26 de agosto de 2009

“CNT DEL NORTE”: DIARIO ANARQUISTA VASCO DURANTE LA GUERRA CIVIL.





CNT Gipuzkoa

El 21 de noviembre de 1936 salía a la calle el primer número de “CNT del Norte”. En sus comienzos fue un periódico trisemanal, que se publicaba los martes, jueves y sábados. Sus seis primeros números, de escasa calidad, se tiraron en la imprenta de la Confederación. La redacción y la administración estaban en la calle Hurtado de Amezaga nº 6. Solicitaron una imprenta al Gobierno Provisional de Euskadi para la edición de “CNT del Norte”, pero no se la concedieron porque “no había ninguna disponible”, ya que todas las estaban utilizando los demás periódicos de reciente aparición. Se les dejó sin el menor amparo oficial “que quizás para otro hubiera sido prodigo” (1). Aprovechando la escasa tirada de “El Noticiero Bilbaíno”, unos quinientos ejemplares (2), contrataron la tirada de su periódico con los talleres de esta empresa que dirigía Alejandro Echevarría.

Informados los anarquistas vascos por el PSOE de la inmediata incautación de “El Noticiero Bilbaíno” prevista por el Gobierno Vasco, y su futura cesión al Partido Comunista de Euskadi, propusieron al señor Echevarría la compra de los talleres por el precio de un millón de pesetas. Dicha compra se formalizaba el 23 de febrero de 1937, si bien se incluyó una cláusula de nulidad en previsión de que la Delegación de hacienda dispusiera otra cosa. Esta cláusula de nulidad fue impuesta por la empresa de “El Noticiero Bilbaíno” que no quería un enfrentamiento directo con el Gobierno Vasco.



“CNT del Norte”, que se presentaba como el órgano de la Confederación Regional del Trabajo - AIT, se convirtió en diario a partir del nº 37 correspondiente al 16 de febrero de 1937, habiendo mejorado sensiblemente la calidad desde fechas anteriores. Mantuvo una línea crítica respecto al Gobierno Vasco; aunque sus criticas se mantuvieron en un tono moderado y correcto la mayoría de las veces. El diario anarquista censuró en primer lugar al Gobierno Vasco por la exclusión de la CNT del Ejecutivo Vasco. “¿Por qué en Euskadi no se admite, como en otras provincias y como en el Gobierno Central de Valencia, a la CNT?” se preguntaban los anarquistas vascos en un editorial del nº 25, correspondiente al 16 de enero de 1937. El día anterior habían escrito: “La Confederación Regional del Trabajo del Norte vuelve a exigir una intervención tan amplia como su potencialidad numérica y eficiente necesita”.

Otro tema de crítica fue la falta de ligazón de la lucha antifascista dirigida por el Gobierno Vasco con los objetivos de revolución social que ellos predicaban. Si bien este aspecto se trata en editoriales y artículos específicos, se recoge en otros muchos dedicados a la unidad sindical, a la política de unidad de mando, etc. (3). “El aplastamiento del fascismo lleva inherente la transformación total y absoluta del régimen de oprobio y estigma que hemos padecido y posibilita la instauración de uno más humano” (Editorial del nº 35).

La política de incautación del Gobierno Vasco - decían - ha sido “parcial y limitadísima, con lo que se ha pretendido dar la sensación de que las aspiraciones simuladas en el movimiento manumisor van haciéndose realidad, pero esto no basta” (Ed. nº 30). Compara esta política con la de colectivizaciones llevada a cabo en las regiones catalana, levantina y asturiana, para concluir que en Euskadi la lucha antifascista beneficia únicamente a “las grandes industrias, los comercios, el moloch del régimen capitalista, sigue con sus fauces abiertas, tragándose las energías del productor de retaguardia, que gime y protesta sordamente al comprobar que sus esfuerzos no benefician todavía al pueblo por quien nuestros hermanos luchan en el frente” (“Quienes se benefician con la lucha antifascista”, 28 - 1- 1937).

De trisemanario a diario

El periódico “CNT del Norte”, en su corta vida, del 21 de noviembre de 1936 al 16 de junio de 1937, tiró un total de ciento once números (4). Fue trisemanario hasta el 16 de febrero de 1937, fecha a partir de la cual se convierte en diario. En su primera época “CNT del Norte” constaba de seis páginas, pero a raíz de una orden del Consejero de Industria (18 - 12 - 1936) que obligaba a los periódicos que pasaban de seis hojas a que se realizasen con un máximo de cuatro, sin aumentar el formato, en función de la escasez de papel, se tiró con cuatro. Desde que se convierte en diario pasa a tirarse con seis hojas, con salvo dos números sueltos que se editaron en su paréntesis santanderino, que lo hará con cuatro, y tres números de su etapa posterior que lo hará con ocho. El precio, aumentara o disminuyera el número de páginas, se mantuvo en 15 céntimos. La suscripción anual para Bilbao costaba 36 pesetas, y 42 para otras poblaciones.

En su etapa de trisemanario la cabecera tenía los caracteres en cursiva en muchos adornos. Decía “CNT del Norte”, órgano de la Confederación Regional del Trabajo - AIT. En un recuadro de la izquierda se recogía la dirección de la Redacción y de la Administración, y el recuadro del lado derecho lo reservaba para consignas y propaganda anarquista, que variaba aproximadamente cada dos números. La cabecera se reproduce con un tipo de letra más pequeño en la última página, reservando los dos recuadros para eslóganes anarquistas: “Si hay amos, habrá esclavos; si hay propietarios, habrá miserables, y si hay ricos, habrá pobres. La revolución abolirá los amos, los ricos y los propietarios”. (12 y 13 enero de 1937). Cuando se hace diario cambia el tipo de letra de la cabecera; ahora es redondilla y sin adornos, aunque conserva el mismo texto. A partir de la última quincena de febrero se suprimen los recuadros de la primera y de la última página. El 23 de mayo de 1937, “CNT del Norte” aparece con otra cabecera, un modelo más pequeño y en cursiva, que se reproduce también en la última página.

La primera página del periódico anarquista estaba dedicada a la información de actualidad e incluía un editorial, que fue realizado siempre por Valle, según las orientaciones del Consejo Regional de la CNT, salvo en una ocasión que lo realizó Fuello. La segunda página se dedicaba a información nacional y la última a noticias internacionales. El resto de las páginas se dedicaba a información nacional y la última a noticias internacionales. El resto de las páginas se cubrían con información local, avisos, comunicados y partes de guerra. Una sección casi diaria fue “Latigazos”, firmada por “Tiberio Graco”. Entre las firmas más habituales estaban Ramón Aceba, Solano Palacios, Juan Expósito, Lukazaga (seudónimo de uno de los hermanos Lucarini), Castellanos, etc. Su director fue Manuel Chiapuso.

“CNT del Norte” y la censura

El Gabinete de Prensa del Gobierno Provisional Vasco, encargado de las labores de censura en Euskadi, otorgaba especial “preferencia” al periódico anarquista “CNT del Norte”, que se autoproclamaba como el “vocero genuino del proletariado vasco”. En un editorial que llevaba por título “Periódicos de empresa y periódicos de clase” (nº 46) se quejaban de que los censores mutilasen sus artículos, “que las más de las veces han tratado de orden doctrinario y cuando más, de orientación y prevención de la retaguardia”. Ciertamente, la censura gubernamental fue pertinaz con este periódico. Fueron mutilados total o parcialmente los editoriales de los números 17, 20, 22, 23, 31, 63, 65, 73, 81 e infinidad de artículos en todos ellos. Los veinte números comprendidos entre el nº 17 y el nº 36 sufrieron la censura de al menos un artículo, llegándose al extremo con el nº 25 que fue censurado en seis artículos.

Los denuestos del diario anarquista contra la censura del Gobierno Vasco fueron constantes. “Hay en esta nave - escribían - quienes llevan el timón y la manejan imponiendo sus decisiones y sin admitir injerencias de quien tiene perfectísimo derecho a hacer oír su voz y manifestar su criterio, hoy en abierta pugna con los que han trazado la “carta de derrota del viaje emprendido”. Reclaman su derecho a expresarse como una parte de la opinión pública, “como parte integrante de la población civil y en armas”, y su derecho a criticar, incluso la labor legislativa, en la cual han visto “muy poco de avance social y mucho de consagración de lo que hay que extirpar”. Aunque dicen realizar una crítica “benevolente”, que ha llegado “al máximum de tibieza por imperativos de la guerra”, la censura cae una y otra vez sobre ellos. Sus dificultades con la censura son tales que incluso apuntan la posibilidad de pasar a la clandestinidad como épocas anteriores: “Lamentaríamos, aunque no nos asusta por estar ya familiarizados, recurrir a la clandestinidad, pero sépanlo: de nuestras normas, no habrá quien nos separe ni un ápice” (“En la brecha”, 7 - 1- 1937).

Los editoriales de “CNT del Norte” en los que se arremete contra la censura son bastantes frecuentes. Citaremos algunos párrafos entresacados a título de ejemplo. “Nuevamente y con despiadada saña fue mutilado nuestro editorial del pasado número; las huellas indelebles del fementido lápiz rojo quedaron grabadas en los surcos de nuestra prosa henchida de honradez y sinceridad” (“Coces contra el aguijón”, 2 - 2 - 1937). “Hemos visto con dolor cómo nuestros artículos, escritos con la única intención de exponer nuestra opinión con relación a los problemas planteados, sugiriendo soluciones, que podrán ser o no acertadas, mordidas por el lápiz rojo” (“Por los fueros de la verdad y la justicia”, 26 - 2 - 1937).

La incautación de los talleres de “CNT del Norte” por el Gobierno Vasco

En marzo de 1937, el Departamento de Hacienda del Gobierno Vasco comunicaba a la CNT que los periódicos “La Gaceta del Norte”, “El Nervión” y “El Noticiero Bilbaíno” iban a ser suspendidos y en sus imprentas se editarían los periódicos que no tenían. En concreto, los talleres de “El Noticiero Bilbaíno”, donde se tiraba “CNT del Norte”, eran cedidos al Partido Comunista para la edición de “Euskadi Roja”. A “CNT del Norte” se le adjudicaban los talleres de “El Nervión”, anulando así la compra que habían hecho los anarquistas a Alejandro Echevarría. Esta incautación es la causa de que “CNT del Norte” dejara de editarse desde el 23 de marzo al 29 de abril de 1937, fecha en la que reanuda su edición tirándose en los talleres de “El Nervión”. La CNT interpretó este hecho como un intento del Gobierno Vasco de mejorar la posición de “un sector determinado (se refiere al PC de Euskadi) en detrimento y con notable perjuicio de otro”, caracterizado por su “antifascismo y desprecio absoluto a todas las situaciones de privilegio” (“Contra toda ley”, 8 - 4 - 1937).

En este intervalo, el periódico “CNT del Norte” se traslada a Santander. La redacción provisional se instala en la Calle Concordia nº 15 de aquella capital hasta finales de abril, que vuelve a Bilbao a la calle Ronda nº 32. En su periplo santanderino el periódico anarquista sólo se editó en dos ocasiones: el 8 y el 14 de Abril de 1937, fechas correspondientes a los números 69 y 70, si bien por error tipográfico el nº 69 aparece con el nº 60.

Línea del periódico

“CNT del Norte” tuvo dos etapas bastante diferenciadas. Por una parte, un periódico ideológico que abarcó desde la fecha de su aparición hasta la primera semana de mayo de 1937, en el que el diario anarquista se dedicó fundamentalmente a una exposición de su política. Por otra, un período de agitación propagandística, en el que trató de movilizar a los ciudadanos vizcaínos contra el Ejército rebelde que se encontraba a las puertas de Bilbao.

Durante el período ideológico, la línea editorial se centró casi exclusivamente en seis temas: la exclusión de la CNT del Gobierno Vasco, siendo una fuerza social, sindical y militar importante; la necesidad de unión de todas las fuerzas sindicales, Solidaridad de Trabajadores Vascos, Unión General de Trabajadores y la Confederación, si bien tras el acuerdo de unidad, a nivel nacional, entre el sindicato socialista y anarquista, el 1 de mayo de 1937, se centrará más en la unión con UGT, aunque no olvide la tercera fuerza sindical; la indisolubilidad de la lucha antifascista con las transformaciones sociales económicas; la comparación entre la colectivización de los medios de producción en otras regiones y la supervivencia en Euskadi del modelo económico anterior a la guerra civil; la lucha contra la burocracia, la corrupción y toda forma de amoralidad; la necesidad de mando único para ganar la guerra; y por último, la desconfianza y crítica a la Sociedad de Naciones y al Comité de No Intervención sobre las medidas que tomaban respecto a la guerra civil española, haciendo una llamada en contrapartida al verdadero internacionalismo proletario.

El período propagandístico se abre aproximadamente en mayo de 1937 y durará hasta que se sobrepase la crisis del Gobierno Central. En este período se editorializa poco o nada, y aparecen, por el contrario, los grandes titulares de primera plana que tratan de convertir a “CNT del Norte” en un agitador colectivo. He aquí algunos de ellos: “Bilbao como Madrid. Inexpugnable” (nº 73), “Para vencer esta consigna. Ni un paso atrás” (nº 75), “Acabará la guerra en cuanto hagamos fracasar del todo la ofensiva facciosa contra el pueblo vasco” (nº 76), “Euzkadi es invencible” (nº 77), “Todo para ganar la guerra y ser libres” (nº 78), “Bilbao entero en pie de guerra” (nº 80), “Si sabemos defender Euzkadi... no pasarán” (nº 80), “En pie hasta el fin” (nº84). A partir del nº 89, correspondiente al 21 de mayo de 1937, desaparecen los grandes titulares de agitación, aunque vuelven en algún número suelto (nº 89, 91 y 102). Los dos últimos números de “CNT del Norte” , anteriores a la caída de Bilbao, recogen nuevamente dos titulares: “¡ Bilbao no debe ser del fascismo! ¡ En nosotros está el evitarlo! Evitémoslo, si no queremos sucumbir” (nº 110) y “Así se defiende Bilbao. ¡ Viva Bilbao antifascista y liberal” (nº 111).

La crisis del Gobierno Central, y la formación de uno nuevo presidido por Negrín, en el que no van a participar los largocaballeristas y cenestistas, modificará los aires propagandísticos del diario “CNT del Norte”. A partir de ese momento se priorizará por un tiempo la llamada a la unidad obrera, fundamentada sobre todo en la declaración suscrita, el 1 de mayo de 1937, por el Comité Nacional de la CNT y la Comisión Ejecutiva de la UGT en la que se incitaba a “estrechar relaciones de cordialidad hasta conseguir la unidad sindical del proletariado”. Esta política de unidad obrera se hace especialmente insistente. “No cejaremos en nuestra campaña; no cejaremos, no, hasta que la veamos convertida en realidad. Puede tachársenos de machacones, pero nosotros seguiremos la recta emprendida de unificación proletaria” (“Unión, Unión”, nº 88). Esta unidad significaría también la dirección de la guerra bajo unos interés acordes con los de las clases trabajadoras. “ La UGT, SOV y CNT, son los puntales que consolidarán el triunfo. ¡CNT, UGT, SOV, a unirse, a cumplir con el deber que la hora impone! ¡ Unión, Unión, Unión, que equivale a Victoria, Victoria y Victoria! (nº 82, 13 - 5 - 1937).

En este periodo de efervescencia propagandística sobreviven algunos temas de la etapa anterior y se tocan otros nuevos, pero su peso específico es escaso. Quizás habría que destacar de entre ellos el relativo a la defensa del sindicato anarquista y a la contestación de las críticas que se le hacían tras la formación del Gobierno Negrín. Es posible que la necesidad de marcar sus diferencias ideológicas con los demás partidos políticos y sindicatos, así como sus orientaciones políticas, sea la causa de que nuevamente, a partir del nº 91, reanuden los recuadros propagandísticos con un acusado carácter colectivista y anticapitalista. El 16 de junio de 1937, poco antes de que entrarán las tropas franquistas en Bilbao, salía el último número de “CNT del Norte”.


Pearl Harbor






por Paul Labarique




7 de diciembre de 1941. Hace varias semanas que una serie de memorandums confidenciales de advertencia sobre una «acción hostil japonesa» vienen circulando en el seno de la administración militar estadounidense. Según el presidente Roosevelt, la flota de Pearl Harbor fue advertida desde hace varios días de que es un blanco potencial. A pesar de estos reiterados avisos, una escuadrilla de 183 aviones japoneses, que incluye aviones lanza-torpedos, bombarderos en picada y cazas del tipo Zero, se lanza sobre los aeródromos y la rada llena de navíos de guerra. Cerca de cien barcos son alcanzados. Muchos de los aviones alineados en las pistas también resultan averiados. En medio del ataque, sobre las 8h45, Japón emite una declaración de guerra contra Estados Unidos. Una segunda escuadrilla aérea aparece poco después. Aunque ya encuentra a la defensa estadounidense en posición de combate, el nuevo ataque deja importantes daños. Las pérdidas son significativas: los 8 acorazados de Estados Unidos en el Pacífico quedan fuera de combate, 240 aviones han sido destruidos y la mitad de los bombarderos B17 están seriamente averiados. El número de bajas es también extremadamente elevado: 2300 muertos y desaparecidos y 1300 heridos graves. Los jefes militares japoneses, que habían previsto la pérdida de la mitad de las fuerzas japonesas implicadas en la operación, sólo tendrán que deplorar finalmente la muerte de 55 hombres y la destrucción de 29 aviones. Se anotan así una victoria histórica, y extrañamente fácil. El propio comandante Fuchida, a cargo de la operación, se sorprende al evaluar daños y confiesa su «asombro ante la falta de previsión y de preparación de Estados Unidos, en particular ante el hecho de que no hayan pensado en proteger sus acorazados con redes antitorpedos».

«El Día de la infamia»


El presidente Franklin Roosevelt durante la lectura de la declaración de guerra de Estados Unidos.
Al día siguiente, mientras que los japoneses emprenden en el Pacífico una ofensiva de gran envergadura, con ataques contra Filipinas, Hongkong, Guam, Tailandia y Malasia, el presidente Roosevelt se presenta ante el Congreso, acompañado de su hijo en uniforme de Marines, y pronuncia un histórico discurso en el que presenta su versión de los hechos de la víspera: «ayer, 7 de diciembre de 1941 –fecha para siempre marcada por la infamia– los Estados Unidos de América fueron atacados sorpresiva y deliberadamente por las fuerzas navales y aéreas del Imperio de Japón». Al término de su alocución, Roosevelt pide, y obtiene, la ratificación de la declaración de guerra por parte de los parlamentarios. Al mismo tiempo, los Estados Unidos entran en guerra contra el Eje que conforman Japón, la Alemania nazi y la Italia fascista. Lo que dos días antes parecía inimaginable, teniendo en cuenta el estado de la opinión pública, se convierte de pronto en un hecho, como escribe el aviador pronazi Charles Lindbergh en su Diario de tiempo de guerra: «No logro pensar en otra cosa y concentrarme en lo que escribo, ¿Cómo es posible que nuestra flota y nuestra aviación dejaran a los japoneses acercarse tan fácilmente a las islas de Hawai?... El ataque de los japoneses no me sorprende en lo absoluto. Hace semanas que venimos empujándolos a la guerra. Simplemente tomaron la delantera… Me comuniqué por teléfono con el general Wood en Boston. Sus primeras palabras fueron para decirme: “¡Bien! Nos hizo entrar por la puerta de atrás…” El presidente habló al mediodía, pidiendo al Congreso que votara por la guerra. El Senado la aprobó por unanimidad. En la Cámara hubo un solo “no”. ¿Qué otra cosa se puede hacer? Ya hace varios meses que venimos haciendo de todo por lograr la guerra. Si el presidente le hubiese pedido al Congreso, ayer, que lo siguiera en una declaración de guerra, hubiera tenido una gran mayoría en contra. Pero ahora, nos han atacado en nuestra casa, en nuestras aguas. Nosotros atrajimos el relámpago sobre nuestras cabezas pero, en las actuales circunstancias, no veo más que una sola solución: pelear. Si yo hubiese sido miembro del Congreso, yo también hubiera votado por la guerra.»

El memorandum McCollum

Los testimonios de quienes tuvieron la oportunidad de conversar con Roosevelt los días 6, 7 y 8 de diciembre de 1941 revelan que el ataque japonés no fue una sorpresa para el presidente y sus colaboradores más cercanos. En realidad, la administración estadounidense había previsto e incluso deseado aquella ofensiva desde meses antes. Hacía un año que Washington venía buscando cómo entrar en guerra contra Japón conservando a la vez el apoyo de su opinión pública. Una evaluación estratégica de la situación, redactada el 7 de octubre de 1940 describe detalladamente la amenaza que representa Japón para el desenlace del conflicto mundial, al que Estados Unidos no ha podido entrar aún. Su autor, el teniente comandante Arthur McCollum, es miembro del Office of Naval Intelligence, el servicio de inteligencia de la Marina de Guerra. Su exposición es extremadamente clara.

Comienza describiendo en detalle la situación militar: toda la Europa continental ha pasado al control del Eje italo-germánico y solamente el Imperio británico resiste aún a esa dominación. Por otro lado, la propaganda del Eje ha logrado garantizar la neutralidad de Estados Unidos hacia «la guerra europea». Esa situación representa para Estados Unidos una amenaza estratégica: la seguridad del país está en peligro ante revoluciones fomentadas por el Eje en los países de América Central y de América del Sur. Además, en caso de derrota de Inglaterra, Estados Unidos tendrá que enfrentar un ataque inmediato de Alemania, en cuanyo la flota británica caiga en manos de los alemanes.

Japón representa por lo tanto una doble amenaza: en lo inmediato, una ofensiva japonesa equivaldría, para Alemania e Italia, a obligar a Estados Unidos a preocuparse por su propia seguridad, impidiendo así que Washington pueda seguir apoyando a los británicos ante las ofensivas aéreas alemanas. A más largo plazo, después de la derrota británica, Japón se encontraría en una situación privilegiada para emprender las hostilidades contra Estados Unidos y garantizar la victoria final del Eje. En efecto, el ejército nipón tiene la capacidad necesaria para atacar los dominios británicos y las vías de aprovisionamiento hacia Australia, pero también puede atacar la India e Indonesia. Las consecuencias de una victoria japonesa serían desastrosas: el control de los mares, hasta ahora en manos de la marina británica, pasaría entonces a fuerzas enemigas de Estados Unidos. «En resumen: la amenaza para nuestra seguridad en el Atlántico sigue siendo poca mientras que la flota británica se mantenga en posición dominante en ese océano y amistosa hacia Estados Unidos». Por lo tanto, hay que impedir que los japoneses le asesten un golpe demasiado duro en el Océano Índico, lo cual obligaría a los ingleses a defenderse en dos frentes a la vez en momentos en que el Reino Unido se ve amenazado también por la posibilidad de un ataque terrestre, por parte de Alemania e Italia, desde los Balcanes y el norte de África contra el canal de Suez. Estados Unidos, escribe McCollum, hace ya todo lo posible por ayudar al Reino Unido en Europa. Lo que le queda por hacer es impedir que Japón abra un nuevo frente marítimo en el Océano Índico.

¿Cómo hacerlo? El teniente general evalúa las fuerzas implicadas y concluye que Estados Unidos está en posición favorable para ganar en caso de ruptura de las hostilidades con Japón. Pero, es ahí donde reside el problema: la opinión pública estadounidense se opone en forma mayoritaria a una entrada de Estados Unidos en guerra. En plena campaña electoral de 1940, Roosevelt asegura a sus electores que «sus muchachos no serán enviados a ninguna guerra extranjera». Así que hay que revertir esa tendencia. Para lograrlo, McCollum enumera 8 recomendaciones:
concluir con el Reino Unido un acuerdo para la utilización de las bases británicas en el Pacífico, sobre todo en Singapur
concluir con Holanda un acuerdo para la utilización de sus bases y el aprovisionamiento en materias primas en las Indias Holandesas (futura Indonesia)
ayudar por todos los medios posibles al gobierno chino de Chiang Kai-shek
enviar al este (Filipinas o Singapur) una división de cruceros de gran tonelaje
enviar al este 2 divisiones de submarinos
mantener el grueso de las fuerzas de la flota estadounidense actualmente destacada en el Pacífico alrededor de las islas hawaianas
insistir para que los holandeses se nieguen a satisfacer los pedidos japoneses de concesiones económicas indebidas, sobre todo en lo tocante al petróleo
establecer un embargo total que evite todo comercio de Estados Unidos con Japón, en colaboración con un embargo similar impuesto por el Imperio británico.

Y concluye: «si, de esa forma, pudiéramos llevar a Japón a cometer un acto oficial de guerra, tanto mejor. En todo caso debemos estar enteramente preparados para aceptar la amenaza de una guerra». La idea no es nueva. En toda la historia militar, sobre todo durante los dos últimos siglos, la cuestión de la responsabilidad del desencadenamiento de las hostilidades constituye un rompecabezas para los gobiernos y para el Estado Mayor militar. En 1898, Estados Unidos montó la explosión de uno de sus acorazados, el Maine, en la bahía cubana de La Habana, haciéndola pasar por un acto agresivo de los españoles, lo cual sería desmentido en 1911. Mientras tanto, aquello permitió que Estados Unidos le declarara la guerra a España y tomara el control de cuba. En 1940, la situación es todavía más complicada para Washington: el aislacionismo estadounidense se ha fortalecido después de la Primera Guerra Mundial y el régimen nazi cuenta con cierto apoyo en Estados Unidos [1]. La idea de provocar un acto hostil de gran envergadura, para justificar la entrada en guerra del lado de los Aliados, se impone por sí sola.

La ejecución del plan de McCollum

El plan del teniente comandante no tendrá el destino que de ordinario conocen cientos de informes similares llegan a Washington diariamente. El documento de McCollum capta la atención de dos cercanos consejeros militares del presidente: los capitanes de US Navy Walter S. Anderson y Dudley W. Knox. Como director del Buró de Inteligencia Naval (Office of Naval Intelligence), Anderson tiene acceso directo a Roosevelt. Por su parte, Dudley W. Knox es un estratega naval y jefe de documentación de la ONI. Fue mentor del almirante Ernest J. King, otro consejero militar de la Casa Blanca, y aprueba de inmediato el plan de McCollum, que él mismo envía a Anderson acompañado de un pequeño memo de aprobación. No está demostrado, en los archivos actualmente disponibles, que Franklin D. Roosevelt haya sido puesto al tanto [de la existencia de ese plan]. Sin embargo, hay que reconocer que la política exterior estadounidense en la región aplicará al pie de la letra las recomendaciones formuladas en el memorandum. En efecto, a partir de 1941, toda la estrategia de Roosevelt estará destinada a provocar el inicio de las hostilidades por parte de Japón. Se concluyen varios acuerdos con el Reino Unido para la utilización de la base militar de Simpson Harbor, en Rabaul (Papúa-Nueva Guinea). Washington también emprende negociaciones con Holanda para impedir el aprovisionamiento de Japón por parte de ese país. Roosevelt sigue además muy de cerca las negociaciones que los holandeses desarrollan de forma paralela con Tokio. En cuanto a China, la administración [Roosevelt] concede una ayuda financiera de 25 millones de dólares al régimen de Chiang Kai-shek y autoriza a militares estadounidenses a luchar como voluntarios en los Tigres Voladores, una división de aviación que se compone de mercenarios bajo las órdenes del coronel Claire Chennault. En el otoño de 1941, Roosevelt incorpora a su consejero personal, Henry F. Grady, a una comisión estadounidense cuya misión consiste en proporcionar a China toda la ayuda posible. A la cabeza de la comisión se encuentra el mayor general John Magruder, ex jefe de la inteligencia militar de la US Army. Como se sugería en el memorandum, cruceros y submarinos parten hacia el «frente» oriental. El 26 de julio de 1941 se declara el embargo total contra Japón.

Los documentos desclasificados por el Pentágono desde 1994 permiten conocer con un poco más de precisión el nombre de los protagonistas estadounidenses que estaban al tanto de la estrategia. El diario del secretario de la Guerra, Henry L. Stimson, revela así que el 25 de noviembre de 1941 el gabinete de guerra de Roosevelt se reunió para discutir sobre la forma de «dejar que Japón dispare primero». Robert B. Stinett, quien tuvo acceso a esos archivos a través de la Freedom of Information Act, hace una lista mínima de personas implicadas en el plan de McCollum, según los documentos que él mismo pudo consultar: el presidente Roosevelt, el teniente comandante Mc Collum, los capitanes Walter S. Anderson y Dudley Knox, los almirantes Harold Stark, James O. Richardson y William Leahy, el general George Marshall y el comandante Vincent Murphy (la graduación citada corresponde a la que tenían en el otoño de 1940) [2]. No todos aprueban el contenido del plan, sobre todo cuando comienza a vislumbrarse que, para que tenga un efecto en la opinión pública estadounidense, la acción deseada debe ocasionar bajas humanas.

Lo anterior se evidencia en la decisión de desplegar la flota en Hawai, en la base de Pearl Harbor. Se trata, en efecto, de una base especialmente vulnerable. En el transcurso de ejercicio militares realizados en 1932, las fuerzas aéreas estadounidenses dirigidas por el almirante Harry E. Yarnell ya habían logrado atacarla por sorpresa. Un ejercicio similar tuvo lugar en 1938, bajo la dirección del almirante Ernst King, con el mismo éxito. Lo cual acabó por llamar la atención de los japoneses. En el colegio militar de la marina japonesa, durante un curso dedicado a los «estudios estratégicos y tácticos en las operaciones contra Estados Unidos» se enseña a los oficiales que «en caso de que el grueso de la flota del enemigo esté estacionado en Pearl Harbor, la idea debería ser comenzar las hostilidades con un ataque aéreo sorpresivo» [3]. A pesar de todo, la decisión de trasladar la flota estadounidense a la base hawaiana es tomada el 8 de octubre de 1940, al día siguiente de la redacción del memorandum de McCollum. Lo cual suscita violentas reacciones por parte del Estado Mayor de la Marina, consciente de que los navíos se encuentran así expuestos a un ataque enemigo. Cuando Roosevelt anuncia la noticia a los almirantes William D. Leahy, jefe de operaciones navales, y James O. Richardson, comandante de la flota, éste último estalla: «Señor presidente, los oficiales superiores de la Navy no gozan de la confianza del comando civil de éste país, esencial para desarrollar con éxito una guerra en el Pacífico» [4]. El almirante Leahy desaprueba también la política de provocación contra el Japón ya que el «primer paso» que debe desencadenar la guerra apuntará, según todo indica, a la flota que se encuentra bajo su mando. Su oposición a los planes presidenciales lleva al presidente Roosevelt a separarlo de sus funciones el 1º de febrero de 1941, en el marco de una reestructuración de la Navy. El vicealmirante Husband Kimmel toma entonces el mando de la flota del Pacífico estacionada en Pearl Harbor. En sus memorias, Richardson defiende a Kimmel, acusado de negligencia por una comisión investigadora del Congreso al final de la guerra. Según Richardson, Kimmel no estaba al tanto de la estrategia de Roosevelt. Richardson es mucho menos amable con el almirante Harold Stark, jefe de operaciones navales desde 1939, al que acusa de haber puesto a la flota en peligro inútilmente, sin prevenir a Kimmel.
Las cortinas de humo históricas

La historiografía oficial de Pearl Harbor, que habla de un «ataque por sorpresa» se basa en dos postulados repetidos hasta el cansancio desde 1941, cada uno de los cuales es a la vez necesario y suficiente para enterrar la pista de la complicidad de Roosevelt. El primero es que los servicios de descodificación de la US Navy desconocían en aquel entonces el código de los mensajes japoneses. El segundo es que, de todas formas, la flota japonesa suspendió todas sus comunicaciones radiales durante las decenas de horas que antecedieron el ataque. Ambas precisiones son inútiles ya que todo había sido previsto desde antes para garantizar un ataque de los japoneses, y sobre todo para debilitar las posiciones en Pearl Harbor. De todas maneras, ambas afirmaciones son falsas, como ha podido demostrar Robert B. Stinnet. No sólo los japoneses no observaron ningún silencio radial sino que además sus mensajes fueron interceptados y descodificados por los servicios de inteligencia estadounidenses, antes de ser transmitidos a Washington. Lo cual explica por qué el embajador japonés tuvo que esperar varias horas con la declaración de guerra en el bolsillo, antes del comienzo del ataque. El secretario de Estado sólo aceptó recibirlo después del comienzo de la ofensiva. Un memorandum del 27 de noviembre de 1941, firmado por Marshall y redactado por el secretario de Guerra Henry L. Stimson, recuerda al teniente Walter Short los deseos de la Casa Blanca: «Los Estados Unidos desean que Japón cometa la primera acción manifiesta». Diez días antes, después de haber tomado la precaución de enviar los 3 acorazados más importantes de la flota a una misión de reconocimiento, la Casa Blanca pudo jugar la carta de la traición mientras que la aviación japonesa hundía sus barcos.

La retórica de la «defensa propia»

Hoy parece extremadamente increíble que la hostilidad de la opinión pública a la entrada en guerra contra la Alemania nazi fuera tan grande que hiciera necesario el sacrificio de más de 2 000 hombres para convencerla de la utilidad de una intervención en el conflicto mundial. Vietnam, Panamá o la guerra contra Irak parecen demostrar que los mecanismos de propaganda han progresado muchísimo del otro lado del Atlántico. Pero en 1940, es muy fuerte el legado «pacifista» de los padres peregrinos, quienes no declaran la guerra más que en defensa propia. Todavía hoy, la administración estadounidense recurre sistemáticamente a la amenaza que supuestamente representan para la «seguridad nacional» los países que le interesa invadir. En octubre del año 2001, la invasión de Afganistán, cuyo objetivo era la recuperación de posiciones estratégicas en el sector del petróleo, fue presentada como una respuesta a los atentados del 11 de septiembre. De la misma forma, para justificar el envío de tropas a Irak, uno de los altos responsables del Departamento de Defensa estadounidense explicó a los senadores estadounidenses reunidos a puertas cerradas que Irak amenazaba con utilizar aviones sin pilotos de alcance intercontinental para lanzar armas químicas o biológicas sobre la costa este de Estados Unidos.

La amenaza que representa el control del Océano en manos de una potencia hostil, como Japón, acaba por prevalecer sobre el sentimiento aislacionista. Así lo demuestra la Carta del Atlántico, que firman Winston Churchill y Franklin Delano Roosevelt el 14 de agosto de 1941, cuando señala en su artículo 7 que «la paz debería ofrecer a todos la libertad de los mares y de los océanos». El resto del texto presenta la visión del mundo que debe imponerse después de la victoria sobre el nazismo: un mundo en el que «todos los países lleguen a una colaboración total en el plano económico, con el objetivo de garantizar mejores condiciones de trabajo, el progreso económico y la seguridad mundial» (Artículo 6) y en el que todos los Estados tendrán acceso «a los mercados mundiales y a las materias primas necesarias para su prosperidad económica.» (Artículo 4). Y todo ello, por supuesto, respetando «el derecho de cada pueblo a escoger su forma de gobierno» (Artículo 3).

Pero más allá de estas consideraciones sobre el proyecto de implantación de un modelo económico a escala mundial, que no esperó a la madrugada de Pearl Harbor para convertirse en la doctrina estratégica de Estados Unidos, hoy resulta importante el estudio de aquella operación de guerra sicológica que constituye el mito del «día de la infamia» construido por Roosevelt. Si nos atenemos a la definición de la 5ª división del Estado Mayor de las fuerzas armadas francesas (conocida como el 5º Buró [término que designa al servicio francés de inteligencia militar. NdT.]), «la guerra sicológica es el uso planificado de la propaganda y de otros medios con el fin de influenciar las opiniones, las emociones, las actitudes y el comportamiento de los grupos humanos, amigos, enemigos o neutrales, con el fin de facilitar el cumplimiento de metas y objetivos». En ese sentido, se hace por lo tanto necesario revisar la imagen tradicional, santificada por los historiadores, de un Pearl Harbor que muestra el fin del «sueño americano» y la vulnerabilidad militar de Estados Unidos ante un ataque perpetrado contra su suelo. Pearl Harbor es, por el contrario, un verdadero éxito en términos de guerra sicológica, que abre el camino a una larga lista de manipulaciones y de operaciones del mismo tipo, desde la época de la guerra fría hasta nuestros días.

Voltaire.org


Dirigente comunista en 1936:Vicente Uribe Galdeano 1897-1961








Vicente Uribe Galdeano Político e ideólogo comunista español, nacido en Bilbao en 1897. Obrero metalúrgico, militante del Partido Comunista de España desde 1923, dirigente desde 1927. Representó al Partido en la elaboración del manifiesto electoral del Frente Popular para las elecciones de 16 de febrero de 1936: El manifiesto electoral de las Izquierdas. Fue Ministro de Agricultura, ya comenzada la guerra, en los gobiernos republicanos de Francisco Largo Caballero (5 de septiembre de 1936 al 18 de mayo de 1937) y de Juan Negrín (18 de mayo de 1937 al 1º de febrero de 1939). Principal impulsor de la reforma agraria, promovida por el Partido Comunista, que intentó llevar a cabo la Segunda República en plena Guerra Civil española. Tiene el mayor interés su escrito de 1938: El problema de las nacionalidades en España a luz de la guerra popular por la independencia de la República Española.

Tras la derrota de 1939 y el consiguiente exilio de los dirigentes, el Partido decide la formación de un Secretariado en América: Vicente Uribe y Antonio Mije ya estaban en México a finales de 1939 (después llegarían Pedro Checa [que falleció en México en agosto de 1942, y a quien se implicó en el asesinato de León Trotsky, en su casa de Coyoacán, el 20 de agosto de 1940], Santiago Carrillo, Juan Comorera, Fernando Claudín, &c.). Vicente Uribe fue el máximo dirigente del grupo comunista español en el «confortable» exilio mejicano durante los años de la segunda guerra mundial, y quien encargó a Carrillo, tras la muerte de Checa, las tareas de organización. Tras la expulsión del Partido de Jesús Hernández, en 1944, pasó a ocupar el segundo lugar en el escalafón jerárquico del PCE. Abandonó el exilio mejicano y llegó a París en mayo de 1946, junto con Antonio Mije, para establecerse en Francia. Desde la retirada por enfermedad de Dolores Ibárruri en el verano de 1947 hasta la ilegalización del PCE en Francia, se irá fraguando un enfrentamiento interno entre el dúo Antón-Carrillo frente a Uribe-Mije. En noviembre de 1947 se inicia en Moscú una depuración interior del PCE, ejerciendo Vicente Uribe y Fernando Claudín el papel de jueces en esos procesos.

El 7 de septiembre de 1950 el ministro del Interior francés, un socialista, ilegaliza a los comunistas españoles, que pasan a estar fuera de la ley y son perseguidos en masivas redadas. Vicente Uribe, Antonio Mije y Enrique Líster se instalan en Praga, permaneciendo en París, de forma clandestina, Santiago Carrillo y Francisco Antón (ex compañero sentimental de Dolores Ibárruri, que pronto será relegado por la dirección de Dolores-Uribe con la ayuda de Carrillo).

En octubre de 1953 propuso Vicente Uribe que el Partido elaborase un documento dirigido específicamente a los intelectuales. Esta idea se plasmó en abril de 1954 en el documento titulado: Mensaje del Partido Comunista de España a los intelectuales patriotas. El V Congreso del PCE (celebrado en Checoslovaquia en septiembre de 1954) es considerado como el canto del cisne de Dolores Ibárruri y de Vicente Uribe: Dolores redactó y defendió el informe político, Uribe el informe sobre el Programa del Partido y Carrillo las cuestiones organizativas y estatutarias. Al terminar este congreso se asistirá durante dos años a un combate político entre los jóvenes (Carrillo y Claudín) y los veteranos (Dolores y Uribe).

En febrero de 1956 asiste Uribe en Moscú al XX Congreso del PCUS. Dolores ha invitado al Congreso a Fernando Claudín, con la intención de conocer y poner coto al creciente protagonismo que va consolidando Santiago Carrillo en París. Claudín imita la condena que en el XX Congreso se hace de Stalin, y no se frena en sus ataques a Uribe y a Dolores. La crisis abierta en Moscú se intentará salvar en el Pleno del Buró Político del PCE que se celebra en Bucarest en abril y mayo de 1956 (los nueve miembros del Pleno eran: Dolores Ibárruri, Santiago Carrillo, Antonio Mije, Ignacio Gallego, Manuel Delicado, Cristóbal Errandonea, Vicente Uribe, Enrique Líster y Fernando Claudín). Pero en esos pocos días Dolores ha pactado con Carrillo, y la crisis se va a resolver con la caída de Vicente Uribe, convertido en chivo expiatorio y acusado de «culto a la personalidad», en pleno fervor depurador postestalinista. La eliminación de Vicente Uribe, relegado absolutamente por el grupo triunfante capitaneado por Santiago Carrillo Solares, se consumará en el Pleno del Comité Central celebrado en la RDA del 25 de julio al 4 de agosto de 1956. Vicente Uribe falleció en Praga el 11 de julio de 1961, estuvo casado con Teresa García y tuvo cinco hijos.

El problema no es Dios sino la Iglesia








El Imperio se expande con la ayuda de la Iglesia Católica Romana.
Dios será lo que será según cada cual crea, piense o sienta a lo largo de su vida, pero la Iglesia Católica Romana no ofrece lugar a dudas. Es un organismo allegado al poder que nació del trasvase de las primigenias creencias cristianas a una religión gestada según las conveniencias del Imperio Romano. Y ahí ha seguido siempre más, al servicio de los emperadores, los reyes y las gentes poderosas que en todos los tiempos han ocupado la cumbre de la pirámide social.

Por si alguien no lo tenía suficientemente claro, no paran de darse día a día sucesos en los que la vergüenza cae sobre esa internacional del pensamiento único religioso que con sede en el Vaticano actúa en todo el mundo a través de sus embajadas y su bien organizada red de servidores y voluntariado diversos. El último de estos acontecimientos es la reciente declaración del cardenal Jorge Urosa Sabino, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, que a propósito de la nueva Ley Orgánica de Educación surgida en Venezuela el pasado 15 de agosto, con tono melodramático afirma que «Dios se fue de la escuela». Pues no, que no se confunda su eminencia, que Dios no se va a ir de parte alguna. Quienes se van a ir de la escuela son los clérigos y su equipo de difusión de su doctrina católica clasista y antidemocrática.

La actuación de la derecha católica venezolana con su máxima autoridad al frente no deja lugar a muchas dudas referente a de qué parte está la Iglesia Católica Romana. Resonaban todavía en el aire las ignominiosas declaraciones del cardenal Oscar Rodríguez Madariaga en favor de los golpistas hondureños, las cuales nos trajeron a la memoria las ya lejanas actuaciones de tantos ilustres prelados en América Latina y tantas otras partes del mundo donde a punta de bala los ejércitos se habían adueñado del poder para proteger a las clases sociales más privilegiadas y someter a la población pobre rebelde. Estas recientes actuaciones de la jerarquía católica en Honduras y Venezuela no dejan duda alguna de que el Vaticano sigue alineado al lado de la máxima potencia mundial los EE.UU. de América del Norte, como bien sentado lo dejó Su Santidad Juan Pablo II.

Hogaño como antaño el Imperio se expande con la ayuda de la Iglesia Católica Romana. Que nadie me salga con el cuento de que no es la Iglesia sino la jerarquía eclesiástica, porque le responderé que ésta nada puede sin toda la población católica que le da soporte. «Iglesia somos todos» suelen decir las buenas gentes interponiéndose como escudos humanos para defender a su Santa Madre Iglesia cuando sienten que se la acusa. Pues sí, razón tienen; Iglesia son también ustedes y tan culpables por tanto como los de más arriba, ya que sin su incondicional apoyo esos hombres ambiciosos, cuyo discurso falaz cala en tantas pobres mentes en todo el mundo, no tendrían ningún poder.

No es Dios ni el cielo lo que les mueve a ellos y a quienes les dan apoyo, sino su afán de privilegio social y de dominio de su identidad religiosa sobre las demás. El Dios del Jesús de los evangelios y el que la misma Iglesia Católica predica, no necesita de militares golpistas, ni de gobiernos de derechas. Quienes de todo eso necesitan son los ricos del mundo, los que establecen las normas sociales y con todos los medios a su alcance las imponen sobre los demás. Esos sí que necesitan llevar a cabo acciones políticas y militares y campañas catequéticas a lo largo y ancho del planeta Tierra.

Señoras y señores de la derecha católica, dejen ya de una vez por siempre de sembrar esa semilla de discordia y agresión que tanto tiempo llevan cultivando. Deténganse a pensar un poco desde una perspectiva ética y humana. Acallen su ambición y contemplen el sufrimiento que esa doctrina imperialista ha esparcido por todo el mundo y sigue esparciendo. Y si algún ápice de compasión les queda dentro del alma, plantéense si deben seguir dándole soporte.

Atrévanse a cuestionar a sus “pastores” eclesiásticos y su endiablada actividad política. Y si alguna duda les queda acerca de su bondad, echen mano de la Biblia y vean que dice: «por sus hechos los conoceréis». Pues ahí están los hechos. Saquen sus conclusiones.

Pep Castello para Kaosenlared

Continúan los ataques fascistas en Navarra; ahora en Berrioplano











Ataque fascista contra el cementerio de Berrioplano (Nafarroa)

El cementerio de Berrioplano ha sido el escenario del último de los ataques fascistas que durante los últimos días se están repitiendo en diferentes lugares de la cuenca de Pamplona y norte de Navarra. En sus muros exteriores, concretamente en el frontal y en uno lateral, han aparecido pintadas contra las víctimas del franquismo y otras de contenido fascista.

El cementerio de Berrioplano es uno de los nueve de la Cendea de Ansoáin donde la Sociedad Txinparta proyecta instalar una placa de reconocimiento a las víctimas franquistas, con la salvaguarda del Ministerio de Presidencia y la aprobación por parte de las correspondientes corporaciones municipales.

Las placas colocadas en Artica y Aizoáin ya sufrieron sendos ataques fascistas en fechas recientes. En esta ocasión, al no estar aún instalada aún en Berrioplano, las pintadas se han realizado sobre los muros del cementerio. En ellos se pueden ver frases como Arriba España , Rojos no,Caídos por Dios y por España contra el comunismo, junto a cinco nombres, además del símbolo franquista del yugo y las f

Koldo Pla, miembro de la Sociedad Txinparta, manifestó ayer que “si no hay el mismo respeto a las víctimas por parte de todos los grupos, si no se respeta la Ley de Memoria Histórica, se está dando alas a la gente que está cometiendo estos ataques fascistas”. Pla consideró que las últimas agresiones a la memoria de las víctimas del franquismo “son obra de grupos organizados. Están actuando igual que sus antecesores”.

Al hilo de estos ataques, el coordinador de Aralar en Navarra, Txentxo Jiménez, indicó ayer que “la proliferación de las acciones de Falange tiene su caldo de cultivo en la cobertura política que los mensajes excluyentes y de pensamiento único que los partidos de la derecha o, incluso, el propio PSN están realizando día a día contra aquellos que no piensan como ellos”.

En respuesta a estas declaraciones, el secretario de Organización del PSN, José Luis Izco, lamentó “profundamente que Jiménez pretenda apropiarse de la Memoria Histórica de los asesinados por el franquismo”. Según Izco, Jiménez “se olvida de que, si por algo se han caracterizado estas víctimas fue por su militancia en organizaciones de izquierdas, especialmente en UGT y PSOE. Desde luego no eran nacionalistas vascos y, menos, vinculados a ETA”. >j.m.
http://www.noticiasdenavarra.com/ediciones/2009/08/26/sociedad/navarra/d26nav7.1700871.php

IZQUIERDA UNIDA DE NAVARRA PRESENTA EN EL PARLAMENTO Y EN LOS AYUNTAMIENTOS UNA DECLARACIÓN DE CONDENA DE LOS ATAQUES CONTRA LA MEMORIA HISTÓRICA













CON ESTOS ATAQUES LA ULTRADERECHA PRETENDE AMEDRENTAR Y RECORDAR QUE LOS HEREDEROS IDEOLÓGICOS DE LOS ASESINOS SIGUEN PRESENTES


En los últimos días del mes de agosto se están produciendo ataques de carácter fascista contra la memoria histórica; contra lugares y bienes que honran la memoria de los luchadores antifascistas y recuerdan la represión de la dictadura franquista.

Los más graves de estos ataques, sin ser los únicos, han ocurrido contra el monolito erigido en recuerdo y homenaje a los fugados del fuerte de San Cristóbal el 22 de mayo de 1938, y contra la placa que homenajea en el cementerio de Aizoáin a los republicanos fusilados en la guerra civil.

El monolito del monte Ezcaba fue inaugurado en 1988 con motivo del 50 aniversario de la fuga y esta es la tercera ocasión en la que es atacado.

En aquella fuga en la que participaron 795 presos republicanos resultaron muertos a tiros 221 de ellos. Por lo tanto el fuerte y el monte San Cristóbal es un lugar singular y especial en el marco de la memoria histórica en Navarra.

Cuando la ultraderecha ataca el monumento erigido en recuerdo de los republicanos asesinados por los fascistas pretende por una parte humillar a las víctimas y a su memoria, pero también persigue lanzar el mensaje de que los herederos ideológicos de los asesinos siguen estando presentes en nuestra sociedad.

Es por ello que estos ataques no pueden ni quedar impunes ni ser pasados por alto por las instituciones democráticas.



Los autores de estos atentados contra la memoria histórica deben ser detenidos y llevados ante los tribunales. Y a la vez, las instituciones democráticas deben condenar y liderar la repulsa y el aislamiento social de la ideología totalitaria que impulsa estos ataques.

Es por ello que IUN-NEB ha presentado en el Parlamento de Navarra, y en los ayuntamientos, una propuesta de declaración institucional con el siguiente contenido:

- Condena del ataque y destrucción del monumento del monte Ezkaba erigido en recuerdo de los republicanos fugados y asesinados del fuerte de San Cristóbal el 22 de mayo de 1938. Asimismo condena todos los ataques realizados contra la memoria histórica.

- Mostrar la voluntad de apoyar y colaborar en la reparación inmediata de los daños causados.

- Declarar que estos ataques no pueden quedar impunes y que sus autores deben ser detenidos y puestos a disposición de los tribunales.

- Mostrar la voluntad de trabajar por el total rechazo y aislamiento social de quienes realizan estos actos de violencia contra la memoria histórica.




Pamplona, 26 de agosto de 2009

El Partido Popular no condena el franquismo en la Unión Europea, ni en los ayuntamientos, ni en el Congreso…


lasmalaslenguas.es




Vergüenza en el Parlamento Europeo: Mayor Oreja y dos diputados de la ultraderecha polaca se niegan a condenar el franquismo.

“Europa dejó solos a los españoles en un gesto de traición contra la democracia que costaría muy caro a todos los europeos”. El reconocimiento quedó escrito en todos los idiomas en el Parlamento Europeo, que condenó el franquismo el 4 de Julio de 2006.Todos los Europarlamentarios salvo los del Partido Popular español, y dos polacos, uno de derecha, y otro de ultraderecha.

Los ultras, como se puede ver en el siguiente vídeo con las intenvenciones del PP y la ultraderecha, la liaron parda.El eurodiputado ‘popular’ Jaime Mayor Oreja advirtió del “error histórico” de iniciar “una segunda transición” y crear “nuevas naciones” en España, pues, según dijo, “nos aleja de la concordia”.

Durante el debate, Mayor Oreja además de utilizar de forma torticera a los separatistas como excusa, evitó hacer referencia alguna al alzamiento militar del 18 de julio de 1936 y al Franquismo. “Ni más guerras, ni más dictaduras, ni más regímenes comunistas, ni más guerras civiles como las que habíamos sufrido en España”, dijo.

Video: intervenciones de los que se negaron a condenar al franquismo. Mayor Oreja y otros dos fascistas polacos.


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Todos los partidos políticos condenan el ataque al monumento por las víctimas del franquismo realizado por fascistas excepto el PP





El arco político navarro al completo excepto los filofascistas del PP rechazó y condenó el 24 de Agosto los ataques contra el monumento a los fallecidos en la fuga de San Cristóbal y contra la placa de los fusilados en la Guerra Civil situada en el cementerio de Aizoáin, acción en la que se realizaron también pintadas de simbología fascista en recuerdo “a los caídos en la cruzada“.
UPN, partido que hasta hace poco fue la “marca” del PP en Navarra y que gobierna la Comunidad Foral gracias a la cesión del PSOE también censuró lo ocurrido. Ha necesitado escindirse del PP para condenar las acciones neofranquistas: esperemos que no sólo quede en palabras y se dedique también a perseguirlas .

¿Actúa el PP igual cuando atacan la memoria de los asesinos de la dictadura franquista?
Cuando la estatua del asesino franquista Yagüe apareció decapitada en su pueblo natal, el alcalde, Jesús Elvira, del PP, mostró su indignación prometiendo que sería restaurada con la mayor prontitud posible “Al que no le guste, que no venga a San Leonardo; que ni siquiera pase”. El alcalde de “extremo centro” afirmó que sus palabras reflejaban el sentir de los vecinos ante lo que consideran una parte del pueblo.


Izquierda Unida va a pedir una investigación:
“Es preciso que las instituciones pongan un celo especial en combatirlos“. IU solicitó al Gobierno de Navarra que ponga “todos los medios necesarios para investigar este ataque” y exigió que “se depuren las responsabilidades y pongan a sus autores a disposición judicial“.

todos-menos-los-fascistas-del-PP
Nafarroa Bai manifiesta su “firme condena ante los ataques fascistas y de ultraderecha ocurridos en los últimos días en Navarra”.
En una nota, la parlamentaria Mª Luisa Mangado pide que se arreglen los daños causados “lo antes posible” y se investiguen los hechos “con urgencia“. NaBai hace un llamamiento a todas las fuerzas políticas para que “denuncien también este tipo de violencia, y no se sirvan, como hacen algunas, del silencio ante hechos fascistas como estos“. La coalición valora que este tipo de acciones “se enmarcan dentro de una serie de hechos fascistas similares, sobre los que no se ha tenido conocimiento satisfactorio de las investigaciones“.

El PCE-EPK de Navarra cree que estas obras de grupos fascistas contra la Memoria Histórica, se deben a que se crecen por la resistencia de ciertas autoridades, que si bien reparten el carnet de “DEMOCRATA” son incapaces de condenar el franquismo y de acabar con la exaltación de quienes fueron responsables en 1.936, de acabar con la democracia y de cientos de miles de asesinatos, torturas, secuestro de niños, etc.

Desde Batzarre, formación integrada en NaBai, se reclama también a la Delegación del Gobierno que actúe contra estos hechos “planificados” que “se han convertido en algo sistemático“. Añade que estos ataques suponen una “agresión a las víctimas de la violencia franquista” y un ataque “contra la propia sociedad democrática“, y precisa que ha pasado “demasiado tiempo sin ser justos con estas víctimas“, por lo que “ahora merece la pena no mirar para otro lado y trabajar para que estas actitudes intolerantes sean desechadas de nuestras sociedad“.

Hace un año en Alemania se produjo una agresión similar a la memoria de las víctimas del fascismo: la profanación de un monumento en Berlín dedicado a decenas de miles de homosexuales perseguidos y exterminados bajo el régimen nazi.
Todos los partidos políticos condenaron los hechos sin fisuras. “Este acto cobarde y sorprendente es un ataque a la imagen que tenemos de nosotros mismos como una ciudad abierta y tolerante,” dijo Frank Henkel, legislador de la Asamblea de Berlín y miembro del partido conservador demócrata cristiano de la canciller Angela Merkel.
Un nuevo ejemplo para añadir al largo expediente de negación a condenar el franquismo y apología al fascismo del Partido Popular.


Aralar acusa al PP y al PSN de "dar cobertura ideológica" a Falange en Navarra.Manifiestan su "sorpresa" por la "pasividad policial"







Acusan al Estado de tener "diferentes varas de medir" al permitir que este tipo de grupos concurra a las elecciones

El coordinador de Aralar en Navarra, Txentxo Jiménez, ha afirmado que la proliferación de los ataques realizados y firmados por el grupo Falange en Navarra "tiene su caldo de cultivo en la cobertura política de los mensajes excluyentes y de pensamiento único que los partidos de la derecha o incluso el propio PSN están realizando día a día contra todos aquellos que no piensan como ellos".

En este sentido, Jiménez ha argumentado en un comunicado que "el ataque a todo lo vasco o la negativa a ser tajante en la denuncia del régimen anterior y el reconocimiento de sus victimas son las condiciones necesarias para el cultivo de los ataques fascistas".


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Imagen de uno de los lugares atacados por grupos pertenecientes a la Falange. Se trata de un local cuyos responsables responsables han sido acusados de un delito de enaltecimiento del terrorismo por exhibir fotos de presos de ETA. - EFE
PÚBLICO.ES/EUROPA PRESS - Pamplona - 25/08/2009 17:00

El coordinador de Aralar en Navarra, Txentxo Jiménez, ha afirmado que la proliferación de los ataques realizados y firmados por el grupo Falange en Navarra "tiene su caldo de cultivo en la cobertura política de los mensajes excluyentes y de pensamiento único que los partidos de la derecha o incluso el propio PSN están realizando día a día contra todos aquellos que no piensan como ellos".

En este sentido, Jiménez ha argumentado en un comunicado que "el ataque a todo lo vasco o la negativa a ser tajante en la denuncia del régimen anterior y el reconocimiento de sus victimas son las condiciones necesarias para el cultivo de los ataques fascistas".

Jiménez ha asegurado que estas agresiones "se están extendiendo por Navarra y adquiriendo cada vez una mayor regularidad". Así, ha recordado que junto a los ataques realizados en estos días, "desde hace meses éstos ya se han venido produciendo contra los ayuntamientos de Lesaka, Bera o Baztan o contra cargos públicos y particulares de diferentes ayuntamientos".

Por ello, Jiménez ha valorado que estas acciones "están organizadas". "Prueba de ello es han arrancado la placa en conmemoración a los esclavos del franquismo que el grupo Memoriaren Bidean había colocado en Salazar y ha sido hallada en el cementerio de Aizoain donde ha sido igualmente atacada la placa colocada en conmemoración de los muertos del fuerte San Cristóbal".
Pasividad policial

Por otro lado, Aralar manifestó su "sorpresa" por la "pasividad policial" a la hora de actuar y detener a los responsables de estas amenazas. Así, ha criticado que "todavía está pendiente que el consejero de Interior del Gobierno de Navarra, Javier Caballero, explique las actuaciones que se comprometió a realizar ante los anteriores ataques realizados en Baztan y Bortzirik".

Por último, Jiménez ha puesto de relieve la "facilidad y normalidad con que la Falange Española ataca y amenaza a ciudadanos e instituciones y concurre con toda normalidad a las elecciones, como se pudo constatar en las ultimas elecciones europeas, estando sus papeletas en todas las mesas electorales".

Según ha concluído, este hecho "deja en evidencia las diferentes varas de medir que el Estado y el sistema establecen en relación a quienes comparten o no el sistema establecido".

Público

Continúan los fascistas actuando en Navarra: Aparecen amenazas de muerte de la Falange al alcalde y ediles de Arbizu









El consistorio sakandarra denunciará los hechos y quiere pedir explicaciones en el parlamento foral

El Ayuntamiento de Arbizu recurrirá a la vía judicial, personándose como acusación particular, para denunciar las pintadas firmadas por la Falange y realizadas la noche del pasado miércoles en la fachada de la casa consistorial del municipio en las que se amenaza de muerte al alcalde y tres concejales de este consistorio.

Así se decidió el lunes en un pleno extraordinario cuyo único punto era la denuncia de estas pintadas. Mendi, Balda, Iriarte, Araña. Orain zelatan. Bier ilgo zittuztegu (ahora os vigilamos, mañana os mataremos) apareció escrito a un lado de la puerta principal, además del símbolo falangista del yugo y la flechas. En el otro lado de la fachada se puede leer Otxaportillo 1936. Gora Barandalla! . Este último era el jefe del tercio de requetés de Etxarri Aranatz durante la Guerra Civil.

Asimismo, el pleno de Arbizu decidió ampliar la comparecencia que se solicitará en el Parlamento de Navarra para pedir responsabilidades por "el secuestro, torturas y amenazas a Alain Berastegi", vecino de esta localidad, según señaló el alcalde de Arbizu, Jesús Mari Mendinueta. Así, ahora también se solicitarán explicaciones sobre estas amenazas de muerte. Para Mendinueta, "no son hechos aislados fruto de la casualidad, forman parte de una estrategia", señaló.

Ayer, cargos electos de Sakana arroparon a los ediles de Arbizu, denunciaron "el ataque fascista" al tiempo que les mostraron su apoyo y solidaridad. Según dijeron, "los fascistas de ayer y de hoy actúan con la misma impunidad contra quienes defienden la libertad y los derechos de la ciudadanía. Antes contra la República y el marco de libertades para la ciudadanía y los pueblos que promulgaba y ahora contra el movimiento independentista vasco. Tampoco han cambiado las cosas, en la actitud del Estado de negar a Euskal Herria y sus derechos en estos 70 años". Según agregaron, "en nada van a cambiar estas amenazas, ni nuestro compromiso con la resolución del conflicto político y la apertura de un escenario democrático en el que todos los proyectos puedan ser defendidos y materializados".

Estas pintadas falangistas se realizaron tres días antes de las aparecidas en tres bares de Pamplona y en varios monumentos dedicados a la memoria histórica.
diario de noticias