5 de enero de 2009

LA DIÓCESIS SE APROPIA EN NAVARRA DE 236 INMUEBLES Y SOLARES QUE NO SON DE CULTO


LA DIÓCESIS SE APROPIA EN NAVARRA DE 236 INMUEBLES Y SOLARES QUE NO SON DE CULTO
Además de 650 templos parroquiales, 191 ermitas y 9 basílicas, la Diócesis ha inscrito a su nombre más de 200 inmuebles y solares ubicados en Nafarroa que no son de culto. Entre ellos, figuran viviendas, garajes, atrios, cementerios, fincas, prados, helechales, viñas, olivares, arbolados e incluso un frontón. Estos datos han sido dados a conocer por la Plataforma de Defensa del Patrimonio Navarro tras el análisis definitivo de los bienes inmatriculados a partir de 1998.
Uno de los principales argumentos empleados por la Diócesis de Iruñea para inscribir a su nombre cientos y cientos de bienes en territorio navarro es que se trata de lugares de culto que le han pertenecido «desde siempre». Con ese único argumento, y sin aportar documentación que lo certifique, el Arzobispado ha inmatriculado en los diferentes registros de la propiedad un total de 650 templos parroquiales, 191 ermitas y 9 basílicas, lo que suma un total de 850 «lugares de culto». A ellos hay que añadir otros 236 bienes de la más diversa índole. Según la información que ha podido recabar la Plataforma de Defensa del Patrimonio Navarro a través del grupo parlamentario de IUN, el desglose de estos 236 bienes apropiados por el Arzobispado es el siguiente: 26 almacenes, garajes y locales varios; 2 atrios; 8 cementerios; 107 fincas, solares y terrenos; 38 pastos, prados y helechales; 12 viñas, pinares, olivares y arbolados, y un frontón.
«La Diócesis ha accedido al Registro de la Propiedad de estos bienes por el famoso artículo del «esto es mío porque lo digo yo». Y si se arroga el derecho a inmatricular los cementerios o los atrios, ¿por qué sólo inscribe unos pocos?, ¿para tentar la reacción popular y si nadie protesta hacerlo luego de forma masiva?», se pregunta la citada Plataforma. También recuerda que las 1.086 inscripciones han sido realizadas desde 1998, año en que se autorizó la inmatriculación de los lugares de culto. No obstante, constata que el inicio de la inscripción de las casas parroquiales, locales, huertas y pastos por parte de la Diócesis «es muy anterior y son muchos los bienes que ya están vendidos a terceros».
Como ejemplo de esta práctica habitual, señala el caso de Larraga, localidad en que la Diócesis inscribió la iglesia a partir de 1998, pero para entonces ya se había apropiado de cinco bienes más: la casa del cura, el cine parroquial, el cementerio viejo, el huerto parroquial y el atrio. Según los documentos conseguidos por los propios vecinos, el terreno del cine fue comprado por la Asociación de Padres de Familia en pública subasta al Ayuntamiento, y la construcción de la obra se realizó con aportaciones vecinales. En el caso de la casa parroquial, han conseguido prueba documental de que el Ayuntamiento cedió gratuitamente el terreno para su construcción, la cual se hizo en auzolan.
Otro caso llamativo es el de Otsagabia. En esta localidad la Diócesis ha registrado a su nombre una iglesia y dos de las ermitas más famosas de todo el Pirineo navarro, como son Muskilda y las Nieves, pero también se ha apropiado de dos fincas. La actitud de la jerarquía católica navarra ha causado malestar en el pueblo, y en especial entre los miembros del Patronato de Muskilda, que siempre se ha considerado dueño de esta emblemática ermita. De hecho, este patronato se ocupa del mantenimiento del templo y a él pertenecen los famosos dantzaris de Muskilda.
«Está claro que la Diócesis ya se estaba aprovechando anteriormente de la ley para inmatricular otros bienes que no eran de culto. Esto quiere decir que los datos que nosotros hemos aportado a partir de 1998 se pueden duplicar, triplicar o multiplicar por seis, como en el caso de Larraga», advierte la Plataforma. «El escándalo es mucho mayor» A este respecto, informa de que volverá a insistir ante los grupos del Parlamento navarro para que consigan todas las inmatriculaciones realizadas por la Diócesis con anterioridad a 1998. Del mismo modo, propone que en cada pueblo de Nafarroa los vecinos sensibilizados con esta cuestión pregunten sobre las inscripciones realizadas antes de dicha fecha, tal como han hecho los vecinos de Larraga.

Gaza: crimen y vergüenza



Gaza: crimen y vergüenza


José Saramago, Teresa Aranguren, Belén Gopegui y otros


No es una guerra, no hay ejércitos enfrentados. Es una matanza.

No es una represalia, no son los cohetes artesanales que han vuelto a caer sobre territorio israelí sino la proximidad de la campaña electoral lo que desencadena el ataque.

No es la respuesta al fin de la tregua, porque durante el tiempo en el que la tregua estuvo vigente el ejército israelí ha endurecido aún más el bloqueo sobre Gaza y no ha cesado de llevar a cabo mortíferas operaciones con la cínica justificación de que su objetivo eran miembros de Hamas. ¿Acaso ser miembro de Hamás despoja de condición humana al cuerpo desmembrado por el impacto del misil y al supuesto asesinato selectivo de su condición de asesinato sin más?.

No es un estallido de violencia. Es una ofensiva planificada y anunciada hace tiempo por la potencia ocupante. Un paso más en la estrategia de aniquilación de la voluntad de resistencia de la población palestina sometida al infierno cotidiano de la ocupación en Cisjordania y en Gaza a un asedio por hambre cuyo último episodio es la carnicería que en estos días asoma en las pantallas de nuestros televisores en medio de amables y festivos mensajes navideños.

No es un fracaso de la diplomacia internacional. Es una prueba más de complicidad con el ocupante. Y no se trata sólo de Estados Unidos que no es referencia moral ni política sino parte, la parte israelí, en el conflicto; se trata de Europa, de la decepcionante debilidad, ambigüidad, hipocresía, de la diplomacia europea.

Lo más escandaloso de lo que está pasando en Gaza es que puede pasar sin que pase nada. La impunidad de Israel no se cuestiona. La violación continuada de la legalidad internacional, los términos de la Convención de Ginebra y las mínimas normas de humanidad, no tiene consecuencias. Más bien, al contrario, parece que se premia con acuerdos comerciales preferentes o propuestas para el ingreso de Israel en la OCSE. Y qué obscenas resultan las frases de algunos políticos repartiendo responsabilidades a partes iguales entre el ocupante y el ocupado, entre el que asedia y el asediado, entre el verdugo y la víctima. Qué indecente la pretendida equidistancia que equipara al oprimido con su opresor. El lenguaje no es inocente. Las palabras no matan pero ayudan a justificar el crimen. Y a perpetuarlo.

En Gaza se está perpetrando un crimen. Lleva tiempo perpetrándose ante los ojos del mundo. Y nadie podrá decir, como en otro tiempo se dijo en Europa, que no sabíamos.

Teresa Aranguren, Pedro Martínez Montávez, Rosa Regás, José Saramago, Pilar del Río, Cármen Ruiz Bravo, Belén Gopegui, Constantino Bértolo, Santiago Alba Rico.

Victor Moreno. Memoria de la Guerra Civil.



Acerca de la Guerra Civil se ha escrito tanto que uno necesitaría cinco vidas longevas para leerlo.. Es verdad. Hay libros para todos los gustos. Todos discutibles, porque para eso están los gustos: para disputarlos. Naturalmente, los lugares comunes sobre la Guerra Civil los tienen los otros, o sea, quienes piensan de distinta manera.

Particularmente, me llaman la atención algunos tópicos. Por ejemplo, afirmar que la guerra la perdieron todos, tanto los fascistas que se rebelaron contra el legítimo gobierno de la República como aquellos que murieron por defender dicho régimen democrático, me parece de un cinismo insoportable. Lo mismo me sucede con el cliché tan extendido de sustentar que los actos de barbarie se perpetraron de igual modo en ambos bandos; o sea, que tan verdugos fueron los republicanos como los fascistas, los asesinados como los asesinos.

Desde luego, en Navarra no fue así. Aquí, los únicos verdugos fueron los requetés y los falangistas. En Navarra los únicos /“malos”/ de verdad fueron los que implantaron el terror impuesto por Mola y quienes lo pusieron en marcha o lo aplaudieron como un “acto patriótico” o “santa Cruzada”: Raimundo García, alias /Garcilaso/, y su /Diario de Navarra/, Eladio Esparza, subdirector del mismo, Conde de Rodezno, Esteban Ezcurra, Benito Santesteban y el obispo Marcelino Olaechea, por lo menos hasta que se cayó del guindo y proclamó ineficazmente el grito de “¡No más sangre!”.

Porque en Navarra los únicos asesinados fueron nacionalistas, socialistas, comunistas, cenetistas, ugetistas y tantas personas sin carné de partido; y los únicos asesinos fueron requetés y falangistas.

Quizás en otros sitios de España las cosas ocurrieron de otra manera, pero en Navarra, no. ¿O creen, acaso, que las derechas de Aizpún Santafé y de Garcilaso se hubiesen callado los crímenes de la izquierda navarra, caso de haberlos cometido? La única verdad es esta: las derechas jamás atribuyeron ningún crimen a los republicanos o gentes de izquierdas navarros. Y, si no, dígase a cuántas mujeres de requetés y falangistas se les rapó la cabeza y obligó a beber aceite de ricino. Que se diga cuántos sacerdotes fueron asesinados en Navarra por los republicanos navarros. Que se diga cuántas mujeres, cuántos hombres, del bando fascista fueron acribillados a sangre fría y arrojados como alimañas a una cuneta.

En Navarra, ningún requeté, ningún falangista, perdió la vida, la familia, la tierra, la libertad, la ilusión, la esperanza y la dignidad… a manos de un republicano navarro. Ninguno. Aquel conjunto de hermosos abstractos sólo les fue arrebatado a quienes trataron de mantenerse fieles al gobierno legítimo de la República.

Victor Moreno