10 de abril de 2009

Se expanden las revueltas por el cierre de empresas en Francia




El Clarín


Las amenazas del presidente francés cayeron en saco roto. “¿Qué historias son ésas de rehenes?”, dijo encolerizado Nicolas Sarkozy. “Vivimos en un estado de derecho. ¡No voy a permitir tales actos!”, aseguró en alusión a varios incidentes en los que directivos de empresas han sido retenidos por los trabajadores como forma de protesta por el cierre de plantas.

Unas horas después de las declaraciones del gobernante, tres ejecutivos ingleses y uno francés del fabricante de adhesivos británicos Scapa fueron retenidos durante 24 horas por empleados de una planta en el centro-este de Francia, amenazada de cierre.


“No deseo una sublevación social, pero veo revueltas en las empresas”, dijo la líder socialista, Ségolène Royal. Las acciones cuentan con la simpatía de la población: “La violencia nace de los empresarios, que sólo piensan en su propio beneficio y destruyen puestos de trabajo”, sostienen los sindicalistas.




Según una encuesta de Ifop-Paris Match, 63 por ciento de las personas dicen “comprender, pero no aprobar” estos actos; 30 los aprueban y sólo 7 por ciento los condenan.


Los sindicatos, que hasta ahora “habían sobrellevado las revueltas”, suponen cada vez menos que sean una válvula de escape. Tras las protestas de marzo en todo el país, Sarkozy dejó claro que no haría más concesiones. Los sindicatos, que movilizaron en las calles a miles de personas, quedaron literalmente con las manos vacías.


Cuando poco después empleados de Caterpillar, en Grenoble, tomaron en rehenes durante una noche a su jefe, Nicolas Polutnik, y otros directivos, Sarkozy tomó cartas en el asunto y dijo que “no dejaría solos a los trabajadores”. Al final se salvaron 133 plazas y los empleados recibieron salarios caídos por los días de huelga, además de recibir más dinero para planes sociales. La privación de la libertad por este motivo no tiene consecuencias jurídicas en Francia.


Anteriormente, ejecutivos de Sony Francia y de la filial francesa del estadounidense 3M habían sido también retenidos cuando anunciaron cierres de plantas o despidos; ejecutivos del fabricante alemán de neumáticos Continental fueron recibidos a huevazos después de que la compañía adelantó el cierre de su empresa en Clairoix, lo que dejará sin trabajo a mil 120 empleados; incluso el multimillonario François-Henri Pinault, presidente del grupo de productos de lujo PPR y uno de los empresarios franceses más poderosos, fue bloqueado durante una hora en un taxi en París por trabajadores que protestaban contra el despido de mil 200 de ellos.


La combatividad de las bases en las empresas se ha visto alentada por las informaciones sobre opciones millonarias de compra de acciones y dorados “apretones de manos” para los altos directivos.


Entonces cunde la ira. “Quieren llevarnos como ovejas al matadero, pero van a enfrentarse a leones”, dijeron los empleados de Continental, tras un encuentro en el palacio presidencial. “No queremos pagar su crisis.”


La desconfianza asesta cada vez más golpes a Sarkozy, quien asumió el cargo como “presidente del poder adquisitivo” que “buscaría el crecimiento con uñas y dientes”. Y ahora la oposición, incluido el líder del centrista MoDem, François Bayrou, muestra comprensión por la toma de rehenes.


Royal incluso llegó a decir que “lo que tildan de revuelta es una reacción a la violencia ejercida contra el país y los empleados”. Los trabajadores de Caterpillar se enteraron de su “condena a muerte por la prensa”, dijo la socialista, y denunció la “criminalidad de los privilegiados” que saquean las empresas y eliminan empleos.


La gobernante UMP acusa a la oposición de “promover la violencia mañana, tarde y noche” y alentar políticamente “los miedos de los franceses”. Sin embargo, el malestar social no beneficia a partidos opositores: los sociólogos temen que la crisis salte de la economía a la sociedad.


“El pueblo se despide de las elites”, explica el director del instituto Mediascope, Denis Muzet. “El abismo entre el mundo real de las víctimas de la crisis y el mundo virtual de los líderes –políticos, banqueros, directivos – es cada vez más profundo.” Por ello se cierne el peligro de que los políticos y sus planes de rescate acaben en el mismo saco que los responsables de la crisis.


El pueblo se despide de las elites, explica el director del instituto Mediascope, Denis Muzet. “El abismo entre el mundo real de las víctimas de la crisis y el mundo virtual de los líderes –políticos, banqueros, directivos – es cada vez más profundo.” Por ello se cierne el peligro de que los políticos y sus planes de rescate acaben en el mismo saco que los responsables de la crisis. En el palacio del Eliseo los temores son parecidos. La crisis económica crea “peligrosa tierra fértil para los extremismos”, dijo el asesor especial de Sarkozy, Henri Guaino. En los años 30, las crisis alimentaron el antisemitismo y el totalitarismo.

Irlanda: El 'tigre celta' pierde la garra



Patricia Tubella


La recesión ataca con dureza a Irlanda tras una década
de milagro económico

El tigre celta que durante una década se pavoneó en la selva europea ha dejado de rugir. Irlanda afronta "el mayor de los desafíos", proclamaba esta semana su ministro de Finanzas, Brian Lenihan, al presentar unos presupuestos de emergencia, con un drástico recorte del gasto público y un aumento de la presión fiscal que se cebará en las clases medias.

Tras una década en la que el crecimiento medio anual fue del 7%, la república irlandesa fue el pasado otoño el primer país de la eurozona en entrar oficialmente en recesión. En el último trimestre del año el bajón del PIB alcanzó el 7,5%, el mayor de la zona euro, en marzo los precios cayeron (por tercer mes consecutivo) un 2,6% en tasa interanual, el déficit público se arrima al 13% y el paro roza el 11%.



La sociedad irlandesa (4,4 millones de habitantes) acoge con aprensión los recortes de su Gobierno y la impopular decisión de hacerse cargo de los activos tóxicos de la banca para conjurar la quiebra del sistema. Los masivos flujos de capital, atraídos por la liberalización de la economía irlandesa, la simplificación del sistema tributario que redujo los impuestos corporativos y el desembarco de las multinacionales de la informática gracias a la desregulación del sector, crearon también una falsa ilusión de riqueza.

La economía irlandesa, muy dependiente del consumo interno y del ladrillo, se contraerá este año un 8%, según las previsiones del Gobierno, que suman otro 3% para 2010 y revelan lo obsoleto del anterior presupuesto, presentado hace sólo medio año. El exitoso tigre es ahora caracterizado como un minino desvalido, que tiene uno de sus principales talones de Aquiles en el sector de la construcción, cuyo pico de máxima actividad en 2007 ha sido calificado de "insostenible" en el reciente informe trimestral del Banco Central irlandés.

"Afrontamos un serio declive en los estándares nacionales de calidad de vida", admitía Lenihan. El Tesoro público tiene previsto crear una agencia de gestión de bienes que adquirirá los activos tóxicos de las entidades afectadas, por un valor que rondaría los 90.000 millones de euros. El grueso abarca los préstamos concedidos por bancos locales a promotores y compañías inmobiliarias, incapaces de asumir los pagos. Si bien los fondos públicos sufragarán una cantidad "muy inferior" a esa cifra, debido a la caída de la cotización de los terrenos, algunos analistas han cuestionado la carga que ello supondrá para la deuda nacional en un contexto de creciente tensión social.
A la generación más joven, acostumbrada a una era de casi pleno empleo y abuso del crédito, se le exige ahora que encaje mayores cargas fiscales. El gravamen extra introducido por el Gobierno en octubre, un 1% sobre los ingresos de hasta 100.000 euros anuales y del 2% para los que superaran esa cantidad, va a ser doblado. Eso sí, las empresas seguirán pagando el 12,5% sobre beneficio.

El ministro de Economía es "muy consciente" de que esos aumentos fiscales para las clases medias -acompañados de una tasa de 25 céntimos en el precio del tabaco y de cinco céntimos en el litro de diésel- repercutirán en el deterioro del nivel de vida del ciudadano, aunque recordó que Irlanda sigue siendo uno de los países de la OCDE que paga menos impuestos.

DE LA REPRESIÓN A LA IMPUNIDAD



Si alguien quisiera hoy aprender lo que fue el franquismo y acudiera al diccionario de la Real Academia Española leería que fue un "movimiento político y social de tendencia totalitaria, iniciado en España durante la Guerra Civil de 1936-1939, en torno al general Franco". Desde esa perspectiva, tan incomprensiblemente acorde con la imagen que el régimen quiso dar de sí mismo, se trató de un periodo en el que mandaba en el país un hombre al que le gustaba mandar, de vez en cuando daba algún grito, pero ese autoritarismo era sólo una tendencia. Desgraciadamente para nuestra historia, para nuestra actual cultura política, para la biografía de millones de ciudadanos y para las miles de violaciones de derechos humanos que todavía se encuentran pendientes de reparación, no fue así.

El general Franco y el resto de los militares golpistas necesitaron tres años para doblegar la voluntad popular emanada de la ciudadanía en las elecciones de febrero de 1936, en las que obtuvo un mayor número de votos el Frente Popular. Los militares golpistas necesitaron además una fuerte intervención de los ejércitos nazi e italiano para rendir al único pueblo europeo que se enfrentó generalizadamente al fascismo.

La victoria bélica fue insuficiente para el proyecto político franquista que pretendía alumbrar una nueva España; supuso solamente cautivar y desarmar al enemigo. En la retaguardia habían sido asesinados miles de civiles: alcaldes, concejales, parlamentarios, presidentes de diputaciones y otros líderes sociales. Pero lo que había conseguido dar el poder en unas elecciones a quienes querían justicia social eran las ideas, y ese era un adversario que afortunadamente no había perecido bajo las armas.

Así se inicia desde las autoridades una nueva y terrible oleada represiva, hasta las semillas que las ideas progresistas habían generado. El 1 de abril de 1939 nace un auténtico régimen de apartheid; un "nuevo" país donde los adeptos al régimen ostentan derechos y beneficios sociales y los que no lo son carecen de ellos y son sometidos a diferentes facetas de un intenso terrorismo de Estado.

Las autoridades franquistas iniciaron un público y generalizado auto de fe, destinado a castigar a quienes habían osado romper una estructura social que sustentaba inmensos privilegios para una minoría o había desobedecido a la santa madre Iglesia. Ello hace que miles de prisioneros y prisioneras fueran clasificados en diferentes categorías con respecto a su peligrosidad y a la afección o desafección que sentían por los sublevados.Las herramientas utilizadas por la dictadura para llevar a cabo su proyecto reeducativo fueron cuantitativamente masivas y cualitativamente diversas. Los herederos de la República debían interiorizar los valores del nuevo régimen y renunciar a sus ideas.

El pecado cometido por los rojos les hizo merecedores de un castigo sin límites. Las ejecuciones extrajudiciales sembraban un miedo infinito, acompañado de una sensación de desprotección y de que el régimen sería capaz de cualquier cosa si lo desobedecían. La respuesta; el silencio, el miedo atroz e incluso la justificación de los crímenes.

El castigo fue especialmente agresivo en los primeros años de la postguerra, pero los militares golpistas nunca bajaron la guardia; ni cuando adquirieron las primeras vacunas de la poliomielitis que sólo eran para los hijos del régimen, ni el día en que Franco, 20 años después de terminada la guerra aseguró en el discurso de inauguración del Valle de los Caídos: "La anti España fue vencida y derrotada, pero no está muerta".

La represión, la violencia ejercida con brutalidad ilimitada, fue un elemento consustancial al régimen instaurado tras la cruzada de liberación y el salvoconducto para que Franco muriera en la cama. Tan intensa fue y tan arraigados han estado sus efectos que hasta el día de hoy todos los que la causaron, planificaron y aplicaron han muerto después de terminada la dictadura disfrutando de un democrática impunidad.

Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria
Histórica (en Público)
Publicado por Gerindabai en 4