17 de junio de 2009

Catalunya aprueba una ley sobre fosas que prevé sufragar las exhumaciones








El objetivo es dignificar y localizar los restos de personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la dictadura


El Parlamento catalán ha aprobado hoy la primera ley del Estado sobre fosas comunes, cuyo objetivo es dignificar y localizar los restos de personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la dictadura, y que abre la puerta a que el Govern sufrague la exhumación de las fosas que autorice un comité técnico.

El proyecto de ley ha salido adelante con los votos de los partidos que apoyan al Gobierno catalán y de CiU, mientras que han votado en contra los representantes del PPC y se han abstenido los tres diputados del grupo mixto.

La ley reconoce el derecho de los ciudadanos a obtener información sobre el destino de sus parientes desaparecidos, a dignificar y señalizar el lugar del entierro y, si corresponde, a la recuperación de sus restos.

Para que el Govern sufrague la apertura de la fosa común, deberán pedirlo primero familiares del desaparecido o bien una institución o entidad dedicada a la recuperación de la memoria histórica, luego un comité técnico deberá dar su visto bueno tras comprobar que hay pruebas documentales y en último lugar la Generalitat decidirá.

Ensayo en Gurb

El Ejecutivo catalán ensayó el protocolo para las exhumaciones en una fosa común de Gurb (Barcelona) a finales de 2008, donde un equipo de investigadores identificó a cuatro soldados republicanos de Gavà desaparecidos durante la Guerra Civil a partir

En este caso, la Generalitat tenía la autorización del propietario de los terrenos para abrir la fosa, pero un aspecto de la ley es que contempla aplicar una ocupación temporal con indemnización en casos en los que se deban exhumar cuerpos y el dueño de la parcela no esté de acuerdo.

Aunque la Generalitat ya ha recibido 18 peticiones de información de particulares y ayuntamientos sobre posibles actuaciones una vez aprobada la ley, la mayoría están interesadas en dignificar y señalizar fosas.

El Gobierno catalán ha contabilizado un total de 179 fosas comunes en esta comunidad, pero sólo prevé la apertura de unas dos o tres cada año.
"Olvido y menosprecio"

El conseller de Relaciones Institucionales, Joan Saura, ha lamentado el "olvido" y "menosprecio" de las víctimas republicanas durante la dictadura.

Sin embargo, ha remarcado que no habrá "distinciones" entre víctimas por cuestiones ideológicas y ha reprochado la negativa del PPC a apoyar la ley.

Como respuesta, el diputado conservador Rafael López ha subrayado que el PPC siempre ha estado "con las víctimas", que en España "nunca se ha perdido la memoria histórica" y que fue con la mayoría absoluta del PP cuando "surgen las políticas de memoria histórica".

Asimismo, al igual que el diputado de Ciudadans, Albert Rivera, el representante del PPC ha lamentado que Saura pretenda una gestión ideológica de este derecho de los ciudadanos.

El rifirrafe dialéctico entre conservadores y ecosocialistas ha continuado con la intervención del presidente del grupo parlamentario de ICV-EUiA, Jaume Bosch, quien ha criticado al PPC por pretender con sus enmiendas extender el alcance de la ley a la II República, una "ofensa al sistema democrático", ha concluido.
59 años abriendo fosas

A pesar del apoyo de CiU, el diputado Santi Vila ha alertado al Gobierno catalán de que el reto de la exhumación de fosas no debe ser el "principal", ya que abrir las 179 fosas localizadas en Catalunya costaría 16 millones y se alargaría durante 59 años, ha dicho.

Por ello, ha pedido centrar los esfuerzos en dignificar y señalizar las fosas, unos comentarios con las que ha marcado distancias el diputado de ICV-EUiA al subrayar la importancia para cada familiar de tener los restos de sus parientes desaparecidos.

Por su parte, el diputado del PSC-CpC Josep Maria Balcells ha destacado que la ley supone un "compromiso legal y moral con los desaparecidos" y una "nueva oportunidad para hacer las paces con el pasado", mientras que la representante de ERC, la escritora Maria Mercè Roca, ha sentenciado que "los muertos por los cuales nadie se había preocupado serán ahora de todos" Publico 17/6/2009

Contra la monarquía , por Tercera República





Paco Azanza

Con la sucesión de varios presidentes que nunca llegaron a controlar la situación, la Primera República fue efímera, ya que nació en febrero de 1873 y finalizó en enero del año siguiente con el golpe de Estado del general Pavía, que propició la restauración de la monarquía borbónica personificada en Alfonso XII, gracias al pronunciamiento previo –Sagunto, 1874- del general Martínez Campos.

Pasó el tiempo. 1898 fue un período de abatimiento para España. Ese año llegó a perder sus dos últimas colonias en América: Cuba y Puerto Rico –también perdió las islas de Filipinas y de Guam-. Los gobernantes españoles prefirieron humillarse ante los Estados Unidos que hacerlo frente a los insurrectos e independentistas cubanos, perdiendo la oportunidad de acabar su injusto dominio con un mínimo de decoro.

Con la llegada del siglo XX, las ideas republicanas volvieron a surgir con fuerza, al tiempo que la Monarquía de Alfonso XIII hacía la guerra en África y, posteriormente, en 1923, se apoyaba en la dictadura del general Miguel Primo de Rivera (1923-1930). Desprestigiado éste último, la única opción válida que quedaba para un cambio verdaderamente efectivo era la República.


Las elecciones municipales se celebraron el 12 de abril de 1931. Como la política del Estado se definía en los municipios, el resultado de las elecciones quedó transformado en plebiscito a favor de la República. Eibar y Barcelona fueron las primeras ciudades en celebrar el triunfo; y en la tarde del 14, ante el Ministerio de la Gobernación, en Madrid, quedó proclamada la Segunda República Española. Alfonso XIII se vio obligado a salir de España, y se instauró el Gobierno Provisional destinado a dirigir los primeros y esperanzadores pasos republicanos.

La proclamación de la Segunda República –conviene recalcar que tras amplia victoria en las urnas- cambió el ánimo de la población española, especialmente el de los sectores más populares. Aquella, que trató de estructurar al país en un sentido progresista, propugnando una renovación social, económica y cultural de la sociedad, fue hostigada desde sus inicios por las clases conservadoras, apoyadas por buena parte del clero y los oficiales monárquicos y conservadores del ejército que, bajo las órdenes del general Francisco Franco Bahamonde, se sublevaron el 17 y 18 de julio de 1936. Así se inició la Guerra Civil española (1936-1939), finalizando ésta el primero de abril de 1939, con el triunfo franquista que reinstauró a la monarquía, tan consentida y protegida en los tiempos actuales por los “paladines de la democracia” del mencionado país; individuos que, por cierto, obvian de interesada manera a Rousseau cuando dijo que “un rey no sólo no proporciona a sus súbditos la subsistencia, sino que [por el contrario] vive a costa de ellos”. Un buen retrato, sin duda, de Juan Carlos I, el rey de España.

Si bien es cierto que finalmente la República fue suprimida por la fuerza, también los conductores de aquella cometieron sus errores. El primer gobierno republicano era muy heterogéneo, con demasiadas tendencias políticas que negaba la imprescindible unidad frente al creciente reagrupamiento de la derecha. Eso hizo que ésta gobernara entre diciembre de 1933 y el 16 de febrero de 1936, frenando las medidas reformistas de la etapa anterior. Posteriormente, las fuerzas políticas de izquierdas consiguieron crear el Frente Popular que les llevó a ganar nuevamente en las urnas. Los partidos con tendencia de izquierda consiguieron 278 escaños; los de derecha 124; y 51 los de centro. Tras el triunfo, entre el 16 de febrero y el 18 de julio de 1936, el Frente Popular se esforzó en restablecer las reformas suprimidas por la derecha, así como en impulsar un mayor avance en las mejoras de la sociedad.

Aparte de la débil unidad en las filas del Gobierno de la República, otro factor de negativa importancia fue que éste no dio de baja de las Fuerzas Armadas españolas a todo el generalato conservador y reaccionario que sirvió a la dictadura de Miguel Primo de Rivera. Muchos de estos fueron los que luego se alzaron.

En plena guerra, los sublevados contaron con el apoyo injerencista del fascismo internacional representado por Adolfo Hitler, en Alemania, y Benito Mussolini, en Italia. También con la nada desdeñable ventaja de la mal llamada “no intervención” de las potencias occidentales que, obviamente, favorecieron a la reacción interna. Cierto que el bando republicano también contó con la solidaridad de muchos pueblos progresistas, y con decenas de miles de personas que, enroladas en las Brigadas Internacionales, acudieron a combatir al fascismo en defensa de la democracia. Pero el enemigo siempre estuvo en condiciones muy superiores en cuanto a recursos militares y técnicos se refiere. Y en tan adversas circunstancias, la República tuvo que hacer frente a la arremetida de sangre y terror que, tras la victoria golpista del primero de abril de 1939, inició al franquismo.

Dos

Formado e impuesto por Franco, Juan Carlos de Borbón fue pura creación fascista. Pero su mantenimiento actual, 33 años después de la muerte física del dictador, es obra fundamentalmente de la falta de unidad entre las fuerzas de izquierdas. Si así esto no fuera, tan parásito individuo sería historia desde hace ya mucho tiempo.

Con el PSOE como partido no se puede contar para nada, porque hace rato que dejó de ser de izquierda y republicano. La política que practica es netamente neoliberal, y lejos de combatir a la monarquía de buen grado la defiende; aunque, eso sí, cuando las efemérides lo requieren y lo aconsejan acuden al cementerio y colocan flores en la tumba de Pablo Iglesias. El rey vive cómodo con el PSOE en el poder; más incluso que con el PP. Mantiene los mismos privilegios, si no los ve aumentados, y además goza de la “credibilidad democrática” que le otorga el reinar con un partido “progresista” en el gobierno.

Sin embargo, existen otras fuerzas que por dispersas carecen de la efectividad necesaria, pero debidamente unificadas para la lucha en común pueden contribuir a crear al verdadero sepulturero que de manera definitiva acabe enterrando a la monarquía y al capitalismo que la sustenta.

Se cumplieron 78 años de la proclamación de la Segunda República. Estarán bien todos los recuerdos y todas las celebraciones que se produzcan. Pero se debe procurar dar pasos más concretos y efectivos encaminados a que un día no muy lejano el Estado español vuelva a ser mayoritariamente rojo y republicano. El enemigo a batir es demasiado poderoso como para enfrentarlo sin preparación previa y adecuada. De modo que la unidad de todos los revolucionarios se hace hoy más imprescindible que nunca. Sólo desde la unidad se podrá afrontar el “asalto” con ciertas garantías de victoria. De lo contrario se corre el riesgo de que cada 14 de abril se convierta únicamente en pura y resignada fiesta folclórica.

Porque se puede y se debe cambiar el curso de la historia, ¡salud y a por la Tercera República!

FAMILIARES DE FUSILADOS DISCONFORMES CON EL ENFOQUE DADO A LAS VISITAS A EZKABA



La presidenta del Parlamento de Nafarroa, Elena Torres, recibió ayer a una representación de la Asociación de Familiares de Fusilados, Asesinados y Desaparecidos de Nafarroa, encabezada por su presidenta, Mirentxu Agirre, que acudió acompañada por Olga Alcega, Tomás Dorronsoro, Josefina Lamberto y Roberto Rocafor. Según expusieron al término del encuentro, esta asociación no está de acuerdo con el enfoque que se está confiriendo a las visitas guiadas al fuerte de Ezkaba, por entender que en ellas «apenas se da cuenta de su verdadero uso, el de cárcel de exterminio».

Como se sabe, en estas visitas se incide en aspectos históricos y arquitectónicos del fuerte, pero apenas se hace referencia a su utilización como penal durante la dictadura franquista.

En el transcurso del encuentro, según informó la Cámara navarra en un comunicado, Agirre se interesó por el grado de desarrollo del convenio que el Parlamento decidió establecer con la Universidad Pública de Nafarroa para llevar a cabo la creación de un fondo documental sobre la Memoria Histórica.




Petición de periodicidad anual

«Estamos muy satisfechos con el interés y la sensibilidad que Elena Torres muestra una y otra vez hacia esta causa. Confiamos en que, tal y como nos ha adelantado, el fondo documental sobre la Memoria Histórica esté ya en marcha para el próximo ejercicio. Por nuestra parte, le hemos dicho que estamos dispuestos a colaborar en todo lo que sea necesario», informó Mirentxu Agirre al término de la entrevista. Además, transmitió el «agradecimiento» de la Asociación por el ciclo de conferencias que, bajo el título «Víctimas de la Guerra Civil y Memoria histórica», organizó el Parlamento en noviembre de 2008, y a este respecto inquirió a Elena Torres sobre la posibilidad de dotar a dichos coloquios de periodicidad anual.

La Asociación de Familiares de Fusilados, Asesinados y Desaparecidos de Nafarroa en 1936 se constituyó en noviembre de 2002 con el fin de «recobrar la memoria histórica en relación a las víctimas de la Guerra Civil por la represión franquista».

El 10 de marzo de 2003 la Cámara aprobó una declaración a favor del reconocimiento y reparación moral de todos los navarros fusilados a raíz del golpe de franquista de 1936.

(Gara. 17 / 06 / 09)