2 de septiembre de 2009

Monarquía, República y lucha de clases








Cuando en 1931 se proclamó la II República, y las capas populares la celebraban en las calles, el Partido la enfrentaba frontalmente: abajo la república burguesa. Esa era su consigna. El Partido, izquierdista, no era capaz de valorar el enorme avance democrático que suponía la caída de la monarquía y las expectativas que abría la República.

Era, aquella, una República burguesa, pero su llegada suponía un marco en el que poder desarrollar las luchas populares y elevar la conciencia de la clase trabajadora, que bajo la monarquía no podría desarrollar su proyecto para emanciparse.

Hoy, la monarquía representa, simboliza, la unidad del Estado Español y, plasmada en la Constitución del 78, es garantía del capital. La monarquía aparece en la cúspide de un sistema en el que la burguesía es la clase dominante.

Por ello, la lucha por la República tiene una doble vertiente. Por un lado, la lucha republicana en sí, por otro, la lucha contra la monarquía. No basta, pues, con ser republicanos, en la medida en que somos revolucionarios y no es cuestión de cambiar al monarca por un jefe de estado con legitimidad democrática: es necesario enfrentar la monarquía y todo aquello que representa.

Es cierto, naturalmente, que la República será sólo un avance táctico de la clase trabajadora dentro de su marco estratégico en la lucha por el poder. Sabemos, claro, que la República no será el fin de la crisis, ni la llegada de medidas sociales: que la República, de por sí, no solucionará ni aliviará la situación de la clase trabajadora. Y no sólo por otras repúblicas que podemos observar hoy, sino porque así nos lo enseña nuestra propia experiencia histórica.

Apuntado esto, ¿por qué luchamos por la República? República, como hemos señalado, no sólo para enfrentar la institución monárquica, sino el sistema que sustenta. República para romper la impuesta unidad del Estado Español, para que los pueblos, libres, puedan elegir qué relaciones quieren mantener, si las quieren mantener, con el resto de pueblos con los que hoy comparten el Estado. República porque bajo la monarquía nunca podrán los pueblos decidir sobre su futuro.

República como avance hacia el socialismo, porque si los pueblos no serán libres bajo la monarquía, la clase trabajadora tampoco podrá emanciparse. República, entonces, para abrir un marco democrático que permita a la clase trabajadora disputar el poder a la burguesía.

Como en los años que precedieron a la II República, hoy la III República supone un elemento a conquistar por las capas populares. Sin izquierdismos: sabiendo de su importancia y el avance que supone aunque no sea la conquista del poder; y, también, sin elementos reformistas: utilizándola como un instrumento al servicio de las capas populares y no contentándonos con la lucha por la República de una forma abstracta.
Es por ello que la República es uno de los ejes fundamentales de la lucha de clases en el Estado Español. Naturalmente, con la consigna de socialismo y autodeterminación, como propuesta a la clase trabajadora y los pueblos del Estado Español, dándole de esta forma un contenido de clase y elevando la conciencia de las capas populares.

Diego Farpón en Kaos en la Red