24 de enero de 2009

No sé si Dios existe o no. Pero lo que si sé es que si existe, Dios no es la Conferencia Episcopal Española.







Jaime Richart |

Y mucho menos ese triunvirato de déspotas engolados que la gestiona compuesto por unos tales Rouco, Cañizares y Amigo. Es más, si existe ese Dios, no sería de extrañar que viniese pensando desde hace mucho arrojar a los tres a los Infiernos: tan necios son...

En efecto, la Conferencia Episcopal Española, que no tiene rival como agitadora social en el mundo y recuerda al cornúpeta, ahora afeitado, de la Inquisición de Torquemada, califica de “blasfemos”, “ofensores”, “lesivos” y “extraños” a los que hacen una pequeña campaña de ateísmo –más bien de agnosticismo- con la prudencia y discreción que comporta el adverbio de su lema.

Sin embargo, esos ateos convictos y organizados son hermanas de la caridad que exhalan espiritualidad en comparación con la hiel que se aloja en el páncreas de los que detestamos la religión administrada por la Conferencia. La Conferencia es una sociedad mercantil que trafica y hace simonía de la doctrina del Fundador; también es célula social que ofende los sentimientos religiosos tanto de los creyentes discretos y liberales cuyo convencimiento es tan interior que no se resiente su fe ni por esta ni por ninguna otra campaña, como a los no creyentes. Su discurso siempre es, religiosa, teológica y cristianamente incorrecto. Aún más, la CEE es una especie de banda que blasfema contra los que no se callan frente a sus injerencias, intromisiones y desmesuras; que ofende a tantos y tantos que no creen en ese Dios que predican, tan detestable como ellos, e injuria a quienes lo llevan en el cofre de su corazón sin aspavientos ni alharacas, ni con la inusitada afectación que ellos imprimen a todo cuanto tocan.

La prueba de que la CEE no deja margen a la libertad pública de afimar que Dios no existe es, que llama blasfemos y ofensores a quienes hacen pública su discrepancia lo mismo que es público el empeño de la Conferencia en organizar a la sociedad española como los imanes rigen a las sociedades islámicas.

Les trae sin cuidado a ellos, políticos camuflados, fascistas frustrados, déspotas del espíritu, ofendernos continuamente con sus manifestaciones, con sus misas y actos públicos que monopolizan calles y plazas, con sus copes, con su frenético desparpajo en una sociedad que es laica por definición y, sin embargo, ellos, desarrapados del alma y del seso, de hecho no lo permiten.

Es más, ellos agravian a tantos y tantos, que si éstos estuviesen más organizados y de ellos dependiera la existencia de la CEE y de su dios impresentable, los abolirían con un chasquido de dedos. Pero por más tercos que sean, no pueden impedir que España haya dejado de ser católica...

El Gobierno responde a la petición de retirar las condecoraciones a Hitler y Mussolini que cumplirá la Ley de la Memoria




El Gobierno responde a la petición de retirar las condecoraciones a Hitler y Mussolini que cumplirá la Ley de la Memoria
La ARMH ha remitido al Gobierno una petición para que retire "de forma simbólica" las condecoraciones que Franco concedió a Adolf Hitler y a Benito Mussolini el 1 de octubre de 1937


La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, reconoció hoy que desconoce los términos de una iniciativa que reclama que se retiren las condecoraciones otorgadas por el dictador Francisco Franco a Adolf Hitler y Benito Mussolini pero aseguró que el Ejecutivo está poniendo en marcha todas las iniciativas previstas en la Ley de la Memoria Histórica.



La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha remitido al Gobierno una petición para que retire "de forma simbólica" las condecoraciones que Franco concedió a Adolf Hitler y a Benito Mussolini el 1 de octubre de 1937.



En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, De la Vega reconoció que desconoce los términos de esta iniciativa pero apeló a la Ley de la Memoria aprobada por el Parlamento en la pasada legislatura con el objetivo de "proteger los derechos de las víctimas que padecieron las consecuencias de la Guerra Civil y la dictadura".



"El Gobierno está poniendo en marcha todas las actuaciones previstas en la ley --argumentó--. Hemos puesto en marcha una oficina y todos los reglamentos que la ley preveía y hay diferentes iniciativas en marcha".



El objetivo de la ARMH es que el Ejecutivo ponga en marcha una "política de inhabilitación simbólica" y que retire el reconocimiento que dio Franco "a quienes tanto daño causaron a ciudadanas y ciudadanos españoles" y a toda la humanidad.



Hitler y Mussolini fueron condecorados con el título de "Gran Caballero y el Collar de la Gran Orden Imperial de las Flechas Rojas", según el texto firmado por Franco y publicado en el BOE el 4 de octubre de 1937, "como signo leal y firme" de su amistad en la "Cruzada".



Mussolini y Hitler fueron, junto con Victor Manuel III, los únicos que recibieron el Gran collar de esta condecoración, que se creó el mismo 1 de octubre de 1937 y que a partir de 1943 fue sustituida por la Orden Imperial del Yugo y las Flechas.