13 de octubre de 2009

Los Verdes pactan con la derecha en el Sarre alemán

Los Verdes, el mismo partido que apoya la guerra de la OTAN en Afganistán, aprobaron con una amplia mayoría el inició de negociaciones con los cristianodemócratas (CDU) y los liberales (FDP) para la formación de una inédita alianza y un nuevo gobierno regional en el Estado de Sarre, Alemania occidental.

Si las negociaciones fructifican se acordaría por primera vez en la historia de Alemania una llamada "coalición Jamaica", en referencia a los colores de la bandera del país caribeño y de los partidos que la formarían, el negro para la CDU, el amarillo para el FDP y el verde del partido antiguamente ecologista e izquierdista.



El partido demócrata-cristiano CDU de Merkel y el derechista FDP formarán en los próximos años un gobierno adscrito todavía más al neoliberalismo, lo que potenciará las políticas antisociales de la ley Hartz-IV y reforzará el papel belicista de Alemania a través de la OTAN.

Con este gesto de desprecio hacia una "entente" roja, Los Verdes del pequeño estado occidental alemán, en la frontera con Francia, desestiman la posibilidad de formar una alianza de gobierno con el Partido Socialdemócrata (SPD) y La Izquierda (DIE LINKE), formación que agrupa a disidentes del SPD, comunistas y socialdemócratas radicales.

"No tengo confianza alguna en ese partido y en esa persona", dijo el presidente de los verdes del Sarre, Hubert Ulrich, para justificar la decisión de su partido en referencia a La Izquierda y su líder local, Oskar Lafontaine, antiguo gobernador de la región y presidente del SPD y cabecilla de la disidencia socialdemócrata.

Asimismo subrayó que una "coalición Jamaica" ofrece a los verdes la posibilidad de no encajonarse automáticamente en la izquierda y destacó que cristianodemócratas y liberales están dispuestos a atender demandas sustanciales de los verdes para formar un gobierno tripartito.

El congreso extraordinario de los Verdes, partido que con solo tres escaños en el parlamento de Sarre decide quien gobernará y podía optar entre las alternativas de izquierda y centro-derecha, aprobó con 117 de 150 votos posibles el inicio de negociaciones con CDU y FDP.

Si el experimento funciona en el Sarre, los Verdes se convertirán en el futuro en una nuevo socio de alianza para la Unión -cristianodemócratas y socialcristianos bávaros (CDU/CSU)- que dirige la canciller federal, Angela Merkel.

Desde Berlín, la dirección central de los Verdes subrayó que sus compañeros del Sarre han tomado "una decisión autónoma" a favor de la coalición con cristianodemócratas y liberales que "se debe respetar".


El drama de los hermanos Ballester en Mauthausen

Silencio. Eso es lo único que ha encontrado Jaime Ballester Gómez desde que hace más de 70 años, cuando era un niño, vio por última vez a su hermano José. La Guerra Civil separó a esta familia de Eslida. Sus dos hermanos mayores, Vicente y José, soldados de la República, cruzaron los Pirineos huyendo de las tropas de Franco. Forman parte de los casi 9.000 exiliados republicanos españoles, 679 de ellos valencianos, que tras ser apresados en Francia durante la II Guerra Mundial fueron deportados a los campos de concentración de Hitler.


Su destino fue el complejo de exterminio de Mauthausen, donde fueron asesinados dos de cada tres de los 554 valencianos que cruzaron su puerta. Vicente logró sobrevivir a duras penas, pero a José se lo tragó para siempre la «fábrica de la muerte» de la Alta Austria. Jaime, que ahora tiene 78 años y vive en Moixent, intenta reconstruir la historia del hermano que perdió a manos de los nazis con la ayuda del investigador Adrián Blas Mínguez, representante de la Amical de Mauthausen en la Comunitat Valenciana.



El drama de los Ballester Gómez no es único. Blas Mínguez ha documentado 12 hermanos y un padre y su hijo entre los valencianos deportados a Mauthausen. Siete familias valencianas han sido víctimas por partida doble del horror nazi.


No sobrevivieron para contarlo Juan Bondi y su hijo Manuel, de Castelló; los hermanos Federico e Isidro Cervera Moratín, de Loriguilla, y Francisco y José Ten Campos, de Bétera, que fueron asesinados con cuatro días de diferencia.


Entre las tres parejas de hermanos de las que sólo se salvó uno (ver cuadro) sobrecoge el caso de Bernabé Villanueva Galdón, de Quesa, a quien lo mataron el mismo día en que cumplía 31 años. Únicamente José y Juan Monzonis García, de Valencia, pudieron ver juntos la liberación del campo el 5 de mayo de 1945 por las tropas de EE UU.

El castillo de los horrores


Blas Mínguez relata que José Ballester Gómez es uno de los 449 republicanos españoles, 40 de ellos valencianos, asesinados en el Castillo de Hartheim, «el único lugar del Holocausto donde no hubo supervivientes».
Esta fortaleza del siglo XVII fue convertida por la SS en uno de los engranajes de la siniestra «Operación T-4» de «mejora de la raza aria» orquestada por Hitler con el fin de eliminar a niños y adultos discapacitados o con enfermedades mentales. En sólo 16 meses —desde mayo de 1940— fueron exterminadas en su cámara de gas con «Zyklon B» 18.269 personas en operaciones calificadas de «desinfecciones».


En agosto 1941 el programa se amplió a los presos de los campos de concentración. Otras 12.215 personas, entre ellas 8.342 internos de Mauthausen y del campo de Dachau morirían allí gaseadas, asfixiadas durante su traslado en «camiones fantasma» o víctimas de experimentos médicos.


El historiador narra que los presos que llegaban con vida a Hartheim «eran asesinados inmediatamente, la mayoría en la cámara de gas, y en menor número con una inyección de gasolina o bencina en el corazón». Los que no eran ejecutados nada más llegar, como es el caso de los 40 valencianos, sirvieron a los SS para hacer atroces experimentos médicos, «como ensayar operaciones quirúrgicas sin anestesia con las que comprobaban cómo curar mejor a los heridos en el frente o métodos para prevenir la tuberculosis».
Levante 12 de Octubre de 2009

Una asociación insta el Gobierno a retirar los emblemas 'Todo por la patria'

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) instó este lunes el Gobierno a retirar de los cuarteles los emblemas en los que se exhibe el lema 'Todo por la Patria' y que éste sea sustituido por 'Todo por la Democracia'.

La asociación explicó en un comunicado que el cambio considera "el espíritu de la conocida como ley de la memoria y de los cambios sociales que se han dado en los últimos años para el incremento del respeto público a las víctimas de la dictadura franquista".


"Teniendo en cuenta el significado histórico que tuvo la Segunda República, como primer momento democrático de nuestra historia; lo que supuso la dictadura franquista, de pérdida de derechos y persecución y eliminación de sus disidentes; el proceso de libertades del que hemos disfrutado tras la muerte del dictador Francisco Franco y las labores humanitarias que lleva a cabo el ejército fuera de nuestra fronteras; sería más conveniente y positivo que el lema bajo el que deben guiarse constantemente las fuerzas armadas fuera: Todo por la Democracia", recalcó la asociación.

La ARMH agregó que "ese 'Todo' por la Patria supuso la persecución y la represión de cientos de miles de ciudadanos que se vieron limitados en sus libertades, tuvieron que abandonar el país, fueron torturados, asesinados impunemente o hechos desaparecer".

Concretamente, la orden fue firmada el 13 de enero de 1937 por el General Jefe, Germán Gil Yuste, y publicada al día siguiente en el Boletín Oficial del Estado.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica realizó esta solicitud en una carta sellada la semana pasada por el registro del Palacio de la Moncloa y dirigida al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.