19 de septiembre de 2009

Concierto Paz Sin Fronteras. Juanes, Bose y Victor Manuel ya están en Cuba




El cantante colombiano Juanes se encuentra ya en Cuba para el concierto Paz sin Fronteras que tendrá lugar el domingo 20 de septiembre en la Plaza de la Revolución. En una conferencia de prensa realizada a su llegada a La Habana, Juanes afirmó: “Para mí estar aquí en Cuba es importante, que sea la música quien esté uniendo a los pueblos… Este concierto es un gesto de paz, es una manera de empezar a tejer lazos de unión”.

Sobre los preparativos para el concierto el músico colombiano detalló: “Vi la plaza muy bien, con todo el sonido montado, el escenario, todos los técnicos trabajando, ha sido una época muy difícil, de muchas contradicciones, mucha crítica, de debate, pero de alguna manera lo veo también positivo porque la gente se ha expresado y se ha puesto Cuba otra vez en el mapa … Creo que tenemos que estar ahí, y no solamente en Cuba, también en Ecuador, México, por todos lados y recordar siempre que no podemos dejar que nos dividan más”.

En exclusiva para La Jiribilla Juanes explicó que aunque muchos músicos anunciados en un primer momento no pudieron asistir, “sabemos que desde su silencio y su hogar están absolutamente alineados con nosotros, creen igual que nosotros en este mensaje importante de paz, y de fomentar en el imaginario de la gente joven, no solamente en Cuba, sino en toda la región, la paz como una opción, como un derecho que nos corresponde a todos, como una sombrilla en la que deben entrar muchísimos otros conceptos.”

El músico que más Premios Granmy recibió en la pasada edición de este certamen expresó: “tenemos la fe de que el arte tiene esa capacidad de inspirar los corazones y abrir otros caminos de comunicación… Lo que queremos decir desde aquí es que el arte tiene que estar por encima de los condicionamientos de las personas… Para nosotros va a ser muy inspirador y esperamos que para la juventud cubana también lo sea. Aspiramos a que este concierto pueda ser algo positivo y estamos seguro de que así será”.



Refiriéndose a la variedad del elenco, el autor de “La vida es un ratico” le aseguró a La Jiribilla: “Lo más bonito de este evento es que todos quienes estamos acá sentados, y quienes estaremos el domingo, estamos unidos porque creemos que la paz es importante, nos parece vital que a través de la música se recuerde una y otra vez que debemos luchar por eso.”

Sobre el proyecto Paz sin Fronteras fundado por él, definió: “es un colectivo de artistas que creemos que el arte es una herramienta de paz importantísima y desde el primer día que hablamos sobre Cuba nos pareció importante pensar en la juventud cubana, en las 11 millones de personas que están aquí”; y al respecto agregó: “Todos somos iguales como seres humanos, como hermanos y tenemos que darnos la mano, el futuro puede ser mejor para todos si estamos trabajando juntos por eso. Los conceptos que nos separan y nos crean barreras mentales nos hacen mucho daño y la juventud cubana como la colombiana, mexicana o venezolana, de toda la región, tenemos el poder de hacer cosas para cambiar ese futuro.”

Sobre la significación del concierto comentó “Vamos a tratar de encontrarnos a través del arte y la cultura, ojalá todos los artistas puedan incluir a Cuba en su agenda”.

Acerca de las proyecciones de Paz sin Fronteras Juanes adelantó que aún no saben cuál será la próxima ciudad donde ofrecerán el venidero concierto pero le gustaría mucho “ir a México, a El Paso, en la frontera, me gustaría hacer algo ahí, posiblemente lo hagamos el año entrante.” Aclarando que el espíritu del proyecto posee un alcance mundial, el artista puntualizó: “Si pudiéramos cantar en otros idiomas lo haríamos”.
La Jiribilla

¿El Papa de Hitler?







Es necesario para comprender mejor las actuaciones de Eugenio Pacelli, analizar los desafíos que tuvo la Iglesia a principios del siglo XX. Los regímenes de corte liberal que habían surgido de la Ilustración eran hostiles a sus valores medievales. Los valores de igualdad, libertad y fraternidad, al igual que la búsqueda de la felicidad en este mundo y no en un mundo futuro especulativo, no calzaban con sus percepciones absolutistas y dogmáticas y menos con su práctica organizativa reflejada en la rigidez de su jerarquía eclesiástica. Las corrientes intelectuales modernistas empezaban a cuestionar la Biblia y la teoría de la evolución de Darwin contribuía más a ello. El Papado reaccionaba con temor a estas corrientes y no fueron pocos los libros que la Iglesia anatemizó e introdujo en su tristemente célebre Index Librorum Prohibitorum.

El poder del Papado estaba reducido al mínimo, ya no contaba con ejércitos a su servicio que en tiempos ancestrales le permitieron guardar su ortodoxia y su influencia en la sociedad. El Papado veía cómo los Estados formaban alianzas al tiempo que se armaban para reafirmar sus ambiciones territoriales. El Papa León XIII visualizó el problema y manifestó su interés para que una serie de leyes canónicas se organizaran en un código, para que así el Papado pudiese establecer nuevos concordatos con los Estados nacientes en Europa y restaurar la legitimidad del Estado Papal en el concierto europeo. No menos importante es que el Código Canónico se hiciera para disciplinar al clero masculino y a las religiosas, y aislarlos de las tendencias modernizadoras; Eugenio Pacelli fue uno de los padres del Código Canónico.


Antes de concluir la elaboración del Código Canónico (1917), la Iglesia representada por Eugenio Pacelli se dio a la tarea de empezar a negociar concordatos para restaurar la legitimidad del reducido estado pontificio. La oportunidad de oro se dio con el protectorado de Serbia, quien luchaba por su independencia del Imperio Austro-Húngaro. A pesar que el Estado Serbio era mayoritariamente cristiano ortodoxo, la Iglesia Romana negoció un concordato en el cual reconocía de hecho su independencia al no incluir en el tratado que Serbia era protectorado Austro-Húngaro. El Papado obtenía así el reconocimiento diplomático de un Estado extranjero, después de la desaparición del Estado Pontificio por la Unión Italiana en 1870, y al mismo tiempo contrarrestar la influencia de la Iglesia Ortodoxa sobre el clero y las minorías católicas de Serbia. El imperio Austro-Húngaro no se quedó con los brazos cruzados, pues su reacción fue de enérgica protesta, y los periódicos Austriacos de la época repudiaron con mucha ira el tratado y los ánimos de esos pueblos se enardecieron. El concordato se firmó unos días antes que en Sarajevo se asesinara al archiduque Francisco Fernando, heredero de la corona del Imperio Austriaco, lo cual fue la chispa que desencadenó la I Guerra Mundial.

En el período entre guerras no fueron pocas las críticas de la Iglesia a los valores de las democracias occidentales y no menos al proceso libertario femenino en la década de los veinte, cuando las damas de occidente se quitaban el corsé al ritmo del Charlestón. No fueron menores las críticas de la Iglesia al baile del Tango que inspiraba las canciones de Gardel.

Era el año 1929 bajo el papado de Pío XI, las coincidencias ideológicas con el naciente movimiento Fascista de Mussolini, se materializaron en el tratado de Letrán. Benito Mussolini era un enviado de la divina providencia manifestaba Pío XI. El tratado reconocía al Vaticano como Estado soberano, al tiempo que le daba ciertos edificios al Pontífice como el Castillo de Castelgandolfo para residencia de veraneo Papal. Italia asumía como única la religión católica y el gobierno Fascista le pagó 85 millones de dólares de la época como compensación por los territorios papales asumidos por el Estado Italiano en el siglo XIX. Es importante aclarar que estos Estados Pontificios tenían un origen fraudulento, en lo que muchos historiadores han llamado la estafa más grande de la humanidad, la tristemente célebre “Donación de Constantino”, documento elaborado por el Papa Zacarías en el siglo VIII. La gloria de la excelente negociación de los pactos de Letrán se la llevó el hermano de Eugenio Pacelli, Francesco Pacelli, diestro abogado de la Santa Sede.

El apoyo del Vaticano al régimen fascista fue incondicional, al extremo de tocar las campanas de todas las Iglesias de Italia cuando las tropas de Mussolini entraron triunfantes en la invasión de Etiopía, en 1935. Las tropas masacraron a miles de etíopes que se resistieron a la evangelización católica fascista.

En la década de los veinte, cuando Eugenio Pacelli fue Nuncio en Alemania, conoció a dos personas que iban a ejercer mucha influencia durante toda su vida: la monja Alemana Pasqualina Lechnert y el sacerdote Ludwig Kass. La primera fue vista en la época, como el poder detrás del trono en la burocracia Vaticana; el acceso al Pontífice era imposible sin la venia de la monja alemana. El Sacerdote Kass era el presidente del Partido del Centro de Alemania. Este partido se disolvió a principios de los treinta por efectos inmediatos del concordato que Eugenio Pacelli como secretario de Estado que Pío XI firmó con Adolf Hitler en 1933. Lo mismo había pasado en Italia con el “Partido Popular”, el cual había sido disuelto a consecuencia del pacto de Letrán para otorgar relevancia al movimiento de “Acción Católica”, alegórico al régimen fascista.

Este movimiento fue copiado en América Latina y en Nicaragua se le llamó “Camisas Azules”, dirigido por jóvenes intelectuales católicos convencidos de las virtudes del fascismo italiano. El concordato con Hitler obligaba al Vaticano y a los católicos a no participar en política en el tercer Reich, y la mayoría de los seguidores del “Partido del Centro” emigraron al partido Nazi de Hitler, lo cual permitió la toma del poder absoluto del Furher e inhibió a las fuerzas católicas para oponérsele. En tiempos de la II Guerra Mundial fueron muchos los occidentales que desconfiaban del obispo Kass, quien fue uno de los cercanos colaboradores del Papa Pío XII.

El Papa Pío XII, Eugenio Pacelli, también firmó en 1953 un concordato con Francisco Franco y avaló igualmente su dictadura. Los tres concordatos que la Iglesia firmó con dictadores totalitarios (Hitler, Mussolini y Franco), simbolizaban las coincidencias ideológicas que el Vaticano tenía con esos regímenes. Estas coincidencias son tres principalmente: el desprecio por los valores democráticos, el antijudaísmo militante y la fobia al comunismo bolchevique ateo. Por eso se comprende lo que algunos historiadores manifiestan cuando dicen que la trinidad personal de Eugenio Pacelli eran Hitler, Musolini y Franco. En la siguiente entrega analizaremos la “neutralidad dulce” y su consecuencia; un renaciente y vigoroso Estado Vaticano.
Ricardo Antonio Cuadra García

Falange vuelve a citarse en Iruñea/Pamplona el 11 de octubre tras los incidentes de hace tres años














El partido ultraderechista La Falange ha mostrado su intención de acudir de nuevo a Iruñea en el marco del Día de la Hispanidad. Según difunde en su página web, ha elegido la capital navarra porque quiere movilizarse «allá donde la unidad de España esté más en peligro».
El «acto político» tendrá lugar a las 13.00 del 11 de octubre, domingo y víspera de la fiesta de la Hispanidad y de la Guardia Civil. El lugar exacto no se concreta por el momento, pero sí se avanza el lema: «Por la Unidad Nacional, Navarra por España».
La Falange se jacta de que sabe que encontrará respuesta popular en Iruñea. De hecho, así ocurrió el 12 de octubre del año 2006, cuando el mismo partido realizó una pequeña movilización de apenas un centenar de metros, protegidos por agentes policiales, desde la antigua Estación de Autobuses hasta la Plaza del Vínculo, rodeando el Corte Inglés.
Ciudadanos con ikurriñas y banderas navarras se concentraron frente a ellos, lo que derivó en cargas policiales con algunos heridos y detenidos. Posteriormente se produjeron destrozos en Alde Zaharra. Para entonces, los fascistas ya se habían marchado de Iruñea en sus autobuses.


La mayor respuesta, sin embargo, se produjo por la tarde, cuando una manifestación con la autodeterminación como lema reunió a miles de abertzales. La marcha tuvo un punto final muy emblemático: el llamado Monumento a los Caídos, donde se denunció la continuidad del fascismo.
Posteriormente, el dirigente de la derecha navarra Jaime Ignacio del Burgo llevó a los tribunales al interviniente en el acto, Piru Zabaltza, por acusarle de corrupción.
La última, en Arenys
La existencia de esta convocatoria está siendo difundida por Internet por colectivos antifascistas que animan a movilizarse con lemas como «Iruñetik ez dira pasako».
Pese a los incidentes con que concluyen todas sus concentraciones en Euskal Herria, las instancias gubernamentales y los tribunales es- pañoles han avalado sistemáticamente estas convocatorias. El último acto celebrado por La Falange fue el que tuvo lugar el pasado domingo en la localidad barcelonesa de Arenys de Munt, frente al referéndum sobre la independencia celebrado por los vecinos. La concentración resultó muy minoritaria.

GARA