3 de septiembre de 2009

Togliatti y los últimos días del PCE en 1939









Sobre la famosa reunión en el aeródromo de Monóvar, la versión de Tagüeña no es del todo precisa , porque él no está presente en la reunión del Buró Político donde Togliatti formula la célebre pregunta a Lister y Modesto sobre si era posible mantener la resitencia, dado que Tagüeña no pertenece a este órgano, si no a la Comisión ejecutiva de las JSU. En cambio, Pedro Checa, como responsable de organización, sí está presente, y en el informe que eleva a la dirección del partido en junio de 1939 dice lo siguiente:

"A la noche [del 6 de marzo] celebramos una reunión del Buró Político en el aeródromo de Monóvar. Asisten Uribe, Delicado, Alfredo, Angelín, Modesto, Líster, Castro, Delage, Benigno, Melchor, Moix y yo.Checa abre la reunión y plantea tres puntos (…) que son: Primero, posición del Partido ante la Junta de Defensa; segundo, evacuación de camaradas; tercero, dirección del Partido (…) Interviene a continuación Alfredo, que lo hace con más amplitud en torno a estos tres puntos; a continuación todos los camaradas que participan en la reunión sin aportar nada nuevo desde el punto de vista práctico (…). A una consulta que Alfredo hace a los camaradas militares sobre si el Partido tenía fuerza para hacerse con la situación, todos ellos contestan que no, en absoluto. Lister dice que no solo ahora, pero jamás la tuvo el Partido solo, para ello".

Es decir, la pregunta no es inespecíficamente "si el PCE había desaprovechado alguna ocasión de tomar el poder", si no si el partido podía o no, en ese preciso momento, revertir la situación con sus propias fuerzas. Así lo plantea el propio Togliatti en su informe de fecha 21 de mayo del 39 (y lo ratifica Stepanov, con alguna variante, en su informe sobre las causas de la derrota republicana):



"Plantée a Modesto y a Líster la cuestión de si consideraban posible, militarmente, volver a hacerse con la situación. Ambos respondieron que no era posible y que el partido, solo y privado del apoyo del gobierno, no podía hacer nada".

Evidentemente, Togliatti se estaba arropando en el dictamen de los supuestos "expertos" militares del partido para condonar la decisión de levantar el vuelo por parte de la mayor parte de la dirección del PCE, pero ¿realmente no había otra posibilidad? Otros testimonios coetáneos plantean una situación que pudo haber sido muy distinta. El jefe del XIV Cuerpo de guerrilleros, Domingo Ungría, junto con "El Campesino", Pedro Padilla y Valentín González relatan en su informe:

“Durante la noche [del 5 de marzo] tuvimos varios enlaces con el camarada Hernández a través de los cuales se iba perfilando cuál debía ser nuestra actuación y durante este tiempo se hizo un plan de ataque combinado con tanques, infantería y un tren blindado que disponía de cañones de 8,8 y que situado en un punto estratégico le habríamos de utilizar como artillería. La operación preveía un orden de aproximación simultáneo y dos direcciones de ataque fundamentales que tenían como objetivo tomar el grupo de Ejércitos y apoderarse de Valencia. Al frente de las fuerzas que atacarían el Grupo de Ejércitos irían El Campesino y González, y con las segundas Buitrago y V. García.

En la madrugada del día 6 Hernández dio por teléfono la señal convenida para hacer el orden de aproximación, la orden fue transmitida a tanques dándole el punto de concentración y la infantería fue alertada y terminada de armar con fusiles ametralladores, el tren recibía orden de salir de Levante y situarse en el punto convenido. Una hora más tarde aproximadamente se recibió orden de Jesús por conducto de Montoliú de suspender la maniobra, así pues hubo que transmitirla a Tanques y el tren que ya tenían el material en camino y que hubieron de volverse a sus bases de partida".

La detención del contragolpe se debió a las conversaciones mantenidas entre la dirección del PCE en Levante, encabezada por Hernández, y el general Menéndez, poco favorable en principio a perseguir a los comunistas. Francisco Ciutat, teniente coronel jefe de Operaciones del Ejército de Levante, redacta su informe en Paris, el 3 de mayo de 1939. En él recoge el planteamiento de las negociaciones con Menéndez, sin abandonar la advertencia del recurso a la fuerza si no se alcanzaran las reivindicaciones del partido:

“Llegamos al chalet donde estaban Jesús Hernández, Palau, Larrañaga, Pérez, Francisco Ortega, Manuel Cristóbal y otros (…) Se informó de la situación y acuerdos tomados con Menéndez (…) Luego de alguna discusión, examinando todos los extremos conocidos de la situación general, la delegación del CC de nuestro Partido acordó:

1/ Estimar conveniente las condiciones fijadas en el acuerdo con el general Menéndez.

2/ que era necesario que se mantuviesen los acuerdos, sin permitir que se tomase ninguna medida de represalia contra el XXII CE, cuyas fuerzas debían mantenerse en los lugares que ocupaban (cortando la comunicación Valencia- Madrid por Cuenca), pero a las que el P. ordenaba no impedir hasta nueva orden el movimiento de vehículos por la carretera, oponiéndose solo a todo desplazamiento de fuerzas. Es decir, sin retirarse de las posiciones ocupadas por las fuerzas del Partido, evitar hasta las 14.00 toda acción ofensiva por nuestra parte.

3/ estudiar un plan de acción conjunto de acción combinada de las fuerzas militares del Partido. Este plan debía ser puesto en ejecución al expirar el plazo fijado (las 14:00 del 10/3).

[Las Unidades bajo la dirección inmediata del Partido eran: División 19, al mando de Juanín, en Tarancón; Agrupación Toral, en Ciudad Real; XXII CE, al mando de Ibarrola, de las que las brigadas 206, 277 y 223 al mando de Artemio Precioso habían sido enviadas a Cartagena; División de tanques, con base en Calasparra; División 15 del XXI Cuerpo de Ejército]. El plan del Partido consistía en disponer las fuerzas referidas de tal modo que pudieran ser lanzadas sobre Madrid para aplastar a la Junta o sobre la zona del litoral levantino entre Valencia y Cartagena para asegurar sólidamente los puertos. Se preveía también la ocupación o bloqueo de Valencia (aunque) el ataque a Valencia se consideraba inoportuno, era una operación que habría de ser lenta y costosa (...) En resumen, de las 11-12 divisiones que había en Levante podía contarse rápidamente con la 15 y la de Tanques".

Parece, pues, que sí existían fuerzas suficientes para parar el golpe y condicionar en una medida ciertamente eficaz la política del Consejo de Defensa en Levante, mientras en Madrid se le acorralaba en el búnker del Ministerio de Hacienda. La cuestión, entonces, era si eso interesaba ya a Togliatti y a quienes le transmitían las directrices. Muestra de por dónde iban los tiros lo recoge el informe de Fernando Montoliú, comisionado por Hernández para negociar con Miaja en Madrid:

“[Fuimos a ver a los consejeros soviéticos y] si mal no recuerdo, Hernández habló de aplastar a la Junta, sin embargo el tovarich con mucha calma planteó una serie de cuestiones y entre ellas que yo me acuerde eran aproximadamente estas:

…Veamos: ¿qué fuerzas se han sublevado? ¿Con quien contamos? ¿Cómo se encuentran nuestros camaradas? ¿Qué posiciones ocupan? Estas y otras varias cuestiones fueron planteadas relajadamente y calmosamente. La conclusión primera fue aproximadamente la siguiente:

¿Qué hacer y que posición toma el gobierno legal ante tal situación? Esta es una de las primeras cosas que debemos saber. Qué actitud debe tomar el Partido. Lo primero es conocer el estado de cada una de las fuerzas en presencia. Hay que poner en movimiento el Partido. Hay que conocer más detalles.

En cuanto a los camaradas del Partido coincidimos todos que en general sus unidades querían continuar la lucha. No recuerdo en qué momento preciso apareció Larrañaga. Con todos los elementos que teníamos en mano volvimos a casa de los tovarich a eso de las cinco de la tarde. Si mal no recuerdo ello ya habían tomado contacto con Madrid y tenían una idea aproximadamente exacta de cómo se encontraba la situación. Al entrar en la habitación el camarada responsable de los consejeros leía la Historia del Partido, el resto recogía y quemaba papeles, otros preparaban maletas.

(…) El general volvió a preguntar: ¿qué actitud era la del gobierno legal? Se discutió un buen rato (…) me acuerdo que dijo: Hay que tomar contacto a todo precio con el gobierno. Por intermediación de sus subalternos se consiguió tomar contacto con Negrín y si mal no me acuerdo con Uribe que se encontraban en un aeródromo preparados para salir de España

[Conversación con Negrín]

-Hernández: Señor presidente ¿qué hacemos?

-…espere un momento, que estamos discutiendo; por el momento nada, dijo Negrín.

-H: Bueno es que aquí la situación la tenemos de la mano y si Ud, lo ordena podemos aplastarlos.

-El gobierno está reunido para ver qué actitud se adopta, prosiguió Negrín.

De esto es de todo lo que me acuerdo.

Terminada la conferencia telefónica Hernández sugirió la idea de “aplastarlos”. El general que había cerrado el libro tardó en responder y después de reflexionar dijo aproximadamente estas palabras: Hay que tratar de ver claro, Hernández. La junta está constituida por todos los partidos y fuerzas que fueron nuestra aliadas. El gobierno de Negrín no quiere luchar. El Partido se encuentra solo y aislado. En estas condiciones no podemos enviar nuestras fuerzas a la lucha. Luchar en dos frentes contra el franquismo y contra la Junta constituida por los socialistas, anarquistas y republicanos es una tarea superior a nuestras fuerzas. En estas condiciones, los sublevados apareceríamos nosotros ante los ojos del pueblo. A mi forma de ver lo que hay que hacer es tratar de llegar a un acuerdo con la Junta. Llegar con ellos a un compromiso. Tratar de salvar el Partido y el Ejército.

Esto es mal reflejado lo que dijo este tío y con estas ideas salimos de su casa no volviéndolos a ver más (al menos yo)".

No había, por parte soviética, mayor interés en prolongar la agonía de la República española. Y, a pesar de contar con una fuerza militar no despreciable, el "Partido de la resistencia" es inducido a arrojar la toalla. Vuelve a hablar Ciutat:

"Cerca de las 20:00 del día 10, informados los camaradas que representaban la dirección del P. del estado de la situación y estudiada esta, se llegó a conclusiones que creo poder resumir así:

A. No hay datos exactos de la situación en Madrid que la Junta dice haber dominado por completo.

B. Se observan síntomas de debilidad en las unidades del XXII CE.

C. La primera respuesta de la Junta trasmitida por Matallana es insatisfactoria y poco concreta, pero constituye un paso favorable.

D. Dado el estado moral de las fuerzas era necesario o precipitar rápidamente los acontecimientos o restituirla a la normalidad. De otro modo había peligro de que se descompusiera rápidamente.

E. Los objetivos de la lucha armada en el momento aquel pudieran consistir en:

- apoderarse del poder.

- libertar a los camaradas presos y asegurar la evacuación de los cuadros del partido y de los leales ocupando los puertos y asegurándose su defensa. Con eso impedir que la Junta entregara a los comunistas a Franco.

La liberación de los camaradas presos se consideraba como un objetivo necesario e imprescindible.

En relación con los objetivos máximo y mínimo se consideraba:

1- la conquista del poder no tenía ya objeto pues se había llegado a una situación después de la traición de la Junta y de la huída de la Flota, en que toda resistencia sería estéril y el enemigo no parece dispuesto a conceder ninguna condición favorable en la paz que se busca. No interesa políticamente al Partido que bajo un gobierno comunista se desarrollen los últimos acontecimientos de la descomposición y de la derrota militar ya inevitable.

Es preferible que los traidores suscriban con su nombre ante la Historia el periodo vergonzoso a que han llevado a la República. Es por el contrario de interés para el Partido no tener nada que ver con las jornadas de claudicación, quedando completamente a salvo de responsabilidades históricas que pudieran debilitar en el futuro el prestigio del partido cuya historia militar durante la guerra quedaría indeleblemente unida a la defensa de Irun, a la epopeya de Madrid, a la resistencia del Norte, a la victoria de Teruel, a la defensa de Valencia, a la gran batalla del Ebro. No interesa al partido intervenir en la derrota.

Para lograr el objetivo mínimo no era ya absolutamente necesaria la lucha armada (…) En el chalet, Uribes entró en un cuarto donde estaba al parecer Alfredo con Hernández (…) Al cabo de un rato bastante largo, salieron Hernández y Uribes y el primero expuso poco más o menos lo que cabo de resumir. No hubo objeciones… Como dije antes, en aquella reunión que presidió Hernández estuvieron presentes Francisco Ortega, J.A Uribes, Manuel Cristóbal, Jesús Larrañaga, Palau, González, Pérez, Recadero, Ciutat y Segis. Alfredo no asistió a la reunión, aunque me dijeron que estuvo reunido previamente con Hernández, Uribes y otros. Yo no puedo asegurar si ví o no personalmente aquella noche Alfredo en el chalet”.

Al parecer, Togliatti había retomado las riendas y reconducía la situación, bordeando cualquier tentación resistencialista. No me resisto a transcribir lo que quizás fueron sus últimas directrices en España, según el informe de Montoliú, bastante alejadas, por cierto, de la solemnidad de las grandes citas:

“Bueno, camaradas, el momento de separarnos ha llegado. Vuestra misión es manteneros al frente del Partido mientras haya hombres en pie de guerra. Después, tratad de salvaros si podéis”. Togliatti habló de la manera de llegar a pie hasta Francia y con su habitual tranquilidad y siempre del mismo carácter indicó una serie de caminos a seguir. Lo que más me acuerdo es que con frecuencia decía “por el Priorato” Es la primera vez que yo oía hablar del Priorato.

Y se puso a explicarnos toda una técnica de cómo se podían coger las gallinas de un gallinero sin despertarlas. Entre broma y serio dijo aproximadamente lo siguiente: “Las gallinas cuando duermen están subidas en unos palos. Si entras y tratas de cogerlas se despiertan y hacen mucho ruido. Las gallinas no pueden dormir con nada encima de las patas, luego entonces, sin alumbrar, sin ruido y muy despacio hay que ponerlas una mano encima de la pata y automáticamente y sin despertarse saca sus patas para ponerse encima de la mano”. Después, y sonriendo, hacía el gesto de meter la cabeza de la gallina debajo del sobaco”.
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Chile homenajea a los exiliados españoles que viajaron en el barco de Neruda






Chile homenajea a los exiliados españoles que viajaron en el barco de Neruda
Se cumplen 70 años de la llegada de los más de 2.300 refugiados embarcados en el
La presidenta de Chile Michelle Bachelet ha valorado la contribución que los exiliados republicanos españoles hicieron a su país, en la celebración del 70 aniversario de la llegada del barco Winnipeg con unos 2.366 refugiados procedentes de la península ibérica.

La presidenta ha denunciado las injusticias a las que tuvieron que hacer frente los exiliados de la guerra civil española (1936-1939) durante la conmemoración celebrada hoy en la casa presidencial de La Moneda, enmarcada en una semana de actos conmemorativos.

"Fue muy alto el costo humano de no poder convivir en la libertad y en la diversidad", ha señalado la presidenta, quien se ha referido al final de la guerra civil española como un período de dictadura "que dejó una huella muy profunda de intolerancia y de persecución".

Bachelet ha señalado la importancia de que, pasados los años, se luche por garantizar los derechos humanos, y ha expresado su satisfacción de que "España sea hoy un país moderno, democrático, progresista, en el que conviven todas las corrientes culturales, políticas y religiosas".
El barco de Pablo

Además, ha elogiado el papel del poeta Pablo Neruda y del gobierno chileno de Pedro Aguirre Cerdá (1938-1941), que en 1939 organizaron ese viaje para ofrecer a más de 2.300 republicanos un futuro fuera de los campos de concentración franceses donde miles de exiliados se refugiaban.

A la ceremonia asistieron unos cuarenta pasajeros del Winnipeg que fueron recibidos con un emotivo aplauso por las autoridades chilenas, por el embajador español en Chile, Juan Manuel Cabrera, y por representantes de diversos organismos internacionales.

El viaje se organizó para ofrecer un futuro mejor a los republicanos que vivían en los campos de concentración de Francia

La cita ha comenzado con los discursos de los historiadores Jaime Ferrer y Julio Gálvez que relataron la historia de la travesía del Winnipeg y destacaron el aporte de los pasajeros del carguero francés a la cultura, el arte y el desarrollo industrial y comercial de Chile.

En el acto han participado un coro catalán y un grupo de sevillanas, y en él se ha exhibido un documento audiovisual con fotografías, dibujos y vídeos de la guerra civil española, los republicanos en el exilio y la travesía del Winnipeg.

En la proyección se ha incluído el relato de Agnes América Winnipeg Alonso, una mujer que nació durante la travesía del carguero, perteneciente al Partido Comunista francés.
Un viaje sin retorno

Pablo Neruda conoció la situación de los refugiados españoles en campos de concentración franceses durante su etapa de cónsul chileno en Barcelona y Madrid.

A su regreso a Chile, en 1937, convenció al entonces presidente Pedro Aguirre Cerda para fletar un barco para trasladar a algunos refugiados a Chile para ofrecerles una vida mejor.

En 1939, el poeta viajó a Francia con este propósito, donde recibió miles de solicitudes de españoles refugiados que querían embarcarse en el Winnipeg rumbo al continente americano.

Ayudado por el ex gobierno republicano español, Neruda seleccionó las familias de refugiados que partieron desde el puerto Trompeloup-Pauillac, cerca de Burdeos, el 4 de agosto de 1939. Llegó a Chile un mes después con miles de pasajeros que no tuvieron la oportunidad de regresar a su patria.

Una de ellas fue Elvira Alonso, que a los doce años se embargó junto a su familia en el carguero, cuyas literas eran un lujo comparadas con los montones de paja sobre los que dormían en los campos de concentración, y aún hoy recuerda que lo primero que encontró al llegar a Chile fue "paz".
Desmontando mitos

Los exiliados Víctor Pey y Roser Bru, y los historiadores Jaime Ferrer y Julio Gálvez, participaron en una charla para desmentir varias de las leyendas que circulan en torno al Winnipeg y sus tripulantes en la que, además, contaron anécdotas de su viaje a Chile junto a alrededor de 2.300 refugiados más.

En contra de algunas versiones que salieron publicadas, el historiador Julio Gálvez ha afirmado que en el barco "sí embarcaron muchos anarquistas", hecho que fue corroborado por uno de los asistentes al acto, quien se identificó como el hijo y nieto de anarquistas que viajaron en el Winnipeg.

El historiador ha señalado que algunas publicaciones, basadas en el libro El éxodo, de Solano Palacios, un anarquista que viajaba en el Winnipeg, señalaron la ausencia de anarquistas en el barco. A pesar de que hay documentos que certifican que Neruda prefería que no hubiese anarquistas a bordo, el listado de pasajeros incluyó a muchas personas de esa ideología, ha indicado Gálvez.

El historiador ha señalado que Solano escribió una visión politizada de la travesía, donde calificaba a las mujeres que fumaban de "prostitutas" y a los veintitrés miembros de la tripulación chilena del Winnipeg de "borrachos".

Los historiadores Jaime Ferrer y Julio Gálvez afirmaron que en el Winnipeg viajó "gente de todas las regiones de España" y con "oficios de todo tipo", pertenecientes a hasta 33 movimientos y partidos políticos distintos, según las fichas de los pasajeros que se encontraron.

Víctor Pey, pasajero del Winnipeg, ha contado su salida de España y ha señalado que "entre 300.000 y 500.000 personas" se agolparon en la frontera entre España y Francia huyendo del dictador Francisco Franco. "Yo y mi hermano atravesamos los Pirineos con una brújula durante tres días y tres noches de invierno", ha agregado.

La pintora Roser Bru ha declarado que el Gobierno chileno pidió que entre los pasajeros del Winnipeg se encontraran profesionales de todo tipo, con el fin de que pudiesen aportar conocimientos al pueblo chileno, y descartó que solo hubiese gente afiliada al Partido Comunista.

Público

Los espías vascos que operaron en la Argentina









La publicación de papeles secretos de los nacionalistas vascos permite ahora reconstruir la bizarra historia de la red de espionaje que operó en nuestro país al servicio de Washington durante la guerra europea.
Las aventuras de espionaje del Partido Nacionalista Vasco (PNV) en los años de la Segunda Guerra Mundial revelan una alta dosis de ingenuidad política. La inexperiencia, unida a la sobrevaluación que los vascos hacían de su propio papel en la historia de Europa, los comprometió en episodios que no pudieron controlar. Finalmente, los mejores cuadros de los Servicios Vascos, como denominaron a su red de espías, terminaron a las órdenes de la CIA que, por su parte, también traicionó al más incondicional de todos los agentes vascos, Jesús de Galíndez, y lo dejó en las manos del dictador dominicano Rafael Trujillo, quien lo hizo asesinar.

Los vascos se encontraron en una posición incómoda desde el mismo comienzo de la guerra civil española.

Católicos a ultranza y anticomunistas fueron bombardeados sin piedad por la aviación de Francisco Franco y sus líderes religiosos perdieron la vida ante los pelotones de fusilamiento, tan católicos y anticomunistas como ellos mismos.

La formación del espionaje vasco, según el historiador Ludger Mees, fue impulsada por la necesidad de "compensar la insignificancia de los vascos en el marco de la política internacional, en el cual se trataba de conseguir la confianza y simpatía de los Aliados para vencer a Hitler y después a Franco".

Al principio los vascos se establecieron en París, pero al poco tiempo los alemanes ocuparon la ciudad y se apoderaron de sus archivos. Casi todos los miembros de la red dentro de España cayeron presos en los días posteriores, ya que los nazis entregaron a Franco la documentación capturada a los vascos.

A partir de ese momento, los dirigentes del PNV se refugiaron en las colonias vascas de América latina y buscaron el respaldo logístico y económico de Estados Unidos y Gran Bretaña.

En nuestro país se produjo una movilización de la comunidad para favorecer la radicación de los fugitivos vascos, tanto de los que procuraban salir de España como de los que se habían establecido momentáneamente en Francia antes de que fuera ocupada por el ejército nazi. El presidente Roberto Ortiz, un descendiente de vascos, reconoció ya en 1940 a un comité de personalidades argentinas y españolas como intermediario para la rápida entrada de los que emigraban de Europa, con la garantía de que no tuvieran antecedentes comunistas.

La avalancha de vascos hacia el puerto de Buenos Aires dio lugar a urgentes necesidades económicas que los centros regionales no estaban en condiciones de asumir de un día para otro. A comienzos de 1941, el respetable empresario vasco Ignacio Burundarena lanzó un llamado "a 100 vascos o sus descendientes para que aporten una cuota de 50 pesos mensuales durante un año". A pesar del entusiasmo de los primeros momentos, los resultados económicos de la colecta no fueron los esperados.



En esa situación humanitaria y financiera tan crítica se concretaron las alianzas de inteligencia de los vascos con los servicios secretos británicos y norteamericanos.

En 1946, los agentes vascos recibían toneladas de explosivos de sus contactos norteamericanos para cometer actos de terrorismo dentro de España. La hipótesis de los vascos según la cual primero caería Hitler y después Franco, entretanto, tocaba su fin.

Comenzaba una nueva etapa y el hombre de los Estados Unidos cerca de los vascos fijó las nuevas reglas de juego. "La única condición que el agente norteamericano puso fue que no hubiera ninguna interferencia de los comunistas", dice un informe confidencial de entonces.

La colaboración con la CIA dividió a los líderes vascos, sobre todo a partir del momento en que "el comportamiento de los norteamericanos, que buscaban cada vez más descaradamente en Franco a un nuevo aliado anticomunista, acabó definitivamente con un largo sueño de los nacionalistas vascos".

Uno de los fundadores de la red, José María Lasarte, que residía en forma permanente en Buenos Aires y que había impulsado la colaboración con la CIA, terminó apartándose de la política aunque mantuvo en el plano personal su relación con el más importante de los agentes vascos al servicio de la inteligencia norteamericana. Este, el profesor de la Universidad de Columbia e historiador Jesús de Galíndez, terminó secuestrado y asesinado en Nueva York por orden del dictador dominicano Trujillo, a quien había servido como propagandista.

Lasarte dejó testimonios escritos de su malestar por la dirección política que tomaba el trabajo que realizaban los espías vascos en Buenos Aires. En un informe del consejero legal de la Embajada de los Estados Unidos en nuestro país, Francis E. Crosby, dirigido a la oficina central del FBI, el diplomático deja constancia de la protesta de Lasarte ante su pedido de que "les entregara una lista completa de sus contactos y fuentes de información, así como los detalles del funcionamiento de su organización, alegando su temor a que esta información cayera en manos equivocadas, como había ocurrido una vez en Francia, con resultados desastrosos". Lasarte le entregó a Crosby una copia de una carta que le había enviado al presidente de los nacionalistas vascos, José Antonio Aguirre, acompañada con un informe general de la labor cumplida en la Argentina. De paso, Lasarte le hizo saber a Crosby su disgusto por la reducción del subsidio de 2.000 dólares a solamente 1.500, que la organización recibía del presupuesto de inteligencia de los Estados Unidos.

Para Lasarte, los espías norteamericanos habían confundido el papel que jugaban los vascos. La red "no es un grupo de individuos agentes suyos, sino el servicio de información de una organización patriótica que trabaja creyendo servir a una causa común de la libertad", escribió amargamente. Y sobre la cuestión del dinero, agregó que "el aspecto económico no puede preocupar a los amigos, para quienes el volumen de su presupuesto tengo la seguridad de que es una verdadera insignificancia".

Lasarte había construido en Buenos Aires una red también con los nacionalistas gallegos y catalanes y administraba el flujo de informaciones antes de transferirlas a los contactos de la CIA. Sin embargo, uno de los operadores de la red descubrió que los activistas comunistas de una gran fábrica de Bilbao fueron detenidos porque los norteamericanos habían pasado a la policía franquista los datos contenidos en un informe preparado por los nacionalistas vascos. "El Partido Nacionalista Vasco estaba siendo utilizado por la política exterior de los Estados Unidos y no para la liberación de Euzkadi", afirma el historiador español Gregorio Morán.

El rapto de Galíndez y su cruento crimen, en 1956, puso sobre aviso a los vascos: estaban corriendo graves riesgos porque el viraje de Estados Unidos hacia Franco dejaba sus secretos a merced de éste y su policía, que mantenía vínculos técnicos estrechos con gobernantes anticomunistas como Trujillo.

Aunque en los primeros momentos los vascos se resistían a considerar a Galíndez como un agente del espionaje norteamericano, en los años siguientes a su asesinato surgió ese perfil indeseable. En un libro de memorias, titulado The president''s Private Eye (El ojo del Presidente), el espía norteamericano jubilado Tony Ulasewicz sostiene que Galíndez recibió y distribuyó en América latina entre 1950 y 1956 más de un millón de dólares a miembros de la red de los vascos. Ulasewicz tuvo a su cargo la investigación sobre el misterioso secuestro de Galíndez y llegó a la conclusión de que "era, en realidad, un pagador de agentes de la CIA camuflados dentro de la resistencia vasca que operaba en secreto en América latina".

En la historia del PNV el destino de los Servicios Vascos en la Argentina se pierde a partir de 1973, por lo menos según los datos del historiador Ludger Mees.

Es posible que los últimos miembros de la red, prácticamente dedicada en esos años exclusivamente a investigar a los comunistas latinoamericanos, se hayan refugiado en la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA), cuyo director, el vasco Andoni Astigarraga, había sido uno de los fundadores de los Servicios Vascos en Buenos Aires.













ERC pide al Congreso que "revoque" los títulos nobiliarios del franquismo





Para ello, los republicanos catalanes presentan una proposición no de ley a través del grupo parlamentario de ERC-IU-ICV

ERC pretende que el Congreso de los Diputados pida al Gobierno la revocación de los honores y condecoraciones que el Estado concedió a Franco y que anule todos los títulos nobiliarios concedidos por el dictador.

Para ello, los republicanos catalanes han presentado una proposición no de ley a través del grupo parlamentario de ERC-IU-ICV con el objeto de que la Comisión Constitucional de la Cámara Baja aborde la revocación de "honores y condecoraciones" a Franco y a los "colaboradores con el régimen dictatorial".

En su exposición de motivos, ERC recuerda que el Estado "sigue reconociendo condecoraciones y honores" no sólo a Franco, sino a su familia y a "destacados falangistas y militares golpistas" como Mola, Moscardó, Queipo de Llano, Primo de Rivera, Onésimo Redondo, Luis Carrero Blanco o la esposa del dictador, Carmen Polo.

La potestad de Franco
Además, explica que desde 1948 Franco "se arrogó la potestad de otorgar títulos nobiliarios" y hasta la aprobación de la Constitución distinguió a personas que participaron en el golpe de Estado de 1936 o que colaboraron con el régimen franquista.

Desde 1948 Franco "se arrogó la potestad de otorgar títulos nobiliarios"
Considera ERC que el Estado, a través de la Ley de Memoria Histórica, declaró "la injusticia e ilegitimidad de la represión" y el derecho a una reparación de quienes la padecieron y no puede "mantener condecoraciones y honores a los golpistas y represores".

Por ello plantea que el Congreso inste al Ejecutivo a revocar todos los honores y condecoraciones reconocidos a Franco, así como los concedidos antes de la aprobación de la Constitución por los "méritos" obtenidos durante la Guerra Civil o por vinculaciones con la dictadura

Público

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La Transición obró el milagro de que personajes, que una noche se acostaron falangistas a la mañana siguiente se levantaran demócratas.







Mikel Arizaleta

“La Transición blindó el derecho al honor del fascismo español, dejando intacta su memoria, mientras que olvidó el derecho al honor y la restitución de las víctimas de la terrible y larga dictadura militar”, dice el profesor de historia Francisco Espinosa Mestre en su libro Callar al mensajero. La Transición obró el milagro de que personajes, que una noche se acostaron falangistas a la mañana siguiente se levantaran demócratas. Una muestra, de las muchas, en derecho es Antonio Pedrol Rius, presidente del Consejo General de Abogacía, decano del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid y Senador por designación real en 1977 y que tras el golpe de 1936 anduvo por el “sudoeste al servicio de la maquinaria judicial militar creada por los conspiradores”. Dedo del rey y de Franco. Sin duda que un estudio serio sobre el aparato judicial franquista y postfranquista de abogados y jueces, que colaboraron en los consejos de guerra sumarísimos de urgencia a través de las oficinas jurídicas de los gobiernos militares, dejaría al claro de qué hablamos en el estado español cuando hablamos de justicia, “único islote fascista tras la Segunda Guerra Mundial”.

Y fueron estos nuevos demócratas quienes destruyeron y esquilmaron los archivos, los fondos de documentación militar y policial, los documentos generados por la Administración del Estado, e impidieron el acceso a ellos, tratando de borrar el pasado y sus huellas criminales. Hoy ya nadie duda de que La Ley de Amnistía de 1977 fue una verdadera Ley de Punto Final de la Transición española, del atado y bien atado. La impunidad de los vencedores. En la transición española jugaron papel importante y fueron protagonistas personas abiertamente relacionadas con el golpe militar y la represión fascista. Es conocido que Rodolfo Martín Villa, falangista y ministro de la Gobernación en 1977, ordenó la destrucción de los archivos del Movimiento. Lo dice el profesor de Historia Hermes Tovar Pinzón: “… los estados en determinados momentos […] optan por prescindir de ciertos archivos o por tolerar el saqueo o abandono de los mismos”. Para no mirar atrás.

En diciembre de 2008 el Gobierno socialista anunció la creación de una oficina para las víctimas de la guerra civil y la dictadura, que supuestamente elaboraría el protocolo de actuación para las exhumaciones, en agosto de 2009 todavía no ha sido creada. El pleno del Senado del 11 de marzo de 2009 rechazó con los votos socialistas y peperos la reforma de la Ley de Memoria Histórica para que fuera el Estado quien directamente corriera con los gastos de localización, identificación y exhumación de los restos de las personas, que todavía hoy permanecen desaparecidas. Porque digamos claramente: hoy siguen siendo muchos los desaparecidos, los enterrados en acequias y caminos con el tiro de gracia en su cabeza, y sigue siendo normal, a la vez que delatora, la inacción judicial ante la aparición de restos humanos en fosas comunes; son muchos los jueces que se niegan a personarse en el lugar de los hechos, a identificar los cadáveres e incluso a tomar declaración a testigos o personas que pudieran aportar alguna luz al respecto. La Audiencia Nacional no ha movido un dedo ante los crímenes contra la humanidad cometidos durante el golpe de Estado y la dictadura franquista.

En el estado español han vivido y siguen viviendo lujosamente criminales de guerra fascistas. León Degrelle ilustra la colaboración institucional del estado español y sus aparatos con el crimen y el mundo fascista: León Degrelle, oficial de las Waffen SS, condenado a muerte por crímenes de guerra, se afinca en España desde 1945 hasta su muerte en 1994. Franco y sus amigos: Girón, Arias Navarro, Blas Piñar… y los tribunales de justicia le protegen en todo momento. La petición de extradición por parte belga no sirvió de nada y, para salvaguardarle, se le concedió la nacionalidad española. La justicia española decidió “no mirar atrás” salvo para defender el derecho al honor de los verdugos y represores franquistas. Se llevó a los tribunales a quien osó denunciar al verdugo con nombre y apellidos. Los tribunales de justicia metieron miedo al testigo oral mientras consentían y asistían impávidos a la destrucción del sumario escrito, delator del verdugo

El doctor en historia, Francisco Espinosa, narra un suceso llamativo. La periodista Mercedes de Pablos Candón, titular de muchos cargos y poca decencia, escribió en el 2005 el libro La hoz y las flechas: un comunista en falange. La lectura del mismo llama la atención de dos expertos en historia, José María García Márquez y Francisco Espinosa. La periodista relata el testimonio de un tal Juan Gila Boza, quien acusa a Antonio Martínez Borrego de delatar en 1948 a docenas de personas, que terminan en la cárcel. La periodista afirma que Juan Gila Boza es un topo comunista infiltrado en la Falange. Pero los historiadores, que conocen la causa judicial de Juan Gila y la existencia del sumario en el archivo militar, rebaten la exposición de la periodista Mercedes y desenmascaran al falsario Juan Gila Boza: no se trata de un comunista sino de “un medalla de la Vieja Guardia de Falange infiltrado en el PCE desde 1935 y que realiza tareas de espionaje durante la guerra”. Y además el libro de Mercedes contiene una grave acusación falsa: A Antonio Martínez Borrego, hombre inocente, se le acusa como delator de personas. Lo hacen saber a la periodista, y esta sigue en la impostura con el apoyo de Anaya y Prisa.

Lo que resulta inadmisible es que Juan Gila Boza haya blanqueado su pasado en el 2005 a costa de un inocente como Antonio Martínez Borrego con la ayuda de una periodista y el silencio atroz de la fiscalía y los tribunales de justicia. Es la justicia española y su silencio en la sala cuando se trata de criminales de guerra y falsarios.

Escriben Reyes Sedano, Diego Barcala y Eric López en el periódico Público bajo el título La justicia internacional saca los colores a España que “el terrorismo de Estado produce investigaciones judiciales en Brasil. La dictadura argentina cumple condena. Augusto Pinochet murió en Chile acosado por los jueces. Y Alemania acaba de anular las sentencias de los tribunales militares nazis. En cambio, para la justicia española, Franco y sus generales no cometieron ninguno de esos crímenes… Los familiares de las víctimas, juristas y ONG de prestigio e incluso la ONU reclaman a España que juzgue su pasado.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica reclamó el pasado domingo, día internacional de los desaparecidos, que España cumpla con lo firmado en 1992 en la Asamblea General de la ONU: "Los Estados actuarán (...) para contribuir por todos los medios a prevenir y a eliminar las desapariciones forzosas". La ONU, a través del grupo de trabajo sobre las desapariciones forzadas, se lo ha pedido sin éxito desde 2005, según reclama Amnistía Internacional.

El magistrado emérito del Tribunal Supremo, José Antonio Martín Pallín, explica por qué el Gobierno o los jueces deben colaborar en la investigación de las fosas: "Cuando escucho hablar, por ejemplo, de la fosa de Lorca veo la necesidad de recordar que son asesinatos extrajudiciales. Por tanto, los jueces que no investiguen podrían estar prevaricando al incumplir la ley actual de Enjuiciamiento Criminal, que exige al juez que reconozca los cadáveres y si luego decide que el caso ha prescrito, lo hará a posteriori".

La justicia española es una justicia que brilla por su ausencia y donde los verdugos y criminales de guerra han terminado amparados y sintiéndose seguros, mientras los asesinados siguen desaparecidos, enterrados en acequias y matorrales con unos tribunales mirando a otra parte. Por citar tan sólo un ejemplo: el que en el 2009 Roberto García-Calvo sea un magistrado del Tribunal Constitucional clama al cielo, y no sólo entre las gentes de Almería sino ante cualquier persona de cierta decencia, que conozca su pasado. Pero estamos hablando del estado español y su justicia, si bien hay gestos que delatan la categoría de los hombres y de los estados.

Kaosenlared

Franquismo y fascismo





POR GUILLERMO SAMANES OLLETA

E un tiempo a esta parte en Navarra se vienen sucediendo ataques organizados contra la memoria histórica. Me refiero a los ataques de grupos de ultraderecha contra el monolito en el monte Ezcaba en recuerdo de los presos republicanos fugados y asesinados en 1938 o las placas de Artica que recordaban a luchadores antifranquistas, sin olvidar el resto de incidentes.

Las personas que perpetran estos ataques son neofascistas; en otras palabras seguidores del anterior modelo de sociedad (de unos sobre otros) que tuvo el Estado en el régimen franquista. Muchas personas en nuestro país niegan hoy que el régimen de Franco fuera una dictadura fascista, y lo califican simplemente de Estado autoritario.

Para tratar de rebatir este tipo de posiciones voy a señalar las condiciones y características que sirven para señalar a un régimen como fascista.

En primer lugar tenemos los requisitos políticos que un régimen debe cumplir para ser considerado como fascista: subordinación del individuo al Estado, en otras palabras un Estado totalitario que pretende educar a toda su ciudadanía como ha de pensar o actuar. El siguiente punto es la supresión de las libertades individuales y del sistema democrático, cosa que el franquismo nadie puede poner en duda que hizo.



Otra característica esencial es la articulación social a través del principio de desigualdad. La supremacía de unos individuos sobre otros en este régimen. Las mujeres no podían tener una cartilla de ahorros sin autorización del marido o la prevalencia de los militares sobre los civiles.

Otro elemento nuclear del fascismo es el empleo de la violencia para conseguir determinados fines políticos. En esto la dictadura franquista no se queda a la zaga de otros regímenes fascistas europeos como el italiano. El régimen franquista asesinó en una proporción de mil a uno comparándolo con Mussolini, y su número de encarcelados fue similar al del nazismo alemán antes del comienzo de la segunda guerra mundial. Otro elemento en el que el franquismo sigue fielmente el modelo fascista es en la creación de una burocracia fiel al Estado nuevo, un buen ejemplo de ello seria el registro oficial de censores o el registro oficial de periodistas, donde Franco era el periodista número uno y después figuraba Serrano Suñer (el ministro del eje como se le conocía en los círculos de poder del régimen).

En el terreno económico a los Estados fascistas les caracteriza una óptica imperialista. Dicho en otras palabras, una nación superior tiene el derecho de aplastar a otras para obtener materias primas (según su forma de pensar) y mano de obra esclava. En 1940 la España Franquista ocupo Tánger, ciudad que quedo como zona internacional tras la conferencia de Algeciras de 1906 en el reparto colonial de Marruecos. O porque no mencionar la celebre frase por el Imperio hacia Dios. Otro aspecto a considerar es la megalomanía, la obsesión por las grandes obras, y Francisco Franco en eso tampoco se quedo atrás, baste recordar el gran numero de pantanos construidos o el Valle de los Caídos (construido cerca del sepulcro de los reyes de España), una obra faraónica, donde se produjo una gran mortalidad de prisioneros republicanos. Y para concluir, los sistemas fascistas participan de una visión de la económica a favor de la autarquía, la cual Franco, hasta no ver los pésimos resultados de la misma y poner al Estado al borde de la banca rota, no abandonó.

En la dimensión social el fascismo busca sus víctimas propiciatorias. Gente y colectivos a los que culpar de la situación de España. Así lo hizo Ramón Serrano Suñer al declarar ante la multitud el 24 de Junio de 1941 cuando textualmente afirmó "...no es hora de discursos. Pero si de que la falange dicte en estos momentos una sentencia condenatoria: ¡Rusia es culpable!..." Luego vino la División Azul.

El modelo de Estado fascista descansa sobre la Veneración por el máximo mandatario. Denominar al líder Caudillo o Führer, emplear la propaganda y la grandes concentraciones, como las que ocurrió con la llegada de Franco a Pamplona y su mitin en la Ciudadela Militar por aquel entonces.

Por lo tanto resulta evidente que el Estado totalitario que a golpe de asesinatos y represión impulsó el franquismo en España fue de naturaleza fascista.

Por ello un partido que pretende denominarse de centro, además de democrático, como es el PPN debería condenar el Estado franquista, y demostrar así por un mínimo de compromiso ético y político con la democracia.

Por ultimo, señalar que el conjunto de la ciudadanía deberíamos pedir la misma sensibilidad política y social para las víctimas de la dictadura franquista igual que para las del terrorismo de ETA. Y esto se hace anulando los juicios franquistas, que el Gobierno Zapatero y su partido no incluyeron en la Ley de Memoria Histórica, a pesar de las peticiones que la izquierda parlamentaria de IU-ICV realizó, y reconocerles que han sido un pilar fundamental para la construcción de la democracia en Navarra y el conjunto de España.
Diario de Noticias