11 de julio de 2009

COMPROMISO PARA INSTAURAR LA DEMOCRACIA. MANIFIESTO POR LA III REPUBLICA ESPAÑOLA







Los ciudadanos y ciudadanas abajo firmantes, comprometidos con los ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad, la solemne Declaración de Derechos Humanos de 1948, los Tratados Internacionales que, al desarrollarla, la hacen vinculante para los Estados que se adhieren, y animados por los imperativos de conciencia democrática dimanados de la mejor cultura humanista europea, hacemos saber:

Procedemos de tres momentos históricos distintos, de tres experiencias diversas, de tres reflexiones personales sobre la realidad que tenemos ante nosotros y que nos produce, además de rechazo, la firme decisión de aunar voluntades para cambiarla.

Anunciamos y proponemos el inicio de un Proceso Constituyente, de carácter republicano, a cargo del conjunto de la sociedad española y de los Pueblos que configuran su Estado.

No hay proyecto político con garantía de solvencia y respaldo si no ha sido gestado, de manera consciente, por quienes ostentan la Soberanía y la Legitimidad para hacerlo. Y al difundir, para someter a discusión pública este proyecto, subrayamos que hemos escogido deliberada e intencionadamente la fecha del XXV aniversario de la Constitución vigente. Con ello queremos resaltar que el restablecimiento de la Legitimidad republicana debelada en 1936, se hace más necesario ante la evidencia del fracaso de la llamada Transición para desarrollar y aplicar una Democracia y un Estado de Derecho dignos de tal nombre.



Somos aquellas y aquellos que, con mayor o menor grado de compromiso y riesgo, ejercimos durante la Dictadura liberticida una constante oposición en nombre de la fidelidad republicana y de la Democracia futura. En el centro de nuestras aspiraciones, en el eje de nuestras propuestas alternativas, en la raíz de nuestros sentimientos más profundos siguen anclados, desde entonces, la apuesta por la República como la forma de Estado que, emanada directa y claramente de la voluntad popular, tuvo en Abril de 1931 su última manifestación. Y junto a ello, opera también en nosotros, el rechazo a la dinastía regia expulsada de España en dos ocasiones.

La Transición fue el alambique en el que se destilaron miedos, prudencias, ingenuidades, pactos, injerencias, traiciones y ruindades. La Monarquía ilegítima e impuesta por el dictador fue aceptada -con muchas excepciones- y se superó el trance pensando en las bondades de la Constitución futura. Hemos llegado a la conclusión de que se ayudó a una Restauración alfonsina con casi semejantes características que la de 1876. La reflexión serena acerca del acontecer de estos últimos 25 años, avala nuestra conclusión.

Somos también aquellos y aquellas que nos manifestamos constantemente, en medio de un mar de banderas republicanas, para combatir problemas viejos y los que se derivan, tanto de las guerras de agresión como de la Globalización Capitalista. Somos unas generaciones que no han conocido la República ni la dictadura fascista. Pero hemos intuido que el ideal republicano, por su radicalidad democrática, es una pieza clave en la respuesta, desde el Estado español, al orden económico, social, político, ideológico y cultural que combatimos.

Es urgente la respuesta a esta situación de involución en la Democracia y las Libertades y de retroceso en las conquistas sociales. Es perentoria la acción contra la creciente brecha que separa el Primer Mundo del resto del planeta. Y los ejes de actuación social, política y cultural deben ubicarse en territorios concretos, con propuestas concretas y con capacidad de generar, por su propia dinámica, mayor consenso y apoyo.

Para nosotras y nosotros la ruptura democrática previa a la III República española es un proceso de creación de redes ciudadanas en el que los valores republicanos, anteriormente subrayados, se incardinen en una actitud personal y colectiva de ejercicio consecuente de Derechos y Deberes.

Por ello nuestra propuesta de Proceso Constituyente Republicano debe ir, indisolublemente ligada, a una serie de compromisos y líneas programáticas que desarrollen consecuentemente las tres generaciones de Derechos Humanos para todas las personas que habitan o puedan habitar en el territorio de la República, sin distinción de sexo, raza, religión o diversidad étnica. Nos ligamos consecuentemente al artículo sexto de la Constitución republicana de 1931: “ España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional” y también a las decisiones de entidades y organismos internacionales coincidentes con su espíritu y letra.

La III República española, como expresión institucional de una sociedad que regenera la Ética, la Política y los Valores Cívicos, asume consecuentemente los Derechos Humanos y defiende las Libertades, debe fijar con precisión, en su futura Constitución, los mecanismos de decisión y control público e institucional que garanticen su existencia y ejercicio.

Los ciudadanos y ciudadanas abajo firmantes nos consideramos moral y políticamente desvinculados de la Constitución monárquica de 1.978. Para cualquier circunstancia que nos obligue a posicionarnos, mediante juramento o promesa, usaremos la fórmula de “por imperativo legal”.

¡ VIVA LA III REPUBLICA ESPAÑOLA!



Firma Correo UCR- ucivicaporlarepublica@nodo50.org



Para firmar el Manifiesto, enviar un correo a UCR indicando Nombre, apellidos, profesión, DNI y, si procede, organización política, sindical, social o ciudadana a la que se pertenezca y responsabilidad en la misma si se tiene. El domicilio es opcional y sólo será utilizado a efectos de comunicación interna. Por correo electrónico sólo se admitirán las adhesiones de los propios remitentes. Si deseas participar en la recogida de firmas, dispones de un modelo pinchando aquí. Completado, remítelo a: Unidad Cívica por la República, Calle Alameda,5. 2º izda. 28014, Madrid; mandarlo por fax al 91 420 13 08,o bien, puedes escanear la hoja y remitirla como fichero adjunto a la dirección de correo electrónico.Correo UCR

Los obispos vascos piden perdón a las víctimas religiosas del franquismo


Público


Los obispos vascos piden perdón a las víctimas religiosas del franquismo
La iglesia no celebró los funerales ni registró el fallecimiento de 14 sacerdotes asesinados por el bando franquista

Los obispos vascos han pedido perdón por el "injustificable silencio de los medios oficiales de nuestra Iglesia", ante la muerte, a manos del bando franquista durante la Guerra Civil, de catorce religiosos vascos, por los que no se celebraron funerales ni se registró su fallecimiento.

Los obispos de Bilbao, Ricardo Blázquez y Mario Iceta; de San Sebastián, Juan María Uriarte; y de Vitoria, Miguel Asurmendi, han celebrado hoy una eucaristía, en memoria de estos catorce religiosos (doce sacerdotes, un misionero claretiano, y un carmelita descalzo), que fueron ejecutados por el bando nacional entre 1936 y 1937.

La misa, celebrada en la Catedral Nueva de Vitoria, ha estado presidida por el obispo de Vitoria, quien se ha encargado de leer la homilía, respaldado por más de doscientos sacerdotes.

Familiares y amigos de los fallecidos, además de representantes institucionales, han seguido la celebración, en la que se ha leído uno a uno el nombre de los religiosos asesinados, con los que, según Asurmendi, "hoy saldamos una deuda que teníamos contraída".

"No es justificable, ni aceptable por más tiempo, el silencio en el que medios oficiales de nuestra Iglesia han envuelto la muerte de estos sacerdotes. Tan largo silencio no ha sido sólo una omisión indebida, sino también una falta a la verdad, contra la justicia y la caridad", ha considerado Asurmendi en la homilía.

Por ello, "con humildad" ha pedido perdón, en nombre de la Iglesia vasca, "a Dios y a nuestros hermanos" tras subrayar que el acto de hoy "tiene una dimensión de reparación y reconocimiento, de servicio a la verdad para purificar la memoria".

Asurmendi ha indicado que la Iglesia vasca no busca "reabrir heridas", sino "ayudar a curarlas o a aliviarlas" para contribuir a la "dignificación de quienes han sido olvidados, o excluidos, y mitigar el dolor de sus familias y allegados".
También se publicará en el boletín oficial de cada diócesis una reseña con los datos de la vida y muerte de los doce

Con la mirada puesta en el futuro, el obispo de Vitoria también ha pedido a Dios que conceda a la sociedad vasca "la luz y la fuerza necesarias para rechazar siempre la violencia como medio de resolución de diferencias y conflictos".

Tras la comunión, el sobrino de uno de los presbíteros ejecutados, ha cantado unos "bertsos" (versos, normalmente improvisados y cantados) en recuerdo de todos ellos.

Junto con el reconocimiento de hoy, se publicará en el boletín oficial de cada diócesis una reseña con los datos de la vida y muerte de los doce de ellos que "fueron ignorados", y sus nombres serán incluidos en los registros y libros parroquiales de sacerdotes fallecidos, junto a los de los dos religiosos ejecutados que sí fueron inscritos en su día.