30 de diciembre de 2008

Angel Viñas : " El franquismo no está superado sociológicamente"

Iñigo Adúriz entrevistó para Público a Ángel Viñas, historiador. El autor del libro El honor de la República (Crítica, Barcelona, 2008) alaba a Juan Negrín como "unificador" de la resistencia




Acaba de publicar El honor de la República, el tercer volumen de una trilogía dedicada al primer periódico democrático que disfrutó España, donde repasa con estricta rigurosidad los últimos años de la Guerra Civil observados desde el frente republicano. Este último tomo, para cuya elaboración ha consultado y contrastado miles de archivos y documentos de la época, pretende hacer justicia al último presidente del Gobierno republicano, Juan Negrín. Crítico con el papel de la Iglesia y el afán de la institución por permanecer como actor político, Ángel Viñas pretende des-terrar los mitos de la historiografía franquista.

Su libro se titula El honor de la República. ¿Considera que la historia no ha hecho justicia a ese periodo?

La II República española ha sido vilipendiada, mancillada, ensuciada y deshonrada por la historiografía franquista. Todavía hoy se miente, se manipula, se tergiversa, se cambian y se mutilan documentos sin el menor pudor para demostrar que la República era un régimen parasoviético. Hay que restablecer la verdad yendo a los documentos de la época, que es lo que he hecho yo, para ver que la relación de la República con Moscú no fue una relación de subordinación. Para subordinación la que tuvo Franco con las potencias del Eje.

¿Debieron sentirse orgullosos los que lucharon hasta el final por la República?

Una parte del pueblo español, los republicanos, fueron agredidos desde el interior por los militares sublevados y desde el exterior por las potencias fascistas. En lugar de rendirse, como hizo el Ejército checo, aquí esos españoles, españoles [reitera], se batieron contra los militares sublevados, contra los nazis y contra los fascistas ellos solitos. Hay que recuperar el honor de la República y el honor del presidente del Gobierno de entonces, Juan Negrín, que logró poner a un conglomerado de fuerzas políticas y sociales muy dispares al servicio de la resistencia en condiciones en las que la República ya tenía la guerra perdida.

¿Influyó la Iglesia en la victoria de los sublevados?

La Iglesia tiene dos dificultades: tiene una cierta reticencia para hacer actos de contrición y, además, le molesta que se la trate como actor político. La Iglesia puede que sea una institución sobrenatural pero también es un actor político, y en la Guerra Civil la iglesia actuó como actor político. La Iglesia católica en España es primero iglesia nacional, nacionalista, y luego católica.

¿Sigue jugando ese papel en la actualidad?

Tiene una posición de preeminencia y de privilegio históricamente consolidada. Todo lo que supone reducir esa preeminencia le molesta. La Iglesia católica, con suma habilidad y durante muchos siglos, ha acumulado un inmenso poder en España y está dando su batalla para no perderlo. El Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero no creo que haya arañado muchos privilegios a la Iglesia, y yo lo deploro. Estamos un poco en retraso. Yo no he visto ningún país occidental en el que la Iglesia católica disfrute de tantos privilegios como en España.

¿Cómo ve un historiador los intentos por recuperar la memoria histórica?

No se ha honrado a las víctimas republicanas. Ha habido múltiples innovaciones e iniciativas, pero yo no creo que ninguna haya sido eficaz como lo que parece que puede ser la Ley de Memoria Histórica. Es necesario aplicarla inmediatamente. Precisamente, el problema de la historia es que la interpretación que se hace del pasado afecta al presente. No hemos superado el trauma de la Guerra Civil porque fue seguida por una dictadura de 36 años. Hoy en día, el franquismo está políticamente superado, pero no lo está sociológica ni psicológicamente. Habría que hacer algo más, habría que recuperar el honor de la República.

Ángel Viñas es historiador. Acaba de aparecer el tercer volumen de su trilogía sobre la Guerra Civil española (El honor de la República) de su trilogía sobre la Guerra Civil española bajo el selo de la Editorial Crítica de Barcelona.
Público, 22 diciembre 2008

Los primeros días de la sublevación franquista en Azagra( Navarra)



Azagra, donde el problema de la tierra había sido muy intenso, ya que el 43% del término municipal pertenecía a cuatro familias y sólo el 13% era comunal. En las últimas elecciones el Frente Popular (714 votos) ganaron por escasos votos al Bloque de derechas (708), además de 16 votos para nacionalistas.

El día 19, el día del Alzamiento en Navarra, llegaron camiones de Estella con gentes armadas entre los que se encontraban numerosos curas y frailes, armados y distinguibles por la coronilla pelada en la cabeza. A las 8 de la tarde sonaron disparos y fue ocupado el ayuntamiento, produciéndose el primer muerto. La Guardia Civil en un segundo plano ayudó a los sublevados. Al día siguiente llegaron más soldados y fueron asaltados el Centro Republicano y los locales de UGT. Muchos escaparon al campo, pero la mayoría que no pudo o quiso escapar fueron siendo detenidos abarrotando los centros de detención. El día 25, una cuadrilla se llevó a ocho detenidos, que aparecieron al día siguiente muertos en el término de Funes. Al día siguiente aparecen más muertos en Calahorra.

El nuevo ayuntamiento presidido por Ángel Medrano destituye al practicante y al médico Francisco Cuesta Urcelay por extremistas de izquierdas. El médico posteriormente fue fusilado el 11 de febrero de 1937, en Salinas de Oro. Fue un profesional excelente y mandaba crónicas al semanario ¡¡Trabajadores!! (periódico de la UGT [1] ). Su casa fue asaltada y sus libros robados.

En el mes de agosto, los días 1, 3, 5, 11 se va produciendo un goteo de fusilamientos. La intervención del párroco del pueblo Santos Beguiristain contribuye con sus palabras:

Ahora ha llegado la ocasión de seleccionar la paja a un lado y el trigo al otro... Y a los escapados, estén donde estén, los hemos de encontrar para hacer justicia
No solo se capturaba a los escapados sino que se asaltó y desvalijó a numerosas casas. Se realizaron cortes de pelo y se dio aceite de ricino a las mujeres para denigrarlas en público.

A principios de septiembre en vísperas de las fiestas del pueblo en la madrugada del 6, sacaron en una sola noche a veintiún personas.

De todos los fusilados únicamente al alcalde, Francisco Castro Berisa, le hicieron Consejo de Guerra. Había escapado y fue atrapado en Ustárroz. Condenado a muerte fue fusilado el 1 de febrero en la Vuelta del Castillo (junto a la Ciudadela de Pamplona). Se despidió de su familia con este escrito:

Para cuando recibas ésta habré dejado de existir. Que mi muerte no sea jamás objeto de odio, rencor ni venganza...Educa a nuestros hijos; incúlcales en el alma el amor y la benovolencia para con todos
.

En total 71 azagreses fueron asesinados. El ayuntamiento franquista colocó en el frontón una lápida de mármol con el siguiente texto:

Por Dios y por nuestro Caudillo en este pueblo fueron asesinados los traidores a la patria por que en este país España no hay sitio para rojos ni masones. Una Grande y Libre.
En 1982, los azagreses quitaron esta placa.

El mensaje del Rey registra la peor audiencia de los últimos cuatro años


El mensaje del Rey registra la peor audiencia de los últimos cuatro años

El tradicional mensaje del Rey en Navidad ha dejado de ser lo que era. No por su contenido, sino por esa capacidad que ha tenido durante muchos años de paralizar la celebración de la Nochebuena en casa y sentar a toda la familia frente al televisor para atender a sus palabras. Los datos revelan que el del pasado 24 de diciembre fue de hecho el de menos audiencia de los últimos cuatro años.

Aun así, no fueron pocos los que escucharon su petición para "tirar del carro" en época de crisis. Claro que también hay que tener en cuenta que el Rey no tenía competencia ni contraprogramación posible porque estaba al mismo tiempo en todas las cadenas.

En esta ocasión, el mensaje del monarca -televisado por 21 cadenas nacionales y autonómicas de manera simultánea- alcanzó una audiencia media de 8,4 millones de espectadores, mientras que la cuota de pantalla se situó en un 77,9%.

Esta cifra supone 200.000 personas menos que las contabilizadas en 2007, cuando el Rey solicitó "consenso en los grandes temas de Estado" a los partidos políticos. En aquella ocasión, más de 8,6 millones de personas siguieron las palabras del monarca por las 19 cadenas en las que se emitía el mensaje, con un 'share' del 82,3%.

Una audiencia similar se registró en las navidades de 2006, con el terrorismo como eje principal del discurso de Don Juan Carlos. Así, otros 8,6 millones de espectadores presenciaron esta intervención, lo que supuso un 81,8% de cuota de pantalla.

En 2005, el mensaje del Rey, televisado por 14 cadenas, se situó en una media de 8,5 millones de audiencia y un 'share' del 83,1%. En ese discurso, el monarca aludió a la "moderación y el sosiego para superar las tensiones" resultantes del enfrentamiento entre los principales partidos políticos.