6 de octubre de 2009

El PSN rompe con NaBai a los tres días de exigírselo UPN, pero se queda las alcaldías

PAMPLONA. Tres días después de que UPN exigiera al PSN que rompiera todos los acuerdos de gobierno que mantiene con Nafarroa Bai, la ejecutiva socialista acordó ayer "dar por rotos todos los acuerdos existentes en los distintos ayuntamientos" con la coalición. El PSN responsabiliza de esta decisión a NaBai ya que, a su juicio, ha sido ésta quien ha roto "por la vía de hecho los cauces de entendimiento" que mantenían.


La decisión socialista, que deberá ser refrendada por su comité regional el próximo día 17, afecta básicamente a dos consistorios, Burlada y Olite, que vienen funcionado con estabilidad. En ambos gobierna el PSN con el apoyo de NaBai, que será expulsado del equipo directivo. "Si están rotas las relaciones, no vamos a compartir gobierno", anunció el secretario general del PSN, Roberto Jiménez, quien compareció en rueda de prensa para dar cuenta de estos acuerdos después de que inicialmente estuviera anunciada la presencia de la portavoz de la ejecutiva, María Chivite. Ni el alcalde de Burlada, José Muñoz (PSN), ni los concejales de esta formación tenían conocimiento ayer de que deben echar del gobierno municipal a los ediles de NaBai.

No dijo Jiménez, sin embargo, que el PSN mantendrá estas alcaldías, a sabiendas de que NaBai no va a plantear una moción de censura. En cambio, en Zizur Mayor, donde la coalición gobierna en minoría después de que el PSN se saliera de la dirección en febrero de 2008, "se abren todas las posibilidades en aras de contar con un gobierno estable", apuntó Jiménez.

"RADICALIZACIÓN" Jiménez justificó la decisión de su partido con el argumento de que en NaBai ha habido "una aproximación estratégica hacia el electorado y los posicionamientos de ANV". Los ejemplos que citó el líder del PSN de este cambio en la coalición son "no haber apoyado a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en los comunicados de condena debatidos en el Parlamento foral" e intentar "todas las triquiñuelas legales para saltarse la Ley de Símbolos con el fin de que en los ayuntamientos ondeara la ikurriña". Además, recordó que en el acuerdo firmado el 15 de junio de 2007 para apoyarse mutuamente en los consistorios, se decía que ANV "no participaría ni ímplicita, ni explícitamente" en los órganos donde se suscribía el acuerdo, "pero esto se ha venido incumpliendo de manera sistemática".

"Hemos intentado por todos los medios no llegar a esta situación, pero nos hemos encontrado con una estrategia política perfectamente delimitada por parte de NaBai", continuó el secretario general del PSN, quien responsabilizó a la coalición, "con sus posicionamientos, actuaciones y radicalización", de "dinamitar el acuerdo" y de "no haber tenido interés en que estos ayuntamientos funcionaran de manera normalizada".

También aludió Jiménez a los chupinazos lanzados por ediles de la ilegalizada ANV en Berriozar y Villava, donde NaBai ostenta las alcaldías. "A formaciones que tienen los votos manchados de sangre se les ha dado un protagonismo que no podemos tolerar desde el punto de vista ético".

Pese a que ha seguido el guión de UPN, Jiménez se dirigió a la formación regionalista para decirle que "se dedique a sus cosas" y asegurarles que "las decisiones del PSN las toma el PSN". "No vamos a permitir ninguna injerencia", garantizó.

BARCINA: "UN PASO AL FRENTE" La presidenta de UPN, Yolanda Barcina, calificó esta decisión del PSN como "un paso al frente" con el que los socialistas "por fin reconocen el error que cometieron" al darse el apoyo mutuo con NaBai en algunos ayuntamientos que, en caso contrario, podría haber presidido la formación regionalista.

Después de recalcar que esta medida les parecía "obvia hace dos años", Barcina trasladó la "total disposición" a colaborar con el PSN y expresó su deseo de que estos acuerdos no se repitan. También acusó a la coalición de haber "estrechado sus lazos con ANV y Batasuna por puro interés electoralista", lo que demuestra, dijo, su "radicalización y connivencia con los que apoyan a los terroristas".
Diario de Noticias

Los fascistas se lanzan a la reconquista de Italia amparados por Berlusconi

“Legitimado, si no alentado desde el poder, cabalgando a lomos de la industria del miedo agitada por los medios de Berlusconi y azuzado por la ignorancia, el nuevo fascismo italiano ha salido de las alcantarillas”. Es la alarmante advertencia del periodista Claudio Lazzaro, autor del documental de denuncia Nazirock. Conciertos, fútbol, peleas, agresiones, idolatría a personalidades como Adolf Hitler o grupos terroristas… Cualquier seña identitaria vale para que los neonazis salgan de las cloacas a borbotones : actualmente se calcula que hay unos 65 grupos y 55.000 militantes de esta vertiente. ¿Cómo es posible esto en un país que padeció a Benito Mussolini durante más de 20 años (1922-1943) ? La respuesta viene jaleada en gran parte por el primer ministro Silvio Berlusconi, quien no dudó en agitar peligrosamente el cóctel de la extrema derecha para coronarse. Los resultados tienen cifras concretas (265 agresiones contra jóvenes, gays, inmigrantes y gitanos, más de 100 actos vandálicos contra sedes de partidos políticos…), pero el coste humano es incalculable. Una parte significativamente radicalizada y otra con una merma de derechos aún mayor. “Italia nunca ajustó las cuentas con el fascismo, y éste está resurgiendo en formas nuevas”, explica el escritor Andrea Camillero.


“No tienen valores culturales ni políticos salvo la discriminación, la xenofobia y el racismo”, “les mueve la violencia en sí misma, contra el distinto por el color de piel, el credo religioso o simplemente la manera de vestir”. Es la definición que el director de la Policía de Prevención italiana, Carlos Stefano, hace de los 65 grupos y 55.000 militantes neofascistas que están reconquistando el país de la bota amparados por Berlusconi, y sus socios de gobierno ultraderechistas.


Virando a la ultra derecha


El periodista Miguel Mora da amplia cuenta de ello en un reportaje publicado en la edición dominical de El País con el título de “El fascismo despierta en Italia”. Mora parte de Nazirock, el documental antes citado, para contar una historia que empieza más o menos en diciembre de 2006, cuando el actual primer ministro se lanza de lleno al cortejo de la extrema derecha. “Hacía unos meses, Il Cavaliere había perdido las elecciones por 20.000 votos y para lanzarse al acoso y derribo contra Romano Prodi decidió que no podía renunciar a priori” a esta vertiente, explica su fuente de inspiración, Lazzaro.


El equipo Berlusconi


Así las cosas, Berlusconi cortejó a este sector fichando a estrellas ultra como la nietísima de Mussolini, Alessandra, a Alessandro Fiore, secretario general de Fuerza Nueva condenado por pertenencia a banda armada, a Luca Romagnoli, líder del grupo neofascista Fiamma Tricolori y a Adriano Tilgher, condenado en 1975 por fundar un partido de este tipo y absuelto, por falta de pruebas, de participar en el atentado de Bolonia de 1980. Los chicos de Berlusconi fueron los rostros visibles de un cambio impúdico que echó raíces 13 meses después, cuando el dirigente desalojó a Prodi con un tránsfuga y unas nuevas elecciones.


Las elecciones


Berlusconi ganó con un 44% de los votos esos comicios, una cifra a la que llegó enarbolando un discurso xenófobo, personalista, con guiños al mismo Mussolini (“no mató a nadie, mandaba a los opositores de vacacones”) y la mafia (elevó al mafioso y asesino convicto, Vittorio Mangano, a la categoría de héroe… ¡por no denunciarle nunca !). Sus socios de gobierno fueron la fascista Liga del Norte (8%), que se hizo con el Ministerio de Interior, y Fiamma Tricolore (2,4%). Los resultados del esperpento se vieron enseguida. Leyes xenófobas, legalización de las patrullas ciudadanas, criminalización de la inmigración, alcaldes sheriff como ejemplo a seguir, ataques a lo Naranja Mecánica y, paralelamente, tijeretazo a las fuerzas de seguridad…


Las leyes xenofóbas


La concreción de la ultra derechización del Gobierno Berlusconi fue el paquete de seguridad del ministro de Interior, Roberto Maroni que, según colectivos como el gay, amenazado por la deriva fascista de Italia, “no defiende a nadie : la instigación a la violencia escuadrista y la homofobia son las verdaderas alarmas sociales de este país”. “El racismo de taberna de la Liga del Norte puso primero en el punto de mira al terrone, el paleto meridional ; luego a los albaneses, los negros, los gitanos y finalmente a los árabes”, concreta Lazzaro. Las últimas víctimas del Ejecutivo han sido, no obstante, los gitanos, especialmente los rumanos, que han padecido en sus carnes una verdadera persecución pasando de ser más de 30.000 a 3.500.


Modelo Berlusconi


Con todo, Lazzaro no cree que se trate de neofascismo sino de una especie de “empresarismo autoritario” porque Berlusconi actúa como consejero delegado, echando mano convenientemente de los medios de comunicación. “En 15 años ha sacado lo peor de los italianos y ya no nos reconocemos. Pero su técnica de marketing político es sencilla, estaba ya en Mi lucha de Hitler : haz feliz al más ignorante, dirígete al más estúpido de la masa, y así llegarás a los grandes números. Se trata de entenderlo, de darle un nombre y de combatirlo. Pero me temo que cuando lo hayamos entendido será demasiado tarde”, concluye el autor de Nazirock.


Coqueteando con la dimisión


Cambiando de parcela, esta mañana Berlusconi ha coqueteado con la idea de dejar Italia, aunque el motivo de su lamento (“me apetecería irme de Italia, y lo haría si no fuera justo eso lo que desean mis enemigos”) ha sido otro : el acoso mediático y judicial, que no es otra cosa que la sentencia del caso Mondadori que le considera coautor del soborno a un juez. Con o sin el primer ministro italiano, la extrema derecha amenaza a Europa y ya ha llegado al Europarlamentario desde países del este como Bulgaria, Rumanía o Hungría.

elplural.com

La hija de un republicano prisionero en Mauthausen consigue procesar a tres nazis que esclavizaron a su padre

Allí había una esquina oscura donde los perros, dóberman adiestrados como vigilantes, descuartizaban a los prisioneros díscolos y se los comían ». Silvia Dinhof-Cueto nunca olvidará las explicaciones que su padre, el naveto Víctor Cueto, le dio cuando por primera vez visitaron juntos lo que durante la Segunda Guerra Mundial había sido el campo de exterminio nazi de Mauthausen. Víctor Cueto, nacido en Ceceda en 1918 y fallecido en 1990 en la localidad austriaca de Lenzing, sabía bien de lo que hablaba. Había sido el prisionero número 3.438 de este enclave austriaco convertido en sucursal del infierno sobre la tierra. Cueto fue uno de los 7.200 republicanos españoles repudiados por Franco y después esclavizados por Hitler. Hoy, aquella niña que puso escenario a los horrores paternos ha conseguido que la Audiencia Nacional de España procese a tres de los vigilantes nazis que esclavizaron a su padre.


Años después de la liberación del campo de Mauthausen, ocurrida el 5 de mayo de 1945 por tropas de la 11.ª división acorazada del Ejército americano, Víctor Cueto regresó al campo con su mujer austriaca y su hija de la mano. Quería que ellas vieran el cruel escenario del infierno que tantas veces había intentado explicarles con palabras. La pequeña Silvia, hoy lo recuerda, entendió todo nada más entrar. Cuando Víctor le habló de los perros. « Aquella esquina era tremenda », dice esta mujer, residente en Austria. A los tres les temblaron las manos. Los ecos de aquellos ladridos parecían seguir allí.


Víctor Cueto era republicano, razón de más para que en 1939 tuviese que huir a Francia escapando del régimen franquista. Tenía 21 años. Medio millar de españoles cruzó los Pirineos una vez finalizada la Guerra Civil española. Una vez en el país galo, el naveto se afilió a las compañías de trabajo que hacían obras para el Gobierno francés. Trabajó en las fortificaciones de defensa francesas contra los nazis, la fracasada « línea Manigot ». No había pasado ni un año de su llegada a Francia cuando el Ejército alemán le arrolló, al igual que a millones de europeos. Franco había dado vía libre a Hitler para hacer con los republicanos lo que quisiera y se negaba a reconocerles la nacionalidad. Franco consideró que los verdaderos españoles ya estaban dentro del país. La orden del Fürher fue clara : a los campos de concentración y, más concretamente, a Mauthausen, uno de los más duros. Allí iban a parar los « enemigos políticos incorregibles del Reich ». A Víctor Cueto no le hizo falta ser judío, ni gitano ni alemán contrario a Führer para convertirse en un esclavo en Mauthausen, le bastó con ser republicano de Ceceda.


Víctor Cueto fue trasladado en tren a un « stalag » en Alemania, un campo de concentración transitorio que en realidad no era más que un barracón infestado de ratas y podredumbre, el paso previo al horror de Mauthausen.


En pleno verano de 1940, Víctor Cueto cruza por primera vez la puerta de Mauthausen. « Vosotros que entráis, dejad aquí toda esperanza », se leía en el acceso. Era la misma advertencia que escribió Dante Alighieri al entrar en el infierno. Nada más entrar, Víctor Cueto fue enviado a trabajar a la cantera.


En la solapa, un triángulo azul señalaba su condición de apátrida y su número de entrada al campo : 3.438. « Mi padre siempre dijo que si no le hubiesen cambiado a trabajar al huerto abría muerto en poco tiempo », explica Silvia Dinhof-Cueto. Ser destinado a la cantera suponía trabajar a destajo subiendo bloques de granito de entre 18 y 35 kilos por una escalera con 180 escalones. Pero el asturiano tuvo suerte o, al menos, así lo relató él a su familia en varias ocasiones, cuando un guardián de las SS le seleccionó a dedo para trabajar en el huerto de los señores de aquel infierno. Víctor Cueto mataba el hambre a base de algún calabacín que conseguía robar, aunque cada vez el hambre era menor pues el estómago iba reduciéndose y las cenizas del crematorio donde los prisioneros eran aniquilados cada día también restaban fuerza al apetito. Los vivos respiraban a los muertos, y en « la esquina oscura » los dóberman devoraban a los díscolos. Pero Cueto aguantó. « Se convirtió en un veterano de Mauthausen », explica su hija.


Corría 1945, el III Reich se desmoronaba y en Mauthausen comenzó a correrse la voz de que los nazis iban a hacer una matanza masiva « para borrar las huellas del campo, querían que todos bajasen allí y exterminarlos », explica Silvia Dinhof, que reproduce las palabras de su padre. El 5 de mayo de 1945 fue liberado. Ese día Víctor Cueto pesa 39 kilos, pero aún tiene fuerza para elevar una pancarta : « Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas libertadoras ». La lucha de Víctor Cueto tuvo su recompensa : la vida. Y su hija, luchadora como su padre, no está dispuesta a dejar de combatir. Ha logrado que la Audiencia Nacional procese a tres nazis que esclavizaron a su padre en Mauthausen. Pero Silvia no piensa detenerse ahí y quiere más responsabilidades. « Mi padre no fue a Austria porque quisiera, sino por el fascismo español y el nazismo alemán. Tan culpable fue Franco como Hitler », denuncia. Sólo pide a la Justicia « que no le tiemble la mano ». A ella, le temblaron al entrar a Mauthausen.
Víctor Cueto en la "esquina oscura"

Raquel L. Murias / lne.es