26 de marzo de 2009

Saura envía una carta a todos los mossos para elogiar su trabajo



• El 'conseller' de Interior felicita "sin intermediarios" las tareas diarias del cuerpo policial
• Desenas de personas, entre ellas periodistas y transeúntes, resultaron heridas el miércoles



El conseller de Interior, Joan Saura, ha enviado una carta a todos los Mossos d'Esquadra para que los agentes "no se desanimen ni se dejen llevar por lo que puedan oír o leer", tras las cargas policiales del pasado miércoles 18 de marzo a raíz del desalojo de los estudiantes anti-Bolonia que okupaban la UB. Las cargas, que se sucedieron durante toda la jornada en diversas manifestaciones, se saldaron con decenas de lesionados, entre ellos mossos, periodistas, transeúntes y manifestantes.

"Como seguramente continuaréis escuchando que Saura no quiere a los Mossos o que es la zorra que cuida el gallinero --en alusión a las críticas del convergente Oriol Pujol--, solo quiro transmitiros sin intermediarios mi felicitación por vuestro trabajo diario de ayuda a la sociedad", manifiesta el conseller.

Apoyo explícito

En la misiva, Saura asegura que la policía autonómica cuenta con su "apoyo explícito para el desarrollo del trabajo de servicio a la sociedad" que desarrolla el cuerpo. El conseller también recuerda que ha solicitado un informe "exhaustivo de las órdenes, las acciones y las consecuencias de los hechos ocurridos el miércoles en Barcelona". "No son el resultado esperado, no han gustado a nadie, y me preocupan personalmente", añade Saura.

"He pedido comparecer en el Parlament para dar cuentas del informe e intentar reestablecer en consenso de todas las fuerzas políticas para apoyar la tarea de los Mossos ", prosigue el titular de Interior.

Tras mostrarse orgulloso de ser el màximo responsable de Interior y describir los Mossos d'Esquadra como un "cuerpo profesional, democrático y moderno", Saura asegura que los agentes desarrollan una tarea "que no se refleja como se merece en los medios de comunicación".





VÍCTIMAS DE LA GUERRA CIVIL, CONTRA LOS TÍTULOS NOBILIARIOS QUE DIO FRANCO

capitanía de Burgos. Pinchar en la foto para leer.


La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que representa a los familiares de las víctimas de la Guerra Civil, solicita al Gobierno que retire los títulos nobiliarios que Franco concedió a algunos de los militares golpistas más sanguinarios, como los generales Mola, Queipo de Llano o Dávila.

NATALIA JUNQUERA - Madrid - 23/03/2009

El ex ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, renovó el pasado 20 de febrero el título de Duque de Mola con Grandeza de España a los descendientes del general que, tras el golpe militar de 1936, ordenó a su ejército: "Hay que sembrar el terror... eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros".

Para la ARMH es "incomprensible" que "quienes destruyeron la democracia durante cuatro décadas y sus descendientes reciban esos honores de Estado" mientras que los que la defendieron "se encuentran todavía en fosas comunes".

EFamiliares de las víctimas piden al Gobierno que retire los títulos nobiliarios concedidos por Franco

El ex ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, renovó recientemente el título de la familia del general Mola.

El País/NATALIA JUNQUERA - Madrid - 22/03/2009

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) solicita al Gobierno la retirada de los títulos nobiliarios que concedió Franco, entre ellos, uno renovado el pasado 20 de febrero por el ex ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, a los descendientes del general Emilio Mola, que desde 1948 conserva el título de Duque de Mola y Grande de España.

Mola fue uno de los militares más activos en la represión que sucedió al golpe militar de 1936. Es el autor de órdenes como esta: "Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. Desde luego, serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al movimiento, aplicándoles castigos ejemplares". Y como esta: "Hay que sembrar el terror...hay que dejar la sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros".

Para la ARMH es "incomprensible que una democracia siga renovando un reconocimiento creado en honor de quienes destruyeron u secuestraron la democracia en este país durante 40 años un cuyos principales méritos fueron su despiadado e inhumano ejercicio de la represión militar contra civiles".

La asociación llama la atención sobre la enorme contradicción que supone que quienes "atacaron e impidieron la democracia durante cuatro décadas y sus descendientes reciban honores de Estado" mientras "quienes no se sublevaron con el ejército o lo combatieron para defender la democracia se encuentren todavía en fosas comunes sin que sus descendientes hayan recibido la más mínima reparación por parte del Estado".

Por eso solicitan al Gobierno que retire los títulos nobiliarios a la familia del general Mola y al general Dávila, grandes de España, a Onsino Redondo, conde de Labajos y al general Queipo de Llano, marqués, entre otros.

El ocaso del reinado del patrón-dólar




Es la enfermedad del Patrón-dólar bajo el cual la economía mundial lleva funcionando desde hace decenios y que ha permitido a Estados Unidos lanzarse a una [alocada] carrera de créditos, deudas y déficits. Sin él Estados Unidos jamás habría podido vivir como lo ha hecho, por encima de sus posibilidades, jamás habría podido drenar tres cuartas partes del ahorro mundial si no hubiera tenido la moneda de referencia (para la constitución de la reserva en divisas de los bancos centrales, el intercambio en los mercados de capitales, del petróleo, de los metales y del comercio mundial).

Por: Pierre-Antoine Delhommais

Disculpen Uds. pero no quise desaprovechar la oportunidad para compartir el mensaje con todos. Vale la pena su lectura y sobre todo invita a una discertación seria y formal. Y ahora pregúntense Uds. ¿cuánto tiempo más le queda acaso al dólar como aceptación de patrón monetario mundial? Por ejemplo, ya hacia cercanía del año 2000, al menos, he augurado -considero todavía con toda razón-que la cosa no pasará más allá del 2030. Esto sea, el Imperialismo como tal, enclavado en un solo país, tal cual lo conocemos hoy, pro hic et nunc, se colapsará; y este derrumbe viene, precisamente, íntimamente vinculado con la desentronización del dólar de su papel actual. Por supuesto, esto no tiene nada que ver respecto todavía de la vigencia del capitalismo, empero sí bajo su formación hegemónica mundial contemporánea. Por eso en Panamá, más que nunca antes, es inminente la necesitad urgente de replantearse la creación a mediano plazo de un banco central de emisión. ¡Después será demasiado tarde!
Saludos!!!
Domingo Henrique Turner
El ocaso del reinado del patrón-dólar

Es la enfermedad del Patrón-dólar bajo el cual la economía mundial lleva funcionando desde hace decenios y que ha permitido a Estados Unidos lanzarse a una [alocada] carrera de créditos, deudas y déficits. Sin él Estados Unidos jamás habría podido vivir como lo ha hecho, por encima de sus posibilidades, jamás habría podido drenar tres cuartas partes del ahorro mundial si no hubiera tenido la moneda de referencia (para la constitución de la reserva en divisas de los bancos centrales, el intercambio en los mercados de capitales, del petróleo, de los metales y del comercio mundial).

Por: Pierre-Antoine Delhommais


No hay porqué inquietarse. Todo irá bien, a principios de abril, durante la cumbre del G20 en Londres. Los jefes de Estado y de Gobierno y los gobernadores de los bancos centrales posarán para la foto de familia con amplias sonrisas que simbolizarán su entente cordial frente a la crisis. Los asistentes saben que una exteriorización de sus desacuerdos comprometería el retorno de la famosa confianza sin la cual, el crecimiento mundial, no terminará de arrancar. Confrontados, en sus respectivos países, a tensiones sociales crecientes, nadie se arriesgará a demostrar división o falsedades. Las apariencias se mantendrán, pues, a salvo. Es más: innumerables razones apuntan a que el G20 tampoco abordará los temas más delicados. Empezando por uno central, decisivo: la organización de un Sistema Monetario Internacional (SMI). Ni siquiera figura en el orden del día. Lamentable olvido para una cumbre que [el Presidente francés, Nicolas] Sarkozy suele presentar como ''un nuevo Bretton Woods'': la refundación del SMI constituyó, sin embargo, el meollo de los acuerdos de julio de 1944.
Lamentable olvido si se tiene en cuenta el batiburrillo monetario, actualmente reinante: las divisas de los países del Este [de Europa] han sido devaluadas, el yen se ha revaluado, la libra esterlina ha perdido valor, el dólar levita y los chinos mantienen su yuan infravalorado. Incluso Suiza, rompiendo con su tradición no intervencionista, acaba de desatar una guerra monetaria al promover una devaluación de su franco.
Lamentable olvido si, en definitiva, se tiene en cuenta hasta qué punto el capitalismo padece -parafraseando el título del libro que los economistas Edouard Husson y Norman Palma acaban de publicar- una enfermedad, más monetaria que financiera.
Es la enfermedad del Patrón-dólar bajo el cual la economía mundial lleva funcionando desde hace decenios y que ha permitido a Estados Unidos lanzarse a una [alocada] carrera de créditos, deudas y déficits. [Sin él] Estados Unidos jamás habría podido vivir como lo ha hecho, por encima de sus posibilidades, jamás habría podido drenar tres cuartas partes del ahorro mundial si no hubiera tenido la moneda de referencia (para la constitución de la reserva en divisas de los bancos centrales, [el intercambio] en los mercados de capitales, del petróleo, de los metales y del comercio mundial). Si no hubiera tenido ''ese privilegio desorbitado'' ([el ex Presidente liberal francés] Valery Giscard d'Estany [dixit]) que permite ''endeudamiento sin lamentos'' ([el connotado economista liberal francés] Jacques Rueff [dixit]).
Husson y Palma han calculado que el déficit acumulado de la balanza por cuenta corriente estadounidense, entre 1972 y 2007, frisa los 80 mil 380 millones de dólares. ''Es como si Estados Unidos hubieran tenido en sus manos la piedra filosofal'', explican. Cualquier otro país del mundo, con un desequilibrio contable de tal magnitud habría entrado en bancarrota. No Estados Unidos, cuyo billete verde es deseado por todos los habitantes del planeta, desde África a Asia, pasando por Rusia.
El editorialista del New York Times Thomas Friedman resumió un día, a su manera, la cuestión: ''es blanqueo de dinero. Le pedimos prestado a China para financiar a Arabia Saudí y aprovechando la coyuntura, llenamos el tanque de nuestros coches''.
El problema radica en que la crisis de las subprimas, la quiebra de los bancos de inversión de Wall Street, la creación del euro y el crecimiento exorbitado de China son simples y llanos síntomas de que el reinado del Patrón-dólar está tocando a su fin. Para Estados Unidos los tiempos del ''endeudamiento sin lamentos'' se están acabando: para muestra, el botón de los millones de estadounidenses [que ya están] en el paro.
Durante una famosa rueda de prensa, el 4 de febrero de 1965, el General de Gaulle clamó contra un sistema que permite ''a Estados Unidos endeudarse gratuitamente en el extranjero (…). [Lo peor es que] un sistema como éste retroalimenta la percepción del dólar como una moneda, imparcial e internacional cuando, lo que es, es un medio de crédito que pertenece a un país muy concreto''.
Esta declaración, cuando fue realizada, fue percibida como expresada por un viejo sobrepasado por la modernidad económica y monetaria. Ayudó bastante el hecho de que de Gaulle, asesorado por Rueff, proponía [en contrapartida] regresar al Patrón-oro: al sistema monetario, en definitiva, anterior a la Primera Guerra Mundial en el marco del cual, toda emisión monetaria tenía que tener relación con un valor equivalente en oro. ''Sí -añadía el General [de Gaulle]- el oro, [metal] inmutable, puede almacenarse en barras, lingotes o monedas; no tiene nacionalidad y desde siempre ha sido, en todo el mundo, el valor fiduciario por excelencia''.
El Patrón-oro ha recibido, desde entonces, ilustres apoyos como el del premio Nobel de Economía Robert Mundell e incluso el de… ¡Alan Greenspan! Su principal virtud: evitar una expansión demasiado grande del crédito y de la deuda e impedir a los Estados convertirse [por ende] en ''falsas cecas''. Los estatistas [de hecho] siempre han odiado el Patrón-oro: Keynes decía [por ejemplo] que se trataba de una ''reliquia bárbara''.
El G20 pretende reconstruir el sistema financiero internacional sin tocar el sistema monetario internacional. Es decir, pretende reconstruir una casa sólida sobre cimientos frágiles y deteriorados. Nicolas Sarkozy hubiera podido convertirse, en Londres, en el portavoz de todos aquellos que consideran que ha llegado el momento de finiquitar el Patrón-dólar. La ocasión es que ni pintada y probablemente él era el único que podía y debía aprovecharla pero, pequeño detalle, [Sarkozy] no es de Gaulle…