18 de julio de 2009

Rote Kapelle (Orquesta Roja - URSS)






Rote Kapelle (Orquesta Roja - URSS)

Una vez que se inició la Operación Barbarossa el 22 de junio de 1941, los tanques no habían parado de rodar, cuando el día 26, la estación monitora de radio en Kranz, situada en las costas del Báltico en Prusia Oriental, cambió la frecuencia donde habitualmente recibían las transmisiones de la resistencia noruega en los alrededores de 10.000 Kilociclos, e interceptaron un mensaje en Morse, que contenía 32 grupos de cifras:

Durante cuatro noches los operadores de Kranz grabaron las emisiones del "pianista" --nombre que daban los alemanes a los operadores espías ("músicos" para los soviéticos). Las cintas grabadas (en el resto del mundo nadie imaginaba que el sonido se podía grabar en una cinta) fueron enviadas al Teniente Coronel Hans Kopp, comandante de la Funkabwehr cuyo cuartel general estaba en la Plaza Matthäikirchplatz, en pleno centro de Berlín. Las órdenes que siguieron, fue de alerta especial para que todas las estaciones monitoras en Alemania y los países ocupados, prestaran especial atención a las emisiones de PTX. "Urgente, monitorear todas las noches la frecuencia 10.363 Kc/s. Frecuencias diurnas desconocidas. Prioridad A1."

Se impacienta la Gestapo


Durante los dos meses siguientes las estaciones alemanas de intercepción registraron unos 250 mensajes, que Kopp suponía eran enviados a Moscú desde algún lugar de Alemania o de los territorios ocupados. Sin embargo la ubicación de las estaciones mediante los equipos de radiogoniometría, que en Alemania eran particularmente eficientes, determinaron que las emisiones bien podían provenir de algunos lugares en Holanda, Bélgica y noreste de Francia, cuya recepción era facilitada por los fenómenos de propagación ionosférica de las ondas de radio. Pero esos informes no eran compleatos para el contraespionaje alemán que necesitaba saber con precisión de qué ciudad provenían para enviar inmediatamente a los expertos de la Gestapo con os equipos de radiogoniometría.

Emisiones de radio desde Berlín!

A mediados de julio, llegaron a las manos de Kopp los informes de una segunda emisión con las mismas características de PTX. Lo que vio Kopp seguidamente, le crispó los pelos. La emisión había sido adecuadamente triangulada por estaciones ubicadas en varios lugares de Alemania, alrededor de la fuente de emisión y y convergía sin duda alguna en la propia capital del Tercer Reich. Además, los códigos empleados eran sin lugar a dudas, nada menos que soviéticos.

No todos los comunistas estaban en prisión

Inmediatamente después de iniciada la Operación Barbarossa, se había puesto en operación un círculo de espías que tenían nexos con el Komintern, a pesar de que las agencias de seguridad le habían garantizado a Hitler que Alemania estaba totalmente libre de espías comunistas. Desde 1933, durante ocho años, se habían hecho grandes esfuerzos para eliminar al numeroso Partido Comunista Alemán, cuyos integrantes en su totalidad, debían estar en Campos de Concentración. Tanto la Gestapo, como la SD y la Abwehr, habían desplegados miles de agentes para eliminar esa amenaza para el Estado germano.

Die Rote Kapelle

La Die Rote Kapelle (Orquesta Roja o Capilla Roja, como también se le conoce) comenzó a organizarse en 1939, cuando Leopold Trepper un agente del Servicio de Inteligencia Militar de la URSS, estableció una red de inteligencia en Europa Occidental. La organización se dedicaba a recolectar información en Holanda, Francia, Suiza y Alemania. El círculo de espías tenía 3 ramas importantes: la red francesa, belga y holandesa; la red de Berlín; y el Círculo de "Lucy" que operaba en la segura y neutral Suiza.

Los "pianistas" callaron

El Coronel Kopp despachó equipos de expertos en radiogoniometría que inundaron las calles de Berlín, haciendo triangulaciones, pero la operación resultó tardía pues los "pianistas" dejaron de emitir sus informes, aunque para entonces, no menos de 600 mensajes habían llegado a Moscú.

Interceptaciones telefónicas

Cuando el "pianista" de Berlín dejó de emitir sus informes telegráficos, se reiniciaron las emisiones de PTX. La Abwehr ordenó al Coronel Rohleder, Jefe de la Sección III de Contraespionaje, que tomara inmediata acción en Holanda, Bélgica y Francia, para descubrir al "pianista". Simultáneamente se pusieron en operación los sistemas de intercepción telefónica con el objeto de descubrir a los miembros de la red que operaba en Berlín.

Triangulada la PTX

El 17 de noviembre de 1941, Hans Kopp le informó a Rohleder que las emisiones de PTX habían sido positivamente trianguladas y se aseguraba que procedían de Bruselas. Rohleder, viejo sabueso, viajó a Bruselas encubierto como un comerciante y se instaló en un apartamento en la capital belga.

El principio del fin

En ese momento, comenzó el plan de desmantelamiento de la organización Rote Kapelle, organización que no era precisamente lo que Hans Kopp presumía, es decir, que era un grupo de agentes soviéticos infiltrados antes de la guerra. Por el contrario, la mayoría de los miembros de Orquesta Roja eran alemanes de los más diversos estratos de la sociedad.
Harro Schulze-Boysen

¿Quiénes eran los miembros?

Dentro de los militantes de esa organización se contaban un buen número de artistas y escritores, estudiantes, comerciantes y militares con tendencias política opuestas al régimen, no necesariamente comunistas. Pero, muchos de sus miembros no llegaron a enterarse de que el núcleo dirigente estaba formado por comunistas convencidos: el teniente de la Luftwaffe Harro Schulze-Boysen, sobrino segundo del Almirante Tirpitz y Arvid Harnack del Ministerio de Economía del Reich, sobrino del famoso historiador Adolf von Harnack. El escritor A. Kuckhoff, el Segundo Teniente Gollnow, J. Wenzel Agente de la Internacional Comunista en Bruselas, la condesa Ericka de Brockdroff y el Profesor W. Kraus (Marburg), quien distribuía el periódico ilegal "El Frente Interno", repartía octavillas e influenciaba a los trabajadores inmigrantes.

Frente Negro y Rosa Blanca

Al igual que los otros movimientos de resistencia interna, como Frente Negro, que contaban en sus filas a prominentes personajes como el conde Helmuth James von Moltke, acreditado militar y experto en derecho internacional, que puso su castillo de Kreisau en la Baja Silesia a las órdenes de los disidentes entre los que se contaban científicos, curas e intelectuales. La intención de esos grupos, no era sólo eliminar a Hitler, sino establecer las bases para una Alemania socialista con fuertes raíces comunistas. También existía otro movimiento llamado Rosa Blanca, controlado por el profesor muniqués Huber, quien se dedicaba a distribuir octavillas invitando a la población a exigir una paz negociada y digna. Los estudiantes liderados por Huber fueron fácilmente eliminados por la Gestapo en 1943, por no tener una sólida organización política.
Harro Schulze-Boysen y su esposa.

El fin justifica los medios

La resistencia llevada a cabo por Orquesta Roja, se concretó en un enorme caudal de información enviado a la URSS. Los comunistas no tenían los reparos éticos de otros miembros de la organización, sobre todo, los militares, en cuanto que, para aquéllos, la alta traición en tiempos de guerra no equivalía a la traición a la propia patria. Para unos y otros, entre otras cosas, el asesinato de Hitler estaría moralmente justificado, pues la muerte violenta del Führer parecía el único medio que quedaba para restablecer una república democrática.

No era sólo eliminar a Hitler

Sin embargo, al igual que con los otros grupos, Orquesta Roja, que se mantenía en estrecho contacto con el servicio secreto soviético, tenía las intenciones de establecer un régimen comunista después de la guerra o apenas Hitler fuera eliminado. La Orquesta Roja, era simplemente un exponente de la segunda cara de la resistencia: la resistencia activa de los comunistas, a la que el círculo en torno a Beck-Goerdeler, quien en un tiempo apoyó a Hitler como alcalde de Leipzig y luego orientó sus intereses en otra dirección, apenas prestó atención.

Moscú desconfía

Los comunistas, por su parte, desconfiaban de la oposición conservadora de Orquesta Roja, porque temían que ésta llegase a establecer un régimen militar. Si los esfuerzos de la oposición de los "honorables" y de los oficiales del Ejército lograban crear una red de contactos en los puestos clave de la Administración y llegaba así a producirse un bandazo político, el objetivo de los comunistas tendría un excelente complemento. Su tarea era por el momento, la de renovar la lucha de masas en las empresas, la distribución de propaganda marxista en ellas, la formación de células y, en parte, la acumulación de informaciones para la Unión Soviética o el establecimiento de contactos con prisioneros de guerra rusos o civiles alemanes recluidos en campos de concentración.

Nexos con los alemanes en la URSS

Desde Alemania se tendían también hilos hasta el Comité Nacional Alemania Libre, que funcionaba en Moscú bajo el patrocinio de los soviéticos. Sin embargo, ni los más activos funcionarios del partido comunista lograron poner en marcha un movimiento de masas contra el nacionalsocialismo.

El final

La Orquesta Roja fue desmantelada por la Gestapo el 31 de agosto de 1942. Se hicieron más de 600 arrestos en Bruselas, París y Berlín. Entre los arrestados había miembros de la Abwehr, Ministerio de Propaganda, Ministerio del Trabajo, Ministerio del Exterior y la oficina administrativa de la ciudad de Berlín. Los procesos judiciales se llevaron a cabo en Berlín en el más estricto secreto y como consecuencia de ello, hubo 58 condenas a muerte y muchas otras a prisión perpetua. Los métodos policiales usados en ese caso, no diferían de los empleados en cualquier otro proceso de investigación en contra de los enemigos del Estado.

Investigaciones Aliadas.

Una vez terminada la guerra, los Aliados se interesaron en la "Orquesta Roja" e investigaron el proceso de captura, interrogatorios, torturas, juicios y sentencias de los miembros de la famosa organización. Sin embargo, en este caso, no tomaron ninguna acción contra los miembros de la Gestapo, SD, SS o Abwehr, sino más bien utilizaron toda la información que recolectaron para utilizarla contra la, hasta entonces, aliada URSS. La Guerra Fría estaba por delante, y más importante era, usar la información sobre el espionaje soviético, que hacerlo público en un juicio. Como se sabe, incluso llegaron a contratar los servicios de agentes alemanes de los servicios secretos de Reich.

Orquesta Roja

Orquesta era un nombre genérico dado a los círculos de espías soviéticos en Alemania. El nombre de "orquesta" viene del nombre "músico" que los soviéticos daban a los radioperadores de telegrafía y Roja era por ser comunistas. Según el escritor Walter Görlitz, los alemanes los llamaban "pianistas." La Orquesta Roja tenía ramificaciones en Bélgica, Holanda, Francia, Suiza, Alemania y Japón. Los miembros alemanes ligados de alguna forma a la Orquesta Roja, dirigidos por Arvid Harnack y Harro Schulze-Boysen no se llamaban a sí mismos Orquesta Roja, ni tenían idea de pertenecer a una organización dirigida desde Moscú con conexiones en seis países. Es decir, eran utilizados por la hábil dirección de la inteligencia soviética.

Y no hay duda, que los informes entregados por la Orquesta Roja a Moscú, causaron por lo menos la muerte de 250 mil soldados del Eje, puesto que les daban a los soviéticos los detalles operativos de esas fuerzas en el Frente del Este. En esas actividades participó Rudolf Roessler, el agente Lucy, que sus amigos consideraban un patriota, pero que en Suiza pasaba información táctica al agente Alexander Rado, alias "Dora" que trabajaba para los suizos y que retransmitían los informes a Moscú.

Por la misma razón, la Abwehr llamó Orquesta Negra a los grupos opositores alemanes que dentro de Alemania estaban organizados como grupos de oposición, pero que no mantenían, o creían, que no mantenían relaciones con los soviéticos.

18 de julio de 1936: genocidio y crimen de lesa humanidad





Que eL 18 de julio de 1936 cambió la vida a millones de hombres y mujeres de Euskal Herria y de los pueblos del Estado español. Un grupo de militares, con la complicidad de los terratenientes, las clases adineradas y la jerarquía de la Iglesia católica, se alzaron contra la legitimidad de la voluntad popular, con el fin de eliminar sistemáticamente cualquier esperanza de construir una sociedad basada en el respeto a los derechos sociales, económicos, civiles y políticos de los pueblos y naciones del Estado español.

Genocidio y crimen de lesa humanidad. El objetivo perseguido por los militares fascistas fue el de aniquilar sistemáticamente aquellos sectores de la población que por su condición de republicanos, socialistas, anarquistas, comunistas, laicos, ateos, vascos, catalanes o galegos..., representasen un peligro para la España nacional-católica. Estos militares golpistas y los políticos fascistas que les auparon cometieron cientos de miles de asesinatos, construyeron miles de fosas comunes (hasta el momento han sido localizadas 284) en las que enterraron decenas de miles de ciudadanos, provocaron decenas de miles de desaparecidos, cientos de miles de muertos por hambre y la enfermedad, cientos de miles de exiliados (Casanova, J., 2002), millones de desplazados, decenas de miles de internados en campos de concentración y exterminio (Rodrigo, J.; 2006)..., y una represión cultural y lingüística brutal sobre pueblos y naciones de la península. Nunca, hasta entonces, se había conocido en la historia contemporánea del continente europeo, una campaña militar de exterminio, un acto de genocidio, de tal calibre y brutalidad. Ante toda esta realidad, los poderes públicos y los agentes sociales, políticos y sindicales estamos obligados a intervenir, con el fin de que se haga justicia y se implementen medidas reparadoras, incluidas las consiguientes mecanismos de garantía para su no repetición, y restituir la deuda contraída con las libertades republicanas, los ciudadanos que las defendieron y nuestro compromiso con el respeto de los derechos civiles y políticos de las futuras generaciones.

Esta responsabilidad y compromiso se hace extensible a la comunidad internacional, ya que, no lo olvidemos, la guerra de exterminio y el genocidio cometido no hubiera sido posible sin la implicación de las potencias europeas, esto es, (1) sin la participación directa de Alemania e Italia, y la implicación de Portugal, que intervinieron con total impunidad, aportando armas, aviación y tropas regulares (adiestradas y perfectamente equipadas), y (2) los gobiernos de la Francia de L. Blum y de la Gran Bretaña de S. Baldwin y de A. Chamberlain, que facilitaron la intervención de las potencias del eje, a través del pacto de no intervención, que en la práctica derivó en una política activa de los gobiernos francés y británico en contra, incluso, de la prestación de ayuda humanitaria para la población civil desplazada y exiliada, que huía del genocidio franquista. Esta implicación de las potencias europeas, con sus correspondientes responsabilidades, por acción u omisión, están documentadas y perfectamente tipificadas en el derecho penal internacional.

Situación actual. Han transcurrido 73 años desde que millones de ciudadanos vieron truncados sus deseos de construir una vida mejor, socialmente más justa y políticamente más democrática, en el marco de un modelo de Estado republicano. Pero lo que más evidencia, con toda su crueldad, el olvido y el silencio impuesto, sobre la lucha y los luchadores antifranquistas, que dieron su vida por los ideales mencionados, es el hecho cierto y constatado de que aún no se ha investigado en toda su profundidad la verdad de los acontecimientos, no se ha hecho justicia sobre el genocidio y los crímenes de lesa humanidad cometidos, y menos aún, se han implementado las medidas de reparación, recomendadas por la comunidad internacional. El trato recibido por las víctimas de la rebelión militar de 1936 y el terrorismo de Estado, a través de medidas tomadas por los distintos gobiernos, entre las que la Ley de Memoria Histórica (ley 52/2007, de 26 de diciembre) es sólo el último ejemplo, es demencial. Esta ley abandona a su suerte a los familiares de las víctimas de fusilados y desaparecidos, responsabilizándoles enteramente, de costes derivados de la investigación sobre el paradero de sus allegados y, en caso de ser hallados, también de los costes de su exhumación (decisión adoptada en el Senado español, en sesión plenaria de 11/III/2009). Las reiteradas denuncias realizadas por el conjunto de asociaciones de familiares de las decenas de miles de víctimas (último manifiesto de denuncia del 30/VI/2009), han puesto en evidencia este trato injusto e inhumano para con la memoria de los asesinados y el dolor de sus familiares. Las autoridades y partidos que han ostentado responsabilidades de gobierno en Euskal Herria son causantes, también, los directos de este sombrío panorama. Panorama que debería golpear sus conciencias, por haber abandonado a miles de familiares de fusilados y desaparecidos, quienes en su mayoría militaron en los mismos partidos y sindicatos que ahora los condenan al olvido. Como consecuencia de ello, en la actualidad, no existe un censo oficial de fusilados, desaparecidos, de muertos en el frente, por el hambre y la enfermedad; no se ha elaborado ningún censo oficial de prisioneros, de exiliados, de represaliados, no se ha realizado un censo de incautaciones y requisas a la población.

Sin parangón en la Europa occidental. Los procesos de justicia transicional, desarrollados tras la Segunda Guerra Mundial, para establecer las responsabilidades penales sobre aquellas personas y regímenes dictatoriales causantes de millones de muertos no hubiesen sido posibles de no haber existido la clara determinación de hacer de la verdad, la justicia, y la reparación, los objetivos prioritarios no hubiesen podido reconstruir la sociedad europea sobre nuevas bases políticas e ideológicas, desvinculadas de los poderes heredados del los anteriores regímenes dictatoriales.

Superación de las herencias del régimen franquista. Ésta es una de las cuestiones determinantes, que están pendientes de ejecución en el caso español: la eliminación de las estructuras de poder, erigidas durante el régimen franquista, actualmente controladas y gestionadas por sus directos herederos (http://www.youtube.com/watch?v=Khyw4t5hB5Q ). Sólo con una sincera voluntad de superación del modelo de impunidad español (Amnistía Internacional e Informe Nizkor, 2004), a través de la constitución de la comisión de la verdad de Euskal Herria, se podrá posibilitar la investigación de la verdad, la afectiva realización de la justicia y la implementación de las medidas reparadoras correspondientes, incluidas, las también irrenunciables e imprescindibles, garantías de no repetición.

Firman este artículo en Diario de Noticias: Alberto Muñoz Zufía, Gotzon Garmendia Amutxastegi, Andoni Txasko, Manuel Sainz Sañudo, Juanramón Garai Bengoa y Julia Monge Sarabia (Plataforma Lau Haizetara Bidean)