31 de mayo de 2009

IU pide acabar con el "paraíso fiscal" de la Casa Real





Explicar el nuevo modelo de crecimiento que necesita España, o Europa, puede sonar a chino. Y eso que IU pone lo mejor de su parte. Da en sus mítines cifras, caricaturas, noquea a "la derechona" del PP y a un PSOE que "no hace lo que dice, políticas de izquierdas".

Pero a veces sucede que un ejemplo atrapa al personal y resume el espíritu de ese "socialismo democrático del siglo XXI" que persigue IU. Ayer lo probó el líder, Cayo Lara, en el Auditorio de Zaragoza. El presidente del Gobierno, dijo, debe promover la remoción de los paraísos fiscales, prueba de la codicia de los que han llevado al mundo a la crisis.

La Casa Real: "Recibe nueve millones y no conocemos su declaración de la renta. Y quiero conocerla"
Dos paraísos "opacos" son Andorra y Gibraltar. El tercero, la Casa Real: "Recibe nueve millones y no conocemos su declaración de la renta. Y quiero conocerla", sonrió cómplice Lara. "Que nadie se asuste. Sepamos en qué gasta esos nueve millones. No pedimos la luna". Fortísima ovación de las 300 personas de la grada.

A partir de ahí, la cascada de propuestas: banca pública, reforma fiscal, rescate de sectores energéticos caso de la Opel, que afecta a Zaragoza, y en la que IU cree que el Estado debería participar, inversión en I+D+i, crecimiento sostenible, pacto con los sindicatos... Eso es intervenir la economía: "Si no se regula el mercado", indicó el candidato, Willy Meyer, "este es depredador, insaciable".

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El sexo pierde al Vaticano






Las violaciones y sevicias descubiertas en Irlanda se han producido en otros muchos países - La jerarquía católica practica una política de secretismo y ocultación


"Si no podemos ser castos, al menos seamos cautos". Esta ironía, que el pensador George Bernanos pone en boca de su simpático cura rural, define el espíritu con que la Iglesia romana se enfrenta a los comportamientos sexuales de sus clérigos. Lo malo es cuando la hipocresía o el ocultamiento alcanzan a actividades delictivas, como la pederastia y otros abusos de poder. Es esa política de secretismo, avalada por el Vaticano, la que ahora tiene sumida a la jerarquía católica en un escándalo de colosales proporciones. Afecta a la muy católica Irlanda. Los hechos son devastadores, con testimonios de 1.000 alumnos en 216 escuelas, reformatorios u orfanatos, y relatos estremecedores de violaciones, abusos y sevicias a niños y niñas, habitualmente de hogares humildes.

La jerarquía exhibe una pertinaz voluntad de proteger a los abusadores

Lo sucedido en Irlanda se ha producido en otros muchos países. En España hay numerosas denuncias, con media docena de condenas judiciales contra sacerdotes pederastas. Pero es difícil conocer la magnitud del problema, dada la tendencia de la jerarquía a ignorar, e incluso tapar, los escándalos. Las instrucciones del Vaticano son sintomáticas. Ante cualquier denuncia, hay que asegurar la reserva total, dice una instrucción de 1962.

Cuando Dante Alighieri describió en la Divina Comedia el sufrimiento, en lo más hondo del Infierno, de numerosos sodomitas, se detuvo sobre todo en un grupo de sacerdotes libertinos. También encuentra allí a un obispo de Florencia. El poeta se cansa pronto de ajustar cuentas "ante pecado tan notorio". "Saber de alguno es bueno / de los demás será mejor que calle / que a tantos como son el tiempo es corto", se disculpa (Canto XV).

Por entonces, se castigaba severamente a los eclesiásticos de vida depravada. Un decreto papal de 1568, titulado Horrendum, ordenó que "los sacerdotes que abusen serán privados de todos los oficios y beneficios, y entregados a los tribunales seculares para su castigo". Se ha incumplido con escandalosa frecuencia.

El caso más notorio es la protección de Juan Pablo II al fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel. Durante décadas, Maciel y algunos de sus lugartenientes sometieron a abominables abusos a cientos de muchachos, especialmente en el seminario de Ontaneda (Cantabria). Sólo tras la muerte del Papa polaco, en 2005, el famoso pederasta fue apeado de su enorme poder, con la orden tajante de alejarse de Roma. Se recluyó en México. Fue su único castigo en vida. Falleció ahora hace un año.

El primer escándalo por ese comportamiento encubridor se produjo en Italia en una de las escuelas pías del aragonés José de Calasanz. Fundador de la Orden de Clérigos Regulares Pobres, conocidos ahora como escolapios, Calasanz reprimió la divulgación del abuso sexual de niños por sus sacerdotes. Pagó por ello. Uno de los pedófilos, el padre Stefano Cherubini, tuvo tanto éxito en el encubrimiento de sus delitos que incluso llegó a ser superior de la orden, arrinconando al fundador. La orden fue clausurada por Inocencio X. Calasanz murió a los 91 años en Roma, todavía en desgracia. Ocho años después, Alejandro VII lo rehabilitó. Fue hecho santo en 1767.

El sexo fue un asunto desprovisto de importancia para los primeros cristianos y es prácticamente ignorado por san Pablo (el temperamental apóstol llegó a decir que "es mejor casarse que abrasarse"). Pero pronto se impuso la idea de que el celibato era superior, el matrimonio inferior, y el sexo, en consecuencia, un acto perverso. Fue el obispo Ambrosio de Milán (373-397) quien desbrozó el camino. Hombre "imponente", según san Agustín (por su sabiduría y porque "leía sin hablar", un hábito desconocido en el mundo clásico), Ambrosio impuso el criterio de que la vida conyugal era incompatible con una carrera en la Iglesia. "Incluso un buen matrimonio es la esclavitud", dijo. De ahí al celibato obligatorio de los eclesiásticos quedaba un paso, entre agrias disputas.

La pertinaz decisión de ocultar o proteger las desviaciones sexuales de los clérigos disolutos, incluso cuando son delictivas, tiene que ver con el concepto heroico que los eclesiásticos tienen de sí mismos. "La Iglesia es una preciosa élite de superhombres porque el espíritu actúa en ellos. Hay que defenderla de la contaminación, venga de donde venga", predica Tertuliano.

Julio Pérez Pinillos, ex presidente de la Federación Internacional de Sacerdotes Católicos Casados (FISCC), cree que el escándalo de los abusos sexuales por sacerdotes "remite a la inconveniencia de mantener esa ley eclesiástica medieval y no evangélica". "El celibato obligatorio favorece relaciones clandestinas, y da pie a abusos que sufren sobre todo los menores, las mujeres y la descendencia cuando se da. Qué buen servicio haría a la claridad evangélica y al merecido buen nombre de muchos sacerdotes y religiosos y religiosas entregados a las comunidades cristianas la revisión de esa ley del celibato, formulada a mediados del siglo XII".

Emilia Robles Bohórquez, de la organización Proconcil, subraya, por su parte, que "no es toda la Iglesia quien delinque", pero que compete a toda la Iglesia, "con valor, transparencia y energía, afrontar el hecho". Añade: "Dada la gravedad de las situaciones, hay que revisar la manera de afrontar la sexualidad, pero antes urge limpiar y desinfectar los sótanos de algunas instituciones que, lejos de lo que dicen ser, son, con demasiada frecuencia, nidos de bichos". Robles cree que en ese empeño de limpieza, la jerarquía necesita "colaborar con las instituciones civiles y alejarse de complicidades y victimismos".

Pese a que fue entre los esclavos, los humildes y las mujeres entre quienes primero se propagó el cristianismo, la agresiva tradición antifeminista avanza pronto en la nueva organización eclesiástica. Es ese desprecio a la mujer, incluso el aborrecimiento, por donde se ha colado el afán de dominación y todo tipo de abusos, sobre todo sexuales. No es posible comprender esos comportamientos prepotentes sin escuchar a los padres de la Iglesia proclamando la abyección de la mujer y el sexo. Así se explica, también, que las principales víctimas, por millares, de la Santa Inquisición fuesen mujeres, arrastradas a la hoguera por brujas o portadoras de pecado.

Había dicho, por ejemplo, san Juan Damasceno: "La mujer es una burra tozuda, un gusano terrible en el corazón del hombre, hija de la mentira, centinela del infierno". Y santo Tomás de Aquino: "La mujer es un hombre malogrado. Un ser ocasional: sólo el hombre ha sido creado a imagen de Dios". O Alberto Magno: "La mujer es un hombre ilegítimo y tiene la naturaleza incorrecta y defectuosa". Incluso el gran Agustín, obispo de Hipona, sostuvo que "el marido ama a la mujer porque es su esposa, pero la odia porque es mujer", y que "nada hay tan poderoso para envilecer el espíritu de un hombre como las caricias de una mujer". ¿Hablaba por experiencia? Padre de un chico al que llamó Deodato (dado por Dios), repudió a la madre sin contemplaciones para hacer carrera eclesiástica.

Otro cantar es la homosexualidad entre el clero cuando se convierte en signo de poder o antesala de abusos pedófilos. Sostiene Ramón Teja, presidente de la Sociedad de Ciencias de las Religiones y catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Cantabria: "Era lugar común en la literatura ascética de la antigüedad que la decadencia del monacato se produjo por la presencia de jóvenes en los cenobios. Lo advertían los padres del desierto con dichos como éstos: 'Un diablo fue a golpear a la puerta de un cenobio y vino un joven a abrirle. El demonio, al verle, dijo: Si estás tú aquí no hay necesidad de mí'. Para los monjes, los jóvenes, más que las mujeres, son un lazo del diablo". Otro dicho de época: "Donde hay vino y jóvenes no se necesita a Satanás".

Teja ve en los casos de abuso un hilo conductor común: la idea de que el sexo no cuadra bien con lo sagrado. "No he encontrado textos que reflejen mayor tolerancia hacia la fornicación homosexual que hacia la heterosexual, pero es reveladora esta sentencia que parece reflejar una cierta graduación de pecados: 'El monje no debe cultivar la amistad con un joven, ni el trato con una mujer, ni tener amistad con un hereje".

Las cosas no han mejorado en la actualidad. Todavía en 2001 el teólogo redentorista Marciano Vidal fue castigado por la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio de la Inquisición) por considerar la sexualidad humana como "un lujo de la naturaleza" (la persona, un ser sexuado, un modo de percibir al otro, etcétera), y por entender las relaciones prematrimoniales, la homosexualidad o la masturbación. La severa notificación inquisitorial contra el gran moralista español lleva la firma del cardenal Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XVI.

El libro de Marciano Vidal Moral de actitudes es una referencia imprescindible para comprender las agitadas relaciones del cristianismo con el sexo y la mujer. Vidal recuerda en Moral del amor y de la sexualidad que "castidad" procede de "castigo" ("que la razón impone a la concupiscencia domándole como a un niño", escribe santo Tomás de Aquino).

Marciano Vidal, por cierto, subraya la indulgencia con que el buen san Alfonso contempla un escote (ubera) de mujer. "Pectus non est pars vehementer provocans ad lasciviam" ("El pecho no es parte que provoque vehementemente la lascivia"), escribe el fundador de los redentoristas. Hay una simpática anécdota del papa Juan XXIII ante la exuberante Sofía Loren. Cuando era nuncio en París, el carismático Papa del Concilio Vaticano II se encontró en un acto oficial con la actriz italiana, que lucía generoso escote. "¡Benedetto, quel Calvario!", suspiró con sonrisa desarmante, para regocijo de los presentes. Fue beatificado por Juan Pablo II en el año 2000.

El argumento libidinoso se sostiene muchas veces para expulsar del sacerdocio a la mujer. Se lo recuerda Umberto Eco al cardenal Carlo Maria Martini en el diálogo publicado con el título ¿En qué creen los que no creen? Eco dice al cardenal que Tomás de Aquino usa el argumento propter libidinem (a causa de la lujuria) porque si el sacerdote fuese mujer, los fieles (varones) se excitarían al verla. Rebate Eco: "Dado que los fieles son también mujeres, ¿qué ocurre entonces con las muchachitas que podrían excitarse ante un cura guapo?". El autor de El nombre de la rosa recuerda al prelado las páginas de Stendhal en La Cartuja de Parma sobre los fenómenos de incontinencia pasional suscitados por los sermones de Fabrizio del Dongo.

El Pais

Contrahistoria del Liberalismo. Un libro editado por El Viejo Topo




El liberalismo, a decir de sus defensores, es la tradición de pensamiento que centra su preocupación en la libertad del individuo. Pero entonces, ¿cómo explicar que esa celebración de la libertad pueda en sus orígenes ir de la mano de la consideración de los trabajadores asalariados como simples instrumentos de trabajo, o con la teorización del despotismo y la persistencia de la esclavitud en el mundo colonial?
En este libro Losurdo indaga en esas contradicciones y en las zonas de sombra que corrientemente eluden los estudiosos, construyendo una contrahistoria que pone de manifiesto la dificultad que entraña conciliar su defensa teórica de la libertad con la realidad de las relaciones políticas y sociales

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585 vestigios franquistas adornan edificios públicos




El catálogo de símbolos elaborado por el Gobierno desvela que el 57,4% de ellos se encuentran en dependencias de Defensa


La huella de Francisco Franco es todavía muy visible en España. El catálogo recientemente elaborado por el Gobierno sobre los símbolos de la dictadura presentes en edificios dependientes de la Administración del Estado detalla que aún existen en ellos 585 vestigios arquitectónicos y ornamentales claramente relacionados con el régimen franquista.

Escudos con el águila de San Juan en fachadas y vidrieras, placas con el yugo y las flechas, monolitos en honor de la Legión Cóndor, frescos ensalzando las gestas de los sublevados en 1936, óleos de Franco uniformado y un largo etcétera salpican las sedes oficiales y otras dependencias de 11 ministerios, según el catálogo aprobado por el Ejecutivo el pasado 14 de mayo, al que ha tenido acceso en exclusiva Público.

El departamento con más simbología franquista es, con mucha diferencia, el de Defensa. Los edificios dependientes del departamento que dirige Carme Chacón acogen nada menos que 336, es decir, el 57,4% de total. De ellos, 278 son elementos arquitectónicos y otros 58 "vestigios en bienes muebles", como denomina textualmente el catálogo a cuadros, muebles y otros enseres.

Le siguen, pero a mucha distancia, los ministerios del Interior (74), Fomento (43), Asuntos Exteriores (27), Economía y Hacienda (23), Presidencia (22), Cultura (22) y Trabajo e Inmigración (20). A la cola, los de Justicia (9), Sanidad (5), Medio Ambiente (3) y el Tribunal de Cuentas (1).
Destruir o conservar

Con este catálogo, el Gobierno pretende decidir cuáles de estos vestigios deben ser "quitados y guardados, ocultados o neutralizados" en aplicación de la Ley de Memoria Histórica, y cuáles deben ser conservados por motivos históricos, artísticos, artístico-religosos o técnicos. Para ello, cada departamento, además de facilitar una descripción más o menos detallada de cada símbolo y su ubicación exacta, ha enviado al Ejecutivo una "valoración inicial" sobre la conveniencia o no de eliminarlo.

Es aquí, según reconocen a Público fuentes cercanas a la Comisión Técnica de Expedientes, un órgano creado el pasado 20 de abril y que tendrá la última palabra sobre el futuro de toda esta simbología, donde han surgido los primeros roces, "sobre todo con los representantes del Ministerio de Defensa".

Según esta fuente, son estos los que más reticencias han puesto hasta ahora a la retirada de águilas, bustos y monolitos que ensalzan el franquismo.

Un detalle que ya se observa en las "valoraciones iniciales" que los delegados de este Ministerio han hecho a un buen número de los 336 vestigios de la dictadura que acogen los edificios del departamento.
"La eliminación del escudo dañaría la fachada al estar esculpido en la piedra"

Los mandos militares alegan en algunos casos que son "imperceptibles" a la vista por su situación, como aseguran que ocurre con dos águilas preconstitucionales de cerámica de 15 centímetros situadas en la fachada de un edificio militar situado en la esquina de la plaza Tetuán con la calle Ximénez de Sandoval de Valencia, y en el inmueble de Defensa situado en la calle Modesto Lafuente, de Madrid, cuyo escudo franquista no es visible, en su opinión, porque está en un "hall en desuso".

En otros, los representantes de Defensa se resisten con el argumento de que "su eliminación dañaría la fachada" o que "sería muy costosa". "No es pieza de fácil separación", manifiesta el mando del cuartel de Puerto del Rosario, en Arrecife (Lanzarote), de un escudo con el águila de San Juan, pese a que los superiores ordenaron la retirada del mismo el 17 de enero de 2008.

"La eliminación del escudo dañaría la fachada al estar esculpido en la piedra de la propia fachada" se repite miméticamente en los casos de los edificios de la Armada en Pontevedra, el situado en la calle San Sebastián de Donostia, el de la calle Antonio López de Santander y el de la avenida de los Descubridores de Santa Cruz de Tenerife.
"Obras de arte"

Cuando se trata de escudos emplomados en vidrieras, caso del existente en el comedor de la Academia de Infantería de Toledo, la valoración previa es recurrente: "Se trata de obras de arte que deben ser protegidas".

En otros casos, destacan que la singularidad del edificio impide tocar ningún "elemento ornamental" sin permiso previo municipal. En el caso de la iglesia castrense de San Francisco, en El Ferrol (A Coruña), la cruz de los "caídos por Dios y por España" se considera un "conjunto artístico-religioso", sobre el que "hay competencias recurrentes con el Arzobispado Castrense".

Entre los argumentos más singulares figura el de los responsables del cuartel de Rabasa, en Alicante. Para mantener un busto de Franco en uniforme de capitán general en el jardín próximo a la avenida del capitán general Santiago Mateo Marcos, aducen que "se encuentra fijado al terreno, sin inscripción alguna" y que "su traslado afearía el jardín". Diario Publico