9 de agosto de 2009

RECUERDO Y HOMENAJE A BLAS INFANTE Y DEMÁS REPUBLICANOS ASESINADOS (10 de agosto de 2009)






La Unidad Cívica Andaluza por la República comparte junto a la Fundación Blas Infante y a su familia, la celebración de tan justo homenaje a Blas Infante, un andaluz, entre tantos miles, asesinados tras el golpe militar contra la Segunda Republica por los militares golpistas.

Pero no fue Blas Infante un andaluz cualquiera. Su capacidad intelectual, su sensibilidad humana y su actividad política, se orientaron hacia la consecución de una Andalucía más justa, instruida y prospera que la que le toco vivir

Muchos ideales y utopías se frustraron aquel cruel y fatídico 18 de Julio del 36. Aun está pendiente señalar todas las responsabilidades de los golpistas, devolver la dignidad y lo usurpado a las victimas, así como dar sepultura honorable a tantos retos humanos existente en humillantes fosas

En este lugar donde fueron asesinados la noche del 10 al 11 de agosto de 1936, Blas Infante, líder andalucista, el Diputado doctor Fernández de Labandera, el presidente provincial del PSOE Manuel Barrios Jiménez, el teniente de alcalde de Izquierda Republicana Emilio Barbero Núñez, y el funcionario municipal de Arbitrios Fermín de Zayas Madera, secretario de la masonería andaluza, junto a otras personas de izquierdas. Quede nuestra solidaridad y compromiso de defensa de los ideales republicanos que defendieron hasta la muerte, nuestra condena a los criminales que acabaron con sus vidas y nuestra esperanza que este acto concite la necesaria unidad de todos los andaluces.

Sin duda el mejor homenaje que podemos dar a tantos hombres y mujeres andaluces, españoles y del mundo entero, que perdieron sus vidas en Andalucía debe ser la reclamación de una Andalucía más justa, una Andalucía que no este situada en la cola de Europa por el numero de parados, precariedad y siniestrabilidad laboral, especulación urbanística y deterioro medioambiental, fracaso escolar, consumo de drogas y alcohol, asi como de otras deficiencias hacia nuestros mayores, enfermos y discapacitados.

¡Viva Andalucía Libre! ¡Viva la República!

EL LUNES DIA 10 DE AGOSTO ESTAREMOS CON NUESTRAS BANDERAS REPUBLICANAS A LAS 20,30 HORAS EN EL KM 4 DE LA CARRETERA DEL AEROPUERTO (GOTA DE LECHE), PARA HOMENAJEAR A BLAS INFANTE Y LOS DEMÁS REPUBLICANOS ASESINADOS EN ESE LUGAR. QUEREMOS SIGNICAR CON NUESTRA PRESENCIA QUE BLAS INFANTE NO ESTABA SOLO ESA FATÍDICA NOCHE. OTROS REPUBLICANOS CAYERON JUNTO A ÉL VICTIMAS DE LA BARBARIE FACISTA. TE ESPERAMOS. SALUD Y REPÚBLICA.

Alemania recuerda su pasado, España lo olvida




chislett@arrakis.es

Hace poco visite la cárcel en Berlín de la Stasi, la policía secreta de la antigua República Democrática de Alemania (RDA) y el “escudo y la espada” del SED, el partido oficial. Después de la Segunda Guerra Mundial, se instaló un campo de encarcelamiento soviético en un terreno donde se encontraba una cantina de gran tamaño del nacionalsocialismo, el partido de Hitler. Desde aquí unos 20.000 presos, en marchas forzadas o en camiones, fueron traslados a otros campos soviéticos incluyendo el antiguo campo de concentración nazi Sachsenhausen — una ironía trágica que demuestra que los totalitarismos (religiones políticas) son igual de perversos. En este campo fueron detenidos también varios cientos de exiliados republicanos españoles, entre los que destaca Francisco Largo Caballero.

Luego el campo se convirtió en la cárcel preventiva central soviética de Alemania del Este y a principios de los años cincuenta pasó a manos del Ministerio para la Seguridad del Estado (Stasi), que la utilizó hasta 1990, poco después de la caída del muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 y la unificación de la RDA con la República Federal de Alemania. Unos 91.000 empleados a tiempo completo y 180.000 colaboradores se encargaban de vigilar la población (16 millones en 1990) en todo el terreno del RDA.

Son antiguos prisioneros quienes guían a los visitantes por la cárcel: mi guía había pasado dos años allí por haber recibido una carta de Estados Unidos de una amiga que había escapado de la RDA. ¡Vaya favor que le hizo su amiga! La guía nos llevo al “U-Boot” (submarino), celdas construidas en el sótano por los mismos prisioneros sin ventanas. Aparte de sospechosos de nazis, en los primeros años después de la guerra, se detenía a adversarios políticos de todo tipo y hasta comunistas e oficiales soviéticos por no ser fieles a la línea, y también críticos de la SED que vivían en el oeste, secuestrados por la Stasi y llevados a la cárcel.

Las celdas frías y húmedas sólo disponían de un camastro de madera y un cubo. Día y noche quedaba una bombilla encendida. Los presos eran forzados a confesar bajo privación de sueño, obligándoles a estar de pie durante horas o encerrándoles en celdas con agua que cubría el suelo.

Con la conmemoración este año del 20 aniversario de la caída del muro y la llamada Revolución Pacifica, se están organizando varios actos especiales. Vi una exposición al aire libre en Alexanderplatz, la gran plaza ubicada en lo que era Berlín del este y hoy centro neurálgico de la ciudad, sobre el levantamiento (en 1961) y la caída del muro, muy bien explicado y de una manera imparcial y ejemplar. En uno de las muchas fotos está Felipe González en una reunión de jefes de estado de la Unión Europea sobre el muro.

Mi visita a la cárcel y la exposición, 70 años después del fin de la guerra civil española, me hicieron pensar en la falta de museos y lugares en España que conmemoran la guerra y el régimen franquista, salvo museos “locales” como uno en Cartagena que explora la historia de la ciudad entre 1936 y 1939, y lo difícil de crearlos a escala nacional. El régimen franquista, a diferencia del Nazismo y del comunismo, no era fascista ni totalitario (salvo en los ferozmente represivos años 40) sino autoritario, aunque decirlo sea políticamente incorrecto.

Es un cliché que todas las guerras son crueles, pero una guerra civil es la más cruel porque enfrenta a familias y vecinos y el “enemigo” de los dos bandos no es un enemigo común como en las guerras “normales”. Y el bando ganador siempre toma revancha, algo que pasó en España.

Si la clase política no pude ponerse de acuerdo sobre la Ley de Memoria Histórica, ¿cómo se va a alcanzar una posición común sobre la creación de un museo o de un lugar conmemorativo con textos explicativos imparciales? Como me dijo el distinguido historiador Gabriel Jackson, un muy lucido octogenario, “entre el 20% y el 40% de la población actual, en particular campesinos conservadores, la elite empresarial y la jerarquía de la Iglesia Católica, piensan que Franco era un buen tipo”.

En mi opinión, un buen lugar para conmemorar la guerra y explicar el régimen franquista y su transición a una democracia hubiera sido la antigua cárcel de Carabanchel, cuyas obras empezaron en 1940 y fueron llevadas a cabo por unos 1.000 presos políticos sometidos a trabajos forzados (como en la construcción del Valle de los Caídos). Muchos opositores políticos fueron encarcelados en Carabanchel, pero en vez de crear un Centro para la Paz y la Memoria, como se reclamaba, la cárcel fue derribada para construir pisos, un hospital, y servicios sociales. No se puede enterrar el pasado. Menos aún recalificarlo.



Siempre en la memoria


La Opinión de Zamora, 09-08-2009)


Morales de Toro homenajea a las 31 víctimas de la Guerra Civil


Algunos moralinos regresaron ayer a su pueblo, Morales de Toro, cuando sus nombres fueron recordados en voz alta. Aunque nunca se habían marchado del recuerdo de sus familiares, ni de sus amigos, ni de sus vecinos. Y este recuerdo permanente de las 31 víctimas de Morales que continúan desparecidas es lo que impulsó a varios de sus allegados a crear una comisión, con el cometido fundamental de organizar un homenaje a las víctimas y a sus familiares. Ese homenaje se realizó ayer, en la plaza de las Escuelas, perteneciente al Barrio El Castillo, que tras este acto pasó a llamarse Plaza Defensores de la Democracia en 1936, en memoria de los homenajeadas. Fueron Mª Paz y Lourdes García, las hijas del alcalde moralino asesinado, Belisario García, las que descubrieron la placa.



Recientemente se ha presentado un libro sobre esta época histórica y sobre las víctimas de Morales, titulado»Matando sueños, sembrando miedos. Morales de Toro, 1936», escrito por Cándido Ruiz y por José María del Palacio, en el que se hace un fiel relato de los hechos acaecidos en la localidad durante aquella época. Uno de sus autores, José María del Palacio, hijo también de dos de las víctimas, ha sido el principal impulsor de este proyecto. Él mismo explicó que el acto celebrado fue «un acto histórico», en el que participó un gran número de vecinos. En un breve repaso histórico, Del Palacio recordó que Morales de Toro era un pueblo de pequeños agricultores y de jornaleros, en el que se hacía necesaria una modernización agraria, y que fueron los republicanos quienes la realizaron. Pero más tarde, «algunos caciques tomaron una revancha atroz cuando estalló el movimiento», afirmó. Por este motivo, aclaró, en Morales hubo tantas víctimas, «un 55% más de las que se produjeron en el conjunto del Estado español». Con este acto «queremos resarcir el sufrimiento de tantos años».



El homenaje lo abrió al alcalde de la localidad, Luis Segovia, quien aseguró en su intervención que «sabemos que no se puede resucitar a los muertos, pero sí queremos que nos digan dónde están enterrados los nuestros». Y es que todas las personas a las que se rindió homenaje «están siempre aquí, con nosotros», porque todo lo que pasó no es algo que se pueda olvidar, por lo que señaló que «esto no es un recordatorio, sino un homenaje».



Recuerdo a Isaías Carrasco



También quiso hacer una referencia expresa a una familia concreta, y recordó que «hace 70 años los fascistas de derechas mataron a Isaías Carrasco, y tan sólo hace un año, los fascistas actuales, que dicen ser de izquierdas, asesinaron otra vez a Isaías Carrasco». Haciendo una reflexión, Segovia matizó que «pasan los años, se pasa la vida, y seguimos siendo los mismos en los mismos sitios», en referencia a que al abuelo lo mataron «por defender la libertad y la democracia, y al nieto, 70 años después, lo mataron por lo mismo».



La siguiente en tomar la palabra fue, precisamente, la hija de Isaías Carrasco, Rosa Carrasco, quien también era la portavoz de la comisión organizadora del acto. Reconoció que al principio, cuando se lo propusieron, tenía dudas porque «no veía claro el objetivo» que se pretendía, ya que pensaba que podría llevar a nuevos enfrentamientos en el pueblo el despertar antiguos sufrimientos. No obstante, se decidió a participar cuando le explicaron que el objetivo era sacar de la marginación a las víctimas. Afirmó que están unidos por «el deseo de compartir y de conocer la verdad del dolor que produjeron estas pérdidas», porque, además, «a la tragedia de perder a nuestros seres queridos se unió la persecución y el temor de sus familias». La propuesta de este homenaje surgió de la reunión de un grupo de familiares y amigos de las víctimas, que solicitaron al Ayuntamiento su colaboración a través de un escrito firmado por 200 vecinos, al que el Consistorio respondió con su apoyo al acto. Afirmó Carrasco que ahora «no miramos atrás con rencor o con deseo de revancha, sino que nos mueve la compasión y el deseo de curar las heridas por las víctimas olvidadas, y nos mueve la gratitud a quienes, soñando con un mundo más justo, se implicaron hasta dejar su vida en defensa de la legalidad, la democracia y la paz». Además, aclaró que si se les dedicaba esa plaza era porque «en este barrio vivía más del 60% de estas personas». Y concluyó su intervención con un deseo, el de la «convivencia con la verdad, el respeto mutuo, la democracia y la paz, para que nunca más nos dejemos arrastrar a una guerra entre hermanos».



Reparación moral



Entonces llegó el momento de que algunos amigos de las víctimas las recordaran, y así, un antiguo maestro de Morales, Agapito Modroño, afirmó que los valores que defendieron «son imperecederos, imprescindibles para el rearme moral que nuestra sociedad necesita». Por su parte, el poeta e integrante de IU de León, Antonio Fernández, leyó su poema «Con vuestra memoria», con versos emocionados dedicados a las víctimas, «en la noche y por el cielo, estrellas con vuestro nombre grabado a fuego y luz», porque «los silencios llenan nuestros pechos con vuestro recuerdo», y es que «cuánto duelen algunos hombres».



También representantes de asociaciones y partidos políticos quisieron estar presentes en el acto, en el que tomaron la palabra la portavoz del PSOE en la Diputación de Zamora, Rosa Muñoz Santaren, el representante de IU de Zamora, Santiago Fernández, los representantes de las Asociaciones de Recuperación de Memoria Histórica de Valladolid, José Fuertes, y de Zamora, Mª Ángeles Morales, quien leyó un poema, con una suave cadencia y una evocación constante a la luz y a la tierra, compuesto como un sentido recuerdo a las víctimas. También intervino el historiador y coautor del libro sobre Morales, Cándido Ruiz, como representante del Círculo Republicano de Zamora. Ruiz aprovechó su tiempo para explicar que el preámbulo de la Ley de Memoria Histórica recoge el derecho a la memoria, «que no se trata sólo de las exhumaciones de víctimas, sino que incluye su reparación moral y la de sus familiares, la recuperación de la memoria personal y familiar, la declaración general de legitimidad de la represión, los derechos patrimoniales e indemnizatorios, así como el derecho de las víctimas a saber el paradero de los desaparecidos». como final, leyó parte del poema «Era mi dolor tan alto», de Manuel Altolaguirre.



Por último, fueron algunos de los familiares de las víctimas los que se dirigieron a los presentes, como Gerardo de la Torre, quien aseguró que, aunque «dicen que hay que olvidar, nunca lo podrá hacer aquel al que le tocó sufrir». Flor Rincón Domínguez leyó un sencillo poema que recogía el dolor por la pérdida sufrida.



Por su parte, Eugenio Andrés, quien también dirigió el acto, afirmó que no se puede entender «cómo la naturaleza humana se puede volver tan brutal», y recordó que las víctimas eran personas «que vivían del campo, con pocos recursos, trabajadores honrados y fieles a sus convicciones», cuyas familias, además, también sufrieron represión, e incluso se vieron obligadas a emigrar.



José María del Palacio reconoció que era un día muy duro para él, puesto que esa misma noche había fallecido su hermano. Destacó que los niños también fueron víctimas, «y esos niños estáis hoy aquí, os habéis rehecho». Como dato, informó de que España tiene el «triste liderazgo» mundial de desaparecidos, después de Camboya.



Tras los homenajes expresados en palabras, llegó la entrega a los familiares de la víctimas de unos diplomas honoríficos, que fueron entregados por Yvone Andrés, la biznieta de Fabián Andrés, mientras la teniente de alcalde, Rocío Sandoval, recordaba sus nombres. Por otra parte, se descubrió la placa que daba nuevo nombre a la plaza, tras lo que se guardó un respetuoso minuto de silencio.