13 de agosto de 2009

Personaje de la República; Luis Araquistáin Quevedo







Menos jurista que Fernando de los Ríos Urruti,pero más literario,Luis Araquistáin Quevedo (1886-1959) es un eminente representante del pensamiento socialista,y en concreto marxista,menos disidente que Fernando de los Ríos Urruti.Y fue asesor de Francisco Largo Caballero mientras fue primer ministro.
De familia vasca,con la que se educó,nació en Bárcena de Pie de Concha (Cantabria) el 18 de junio,porque su padre trabajaba para el puerto de Santander;y murió en Ginebra (Suiza) el 8 de agosto;inició estudios religiosos,que abandonó para ingresar en la Escuela Náutica de Bilbao,donde alcanzó la graduación de piloto.Fue un escritor y político español,miembro desde su juventud,desde 1911,del Partido Obrero Socialista Español (PSOE),del que fue miembro del comité nacional en 1915;y perteneció al círculo de Francisco Largo Caballero y Tomás Meabe Bilbao,con quien le unió una gran amistad.Al dimitir Francisco Largo Caballero como presidente del gobierno vivió en Barcelona,donde se enfrentó con los comunistas y redujo su radicalismo llegando a parecer un liberal.Como periodista fue corresponsal en Argentina,Reino Unido y Alemania,donde recibió clases de filosofía en Heidelberg y Berlín.En 1931,reincorporado al PSOE,resultó elegido para las Cortes Constituyentes que,bajo la presidencia de Luis Jiménez de Asúa,redactó la Constitución de la II República Española.Contrajo matrimonio con la joven suiza María Graa,cuya hermana Luisa se casó con Julio Álvarez del Vayo.

Durante la II República Española fue un destacado teórico y dirigente del ala izquierda del PSOE,partidario del marxismo y del concepto de dictadura del proletariado.En 1932 fue embajador en Alemania y en julio de 1936 fue nombrado embajador en Francia,y se encargó de la compra de armas para abastecer al Ejército Popular Republicano,hasta mayo de 1937,durante la guerra civil española de 1936-1939.Fue director de las revistas España (1916),Claridad,semanario de las Juventudes Socialistas (1935) y Leviatán (1934-1936),sustituto de José Ortega y Gasset y de Manuel Azaña Díaz en la revista España (1916).Y colaboró en La Mañana,El Mundo,El Liberal,El Sol y Claridad.Con su cuñado Julio Álvarez del Bayo y Juan Negrín López fue copropietario de la editorial España.
Su carácter marcadamente revolucionario al inicio de la guerra se fue atemperando durante el exilio hacia la socialdemocracia,llegando a afirmar la necesidad de un gran pacto tras la guerra civil entre los demócratas,monárquicos y republicanos,para hacer una transición pacífica del franquismo a lo que llaman democracia,que no es más que elección interpartidista,no respetándose ni el voto,pues votan tres electores y se cuentan los tres votos como diez,de acuerdo con la Ley d´Hont;y su socialdemocracia le granjeó la enemistad de algunos,pero le abrió las puertas a los miembros moderados del PSOE.La trayectoria de Luis Araquistáin Quevedo dio pues un giro sorprendente después de la guerra civil española de 1936-1939,cuando dejó sus principios revolucionarios y evolucionó a un socialismo liberal,siendo el pionero de un socialismo europeísta y atlantista,capaz de instaurar en España una democracia (interpartidismo con voto amañado) duradera;interesado por el laborismo inglés y el socialismo belga.
Se exilió a México,Gran Bretaña y a Suiza tras la guerra civil,y ya hemos dicho que murió en Ginebra en 1956.Y fue estudiante de filosofía en Alemania,una vez finalizada la I Guerra Mundial de 1914-1918;periodista y diputado socialista por Vizcaya (1931),y por Madrid en 1933 y 1936;subsecretario del Ministerio de Trabajo (1931),ministro,embajador en Berlín (1932) y París (1936-1937);y emigrado republicano.Fue considerado fracmasón,pero no han aparecido documentos que atestigüen su adscripción a la masonería.
Dejando aparte sus novelas (Las columnas de Hércules,El archipiélago maravilloso y La vuelta del muerto),su teatro (dramas como El rodeo y El coloso de arcilla) y sus relatos de viaje como La revolución mexicana y La agonía antillana,es preciso citar sus siguientes ensayos:Polémica de la guerra 1914-1915 (1915);El arca de Noé (1926);El ocaso de un régimen (1930);El comunismo y la guerra de España (1939);Entre la guerra y la revolución:España en 1917 (1917);España en el crisol:un Estado que se disuelve y un pueblo que renace (1921);El peligro yanqui (1921);Dos ideales políticos y otros trabajos:en torno a la guerra (1916);Ideales y hechos políticos;El socialismo español en el exilio,1939-1959;Literatura española.Novela y cuento;El marxismo contra Marx;La guerra desde Londres (1942);El krausismo en España (1960);El pensamiento español contemporáneo (1962);La revolución mexicana:sus orígenes,sus hombres,su obra (1930);España ante la idea sociológica del Estado (1953) y Sobre la guerra civil y la emigración (1983).Dejó sin terminar una historia de España.

San Cristóbal. Franco y el cementerio de las botellas


Ernesto Carratalá estuvo en varias cárceles incluyendo San Cristóbal.





Eric Lemus

BBC News 13 de Agosto de 2009
No hay cruces ni lápidas como es usual en un camposanto. Sólo una espesa vegetación cubre toda la ladera del cerro y lo único que destaca es la sombra del viejo fuerte donde hubo 2.500 prisioneros encarcelados tras la derrota de la República por el régimen de Francisco Franco.

Hace unos meses –y a partir de los textos escritos por el historiador José María Jimeno Jurío en los años 70– un colectivo de activistas que trabaja por rescatar la memoria histórica en Navarra, al norte de España, empezó la exhumación de una fosa aledaña a la prisión franquista donde enterraron a 131 reos.


Detalles de los muertos se encuentran dentro de las botellas.


Entre las rodillas de cada uno de los restos óseos hay una botella de cristal donde yace el último aliento de los presos.

Adentro, está el nombre y algunas señas generales del fallecido, así como las causas de su muerte.

70 años después, aquella práctica de la época sirve para identificar a las últimas víctimas de la cárcel más dura del franquismo.

Humillados

"Dentro de las cinco prisiones que yo pasé, San Cristóbal fue lo peor… Había muchas maneras de sufrir; pero, lo peor, además de estar sin libertad, sin libros, sin visitas, era el hecho que nos hacían pasar hambre hasta la muerte".

Quien rememora ese período de su vida es probablemente el mayor superviviente de los reclusorios franquistas.
Ernesto Carratalá, en conversación con BBC Mundo, recuerda sin ambages aquella época que lo llevó entre 1936 y 1943 por las cárceles de Burgos, la isla de San Simón, Astorga, Barcelona y el fuerte de San Cristóbal, ubicado en la cresta del monte Ezkaba, en la periferia de Pamplona.



"Cada día se moría de hambre ahí una persona y la teníamos que enterrar, meterlo en la nieve durante el invierno, hasta que venían a buscarlos. Y a esos los llevaban a ese cementerio. Aquello fue un sufrimiento tremendo", describe Carratalá.


Ernesto Carratalá estuvo en varias cárceles incluyendo San Cristóbal.




Hijo del primer oficial leal a la república asesinado por los golpistas en Madrid, Carratalá fue al frente como voluntario, pero cayó herido y fue capturado por los nacionales.

Aunque fue condenado a muerte, el régimen le conmutó la pena por 20 años de cárcel debido a que era menor de edad. Solamente purgó siete.

"La gente represaliada se tuvo que aguantar. Una de las cosas típicas del franquismo fue la humillación a la que fuimos sometidos", dice a BBC Mundo.
La memoria

Desde hace dos años, las asociaciones Txinparta, Ciencias Aranzadi y de Familiares Fusilados en Navarra han empezado la exhumación de aquellos enterrados en el flanco norte de la prisión.
Y poco después, el cineasta Iñaki Alforja abordó el tema del "Cementerio de las botellas" en un documental con un título homónimo que ahora recorre la comarca de Navarra a bordo del "Autobús de la memoria".

El proyecto consiste en visitar municipios de los alrededores de la provincia para fomentar el rescate de un pasado que pocos conocen a plenitud.

Alforja, que años atrás realizó "Ezkaba, la gran fuga de las cárceles franquistas", ha vuelto a tocar el tema de la Guerra Civil porque "así puedo acercar la realidad de muchas familias que, tras tantos años de dolor, incertidumbre y silencio, pueden cerrar el ciclo del duelo", dijo Alforja a BBC Mundo.


El documental de Iñaki Alforja intenta rescatar la memoria de lo ocurrido en la prisión


El 22 de mayo de 1938 una decena de reos neutralizó a 92 celadores para huir de la cárcel. Sin embargo, de los 795 fugados, liderados por el comunista bilbaíno Leopoldo Picó, 585 fueron recapturados en la montaña y 207 pasados por las armas.

"Para mí lo fundamental es luchar contra mi propia amnesia social en esta búsqueda por saber la historia desconocida", argumentó Alforja.
La cárcel, la tumba

Originalmente fue edificado como una fortaleza militar bajo el reinado de Alfonso XI, pero en 1936 pasó a ser la cárcel perfecta contra socialistas, republicanos, anarquistas y opositores de Franco.

"El peor invierno de mi vida fue el pasado allá. Eran una mazmorra fría, húmeda, con chinches y piojos en derredor", describe Carratalá, que sobrellevó su juventud aciaga hasta convertirse posteriormente en un catedrático universitario.

El fuerte, que fue diseñado como una sucesión de fosos, tiene salones y bóvedas intercomunicados por túneles que avanzan a lo largo y ancho del edificio, donde los muros tienen hasta tres metros de grosor.

Los prisioneros eran alojados en galeras frías y húmedas donde muchos contrajeron tuberculosis.

De hecho los archivos del juzgado de Ansoain –consultados por BBC Mundo– precisan que, entre el 1 de noviembre de 1936 y el 6 de agosto de 1945, los reos morían por anoxemia, tuberculosis pulmonar o colapso cardíaco.

Por ahora, de todas las exhumaciones, solamente 30 familias se han acercado para pedir información sobre los suyos. Pero el trabajo del colectivo continúa.

Para el cineasta Alforja, además de compartir esas horas de incertidumbre y emoción con los familiares, "lo que más fascina es encontrar las botellas con los nombres de los presos, su identidad, la memoria enterrada durante 70 años".