25 de septiembre de 2009

Falsimedia: ABC y El País, dos maneras de apoyar el golpe en Honduras







El País apoya una pantomima en la que Zelaya volvería formalmente al poder pero sin poder hacer nada, esperando unas semanas hasta la “sentencia” electoral.


Habitualmente se etiqueta al diario ABC de conservador y a El País de progresista. En la forma esto supone unas diferencias sensibles, pero el fondo, sobre todo en política internacional, es esencialmente el mismo. El caso de Honduras ilustra a la perfección esta coincidencia de intereses.

Antes de comparar los últimos editoriales que ambos periódicos han publicado sobre el tema (23/09/09), conviene dejar claro un principio sobre lo que significa apoyar un golpe de estado. Esto no es únicamente la declaración explícita de tal apoyo, cosa muy rara en nuestros “democráticos” medios de comunicación, sino fundamentalmente la renuncia a revertir el golpe por algún medio factible. De este modo, cualquier pseudoiniciativa para devolver el poder al gobierno legítimo que pase por una “hoja de ruta” imposible supone, a todos los efectos, el apoyo al gobierno golpista. En este punto es donde encontraremos las mayores diferencias, insisto en que sólo de estilo, entre ABC y El País.



Sobre la llamada “solución dialogada” en Honduras lo primero que debe decirse es que es absurda, y por tanto no puede ser solución. En efecto, si las diferencias entre las dos partes podían resolverse con un diálogo libre y sin coacciones, no se habría recurrido a una medida de fuerza como el golpe de estado. Y si el diálogo sólo funciona tras amenazas y presiones entonces no es una solución dialogada sino una capitulación. El problema es que las presiones de los países más poderosos, en especial Estados Unidos, han sido tan calculadamente tibias que el gobierno golpista se ha sentido suficientemente fuerte como para aguantar hasta la farsa electoral de noviembre.

En el editorial del ABC estos hechos se interpretan diciendo que “cualquier solución dialogada al conflicto interno es una quimera”, así que “la cita electoral convocada el 29 de noviembre” es la “única salida airosa y pragmática”.

En cambio, El País declara que “ha llegado el momento de volver a una versión revisada del plan del presidente de Costa Rica”, que “contemplaba en julio que el jefe de Estado depuesto regresara a la presidencia con poderes reducidos”. Finalmente añade El País que “unas elecciones presidenciales adelantadas sentenciarían la situación.”

Por tanto, la única diferencia real es que El País apoya una pantomima en la que Zelaya volvería formalmente al poder pero sin poder hacer nada, esperando unas semanas hasta la “sentencia” electoral. En ambos casos se apoya el objetivo principal del golpe, que era impedir la consulta popular para cambiar la Constitución, algo que un presidente con “poderes reducidos” no podría hacer.

A partir de aquí, el apoyo descarado de ABC a los golpistas debe legitimarse más fuertemente con su propio discurso. Lo primero es no reconocer que hubo un golpe de estado, presentando a Micheletti como “acusado de impulsar un golpe de Estado”, como si fuera un tema controvertido. Lo segundo es dotar a los golpistas de legitimidad, señalando que Micheletti está “respaldado de las instituciones”. Además,

“Ninguna institución democrática del país -las mismas que Zelaya había utilizado para preparar el terreno y perpetuarse en el poder importando a Honduras los abusos cometidos en Venezuela, Bolivia o Nicaragua- se rebeló contra su expulsión y ninguna ha exigido su retorno”.

Siguiendo la habitual propaganda sobre este tema, se defiende a unas instituciones “democráticas” que expulsaron violentamente a Zelaya del país para supuestamente evitar que se convirtiera en un dictador. Es una inversión total de la realidad que sólo puede tener sentido para quien acepte acríticamente las informaciones falsas que difunden estos medios (1)

La táctica de El País es algo distinta, presentando la situación reciente en Honduras como de una plácida vuelta a la “normalidad” al calor del gobierno golpista, que ahora Zelaya ha complicado,

“La inesperada reaparición en Tegucigalpa del depuesto presidente de Honduras, tras casi tres meses de exilio, ha sacado bruscamente de su adormecimiento la crisis política del país centroamericano.”

“Crisis adormecida” es una contradicción en sus términos, pues una crisis política implica tensión; si hay adormecimiento, no hay crisis sino la aceptación resignada de los hechos consumados. Lo que realmente ocurre es que sí ha habido adormecimiento, pero sólo mediático y para los adormecidos lectores de El País, porque la resistencia hondureña no ha dejado de actuar a lo largo de los casi tres meses transcurridos desde el golpe de estado (2). Ahora, con su cinismo habitual, El País asegura que “nada hay más importante ahora en Honduras que evitar el derramamiento de sangre”, como si los golpistas fueran unos angelitos de la caridad y no hubieran matado, torturado, reprimido y detenido a mansalva. (3)

Este falso discurso pacifista, tan hipócrita y selectivo, revela además el ideario antidemocrático de esta prensa,

“Si el golpe de Estado de junio fue absolutamente condenable, igualmente lo sería intentar darle la vuelta mediante la violencia. La dividida Honduras no tiene en estos momentos otra salida mejor que una mediación cualificada, preferentemente regional.”

Resumiendo, para El País el pueblo hondureño no tiene derecho a decidir cómo encarar su situación, no está “cualificado” para hacerlo. Por supuesto que no es cuestión de promover, desde fuera de Honduras, una acción violenta para echar a los golpistas, pero sí de reconocer la legitimidad de los hondureños para combatir la dictadura como crean conveniente. Porque los medios ignoran la violencia que implica el mantenimiento de la actual dictadura e ignoran la violencia que perpetúa un sistema donde la mayoría de la población está condenada a vivir en la miseria. Y lo que se ignora no se puede condenar.


Notas:

(1) http://www.rebelion.org/docs/89802.pdf
(2) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=91786
(3) http://observatorio-lacrisismundial.org/images/stories/utpba3/pdfs/DossierHonduras.pdf
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=920

Javier Adler en Kaos en la Red

Memoria audiovisual. Rescatados en Moscú 30 documentales y más de mil fotografías sobre la Guerra Civil.




Más de 30 reportajes filmados por los cineastas rusos Karmen y Makaséeva sobre los dos primeros años de la Guerra Civil española han sido restaurados y rescatados por la Administración cultural española del Archivo Fotocinematográfico Estatal de Rusia, según ha podido comprobar Público. También han llegado copias de unas mil instantáneas de la contienda, existentes en el archivo estatal de la antigua Unión Soviética.

Buenaventura Durruti ha llegado a Madrid al frente de su columna de milicianos anarcosindicalistas. El dirigente conversa con el periodista de Pradva Mijail Koltsov. Karmen filma la escena. Durruti muestra un semblante relajado, incluso sonriente. Tras la breve conversación, sube a su coche. Una hora después muere. Un disparo fortuito acaba con la vida del dirigente anarquista mientras sus hombres ocupan las posiciones defensivas sobre el terreno y cavan trincheras. Con el himno de los anarquistas como música de fondo, Karmen y Makaséeva narran el hecho y siguen filmando la defensa de Madrid frente a las tropas de Franco, Mola y Varela que avanzan hacia la capital por las carreteras de Toledo y Extremadura.
La defensa de Madrid

Los primeros reportajes de los Servicios Informativos Soviéticos sobre la Guerra Civil española, el Nodo de los rusos, ofrecen unas imágenes más humas que bélicas sobre la defensa de Madrid. Comienzan con una arenga de aquella mujer que vestía de negro para ir decente a todas partes, Dolores Ibarruri, Pasionaria, llamando a la lucha por la libertad y describiendo las calamidades de la guerra. Es el otoño de 1936. Los milicianos defienden la ciudad y las mujeres trabajan en las fábricas, las casas y los talleres. “El enemigo se acerca y cientos de mujeres empujan a sus hijos para que suban a los carros, camiones y autobuses que los alejarán del peligro”, relata el locutor en ruso. Los fotogramas más enternecedores corresponden a cuatro niños embutidos en los serones de un pollino.

¿A dónde les llevan? A Valencia. Pero Valencia puede esperar. Karmen y su compañera filman antes la huída de la gente de los barrios periféricos hacia el centro de la ciudad. Algunos vienen huyendo de las tropas moras de Franco, Orgaz y Varela desde Extremadura. Vienen en carros, en jumentos y a pie con sus atillos, sus maletas, sus mantas, colchones, máquinas de coser y hasta alguna oveja. En los puentes de Toledo y en Santa María de la Cabeza se cruzan con los milicianos que marchan al frente. Las filmaciones son explícitas, las explicaciones, muy genéricas.

Uno de los reportajes muestra un pasaje junto a Durruti una hora antes de morir

Los reportajes sobre la defensa de Madrid muestran los bombardeos de los barrios más humildes del suroeste de la capital, a los milicianos cavando trincheras o apostados en las mismas, donde los visitan algunas abuelas con gesto angustiado, pero no incluyen la crudeza de los combates ni los enfrentamientos en el Hospital Clínico y la Carretera de la Coruña. En ellos muere el escritor cubano Pablo de la Torriente, a quien luego mencionan entre los homenajeados por el Congreso de los Intelectuales Antifascistas que se celebra en Valencia en 1937.

En los fotogramas de estas filmaciones aparecen Pablo Picasso y Dolores Ibarruri cavando trincheras en el Parque del Oeste. Tal vez sean los más curiosos. Los más impactantes nos presentan una montaña de escombros en la que escarban unos hombres hasta sacar uno, dos, tres niños muertos. Los escombros pertenecen a una humilde casa que acaba de ser bombardeada en Carabanchel. La cámara todavía logra filmar los Junkers alemanes en el cielo.

Inopinadamente, en el marco de la ofensiva franquista contra Madrid, los reporteros se trasladan a Alicante. ¿Miedo? La explicación es que va a llegar el barco ruso Nyeva con ayuda alimenticia y sanitaria y han de filmar la entrada. Los reporteros captan las siluetas de dos buques de guerra enemigos uno alemán y otro italiano, según el locutor a pocas millas de la bocana del puerto. Por fin llega el Nyeva y una multitud, puño en alto, se apresta a recibirlo. Entre cánticos de La Internacional, de ¡Adelante, camaradas! y vivas a la solidaridad internacional, las grúas realizan su trabajo y van descargado pilas de cajas de madera. Carne rusa, enlatada, para España.
Valencia, ciudad capital

Román Karmen, ya sin la ayuda de su compañera Makaséeva, realiza un amplio reportaje sobre Valencia. Explica que el Gobierno, presidido por Francisco Largo Caballero, se ha trasladado a la ciudad del Turia por razones de seguridad. Filma tareas agrícolas, la recogida de la naranja, los cultivos de arroz en la albufera… Explica que “el fascismo está destruyendo los pueblos y los campos de cultivo” y que Valencia es casi la única despensa de Madrid. “El arroz se manda a Madrid y a los frentes; también el ganado”. La cámara filma una piara de cerdos transitando por el centro de la ciudad. En algunas plazas de arremolinan grupos de personas bastante numerosos. Un activista suelta una proclama subido a una cesta de mimbre. Después, se baja y le da la vuelta. La gente echa unas monedas. “Es dinero para los niños evacuados”, explica el locutor.

Cientos de niños han sido llevados al castillo de Benisanó, convertido en guardería. Karmen filma su entrada en la fortaleza, en fila india y perfecto orden. De ahí se traslada a la Plaza de Toros, convertida en centro de instrucción de milicianos y voluntarios internacionales recién llegados. De ahí los trasladarán a Albacete y después al frente de la defensa de Madrid. De la reunión de las Cortes en la capital valenciana, el reportero filma una panorámica general y algunas palabras del ministro de Estado Álvarez del Bayo, uno de los pocos que habla ruso y se encarga de las compras de material de guerra a Stalin. Y también un trozo de la intervención, inaudible, del secretario general del PCE, José Díaz.

Cientos de niños fueron llevados al castillo de Benisanó, convertido en guardería

El cineasta se centra principalmente en las imágenes de contenido social, en las labores y el sufrimiento de la pobre gente. Pero la guerra es la guerra y Karmen decide jugarse el tipo. Vuelve a Madrid, filma el entrenamiento de los brigadistas, los bombardeos de Alcalá de Henares, unas escenas en la Batalla del Jarama y al amanecer del día de la ofensiva contra los italianos en Guadalajara, en abril de 1937, avanza en primera línea, cámara en ristre, con los combatientes y filma el primer muerto del Ejército Popular y luego, a los prisioneros italianos, entre los que los milicianos reparten tabaco.
Bombardeos y evacuación de Bilbao

Uno de los reportajes más emocionantes e impactantes recoge el bombardeo y la evacuación de Bilbao. Karmen ofrece la imagen de un pueblo vasco pacífico y laborioso y mientras narra la decisión de los militares nazifascistas de arrasar Vizcaya filma las casas ardiendo, la gente huyendo, las ruinas y a sus autores: los Junkers alemanes. “Más de medio millón de personas han abandonado la ciudad y los pueblos cercanos”, relata. Sin embargo, no logra filmar el bombardeo de Gernika ni el también despiadado de Durango.

Unos hombres escarban en una montaña de escombros hasta sacar tres niños muertos

De pronto, el escenario visual se traslada a una especie de parque o de prado donde hay miles de personas. Una médico sentado en una silla va auscultando a los niños. Les mira el tórax, la dentadura. Un hombre sentado ante una pequeña mesa les prende una etiqueta en la solapa. Algunos niños lloran. Los padres y madres les besan con una que impresiona y algunos también lloran. El locutor dice: “Son enviados al extranjero”. ¿A dónde les llevan? El reportaje no revela su destino. Sabemos que algunos van a Bélgica, otros a Inglaterra y a Dinamarca.

El trasatlántico se aleja. Miles de pañuelos ondean en tierra. El reportaje culmina en Leningrado, con la llegada de 1.550 niños vascos que son acogidos por la población local con ramos de flores y con un afecto extraordinario. Algunas personas se acercan a la fila y los besan. Ellos, tímidamente, levantan el puño.

Las filmaciones del reportero ruso terminan con dos reportajes: uno sobre la transformación de las milicias en Ejército regular, el Ejército Popular, con asesores soviéticos y voluntarios internacionales de más de cincuenta países del mundo, y otro sobre el Congreso de los Intelectuales Antifascistas de Valencia, en el que el escritor Gustav Regler, aun estando herido, lanza un emotivo discurso: “El pueblo español vencerá al fascismo internacional y su lucha no es sólo por la victoria frente a la tiranía sino también por la cultura mundial”. El congreso rinde homenaje a Federico García Lorca, Leopoldo Alas, el escritor y general Lukacs, fallecido en el frente. Kamen ya no filmará más. Le espera otro destino: la guerra de China, atacada por Japón.
Cientos de fotografías

Además de la filmografía, el Ministerio de Cultura español, a través de la dirección general del Libro y Archivos de la que es titular Rogelio Blanco, ha rescatado con la colaboración del profesor de la Universidad Complutense Ángel Encinas más de un millar de placas fotográficas sobre la Guerra Civil de los fondos del Archivo Fotocinematográfico ruso. En muchos casos han requerido una restauración previa. La mayor parte de ellas fueron tomadas por brigadistas y asesores rusos, no por periodistas profesionales. La defensa de Madrid, los combates en Huesca, en Tarragona, el paso del Ebro, los bombardeos de Barcelona y los estragos de la aviación alemana en Gernika hasta borrarla del mapa son algunas de las instantáneas más impactantes.

La memoria gráfica abarca también a los principales mandos del Ejército Popular y a los dirigentes políticos republicanos, con especial fijación en Francisco Largo Caballero, Juan Negrín y Julio Álvarez del Vayo. La vida y actividades de las Brigadas Internacionales completan esta recuperación de la memoria audiovisual de la Guerra Civil española.

http://www.publico.es/255058/imagenes/guerra

Negrín y 35 viejos militantes socialistas





El que el congreso del PSOE haya rehabilitado a 36 militantes, entre ellos Juan Negrín, significa predicar con el ejemplo. No se puede recuperar la memoria histórica sin asumir la propia

El Congreso del PSOE ha adoptado una resolución que quizá llame la atención a muchos españoles: tres docenas de viejos socialistas (entre los cuales el presidente y secretario del partido, ministros y diputados, cargos sindicales y orgánicos) han sido reincorporados a la militancia a título póstumo. Habían sido expulsados mediante una nota publicada en El Socialista el 23 de abril de 1946, poco antes de la celebración de un congreso en el exilio. Además de a Juan Negrín afectó a Julio Álvarez del Vayo; Ramón Lamoneda; Ramón González Peña; Jerónimo Bujeda; Juan Simeón Vidarte; Matilde de la Torre; Gabriel Morón; Amaro del Rosal; Ángel Galarza, Max Aub y a hombres y mujeres perdidos en las brumas de la historia.

La suspensión como militantes de Negrín y Álvarez del Vayo ya las había proclamado en marzo de 1939 la Agrupación Socialista Madrileña en pleno golpe del coronel Casado, que hundió los planes negrinistas para salvar al mayor número posible de combatientes. Fueron episodios de las querellas que la guerra provocó en las filas socialistas. Pero, evidentemente, no cabe favorecer la recuperación de la memoria histórica si no se asume la propia.

A Negrín le ha perseguido, básicamente, una mitografía alimentada por la propaganda del franquismo. Ésta le presentó como el enemigo por antonomasia en razón de su perversidad intrínseca, su deseo de vender la patria a Moscú y su voluntad de oponerse a la invencible razón de la España nacional. También le colgó las miles de muertes y destrucciones que implicó la resistencia. Al tiempo, sus historiadores se cuidaron mucho de no indagar en uno de los dirty little secrets de Franco: su extraña renuencia a dar la puntilla a la República cuando tuvo ocasión en marzo/abril de 1938. Desde las babosidades de Manuel Aznar y Joaquín Arrarás hasta las engañifas más recientes se ha distorsionado el pasado. También algún autor-basura se las ha apañado para presentar bajo nuevos envoltorios las “pruebas” de la “connivencia” de Negrín con los siniestros designios de Stalin.

En la práctica, un amplio sector socialista se unió a los corifeos de Franco despistado por las tergiversaciones de Prieto que en buena parte han resistido hasta la fecha una contrastación documental. Negrín le habría expulsado del Gobierno, hace ahora 70 años, por negarse “a obedecer mandatos de Moscú”. Esta dignidad nacional herida encajaba con el hipernacionalismo de boquilla y el anticomunismo sulfuroso del franquismo, así como con las leyendas propaladas a los cuatro vientos sobre las aviesas intenciones comunistas. Sustituir el mito por el dato y los “inventos” por la evidencia es la tarea natural del historiador. El cruce sistemático de fuentes primarias de procedencia republicana, socialista, comunista, alemana, británica, italiana y soviética, amén del análisis de una memorialística de combate y de cruzada, me permiten afirmar que la interpretación sobre Negrín propagada por franquistas, prietistas, llopistas, anarquistas, poumistas, conservadores y guerreros de la guerra fría es objetable gracias a las bases documentales preservadas en archivos que guardan en igual medida tanto sorpresas como serpientes venenosas.



Las principales acusaciones que con mayor frecuencia se han dirigido contra Negrín son desmontables. I) Envió por las buenas el oro del Banco de España a Moscú. Falso. Empezó a venderlo el Gobierno Giral a los pocos días de la sublevación. Los franceses adquirieron una cuarta parte. El franquismo no tuvo más remedio que aguantarse. Negrín contó con una autorización del Consejo de Ministros del 6 de octubre de 1936, que dejó la operación en sus manos y en las de Largo Caballero en su calidad de presidente del Gobierno.

II) Fue el destinatario de las intrigas soviéticas para que Azaña cesara a este último y le pusiera a él. Falso. La imputación hecha por Jesús Hernández, ex ministro comunista, y que ha influido en una literatura inmensa, está basada en un mero “invento”. La afirmación de Bolloten de que Negrín fue elegido por los soviéticos es, literalmente, un “camelo”.

III) No hizo nada para impedir el rapto y asesinato de Andreu Nin. Falso. Ambos fueron una operación diseñada y ejecutada por Alexander Orlov, de la NKVD, que la llevó a cabo con agentes soviéticos y comunistas españoles, sin conocimiento de Negrín. Nin fue asesinado a los pocos días de su detención.

IV) Cesó a Prieto por presiones soviéticas. Falso. De seguir las informaciones transmitidas a Moscú, fue Prieto el que pocas semanas antes ofreció su dimisión a los soviéticos, que naturalmente no aceptaron.

V) Prieto no consintió estar en el mismo Gobierno que Hernández quien le había atacado en la prensa. Falso. Prieto se calló ante ataques mucho más acerbos de otro ministro comunista, Vicente Uribe. Los dirigentes del PC dejaron totalmente en manos de Negrín la solución de la crisis gubernamental de abril de 1938 y se olvidaron de la campaña previa contra Prieto. Sus razones tuvieron, que la historiografía pro-franquista y prietista jamás ha aclarado.

VI) Tras la salida de Prieto del Gobierno sus relaciones con Negrín se rompieron. Falso. Prieto acudió a él en demanda de apoyo para hacer gestiones ante Raimundo Fernández Cuesta, falangista de pro y ministro de Agricultura en el primer Gobierno de Franco, con el fin de buscar algún tipo de solución al conflicto. Negrín las autorizó.

VII) Negrín continuó la guerra en el interés de la Unión Soviética. Falso. Negrín, como Azaña, Prieto y numerosos ministros republicanos, siguió una política orientada a ir tan lejos como fuera posible con las potencias democráticas y tanto como fuese imprescindible con la Unión Soviética.

VIII) Fue el hombre de Moscú. Falso. Negrín diseñó una estrategia que contó al principio con un amplio consenso pero que fue rompiéndose poco a poco. Hubo de jugar con unos y con otros hasta descansar en los comunistas y en un sector socialista. Azaña, algunos republicanos burgueses, el PNV y ERC le aislaron mientras asestaban puñaladas traperas en Londres y París a la credibilidad de la resistencia. La idea de que Negrín fue un juguete de los comunistas es una construcción ideológica.

IX) Prolongó la guerra inútilmente. Falso. Contaba con informaciones de que los franceses ayudarían. Bajo Daladier, se esquivaron (como ya habían hecho bajo el primer Gobierno de Blum). Stalin sí ayudó pero cuando reanudó los suministros (que había mantenido a niveles muy bajos durante todo un año) fue demasiado tarde.

X) Ninguneó al Gobierno republicano en el exilio al declarar su voluntad de que, a su muerte, en 1956, la documentación que guardaba relacionada con el “oro de Moscú” se entregara al Gobierno de Franco. Falso. Tal documentación demuestra que la totalidad del oro se había vendido siguiendo la legalidad republicana, que ningún historiador profranquista o antinegrinista jamás se molestó en reconstruir. Su gesto, eso sí, tuvo consecuencias que era imposible anticipar. Entre ellas la preparación de grotescos proyectos para “reclamar” el oro y el desvergonzado latrocinio de ciertos papeles, perpetrado por uno de los más endiosados -y alabados- ministros de Franco, probablemente para garantizarse una cierta dosis de influencia.

Como la mayor parte de las acusaciones eran de base meramente política, cuando no personal, la expulsión del PSOE se hizo utilizando criterios “objetivos”. Entre 1939 y 1946 hubo incluso otro ejemplo. Ocurrió en México en enero de 1942 y la pronunció la Comisión Ejecutiva prietista. Afectó a los miembros del círculo cultural Jaime Vera, muchos de ellos proclives a Negrín, a la sazón refugiado en Londres.

Alfonso Guerra abogó hace años por la necesidad de recuperar a Negrín. Un programa de TVE y una exposición sobre su figura, cuyo comisario fue el profesor Ricardo Miralles, encontraron éxito de público. Como analista de la operación del oro, que inicié en 1974 gracias al empuje del profesor Fuentes Quintana, debo reconocer mi gratitud a la Fundación Juan Negrín y a los socialistas canarios (entre ellos a Antonio Aguado, Juan Fernando López-Aguilar, José Medina, Sergio Miralles, José Miguel Pérez y Jerónimo Saavedra), así como al socialista alicantino Miguel Ull, defensores incansables de esta rehabilitación. También a los colegas (Helen Graham, Gabriel Jackson, Ricardo Miralles, Enrique Moradiellos y Paul Preston) que tanto se han batido por el Negrín auténtico, y, naturalmente, a la familia Orellana-Negrín que me permitió bucear en sus archivos. La reconstrucción documentada del pasado siempre triunfa. El PSOE ha tenido un acierto político y de dignidad.

Ángel Viñas, historiador, publicó en otoño el último tomo de su trilogía sobre la Guerra Civil.

La Fundación Francisco Franco vuelve a convocar funerales en el Valle de los Caídos





elplural.com

“La Fundación Francisco Franco no convocará más funerales el 20-N en el Valle de los Caídos”. Era la exclusiva que daba el diario ABC hace una semana y media. Los protagonistas de esta información, sin embargo, no han tardado en desmarcarse. “El titular llamativamente destacado en la primera página de ABC que produjo indudable y variada conmoción no responde al propósito de la Comunidad de la Santa Cruz y necesita la precisa aclaración” pregona la Fundación Nacional Francisco Franco desde su web. El grupo se remite a las palabras del abad del Valle, el padre Anselmo Álvarez, quien indicó al rotativo citado que “la memoria litúrgica correspondiente a los aniversarios de Francisco Franco y de José Antonio tendrá lugar durante la Misa conventual del día 20 (de noviembre), a igual hora”. “Esta es la realidad y la precisión necesaria a la que los atenemos”, añade la fundación.

Se confirman las sospechas de que el maquillaje de la misa en honor a Francisco Franco es una maniobra de la Comunidad de la Santa Cruz del Valle de los Caídos para no perder subvenciones públicas.



Todo por las subvenciones

Hace cinco meses, el Congreso de los Diputados aprobó una normativa para retirar los fondos a cualquier institución privada, incluida la Iglesia, que en octubre conservase simbología franquista. Estaba claro que el Valle, al ser Patrimonio Nacional, no corría peligro. El problema lo tendría la Abadía benedictina del padre Anselmo Álvarez, que cada 20-N celebraba misas multitudinarias para honrar la memoria de Francisco Franco y Primo de Rivera, fallecidos en esta fecha.

Maquillando la liturgia

Muy frecuentemente, esta ceremonia degeneraba en concentraciones de nostálgicos del fascismo y, previsiblemente para curarse en salud, el padre Anselmo la desconvocó convirtiéndola en un “acto de exclusivo sentido religioso” en honor a todos los caídos a celebrar el 3 de noviembre. Seguiría haciendo, eso sí, una mención al dictador el 20N en la misa conventual de las 11 según informó ABC, que publicó una carta del abad en su tercera página, un editorial, y una noticia titulada “La Fundación Francisco Franco no convocará más funerales en el Valle de los Caídos”.

La Fundación rectifica

Precisamente, la polémica ha surgido por esta última información. La misma Fundación ha aclarado en su web que sí secundarán la misa, aunque, claro está, en las condiciones expuestas por el padre Anselmo. Es decir, que en el sitio online de los franquistas se invita a dos liturgias en lugar de a una. La convocatoria es escueta: “En el Valle de la Santa Cruz funeral por todos los caídos el 3 de noviembre y la memoria litúrgica for Pranco (sic) y José Antonio en la misa del 20”, reza.