15 de abril de 2009

La amenaza de la extrema derecha se extiende en EE UU




YOLANDA MONGE . El Pais

La amenaza de la extrema derecha se extiende en EE UU
La elección del primer presidente negro y la crisis alimentan los grupos 'ultras'

La recesión económica y la elección del primer presidente negro en la historia del país han hecho que aumente en Estados Unidos el extremismo de derechas, que recluta nuevos miembros entre los veteranos de guerra frustrados que vuelven de Irak o Afganistán, según un informe del Departamento de Seguridad Interior conocido este miércoles. Estos grupos de ultraderecha explotan el miedo de los ciudadanos y utilizan los desahucios, el paro y la pobreza como caldo de cultivo perfecto para que los descontentos con el sistema se sumen a sus filas.

Sin embargo, el informe asegura que hasta el momento, el Departamento no tiene "información específica de que esos grupos estén planificando actos de violencia". "La mayoría de las declaraciones de extremistas de derecha han sido retóricas al expresar su preocupación por la primera elección de un presidente negro", asegura el documento, que tiene por título Extremismo de derechas: el actual clima económico y político alienta un aumento de la radicalización y el reclutamiento.


En sus nueve páginas, el documento, preparado conjuntamente con el FBI, compara la actual situación a la sufrida en la década de los 90, cuando se vivió una pésima situación económica, la exportación de mano de obra y la percepción de que la soberanía de EE UU estaba amenazada por poderes extranjeros.

El informe del Departamento de Seguridad Interior (DHS, en sus siglas en inglés) recalca que los veteranos de guerra son un blanco perfecto para los grupos ultras por sus altas cualificaciones para el combate y su falta de perspectivas cuando retornan a la vida civil. Además, el hecho de que en varios Estados se estén estudiando restricciones a la adquisición de armas ha hecho que diferentes grupos hayan comprado y almacenado munición y armamento. "Existe una relación directa entre la posibilidad de que se apruebe un proyecto sobre control de armas y la mayor acumulación de municiones, armas y actividades de entrenamiento entre los extremistas de derecha", asegura el informe.

¿Cómo define el DHS el extremismo de derechas? Como aquél cuyos grupos tienen como orientación los crímenes de odio (los basados en el sexo, la religión o la etnia) o desafían la autoridad federal. Este extremismo también puede centrar sus amenazas sobre un asunto concreto, como el aborto o la inmigración.

Y por supuesto, la elección del presidente Barack Obama, cuya llegada a la Casa Blanca ha supuesto un aliciente para el alistamiento en las filas ultras. "Muchos extremistas de derechas son contrarios a la nueva Administración y la consideran una amenaza", anota el informe. "En dos ocasiones antes de los comicios [en noviembre de 2008], esos extremistas parecieron estar en la etapa inicial de alguna actividad amenazadora contra el candidato demócrata, pero intervinieron las fuerzas de la ley", señala.


El timo de la religión



Gonzalo Puente Ojea, en sinpermiso



Un timo es la "acción y efecto de timar", y por timar debe entenderse, en su acepción general, "quitar o hurtar con engaño". Pero, en un sentido más específico y relevante, timo significa "engañar a otro con promesas y esperanzas" (DRAE). En esta clase de engaños existe una subclase especialmente dramática, en virtud del alcance y las consecuencias que puede tener en la vida personal de los timados. Me refiero al timo de la religión.

Lo que en este timo resulta definitorio consiste en prometer algo que es de toda evidencia contra natura: la negación de la muerte y la afirmación de una felicidad plena. Por esta razón nuclear y fantástica, y por algunos de sus corolarios, al timo religioso le ha cabido el honor histórico de ser el padre de los demás timos, y así, el más pernicioso, pues su engaño descansa sobre el mito más irreal generado por la mente humana: el de la existencia de almas y espíritus inmateriales como entes reales, y también de sus derivados, los dioses de los politeísmos, el Dios de los monoteísmos y los espíritus de los panteísmos.


Para que ocurra un timo se precisa una relación de engaño entre dos sujetos: el timador y el timado. Y además se requiere un referente que especificará la naturaleza concreta del engaño. En esa relación, el oferente promete lo que en la fase profética de la religión se llamó la salvación personal, porque está asistido por Dios o el gran Espíritu y cuenta con su delegación. Es decir, actúa por procuración divina o parte ya como un redentor divinizado que ostenta el poder de cumplir la realización de las promesas pactadas. Porque el vínculo personal constituido por la fe religiosa es un contrato sinalagmático (del verbo griego synallásso o synallátto: unir, pactar, conciliar), por el cual el oferente propone al ofertado una especie de trato jurídico recíproco que obliga a ambos al cumplimiento íntegro de lo prometido, de modo que, en caso de incumplimiento, las partes asumen la condición de felones según quien sea o no el culpable de la ruptura.

Sin embargo, la constatación del incumplimiento que debe exhibir la parte que se considere perjudicada resulta muy problemática en el momento de atribuir la carga de la prueba. Si esto ya es así en las causas jurisdiccionales terrenales, imagínese el lector qué sucede cuando el contrato recae entre almas, espíritus y dioses, entre ángeles y demonios o entre la demás ralea de esos espacios celestes o infernales en los que se lucha por premios o castigos eternos, o por rebajas de pena a golpe de costosísimas indulgencias, o por intercesiones de vírgenes y santos con clientelas propias, con trámites complejos y costosos en los cuales los "económicamente débiles" suelen estar en condiciones evidentes de inferioridad. Una dificultad prácticamente insuperable se presenta cuando el máximo tribunal divino tiene que decidir quién se ha salvado o condenado, estableciendo así, sin réplica, lo siguiente: si se ha producido ya un incumplimiento insanable; quién ha sido el imputable, y qué pena o premio le corresponde. En esta coyuntura se da la curiosísima situación de que el tribunal divino es juez y parte, y por su propia entidad es omnisciente, justiciero y misericordioso. Cualquier intención del condenado de clamar inocencia no sólo pondría en cuestión la excelencia del tribunal, sino que su rebeldía demostraría la justicia de la sentencia y su ineludible condición de réprobo.

Lo chocante y espantoso del timo religioso consiste en su inicua ventaja sobre los timos mundanos: mientras todos los códigos jurídicos modernos establecen garantías en relación con la celebración y el cumplimiento de los contratos –exigiendo una eficiente identificación personal de los contratantes o una declaración de sus voluntades sin coacción o intimidación, etc.–, las confesiones de fe se atribuyen ritualmente por las Iglesias a recién nacidos, enfermos, moribundos, torturados en las mazmorras de la Inquisición o poblaciones enteras en virtud de concordatos fraudulentos que enajenan la voluntad de las personas y la soberanía de los Estados. Los fieles depositan sus conciencias en el palio de sus iglesias mediante una fe transmitida mecánicamente en el hogar y la escuela, una fe meramente gestual y vehiculada por mitos infantiles y creencias que, al ser aceptadas sin verdadera convicción y sin escrutinio intelectivo, degradan la dignidad humana y dañan la capacidad cognitiva de sujetos dotados de los atributos innatos de inteligencia y creatividad.

Cuando las instituciones religiosas barruntan superficialmente su responsabilidad e imputabilidad éticas, improvisan actitudes de arrepentimiento que se quedan en imploraciones insinceras de perdón colectivo. Pero no cesan en su ejercicio del timo religioso, alimentado por su implacable proselitismo universal a favor del timo supremo de "la vida después de morir". Pero, ¿cómo certificar que se produjo el timo, si no hay testigos de vista de los hechos trascendentales? En último término, el timado tendrá solamente la consolación de la esperanza; sin embargo, como quiera que esa esperanza se cifra en imposibles, resultará siempre frustrada. Ahora bien, una institución carece de conciencia y no es imputable de engaños o timos. Sólo son responsables los individuos en función de sus propios actos. Por consiguiente, las Iglesias ni pueden pedir perdón ni ser perdonadas, a no ser por medio de la irresponsable escenificación de un engaño suplementario. Son los sacerdotes y demás hombres de Iglesia, y sólo ellos, quienes deberían responsabilizarse personalmente del engaño mediante el cumplimiento de las sanciones penales, previa restitución a las víctimas por los daños causados; y, en caso de muerte, serán sus sucesores los obligados a prestar las correspondientes reparaciones físicas y morales.

Gonzalo Puente Ojea es diplomático. Ex embajador de España en el Vaticano. Autor de La religión ¡vaya timo! (Ed. Laetoli)

Varios cientos de personas convocadas por IUN, Batzarre, PCE, UCNR y Aralar celebran en Pamplona el Día de la República



Varios cientos de personas convocadas por IUN, Batzarre, PCE, UCNR y Aralar celebraron esta tarde en el frontón de la Mañueta de Pamplona la proclamación de la II República. Durante el acto se leyó un manifiesto conjunto en el que se reivindicó una "alternativa realmente democrática", "la memoria histórica" y "el derecho a decidir la forma de Estado".

Durante el acto se leyó un manifiesto conjunto en el que se reivindicó una "alternativa realmente democrática", "la memoria histórica" y "el derecho a decidir la forma de Estado".

El acto comenzó pasadas las 7 de la tarde con la intervención de Eduardo Lacasta y Edurne Alonso, en representación de la Unidad Cívica por la República, encargados de leer en castellano y euskera respectivamente el manifiesto elaborado conjuntamente por los organizadores. A continuación se leyeron tres manifiestos de IU, Batzarre y PCE


En el manifiesto conjunto se recalcó la conmemoración del 14 de abril como una forma de "reafirmar la vigencia de la labor de la II República" y con el propósito de hacer patente su "compromiso por la consecución de la tercera".

Asimismo, manifestaron su apuesta "por un proceso de regeneración política y social, en una crisis agravada como consecuencia del derrumbe económico del sistema neoliberal desaforado y depredador".

A juicio de los organizadores, para la salida de la crisis es necesario "considerar que es imprescindible aumentar la democracia para que sean la propia ciudadanía, con información y transparencia, los sujetos del debate social y decisión colectiva".

En definitiva, añadió Lacasta, es necesario "fomentar otros valores y otros ideales que se sustenten en el bien común, en la justicia y la solidaridad porque no hay otro camino".

Como republicanos, reiteraron su "desvinculación de la monarquía por ser una institución radicalmente antidemocrática carente de cualquier atisbo de encaje y justificación en nuestro tiempo" y apostaron por "más democracia y por la III República, federal, laica, solidaria y participativa en la que se reconozca el derecho de autodeterminación de los pueblos que conforman el Estado".

En consecuencia, para lograr este objetivo estiman que es necesario apostar "por un proceso superador del marco constitucional actual, que desemboque en un proceso constituyente republicano, donde la ciudadanía con información y debate libre, completo y veraz pueda ejercer el derecho democrático y decidir sobre la forma de Estado y sus contenidos". Por su parte, Ignacio Rodríguez, de IUN, animó a los presentes a seguir "construyendo la III República en el ejercicio de la libertad, la igualdad y la fraternidad". Desde Batzarre, Ioseba Eceolaza recordó especialmente a los fusilados "y el sufrimiento de sus familias" y subrayó que la reivindicación de la república" nunca pasará de moda porque la libertad no es una moda".

Por último, Goyo Ojer, del PCE manifestó:Para el Partido Comunista de España, es hora de cambiar el actual estado de cosas. El capitalismo ha fracasado y su refundación no es la solución para los problemas de la humanidad. Es necesario hacer cambios revolucionarios. Hay que emprender, como ya lo han hecho otros países, el camino del socialismo del siglo XXI.

Es hora de levantar la voz y alzarse contra los poderes económicos y fácticos, es hora de que la clase trabajadora tome la palabra y la calle, reivindicando los valores republicanos de trabajo, solidaridad, igualdad e internacionalismo. Es la hora de los hornos y no se ha de ver más que la luz.

VIVA LA III REPUBLICA, VIVA EL PCE, VIVA LA CLASE OBRERA