13 de marzo de 2009

Corrupción








Iosu Madrid

El Partido Popular está enfangando hasta los ojos en la corrupción. Un presidente y varios consejeros de al menos dos comunidades autónomas, unos cuantos Alcaldes y concejales, cargos del propio partido, empresarios y abogados afines... todos ellos hozando entre gruñidos de satisfacción en el comedero del dinero público.

Todos ellos repartiéndose en franca camaradería, contratos, recalificaciones, prebendas, recomendaciones, dinero, visas oro, juergas, objetos de lujo y hasta trajes de 10.000 euros –lo siento, igual es que soy un pardillo, pero es que no me entra en la cabeza que un traje pueda costar la friolera de 1.700.000 de las antiguas pesetas-.

Todos viviendo a todo tren gracias a los impuestos del resto de los ciudadanos. Todos ellos considerándose los más listos de la clase y carcajeándose de los que simplemente viven de su trabajo a los que califican de ‘pringaos’. Una casta de miserables hijos de puta que por fuera rebosan virtud y por dentro están podridos. Y estos son los dirigentes de la transparencia, de la honradez y del sacrificio por unos ideales. Estos son los de dar la sangre por su patria –la de los demás, claro-... es repugnante.

También son expertos en extender cortinas de humo, desviar la atención pública, utilizar el ‘... y tú más’, sembrar dudas sobre la justicia –por cierto, ¿por qué ha respirado tranquilo el presidente de Valencia, Camps, cuando ha sabido que ‘su’ causa pasaba a depender del Tribunal Superior de Justicia de Valencia?. ¿Quién forma ese tribunal, quien lo preside, cómo fueron elegidos?- y toda suerte de trampas para escapar de sus responsabilidades.

Es cierto también que en todas parte cuecen habas y, que en el PSOE por ejemplo anida asimismo la corrupción, la tentación de meter la mano en la caja pública y de repartir privilegios a los amiguetes... en el PSOE y en otros partidos. Pero lo que se ha destapado en las cloacas del Partido Popular supera con creces todo lo visto hasta ahora. La trama de corrupción puesta al aire por el juez Garzón y la calidad de su implicados demuestra que la gangrena ha hecho presa en el mismo corazón de la derecha española inhabilitándola por ello para configurar cualquier opción de Gobierno... Pero bueno, nunca se sabe, ya que en este país se premia antes al corrupto que al honrado y al más ladrón se le homenajea...no hay más que ver las sucesivas mayorías absolutas del PP en Madrid, Valencia, Castellón , Murcia, etc. y, ahora, en Galicia.

Pero todos tranquilos. Hasta el menos avisado sabe que toda esta basura quedará impune. A lo más, algunos alcaldes y concejales más algún consejero autonómico se quedarán sin el chollo de su cargo, aunque no tardarán en ser convenientemente ‘colocados’. Se pretende que este escándalo quede silenciado con ceses y dimisiones de la tercera fila y aquí no ha pasado nada. Los máximos responsables de la corrupción quedarán limpios. Y si no, ¿a qué no le meten mano judicial a los Camps, Aguirre, Granados, Costa, etc., últimos responsables, por acción u omisión, de esta basura?. ¿A que la comisión de investigación de la Cámara Autonómica de Madrid sobre espionajes varios a personajes de la política madrileña, se cerrará en falso por el filibusterismo parlamentario del PP?. La vida pública española es a la corrupción lo que el fútbol al balón... indisolublemente unidos.

El fascismo y la conferencia episcopal venezolana

" Padres" armados





Salvador Ramírez Campos

Lo que históricamente se conoce como el Clero-Fascismo es la confluencia de lo más descompuesto del cogollo dirigente del catolicismo con lo más pútrido del fascismo universal, a pesar de que éste nace combatiendo lo que Mussolini llamó la religión negra; éstas son sus palabras: “En la actualidad hay dos religiones que se disputan el dominio sobre el individuo y sobre el mundo: la negra y la roja; las encíclicas provienen, hoy, de dos Vaticanos, el de Roma y el de Moscú. Nosotros somos los herejes de estas dos religiones.” (TASCA, Angelo: El nacimiento del fascismo.p.,49) Ese clerofascismo se nos revela, por ejemplo, en la convivencia íntima del obispo de Zagreb, Stepinac, beatificado por Juan Pablo II, con Pavelic, el dictador de la Croacia fascista; y en las coincidencias ideológicas de la Quadragisimo Anno de Pío XI y del Mein Kampf (Mi Lucha) de Hitler con las aberraciones del Estado fascista de Mussolini; o en la Constitución austriaca de 1933 que hace suya la umbilicación entre fascismo y catolicismo, lo que el canciller de esa nación, Schuschnigg, publicita con ardor.


Algunas afirmaciones de Il Duce tienen sus correlativos clericales; leamos: “El imperialismo es la ley eterna e inmutable de la vida.” No olvidemos que el conquistador español, representante de un Estado imperial, penetra en nuestro mundo armado de espadas, arcabuces, sotanas y cruces. “Es la sangre lo que mueve las ruedas sangrientas de la historia.” La imagen nefasta de la Inquisición respalda esa consigna. Cuando, en la España republicana su Constitución, la de 1931, afirma que “El Estado español no tiene religión oficial”, salta la clerigalla y produce la pastoral del 1º de enero de 1932 que es el abono fratricida de la guerra civil que estallará en 1936.

Ya antes, al proclamarse la República, el cardenal de Toledo, Pedro Segura, en 1931, produjo una pastoral dirigida a los otros prelados en la que incita a la desobediencia y a combatir los ideales republicanos, lo que provoca su destierro y otras peripecias, como la de su regreso clandestino al país y la resistencia a abandonarlo; el diario El Sol del 16 de junio de 1931, en este sentido, afirmaba: “Al adoptar el Gobierno la resolución que ayer adoptó está seguro de haber prestado un servicio a la paz pública, y otro no menor a los altos intereses espirituales de la Iglesia.” No es necesario afirmar que el franquismo es una elaborada forma hispánica del fascismo; que sacerdotes franquistas salían del confesionario a los puestos de la Guardia Civil a denunciar a quienes declaraban ideales republicanos.

Entre nosotros, aquí en Venezuela, no es necesario enfatizar el acoplamiento perfecto entre la dirigencia clerical (Conferencia Episcopal) y las corrientes políticas de textura fascista.

El nefasto 12 de abril de 2002, cuando se concreta el golpe de estado elaborado por el Departamento de Estado y ejecutado por el cipayaje militar y civil venezolano, se nos objetiva con la presencia en Miraflores de Monseñor Baltasar Porras, un verdadero sicario de la fe popular, congratulando a los golpistas. Ya antes el cardenal Velasco había perseguido al Presidente Chávez hasta el lugar de su secuestro para inducirlo a renunciar a la investidura presidencial y de esta manera legitimar el golpe de Estado.





¿De qué otra manera podemos interpretar la campaña sistemática de monseñor Luckert, obispo de Coro, contra el gobierno que preside Chávez, de insospechable vocación democrática? No olvidemos que Lukert era muy sensible a los halagos económicos de la señora Blanca Ibáñez, concubina del expresidente Lusinchi, ejecutante incondicional de los mandatos del Imperio gringo.

Ya es un lugar común decir que la Conferencia Episcopal es una organización política de oposición al gobierno revolucionario de la Venezuela actual. ¿Dudaremos nosotros de la imbricación permanente entre fascismo y conferencia episcopal? ¿Dudará de ello el cardenal Urosa?.

Franca





Juan Cruz Lakasta






Pensando , como siempre, en el bienestar de los pamploneses, nuestra ingeniosa primera edila ha dado con la manera de cumplir la Ley Foral de Símbolos en lo referente al cambio de nombre de la plaza Conde de Rodezno sin causar molestias postales a sus residentes.

En primer lugar, se revoca la decisión de la corporación franquista de 1952 que bautizó la plaza con el nombre de Tomás Domínguez, conde de Rodezno, colaborador de José Sanjurjo en el intento de golpe de Estado de 1932, cómplice de Emilio Mola en el alzamiento de 1936 y ministro de Justicia del bando nacional durante la guerra civil. Acto seguido, se le vuelve a poner a la plaza el nombre de Conde de Rodezno, en este caso en alusión genérica al título nobiliario, que no en referencia particular al insigne franquista.



Todo, según explicaron la propia alcaldesa y el concejal Sánchez de Muniáin en el pleno del pasado jueves, con el único, límpido y apolítico objetivo de cumplir la ley sin perturbar a los vecinos con un cambio de nombre más drástico que pudiese derivar en molestias tan graves como que no llegasen a sus buzones las ofertas de Carrefour.

Que en su día la alcaldesa se mostrase reticente al cambio de denominación de las 20 calles de la Chantrea con nombres franquistas obedeció muy probablemente a ese mismo afán de ahorrar incomodidades postales a sus conciudadanos. Que la placa en recuerdo a los pamploneses fusilados en los fosos de la Vuelta del Castillo se colocase a gran altura y con caracteres pequeños hasta hacerla prácticamente ilegible seguramente se debió a que la primera edila quería evitar que algún cartero principiante la confundiese con una de las placas que indican el nombre de las calles.

Sugerir que tras esas maniobras hay algo más, como una postura acrítica, condescendiente e incluso apologética con el régimen franquista no es sino una burda e interesada manipulación de la realidad. De hecho, La Entibadora ha podido saber que Alcaldía baraja para los barrios de nueva creación una lista de nombres que deja clara su franca apuesta por un callejero neutral y apolítico que no reabra viejas heridas.

Calle 18 de julio , en recuerdo de Santa Sinforosa, piadosa romana que murió mártir en el año 120 y cuyo día se celebra en esa fecha. Travesía Mola, en homenaje a Camilo Sesto y su celebérrimo tema Mola mazo . Plaza Primo de Rivera, en referencia a los hijos de los tíos de los pamploneses con residencia en la Ribera de Navarra. Avenida Franco, en honor de las personas sinceras.