30 de julio de 2009

Los republicanos y la memoria europea






ROBERTO RODRÍGUEZ ARAMAYO


Alemania ha decidido rehabilitar la memoria de aquellos que fueron considerados "traidores" contra Hitler, y hay que felicitarse por ello, dada su especial carga simbólica. Francia ha enaltecido desde siempre a quienes integraron la célebre Resistencia gala, y uno de sus héroes, Jean Moulin, tiene calles o plazas por doquier.


Los republicanos españoles tuvieron el paradójico destino de luchar junto a los aliados y salir victoriosos en la Segunda Guerra Mundial para luego ver que todo ello no tenía ninguna repercusión en la España de Franco, un rebelde que se alzó en armas contra el régimen establecido e hizo triunfar su sedición gracias al apoyo del nazismo y el fascismo. Las instituciones europeas deberían desagraviar públicamente a quienes lucharon por la libertad y los valores que sustentan las democracias occidentales. La Guerra Civil española no fue un asunto meramente doméstico, sino el preámbulo de una contienda ideológica sin precedentes que asoló a Europa y al mundo.

También el concierto internacional de naciones debería tomar cartas en el asunto y tener un gesto cuyo simbolismo resultaría muy pedagógico para las nuevas generaciones europeas. Como diría Obama, podemos hacerlo y, además, deberíamos hacerlo cuanto antes, para saldar una deuda pediente y dejar las cosas en su sitio de una vez por todas. Este tipo de gestos, lejos de ser una cuestión baladí, afianzan los cimientos de nuestra memoria histórica colectiva y perfilan uno u otro tipo de ciudadanía europea. Claro que resulta raro reclamárselo a la ONU o cuando menos al Parlamento Europeo, mientras una iniciativa similar no prospere tan siquiera en el Congreso de los Diputados español. Habrá que seguir preguntándose por qué.
El Pais


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Republicano Navarro :Mariano Ansó 1899-1981






Mariano Fructuoso Ansó Zunzarren (Pamplona, 1889 - Pamplona, 29 de agosto de 1981) fue un abogado y político republicano español. Fue el primer Alcalde de Pamplona tras la proclamación de la II República Española (1931) y Ministro de Justicia en el segundo gobierno de Juan Negrín.
Mariano Ansó era miembro de la candidatura de la Conjunción Republicano-Socialista, por el Partido Republicano Autónomo Navarro, en las elecciones del 12 de abril de 1931 para el ayuntamiento de Pamplona. Ansó obtuvo acta de concejal, aunque el triunfo correspondió a la candidatura antirrevolucionaria, que incluía a carlistas jaimistas y monárquicos (que obtuvieron 17 concejales por 12 de la Conjunción). Sin embargo, las elecciones fueron impugnadas y repetidas en mayo. Esta vez, los republicano-socialistas obtuvieron la mayoría de concejales (los nacionalistas vascos no concurrieron), y Mariano Ansó fue elegido alcalde de Pamplona. Antes, el 13 de mayo, había sido nombrado por la comisión gestora de la Diputación miembro de la ponencia creada para la elaboración de dos proyectos de Estatuto de Autonomía, el vasco-navarro y el exclusivamente navarro. Candidato asimismo en las elecciones a Cortes Constituyentes de ese año, consiguió un escaño en las Cortes, renunciando a la alcaldía en favor del también republicano Nicasio Garbayo.

En las Cortes formó parte de la minoría parlamentaria de Acción Republicana, el partido de Manuel Azaña, del que fue colaborador y amigo, desde donde defendió el Estatuto de Autonomía vasco-navarro elaborado por la gestora, oponiéndose al proyecto de estatuto conocido como Estatuto de Estella, pactado entre tradicionalistas y nacionalistas vascos, porque pretendía "convertir a Vasconia y a Navarra en un coto cerrado de la reacción, donde sea imposible la convivencia de las ideas liberales". No renovó su acta de diputado en las elecciones de 1933, que constituyeron un gran descalabro para las fuerzas de izquierda y para los republicanos de Azaña en particular. En febrero de 1936 fue elegido diputado en Cortes por Guipúzcoa, dentro de la candidatura del Frente Popular.
Representante de Izquierda Republicana en las comisiones de actas y de Guerra, tras el estallido de la Guerra Civil viajó desde Madrid a San Sebastián a través de Francia para poner a salvo a su familia, que se encontraba en Zarauz, y llevarla a San Juan de Luz. Tras la caída de Guipúzcoa en manos de las tropas de Mola, volvió a Madrid, donde recibió en encargo de su amigo Azaña de trasladar diversa documentación, entre la que se hallaban sus memorias, a Ginebra, en donde el cuñado de Azaña, Cipriano Rivas Cherif, era cónsul general.
Al constituirse el primer gobierno de Negrín, en mayo de 1937, Mariano Ansó fue nombrado subsecretario de Justicia, a las órdenes de Manuel de Irujo. En este puesto tuvo que enfrentarse a sucesos delicados como la ilegalización del POUM o la desaparición de Andrés Nin. Tras la dimisión de Irujo, Ansó fue nombrado ministro de Justicia en diciembre de ese año, cargo que ocupó hasta la crisis ministerial de abril de 1938.
Al final de la guerra civil pasó a Francia donde se refugió, y se tuvo que enfrentar a las difíciles circunstancias del régimen de Vichy, siendo encarcelado varias veces. A pesar de ello, pudo pasar a Suiza y tras el fin de la Guerra Mundial, a Londres, donde reanudó su colaboración con Negrín. En julio de 1945 se estableció en Biarriz, donde siguió colaborando con el Gobierno de la República en el exilio. En 1957, al año siguiente de la muerte de Negrín, tomó parte en la entrega de la documentación que conservaba el ex presidente del Consejo sobre el episodio del «oro de Moscú» a las autoridades franquistas. Debido a ello, pudo regresar a España y volver a salir de ella, ya no como exiliado sino como residente en el extranjero. Tras ello abandonó prácticamente sus actividades políticas.
En 1977 publicó sus memorias, Yo fui ministro de Negrín, obra que resultó finalista del premio Espejo de España.Wikipedia

Personaje republicano navarro: Manuel Garcia Sesma. Fitero 1902-1991






Nació en Fitero, el 10 de enero de 1902, en la casa número 10, ya desaparecida, de la calle Lejalde. Fueron mis padres Elías García Gómara y Juliana Sesma Aguirrebeitia. Fue Botones del Balneario en el verano de 1911, siendo administrador don Alberto Pelairea. tenía gran afición al estudio, pero sus padres carecían de recursos para costearle una carrera. Entonces, previo examen, obtuvo una beca, para seguir la de sacerdote, en el Seminario Conciliar de Tudela. Obtuvo en todos los cursos y en todas las asignaturas, la calificación de meritissimus (sobresaliente) y premio extraordinario (Laureatus o Accesit). Sintió algún tiempo vocación de sacerdote, pero, por una parte, sus lecturas particulares: bíblicas, patrísticas, históricas, etc., y, por otra, la efervescencia liberal de Tudela, en la época mendezviguista, así como la agitación obrera en las principales ciudades de España, empezaron a formarle una conciencia progresista, cada vez más alejada de la mentalidad predominante entre el clero navarro; por lo que, antes de ordenarse, abandono el Seminario. Fue profesor en Tarazona, después de su servicio militar se marcho a vivir a Madrid. Su paso por la guerra Civil lo hizo en el ejercito republicano, terminada la guerra fue exiliado a Francia. Tras un periodo en México regreso a España.
continúa

EL EXILIO EN FRANCIA (1939 1947).


Atravesé la frontera, con los restos de nuestro Grupo Artillero, por Port Bou, el 9 de febrero de 1939, y permanecí en el país vecino hasta el 23 V11 1947, es decir, ocho años y medio. Pasé por cuatro Campos de Concentración: Saint Cyprien (P.O.), Gurs (B.P.), Argelès sur Mer (P.O.) y el Lager Franco de Hennebont (Morbihan). Estuve enrolado forzosamente en dos Compañías o Grupos de Trabajadores Extranjeros, al servicio de los franceses: la 184 C.T.E., en la Plaine de Champagne (M. et L.) y en el 160 G.T.E., en Saint Maurice d'lbie (Ardèche). Por añadidura, hube después de trabajar forzosamente al servicio de los alemanes, en Lorient (Bretagne), en Bernay, Dieppe y Esclavelles (Normandie), y en Saint Cyr en-Bourg (M. et L.). Hice, o mejor dicho, me obligaron a hacer de todo: desde cargador hasta picapedrero. Me fugué dos veces de los campos nazis en Francia. Por fin, derrotados los alemanes, tras otros avatares, fui nombrado oficialmente profesor del Colegio Clásico, Moderno y Técnico de Saumur (M. et L.), donde me di a conocer como escritor en francés. Los manuscritos, a menudo, en letra microscópica, que se conservan todavía de mis aventuras en Francia y de mis obras en francés, pesan varios kilos y llenarían varios tomos. Hagamos algunas someras precisiones.

LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN.

SAINT CYPRlEN (Pirineos Orientales): 9-02-1939/

Mi primera y más terrible experiencia fue la del Campo de Concentración de Saint-Cyprien (P.O.), en el que ingresé el 9 de febrero de 1939. Era una enorme franja de playa del Mediterráneo, acotada por alambradas y guardada por soldados senegaleses, armados de fusiles y ametralladoras. Allí se amontonó al aire libre, en los primeros momentos, una multitud inmensa de refugiados (de 90 a 100 mil), sin una barraca ni tienda de campaña. Durante los tres primeros días, no nos dieron de comer ni un pedazo de pan ni de beber un vaso de agua. Nuestro espacio vital se reducía al de un ataúd, y cuando llovía o soplaba muy fuerte la tramontana, para protegernos, hacíamos grandes hoyos en la arena y nos apretábamos tres o cuatro camaradas debajo de nuestras sucias mantas, salvadas de la guerra. Pronto la miseria se apoderó de todos los refugiados y el primer espectáculo de cada mañana lo constituían el desfile de los muertos durante la noche y la matanza general de los piojos que les invadían y les torturaban. Por las noches todavía había otro espectáculo más alucinante: el de los individuos atacados de disentería, corriendo, resbalando y cayendo en la ancha y larga capa de excrementos de las orillas del mar, que exhalaban un hedor nauseabundo. Por supuesto, la mortandad era espantosa (fallecieron allí varios cientos de compatriotas) y en un principio los franceses se desembaraban de los cadáveres arrojándolos fuera del campo, en una larga y profunda zanja y cubriéndolos con una capa de cal viva. Más tarde los encerraron en toscos féretros y los inhumaron en un cementerio.

Para comer empezaron a darnos una rebanada de pan y algunos trozos de nabos o de apio nadando en un cazo de agua caliente. Sin embargo, la solidaridad internacional se volcó en víveres y en ropa, en favor de los refugiados; sobre todo antes de la invasión nazi. Pero todo se perdía por el camino y más de un gendarme se hizo rico. Un sindicato sueco nos envió una vez dos millones de kilos de mortadela; más abiertos los botes en Perpignan, sólo aparecieron arena y piedras. El S.E.R.E. dio para cada refugiado de los campos un camastro de madera y una colchoneta de paja, pero fueron almacenados en las Comandancias francesas y entragados más tarde a los soldados belgas, refugiados en Francia, borrando previamente las siglas del S.E.R.E.

Sin embargo, no todo fue negro en Saint-Cyprien. Poco a poco se organizó el caos primitivo y tuvimos barracones, donde nos alojábamos hasta 70 individuos. Lo que no mejoró apenas fue la comida y pasé allí tanta hambre que hubo días en que no podía mantenerme literalmente de pie, sino tumbado sobre la arena. Cuando mejoró aquella situación, los profesionales de la Enseñanza, secundados por los de otras profesiones liberales, y apoyados materialmente por los Comités de Ayuda franceses y extranjeros, organizamos unas clases colectivas gratuitas, que tuvieron una buena acogida. En una estadística de la semana del 10 al 17 de junio de 1939, figuran nada menos que 183 clases, dadas a 4.500 alumnos, en 120 barracones, por 58 maestros y 71 colaboradores. Se nos concedieron dos barracones, dedicados a la Cultura, en los que hacíamos periódicos murales, dábamos conferencias, actuaban coros, músicos y cómicos y confeccionábamos el Boletín de Información de los Profesionales de la Enseñanza, magnífica revista ilustrada en colores, en la que colaboré frecuentemente y la dirigí en una época.


LOS CAMPOS DE GURS (desde el 8 de julio de 1939 hasta el 16 de enero de 1940) Y de ARGELÈS SUR MER (desde el 24 de junio de 1940 hasta el 22 de Octubre de 1940)


El 8 de julio de 1939, fui trasladado al campo de Gurs (B.P.), llamado el Campo de los Vascos. Estaba bastante bien organizado, sobre todo la parte Norte, reservada a los Brigadistas Internacionales, en la que hicieron paseos y jardines, levantaron estatuas y abrieron cantinas. También había un próspero Economato Vaco, que el 31 de julio de dicho año, acusó un beneficio líquido de 15.007´15 francos. Por supuesto, en Gurs también había un Barracón de Cultura, un Hospital General, una Banda de Música, coros, etc. y seguimos publicando el B. I. P. E. Su mayor inconveniente era la abundancia de una mala compañía: las ratas.

Permanecí en este campo hasta el 16 de enero de 1940, en que salí enrolado en la 184 C.T.E., para trabajar en el departamento del Maine et Loire. Mis estancias sucesivas en los Campos de Saint Cyprien y Gurs duraron 347 días.

Al derrotar los alemanes a los franceses en junio de l940, los jefes y vigilantes galos de la I84 C.T.E. huyeron, abandonándonos a los españoles a nuestra suerte. Entonces el capitán Raimundo Falsone, yo y dos compañeros más nos encaramamos, al anochecer del 2l, en el último tren militar que pasó por allí, en dirección a Marsella, acogidos secretamente por el maquinista y el fogonero. Nuestro propósito era enrolarnos en el Ejército inglés, que estaba reembarcando en aquel puerto. Pero, al llegar a Burdeos, en la mañana del 22 de junio de 1940, los altavoces de la estación estaban anunciando el armisticio y no se permitió al tren seguir adelante. Descubiertos por unos gendarmes que lo registraron, fuimos conducidos a un cuartel de la ciudad, como “prisioneros de guerra” (¡), y el 24 nos internaron en el Campo de Concentración de Argelès sur-Mer. No vale la pena describir este campo, pues era poco más o menos como el de Saint-Cyprien, después de organizado. Allí estuve 121 días, hasta que salí al departamento del Ardèche enrolado en el 160 Grupo de T.E.

LA 184 COMPAÑIA DE TRABAJADORES ESPAÑOLES (C.T.E.).
De Enero a Junio 1940.

Se componía de 250 compatriotas, encuadrados en 10 secciones. Yo figuré en la 8ª. Nuestro destino fue el Departamento del Maine et Loire, estacionándonos en el pueblecito de Balloire, pero trabajábamos en la Plaine de Champagne para la empresa A. Dehé, encargada por la G. T. M. de la construcción de una vía férrea. El jefe del “chantier” (tajo) era Gastón Hugo, y los capataces varios italianos: Locatelli, Scotta, Scotti, Pascal, etc. Nuestro trabajo era duro, sobre todo el de transportar a mano y a 100 m. de distancia, raíles helados que pesaban 0,7 toneladas y traviesas de 80 kilos. Desde el 24 de Enero hasta el 9 de junio, en que suspendieron los trabajos por la derrota de Francia, construimos 19 kilómetros de vía, colocando 2.303 raíles, 24.181 traviesas, 48 cojinetes, 96.724 tirafondos, etc. ¿Y en qué condiciones....? Completamente inhumanas: ir y volver al tajo a pie (unos 6 kilómetros), comida insuficiente y mala (nabos, batatas, sardinas de mataburro, quesitos “camemberg”, etc.), alojamiento miserable (cuartuchos con paja en el suelo), pues no tuvimos barracones, ya en La Motte-Bourbon, hasta el mes de mayo, etc. En cuanto al pago, no nos dieron, ni un céntimo en los dos primeros meses, y, por fin, cuando ya habíamos hecho 6 kilómetros de vía, me dieron a mí 10 francos, a otros 15 y a otros 5 y a algunos nada. Entretanto los obreros franceses y argelinos que trabajaban con nosotros, ganaban 55 francos diarios, y los capataces 100. Sin embargo la empresa A. Dehé también tenía asignados a los españoles sueldos de 6 francos la hora; pero “El Negrero” – mote que pusimos al capitán francés de la compañía – se quedaba tranquilamente el dinero. Yo no me morí allí de hambre y de fatiga gracias a un socorro de 50 francos que me envió Cruz Salido por cuenta de la J.A.R.E.

Como la situación, ante tanta explotación y latrocinio, se puso naturalmente muy tirante, el “Negrero”, para amedrentrarnos, hizo detener a cinco compañeros, pasearlos esposados por Balloire y enviarlos a un campo de castigo, propagando por el pueblo que le habían robado las gallinas al Cura de Meron. Era una calumnia tan infame como estúpida, pues resulta que el Cura de Meron, el “abbé” François Jollec, que era un buen hombre, no tenía ni había tenido nunca gallinas. Entre los detenidos figuraba un amigo mío: Angel Larrauri, maestro y periodista de Vitoria. Entonces escribí yo al sacerdote una carta en latín, rogándole que, puesto que nosotros no podíamos defendernos, desmintiera públicamente aquella calumnia, si, como yo suponía, era un verdadero ministro de Jesucristo. Con que, dos días después, el 11 de febrero de 1940, publicó en el periódico de la región, LA DEPÊCHE, un valiente comunicado, desmintiendo aquel embuste y abonando nuestra buena conducta. Y no contento con esto, tras una entrevista secreta que tuve yo con él en casa del campesino Eugène Biguet, en la que le conté todo lo que pasaba en la 184 C. T. E., se trasladó a Angers, capital del Departamento, y denunció a las autoridades competentes las atrocidades del “Negrero”, el cual fue destituido fulminantemente. Para agradecer el “abbé” Jollec su buena gestión, escribí yo, a continuación, otra carta en latín al Obispo de Angers, Mgr. Costes, que firmó toda la Compañía, exponiéndole la ejemplar labor cristiana que realizaba el Cura de Merón.

Al “Negrero” sucedió en el mando el Capitán Pardieu, el cual mejoró sensiblemente nuestra situación, pero también hizo un buen negocio y toleró los abusos de sus subordinados franceses, como el Teniente Coulet, el Cabo Raymond Angot, etc.. ¡Ah!, una de sus primeras providencias fue la de prohibirnos a los españoles que habláramos con el Cura de Meron...¡Por si las moscas...! El final de la 184 C. T. E., al invadir Francia los alemanes, ya lo hemos anotado anteriormente.


EL 160 GRUPO DE TRABAJADORES EXTRANJEROS (G.T.E.). ( 24 de Octubre, 1940 )

Se formó en el Campo de Concentración de Argelès-sur-Mer, en Octubre de 1940, siendo nombrado jefe de la 1ª Sección. Como tal, salí al frente de un destacamento de 40 compatriotas, en la tarde del 23 de octubre de 1940, a la aldea de Salelles (Ardèche), para preparar el alojamiento a todo el Grupo, que llegó más tarde. El alojamiento fue un caserón abandonado y en ruinas, rodeado de maleza, que bauticé con el nombre de La Casa de Drácula. En un principio, el Grupo se compuso de 108 españoles a los que, en mayo de 1941 se agregaron unos 150 judíos “razziados” en Marsella por la Gestapo. Los infelices no duraron mucho tiempo en el Grupo, pues en la primavera de 1942 vinieron a buscarlos unos agentes nazis, que los llevaron a los hornos crematorios del Este. Cien mil judíos franceses fueron exterminados por los nazis.

El trabajo del 160 G. T. E. consistió en cortar árboles y hacer carbón vegetal, en los tajos de Chantayre, Baravón y Maneval, para la XI Conservación de Eaux et Forêts (Aguas y Bosques), la cual explotó concienzudamente, tanto a los destajistas como a los simples jornaleros españoles. Por ejemplo, a estos últimos, E. et F. les pagaba 32 francos diarios y las demás empresas similares, 90 fr. Esta explotación se completaba con las rapiñas que hacían, a su vez, el Comandante francés del Grupo, residente en Saint-Maurice-d´Ibie y los surveillants de los tajos del bosque (Tessières, Favre, Piatti, etc.), mermando escandalosamente los suministros de ropa, comida y tabaco, destinados a los trabajadores. Por entonces, el Comandante en Jefe del 160 G. T. E. era un excapitán de la Legión Extranjera francesa, llamado Charles Février ( y entre los españoles, Al-Capone). Los abusos de este bárbaro dieron lugar a que, exponiéndome a perder el cómodo puesto que tenía en el bureau de Saint-Maurice y tal vez la cabeza, lo denunciara al Fiscal de la República del Departamento, en estos términos que traduzco del francés:

“Al Sr. Procurador de la República en Privas.

Señor:

Por el honor de Francia, a cuya generosa hospitalidad nos hemos acogido de buen grado, tenemos que denunciar a su autoridad el hecho siguiente.

En la noche del 5 de enero corriente, domingo, de 21 a 22 horas, tres trabajadores españoles, llamados Sebastián Rodríguez Soria, Mariano Jordán Carnicer y Francisco Calles Hernández, pertenecientes al 160 G. T. E., han sido salvajemente torturados, en el puesto de Mando del Grupo, estacionado en Saint-Maurice-d´Ibie. Estos tres individuos estaban encerrados allí, en condiciones verdaderamente inhumanas, después que la autoridad competente había rehusado meterlos en prisión, con motivo de unos incidentes, provocados el 1de enero, en el Grupo, por el descontento general, debido al tratamiento brutal de su Jefe, el Capitán Charles Février. Los tres individuos, completamente desnudos, han sido bestialmente golpeados por los Sres. Charles Février y Gastón Vynch, en presencia de un amigo y vecino de Saint-Maurice-d´Ibie, ajeno al Grupo, Mr. Paul Soubyrand, invitado tal vez por aquéllos para divertirlo con el espectáculo. A continuación, el citado Rodríguez Soria, completamente desnudo, y los otros dos compañeros, con los pies desnudos, han sido encerrados de nuevo en el granero del Puesto de mando: un granero que, dos días antes, estaba totalmente cubierto de nieve, con motivo de la última nevada. El encarnizamiento del Sr. Gastón Vynch ha sido tan brutal que se ha dislocado la mano derecha. Terminada la escena, los Sres. Charles Février y Gaston Vynch marcharon al café del Sr. Arsac, jactándose de su hazaña, delante de los vecinos del pueblo.

Le rogamos, Sr. Procurador, que abra una encuesta sobre este hecho ignominioso y, en general, sobre la conducta escandalosa, en todos los aspectos, del Sr. Charles Février, cuya vergonzosa actitud provoca la indignación de todos los vecinos de Saint-Maurice-d´Ibie y de Les Salelles y, ante todo, de todos los trabajadores españoles del 160 G. T. E.

Saint-Maurice-d´Ibie, a 7 de enero de 1941.

Manuel García Sesma – Bartolomé Cabré Fiol

(Bartolomé Cabré era un compañero del Bureau, que el 5 de julio de 1944 murió, luchando contra los alemanes, al frente de su guerrilla, en la carretera de Mezilhac).

El fiscal de Privas hizo efectivamente la encuesta, enterándose además de que el Capitán Février andaba siempre borracho, de que vivía amancebado con la mujer de un prisionero francés, mientras tenía abandonadas en Angers a su esposa y a una hijita, y de otros detalles bochornosos. En consecuencia, fue llamado a cuenta a Privas y, al cabo de unos días, volvió al Grupo más manso que un cordero. Me dio disculpas por lo ocurrido, echó a su querida, trajo a su mujer e hija, destinó al servicio de la Comandancia a los tres compañeros maltratados y a mí me puso al frente del Servicio de Información del Bureau. Pero esta rectificación tardía no le libró de ser reemplazado el 10 de junio siguiente, muriendo en Angers, el 23 de agosto del mismo año. Le sucedió en el Mando el Capitán Gabriel Buisson, un buen hombre de Saint-Etienne, el cual trajo a su familia a veranear a Saint-Maurice, haciendo yo con todos una buena amistad, sobre todo con su hija María, alumna de la Facultad de Filosofía y Letras de Lyon.

Por entonces conocí también a Mlle. Marie-Antoinette Proby (Nanette): una linda muchacha de 22 años, que vino a Tarare a pasar asimismo las vacaciones en Saint-Maurice, en casa de un hermano suyo, casado con la hija única de la viuda más rica del pueblo: Mme. Dupré. Yo había hecho amistad con esta señora y hasta le había dedicado une nouvelle, titulada Philatélisme, porque hacía colección de sellos y me invitaba de vez en cuando a su casa a tomar el té. Por supuesto me presentó a Nanette y me pidió que le enseñara a bailar. Acepté y hasta dediqué a la joven tres composiciones galantes: “La jeune fille aux yeux noisette”, “Vendange” y “ La danse de Salomé”. A la sazón yo vivía encantado, con varios compañeros de la Comandancia, en una modesta “popote” regida por Conchita Andreu. Pero el encanto sólo duró hasta el 8 de noviembre de 1942, en que ocurrió un acontecimiento sensacional: el desembarco de los americanos en Africa del Norte. Escuché la noticia por la radio Lausanne, estando en la casa de Mme. Dupré, en compañía de su hija, yerno y el Tte. Gastón Guillou, jefe del Bureau del Grupo. Yo la recibí con satisfacción, y los demás, con espanto, pues eran petainistas. Por lo mismo, me abstuve de hacer ningún comentario. Con que, al día siguiente, el Tte. Guillou redactó un informe rabioso, dirigido al prefecto del Ardèche, en el que decía que yo había hecho comentarios subversivos a propósito del desembarco, que yo era un hombre muy inteligente y hábil, pero un anarquista notorio(sic), por lo que mi permanencia en el 160 G. T. M. constituía un grave peligro, en aquellos momentos, pidiendo mi traslado inmediato a una cárcel o campo de presos políticos. Yo conté la verdad al Capitán Buisson y éste no quiso dar curso al informe. Pero entonces hizo parecido el hermano de Nanette, Mr. Proby, que era un agente solapado de la Gestapo, y el Capitán Buisson, para no hacerse notar, consintió en que Guillou me echara del Bureau, me enviase preso a Salelles por 9 días y me condenase a continuación a picar piedra en el camino de Maneval. Allí pasé un invierno terrible, pues este camino estaba en la montaña y hacía tal frío que tenía que ponerme dos pantalones y dos chaquetas a la vez. Por otra parte, la alimentación era entonces escasa y mala, como lo demuestra este menú por cabeza, correspondiente al 9 de enero de 1943. Desayuno: 5 gr. de café con 16 gr. de azúcar. Almuerzo: 2 sardinas arenques. Comida: sopa con 10 gramos de pasta y 350 gr. de nabos. Cena: parecida a la comida. Pan para todo el día: 333 gr. Inesperadamente, hacia la mitad de abril del mismo año, se presentó en Saint-Maurice un gestapista, y yo fui deportado a un campo de concentración alemán en la Bretaña.

Guillou y Proby se habían salido con la suya, pero pagaran cara su felonía, pues al llegar la Liberación de Francia, Proby fue fusilado en la puerta de su casa, y Guillou escapó al Departamento del Nord, donde halló asimismo la muerte.


EL LAGER FRANCO DE HENNEBONT (Morbihan) Y LA BASE SUBMARINA DE LORIENT.


El Lager Franco era un campo de concentración alemán, ocupado por refugiados españoles y ubicado en la pequeña ciudad bretona de Hennebont (Morbihan). Y allí fui a parar desde el Ardèche, distante más de 600 km. Mi sorpresa fue grande al comprobar que estaba mejor organizado que los franceses, que nos daban mejor de comer y que nos pagaban mucho más. ¡Bah!, “la France paie”, decían con desenfado los alemanes. En efecto, el Banco de Francia pagaba diariamente a los nazis 500 millones de francos, como gastos de ocupación. A ellos hay que añadir las requisiciones de coches, casas, camiones, talleres, fábricas, caballos (643.000), trenes (1.000 locomotoras y 800 mil vagones) y alimentos (2 millones y medio de toneladas de trigo, otros tantos de avena, 774 mil Tm. de carne, 597 mil de patatas, etc., etc.) Por otra parte, fusilaron a 150.000 franceses y deportaron a Alemania a 400.000. Efectivamente, Francia pagó.....

El trabajo de los concentrados en el Lager Franco consistía en mantener y fortificar la base submarina de Lorient, distante unos 15 km. de Hennebont, pues la ciudad de Lorient había sido incendiada casa por casa, en una noche, por la aviación aliada. Mi carta alemana de identidad en Lorient era la número 17.568, y mi número de control en la empresa Karl Epple, para la que trabajé, el 5.093. Allí trabajábamos individuos de diferentes nacionalidades: franceses, checos, holandeses, belgas, etc. A los simples peones, como yo, nos pagaban 7´20 francos teóricos a la hora, aunque con los descuentos por comida, alojamiento, etc., el salario real era inferior. De todos modos, según un boletín salarial que conservo de junio de 1943, en 10 días de trabajo me quedaron libres 260 francos. Al principio estuve en el equipo de un capataz nazi, llamado August Weichert: un tipo esmirriado y chillón , que se permitía el lujo de insultarnos y hasta de amenazarnos de muerte. Yo le saqué el mote de “Polvorilla” y sólo lo aguanté dos semanas, pues un día maltrató de obra a un joven acordeonista de una orquestina de París que trabajaba conmigo y el 2 de mayo de 1943 escribí una carta muy diplomática (conservo la copia) al Ingeniero-Director de la empresa, K. Epple, denunciándole los atropellos del capataz. El efecto no se hizo esperar. “Polvorilla” cambió de modales y en adelante me saludaba a mí en alemán con Herr Professor (Señor Profesor).

El mayor inconveniente de la base de Lorient es que la aviación aliada venía a menudo a bombardearla o ametrallarla. Una tarde me sorprendió un ametrallamiento cuando estaba encaramado en un andamio exterior, a unos ocho metros de altura. Me salvé de milagro y decidí fugarme cuanto antes. La cosa era muy peligrosa y nada fácil, pero me ayudaron eficazmente los maestros de Hennebont, Mr. y Mme. Alfred Michel. Los detalles de esta fuga son peliculescos y hacemos gracia de ellos a los lectores. Me escapé el 26 de julio de 1943, aprovechando la fiesta de Santa Ana.

EL LAGER DE BERNAY.

Naturalmente, abandoné la Bretaña y pasé a Normandía, dirigiéndome a Bernay (Eure), a 320 km. y pico de Hennebont. Suponía que encontraría allí a un amigo compañero de Batería, en la campaña final de Cataluña: José San Miguel Recio, y así fue. Me alojé en el Lager Bernay, una antigua fábrica de harinas desafectada, comiendo en su cantina y durmiendo en el segundo piso, en compañía de una treintena de mahometanos argelinos. Empecé a trabajar, aunque por pocos días, en la huerta de un castillo de Menneval, a extramuros de Bernay, en el que vivían los mandamás de la firma Arge Wiesbaden, dependiente, como todas las que trabajaban para los alemanes , de la famosa Organización Todt. Su jefe era un tal Happ, el cual fue destituido por haber desfalcado 11.000 fr. en tickets de la cantina del Lager. Le sucedió Heinrich Dechent, el cual me aceptó como contable en sustitución del belga Eustache, que acababa de dejar el puesto. Me pagaban un salario semanal neto de 1.340 francos. Estuve en Bernay hasta octubre de 1943. Resulta que, en el despacho de Dechent trabajaba como mecanógrafa una guapa joven francesa, llamada Suzanne Morisseau, de la que estaba enamorado aquél. La muchacha simpatizó conmigo, después de leer algunos escritos míos, que hacía en el mismo bureau, después de la jornada de trabajo. Pero Dechent acabó por ponerse celoso y receloso e inopinadamente, el 4 de octubre de 1943, fui enviado, al frente de toda la caterva mora, a construir en el puerto de Diepppe, distante más de 100 km., el famoso “Muro del Atlántico”.


DIEPPE, NEUFCHATEL-EN-BRAY, BOUELLES Y ESCLAVELLES.

Mi estancia en Dieppe, donde estuve alojado con los argelinos, apenas si duró una semana, dedicada por ellos a abrir zanjas para trincheras, en la costa; pero me bastó a mí para documentarme sobre la historia de la ciudad y escribir más tarde un largo relato, con curiosas reminiscencias españolas, titulado “Un dimanche à Dieppe sous l´occupation allemande”. De Dieppe me trasladaron con mis moros, el 11 de octubre de 1943, a Neufchâtel-en-Bray, distante unos 28 kilómetros de Dieppe. Allí había poco que hacer, pues la pequeña ciudad había sido arrasada por la aviación. Por lo mismo, nos estacionamos en el pueblecito de Bouelles, a 4 km. de Neufchâtel, alojándome, durante casi cinco meses, en casa de unos viejos campesinos: Mr. Y Mme. Théodule Guichard. Sólo trabajamos en Neufchâtel unos pocos días, pasando a continuación a hacer un fortín.

La empresa seguía siendo la Arge Eiebaden, que nos pagaba un salario semanal neto de 1.152 francos, además de la comida del mediodía. En Esclavelles corríamos todavía más peligro que en Lorient, pues hubo día en que no pudimos entrar en el tajo por la amenaza permanente de la aviación aliada. A partir de enero de 1944, ya no sólo nos ametrallaban, sino que nos bombardeaban. Me acuerdo especialmente del bombardeo del 6 de enero, en que me cayó una bomba a sólo 4 metros de distancia. Al oír el ruido característico de su descenso, me arrojé de bruces sobre un embudo adyacente, causado por otra bomba anterior. La explosión me cubrió de tierra y me hizo jirones mi abrigo de cuero, pero no me hirió. Aquello era un serio aviso y entonces escribí a mi amigo, el “abbé” Jollec, exponiéndole mi situación y rogándole que me buscase cualquier trabajo por el M. et L. Me contestó enseguida: “Venga V. y se lo encontraré”. Con que, el 7 de febrero de 1944 me fugué de Bouelles, con la complicidad del Alcalde, Mr. H. Romain, quien me dio un certificado de buena conducta (lo conservo) y me llevó en su cochecillo hasta un puesto de parada de autobuses que iban a Rouen. Aquí tomé un tren y tras un recorrido de 300 km. y pico, me apeé en Montreuil-Bellay, al día siguiente. Una familia española me indicó que probablemente hallaría trabajo en Saint-Cyr-en Bourg, a pocos kilómetros de Montreuil, y allí me dirigí, sin llegar hasta Meron, encontrando, efectivamente, trabajo de peón


SAINT-CYR-EN BOURG, LA PERRIÈRE.

La Perrière era una antigua cantera subterránea de toba, utilizada, a la sazón, por los alemanes como depósito central de material de submarinos. En ella intervenían tres empresas: la Kriegmsmarine, la Schaller y la Niethamer. Yo entré a trabajar en la de H. Schaller, encargada de la limpieza y arreglo de las galerías. Me pagaban 1.770´40 fr. quincenales. En La Perrière estábamos empleados unos 250 individuos, de los que 17 éramos refugiados españoles. La Perrière era el tajo más seguro y descansado que conocí en Francia. Un guasón escribió en la puerta con tiza: Maison de repos (casa de descanso) y yo le dediqué un extenso y humorístico relato, titulado La Caverne des Embusqués (La Cueva de los Emboscados), pues, en efecto, lo era. Naturalmente, en 1944, la derrota final de los nazis era ya cosa segura, y los de La Perrière, aunque lo disimulaban, estaban desmoralizados, empezando por su jefe, el Coronel Frimmel. Los capataces no nos molestaban. Ultimamente trabajé allí de barrendero de las galerías principales, pero no barría ni 20 metros cuadrados al día. Me entretetía en componer en francés versos satíricos. Cuando los alemanes se vieron acosados en Francia por todas partes, los nazis de la Perrière la dinamitaron, al atardecer del 25 de agosto de 1944 y huyeron al día siguiente.

fitero.com

El Ayuntamiento retira los símbolos franquistas existentes en el municipio











EL PLENO ASUMIÓ EL COMPROMISO EN JULIO DE 2006 CON MOTIVO DEL 70º ANIVERSARIO DEL ALZAMIENTO

ALSASUA. Trabajadores de la Brigada de Obras del Ayuntamiento de Alsasua eliminaron el pasado viernes los símbolos franquistas existentes en la villa. Eran cuatro placas de cemento visibles en las fachadas de unas viviendas de las calles Alzania y La Paz, promovidas por la Delegación Nacional de Sindicatos en los años 50. Han sido cubiertos con más cemento.

La Corporación asumió el compromiso de su retirada en julio de 2006, tras la aprobación de una moción presentada por Agrupación Alsasuarra en la que se pedía la condena al golpe de Estado con motivo del 70º aniversario del alzamiento militar. Contó con el apoyo de todos los grupos de la anterior legislatura a excepción de UPN.

Los empleados municipales también taparon el viernes una pintada de una particular de la plaza con el anagrama de ETA en cumplimiento de un acuerdo tomado por unanimidad en la comisión de Urbanismo tras varios oficios de la Guardia Civil. >Diario de Noticias



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Irlanda reparte guías anti suicidio para encajar el paro







Routers. Dublin


Irlanda emitirá más de 100.000 folletos sobre salud mental para prevenir suicidios entre los jóvenes que no tienen empleo o se encuentran en dificultades económicas, en medio de la peor recesión en la historia del país.

La Oficina Nacional para la Prevención del Suicidio ha anunciado que el desempleo disparó el riesgo del suicidio en cerca de un 70%, incluso entre personas jóvenes sin registros de enfermedades mentales.

"El endeudamiento personal ha subido exponencialmente y eso, combinado con la pérdida de empleos, es un factor determinante clave en el riesgo de suicidio", dijo Justin Brophy, presidente de la Universidad de Psiquiatría de Irlanda, durante una conferencia de prensa.

La tasa de desempleo de Irlanda se ha duplicado en un año a casi un 12% y se estima que alcanzará el 15% para finales de 2010, según el último sondeo, mientras el ex "Tigre Celta" se tambalea por causa de la recesióny por una crisis de grandes proporciones en el mercado de propiedades.

Además de los panfletos, el Gobierno ofrecerá también entrenamiento a las organizaciones que trabajan con las personas que no tienen trabajo para ayudarlas a responder al creciente riesgo de suicidio y a identificar señales de enfermedades mentales.

En el país celta, mueren más personas al año por suicidios que por accidentes de tráfico, según la Fundación Nacional de Investigación del Suicidio.

Aunque no hay información sobre los suicidios para 2008, la organización dijo que 9.218 personas fueron hospitalizadas tras lastimarse a sí mismas deliberadamente.

La cifra de personas que se provocaron daños por su propia voluntad subió a 200 por cada 100.000 en 2008, comparadas con las 188 por 100.000 del año anterior. Entre los adultos jóvenes irlandeses el suicidio es la principal causa de muerte.



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La Rioja: IU denuncia la violación de la Ley de Memoria en la restauración de La Redonda



EL CORREO|


El Gobierno de España subvencionó la restauración con 1,9 millones, y se mantienen las inscripciones franquistas


La Rioja: IU denuncia la violación de la Ley de Memoria en la restauración de La Redonda


Izquierda Unida denuncia el incumplimiento de la Ley de Memoria Histórica en la reforma de La Redonda, según la cual no se concederán ayudas públicas a aquellos «que no retiren objetos o menciones conmemorativas de exaltación de la sublevación militar, la guerra civil y la represión de la dictadura». Una vez culminado el proceso de reforma de la catedral, se mantiene la inscripción de la fachada que reza: «España vencedora del comunismo en la cruzada que levantó este día (...) en el signo de Franco, el Caudillo, Arriba España».

El Gobierno de España subvencionó la restauración con 1,9 millones. IU exige la retirada de las inscripciones «que avergüenzan a cualquier demócrata o defensor de los derechos humanos».


IU de La Rioja ha afirmado hoy que, una vez terminada última fase del proceso de reforma y restauración de la concatedral logroñesa de La Redonda, se mantienen las inscripciones de exaltación al golpe de estado y la dictadura franquista, por lo que "se incumple" la Ley de Memoria Histórica.

IU, en un comunicado, ha recordado que la Ley de Memoria Histórica, aprobada en 2007, dice que no se concederán "subvenciones o ayudas públicas a los propietarios que no retiren escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, la guerra civil y la represión de la dictadura".

Sin embargo, ha explicado que en la fachada principal de La Redonda, cuya reforma ya ha finalizado, se mantiene la inscripción "España vencedora del comunismo en la cruzada que levantó este día, busca la paz del imperio, luchad por la grandeza, por la libertad, en el signo de Franco, el Caudillo, Arriba España XVII-XVIII-XIX Julio MCMXXXVI", así como el lema "José Antonio Primo de Rivera" en la fachada sur del edificio.

Ha insistido en que la reforma de La Redonda ha sido subvencionada por el Gobierno de España con un coste de 1,9 millones de euros, lo que supone un "evidente" incumplimiento de la Ley de Memoria Histórica.

IU ya había instado al Ejecutivo a que se retirasen esas inscripciones para conceder la subvención pública para la reforma de La Redonda, ante lo que la respuesta de la Delegación del Gobierno en La Rioja, según esta formación política, fue la de "se cumplirá la Ley", pero "las inscripciones se mantienen".

IU cree que "este incumplimiento es un ejemplo de las contradicciones e hipocresía del Gobierno del PSOE, que aprobó una Ley sin intención de cumplirla".

Por ello, ha instado al Ayuntamiento de Logroño a que intervenga y exija al Gobierno el cumplimiento de la Ley y la retirada de esas inscripciones.