21 de diciembre de 2009

Marlaska declara insolvente a Barroso y le exime de una fianza de 12.000 euros




El alcalde de Puerto Real se libra de abonar la cantidad fijada por el juez en el procedimiento contra él por injurias a la Corona · "La Audiencia Nacional ha confirmado lo que es una evidencia: que estoy tieso", dice


El alcalde de Puerto Real, José Antonio Barroso (IU), es insolvente y, por tanto, queda eximido de pagar la fianza de 12.000 euros fijada contra él en el procedimiento judicial que ya le ha condenado en primera instancia por un delito de injurias a la Corona. Esta insolvencia la ha ratificado el juez que lleva la causa, Fernando Grande-Marlaska, titular del Juzgado Central de Instrucción número 3 de Madrid, con sede en el edificio de la Audiencia Nacional.

El auto fue acogido ayer con satisfacción por el regidor puertorrealeño quien, no obstante, subrayó que "lo que resulta triste es que tenga que venir un juez de la Audiencia Nacional a corroborar una evidencia que yo estoy harto de repetir pero que algunos no han querido creerse: que estoy tieso".

La fianza de 12.000 euros contra Barroso fue fijada por el juez Grande-Marlaska en enero del presente año, coincidiendo con la apertura de juicio oral contra el alcalde más veterano de la provincia de Cádiz por llamar al Rey de España, entre otras cosas, "corrupto" e "hijo de crápula" en un acto a favor de la República celebrado en Los Barrios en abril de 2008. Barroso se negó entonces a abonar esa fianza argumentando su insolvencia, hecho éste que ha sido ratificado ahora por el juez instructor. El auto, contra el que cabe recurso, matiza no obstante que esta resolución podrá ser revocada en el caso de que Barroso "mejore su fortuna".

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Esta fianza es independiente a la multa de 6.840 euros impuesta a Barroso en la sentencia condenatoria del pasado junio y que llevó a la dirección provincial de Izquierda Unida (IU) a realizar una colecta entre los simpatizantes del alcalde de Puerto Real y de la causa republicana. Esta multa tampoco ha sido satisfecha debido a que la sentencia ha sido recurrida por el abogado de Barroso ante el Tribunal Supremo.

Desde su despacho de la Alcaldía de Puerto Real, José Antonio Barroso, que es también diputado provincial por IU, aseguraba que el auto emitido por el juez Grande-Marlaska "viene a demostrar no sólo mi honradez sino también que una persona puede estar dedicada a la política por vocación y que puede estar en política sin tener una sola mácula".

Barroso, que suma ya más de 26 años como alcalde de Puerto Real divididos en dos etapas, explicó que desde su entrada en política allá a finales de los años setenta sólo adquirió una vivienda en régimen de gananciales "que se quedó mi ex esposa". "Desde entonces -añadió- jamás he adquirido patrimonio y mi exiguo salario he tenido que repartirlo con el núcleo familiar que formé con mi ex mujer".

Incidiendo en el tema de su insolvencia, el regidor puertorrealeño afirmó con contundencia que "lo triste es que tenga que producirse una controversia dialéctica con la Monarquía como telón de fondo para que un juez de la Audiencia Nacional, que tiene muchos medios e instrumentos para investigar, corrobore lo que es una evidencia: que estoy tieso".

Opina Barroso que el auto de Grande-Marlaska "deja en muy mal lugar a todos esos miserables, algunos de ellos políticos y algún que otro informador, que se han dedicado a dar pábulo a lo contrario, intentando hacer ver que yo era un corrupto con la única intención de socavar mi condición de alcalde".

En referencia a la condena por injurias a la Corona y a la multa de 6.840 euros impuestas por la Audiencia Nacional, el alcalde de Puerto Real explicó que en tiempo y forma fue presentado el correspondiente recurso ante el Tribunal Supremo, que hasta la fecha no se ha pronunciado. No obstante, Barroso quiso dejar claro que su intención, en el caso de que el Alto Tribunal fallara en su contra, es presentar nuevos recursos tanto ante el Tribunal Constitucional como ante el Tribunal de Estrasburgo "donde, si hace falta, volveré a decir lo mismo: en España no existe libertad de expresión porque hay un ciudadano que es intocable", dijo en alusión a Don Juan Carlos I.

La otra guerra en Rusia




Esta guerra no se está librando en ninguna república del Cáucaso ni es una consecuencia de estas (aunque está influenciada). La batalla está en las calles y barrios de las principales ciudades de Rusia, en Novosibirsk, Irkutsk, Vladivostok, Perm, Saratov, San Petesburgo… Y sobre todo en Moscú. El conflicto no es nuevo aunque su intensidad no ha parado de crecer los últimos años, llegando a su punto más álgido (hasta el momento) en noviembre del presente año.

El 16 de noviembre, Iván Khutorskoi, un reconocido militante antifascista de izquierdas, fue asesinado a tiros en las escaleras de su apartamento en las afueras de Moscú. Anteriormente había sobrevivido a otros ataques con armas blancas, pero en esta ocasión el joven de 26 años no pudo escapar de las balas.

Iván hacía tiempo que estaba en el punto de mira de la ultra derecha nacionalista rusa. De profesión era trabajador social, y por ello, a menudo trataba con inmigrantes y con personas en situación de exclusión social. Pero su compromiso iba más allá de lo profesional, era un reconocido militante del movimiento antifascista y de izquierdas en Moscú. Además, en más de una ocasión se había encargado de la seguridad en las ruedas de prensa del abogado y activista por los derechos humanos Markelov (también asesinado este año).


Por todo ello, al día siguiente del asesinato, la rabia atizó un asalto de decenas de militantes antifascistas contra la sede moscovita de los Nashi, las juventudes de Rusia Unida (el partido de Putin) que curiosamente se define como antifascista (claro que se refiere al fascismo exterior – no al de casa –).

Esta organización juvenil que agrupa a decenas de miles de jóvenes rusos ha sido a menudo acusada de reclutar a skinheads de ultraderecha que presuntamente han podido ser utilizados para atacar a los “enemigos” del Kremlin y de Rusia. En esta ocasión, los grupos de izquierda acusaban a los Nashi de encubrir e incluso apoyar tácitamente el atentado contra Iván. Las denuncias están especialmente dirigidas contra Maksim Mishchenko, el líder de la organización juvenil progubernamental. Mishchenko, diputado de Rusia Unida en el Parlamento, en más de una ocasión ha sido acusado de tener vinculaciones con las organizaciones de extrema derecha. Él ha negado que haya apoyado a los movimientos de ultraderecha aunque ha admitido que en el pasado ha tenido vínculos con Russky Obraz (organización de extrema derecha) con la que organizó viajes conjuntos a Serbia y colaboró para impulsar leyes de inmigración más restrictivas. En este sentido, un portavoz de Russky Obraz, Yevgeny Valayev, declaró a la agencia Associated Press que su organización había cooperado con Mishchenko en varias iniciativas, incluida una marcha ultranacionalista en Moscú a principios de este mes.

La marcha a la que se refiere Valayev es la celebrada con motivo de la festividad impuesta desde el Kremlin para sepultar todo recuerdo de la Revolución de 1917. Desde la época soviética el 7 de noviembre se conmemoraba como fiesta nacional en recuerdo de la Revolución bolchevique. Tras la caída de la Unión Soviética, el 7 de noviembre pasó a llamarse el Día de Reconciliación y la Concordia. Pero en el 2004, Putin decidió trasladar la fiesta al 4 de noviembre y declararlo Día de la Unidad Nacional, en el que el pueblo ruso conmemora el fin de la época de revueltas y guerras del siglo XVII.

Evidentemente, el suceso del siglo XVII es muy poco conocido y por lo tanto, no goza de popularidad entre la ciudadanía rusa. Sin embargo, el día de la revolución aún es muy popular y son miles de personas las que salen a la calle para celebrarlo, a pesar de que ya no es fiesta. En este contexto, los grupos de ultraderecha nacionalista con su presencia en las manifestaciones nacionalistas del 4 de noviembre adquieren un protagonismo y una función relativamente útil para implantar con éxito este nuevo día nacional.

El problema es que estos grupos son los mismos que están implicados en multitud de asesinatos políticos y de carácter racista. La mayoría de ellos no saltan a las páginas de los diarios internacionales porque son perpetrados contra inmigrantes, minorías étnicas y minorías sexuales. Adquieren algo de eco mediático si la víctima participaba en alguna red política o de movimientos sociales, de lo contrario no supone más que una columna en los sucesos de cualquier periódico ruso.

Respecto a las conexiones con el poder, parece que el Kremlin no tendría ninguna implicación directa, pero a la vez está claro que puntualmente miembros del aparato gubernamental participan con ellos en diferentes actividades. Por lo tanto, no parece descabellado afirmar que el gobierno dispone de información de primera mano sobre el funcionamiento y organización de estos grupos violentos. En esta línea, si el Kremlin tiene información y contactos no debería de suponerle un gran trabajo controlar férreamente a los ultraderechistas y encontrar a los culpables de las amenazas, palizas y asesinatos.

Sin embargo, el Kremlin sigue haciendo como que la cosa no va con él, aunque los hechos son tozudos:

a) Los grupos ultranacionalistas rusos están asesinando a adversarios políticos del Kremlin y a defensores de los derechos humanos de minorías étnicas o inmigrantes que son perseguidos por el Estado.

b) Los muertos siempre son del mismo lado, y por mucho que se quiera simplificar como una lucha entre “tribus urbanas” la realidad es bastante más complicada. Unos son racistas, xenófobos y homófobos y se dedican a atacar a las minorías y a activistas de izquierdas; y los otros, son trabajadores sociales, abogados, periodistas, izquierdistas y defensores de los derechos humanos que se dedican a defender a las minorías y a fomentar el respeto entre diferentes.

c) El Kremlin está utilizando a estos grupos para imprimir un viraje nacionalista en la sociedad rusa. Un ejemplo claro es la sustitución del día de la Revolución por el día del 4 de noviembre en el que la participación de estas organizaciones ultranacionalistas.

Conclusión, por pasividad y por omisión el Kremlin NO es inocente.
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El Pais y su articulo "!Abajo el comunismo!"




El País obsequió a sus lectores en su edición del domingo 20 con un articulo sobre el fin del gobierno de Ceausescu en Rumania, titulándolo "¡Abajo el Comunismo¡

Como es habitual en este periódico, sobre todo cuando se habla de los enemigos del capitalismo, tanto del pasado como del presente, la descripción de los hechos se basa mas en los tópicos y mitos, transmitidos tras los acontecimientos para justificarlos, que en los propios hechos.

En primer lugar, vuelve a definir como estalinista al régimen antiestalinista de Ceausescu que, al contrario, fue el único de los lideres de los miembros del pacto de Varsovia que se opuso a Moscu en la invasión de Checoslovaquia, y de los pocos que se abrieron al comercio con EE.UU. y la C.E.E a pesar de la oposición de la URSS.


En cuanto a la insistente definición de los países socialista del este como "estalinistas", y en especial del "feroz régimen" de Rumania, El País afirma que Ceausescu hizo declaraciones a la mismísima Radio Europa Libre, la emisora que intentaba destruir el Socialismo rumano, y pone en su boca las siguientes palabras:

"Si lograra contribuir a mi país lo mismo que Stalin al suyo, me encantaría que la historia me recordara de manera justa como un Stalin moderno"

Extrañas palabras en un declarado antiestalinista que había retirado todas las estatuas y recuerdos del "infame Stalin" de todo el territorio rumano.

Igualmente afirma que fue en Timisoara, ciudad donde comenzó la "Revolución" el 16 de diciembre de 1989, donde se empezó a escuchar el grito "¡abajo el comunismo¡". Sin embargo, lo que la multitud y los trabajadores gritaban en las calles de Timisoara fue "queremos comida", "queremos calefacción", aunque tras la represión del ejercito estos gritos se transformaron en "¡abajo Ceausescu¡".

El grito "¡Abajo el comunismo¡" se creó en los despachos fuera de Rumania, y llego a las calles cuando el proceso "revolucionario" ya estaba bien encauzado, como afirmo el joven Vigil Zbaganu, que intento continuar el Partido Comunista Rumano después de 1989 y lo pago con su muerte.

El propio General Stanculescu, ultimo ministro de defensa del gobierno de Ceausescu, y luego clave en el golpe de estado que acabo con la vida del matrimonio, afirma que el orden de los gritos de protesta fue el siguiente: ¡Abajo Ceausescu¡ ¡Libertad¡ y, al final, ¡Abajo Comunismo¡. Aunque para occidente que las masas salieran a la calle exigiendo el fin del sistema socialista desde el primer momento sea un deseo frustrado que intentan convertir en realidad por medio de la magia de la propaganda, la realidad fue diferente.

Otra de las afirmaciones infundadas de El País es que los Ceausescu huyeron en el helicóptero desde el Comité Central del partido en Bucarest junto con su ministro de defensa, el mismo Stanculescu del que hablamos mas arriba, que luego dirigió su ejecución. La realidad fue que este ultimo se quedo en tierra organizando junto con otros oportunistas el nuevo gobierno del país.

El periodista se fía de una testigo que observó como los tres salían volando en el helicóptero, aunque desde Piata Revolutii es difícil ver quien va montado en un aparato que despega desde la azotea del edificio del Comite Central del PCR. Y ciertamente, o la testigo vio mal, o el periodista directamente se lo inventó (algo bastante habitual cuando El Pais habla de Venezuela, Cuba, Corea del Norte, el sistema socialista en general, o cualquier pais que sea un obstaculo en el desarrollo del liberalismo criminal en el mundo).

En lo que si que tiene razón El País es en que hubo un golpe de estado en Rumania, aunque no espontáneo como afirma, sino bien organizado desde hacia tiempo. De hecho el general Stanculescu acaba de confirmar en una entrevista reciente que él estaba al tanto de los pasos que había que dar en el proceso a través de agentes de la KGB (la entrevista esta publicada el pasado día 18 en el diario Evenimentul Zilei, y sera traducida en este blog en los próximos días).

Este golpe de estado, que utilizo la salida de las masas a la calle contra Ceausescu para que la resistencia del gobierno rumano (que era uno de los mas reticentes a aceptar las ordenes de aperturismo llegadas desde el Kremlin de la "perestroika") se aflojara y no diera lugar a una guerra civil, tuvo como consecuencia que la mayoría de los miembros del Partido Comunista que estaban entonces ocupando los miles de cargos de la burocracia rumana pasara a repartírselos igualmente en el nuevo régimen que empezó en 1990.

Esos oportunistas de entonces siguen pululando por las empresas, instituciones y partidos politicos veinte años después (recordemos que el mismísimo nuevo presidente de Rumania por seguda vez, Traian Basescu, fue secretario de estado del ministerio de Transportes en el ultimo gobierno de Ceausescu, y continuó formando parte del mismo ministerio en el primer gobierno del Frente de Salvación Nacional).

El País termina lamentándose de que "dos décadas después, los 1.104 muertos y 3.000 heridos de aquellos días aún esperan justicia, mediante la condena de los criminales y cómplices de Ceausescu". Lo que no dice es que aquellos que llama "cómplices" de Ceausescu fueron los mismos que le abandonaron durante la llamada "Revolución" y que se cambiaron ágilmente de bando para continuar ocupando los altos cargos políticos en el futuro régimen capitalista. Es decir, son los feroces anticomunistas de hoy.
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¿Se repartirán Ucrania?





La razón principal para dividir Ucrania es conseguir el control absoluto de Odesa y sus alrededores, para que así, con total libertad y por vía marítima, la UE pueda transportar materias primas desde Oriente a Occidente a través de sus protectorados de Georgia y la disminuida Ucrania

La OTAN y los círculos militares germanos siguen enfrascados en el debate sobre la expansión al Este, lo que en el caso de Ucrania podría desembocar en una partición del país. Esta hipótesis se lleva barajando hace tiempo, pero ahora Heinz Brill, un teniente coronel en la reserva y ex asesor de la Oficina de Investigación y Formación del ejército federal alemán (donde trabajó durante muchos años como Director), en un artículo publicado en una revista militar austríaca ha descrito un escenario de división territorial favorable a los países de la OTAN. Occidente quedaría en manos de la Alianza Atlántica, mientras Oriente se situaría bajo la influencia rusa convirtiéndose en un país independiente o con una fórmula similar a la de Abjasia y Osetia. Hasta aquí, la distinción geográfica es la típica entre la Ucrania occidental y la rusófona, el problema suele ser el puerto de Odesa y sus alrededores.

Geográficamente Odesa se sitúa en Occidente pero lingüísticamente y por tradición militar es rusófila. Este es el principal problema de la partición para Occidente, ya que la división territorial sólo le sería favorable si Odesa y sus alrededores pasan a estar controlados por la OTAN. Esta zona tiene puertos petrolíferos importantes y son parte del corredor de transporte entre Asia y Europa. Por ello, la UE desea utilizar esta vía para el transporte de petróleo de la cuenca del Caspio a Occidente. Dentro de esta estrategia, el puerto petrolífero de Jushny está siendo utilizado para el transporte de petróleo desde Georgia a Europa occidental a través del Mar Negro, eludiendo territorio ruso. También hay un puerto de petróleo en Cherson con un enlace directo con el oleoducto Odesa-Brody, desde dónde se transporta el oro negro que finalmente llega a la frontera polaca.

Todo esto índica que la razón principal para dividir Ucrania es conseguir el control absoluto de Odesa y sus alrededores, para que así, con total libertad y por vía marítima, la UE pueda transportar materias primas desde Oriente a Occidente a través de sus protectorados de Georgia y la disminuida Ucrania. En base a esta necesidad, Brill apunta que si ocurriese esa partición, Odesa y sus alrededores quedarían en manos occidentales.

Este ejemplo es bastante claro de cómo funciona la política internacional. En 1989 la Unión Soviética y Occidente acordaron que la OTAN rehusaba expandirse hacia su frontera Este. Pero la realidad ha sido diferente, la ruptura del compromiso se ha dado en varias ocasiones y hoy es el día en el que la Alianza Atlántica sigue expandiendo hacia Oriente para poder controlar las rutas del petróleo y los oleoductos que proceden del Caspio. Esto pone de manifiesto el trasfondo material del conflicto con Rusia, que no es otro que la lucha por el control de las materias primas de Asia Central.
http://postsovietico.blogspot.com/2009/12/se-repartiran-ucrania.html

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