15 de septiembre de 2009

Franco, sin misa en Los Caídos







El tradicional funeral en recuerdo de Franco que se viene celebrando en torno al 20-N en el Valle de los Caídos no volverá a celebrarse, según el abad de la basílica del Valle, el benedictino Anselmo Álvarez

Militares retirados rinden homenaje a Franco en el Valle de los Caídos en el 20º aniversario de su muerte.

ANSELMO Álvarez informa de la decisión de no celebrar más funerales en memoria de Franco en el Valle de los Caídos en un artículo publicado ayer en el diario ABC . En él, el monje benedictino explica que la abadía sólo oficiará exequias cada 3-N por los caídos en ambos bandos durante la Guerra Civil, y que "la memoria litúrgica" de los aniversarios de Franco y José Antonio, se efectuará durante la misa conventual del día 20 de noviembre.

El padre Anselmo, afirma en su artículo que "este lugar (el Valle) no parece pensado para apologías ni nostalgias: todas sus piedras hablan únicamente de la Cruz redentora y de Dios, juez de vivos y muertos. A Él oran los monjes cada día en cumplimiento de uno de los fines de la Asociación".

"Oran para que el sacrificio de esos caídos, unido al de Cristo, sirva para borrar las culpas de unos y otros. Oran por y con España entera para que la hostilidad de entonces se trueque en ansias de paz".

El abad dice también que "es en el Valle donde se viene reivindicando esa memoria de todos ante Dios desde mucho antes que se urgieran otros desagravios o reparaciones".

Y explica que "cada año (el día 20 de noviembre) los monjes celebran un funeral por todos los caídos, como culminación de esos sufragios diarios. Es un acto de exclusivo sentido religioso y abierto a todos".

"Nos proponemos -informa- que así siga siendo, aunque con alguna variación de fechas, que contribuya a preservar esa significación. Ya a partir de este año la fecha de dicho funeral se traslada al 3 de noviembre".

El abad se refiere también a la controversia en torno a la realidad actual del monumento y el uso de la basílica, y dice que "hasta estas alturas del Valle de Cuelgamuros ha estado llegando la resonancia de todos los acontecimientos vividos en estos años por nuestra nación, así como los juicios vertidos, en sentidos tan contrapuestos, sobre la significación de este lugar". "Precisamente, añade, es impresión general, entre los visitantes del Valle, la fuerte sensación de paz y sosiego que se experimenta en este rincón del Guadarrama... Si alguna vez llegara la hora de tener que lamentar decisiones irreparables, una de la más sensibles sería la liquidación de este entorno de cultura y humanismo espirituales".
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