6 de diciembre de 2009

Afganistán: cuando los comunistas defendían los derechos de las mujeres.




La prensa y los gobiernos occidentales han encontrado ya un nuevo "Satán" que sustituye a los obsoletos Milosevic, Sadam Hussein, Gaddafi...: el terrorista islámico Bin Laden que les sirve para legitimar nuevas aventuras militares avivando los bajos instintos y la ignorancia de la opinión pública ¿Sabe alguien que dicho terrorista es un colaborador de la siniestra agencia de espionaje CIA desde 1979? ¿Sabe alguien que en Afganistán hubo de 1978 a 1992 un régimen progresista que protegió activamente los derechos de las mujeres? ¿Sabe alguien que para derrocarlo el gobierno USA creó y armó una corriente fanática integrista a la que hoy atribuye los atentados del 11 de setiembre?

Queremos que se conozca el drama del pueblo afgano en las vísperas de una nueva situación dolorosa y que aparezcan al descubierto todas las maniobras sucias realizadas por el imperialismo USA para someter y sojuzgar a dicho pueblo.

Afganistán: su tremendo atraso feudal

Afganistán ha sido y hoy sigue siendo uno de los países mas atrasados del Mundo caracterizado por la pobreza de su población, su heterogeneidad étnico cultural, sus relaciones sociales arcaicas y el dominio ejercido por una casta de señores feudales que se apoyan en la religión musulmana para autolegitimarse. Según datos de UNICEF en 1969 la tasa de mortalidad de niños menores de 5 años era la mayor del mundo: 380; la tasa bruta de mortalidad infantil era de las mayores: 30; la esperanza de vida era de 33 años. El atraso era padecido especialmente por las mujeres: en 1960 el 15 % de los niños acudía a la escuela pero únicamente el 2 % de las niñas. En 1970 el 13 % de los hombres estaba alfabetizado y sólo el 2 % de las mujeres.

El país era una monarquía de tipo medieval que ejercía un poder escaso y nominal sobre un conjunto de señores de la guerra y dirigentes étnicos y tribales asimismo dueños de la tierra.

En 1973 el rey Mohammed Zahir Shah fue derrocado por su primo Mohammed Daud que estableció un régimen republicano. Dicho régimen permitió la actividad de un Partido Comunista llamado Partido Democrático del Pueblo de Afganistán (PDPA), que tenía su base en la escasa intelectualidad urbana, los poco numerosos estudiantes y algunos oficiales del ejército. Su programa se centraba en la reforma agraria, la liberación de la mujer y la alfabetización de la población a desarrollar por un gobierno de ?obreros, campesinos, intelectuales ilustrados y progresistas, artesanos, la pequeña burguesía y los capitalistas nacionales?.

El nuevo régimen no sacó al país de su atraso y en 1978 intentó suprimir el PDPA.

La revolución de abril.

Sus partidarios en el ejército contraatacaron y derrocaron a Daud tomando el poder. El PDPA era un pequeño partido de 15 mil militantes dividido en varias fracciones. Una de ellas se hizo con el control del gobierno y reprimió a sus rivales. El fundador del partido Mohammed Taraki fue asesinado y varios miles de sus militantes encarcelados. Sus abusos echaron a los brazos de la oposición feudal a un sector campesino.

Pero el principal peligro viene de la contrarrevolución activamente apoyada y armada por la CIA norteamericana.

El gobierno USA y su CIA estimulan la creación de grupos terroristas formados por señores feudales afectados en sus privilegios por las reformas progresistas impulsadas por el PDPA en el gobierno. En 1978 la CIA instala en Islamabad (Pakistán) un cuartel general encargado de dirigir la guerra y el terrorismo contra el gobierno comunista. El asesor del presidente Carter Zbigniew Brzezinski coordina el suministro de armas a los terroristas. El agente de la CIA Louis Dupree dirige los instructores que adistran a terroristas en 120 campos de entrenamiento creados en Pakistán. La CIA coordina una coalición de gobiernos reaccionarios involucrados en esta guerra contra Afganistán: servicios secretos de la OTAN, Israel, Arabia Saudita y por supuesto la dictadura pakistaní. La ayuda que reciben las bandas terroristas era de mil millones de dólares anuales, proporcionados en su mayoría por los USA. Esta masa de dinero sirve para crear un fuerte movimiento integrista y extremista. Ante la magnitud de la ingerencia extranjera la URSS decide intervenir militarmente para sostener el gobierno afgano y depurar la camarilla que había cometido graves abusos.

En 1979 el rico saudí Usama Bin Laden colabora estrechamente con la CIA en la guerra sucia. Bin Laden integra las filas del Partido Islámico de Gulbudin Hekmatyar, antiguo jefe de la organización reaccionaria Hermanos Musulamanes también conectado con la CIA. Hekmatyar y sus terroristas se dedican a quemar vivos a campesinos, a destruir cientos de escuelas y hospitales, puentes y mezquitas. Otros jefes contrarrevolucionarios son ricos señores feudales: Mojaddedi era dueño de 2000 hectáreas, Mohammed Nabbi además estaba conectado con el Mossad sionista, Rabani era además exportador de alfombras. Son teólogo-terroristas que emplean el Islám para recuperar sus tierras y volver a explotar a los campesinos pobres.

Las reformas progresistas de la Revolución.

Los comunistas afganos tomaron medidas para sacar al Pueblo del atraso y la miseria. En un primer momento distribuyeron tierra a 250 mil campesinos, abolieron todas las deudas contraidas por los campesinos con los terratenientes, liberaron 8 mil presos políticos, declararon la educación universal para ambos sexos. La tasa de mortalidad infantil de menores de 5 años pasa de 380 en 1960 a 300 en 1988; el 80 % de la población urbana accede a servicios de salud; el 63 % de los niños y niñas realizan integramente el curso escolar en 1985-87; la esperanza de vida pasa de 33 años en 1960 a 42 en 1988. Centenares de miles de personas son alfabetizadas. Se aumenta en un 50 % el número de médicos, se dupkica el total de camas en los hospitales; se crean por primera vez jardines de infancia y casas de reposo para los trabajadores.

El gobierno comunista se esfuerza en sacar a las mujeres del tremendo atraso y opresión que sufren: el analfabetismo femenino es reducido del 98 al 75 % y miles de mujeres afganas dejan de usar el chador. Se incorporan a la producción e integran los destacamentos populares de defensa de la revolución con las armas en la mano. Los afiliados del PDPA que practican la poligamia son expulsados del partido. Incluso se incorporan a la vida política: las mujeres son una décima parte de la militancia del PDPA, cifra insuficiente pero que es un gran avance en comparación con la exclusión absoluta que sufren hoy bajo el régimen de los talibanes. La vicepresidenta de la Unión de Mujeres Democráticas Safika Razmiha declaró en 1988:"si no se logra la igualdad de la mujer en nuestra sociedad, es imposible avanzar por el camino del progreso social. Muchos miles de mujeres afganas aún están encerradas en los harenes, millones ocultan su rostro bajo el chador y el 75 % de ellas son analfabetas. La revolución afgana realiza un ingente trabajo para emancipar a la mujer. Pero la correlación de fuerzas es todavía favorable a los atrasos feudales".

Pero la prioridad es la guerra.

Pero es la guerra subversiva y terrorista a gran escala la principal preocupación del gobierno progresista y del Ejército Soviético que intentan defenderse de las oleadas de fanáticos que se lanzan desde los campos de Pakistán. De 1978 a 1986 destruyen casi 2 mil escuelas y 31 hospitales, saquean 906 cooperativas campesinas, destruyen empresas, centrales eléctricas y 41 mil km. de líneas de comunicación. Los que el presidente USA Reagan llama "luchadores de la libertad" entrenados por la CIA, Bin Laden entre ellos, se dedican a matar sin piedad mujeres, niños, ancianos, clérigos partidarios del gobierno, maestros. Matan al superior de la mezquita central de Kabul Maulan Abdul Hamid. Envenenan a cien adolescentes de 14 a 18 años de un liceo femenino de Kabul. Explotan bombas en una plaza comercial llena de gente, en un cine cuando se proyectaba una película para niños. Destruyen aviones civiles de la Afgan Airlines y otras compañias con los misiles Stingers norteamericanos y Blowpipes ingleses. Mas de 200 pasajeros son asesinados sin derecho al despliegue propagandistico de que son objeto los pasajeros de los aviones secuestrados el 11 de setiembre. La guerra está apoyada por la propaganda. En relación al pueblo afganos emiten 8 emisoras gubernamentales dirigidas por "Radio Kabul Libre" filial de la radio de la CIA la "Voz de America" instalada en Pakistán en lenguas afganas.

Los USA consiguen agotar a la URSS en esta guerra de desgaste en la que los asesinos integristas matan a miles de soldados soviéticos. En 1989 el traidor Gorbachov decide abandonar a su suerte al gobierno comunista retirando el Ejército Rojo sovietico. Investigadores norteamericanos reconocen que la CIA y el servicio secreto pakistaní ISI trabajaron intensamente codo a codo para derrocar dicho gobierno e instalar un poder integrista islámico . Para los años 90 miles de terroristas árabes son veteranos de esta guerra sucia y están dispuestos a aplicar sus métodos criminales contra la población campesina y lo soldados de Argelia, los cristianos coptos de Egipto, los civiles serbios y croatas y los comunistas de Bosnia-Herzegovina,etc.. La implicación de la CIA en la creación de ese foco de fanatismo dirigido contra los progresistas, los comunistas y la URSS es absoluta. La CIA pagaba los salarios de 4200 funcionarios de los partidos de oposición.

Caída de la esperanza y llegada del caos.

La oposición llamada en Occidente, incluso por la izquierda "de salón" "Resisencia", que no es mas que un amasijo de 300 comandantes enfrentados entre si y acostumbrados a llenarse los bolsillos con los dólares de la CIA, termina en 1992 por derribar el gobierno comunista. Las conquistas sociales son liquidadas y el país pasa a un nuevo tipo de guerra civil entre los diferentes jefes tribales.

La CIA, el régimen saudí y el general pakistaní Nasrullah Babar forman un grupo integrista aún más fanático y brutal que toma el poder en Kabul en 1996, los talibanes. Los USA pretenden que este régimen no dificulte la instalación de oleoductos que transporten el petróleo centro-asiático a manos de las petroleras yankis. Otras vías alternativas por Irán y China no son posibles. Los talibanes hacen saber mediante dos gestos lo que va a ser su política: arrastran por las calles de Kabul y cuelgan al último presidente comunista, Najibullah, y ordenan a las mujeres a esconderse debajo de de una espantosa pieza de tela. Sus antiguos amos de la CIA pensaron seguramente que su operación había tenido éxito y que Kabul "ya era libre". Poco imaginaban y tampoco sus aliados de la OTAN que los fanáticos integristas se iban a volver contra ellos cometiendo los devastadoras atentados de EEUU y otros lugares.

El pobre pueblo afgano tuvo una oportunidad de obtener un desarrollo pacífico y construir una sociedad más justa. La única ayuda que recibieron de Occidente fue las armas de los bandidos integristas, después las lágrimas de cocodrilo de algunas feministas pequeñoburguesas, los misiles de Clinton y hoy una nueva agresión contra el régimen que los propios occidentales contribuyeron a instalar. Pobre pueblo. Nuestro recuerdo para sus valientes hijos comunistas y patriotas.
EHKomunistak

RENTERIA: UNA EXPOSICIÓN ABRIRÁ LAS JORNADAS PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA





Bajo el lema ‘Recuperar la memoria histórica. Para construir el futuro’ un grupo de errenteriarras quieren «recuperar la memoria histórica de la guerra y postguerra de 1936 en nuestro pueblo». Es por ello que han organizado una serie de actos de reconocimiento para «con aquellos hombres y mujeres derrotados por el franquismo».

El programa, que fue presentado en Xenpelar Etxea, comenzará el próximo lunes, día 7 de diciembre, con la inauguración de una exposición que se va a celebrar en el segundo piso de dicho edificio.

Para enriquecer esta exposición los organizadores solicitan a todas las personas que quieran contribuircon documentos, testimonios y objetos, que se pasen por la propia Casa Xenpelar hoy, sábado, en horario de 17.00 a 19.00 horas.

En la presentación comentaron que «el mejor homenaje al gran esfuerzo que realizaron estos luchadores en contra del franquismo no puede quedar en el olvido por lo que invitamos a participar en todos los actos programados».

Además de la exposición, el lunes se ofrecerá una conferencia con el tema ‘Hacer memoria. Hacer justicia’, que se celebrará en la Casa Xenpelar a partir de las 19.00 horas.

El miércoles 9 se ha organizado una conferencia de Iosu Txueka, profesor de la UPV, con el tema de ‘La represión franquista. Entre el sufrimiento y la solidaridad’. Será también en la Casa Xenpelar, a partir de las 19.30 horas.

El jueves día 10 en la Casa Xenpelar, pero en este caso a las 19.00 horas, habrá una conferencia del historiador Iñaki Egaña titulada ‘El franquismo en Orereta-Errenteria’.

El día 11 tendrá lugar la proyección de la película ‘Desafectos’, con el tema ‘Los esclavos de Franco’, que centrará la posterior conferencia. Será en la Sala Reina, a las 18.00 horas.

El sábado 12 finalizarán los eventos con un acto público en la Alameda en reconocimiento a las personas y organizaciones que lucharon contra el alzamiento franquista.

Ese mismo día tendrá lugar una comida popular con asistencia de todas las personas homenajeadas. A las 19.00 horas de ese mismo día, en el Auditorum Niessen habrá un acto de homenaje a todas las personas que vivieron en directo estos hechos.

Diario Vasco

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Cárcar El campo de los gudaris olvidados






POR EL AÑO 1938, DOS BATALLONES DE PRISIONEROS LLEGARON A CÁRCAR BAJO LAS ÓRDENES DEL EJÉRCITO FRANQUISTA. LOS GUDARIS FUERON ACOGIDOS POR LAS FAMILIAS QUE MÁS SUFRIERON LA REPRESIÓN Y AHORA REPUBLICANOS DE CÁRCAR QUIERE RECUPERAR ESTA HISTORIA OLVIDADA.
Era una mañana de febrero, en plena Guerra Civil, cuando los carcareses vieron llegar varios camiones cargados con unos 1.300 tristes y hambrientos prisioneros del franquismo. Aquella estampa sorpresiva conmovió a decenas de familias de Cárcar, que se ofrecieron a acoger a los gudaris en sus casas mientras permanecieran en la localidad durante su estancia en aquel campo de concentración abierto. Se fueron a los veinte días en una jornada de nieve. Su paso por Cárcar, sin un objetivo de trabajo claro, marcó a aquellos que compartieron sus penas y que trataron de alegrarles su dura situación.

Son pocos los documentos que recogen este capítulo de la Guerra Civil y el tiempo apremia para poder recopilar los testimonios de los que vivieron esos días de los años 30. Por ello, el colectivo Republicanos de Cárcar, en su afán por restaurar la memoria histórica, hace un llamamiento para que aquellos que recuerden el campo de gudaris de la localidad navarra alcen la voz.

Nino Ruiz Chocarro, presidente de la asociación, cuenta que a raíz de una charla impartida por Fernando Mendiola sobre los esclavos del franquismo, los vecinos de más edad sacaron a la luz el recuerdo de los Batallones 19 y 20 de gudaris en Cárcar. "Nos dimos cuenta de que apenas había información de aquel episodio y comenzamos a movernos. A través de nuestra página web (www.republicanosdecarcar.org) animamos a todo el que sepa algo a que nos transmita su testimonio", apuntaba el carcarés.

BATALLONES 19 Y 20 "Tenemos conocimiento de la existencia de un campo de prisioneros de Franco en nuestro pueblo, los llamados y conocidos por todos como gudaris. Los que llegaron a Cárcar, sabemos que eran los Batallones 19 y 20, y sabemos que entre otras labores, transportaban desde el río a sus espaldas enormes troncos para hacer frente a las inclemencias del duro invierno que pasaron", apunta Ruiz. "Algo que sabemos con seguridad y que nos lleva de un modo más sentimental a ellos, es que las relaciones con los vecinos del pueblo eran cordiales, incluso alguna acabó en matrimonio", añade el presidente de Republicanos de Cárcar. Desde el colectivo se han ido recogiendo testimonios locales que cuentan cómo a pesar de su miseria, en alguna ocasión eran los gudaris los que daban alimento a varias familias del pueblo. "Lo más triste de la historia que hasta ahora conocemos es que se los llevaron a Zaragoza y que el Batallón 20 fue fusilado en el frente de guerra, pero ¿y los demás?", pregunta Nino Ruiz. Se tiene conocimiento de que aquellos prisioneros procedían de lugares como Vizcaya, Asturias o Cantabria, pero salvo aquellos que mantuvieron el contacto con las familias de Cárcar, se les perdió la pista.

Por ello, desde Republicanos de Cárcar se esperan noticias de aquellos gudaris que compartieron los dolores de la guerra con los vecinos riberos, "porque son parte de nuestra historia". A través de su página web se pueden iniciar los contactos para recuperar esta parte de la memoria carcaresa.
Araceli Remírez en Diario de Noticias