16 de octubre de 2009

El debate de la prostitución

¿Regular el ejercicio de la prostitución? ¿O erradicarla? Si queremos orientar el debate por un camino humana y éticamente correcto –más allá de los importantes intereses que en este terreno se mueven y de las fáciles soluciones conformistas, que no contrarían a tales intereses–, habría que partir de dos principios básicos. En primer lugar, los seres humanos no pueden ser considerados y tratados como mercancías. En segundo lugar, la utilización del propio cuerpo, para la prestación de servicios sexuales, económicamente retribuidos, no es un trabajo. A estos dos principios negadores podríamos añadir un tercero de carácter afirmativo: las relaciones sexuales entre seres humanos, en una sociedad emancipada, deben ser libres, mutuamente consentidas y desarrolladas en condiciones de igualdad.


El primer axioma difícilmente será negado. Su no aceptación representaría rebajar absolutamente la dignidad propia de la condición humana y entrar en contradicción con todas las declaraciones de los derechos humanos. Sin embargo, sólo ha sido reconocido tras la larga lucha que abolió la esclavitud. Una institución que fue defendida como “natural”desde Aristóteles y vindicada como fuerza de trabajo necesaria para mantener la economía. Y aún subsiste en ocultas formas de esclavitud laboral. Y también en la práctica de la prostitución. Muy llamativa y masivamente en el tráfico de mujeres. Conducidas desde países del Este de Europa, después de que estos accedieron a los beneficios del capitalismo, desde África, desde Iberoamérica, engañosamente, bajo pretendidas ofertas de trabajo, para ser obligadas a ejercer como prostitutas en condiciones de singular coacción y violencia. Una situación criminal que es responsable del 90% de la prostitución en España. El reconocimiento de la perversión que semejante comercio supone ha llevado, hoy día, a la persecución legal y policial de semejante actividad. Aunque la eficacia con que es combatida resulta muy débil.

Pero la falta de libertad no se reduce a estas situaciones extremas de coacción, engaño y violencia. Una fuente de la prostitución es la miseria. Gran número de mujeres, partiendo de la pobreza extrema, se han dedicado a tal actividad, como posibilidad de subsistir y, en el caso de las madres, de atender a sus hijos. Otra situación, más minoritaria, es la de transexuales que no encuentran otra forma de sobrevivir. En estos casos podríamos hablar de prostitución voluntaria, pero no libre, en cuanto no se da una coacción física pero sí unas condiciones económicas que obligan a elegir un ingrato destino que, sin ellas, no se hubiera deseado. Y queda, finalmente, el reducido ámbito de la prostitución de lujo. Mujeres que, sin padecer pobreza, se entregan a esta práctica, a fin de disfrutar de bienes a que no accederían por otra vía. Sin embargo, bajo la pretensión de libertad, no de deja de actuar la sutil e invasora propaganda que ilusiona con el escaparate de tentadoras formas de vida y de fácil éxito.

Ciertamente, no deja de haber prostitutas que se declaran libres, aunque, a veces, bajo la declaración, se descubre la presión de los beneficiarios del negocio. Surge, entonces, la propuesta de mantener su situación, pero mejorarla, convirtiéndolas en “trabajadoras del sexo”. Propuesta capciosa y conformista, que favorece a los empresarios del sexo. Sin embargo, en ella el cuerpo de la mujer sigue siendo una mercancía y no se puede considerar a la prostitución como un trabajo, tal como declararon las Naciones Unidas, en el año 2003.

Pero, más importante que los argumentos de autoridad, me parece el análisis comparativo del trabajo con la práctica de la prostitucion, en que se revela una diferencia esencial entre ambas realidades. En una actividad laboral se vende “la fuerza de trabajo”, como decía Marx. Pero no el cuerpo y la realidad personal. Aquello que se vende es algo exterior, una actividad que es retribuida. Y que puede ser tanto una actividad física, en el trabajador manual, como intelectual en las profesiones llamadas liberales. En la prostitución aquello que está en venta –o alquiler– es el propio cuerpo, que se entrega al prostituidor. Y el cuerpo no es separable de la personalidad, del ego y la individualidad.

Un elemento clave en el debate sobre la prostitución es el reconocimiento de la degradación deshumanizadora que implica la relación sexual mercantilizada. Y que hace inaceptable su práctica en una sociedad de personas libres. El cuerpo de la prostituida, en cuanto objeto de pago, se convierte objetivamente –quiérase reconocerlo o no– en una mercancía. Y el prostituidor se despoja de su personalidad para convertirse en puro dinero. En caricatura, podríamos sustituir su cabeza por una bolsa de monedas.

La relación es de asimetría, frente a la igualdad que debe regir las relaciones sexuales entre humanos. Y de claro dominio. El prostituidor tiene el poder económico y satisface su voluntad. La prostituida sólo posee su cuerpo desnudo y ofrendado al poderoso. Muchas veces, hasta quedar exhausta de múltiples entregas. Nos encontramos en la culminación del patriarcado. Pero, del mismo modo que la alienación en los Manuscritos de Marx no sólo afectaba al proletario, sino también al capitalista, aquí la degradación se extiende de la víctima al varón prostituidor, dominado por incontenibles impulsos y reducido a un saco de monedas.

¿No se ha abolido la esclavitud? Liberar a nuestra sociedad de estos viejos atavismos para crear un mundo de seres libres, es lo que defendemos, junto a los grupos feministas, el colectivo de hombres abolicionistas.

Carlos París
Público


Menorca prevé recuperar sus trincheras de la Segunda República

Las trincheras que se construyeron en la costa de Menorca durante de la Guerra Civil (1936-1939) han pasado muchas veces desapercibidas tanto por menorquines como por los turistas, pese a que constituyen uno de los patrimonios bélicos (de época reciente) de mayor importancia que se conserva en Menorca
No sólo han pasado desapercibidas, sino que 70 años de abandono les han pasado factura. Sólo con visitar alguno de las muchos búnkers (destacamento de infantería) que hay en el litoral se puede apreciar cómo están la mayoría: visiblemente deteriorados, cuando no medio derruidos y una suciedad que quita todo el romanticismo que puede tener cualquier patrimonio cultural, aunque sea bélico.

Ante esta situación, los ayuntamientos han decidido actuar e impulsar algunas medidas que ayuden a conservar al menos algunas de estas trincheras. Las medidas son múltiples, y van desde ejecutar obras de conservación, hasta adaptarlas para que puedan ser visitadas o puedan acoger actividades educativas y de ocio.

Al estar situadas la gran mayoría en la costa poniente de la Isla, los municipios que acogen estas infraestructuras militares son Ciutadella, Ferreries, Es Mercadal y Es Migjorn Gran. Pero sobre todo la administración competente, debido a la localización de los búnkers, es la Demarcación de Costas del Ministerio de Medio Ambiente. De allí, que todos los ayuntamientos insten a Costas a qué tome cartas en el asunto.

Mientras que Ferreries y Es Migjorn Gran piden que la recuperación de las trincheras se incorporen en el Plan de la Sostenibilidad de la Costa de Menorca que impulsa el Ministerio de Medio Ambiente, otros como Ciutadella y Es Mercadal quieren que se ejecute con una inversión directa.

El que más avanzado lo tiene es Es Mercadal que ya ha tramitado ante Costas la concesión administrativa para que el propio consistorio rehabilite dos trincheras de Cavalleria (una en la playa y otra cerca del faro). El objetivo del Ajuntament de Es Mercadal es ejecutar una obra menor que permita adaptar los antiguos destacamentos militares en un espacio que pueda acoger actividades educativas y de ocio, lo que podría servir de complemento al Centro de Aprendizaje que se última en las instalaciones del faro de Cavalleria, según comunicó el alcalde Ramon Orfila.

En la costa de Es Mercadal existen numerosas trincheras y antiguos nidos de ametralladoras. De hecho no hay cala desde Fornells a Cala Pregonda que no tenga al menos una.

En Ciutadella han seguido el camino de Es Mercadal, y también pedirán a Costas la concesión administrativa de la trinchera adjunta al Castell de Sant Nicolau. El objetivo es conservar el búnker e integrarlo en la visita al castillo. Antes evidentemente se tendrá que adaptar la instalación, así como proceder a su señalización con el fin de explicar su utilidad e historia. A diferencia de Es Mercadal, Ciutadella pretende que sea Costas el que pague las obras de rehabilitación.

Asimismo, la alcaldesa de Ciutadella Pilar Carbonero no renuncia tampoco a recuperar otras trincheras repartidas por la costa del municipio, que se podrían sufragar con los fondos del Plan de Sostenibilidad de Costas, que especifica la voluntad del Ministerio de recuperar los bienes etnológicos existentes en el litoral. De hecho en el extenso litoral de Ciutadella hay trincheras en todas y cada una de las playas, desde Macarella o Son Saura, pasando por las varias que hay en el puerto de Ciutadella o las existentes en La Vall y El Pilar.

El director insular de Patrimoni, Amador Marí manifestó que por parte del Consell «no habrá inconveniente» que los ayuntamientos opten por rehabilitar algunas trincheras «siempre que las reformas y las actividades que se quieren desarrollar en su interior sean respetuosas con el patrimonio». En todo caso, antes de ejecutar cualquier reforma Patrimoni tendrá que emitir un informe favorable. En este sentido Marí recuerda que pese a que no hay un catálogo general de las trincheras de la Guerra Civil, la mayoría de ellas están protegidas y catalogadas en los inventarios municipales.

Tales trincheras —40 en total— fueron construídas por la comandancia militar republicana en Menorca, bajo las órdenes del coronel José Brandaris de la Cuesta. La infantería que las defendió estuvo compuesta por unos 3.000 hombres.

En Menorca, tras la leva de 1938, la II República movilizó a 6.425 soldados y 211 marinos. Cobraban 300 pesetas al mes. Se considera que tales fortificaciones disuadieron a los franquistas a intervenir en la isla desembarcando desde Mallorca.

Los destacamientos destinados a proteger la isla en las playas fortificadas por la República llevaron una vida bien diferente a la de los soldados de las casernas. Según el historiador Andreu Murillo, "aprovecharon los espacios cultivables, criaron aves y conejos, engordaron cerdos y organizaron la pesca".
Jordi González (Extraído de ’Última Hora’)/La República

Saramago acusa a Benedicto XVI de "cinismo" y a la Iglesia de "reaccionaria"

El Premio Nobel de Literatura 1998 José Saramago ha acusado al papa Benedicto XVI de "cinismo" y ha dicho que a la "insolencia reaccionaria" de la Iglesia hay que responderle con la "insolencia de la inteligencia viva".


"Que Ratzinger tenga el valor de invocar a Dios para reforzar su neomedievalismo universal, a un Dios que jamás ha visto, con el que nunca se ha sentado a tomar un café, demuestra solamente el absoluto cinismo intelectual del personaje", dijo Saramago en un coloquio con el filósofo italiano Paolo Flores D’Arcais, que publica "Il Fatto Quotidiano", en coincidencia con su visita a Roma.

Saramago se encuentra en la capital italiana para presentar su libro "Los Cuadernos" y reunirse con amigos italianos, como la Premio Nobel de Medicina 1986 Rita Levi Montalcini.


En su charla con Flores D’Arcais, Saramago aseguró que él es un ateo "tranquilo", pero que ahora está cambiando de idea.


"A las insolencias reaccionarias de la Iglesia católica hay que responder con la insolencia de la inteligencia viva, del buen sentido, de la palabra responsable. No podemos permitir que la verdad sea ofendida todos los días por presuntos representantes de Dios en la tierra a los que en realidad sólo interesa el poder", afirmó.


Según Saramago, a la Iglesia le importa pocos el destino de las almas y lo que siempre ha buscado es el control de sus cuerpos. "La razón -añadió- puede ser una moral, usémosla".


A la pregunta de si el escaso compromiso de escritores e intelectuales puede ser una de las causas de la crisis de la democracia, el escritor luso dijo que sí, pero que no sólo, ya que es toda la sociedad la que está en esas condiciones y ello lleva a una crisis de autoridad, de la familia, de las costumbres, una crisis moral en general.


Saramago advirtió que en Europa está creciendo el fascismo y se mostró convencido de que en los próximos años "atacará con fuerza", por lo que -señaló- "tenemos que prepararnos para afrontar el odio y la sed de venganza que los fascistas están alimentando".


"Aunque está claro que se presentarán con máscaras pseudo democráticas, algunas de las cuales circulan ya entre nosotros, no debemos dejarnos engañar", subrayó.


La visita de Saramago a Roma se produce un día antes de que mañana salga a la venta su último libro, "Caín", en el que vuelve a ocuparse de la religión.