24 de marzo de 2009

Arantza Goioaga, entrevista a Iñaki Errazkin autor de "Hasta la coronilla. Autopsia de los Borbones"





"Hasta la coronilla. Autopsia de los Borbones" es un libro escrito por Iñaki Errazkin. Leyéndolo se nota enseguida que es periodista y de los buenos. Porque cuenta lo que cuenta desde el rigor, que es palabra necesaria y aburrida. Pero no es el caso. Convertido en un periodista CSI, periodista forense se dice él, recorre la negra historia que acompaña a los ascendientes dinásticos del actual rey de España con una redacción que sorprende por lo amena y divertida, aunque la cuestión que se trata no sea para regocijo. Se lee de un tirón.

Nadie prologa su libro. Lo hace él mismo y lo explica: "por no implicar a colegas y amigos, periodistas y escritores, en una empresa que puede acarrearles represalias, si no judiciales, sí laborales, pues la crisis que nos embarga no es sólo económica, sino también ética e ideológica".

Así estamos.

Hemos hablado con Iñaki Errazkin. Brevemente. Lo suficiente para conocer algunos detalles de este libro que edita Txalaparta y que el día 26 presenta en la Casa del Libro en Bilbao.

(Los textos que aparecen entre paréntesis y en cursiva se corresponden con párrafos del libro).

P.- Hasta la coronilla. Autopsia de los Borbones; ¿por qué el título? ¿por qué una autopsia?

R.- Bueno, según el DRAE, una autopsia es el examen anatómico de un cadáver, y también, por extensión, un examen analítico minucioso. Mi libro “Hasta la coronilla”, editado por Txalaparta, es un poco las dos cosas, pues en él analizo a fondo la dinastía borbónica, que ya huele.

(Prepárese el lector o lectora a asisir a un acto político-forense, a una adelantada autopsia periodística de una monarquía de cuerpo presente. Se recomienda usar la preceptiva mascarilla.)

P .- ¿Por qué un libro sobre los Borbones?

R.- Era una asignatura pendiente. Soy un republicano convencido y, por lo tanto, en lucha permanente contra la sinrazón monárquica, y creo que la mejor aportación que un periodista puede hacer a tan noble causa es desnudar a esta familia que sólo ha acarreado desgracias a los pueblos del Estado español. Al menos, quienes lean el libro, no podrán seguir pensando al dictado de la versión oficial.


(Cuando mis padres, como tantas personas de su generación criadas y educadas en esa particular sedimentación ideológica de primo-riverismo, republicanismo y nacional-catolicismo decían que alguien era de buena familia se referían a que la persona en cuestión pertenecía a un estatus socilamente elevado (...) para mí la ejemplaridad de los seres humanos no se mide ni por su patrimonio ni por sus títulos que, como la gonorrea se transmiten sexualmente...)

P .- Del primero, Felipe V, dice la historia oficial que le llamaban "El animoso" que sufría de "melancolía", pero hurgando un poco nos descubres que lo suyo no fue precisamente proteger a sus súbditos.

R.- Felipe V era un enfermo mental y un ambicioso sin límites. La “melancolía” que le atribuyen los historiadores, hoy sería diagnosticada sin titubeos facultativos como una grave psicosis maníaco-depresiva. Fue el primer monarca de la casa Borbón a este lado de los Pirineos, y también fue el primero en hacer negocios desde el trono; de hecho, amasó una fortuna incalculable gracias al tráfico de esclavos. En cuanto a sus “súbditos”, mejor es preguntar al pueblo catalán, y en especial a los barceloneses, a los que diezmó manu militari.

(El pueblo en la calle, gritaba: "Muerte al Borbón". Era 11 de septiembre, fecha histórica que se sigue conmemorando anualmente como Diada, el Día Nacional de Cataluña".)

P .- Con excepción de Carlos III, que parece que fue monógamo, aportas pruebas suficientes de que la incontinencia sexual es una constante de borbones y borbonas…

R.- Practicar el sexo es muy recomendable. El problema se plantea cuando unos reyes que se autocalifican como “majestades católicas” y van por la vida de virtuosos y moralistas ejemplares se pasan por la entrepierna todo lo que se menea, y lo hacen, además, desde su posición de poder.

(Entre las amantes confirmadas del rey -Alfonso XIII- se encontraban, además de la vedette Celia Gámez, la francesa Geneviève Vix, una joven morena sin identificar y la blonda y enigmática cortesana con nombre y primer apellido que respondían a las iniciales TM, cuyos favores compartió con el general Sanjurjo...)

P .- Así que muchos de los Borbones que reinaron resultan ser en realidad, hijos ilegítimos, bastardos, putativos…

R.- La lista es interminable. En cuanto al pedigrí de la actual familia, como digo en el libro, es más plebeyo que el Pocero de Seseña. Teniendo en cuenta que Carlos IV no fue el padre de ninguno de los hijos de María Luisa de Parma, y que el bisabuelo de Juan Carlos debería haberse apellidado Puigmoltó…

(...no fue el ambicioso Godoy el único que compartió las sábanas con Maria Luisa. Si nos atenemos a las palabras de la propia reina, "ninguno de sus hijos lo fue de Carlos IV", por lo que con la muerte del monarca se extinguió definitivamente la rama de los Borbones españoles...)

P .- Genocidas, corruptos, enfermos mentales. Un monárquico o juancarlista como se llaman ahora ¿sobrevivirá a la lectura de este libro?

R.- El humorista catalán Jaume Perich solía decir, mejorando el refrán, que no hay peor ciego que el que no quiere oír…

(El acuerdo -de Felipe V con su primo el rey de Francia- otorgaba a cada monarca el 25% de las ganancias por la venta de 48.000 esclavos en las colonias españolas de América (...) y establecía que el tráfico humano debía llevarse a cabo en buques católicos, con capitanes y marineros igualmente católicos.)

P.- Una de las fuentes que utilizas para documentar tu autopsia es el pueblo, por ejemplo las coplillas que cantaba el pueblo de Madrid. Las hay muy divertidas como la de Paco Natillas que así le llamaba el pueblo al marido de Isabel II.


R.- A Francisco de Asís de Borbón, el pueblo le bautizó como Paco Natillas porque era homosexual. Gustavo Adolfo Bécquer dejó escrito que “el rey consorte” era el “primer pajillero de la Corte”, aunque la copla más conocida es aquella de: “Paco Natillas/ es de pasta flora/ y mea en cuclillas/ como una señora”.


(Copla madrileña a Isabel II.- "Si la reina quiere corona, que se la hagan de viruta, que la corona de España, no es para ninguna puta".)

P .- Tampoco la Iglesia sale muy bien parada. Sin su connivencia, ¿la monarquía seguiría existiendo?

R.- Indudablemente, no. La Iglesia es, por definición, irracional, como lo es la monarquía. Una y otra se han apoyado históricamente para no caerse.

(Pio nono agradecido, a los dones de Isabel, la da bula singularis para que pueda joder. -cuarteta de Gustavo Adolfo Bécquer- Y es que el infalible obispo de Roma había tenido la ocurrencia de premiar a la promiscua reina con la rosa de oro, símbolo de la pureza...)

P.- La monarquía está muerta y sin embargo... ¿por qué siguen ahí?

R.- La monarquía está muerta, sólo que no lo sabe. Ya sólo falta que desaparezcan los monarcas, auténticos zombis coronados. En eso estamos.

(Les presento a nuestro protagonista: Rey de España, de Castilla, de León, de las Dos Sicilias, de Jerusalen, de Navrra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Menorca, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de Hungría, de Dalmacia, de Croacia, de las Indias Orientales y Occidentales y de las islas y tierras firmes del Mar Océano; Archiduque de Austria, príncipe de Suabia, duque de Borgoña...)

P .- Recomiendo la lectura de tu libro. Recomiéndala tú.

R.- Soy un mal vendedor, pero, modestia aparte, como periodista me defiendo y “Hasta la coronilla” es un exhaustivo trabajo periodístico que en la III República sería el libro de texto de Historia en los institutos.

*Arantza Goioaga es periodista y directora del diario vasco digital Izaro News

Apuntes para una historia del golpismo castrense. Del Capitán General Elío a Milans del Bosch





José Luis Pitarch




Puell de la Villa, en su “Historia del Ejército en España”, prologada por el ex JEME Sanz Roldán (historia, pues, “democrática”, al tiempo que circunspecta, nada sans façon que diría un gabacho) estima que, a partir del golpe de estado de Pavía, capitán general de Madrid (1.874), el Ejército se erigió en poder arbitral, al margen del Poder del Gobierno. Cuyo testigo fue luego recogido por las sindicaloides “juntas de defensa” de 1.917 y años siguientes, decididas intervinientes en política.



Uno piensa que, en medio, convendría anotar una miaja la “ley de jurisdicciones” de 1.906, con la que el Ejército se impuso al Gobierno ¡y a las Cortes! Y piensa también que la cosa no arranca en Pavía, pues, cinco años y pico antes, Prim, Serrano y Topete echaron a tiros a Isabel II, y un año justito después del golpe “paviano” el general Martínez Campos, con su fazaña de Sagunto a la que se sumaron otros generales, liquidaba la I República. Y aún nos dejamos “la vicalvarada” de O’Donnell en 1.854, la rebelión de Narváez y cia en 1.843, e incluso la bienhadada de Riego de 1.820 (aunque se dirá que estos golpes anteriores a Pavía fueron enfrentamientos entre distintos sectores del Ejército. Pero también las citadas juntas de defensa estaban a muerte contra los africanistas. Igual que en julio del 36 sólo se rebeló uno de los ocho Jefes de División Orgánica peninsulares, Cabanellas; y ni siquiera el Jefe de las fuerzas de Marruecos, Gómez Morato, o el de la zona de Melilla, Romerales, participaron en la sublevación).





Les cito todo esto --pueden verlo en más detalle, con perdón, en el libro de un servidor, estos días aparecido, “Memoria irredenta del franquismo (La reconciliación del embudo, bajo vigilancia militar)”, edita Flor del Viento-- como introito a dar cuenta a ustedes de una polémica actual en Valencia, referente al nombre de la calle “General Elío”, a quien podríamos llamar primer militar prefascista, avant la lettre, de nuestra España cañí “contemporánea”. No sea que se aplaque o ahogue tal controversia sin antes producir frutos democráticos. Y, de no haber tales frutos, quedará de nuevo patente que los abundantes franquistas camuflados todavía (en Valencia como por doquier) en las instituciones de nuestra supuestamente modélica democracia siguen sin aceptar en 2.009 una “reconciliación” entera, sin guetos o embudos.



Francisco Javier de Elío (no “Elio”) fue capitán general de estas tierras mediterráneas en el segundo decenio del siglo XIX, y autor, cabe decir, de nuestro primer golpe de estado castrense en dicho siglo, seis décadas antes que el de Pavía. Con lo que este militón pamplonica puede considerarse antecedente primerizo valentino del madrileiro capitán general Milans del Bosch, don Jaime. Y su figura despótica y fusiladora de “liberales” y “republicanos”, inmortalizada en una calle principal de Valencia por un Ayuntamiento fascista en 1.940, han venido al tapete por una investigación de las historiadoras Carmen y Encarna García Monerris, quienes han sacado a luz las cartas secretas de Elío durante el medio lustro que fue preso en la ciudadela a orilla del Túria, antes de ser ejecutado por conspirar contra la Constitución de 1.812 y el Gobierno del Trienio Constitucional.



“Si hay que batirse o destruir a los republicanos, entonces ya no hay que reflexionar, pues jamás eso será delito ni ante Dios ni ante los hombres”, predicaba Elío. Quien, en esas cartas ahora descubiertas que escribiera entre 1.820 y 1822, quejábase de Fernando VII (sin saber que era el monarca más felón de la Historia de España) por no salvarle, cuando él había dado el golpe de abril de 1.814 --concomitante con los diputados reaccionarios del “Manifiesto de los Persas”, o del “¡Vivan las caenas!”--, que arrasó las Cortes gaditanas, la Constitución de 1.812, la joven soberanía nacional, la libertad de imprenta, la reforma fiscal, la desamortización..., reponiendo en el absolutismo a Fernando.



Elío y Milans, separados por cinco tercios de siglo, eran ambos antidemócratas totalitarios con la sagrada misión de “salvar a España”. Elío luchó furiosamente --hasta recibir garrote vil en 1.822, a sus cincuenta y cinco años, de aquellos masonazos traídos al poder por Riego-- para mantener el “antiguo régimen” despótico sin ilustrar. Milans salió mejor parado con sólo unos añitos cumplidos de cárcel, según correspondía a esa “transacción” conocida por “transición” y a su garrotazo a lo De Gaulle (o a lo generales africanistas franceses) pactado con el CESID y otros altos poderes que sólo querían un golpe blando, sin televisión en directo que escandalizase a Europa, sin ensalada de tiros en el Congreso; y a continuación una dictablanda. (Algún día sabremos quiénes mataron a don Juan Prim, o por qué el arrojado capitán Milans del Bosch, hijo de, llamó en voz alta “cerdo” a su majestad en mayo del 81, y un consejo de guerra de generales le cuasi absolvió --un mesecillo de arresto, luego elevado a dos-- cuando la jurisdicción o tribunales ordinarios imponían penas hasta de doce años por injurias al Jefe del Estado).



Hay quienes piensan que en dar muerte a Elío influyeron en parte civiles valencianos como el banquero Bertrán de Lis, cuyo hijo Félix fue ajusticiado sanguinariamente por Elío como implicado en el complot antiabsolutista del coronel Vidal de 1.818, un tanto disparatado pues pretendía reponer en el trono al aún viviente Carlos IV, padre de Fernando. Pensaban detener a Elío en el teatro al grito de “¡Libertad y Constitución!”, y pudieron lograrlo a no ser por la muerte de la reina consorte portuguesa, cuyo luto suspendió tal función teatral. Mas justo un año después vino el levantamiento de Riego en Las Cabezas de San Juan. Aunque, tras el Trienio Liberal y su liquidación por los Cien Mil Hijos de, llegaría la década ominosa final de Fernando VII, con durísima represión en Valencia, donde tenemos el privilegio de haber padecido el último “auto de fe” inquisitorial español en 1.826, en la persona del noble Maestro Cayetano Ripoll de l’horta de Russafa, ahorcado y quemado después en el cauce del río.



Epílogo, o lo crucial para que, a este nivel de rótulos callejeros, podamos creer que ha finalizado la “transición” (a otros niveles no lo creeremos mientras no sean rehabilitados los combatientes-resistentes que ejercieron el sagrado derecho de resistencia armada a la tiranía (franquista), glosado por Aristóteles y Santo Tomás, del que nacieron los EEUU; o mientras no lo sean igual y plenamente los militares de la UMD): Franco cabalga en la capitanía general de Valencia, y su escudo dictatorial, incluido yugo y flechas, preside la puerta principal de la misma. Pero no tenemos una calle del más que digno valenciano teniente general Vicente Rojo Lluch, ni del heroico coronel Joaquín Pérez Salas, leales a su juramento a la República (¡felicitaciones a todos los Ayuntamientos de Valencia desde 1.979 hasta hoy!). Sí la tenemos, y en lugar principal, del General Elío (que no la tiene en Pamplona). Con estas perennes hipotecas franquistas, ¿de qué “reconciliación” estamos hablando? Sin entrar al escolio de que la Iglesia conserve los restos de Elío en lugar sagrado desde la década ominosa o feroz de Fernando VII.


¿La bronca de los trabajadores franceses logrará desbordar a las direcciones sindicales?






La situación social y política en Francia está marcada por el desarrollo de la crisis económica mundial del capitalismo. Una huelga general acaba de conmover a las Antillas, los planes de despidos se multiplican, el gobierno debilitado prosigue con sus contrarreformas y la bronca de los trabajadores se amplifica.

Las luchas se desarrollan a pesar de la concertación de los burócratas con Sarkozy

La jornada de acción convocada por todas las centrales sindicales el 29 de enero fue respondida masivamente, expresada por tasas de huelguistas y un número de manifestantes (2.500.000) sin precedentes desde 2006 y una fuerte presencia de trabajadores privados, generalmente en retirada desde hace más de 25 años en este tipo de movilizaciones. Pero las direcciones sindicales, que no establecieron ninguna plataforma de reivindicaciones claras, se han negado a darle continuidad a esta acción, lo que hubiera permitido amplificar la movilización al extenderse la huelga a otros sectores que podrían haber actuado como un foco para organizar la huelga general.

Prefirieron adaptarse al calendario fijado por Sarkozy, aceptando diferir e ir a la “concertación” del 18 de febrero. Si bien el gobierno ha tirado algunas migajas, su objetivo sobre todo era el de asociar a las direcciones sindicales con la puesta en marcha de su supuesto “plan de reactivación”. Ante el aumento de la bronca obrera, los jefes sindicales no tenían otra alternativa que llamar a una nueva jornada de movilización, para no desacreditarse demasiado evidentemente ante los trabajadores. Pero la fijaron para el 19 de marzo, lo más lejos posible del 29 de enero, para darle tiempo al gobierno a terminar con la huelga general en Guadalupe, colonia francesa, y evitar el contagio a Francia. Sin embargo, desbordando a las direcciones sindicales mediante la realización de asambleas generales, la elección de delegados mandatados y coordinadoras nacionales, primero los docentes universitarios, a los que luego se suman los estudiantes, realizan una huelga prolongada e ilimitada desde el 2 de febrero, y han confluido con un número creciente de estudiantes, a pesar de la política anti huelga de la UNEF, principal sindicato estudiantil, ligado al Partido Socialista. A pesar de los esfuerzos del gobierno para terminarla, combinando pseudo negociaciones con los sindicatos amarillos para “reescribir” el proyecto y la represión a los más activos, el movimiento se mantiene globalmente, incluso fortaleciéndose entre los estudiantes y en parte radicalizándose con el bloqueo de un número creciente de universidades (alrededor de 44 a la fecha). En los hospitales, los trabajadores comenzaron a movilizarse contra la ley Bachelot. En el Correo, huelgas prolongadas, impulsadas desde la base por militantes combativos, a pesar de la oposición de todas las direcciones nacionales, y frecuentemente impulsadas por los jóvenes, se desarrollan en el departamento de Hauts-de-Seine y de l´Essonne. En el sector privado, las reacciones de los trabajadores frente a los planes de despidos se multiplican.

Los obreros de la STPM impiden los despidos mediante una huelga con piquetes

El líder mundial de la producción de baterías, Exide Technologies, ha decidido cerrar su fábrica en Auxerre y llevar su producción a España, Italia y Polonia, dejando en la calle a 350 asalariados. Los trabajadores reaccionaron con una huelga a reglamento y con la presencia de una guardia alrededor de la fábrica para impedir que se lleven las máquinas. El 29 de enero llevaron por la fuerza a su patrón a manifestar con ellos. A fines de febrero, la intersindical organizó un mitin en las puertas de la fábrica e invitó a Olivier Besancenot, muy aplaudido cada vez que tenía un lenguaje radical. En Clairoix, en l´Oise, el grupo alemán Schaefller anunció su decisión de cerrar la fábrica de neumáticos Continental, que emplea a 1.200 asalariados. Los obreros reaccionaron con la huelga el jueves, recibieron a su patrón tirándole huevos el viernes, y organizando una manifestación al comité de empresa en Reims el lunes. También los trabajadores de la fábrica Sony de Pontonx-sur-l´Adour han secuestrado a su patrón durante toda una noche para obtener mejores indemnizaciones por despido. Todo esto es un testimonio del aumento de la rabia obrera. Pero el límite de estas movilizaciones es que, en general, no tienen otra perspectiva que ésta. En este sentido, la acción más destacable es la de los obreros de la STPM, una pequeña fábrica de un grupo contratista automotor. No han peleado por mejores indemnizaciones, sino por impedir sus propios despidos. Y provisoriamente han ganado. Una huelga con piquete de 9 días de 22 de los 28 obreros de la fábrica obligó a ceder al patrón: la presión de Peugeot y de Renault, para los que la fábrica produce chasis, ha sido muy fuerte. Ni el chantaje del patrón por la deslocalización, ni la presión del prefecto (el representante del gobierno en el departamento) hicieron replegar a los obreros. Su ejemplo debe popularizarse para instalar en la conciencia de los trabajadores la idea de que es posible impedir los despidos con la lucha de clases. Hay que buscar centralizar estos combates dispersos. Finalmente, y más importante, es necesario comenzar a levantar la consigna de nacionalización sin pago ni indemnización bajo gestión obrera de las empresas automotrices como única solución, en última instancia, para impedir los despidos.

La huelga general en las Antillas: los trabajadores de las colonias muestran el camino a la clase obrera de Francia

La huelga general de los trabajadores de Guadalupe y Martinica ha constituido una poderosa respuesta obrera a la crisis, a las agresiones de Sarkozy, a la dominación de un puñado de patrones criollos y metropolitanos y del Estado colonialista francés. La definición de una plataforma de reivindicaciones precisas, la realización de un frente único de organizaciones políticas y sindicales, la preparación de éstapor medio de manifestaciones y mítines, el llamado a la huelga general, la realización de piquetes de huelga y la extensión de la huelga desde las grandes empresas hacia las pequeñas, son métodos ejemplares para la clase obrera de Francia. Sin embargo, la traición de los dirigentes de las centrales de la metrópoli que dejaron aislada a la huelga general, los esfuerzos del gobierno para pudrir el conflicto y los límites del método reformista de los dirigentes combativos de la UGTG y de la CGTG que la encerraron en un marco puramente económico, cuando los trabajadores de hecho empezaban a poner en marcha a la economía ellos mismos (distribución de acuerdo a las necesidades de gas, de nafta, etc.), hacen que el éxito sea solamente parcial. Esta es una de las razones por las que, si bien constituye una referencia para todos los trabajadores, no tuvo un efecto de contagio inmediato. Pero también, porque ninguna organización de la extrema izquierda, mientras saludaba esta lucha, levantó una orientación concreta para la preparación política de la huelga general en Francia.

Policía




Raimundo Fitero


Volvemos a tener imágenes de actuaciones policiales en las que se demuestra que todo ser humano vestido con un uniforme demencial, entrenado de manera autoritaria, profusamente bañado en soflamas y arengas demagógicas de rotundo contenido finalista se puede convertir en un depredador de cualquier otro ser humano o dicho en términos más concretos en un o una policía capaz de pegar palos a todo lo que se mueva por delante de su camino. No importa la excusa, ni los motivos, se trata de hacer una demostración de fuerza bruta para que no se mueva nadie para manifestarse a favor o en contra de nada de lo que no esté autorizado desde los lugares de control remoto de las libertades, es decir de los centros de represión sean del color político que sean.

Es un error adjetivar. El problema es la policía. No la policía española, catalana, vasca o afgana; el problema está en la estructura social que permite mantener un cuerpo represivo entrenado para servir siempre al poder constituido, sea político, económico, social o religioso. La propiedad privada, ese concepto espúreo llamado seguridad y que nos lleva a la conclusión de que todo es policía es siempre un cipayo, al servicio de otro país, o del capital o de sus sucedáneos que se llaman políticos, consejeros, ministros o sargentos, valga la reducción.

Así que la actuación desmedida de los Mossos d'Esquadra en Barcelona es un episodio más, absolutamente parangonable a los cientos y miles de imágenes que nos ofrece la televisión de la vieja Europa, de la joven América, de la milenarista Asia o de la empobrecida África. Es más, los materiales son los mismos, las botas, semejantes y los conceptos iguales, sean de un régimen abierto, cerrado o mixto. Quizás aquí se agrava porque se trata de uno de los cuerpos policiales, los mossos, a los que más episodios de maltratos, vejaciones, chanchullos y otras manifestaciones de lo que conocemos como abusos policiales se les ha documentado con vídeos. ¿Se acordarán estos salvajes de lo pasado en Grecia hace poco? Lo dicho: policía, policías. Estudien los requisitos para entrar en estos cuerpos, el perfil que buscan, su entrenamiento y no esperen milagros. Cumplen órdenes.


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