1 de octubre de 2009

El Gobierno elaborará un censo de los republicanos enterrados en el Valle de los Caídos

El Congreso aprueba la iniciativa de ICV-IU-ERC y Na Bai, que obliga a confeccionarlo en seis meses, con la única oposición del PP.

Algunas de las lagunas de la ley de la Memoria Histórica pueden llenarse algo más con la proposición no de ley que la Comisión Constitucional del Congreso ha aprobado, por la que se insta al Gobierno a que en un plazo de seis meses haya elaborado un censo de las personas enterradas en el Valle de los Caídos, la obra del franquismo con la que el dictador quiso dejar la huella de su victoria frente a la República.

La iniciativa ha partido de ICV-IU-ERC y de Nafarroa Bai, si bien, la voluntad del Grupo Parlamentario Socialista ha permitido un texto asumible para los proponentes. No es exactamente lo que pedían pero la enmienda transaccional socialista, negociada discretamente por el socialista catalán Daniel Fernández con Joan Herrera (ICV) y Uxue Barkos (Nafarroa Bai) ha terminado con un texto que han aprobado el resto de los grupos menos el PP. El diputado popular Jorge Fernández Díaz ha considerado que la propuesta no tiene en cuenta la Ley de Protección de Datos ni las competencias de la Comunidad Autónoma de Madrid.

El Congreso exige al Gobierno “elaborar en el plazo máximo de seis meses, un censo de las personas que se encuentran enterradas en el Valle de los Caídos, especificando cuando se conozcan, las identidades y sus lugares de procedencia”, así figura en el primer punto de la resolución aprobada. El Gobierno debe “facilitar a todos los familiares y ciudadanos interesados, así como a las asociaciones e instituciones, desde la Oficina para las Víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura , con pleno respeto de las normas que regulan la protección de datos personales, el conjunto de los datos disponibles sobre las inhumaciones de restos humanos en el Valle de los Caídos, incluyendo, cuando se conozcan las identidades y los lugares de procedencia de las personas allí enterradas”, señala el segundo punto aprobado.

El punto tercero hace referencia al coste de todo el proceso.”Se facilitarán económicamente -como ya señala la Ley de Memoria Histórica- las exhumaciones y, en su caso, se agilizará el traslado de los restos humanos, cuando así lo soliciten los familiares o entidades representantes de los mismos, tal y como establece la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura.”

Robo de cuerpos

En los festejos del primer aniversario de su victoria, en 1940, cuando Franco explica a sus hombres de confianza y a embajadores de la Alemania nazi y la Italia fascista su gran proyecto, no tenía ninguna intención de incluir en el Valle de los Caídos a los muertos del bando enemigo. Pero tampoco pensaba que fuera a tardar 20 años en construirlo. Muchas viudas de soldados franquistas no autorizaron el traslado de los cuerpos de sus maridos al mausoleo.

El régimen necesitaba cuerpos para alimentar aquella enorme cripta y el Ministerio de la Gobernación los pidió por carta a ayuntamientos de toda España, rogando, además, que respondieran “con la mayor brevedad posible”. Muchos municipios contestaron que no tenían muertos franquistas, pero sí “fosas del ejército rojo”. Así fue como el dictador robó cadáveres para hacer apología de sí mismo.

Es el caso de ocho republicanos (siete hombres y una mujer) que fueron fusilados el 20 de agosto de 1936 por un grupo de falangistas, arrojados a un pozo en desuso en Aldeaseca, y desenterrados 23 años después por un grupo de hombres, que siguiendo órdenes de la misma autoridad que había determinado su muerte, los desenterró y los trasladó al Valle de los Caídos cuando faltaba un mes para inaugurar el monumento. También el de Jaume Colom, un soldado republicano que murió de tifus en Lleida tras caer preso. Su familia descubrió con espanto el año pasado gracias a la historiadora Queralt Solé que no estaba en el lugar al que solían llevarle flores sino enterrado junto al dictador.



Casi 35 años después de muerto el dictador Franco, parece ser que lo dejó todo mejor atado de lo que podía parecer en un principio, pero además parece que cada día se aprieta más el nudo.



Si hace 20 años nos llegan a decir que un sindicato ultraderechista conseguiría sentar en el banquillo a un juez por intentar juzgar los crímenes del franquismo, no sólo no lo habriamos creído sino que la respuesta habría sido demoledora. Como sabéis, hace pocos meses Garzón meses acusó al general Francisco Franco y a otros miembros de su gobierno de la desaparición de miles de personas durante la guerra y la posguerra, en un proceso en el que autorizaba la exhumación de fosas comunes. Pero la ultraderecha salió al paso y le paró los pies en los tribunales.



Si al final se celebra juicio, Garzón se enfrentaría a una eventual condena por prevaricación, que podría conllevar su expulsión de la carrera judicial. Es una verdadera humillación para las víctimas del franquismo ver como el juez que trató de buscar a los miles de desaparecidos que permanecen en fosas comunes pueda ser condenado por eso.



Si hace 20 años nos hubieran dicho que se abriría el debate en la sociedad de si levantar el puño es lo mismo que hacer el saludo fascista, tampoco lo habríamos creído.



Según Esperanza Aguirre levantar el puño es un “gesto amenazante de quienes han ejercido una ideología totalitaria y han pisoteado los derechos de millones de ciudadanos en la Europa del Este”. Dice que es el saludo comunista y que luchará por evitar que esa ideología se imponga. Es decir, nos ha declarado la guerra.

Quizá, lo que deberían hacer los que ladran contra el puño en alto es alzar ellos el brazo, hacer el saludo fascista, que seguramente lo están deseando.



Aunque si quieren prohibir el puño en alto van a tener que cortarnos el brazo a la mitad de los españoles.

Si hace 20 años nos hubieran dicho que cada vez más obreros, incluidos muchos inmigrantes, votan a la derecha o incluso a la ultraderecha, nos habría resultado difícil de creer.



Si hace 20 años nos hubieran dicho que los ministros en Italia harían el saludo fascista o que grupos fascistas patrullarían sus calles, tampoco lo creeríamos. No son anécdotas ni hechos aislados, sino la punta de un Iceberg que está a punto de estrellarse contra una vieja Europa que se parece cada vez más a la de hace un siglo.



Durante los últimos años la incubación del monstruo ha pasado casi desapercibida para unas sociedades que, casi sin darse cuenta han asumido comportamientos y formas de pensar que hace pocos años solo eran cosa de fachas trasnochados y cabezas rapadas.



El fascismo cultural ha ido ganando la partida en los últimos años, y la consecuencia es el avance de las políticas neofascistas.



Por tanto es necesario emprender una contraofensiva cultural republicana, apoyada en un movimiento político, como es la Red de Municipios por la Tercera República, y dando pasos concretos como es por ejemplo la desvinculación con la Constitución de 1978.



Siempre se ha dicho que la República llegaría por la izquierda, y desde ahí están saliendo la mayor parte de las iniciativas a favor de la defensa de la República, que poco a poco, a veces casi sin darnos cuenta, pero sin detenerse, van impregnando a las bases de organizaciones políticas más cercanas a la socialdemocracia…



Mientras tanto, desde la trinchera opuesta, la ultraderecha, la misma que intenta sentar el banquillo a quienes persiguen los crímenes del franquismo, comienza a adoptar un discurso antimonárquico, con el que no podemos mancharnos, y que, sin duda, también impregnará poco a poco a la derecha del Partido Popular.



Que traeremos la República a este país es algo cada vez más fuera de duda, por eso al mismo tiempo que planteamos la disyuntiva Monarquía – República, deberemos acompañarla de otra cuestión aún más importante ¿Qué República? Y empezar a construir nuestra propuesta de República en la medida que avanzamos políticamente y culturalmente.



En el camino para conseguir, poco a poco, la hegemonía en el discurso, la hegemonía cultural y poco a poco la hegemonía política, es importante ir construyendo nuestros propios medios, y esa fue la razón de la puesta en marcha del periódico La República hace tres años y medio. No somos el único medio de comunicación “libre” de carácter republicano, aunque sí probablemente el único que tiene como eje central de su estrategia de comunicación la cuestión republicana.



Es por eso que cuando, hace más de dos años y medio, Antonio Romero se puso en contacto conmigo para informarme sobre la iniciativa que estaba a punto de lanzarse de la Red de Municipios por la Tercera República, nos pusimos a trabajar inmediatamente de manera conjunta y coordinada, hasta el punto de que La República se ha convertido en el órgano de comunicación de la Red, en lo que a la cuestión republicana se refiere. Consideramos que apoyar un movimiento político de las características y la importancia como aquel, debía tener un medio de comunicación que apoyase y difundiese su labor.



Tras casi cuatro años desde que un par de locos empezamos a gestar lo que se convertiría luego en el periódico La República, hemos ido experimentando la inmensa dificultad que supone sacar adelante un proyecto de estas características. Muchas más de las que podíamos pensar en un primer momento. Dificultades de tres tipos: por un lado el boicot permanente y las zancadillas de las empresas que gestionan la publicidad en los medios, por otro, la dificultad de encontrar redactores y colaboradores dispuestos a hacer funcionar un diario únicamente con esfuerzo voluntario y no remunerado.



Aún así, La República ha conseguido grandes logros. No sólo haberse convertido en el diario de referencia de la mayor parte del movimiento republicano, sino también en una referencia en los debates relacionados con la reconstrucción de la izquierda. Entre otras cosas, fuimos los primeros en dar a conocer el nombre de Cayo Lara como candidato para la pasada Asamblea de Izquierda Unida, y de apoyarlo sin ambajes. Y es que no somos objetivos, siempre lo hemos dicho. Apostamos por las ideas y las personas que trabajan de manera honesta a favor del republicanismo y a favor de la reconstrucción de la izquierda, y Cayo Lara era una de esas personas. Ahora, de cara al próximo Congreso del PCE, hemos abierto un Especial en La República en la que cualquier comunista puede enviar sus artículos para enriquecer el debate del XVIII Congreso, que sin duda, va a ser un evento muy importante para la izquierda.



Además, hace apenas un par de semanas, le fue concedida oficialmente a La República una corresponsalía en La Habana. Algo que, por ejemplo, el diario Público no ha conseguido. Ademas, prácticamente todas las semanas algunas de nuestras noticias son comentadas en la Mesa Redonda de la Televisión Cubana.



Como objetivos a medio plazo nos hemos fijado la creación de ediciones locales del periódico en todas las regiones donde sea posible, para lo cual además haremos un encuentro hoy ….



Y por supuesto, seguir apoyando el trabajo de la Red de Municipios por la Tercera República, distribuyendo las mociones, promoviendolas y dando un espacio a quienes deseen sumarse a esa estrategia.



Es importante que todos apoyemos, desde nuestras ciudades y pueblos, la Red de Municipios y Cargos Públicos por la Tercera República, y que intentemos presentar mociones en los ayuntamientos donde estemos presentes, que aunque la perdamos, obligaremos a los ediles a pronunciarse. Y promover referéndums y apoyarlos allí donde se celebren.



Pronto se celebrarán Referéndums en varios municipios de la Red, ¿tendrán la misma cobertura medática que tuvo el referéndum independentista del otro día en un pueblo de Cataluña? No lo creo.



A pesar de las dificultades no podemos detenernos, y deberemos construir propuestas sólidas y que se visibilicen como tal ante la sociedad, porque la gente sólo apoya las propuestas sólidas y con vocación de vencer. Pocos apuestan a caballo perdedor.



Por eso deberemos recuperar la hegemonía cultural para empezar a conquistar la hegemonía política, sin olvidarnos de que actualmente nos encontramos en un periodo de involución democrática en nuestra sociedad, y nos costará mucho tiempo y esfuerzo darle la vuelta.



Por eso nuestras propuestas deben ser audaces y valientes. Deberemos emprender una ofensiva republicana en todos los frentes. Una ofensiva coordinada en toda España. Es por eso que desde la Red de Municipios por la Tercera República estamos planteando la celebración del Primer Congreso Republicano.



El Primer Congreso del Movimiento Republicano a celebrarse durante la primavera de 2010 debería abrir un espacio al debate colectivo y al conocimiento y entendimiento común entre todas las organizaciones, asociaciones y colectivos republicanos de nuestro país.



Para ello cada organización debería disponer de un tiempo suficiente para explicar cual es el trabajo que está desarrollando en su ámbito de actuación, cuales han sido sus iniciativas en el ámbito republicano y cuales son sus planes de futuro, con el fin de que el resto de organizaciones puedan conocer estos trabajos y sumarse a ellos, o establecer ámbitos de colaboración.



El Congreso, lejos de suplantar el de una organización política, lo que debería ser es un lugar de encuentro en el que todos se escuchen entre sí y donde se pueda conocer el estado actual del movimiento en todo el Estado.



En el Congreso, por un lado deberían estar presente dichos colectivos republicanos para poner en común sus propuestas, y por otro lado debería abrirse a la participación de destacadas personalidades del mundo de la cultura, la política, la Universidad, del movimiento sindical, etc, comprometidas con la cuestión republicana…



En cualquier lucha política son fundamentales los símbolos. Es necesario empezar a construir los símbolos de la lucha por la Tercera. Y no me refiero a cambiar la bandera ni a cambiar el himno, pero sí a promover la creación artística… que bien puede ser musical o de otra índole. No debemos desestimar el poder de la música en este sentido y creo que estamos en condiciones de empezar a trabajar en ello.



Otro ejemplo, y ese es un tema en el que ya estamos trabajando, es utilizar el símbolo republicano como de la Marianne para llegar al gran público. A través de dibujos, diseños, cortometrajes, obras de teatro, etc. La actriz Sara Casasnovas ha aceptado la propuesta de ser nuestra Marianne, y vamos a ponernos a trabajar juntos también con Juan Margallo y Jordi Dauder.



Es necesario ser ambiciosos y actuar y pensar siempre con vocación ganadora, buscando las fórmulas de movilizar a miles y miles de personas, cada vez a más miles.



Por ejemplo, el movimiento republicano aún no ha conseguido celebrar un gran acto que tenga una repercusión social y mediática de grandes dimensiones. Pero tenemos que llevarlo a cabo, aun partiendo de la base de la dificultad de organizar un gran acto político multitudinario de carácter republicano y que congregue a decenas de miles de personas, aunque también del hecho del gran salto cualitativo y del impulso que esto nos daría ante la sociedad.



Como podría hacerse realidad un acto de estas características sería a través de un formato que mezclase intervenciones políticas con actuaciones musicales de grupos y cantantes de primera línea, y cercanos a nuestras posiciones.



¿Os imagináis lo que sería llenar la Plaza de las Ventas o el Palacio de los Deportes?, además del impacto mediático y social que supondría, y del salto cualitativo que daría el movimiento republicano.



En definitiva, y para ir acabando, solamente animaros a todos y a todas, que venís de muchos lugares de España, a pelear por la República que nos robaron hace 70 años, y hacerlo con mucha audacia. Poniendo en marcha las iniciativas más ambiciosas y llevándolas a cabo con optimismo. Y vamos a la calle con la única idea de vencer, y citando a Gramsci, -aquí, en el mejor sitio para hacerlo – difundiendo nuestras ideas, instruyéndonos porque necesitaremos de toda nuestra inteligencia, conmoviéndonos porque necesitaremos de todo el entusiasmo, y organizándonos porque necesitaremos de toda nuestra fuerza.

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Conferencia de Javier Parra en Córdoba, en el transcurso de la Fiesta del PCE 2009



Los golpistas hondureños bajo la presión popular





Tres meses después del golpe de Estado de Roberto Micheletti en Honduras, el presidente electo, Manuel Zelaya, que volvió clandestinamente al país el lunes 21 de septiembre, está todavía refugiado en la embajada brasileña. Galvanizados por el retorno de Zelaya, sus partidarios han reforzado el movimiento de resistencia, a pesar de la brutal represión del régimen golpista que habría provocado dos muertos, diez según Zelaya. Mientras las fuerzas militares y policiales todavía asedian la embajada de Brasil y repelen sistemáticamente las concentraciones en apoyo al presidente legítimo, otras manifestaciones son organizadas en todo el país.

En el extranjero, las presiones diplomáticas se intensifican. Washington, que saludó el mismo lunes el retorno de Zelaya ha endurecido el tono desde entonces, requiriendo a Micheletti que se comprometa a una salida de la crisis. El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva ha solicitado el miércoles (23 de septiembre) la convocatoria del Consejo de Seguridad de la ONU para votar una resolución exigiendo la inviolabilidad de su embajada en Tegucigalpa y la seguridad del presidente depuesto. Una solicitud apoyada ayer por los ministros de Asuntos Exteriores francés y español.

Además, sectores cercanos al régimen golpista habrían comenzado a considerar la posibilidad de un acuerdo con Zelaya, respondiendo de esta forma a las presiones de la comunidad internacional para encontrar una solución. Por su parte, el presidente hondureño “de facto” no parece dispuesto a considerar el abandono de las riendas del poder, y todavía menos a dejarlas al presidente electo. Frente a la situación de penuria, el régimen golpista levantó ayer por la mañana el toque de queda impuesto desde el lunes, pidiendo a los funcionarios y a los empleados privados que reemprendan sus actividades.

Roberto Micheletti se ha declarado dispuesto a iniciar el diálogo con Manuel Zelaya si éste acepta la organización de las elecciones previstas para noviembre. Esta condición forma parte del paquete de acuerdos de San José, redactados bajo la dirección de Oscar Arias, presidente de Costa Rica y mediador nombrado por los EE.UU al inicio de la crisis hondureña.

Estos acuerdos proponen esencialmente un reparto de poderes hasta las próximas elecciones, una amnistía general, incluidos los delitos políticos en relación con el golpe de Estado y la prohibición de toda consulta popular para la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Este ofrecimiento, que pretende calmar las tensiones actuales, parece sin embargo muy insuficiente respecto al proceso político progresista iniciado por el presidente Zelaya.
Original francés artículo : Les-putschistes-honduriens-sous-pression-populaire

By Samuel Lehoux