos los grupos sociales, académicos e intelectuales. Donde más se siente la pérdida es en la comunidad de descendientes del exilio republicano español. Doña Amalia, como todos la llamaban en el país, fue como una madre generosa para cientos de niños españoles que encontraron refugio en este país durante la guerra civil. Por ello siempre fue la mujer más querida del exilio español.

Fotografía de archivo de la viuda del ex presidente mexicano Lázaro Cárdenas (1934-1940) Amalia Solórzano, a su llegada a un homenaje que el Ayuntamiento de Madrid tributó a su esposo/EFE
Como esposa, madre y abuela de destacados dirigentes, doña Amalia personificó la crónica nacional de buena parte de la política mexicana del siglo XX. El historiador Lorenzo Meyer señala que fue la depositaria del legado y de los ideales del general Cárdenas. "Doña Amalia se convirtió en guardiana de la herencia de su esposo. Se identificó con ese auténtico nacionalismo revolucionario; el término se ha desgastado y pervertido pero ella hizo su mejor esfuerzo para mantenerlo, sobre todo tras la muerte del general. No fue radical pero nunca dejó de ser fiel representante de lo mejor del cardenismo", comentó el investigador del Colegio de México.

Amalia Solórzano, madre de Cuauhtémoc Cárdenas, gobernador de Michoacán, fundador del Partido de la Revolución Democrática y tres veces candidato a la presidencia de la República (1988, 1994 y 2000), nació en Tacámbaro, Michoacán en 1911.

Su historia de amor comenzó cuando el general andaba en campaña para gobernador de Michoacán, El primer encuentro no pudo ser más romántico, merecería ser consignado en los anales del género. Ella misma lo dejó registrado en su libro "Era otra cosa la vida".

"Desde que nos vimos, yo desde el balcón de mi casa y él pasó por delante montado a caballo, me saludó desde abajo como a cualquier persona; desde ese momento, fue mutua la simpatía", comentó doña Amalia. El flechazo fue fulminante. Ella tenía 15 años y el militar 33. Al día siguiente coincidieron en una comida que ofrecieron al general en la finca Los Pinos; años más tarde, en claro homenaje de su marido, Cárdenas bautizó la residencia presidencial con ese nombre.

Los padres de Amalia, católicos conservadores, se opusieron al noviazgo porque el general Cárdenas tuvo una participación directa en la Guerra de los Cristeros, que ensangrentó a México por cuestiones religiosas. La joven fue internada en un colegio de monjas de la capital. Sortearon todas las vicisitudes y se casaron por lo civil el 25 de septiembre de 1932. A los 23 años se convirtió en primera dama de México.

Y aunque como esposa del presidente doña Amalia se mantuvo al margen de la política, durante la gestión del general Cárdenas (1934-1940) participó en dos momentos fundamentales que definieron el signo nacionalista que caracterizó el mandato de su esposo.
El primero fue la acogida a 460 niños españoles, hijos o huérfanos de combatientes republicanos de la Guerra Civil, que desembarcaron en el puerto de Veracruz el 7 de junio de 1937. Fueron llevados a Michoacán, donde se les ubicó como internos en una escuela y donde tanto ella como el general Cárdenas los visitaban con regularidad. A estos refugiados se les conoció como los niños de Morelia.

Después vino la apropiación petrolera del 18 de marzo de 1938. Doña Amalia tuvo un papel protagonista en la recogida de fondos con los que indemnizar a las empresas extranjeras. En sus memorias, doña Amalia relata así aquel episodio: "El general me dijo: "Chula, se debe invitar a la mujer a una participación directa, en este momento es urgente la presencia de todos. Hay que hacer labor en las escuelas, en las familias, en fin, en un llamado nacional". La colecta para pagar la deuda de la expropiación fue una ayuda más bien simbólica, pero ¡cómo fue de hermosa la respuesta!"

El 20 de noviembre de 2007, recibió la Gran Cruz de la Orden de Carlos III, máximo reconocimiento que otorga el Estado español, por su destaca labor a favor de los exiliados republicanos. La acogida de los transterrados sentó un precedente de solidaridad internacional, que continúa vigente.

Personaje republicano: Marcelino Domingo



MARCELINO DOMINGO (1884-1939)
(

Quien fuera, y sigue siendo una de las figuras más apasionantes del republicanismo español, Marcelino Domingo, escribió una vez:"Soy republicano. El régimen de gobierno es esencial para todo hombre de categoría moral. Sólo es accidental cuando la categoría moral del hombre desciende". Palabras de una actualidad acuciante entre nosotros, hoy, a los sesenta años de su muerte.
Hijo de un oficial de la Guardia Civil, nación en Tortosa (Tarragona). Cursó estudios de magisterio y comenzó a colaborar, muy joven, en la prensa barcelonesa. Se inició en su destacada vida política como republicano federal, difundiendo el republicanismo laico y radical en el delta de Ebro. En 1909 fue elegido ya concejal en el Ayuntamiento de Tortosa y en 1914 diputado por esta circunscripción, como republicano independiente.
Junto a Layret y Alumar fundó el Bloque republicano autonomista, que en 1917 da lugar al Partido Republicano Catalán, que presidió.
Durante la huelga de este mismo año, Marcelino Domingo fue encarcelado por los militares en las Atarazanas de Barcelona. Su encarcelamiento, en el influyó notablemente la campaña antimilitarista que había desarrollado en la sección Marruecos, sangría y robo, del diario La Lucha, provocó grandes protestas, ya que no había sido respetada su condición de parlamentario, y pronto fue puesto en libertad (noviembre de 1917).
Su incansable actividad política le llega a las Cortes por Barcelona, en 1918. Activo conspirador contra la dictadura de Primo de Rivera, sufrió prisión y persecuciones. Vivió en el exilio parisiense en compañía del socialista Indalecio Prieto. En 1929, junto a Álvaro de Albornoz, José Díaz Fernández, Victoria Kent, José Salmerón y otros eminentes republicanos, fundó el Partido Republicano Radical Socialista, en clara ruptura con el ya desacreditado Partido Radical de Alejandro Lerroux.
Ya en Madrid, formó parte del gobierno provisional como Ministro de Instrucción Pública y artífice, desde este puesto, de la creación de escuelas y de impulsar la instrucción primaria, para luchar contra el analfabetismo imperante en la España monárquica.
Dejó este puesto a Fernando de los Ríos y pasó a ocupar la cartera de Agricultura. Se negó, entonces a subir el precio del trigo, 25.000 toneladas en la primavera de 1932, lo que le valió la enemistad de los insaciables terratenientes agrícolas.
En 1934 fundó, junto con Manuel Azaña, Izquierda Republicana y volvió al Ministerio de Instrucción Pública en 1936, con el triunfo del llamado Frente Popular. Restableció entonces la coeducación suprimida durante el "bienio negro" y reanudó su programa de construcción de escuelas.
Al ser elegido Azaña Presidente de la República, ocupó la presidencia de Izquierda Republicana.
Fue miembro de la delegación española que visitó a León Blum para recabar ayuda del gobierno francés al iniciarse la guerra civil. Viajó entonces, por el mundo para dar a conocer la realidad española y defender la legalidad republicana. A comienzos de 1939, con la salud muy deteriorada por el esfuerzo sobrehumano que supuso la actividad en los años de la guerra pasó a Francia, donde falleció días después angustiado en el lecho de muerte por la suerte de los soldados republicanos en la hostil nación vecina.
Marcelino Domingo fue uno de los grandes y últimos regeneracionistas españoles. Seguidor del lema "escuela y despensa", defendió la europeización de España, "que era lo mismo que decir que el hombre y la tierra dieran su máximo esfuerzo.Su total rendimiento.Costa señalaba todo un programa de gobierno, de buen gobierno, que comenzaba en el peón caminero y tenía término en la fuente de Estado".
Pensó y sintió España, y sobre ella nos dejó páginas tan emocionantes como luminosas en sus libros ¿Qué España? (Madrid, 1925) y ¿Adónde va España? (Madrid, 1930).
Dedicó parte de su tiempo a escribir para el teatro (Juan sin tierra, El pan de cada día, Doña María de Castilla, etcétera),novelas (Un visionario, El burgo podrido y Santa Pecadora) e infinidad de artículos sobre lo más diverso y acuciante que le tocó vivir, y nos dejó el impagable testimonio de su paso por la política (La experiencia del poder, La revolución de octubre o La escuela en la República y algunos otros).
A pesar de sus miles de páginas, se sintió siempre un político que prefirió la política a toda actividad humana."Creo que un país de tan escaso espíritu civil como España y de tan desaforada incontinencia como la del Estado español, los hombres con la leve conciencia de su responsabilidad han de interesarse por la política y actuar en ella. Es tal vez, el único medio de evitar que España acabe de morir".
Pero siempre entendió la política como política republicana y al servicio de una España federal, y nos dejó este mensaje para los republicanos de hoy, que somos nosotros. "Soy republicano, lo sería en Inglaterra, donde el monarca apenas existe;lo sería en Italia, donde la Monarquía ha realizado la unidad nacional. ¿Cómo no serlo en España?. En España, la forma de régimen no sólo es esencial por doctrina, sino que lo es por dignidad civil y por conveniencia nacional. Soy federal. En España existen confundidas en una desarticulada e injustificada unidad del Estado, distintas nacionalidades, y han de desvincularse, pactando por propio y mutuo consentimiento un nuevo estatuto, en el que las nacionalidades tengan libertad dentro de la Federación, y los Municipios libertad dentro del Estado, y el hombre dentro de la Federación, El Estado y los Municipios:plena y absoluta libertad".
Sabias palabras y dignas de recordarse hoy. Marcelino Domingo, como otros republicanos, sabía muy bien que las autonomías dividen y desunen y solamente el federalismo es capaz de unir.