13 de noviembre de 2009

LIbro: La revolución cultural china, de Editorial Crítica




MacFarquhar y Schoenhals nos cuentan una historia fascinante, de juegos de poder y luchas personales, en un libro de dimensión épica, que se sitúa entre un manual de historia y un ensayo crítico. A pesar de que el libro pueda ser inscrito en el abundante filón actual de obras sobre China, posee el gran mérito de aportar algo novedoso sobre un tema relativamente oscuro, muchas veces tratado de forma superficial o condicionado por los estereotipos negativos. El resultado es un óptimo ensayo histórico, un apreciable testimonio repleto de detalles interesantes, profundo y bien documentado.

La revolución cultural china representa uno de los acontecimientos más importantes y, probablemente, terribles del siglo XX. Sin embargo, a unas décadas de distancia de su conclusión, sigue constituyendo un evento poco conocido, ya que, frecuentemente, se infravalora su importancia, creyendo que fueron sólo años de terror, destrucción y fanatismo. Fue algo más y su conocimiento resulta fundamental para poder comprender los fundamentos políticos, económicos y culturales de la China actual.

En su fracaso, se crearon los gérmenes del rápido desarrollo chino ya que, en la práctica, la revolución en sí misma fue un desastre tan enorme que provocó una revolución cultural aún más profunda, precisamente aquella que Mao Tse Tung pretendía frustrar. Para los autores, su compresión, sus imborrables huellas, sus consecuencias, constituyen un capitulo fundamental para entender la actualidad del gigante asiático.

Una conclusión muy extendida reza que, sin la revolución cultural, no habrían existido las reformas económicas, ya que el resultado de su fracaso fue la creación de un nuevo orden político-económico en el país. Una de las observaciones favoritas de Mao, “de las cosa malas pueden salir cosas buenas” podría aplicarse a esta revolución cultural: una época terrible, pero de la que ha emergido una China más sana, próspera y, quizá en el futuro, democrática.

Por Andrea Donofrio

Rusia: Casi 60.000 familias no tienen con qué pagar las cuotas de las hipotecas






Agencia de Noticias

Ria Novosti

Alrededor de 60.000 familias rusas que pagaron su vivienda con hipotecas están al borde de la quiebra, reveló el jefe de la Agencia para la reestructuración de créditos hipotecarios, Andrei Yazíkov, citado hoy por Nezavisimaya Gazeta.


Yazíkov calcula en más de 3.100 millones de dólares el monto de los créditos problemáticos en materia hipotecaria y reconoce que la situación financiera de amplios sectores de la población ha empeorado últimamente, en parte, a causa de los recortes de personal en muchas empresas pero también debido a una política agresiva que los bancos aplican tras el inicio de la crisis para recuperar los préstamos.


Los recursos disponibles en una familia media se han reducido casi tres veces, de 31 a 11 mil rublos mensuales, de modo que muchos deudores ya no están en condiciones de abonar la mensualidad que ronda 24 mil rublos como promedio, dijo Yazíkov. En los tribunales ya se encuentran casi 20 mil reclamaciones por impago de hipotecas.

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¿En qué gasta el dinero público el rey?




Ignacio Escolar

Hay dos zonas oscuras en los Presupuestos Generales del Estado, dos capítulos del gasto público cuyo detalle es un misterio para los ciudadanos. La primera es la partida destinada a los fondos reservados: 25,2 millones de euros, la mayoría en manos del Centro Nacional de Inteligencia. La segunda es la asignación de la Casa Real: 8,9 millones de euros incluso más secretos que las facturas del espionaje.

Hay una gran diferencia entre ambas partidas. El detalle de los fondos reservados no sale en el BOE, pero al menos está controlado por el Congreso, a través de reuniones a puerta cerrada de la Comisión de Gastos Reservados, donde está presente un diputado de cada partido. Pero del dinero de la Casa Real nada se sabe. El rey utiliza esos fondos libremente, tal y como le permite la Constitución, que sin embargo no dice que ese presupuesto deba ser secreto. Las cuentas del rey son un misterio incluso para el Congreso, que sólo se limita a decidir la cifra total sin saber cómo se gasta. Es el único dinero completamente opaco del presupuesto público.

Ayer, en el Congreso, ERC junto a otras fuerzas de izquierda, como IU-ICV, pidieron que las cuentas de la Casa Real estuvieran a disposición del Parlamento y que se hiciese público el patrimonio de la familia del rey, como sucede en otras monarquías europeas. La propuesta era razonable no sólo por una cuestión de transparencia: si es el Congreso quien vota los Presupuestos y decide la asignación de la Casa Real, ¿con qué criterio lo hace si desconoce en qué se gasta? Por supuesto, la enmienda fue rechazada con los votos del PSOE y del PP. El Tabú Primero de España sigue en pie.



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