4 de septiembre de 2009

Se presenta en Donostia la Asociación de Víctimas del Genocidio franquista







La Asociación de Víctimas del Genocidio, de la que forman parte más de sesenta personas, ha sido constituida recientemente en San Sebastián con el objetivo de reconocer a los que fallecieron en la capital guipuzcoana o se exiliaron durante el franquismo y "reconfortar" a sus descendientes.

El historiador y portavoz de esta nueva asociación, Mikel Egaña, ha informado hoy en una rueda de prensa de que los sesenta miembros con los que cuenta esta agrupación son hijos de donostiarras que fueron fusilados entre 1936 y 1937.

Ha explicado que la asociación pretende además que se hagan públicos todos los documentos oficiales con información sobre estos hechos históricos, así como "profundizar en el concepto de justicia" y lograr que los descendientes de estas víctimas se sientan "reconfortados", dado que actualmente "la sociedad está más sensibilizada" con este tipo de asuntos.

Egaña ha lamentado que la sociedad "todavía no ha sido capaz de valorar este genocidio en su justa medida" y ha anunciado que la asociación desarrollará una serie de actos en recuerdo de las víctimas el próximo día 12 al mediodía en la capital guipuzcoana.

El historiador ha recordado que San Sebastián contaba con 80.000 habitantes en 1936, cuando entraron las tropas de Franco en la ciudad, lo que provocó que "más de la mitad de la población" se exiliara hacia Vizcaya y Francia, por lo que únicamente quedaron entre 30.000 y 34.000 habitantes, de los cuales 385 fueron fusilados.

Ha señalado que casi 6.000 "gudaris" y milicianos donostiarras se alistaron en el ejército vasco para defender la república en esos años y 470 de ellos "fallecieron en el campo de batalla".

Otros 776 niños fueron exiliados en septiembre de 1936 hacia Francia, y en los años posteriores se trasladaron a Gran Bretaña, la Unión Soviética, Bélgica, Luxemburgo y Holanda, entre otros destinos.

Ha relatado asimismo que 21 donostiarras exiliados murieron en las cámaras de gas de los campos de exterminio nazis durante la II Guerra Mundial, y en el verano de 1937, cuando la capital guipuzcoana fue asediada por las tropas franquistas, murieron otras 17 personas como consecuencia de los bombardeos.

Ha indicado que en los años posteriores al fin de la guerra murieron 561 donostiarras más que sufrieron condenas de prisión prolongadas hasta 1958.

Egaña ha equiparado estas cifras con las del holocausto nazi que se produjo en poblaciones centroeuropeas durante la II Guerra Mundial y ha justificado así que la denominación de esta nueva Asociación incluya el término "genocidio".
EFE

EL SALVADOR - HOMENAJE AL PERIODISTA ASESINADO CHRISTIAN POVEDA







“LA PROFESIÓN PIERDE A UN HOMBRE DE FUERTES CONVICCIONES HUMANISTAS, JUNTO CON UN GRAN RIGOR PERIODÍSTICO”

En España, en Francia, en Latinoamérica y en otros lugares, toda la profesión lleva el luto de un compañero que ha pagado con su vida el precio de su trabajo al servicio de la información. Asesinado durante la noche del 2 al 3 de septiembre de 2009 en El Salvador, el documentalista franco-español Christian Poveda llevaba algún tiempo dedicando sus reportajes a las “Maras”, esas pandillas ultra violentas que operan en Centroamérica y ya mataron a otros colegas. Christian Poveda realizó una película sobre el tema “La Vida Loca” (Trailer : http://www.lafemme-endormie.com/vidaloca/), cuya salida en Francia está prevista para el 30 de septiembre de 2009.

Buen amigo de Christian Poveda, el periodista Alain Mingam, miembro del consejo de administración de Reporteros sin Fronteras, recuerda:

“Christian era hijo de republicanos españoles refugiados en Francia. Sus convicciones humanistas, que siempre mantuvo, también le venían de sus orígenes. Realizó reportajes en Chile bajo la dictadura de Pinochet, en Nicaragua y en El Salvador. Estaba muy comprometido con sus temas pero no era un hombre de ideas preconcebidas. Precisamente, sus ideas humanistas iban acompañadas con un gran rigor profesional. Tenía una conducta auténtica, una facultad increíble para meterse en el universo que grababa, en unos temas tan diversos como el Sida en Francia, el colectivo Ras l’Front o las Maras salvadoreñas. Para él, la fuerza del montaje superaba la fuerza del comentario. Así era como restituía la humanidad de individuos como los ‘mareros’, por muy monstruosos que fueran sus actos. La implicación personal de Christian en su tema le permitió incluso que las bandas se acercasen a él, con la esperanza de convertirlo en un ‘mediador’.”

MEDIOAMBIENTALISTA, diario online del Medio Ambiente

EL SALVADOR - HOMENAJE A CHRISTIAN POVEDA
03/09/09 | por Redacción | Sección: Sociopolítica

rsf

“LA PROFESIÓN PIERDE A UN HOMBRE DE FUERTES CONVICCIONES HUMANISTAS, JUNTO CON UN GRAN RIGOR PERIODÍSTICO”

En España, en Francia, en Latinoamérica y en otros lugares, toda la profesión lleva el luto de un compañero que ha pagado con su vida el precio de su trabajo al servicio de la información. Asesinado durante la noche del 2 al 3 de septiembre de 2009 en El Salvador, el documentalista franco-español Christian Poveda llevaba algún tiempo dedicando sus reportajes a las “Maras”, esas pandillas ultra violentas que operan en Centroamérica y ya mataron a otros colegas. Christian Poveda realizó una película sobre el tema “La Vida Loca” (Trailer : http://www.lafemme-endormie.com/vidaloca/), cuya salida en Francia está prevista para el 30 de septiembre de 2009.

Buen amigo de Christian Poveda, el periodista Alain Mingam, miembro del consejo de administración de Reporteros sin Fronteras, recuerda:

“Christian era hijo de republicanos españoles refugiados en Francia. Sus convicciones humanistas, que siempre mantuvo, también le venían de sus orígenes. Realizó reportajes en Chile bajo la dictadura de Pinochet, en Nicaragua y en El Salvador. Estaba muy comprometido con sus temas pero no era un hombre de ideas preconcebidas. Precisamente, sus ideas humanistas iban acompañadas con un gran rigor profesional. Tenía una conducta auténtica, una facultad increíble para meterse en el universo que grababa, en unos temas tan diversos como el Sida en Francia, el colectivo Ras l’Front o las Maras salvadoreñas. Para él, la fuerza del montaje superaba la fuerza del comentario. Así era como restituía la humanidad de individuos como los ‘mareros’, por muy monstruosos que fueran sus actos. La implicación personal de Christian en su tema le permitió incluso que las bandas se acercasen a él, con la esperanza de convertirlo en un ‘mediador’.”

Sin embargo, en 2008, la guerra entre los dos principales grupos de “Maras”, la “Mara 18″ y la “Mara Salvatrucha” provocó más de 3 700 víctimas a lo largo del año 2008. El nombre de Christian Poveda ya se añade a la larga lista de las víctimas de esta violencia (cf. ficha país).

Christian Poveda, de 54 años, fue encontrado sin vida, durante la noche del 2 al 3 de septiembre, con una bala en la cabeza, cerca de su vehículo, en una carretera situada entre Apopa y Tonacatepeque, en el cantón de Rosario, una región rural al norte de la capital. Según la policía, volvía de un rodaje en “La Campanera”, al este de San Salvador.

Recorrido de un hombre de riesgo

Christian Gregorio Poveda Ruiz nació en Francia el 12 de enero de 1955. Fue conocido como fotoperiodista con un reportaje sobre la lucha del Frente Polisario, en el Sahara Occidental. Más tarde, publicó muchos reportajes y documentales, presentados en festivales y difundidos por varias televisiones. Christian Poveda viajó por primera vez a El Salvador en los años 1980 para cubrir la guerra civil (1980-1992), como fotógrafo para el Time Magazine y como corresponsal de prensa para varios medios de comunicación franceses y otras agencias internacionales. En los años 1990 volvió a ir, interesado por el fenómeno de las bandas armadas. A su vez, cubrió las guerras de Irán, de Irak y de Líbano.

La Vida Loca

Difundido por primera vez en 2008, el documental “La Vida Loca” dedicado a la “Mara 18″ fue realizado por Christian Poveda tras dieciséis meses tratando con las bandas del barrio “La Campanera”, al este de San Salvador. Esas imágenes son ásperas, molestas: miembros de las bandas abatidos en mitad de la calle, cadáveres de adolescentes, parientes llorando encima de los ataúdes, mujeres con el rostro cubierto con tatuajes. Según los medios de comunicación locales, Christian Poveda fue testigo de siete homicidios durante el rodaje. Tres de los asesinados formaban parte de los protagonistas del documental y otros miembros de “Mara 18″, que aparecían en la película, fueron arrestados durante la realización de ésta.

“La Vida Loca” también es un testimonio crítico de los duros métodos empleados por la policía contra esa juventud perdida. Sutil, admite de las bandas aterrorizan pero también describe a los jóvenes mareros como unos seres cautivadores y representativos de las grietas de la vida familiar. Tiene como objetivo mostrar cómo las condiciones socioeconómicas, según él descuidadas, llevan a los jóvenes salvadoreños hacia el crimen. “Debemos entender por qué un niño de 12 o 13 años se une a una banda y entrega su vida por ésta”, declaraba Christian Poveda en una entrevista para el diario salvadoreño en línea El Faro. Ya difundida en varios países (España, México, Argentina, Alemania y Hungría), la película nunca salió en las salas de cine en El Salvador.

SI NO LO CONTAMOS , NO EXISTE

REPORTEROS SIN FRONTERAS

Ha fallecido Juan Camacho Ferrer, republicano y superviviente del campo de concentración de Mauthausen









Ha fallecido Juan Camacho Ferrer, republicano y superviviente del campo de concentración de Mauthausen
A Juan le fue adjudicada la matrícula nº 3.760. Realizó agotadores trabajos físicos, cargaba pesadas piedras de granito que tenía que subir por los 186 peldaños de la llamada Escalera de la Muerte.

El pasado 19 de agosto fallecía en Montevideo a los 90 años de edad, Juan Camacho Ferrer, uno de los últimos andaluces supervivientes de los campos nazis de exterminio. A pesar de su avanzada edad, Juan mantuvo hasta el final una vitalidad física y una lucidez intelectual insólitas. Durante estos últimos tres años viajó con regularidad desde Uruguay hasta Europa para asistir en mayo a los actos de conmemoración de la liberación del campo de Mauthausen (Austria), formando parte esencial de la expedición que cada año organiza desde España la Amical de Mauthausen con la presencia de ex deportados, familiares, amigos y jóvenes estudiantes. Juan será recordado por su entusiasta disposición y activa participación a la hora de testimoniar in situ su experiencia concentracionaria y por dedicar sus últimos esfuerzos a la memoria de tantos compañeros que dejaron sus vidas en aquellos recintos del horror.


Ha fallecido Juan Camacho Ferrer, republicano y superviviente del campo de concentración de Mauthausen
A Juan le fue adjudicada la matrícula nº 3.760. Realizó agotadores trabajos físicos, cargaba pesadas piedras de granito que tenía que subir por los 186 peldaños de la llamada Escalera de la Muerte.
CGT- Andalucía | Para Kaos en la Red | Hoy 13:14 | 100 lecturas
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Juan Camacho Ferrer

Superviviente de Mauthausen

(Gádor, Almería, 1919 – Montevideo, Uruguay, 2009)

El pasado 19 de agosto fallecía en Montevideo a los 90 años de edad, Juan Camacho Ferrer, uno de los últimos andaluces supervivientes de los campos nazis de exterminio. A pesar de su avanzada edad, Juan mantuvo hasta el final una vitalidad física y una lucidez intelectual insólitas. Durante estos últimos tres años viajó con regularidad desde Uruguay hasta Europa para asistir en mayo a los actos de conmemoración de la liberación del campo de Mauthausen (Austria), formando parte esencial de la expedición que cada año organiza desde España la Amical de Mauthausen con la presencia de ex deportados, familiares, amigos y jóvenes estudiantes. Juan será recordado por su entusiasta disposición y activa participación a la hora de testimoniar in situ su experiencia concentracionaria y por dedicar sus últimos esfuerzos a la memoria de tantos compañeros que dejaron sus vidas en aquellos recintos del horror.

Juan nació el 15 de febrero de 1919 en Gádor (Almería) pero muy pronto emigró con su familia a Francia en busca de las oportunidades que, por entonces, su tierra no le ofrecía. Con la sublevación fascista de julio de 1936 viaja a Barcelona con la intención de defender la República, participando activamente en la Guerra civil como soldado en la 27 división. La batalla del Ebro fue su última intervención en combate y en las tierras de Gandesa asistió impotente a la pérdida de muchos de sus compañeros de armas, entre ellos su hermano.

Salió al exilio francés y, como muchos otros miles de refugiados, estuvo internado en el campo de Argelès desde donde, ante la amenaza de ser devuelto a la España franquista, decidió alistarse en un batallón de marcha del ejército francés, siendo detenido por los alemanes el 6 de junio de 1940. Seguidamente, fue internado en un Stalag como prisionero de guerra para después ser deportado a Mauthausen donde ingresó el 31 de agosto de 1941. Aquél fue un día muy caluroso, lo cual incrementó el sufrimiento de los deportados en su trayecto hacia el campo, momento en el que varios compañeros cayeron desfallecidos por la acumulación del cansancio y el esfuerzo realizado.

La llegada al recinto amurallado supuso un enfrentamiento directo con la dura realidad de Mauthausen: desnudos en la apellplatz, fueron desposeídos de todas sus pertenencias: “allí dejé la ropa, la documentación, las cartas y las fotografías que nunca más recuperé… lo que más me impresionó fue ver aquella multitud de prisioneros en perfecta formación marcando el paso. Comprendí que la rígida disciplina militar de los alemanes iba a acabar con nosotros”.



A Juan le fue adjudicada la matrícula nº 3.760 y al igual que otros muchos republicanos realizó agotadores trabajos físicos en la cantera don de cargaba pesadas piedras de granito que tenía que subir por los 186 peldaños de la llamada “Escalera de la Muerte”. Allí fue testigo de los horripilantes sufrimientos a los que eran sometidos los deportados por parte de los kapos y la SS. Posteriormente fue destinado al Kommando César que estaba formado íntegramente por españoles. Juan confiesa que fue denunciado como comunista, lo cual era falso y estuvo a punto de acarrearle graves consecuencias ante la amenaza de un traslado al campo anexo de Gusen, erigido en el gran centro de exterminio de los republicanos españoles. Afortunadamente, sus argumentos, negando aquella supuesta vinculación militante, surtieron efecto y se libró de aquel trágico destino. Finalmente regresó al campo central de Mauthausen donde vivió su liberación.

Recuerda, con entusiasmo ese día y su colaboración tirando de la cuerda para destronar el águila nazi que coronaba la entrada del garaje y cuya caída, recibida con entusiasmo por los numerosos deportados que contemplaban la escena, representaba el desmoronamiento del régimen de opresión y muerte que habían soportado desde su llegada a Mauthausen.

Tras la repatriación, se instaló momentáneamente en Lyon, desde donde se trasladó posteriormente a París. Viendo que no le satisfacían las ofertas laborales en la industria francesa decidió saltar el Océano e instalarse definitivamente en Montevideo (Uruguay) donde formó familia y residió hasta su muerte.

Ha reclamado de forma insistente, a los sucesivos gobiernos alemanes, un reconocimiento expreso hacia los republicanos que padecieron el internamiento en los campos de la muerte para mitigar, por ser de justicia, los padecimientos sufridos, las secuelas arrastradas por vida y por el recuerdo, merecido, de tantos compañeros como consecuencia de la barbarie nazi.

Juan ha dejado una imborrable huella entre la gente que lo conocimos. Será muy difícil olvidar a este joven de 90 años, que siempre mostraba una extraordinaria curiosidad y deseo por aprender cosas nuevas. Y, sobre todo, a pesar de tantas adversidades sufridas, mantenía intacto su orgullo y marchamo de luchador antifascista. La integridad de personas como Juan que han dedicado sus últimos bríos a testimoniar sus vivencias para mantener viva la memoria de tantísimos compañeros torturados, asesinados y convertidos en cenizas en los hornos crematorios es, realmente, conmovedora. Sin duda, estamos asistiendo a la definitiva desaparición de una generación de personas irrepetible en la historia y que, sin embargo, todavía no cuentan con el reconocimiento social que se merecen.

Siempre recordaré la enorme impresión que le produjo la película “Tierra y libertad” de Ken Loach que vimos juntos en mi casa. Se enfrascó absolutamente con la historia de aquellos jóvenes milicianos antifascistas en el frente de Aragón que tan magistralmente expone el realizador británico. No perdía detalle alguno y lloraba haciendo gestos de alborozo o de dolor según las escenas. Cuando terminó me dijo muy embargado por la emoción: “He visto a mi hermano y me he visto a mi”.



En breve tiempo, esperemos, saldrá a la luz una biografía suya y un documental sobre los andaluces deportados a los campos nazis de exterminio donde Juan Camacho tiene un protagonismo destacado. Es la mínima contribución que podemos brindar a personas que, como Juan Camacho Ferrer, representan lo mejor de la condición humana que pagaron un altísimo precio por rebelarse y luchar contra la tiranía y aspirar a otro mundo posible. Y porque todavía siguen pendientes las deudas que la sociedad tiene con todas estas víctimas del nazi-fascismo.

CGT Andalucia

"Locura judicial": Grande-Marlaska prohíbe un torneo de fútbol, un campeonato de mus y una comida popular








El juez de la Audiencia Nacional española Fernando Grande-Marlaska ha prohibido un torneo de fútbol, un campeonato de mus y una comida popular organizados en Hernani, con el argumento de que, en caso de llevarse a cabo, constituirían un delito de "enaltecimiento del terrorismo".
El juez Fernando Grande-Marlaska ha hecho público un auto en el que prohíbe un torneo de fútbol 7, una comida popular y un campeonato de mus organizados en Hernani para el próximo sábado a favor de la amnistía, con el argumento de que, de llevarse a cabo serían "un claro homenaje al conjunto de presos de la organización terrorista ETA" y, por consiguiente, constituirían un delito de "enaltecimiento y justificación pública del terrorismo" y "un menosprecio y humillación a las víctimas y sus familias".

El juez argumenta que en el cartel de la convocatoria aparece el logo de Askatasuna", que el titular del número de teléfono que aparece en el cartel "fue detenido por formar parte de un grupo de apoyo a ETA" y que, según los informes policiales, los actos "tienen por objeto homenajear o enaltecer al conjunto de presos de la organización terrorista".

Por todo ello, Grande Marlaska sostiene que hay "indicios serios y firmes de que la convocatoria de los actos se realiza realmente desde dicha organización {se refiere a Askatasuna} por personas vinculadas a la misma" y concluye que "constituye un acto de homenaje y exaltación al currículo delictivo de los presos de la organización terrorista".

El juez ordena a la Consejería de Interior del Gobierno de Lakua que adopte las "medidas precisas" para evitar que se lleven a cabo los citados actos.