24 de diciembre de 2009

LA CAIDA DE MALAGA

Tropas alemanas desfilando por Málaga, con la bandera nazi









LOS PREPARATIVOS

La situación de Málaga

La toma de Málaga se sitúa dentro de un plan ofensivo, mucho más ambicioso, creado por Franco a instancia de los italianos y alemanes. Plan que incluía diferentes acciones en Andalucía y en el centro. Los italianos querían llevar en Málaga una ofensiva relámpago, que les sirvieran de modelo en futuras acciones. Telegrama del embajador alemán en Roma a su ministro, el 13 de enero de 1937: "Las fuerzas italianas, deben en el plazo de diez o quince días ejecutar una ofensiva relámpago contra Málaga, que servirá de base a Italia para sus operaciones futuras en todas direcciones". Otro telegrama del mismo embajador, del 8 de febrero de 1937 (día de la toma de Málaga), precisaba cuáles, a juicio de los italianos, deberían ser las primeras de esas "operaciones futuras en todas direcciones" en esta forma:
"Era preciso explotar el efecto moral producido por ese éxito marchando adelante, primero en dirección hacia Almería, para desencadenar en seguida, en cuanto fuera posible, la ofensiva al nordeste de Madrid, hacia Teruel y Valencia".

A principios de 1937, la línea del Frente Sur estaba localizada en un punto situado en la costa a treinta kilómetros de Gibraltar, se dirigía hacia el interior en la dirección de Ronda y después seguía las montañas hasta llegar a Granada, se extendía en un arco de unos 200 kilómetros de longitud sobre la costa mediterránea, desde la región de Estepona al oeste, hasta la de Orgiva-Motril al este, pasando por las alturas del sur de Granada, Loja, Antequera y Ronda. Lo abrupto del terreno en la retaguardia del frente facilitaba su defensa. La capital estaba siendo bombardeada constantemente, lo que le da un aspecto desolador. El 17 de enero, los nacionales lanzan una ofensiva bajo el mando de Queipo de Llano, aunque es el Coronel duque de Sevilla el que dirigía realmente al ejército del Sur sobre el terreno. El primer ataque tuvo lugar en la zona situada más al oeste del territorio republicano, incluida Marbella; después, las tropas de la guarnición de Granada, bajo las órdenes del Coronel Muñoz, ocuparon la localidad de Alhama y los territorios circundantes, situados al norte de Málaga. Estas dos acciones preliminares fueron llevadas a cabo casi sin encontrar resistencia.






Una vez iniciados los ataques numerosos refugiados empezaron a llegar a la ciudad. Las autoridades locales de Málaga pensaban que estas acciones no eran el preludio de un ataque más generalizado, por lo que Valencia no envió refuerzos. Por otra parte, era imposible llevar artillería, la única vía de acceso que estaba disponible para llegar hasta Málaga estaba cortada por una inundación en Motril, . Largo Caballero estaba valorando la idea de iniciar un ataque contra la ruta de Madrid a Valencia. Una semana pasó sin más novedad, pero al norte de Málaga se concentraban las tropas de los Camisas Negras del General Roatta, apoyadas por carros y vehículos blindados. Estas tropas italianas vestían sus uniformes italianos y no los de la Legión extranjera, como hicieron los aviadores italianos en los meses de julio y agosto de 1936. Los italianos estaban bajo un mando autónomo, e incluso habían propuesto que este ataque contra Málaga fuera un preludio de un avance contra Valencia, combinándolo con un desembarque.

Se ultiman los preparativos
El 2 de febrero, el General Franco llega a Sevilla con sus ayudantes del Estado Mayor para acercarse a las tropas y reconocer in situ el terreno. Es recibido por el General Quipo de Llano, con quien perfilar los últimos detalles de la conquista de Málaga. Aquí es donde se fragua el final de Málaga.

La defensa de Málaga:
Málaga cuenta con una defensa de índole revolucionaria, mal organizada y donde reina un ambiente caótico. En un principio en todo el sector de Málaga los distintos comités de defensa (Ronda, Málaga o Motril) formaron milicias, que normalmente tomaron la forma de "centurias" debido a la gran influencia de la CNT. En esta primera fase la CNT formó 5 centurias. Más tarde, tras la militarización de las milicias la CNT controló 4 batallones mientras que el PCE sólo 1. Además llegaron 2 batallones confedérales de refuerzo (Los batallones Ascaso). Sin embargo la penuria en armamento era trágica y el gobierno se negó a enviar refuerzos o material. Los combatientes se vieron obligados a hacer proezas de ingenio y de heroísmo para reparar las armas deterioradas y, aunque parezca increíble, a recuperar, bajo el fuego enemigo, las balas perdidas. El ejército del Sur se había constituido a finales del 36 al mando del General de Infantería Fernando Martínez Monje, este ante la inoperancia del Coronel Hernández Arteaga, por el fiasco de la ofensiva contra Cordoba, lo destituye por el Coronel José Villalba Rubio. Este nombramiento fue a instancias del subsecretario de guerra republicano, General José Asensio Torrado. Asensio, era el brazo derecho de Largo Caballero en el Ministerio de la Guerra y decidía en todas las cuestiones militares, incluso en las relativas a operaciones que no eran de la competencia de su cargo de subsecretario, sino de las del jefe del Estado Mayor Central, cargo que desempeñaba a la sazón el General Toribio Martínez Cabrera.
No desconocía Asensio las dificultades que iba a encontrar el Coronel Villalba en el mando de un sector como el de Málaga, que el general daba por perdido y al que no pensaba prestar la debida ayuda. Faltaban en Málaga medios de defensa y al Ministerio de la Guerra, en Valencia, llegaban apremiantes peticiones de armamento y munición. Pero Asensio les daba la callada por respuesta y aconsejaba al ministro que los armamentos, que en ese período llegaban de la Unión Soviética, fueran repartidos entre los diversos frentes, sin tener para nada en cuenta el de Málaga. La destitución de Hernandez Arteaga por Villalva, produce en la mayoría de las autoridades republicanas malagueñas un gran desconcierto y desolación. Agravando la situación, ya que estas se encuentran en el medio de una gran rivalidad que enfrentan a los anarquistas de la CNT, mayoría, y a los del Partido Comunista, en minoria.
El Coronel Villalba, llega a Málaga, desde Cataluña, para hacerse cargo de la defensa destituyendo al malogrado Coronel Hernández Arteaga. Se encuentra con los frentes y las retaguardias sin organizar, y unos 15.000 hombres hambrientos, alimentados casi exclusivamente con pescado frito. La mayoría son campesinos llegados a la ciudad con sus carros cargados de colchones, mantas y otros enseres, y voluntarios de la capital, muchos de los cuales no han sido militarizados, con escopetas de caza de un solo tiro y que aun no se habían registrado en el Ejército Popular. Cuenta el Coronel Villalva con 8.000 fusiles y 16 piezas de artillería prácticamente frenadas por el exceso de burocratización. A estas dificultades se añaden la falta de antiaéreos, cañones y munición, mandos subalternos y sobre todo, la poca disposición de los hombres a colaborar en los trabajos de fortificación y defensa.


Estas unidades republicanas que defendían el frente de Málaga, una serie de batallones y de pequeñas columnas milicianas, con un efectivo total de unos quince mil hombres, se hallaban a los siete meses de guerra casi en el mismo precario estado de organización que al comenzar la contienda..
Fue designado para Málaga el General ruso Emilio Kléber, pero nunca llegó. Al final tiene la ayuda del Coronel ruso Kremen, con quien tiene poca comunicación. Los soviéticos renegaban de los malagueños porque en mayoría, pertenecían a la CNT, FAI, JJSSUU, grupos anarquistas, contrarios al Partido Comunista. Por lo tanto la colaboración fue casi nula.
Mal se encuentra la situación para Málaga, desabastecía,el gobierno de la República mirando para otro lado; otros intereses. El caos y el miedo lo impregna todo.

Informe del Coronel Kremen al Ejercito Ruso. Al final indignado por la actuación de Largo Caballero, decide no trasladarse a Málaga por indicación del camarada Díaz, rechazando los consejos del Ayudante de Cabrera.
"... Ante la amenazante situación en el sector de Málaga, habían llegado al Comité Central camaradas de allí y habían hablado con el camarada José Díaz sobre mi envío a Málaga....logrando Díaz, de Caballero me nombrara oficialmente para mandar un sector del frente de Málaga. Fui convocado por el Jefe del EM, general Cabrera. Los camaradas Díaz y Grishin, me dijeron que debía pedir a Cabrera, estudiando la información disponible sobre la situación en el sur, que asignara al partido otros ocho mil fusiles y un destacamento de carros blindados para Málaga, que el camarada Grishin prometió apoyar esa petición... Supe por los miembros del partido que habían llegado de Málaga, que el cuartel general de aquel frente era poco fiable políticamente y que sería necesario solicitar el nombramiento de otros colaboradores para el cuartel general"
"...Acepté en principio el destino, pero después al leer los documentos, se decía en ellos ... el señor Kleber queda asignado al cuartel general del Sector de Málaga para ser adscrito a uno de los subsectores a su discreción. Eso significaba que yo no iba a estar al mando en el frente de Málaga como había acordado el camarada Díaz con Largo Caballero. En esas condiciones, por supuesto, no se podía ni hablar de la entrega de armas para Málaga".

Ante la desmoralización casi general, Martínez Monje destituye por inepto al Coronel Hernández Arteaga y en estos términos informa a Valencia.
"... para contener la desmoralización de las tropas, es preciso tener una barrera dispuesta para contener por las armas a los que huyen abandonando su puesto; actuando enérgicamente y con unidades dispuestas al fin indicado, pues tal medida es indispensable en estos momentos, ya que de otra manera la desmoralización se propaga y el Sector corre gravísimo peligro".
Prosigue. "A mi llegada a Marbella aprecié presencia en aguas de San Pedro Alcántara de nueve barcos enemigos ... que hacían fuego sobre dicho pueblo y nuestras tropas en franca retirada lo habían abandonado y retrocedido a Marbella....Esta retirada obedece a mismos motivos que ayer, pues a la acción de dichos buques se une el vuelo continuo de tres aviones enemigos, efectos sobrados para que tropas como estas, sin ninguna moral y sin mandos, abandonen sus posiciones sin aguardar al asalto de la infantería enemiga.....Sobre el terreno indiqué a Coronel Hernández Arteaga nombrase jefe de todas aquellas fuerzas que recayó sobre Teniente Coronel Infantería Mejide Gurrea.... Se han reunido allí mil hombres que con cinco piezas de artillería considero pudieran hacer frente situación se presente mañana...aunque el complemento de todo tipo ha de ser la acción de nuestra Aviación...".
Continúa Monje: "Este Sector, en las horas que llevo, presenta una ausencia total de mando y de energía en quien lo ejerce, por lo que considero urgentísimo el relevo de Coronel Hernández Arteaga, proponiendo para sustituirle a Villaba, Arana y Verdú por el orden que indico. La falta de moral se advierte hasta en los mandos subordinados, pero creo se corregirá con un Jefe Sector adecuado con carácter y energía que obligue al cumplimiento del deber... Esta acción no puede tener eficacia ninguna ni levantar la moral de la tropa...no veo otra solución que el poner a mi disposición en el campo de Málaga una escuadrilla de diez aparatos (caza y bombardeo...por el tiempo estrictamente indispensables...".


Tropas nacionales:
Ejercito del Sur al mando del General Queipo de Llano estaba constituido por seis columnas, y nueve batallones italianos, apoyados por aviones de la Legión Condor, instalados en el aeródromo granadino de Armillas; y finalmente con el apoyo naval de la flota, los cruceros Canaria y Baleares. Las seis columnas nacionales estaban al mando del Coronel Francisco de Paula de Borbón, duque de Sevilla, y estaban compuestas por 10.000 marroquíes (moros) y 5.000 requetés. Las italianas constaban de unos 10.000 soldados del CTV (Corpo truppe volontarie), al mando del general Mario Roatta -llamado Mancini-, que anteriormente había sido el jefe del espionaje militar italiano.
Los italianos tenían un especial interés en probar nuevas estrategias ofensivas y armamento nuevo; lanza llamas, tanques, por lo que van en un frente separado de los nacionales con mando autónomo. A Queipo de Llano esto no le gusta nada.
Las fuerzas se organizaron de la siguiente manera. Las españolas: el duque de Sevilla, manda seis columnas que se distribuirán sobre el terreno las siguientes misiones: la Columna Algeciras, mandada personalmente por Borbón, seguirá la línea Marbella-Fuengirola-Málaga; la Columna Antequera, del Comandante Alfredo Esquicia, la de Antequera-Valle Adaljis-Alora; la Columna Ronda, con el Teniente Coronel Corrales Romero al mando, penetrará por El Burgos-Yunquera-Coín; la columna Peñarrubia, del Teniente Coronel Gómez Cobián, lo hará por Peñarrubia-Ardales-Alora; la Columna Archidona, dirigida por el Comandante Gallego se ocupará de Archidona-Villanueva de Cauche. Quedandose en Granada, la Columna Alhama mandada por el Coronel Muñoz, que se encargará de las tropas de guarnición.
Las fuerzas italianas constan de nueve batallones, que desembarcaron en Cádiz a finales del 36. Son los primeros batallones italianos del CTV mandados por el General Roatta, que funcionaba también como jefe de los Servicios Secretos de Espionaje de Italia. Sus colaboradores son el Coronel Emilio Faldella, jefe de su Estado Mayor, y el Coronel Rossi, jefe directo de las tropas. También cuentan con una fuerza aérea legionaria de 100 aviones y carros modernos Fiat, Lancia e Issota Fraschini. Estas tropas irán divididas en cuatro columnas. Por la derecha, la del Coronel Rivolta con la misión de seguir el itinerario Antequera-Almogía-Málaga. Por el centro, la del General Rossi con la orden de seguir el sentido Loja-Villanueva de Cauche-Colmenar. Y por la izquierda la del Coronel Guassardo destino Alhama-Ventas-Zafarraya-Vélez-Málaga. Una columna de reserva mandada por el Coronel Salvi actuará de forma desarticulada en la zona de Villanueva de Tapia.
Esta fuerza fue apoyada por la aviación, que tenía superioridad absoluta en el aire, y desde el mar por el Velasco y los modernos cruceros Baleares y Canarias, al mando del Almirante Francisco Bastarreche, que actuarían de forma coordinada con la aviación. El acorazado "de bolsillo" alemán Graf von Spee vigilaba para evitar cualquier ataque por sorpresa que pudiera haber intentado la escuadra republicana.



EL ATAQUE

El 3 de febrero se inicia el avance. En el Frente del Sur, tres batallones bajo el mando del duque de Sevilla comienza el ataque a través de la Sierra Bermeja y la de Ronda. Se inicia la ofensiva con la climatología adversa, por lo que el apoyo de la aviación y la artillería se desarrolla con mucha dificultad. La resistencia republicana, en toda la sierra, fue mayor de lo prevista, lo que generó una mayor lentitud en el avance de las tropas. Manzini se instala en Antequera desde donde va a dirigir las operaciones de los suyos. La progresión de los nacionales por la costa es retenida en las cercanías de Ojén y por la noche, los italianos están listos para lanzarse al ataque. Sus tres columnas seguirán la ruta por las carreteras establecidas pero encuentran gran resistencia de los milicianos, aunque huyen despavoridos ante los tanques, nunca habían visto uno.

El día 4 se produce un ataque general. El Ejército, que ha roto el frente, ocupa Ojén y el avance también progresa por el sector de Alhama mientras los barcos nacionales cañonean con artillería el litoral de Fuengirola hasta la carretera de Málaga. Las columnas italianas, los Camisas Negras, se pusieron en marcha la noche del día 4, uniendose a las del duque de Sevilla y hacen frente a los tímidos contraataques republicanos, que se producen en varios puntos del frente.
En Málaga, este avance provocó rápidamente el pánico entre la población, por una parte debido a la aparición de los carros de combate italianos y por otra el miedo a quedar aislados del resto de la zona gubernamental.La capital se encuentra desbordada por la masa de campesinos que huyen de todas partes de la provincia. Conmocionada por el avance nacional y la guerra de Terror utilizada por Quipo de Llano, la población huye despavorida en masa de los pueblos y se refugian en la ciudad. La cual se encuentra inmersa en un gran desorden organizativo, hay escasez de víveres y suministros. El Coronel Villalva se ve desbordado por la situación y no consigue inculcar en sus fuerzas el necesario valor para luchar por la defensa de la Málaga.

El día 5 las operaciones se desencadenaron en dos direcciones: a lo largo de la costa desde Marbella, y desde la región Antequera-Loja-Alhama. Comienzan a las seis y media de la mañana cuando los cañones de la Legión extranjera italiana inician su actividad. Franco, por la mañana, habla por conferencia con Queipo y con los jefes de sus unidades. Entran en acción las tropas italianas dirigiéndose al puerto de Zafarraya donde los combates serán mas duros, e igualmente se encuentran núcleos de mucha resistencia en el puerto de Los Alozores. El Coronel Villalba, había enviado a este puerto un batallón de sus reservas y hasta las dos de la tarde no pueden los carros de combate italianos abrir una brecha. Toman el núcleo de Boca del Asno, llegando los carros hasta Villanueva de la Concepción, sin mucha resistencia.
Por la costa, el Coronel Borbón ocupa Fuengirola. Revienta las defensas republicanas. Seis columnas españolas y tres italianas avanzaban desde varias direcciones hacia Málaga comenzando una ofensiva con un intenso bombardeo.
En la capital cunde el pánico por los bombardeos desde el mar y por el anuncio del avance nacional. El caos se apodera de la ciudad. La situación en Málaga presenta las peores condiciones existentes en la zona republicana: alrededor de 600 rehenes se retienen en el buque-prisión Marqués de Chávarri, y grupos de ellos son ejecutados en represalia por los diversos ataques aéreos al puerto. Los comités de los marineros de la flota y la administración de la ciudad están divididos en una rivalidad mortal entre la C.N.T. y el Partido Comunista. Al igual que todas las ciudades republicanas, carece de defensa antiaérea. Sus milicianos, no reorganizados aún en el nuevo Ejército Popular, y de mayoría anarquista, no construyeron trincheras ni bloquearon las carreteras, porque lo consideraban de cobardes. El Coronel Villalba, sin cañones para colocar en las alturas, sin munición para dar a sus soldados, y sin la más ligera posibilidad de controlar las rivalidades dentro de la ciudad, no hay prácticamente nada que pueda hacer.

El día 6, los italianos llegan a las cumbres de Ventas de Zafarraya desde donde dominan la ruta de Almería. Se inicia el avance decisivo contra Málaga por el norte mediante una columna totalmente motorizada y precedida por carros de asalto exploradores (grupo central, elemento principal de penetración) que desde Loja entró en Alfarnate, mientras otras dos columnas de infantería, a sus flancos, avanzaban desde Antequera y Alhama. La columna central se encontró con un importante atrincheramiento al norte de Alfarnate, pero su fuego de artillería obligó a los republicanos a abandonarlo, aun antes de que la infantería, precedida por las unidades motorizadas, tuviese que intervenir. Después de reparada la carretera, que los rojos habían cortado, se procedió al ataque contra las posiciones de Alfarnate, densamente guarnecidas, obligando al enemigo a abandonarlas. La columna procedente de Antequera hizo notables progresos en dirección a Villanueva de la Concepción. La procedente de Alhama encontró una tenaz resistencia en Ventas de Zafarrayaen. Por el lado de los nacionales, una columna sale desde Coín y llega a un punto desde donde dominan Fuengirola, esta es abandonada. Mientras otras columnas nacionales se dirigen hacia Málaga dispuestas a aguardar a las restantes para entrar en la capital todas juntas. En Málaga empieza el éxodo, unas 60.000 personas inician la huída de la ciudad hacia Almería, de forma muy desorganizada


El día 7, los defensores de Ventas fueron arrollados tras una dura lucha; las otra dos columnas, sin encontrar resistencia notable gracias a la sorpresa, alcanzaron, respectivamente, Almogía y Comares. La columna oriental, unidades motorizadas italianas, proseguía el avance desde Ventas en dirección a Vélez-Málaga. Merced a la intervención directa del diputado comunista por Málaga, doctor Bolívar, dos batallones comunistas fueron enviados rápidamente desde Motril a unas posiciones al norte de Málaga que ocuparon y defendieron. Diezmados y aplastados por la superioridad numérica y de fuego del adversario, los batallones tuvieron que batirse en retirada. Desde el mar, los tres cruceros y otros barcos menores bombardeaban Málaga y Vélez-Málaga; los navíos republicanos refugiados en el puerto de Cartagena, en vez de acudir, permanecieron inactivos. La columna que operaba a lo largo de las costa avanzó desde Fuengirola hasta el puente sobre el Guadalhorce, en Torremolinos, a ocho kilómetros escasos de Málaga. El Canarias, el Velasco y el Baleares bombardeaban la ciudad, mientras que el acorazado alemán Graf Spee no se hallaba muy lejos. Por la tarde, los italianos alcanzaron los suburbios de Málaga. El ejército ítalo-franquista estaba ya a pocos kilómetros de una ciudad a la que no habían llegado los refuerzos para su defensa. Villalba ordenó la evacuación general, pues consideraba que la ciudad estaba perdida, se decidió el traslado del Cuartel General a Nerja. Los rápidos progresos de toda la columna y especialmente la amenaza por parte de la columna oriental que operaba sobre Vélez-Málaga provocaron el pánico en la capital; ello explica por qué los jefes de las fuerzas republicanas se alejaron de la ciudad. La población que quedó huye en masa de la ciudad, quedando ésta desierta. Una larga columna de refugiados salió, por todos los medios posibles, en dirección este, hacia Almería.

Día 8, Málaga es tomada por las fuerzas franquistas. A las 7.30, las primeras columnas del Coronel Borbón penetran en el barrio de Huelin por la carretera de Torremolinos y cruzan el río Guadalmedina. A las 9.30, entran en el puerto los cañoneros Canovas del Castillo y Canalejas. El Canalejas se hace cargo del buque-prisión Marqués de Chávarri con 300 prisioneros. A las 12.30, la columna italiana mandada por el Coronel Rivolta entra en el barrio del El Perchel. A las 14.00, las fuerzas desfilan por el centro de la ciudad. Entran en una ciudad desierta y derruida por los bombardeos. Facilitó también la conquista de Málaga... la traición de dos oficiales profesionales, Romero y Conejo, que, encargados de las fortificaciones, se pasaron al enemigo.


Comienza el horror en la capiatal. Los fascistas empiezan inmediatamente a tomar enormes cantidades de prisioneros y a ejecutarlos. La represión que siguió a la ocupación de Málaga fue una de las más violentas que se llevaron a cabo además de la de Badajoz. De los millares de simpatizantes republicanos que quedaron en Málaga, los que no fueron fusilados fueron a parar a la prisión. Un testigo apunta la cifra de 4000 muertos en la semana que siguió a la ocupación de la ciudad. El primer grupo de personas fue ejecutado en la plaza sin juicio previo, y un segundo lo fue igualmente después de un somero consejo de guerra. Siguiendo el plan del General Roatta, las fuerzas italianas y franquistas continuaron su ofensiva el día 9 en dirección hacia Almería, llegando hasta Motril, donde estrangularon la huída de los refugiados. Llegaron, al fin, los primeros refuerzos republicanos: la 6º Brigada mandada por el comandante Gallo. Estas tropas fueron reforzadas con otra brigada y con algunos batallones de la 13 Brigada internacional. Con ellas contraatacaron los republicanos y fijaron definitivamente al enemigo al este de Motril, sin permitirle realizar su propósito de apoderarse de Almería.

En la zona republicana, la pérdida de Málaga provocó la indignación popular. Una grandiosa manifestación tuvo lugar en Valencia ante la presidencia del Consejo de ministros. La exigencia de responsabilidades fue tan general e intensa que Largo Caballero se vio obligado a pedir a Asensio que presentase su dimisión del cargo de subsecretario de Guerra. El Coronel Villava, al tomar la ciudad los franquistas huyo de ella dejando detrás su maleta donde los militares rebeldes encontrarán el brazo incorrupto de Santa Teresa de Jesús, reliquia que luego veneró Franco, con devoción y lo acompañó hasta su muerte. Fue procesado y condenado a una pena de reclusión temporal por negligencia. Por el mismo motivo, fueron encausados los generales Asensio y Martínez Cabrera. Asensio no volvió a ocupar puesto militar hasta el final de la guerra, Martínez Cabrera fue absuelto y Villalba puesto en libertad más tarde. Ambos desempeñaron posteriormente varios encargos militares.
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