10 de septiembre de 2009

Petroleo: la mierda del Diablo














Consejos para matar "indios"

“...con 40 fusiles AKM tienes un poder de fuergo suficiente para mantener a raya a cualquier horda. Haces un “erizo circular” y metes mil balas en minutos. No te toca nadie...”

“...Desde el comienzo hemos apoyado -y seguimos apoyando- la mano dura en la Selva porque un país no puede ser manejado a punta de bloqueos, amenazas, degollamientos y lanzas...”
(Aldo Mariátegui: director del diario "El Correo", Lima - Perú)

Artículo de Eduardo Luque Guerrero

El gran debate nacional en Perú desde mayo del 2004 es la negociación con EEUU del Tratado de libre Comercio, un acuerdo comercial de apertura –aún más- de la economía peruana al mercado inversor de EEUU. A pesar de la oposición de gran parte de la sociedad civil, imaginando con la firma un aumento de las desigualdades, la ratificación se produce en junio de 2006, su entrada en vigor el 1 de Febrero de 2009.

Perú ya era el paraíso de la privatización. Grandes sectores de la economía estaban en manos de multinacionales extranjeras amparadas en sucesivos gobiernos corruptos. El TLC según apuntan estudios de organismos de toda solvencia conlleva una reducción del desempleo insignificante entorno a 18000 personas para el período 2009-2011. En cambio la eliminación de aranceles a las importaciones de EEUU, a la que obliga el acuerdo, puede provocar una auténtica crisis alimentaria en el país como está ocurriendo en estos momentos en Méjico. El gobierno de Washington, a través de las ayudas directas a su agricultura, vende el trigo un 46% por debajo del costo de producción y al 26% en el caso del maíz, provocando con ello una competencia desleal. El mercado peruano se verá invadido de productos norteamericanos a bajo precio provocando un desempleo rural masivo. Ha sido un tratado negociado de tal forma que obliga al mantenimiento de las ayudas financieras en forma de bonificaciones o subvenciones directas del estado a las empresas multinacionales, mientras no obliga, por ejemplo, a utilizar mano de obra nacional o a transferir tecnología punta.



Perú es un país asentado sobre ricos cerros minerales y bolsas de petróleo y gas sobre todo en la selva amazónica. Los negros nigerianos y los indígenas andinos, lo denominan con un nombre más sonoro: “la mierda del diablo”. Su existencia se asocia inevitablemente al hambre, la guerra y la miseria Hace tiempo las multinacionales extranjeras pusieron su mirada en la zona. Amparándose en el TLC, el gobierno aprista de Alan García ha puesto en venta el 72% de la selva – unas 42 millones de hectáreas- sin contar para ello con la opinión de los habitantes de la región como era preceptivo por la propia constitución del país. En los corros populares de Lima, Cuzco o Arequipa es un chascarrillo común hablar de los intereses de la propia familia del presidente en la explotación de la región amazónica. El objetivo de las multinacionales como la española Repsol, la colombiana Ecopetrol la argentina Pluspetrol o la franco-británica Perenco y de la oligarquía limeña, es privatizar los recursos naturales, no sólo los minerales o la energía sino los acuíferos. El interés de la empresa Coca-cola por las reservas de agua amazónicas son bien conocidas. Otras compañías y bancos españoles se ocultan en la sombra, pero son los grandes accionistas, BBV, Banco de Santander. Aguas de Barcelona, Telefónica, Unión Fenosa….

Alan García fue presidente del Perú en un primer mandato entre 1985 y 1990. Dejó al país colapsado. Tuvo que huir del país clandestinamente en 1992 acusado de enriquecimiento ilícito. A pesar de ello, las relaciones entre el presidente y la política española, concretamente el PSOE, han sido siempre estrechas. En el 2006, en las nuevas elecciones donde revalidó la presidencia, la secretaria de Relaciones Internacionales del PSOE- y hoy ministra de Sanidad Trinidad Jiménez, apoyó públicamente la candidatura de Alan García. Otros “facilitadores políticos” como Felipe González a través de diversos organismos como la AECI o la fundación Carolina intentaban dotarlo de una aire de respetabilidad internacional. Finalmente fue elegido presidente en el 2006 frente a Ollanta Humala; un candidato, menos deseable para los intereses de las transnacionales españolas.

Las acciones de protesta en Perú contra el TLC no son nuevas, en el 2007 la lucha de mineros de Piura contra la privatización se saldaron con varios muertos. En el 2008 la región de Moquegua en el sur vivió un conflicto de alta intensidad. Ahora han sido las zonas limítrofes con la Amazonia, las provincias de Begua y Utcubamba. Durante once largos meses, los poderes Ejecutivo y Legislativo han postergado una y otra vez el debate sobre los decretos legislativos que desarrollan el TLC. Se instaló una mesa de diálogo sin voluntad real de resolver el problema. Las acciones pacíficas ganan espacio y debate político en el país. Hasta ese momento el indígena era un “naide” como diría Eduardo Galeano, era invisible, un ciudadano de tercera. Con estas acciones alcanza entidad como colectivo y entra en escena como sujeto político de primer orden. La ola de la reivindicación indígena, ha sacado a la luz un nuevo sujeto político que tiene como modelo entre otros la Bolivia de Evo Morales o la Venezuela de Hugo Sánchez.

Tras 56 días de movilización amazónica, el gobierno aprista optó como “solución” la represión. El 5 de junio, día Mundial del Medio Ambiente, más de 600 policías armados de la Dirección de Operaciones Especiales (Dinoes) apoyados por el ejército, deciden a cualquier costo levantar los bloqueos de las carreteras. El resultado es aún incierto, mas de 100 muertos cerca de 400 heridos, la mayoría de heridas de bala. La represión aumenta de forma virulenta en días posteriores. Según testigos presenciales, el ejército quema los cadáveres de los asesinados para no dejar rastro. Se atacan los hospitales donde son llevados los heridos más graves. Son “desaparecidos” algunos líderes de la protesta.

A pesar de la represión policial la resistencia popular no cede. Nuevos colectivos se solidarizan con la protesta. Agricultores, maestros…. mientras manifestaciones masivas, como la del día 11, sacuden todo el país, Las organizaciones sociales articuladas en el Frente Nacional Comunitario por la Vida y la Soberanía convocaron a una Jornada Nacional de Protesta que se hizo sentir en todas las regiones. La protesta es de tal magnitud que da sus primeros frutos, la derogación de dos decretos especialmente lesivos es un primer paso. La ministra del interior Mercedes Cabanillas ha presentado su dimisión así como el primer ministro Yehude Simon. La propia figura del presidente ha salido muy desprestigiada. Desde la presidencia se dio vía libre para que las tropas dispararan a matar. Pero sólo es un paso porque como escribía el dirigente indígena Daysi Zapata de la AIDESEP- organización que agrupa a más de 600000 indígenas "….Todavía existen siete decretos en vigor". La guerra india es un conflicto de larga duración y de incierto pronóstico, somos testigos de los primeros compases pero habrán más.