1 de enero de 2009

Comunicado de la Federación Estatal de Foros por la Memoria cuando se cumple un año de la aprobación de la Ley llamada “de la memoria histórica”





Un año después de la aprobación de la Ley 52/2007 del 26 de diciembre, llamada de Memoria, los acontecimientos desarrollados a partir del Auto del Juzgado de Instrucción Número 5 de la Audiencia Nacional, del recurso de la Fiscalía y las subsiguientes autos de inhibición, etc… han dejado en evidencia las insuficiencias y errores de base que diversas asociaciones memorialistas, víctimas del franquismo y de derechos humanos, habíamos evidenciado durante el debate y elaboración de dicha Ley.

Estas deficiencias, que sustentaron entonces (y lo siguen haciendo hoy) nuestro rechazo de plano a dicho texto, tienen su origen en la falta de respeto a lo establecido por el Derecho Penal Internacional, impidiendo y negando a lasvíctimas del franquismo y al conjunto de la sociedad española el derecho a la Verdad, a la Justicia y a la Reparación.

Es más, el verdadero carácter de la Ley de Memoria ha quedado de manifiesto cuando, durante el procedimiento abierto por el Juez Garzón, miembros destacados del Gobierno y del partido que lo sustenta, han declarado públicamente que los límites de la recuperación de la memoria están en la Ley de Amnistía de 1977 y en la Ley de Memoria de 2007. Por no hablar de “Elogio del olvido” expresado por el mismísimo Presidente del Gobierno.

Cuando las organizaciones internacionales de Derechos Humanos, y la propia onU solicitan la Derogación de la Ley de Amnistía de 1977 por su carácter de Ley de Punto Final, y por tanto contraria a lo establecido por las normas elementales de Derechos Humanos de los cuales el estado español es signatario, la respuesta ha sido la Ley llamada de Memoria, que si bien reúne mínimos avances y aspectos positivos a modo de “zanahoria”, el conjunto de la misma demuestra un año después, su inequívoca vocación de “palo”.

Creemos que ante el evidente fracaso de la actual Ley se debe proceder a la modificación de la misma en línea con la Proposición de Leypresentada el pasado 20 de noviembre por el diputado Joan Tardá, de ERC, y rechazada por el pleno del Congreso de Diputados.

Asimismo, la Federación Estatal de Foros por la Memoria reitera su compromiso a no colaborar de ningún modo en la tramitación de los humillantes “certificados de buena conducta”, que no son otra cosa que un burdo intento de barnizar la plena vigencia de las sentencias represivas franquistas que certifica la Ley llamada de Memoria.

Memoria y honor a JULIAN GRIMAU

















En la imposibilidad de resumir, por razones de espacio, toda la crónica de los acontecimientos que dieron al traste con la dictadura franquista, nos detendremos brevemente en uno de los más apasionantes episodios de los últimos tiempos: la detención, tortura, proceso y ejecución de Julián Grimau. Entregado por un tal Lara, Julián fue brutalmente golpeado en la Dirección General de la Seguridad. Le arrojaron por una ventana a la calle y dijeron que había intentado suicidarse. Acosado por las denuncias del crimen que llueven de todas partes y que "la emisora de la verdad" como llama el pueblo a la Pirenaica, Fraga Iribarne distribuye a los corresponsales de prensa unas hojas mimeografiadas con varias fotos, intentando demostrar la versión del suicidio. Polemizamos abruptamente con Fraga.

18 de abril de 1963. Comienza el juicio. Los presos políticos de Carabanchel guardan en el patio silencio absoluto. Era su protesta por la petición de pena de muerte para Grimau. La pequeña sala de la fatídica calle del Reloj estaba atestada. La emoción entre el público es enorme. Julián subraya: "Nunca he matado ni torturado a nadie. No todos pueden afirmar lo mismo. Así, por ejemplo, yo presento lesiones que son el resultado de la tortura. Nunca he intentado suicidarme. Eso no va con mi temperamento":

Y con la misma serenidad y firmeza de siempre, agrega: "Ya les he dicho que he sido comunista, que soy comunista y que moriré siendo comunista. Creo sinceramente que mi ideología es la que conviene a mi patria. Creo que mi partido es el más fiel intérprete d los intereses del pueblo":

El abogado militar, capitán Rebollo, rebatió las afirmaciones de la acusación. Señaló que no se habían presentado pruebas de ningún género. No había testimonios directos, todos eran de segunda mano. Pidió la absolución para los hechos -no demostrados - de la guerra civil, y una pena de 3 años para la actividad política de Grimau que tampoco podía calificarse -dijo- de rebelión militar.

Cuando el fiscal se levantó para elevar a definitivas sus conclusiones provisionales en las que introdujo algunas modificaciones, al ir a pedir la terrible pena de muerte, se equivocó, se le trabó la lengua: Dio así la sensación de que no hacía otra cosa que cumplir instrucciones superiores. Como las que habría de cumplir horas más tarde el propio tribunal al imponer la máxima pena, y como las cumpliría, ya en plena noche, el teniente general García Valiño, al confirmarla. La lucha por salvar la vida de Grimau iba a desplegarse a lo largo de 36 horas dramáticas. Pero en el reloj de la historia, la hora de muerte del héroe ya estaba marcada.

El mundo no había conocido una campaña de protesta tan amplia desde 1933, cuando el hacha de las bestias hitlerianas pendía sobre la cabeza de Jorge Dimitrov. Millares de testimonios afluyeron a nuestra emisora, a la esposa de Grimau, a la Dirección del PCE. En Francia, actos y manifestaciones en decenas de ciudades. Más de 800.000 telegramas cursados a Madrid. En Italia, grandes manifestaciones unitarias en Turín, Nápoles, Florencia, Bolonia, Mantua, Venecia, Verona, Siena. Roma paralizada un cuarto de hora. Los portuarios de Génova no descargan los barcos españoles. Manifestaciones en Inglaterra, Bélgica, Holanda, Suecia, Dinamarca, Noruega, Suiza, Argelia, Marruecos, Cuba, México, Argentina, Colombia, Ecuador, Venezuela, Uruguay... y en todos los países socialistas.

Julián Grimau fue conducido a Campamento. Se colocó en un repecho. Tenía las manos esposadas. Un soldado se le acerco dispuesto a vendar los ojos y amarrarle los pies. Grimau le dijo: " No me vende Vd. Los ojos. Yo soy comunista y siempre he mirado a la muerte de frente, sin miedo, y ahora tampoco me da miedo. Todos los crímenes que me achacan son falsos, nunca cometí ningún crimen. Me matan porque toda mi vida la he dedicado a defender los intereses del pueblo".

La venda se le cayó de las manos al soldado tres veces, tal era su nerviosismo. No pudo amarrarle los pies.

Se oyó la voz de "¡Apunten! Otra más "¡Fuego!"

Grimau cayó dando un pequeño salto hacia atrás, pero no había muerto. Estaba atravesado por 27 disparos. El teniente que mandaba el pelotón, temblándole la mano, lo remató con tres tiros de gracia.