21 de julio de 2009

LA DEPORTACIÓN DE LOS REPUBLICANOS ESPAÑOLES EXILIADOS EN FRANCIA






En Febrero de 1939, tras la caída de Barcelona cientos de miles de republicanos españoles huyeron hacia la frontera con Francia.

Alrededor de 275.000 españoles pasaron por los campos de internamiento franceses.

El derecho de asilo otorgado por el gobierno francés fue acompañado de un compromiso de prestaciones de trabajo. Un Decreto-ley de 12 de abril de 1939, que probablemente se promulgó en honor de los refugiados españoles, fijó las obligaciones de los extranjeros considerados como refugiados o sin nacionalidad, declarando a los hombres entre 20 y 48 años obligados a proporcionar, en tiempos de paz prestaciones de una duración igual a la del servicio militar francés. Los apátridas, los refugiados políticos, los polacos y los checoslovacos que no habían sido movilizados por sus autoridades nacionales, podían ser objeto de requerimiento, al igual que los franceses.

A los españoles se les ofrecieron cuatro opciones: ser contratados a título individual por patronos agrícolas o industriales, integrarse en Compañías de Trabajadores Extranjeros C.T.E., alistarse en la Legión Extranjera o en los Batallones de Marcha de Voluntarios Extranjeros, unidades militares con mandos franceses, contratados por el tiempo que durase la guerra.

Unos 50.000 españoles fueron adscritos a las Compañías de Trabajadores, generalmente empleados en la construcción de fortificaciones, carreteras, puentes, presas, fábricas de carbón, talas de árboles, etc. Mandados por oficiales franceses y suboficiales españoles, alrededor de 12.000 de ellos fueron enviados al Norte para reforzar las defensas francesas en la línea Maginot, y al "Primer Frente" y unos 30.000 a la zona comprendida entre la línea Maginot y el Loira. Otros 5.000 se encuadraron en los Batallones de Marcha. En los campos quedaron los hombres mayores, los enfermos, los mutilados y aquellos considerados peligrosos por su activismo político.

En los primeros días de junio el ejército alemán deshizo las líneas defensivas francesas y avanzó hacia París. El avance de los alemanes sorprendió a estos republicanos españoles, los primeros que recibieron el impacto de la Wehrmacht cuando las defensas francesas fueron desbordadas en Sedan el 14 de mayo de 1940. Muchos de los españoles que se dedicaron al trabajo de fortificación se vieron transformados en soldados al avanzar el ejército alemán. Por su condición de obreros, no contaban con el estatuto de prisioneros de guerra. Cuando cayeron presos, los alemanes se negaron a reconocerles su condición de militares y como “prisioneros políticos” fueron deportados a Mauthausen o a sus dependencias.

El Gobierno de Reynaud abandonó la capital el 10 de junio de 1940 y dimitió. El nuevo gobierno francés, dirigido por Petain solicitó un armisticio.

Francia quedó dividida en dos zonas: la costa atlántica y del Canal de la Mancha junto con gran parte del norte quedó ocupada por Alemania, y el resto bajo la administración del gobierno colaboracionista de Vichy presidido por Petain.

En la zona libre, el llamado Gobierno de Vichy, reorganizó las Compañías de Trabajo con el nombre de Grupos de Trabajadores Extranjeros. En los campos de concentración en Francia quedaron los hombres mayores, los enfermos, los mutilados y aquellos considerados peligrosos por su actividad política que fueron enviados al campo de castigo de Vernet d´Ariège, al fuerte prisión de Collioure y en algunos casos, al norte de África.




La actividad de los partidos y organizaciones se hizo clandestina. Muchos republicanos, aprovechando la circunstancia de la guerra, escaparon de los campos de concentración y se unieron a las fuerzas de los resistentes franceses.

Los alemanes hicieron prisioneros a unos 40.000 españoles integrados en las Compañías de Trabajo en Alemania y los incorporó forzosamente a sus batallones de trabajo. Fueron internados en Stalags como prisioneros de guerra y conducidos muchos de ellos a campos de concentración como Dachau, Buchenwald o Mauthausen. Otros fueron internados en campos de trabajo de la zona ocupada Calais, Brest, Cherburgo, Rochela o Burdeos.

Entre 1942 y 1944 la Organización Todt (creada por el ingeniero alemán Fritz Todt y que tenía como objetivo reforzar el Muro Atlántico para evitar el ataque de los aliados) reclutó unos 26.000 españoles

Pese a que el grueso de los españoles se encontraba en el mediodía, en la demarcación de Vichy, los colaboracionistas franceses no vacilaron en mandar a territorio alemán a los españoles -y extranjeros en general, que solicitaban las autoridades alemanas.

El 6 de agosto de 1940 llegó a Mauthausen el primer grupo de republicanos. Fueron enviados alrededor de 7.200 españoles. Otros 12.000 republicanos españoles fueron a parar de forma obligada a diversos campos de concentración o de exterminio.

De la tragedia de la hecatombe mundial no se libraron tampoco los niños.

En los primeros días de la ocupación alemana, los nazis deportaron a familias españolas enteras e internaron a los niños adolescentes en el campo de Mauthausen, después de haberlos separado de sus padres. 16 niños fueron asesinados en Ravensbrück.



En una carta que la embajada alemana envió al ministerio de Asuntos Extranjeros español, de fecha 20 de agosto de 1940 se pide al gobierno franquista si quiere hacerse cargo de los 2.000 rojos españoles que se encontraban en aquellos momentos internados en Angoulême. En una segunda carta del 28 de agosto, la embajada alemana, además de insistir sobre los mismos refugiados, se interesa también por los más de 100.000 rojos que se encuentran en los campos del sur de Francia y notifican que en el caso de que las autoridades españolas se negasen a acogerlos, los nazis tenían el propósito de alejarlos de Francia. Otras dos 2 notas más, del 13 de setiembre y el 3 de octubre de 1940, redactadas en idénticos términos demuestran el abandono del gobierno franquista para los refugiados españoles.

El día 13 de septiembre de 1940, Ramón Serrano Suñer, ministro del Interior y de Gobernación entre el 30 de enero de 1938 y el 15 de octubre de 1940, y ministro de Asuntos Exteriores del 16 de octubre de 1940 al 3 de septiembre de 1942, se trasladó a Alemania y se entrevistó con Hitler. Hitler solicitó un encuentro de la cumbre.

La entrevista entre el Führer y el Caudillo se celebró el 23 de octubre en Hendaya. En el encuentro Franco y Hitler insistieron en las exigencias ya conocidas sobre las ambiciones españolas en el norte de África.

Serrano Súñer y Stchrer redactaron el protocolo donde se contemplaba la participación de España en la guerra a cambio de compensaciones territoriales en el Magreb.. El Protocolo de Hendaya acordaba la entrada de España en la guerra en fecha indeterminada y una vez cumplidas por el III Reich las compensaciones exigidas por Madrid. Septiembre y octubre asistirán a un complicado juego diplomático con presiones sobre Madrid de Inglaterra y el Eje que obligaron a Franco a salir, al menos verbalmente, de su calculada indefinición y vaguedad.

Coincidencia de fechas. En septiembre de 1940 Ramón Serrano Súñer, visitó Berlín para negociar la entrada de España como aliada de los alemanes en la Segunda Guerra. Consta que directamente después de la visita empezaron las deportaciones de republicanos a Mauthausen y otros campos de la muerte.

Tras una visita de Himmler a España a mediados de octubre, Serrano Suñer sería convocado un mes después a Lierchtesgaden por Hitler para comunicarle la inminencia del ataque a Gibraltar y apremiar a España a entrar en la lucha. Poco después llegó a Madrid el jefe del espionaje alemán, el almirante Canaris.

Himmler, jefe de la SS y Serrano Suñer, así como Heinrich Müller, jefe de la Gestapo y el General Franco tuvieron una reunión para tratar el tema de prisioneros españoles en los campos de concentración. En esas conversaciones en Madrid se habló del tema de los republicanos exiliados.