28 de febrero de 2010

Cayo Lara lamenta muerte de Orlando Zapata y pide el fin del embargo de EEUU a Cuba




El coordinador general de IU, Cayo Lara, ha lamentado éste sábado la muerte del preso cubano Orlando Zapata, fallecido el pasado martes tras una huelga de hambre de 85 días, y ha vuelto a pedir el fin del embargo en ese país.

En unas declaraciones a Onda Cero, recogidas por Efe, el dirigente de Izquierda Unida ha asegurado que su partido lamenta "siempre" "cualquier muerte en cualquier parte del mundo" causada por una huelga de hambre utilizada para protestar "por una situación anómala, por decirlo de alguna manera".

Zapata, delincuente reincidente "fichado" por la contrarevolución, pedía cocina individual y teléfono móvil personal, y fue convencido por la misma para hacer una huelga de hambre por tales motivos.

Fue atendido médicamente en todo momento por las autoridades sanitarias cubanas.

Lara ha recordado que en su momento estuvo a favor de alimentar al exterrorista Ignacio de Juana Chaos y a la activista saharaui Aminetu Haidar y, en este caso, "he mantenido la misma posición" porque es un caso de "responsabilidad interna del Gobierno".

Sin embargo, y tras reiterar "profundo malestar" por la muerte del proclamado por la contrarevolución "disidente", Lara ha subrayado que la posición de IU sobre Cuba es "muy clara" respecto a los presos políticos y a los cinco detenidos cubanos que están cumpliendo una cadena perpetua "injustamente" en Estados Unidos y "de los que se habla muy poco".

Lara ha afirmado que IU "tiene información de que el Gobierno cubano estaría dispuesto a canjear presos con Estados Unidos y resolver un problema histórico importante".

Por otra parte, Lara ha denunciado que tanto los medios de comunicación españoles como los internacionales "no se hayan hecho eco de que en Afganistán la OTAN ha asesinado a 27 niños esta semana, a 153 en 2009 y ha matado a 600 civiles por bombas".

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Bendita y alabada laicidad





La asociación Movimiento hacia un Estado Laico (MHUEL) ha presentado una instancia solicitando al Ayuntamiento de Zaragoza el cese inmediato de la emisión del cántico católico diario, y por triplicado, que desde la basílica del Pilar se escucha en gran parte de los barrios zaragozanos. Su petición, propia de un estado aconfesional, es conforme a la normativa que el propio Ayuntamiento estableció para la protección del medio ambiente contra ruidos y vibraciones. La polémica está servida y la reacción fundamentalista no ha tardado en desatarse.

Hace algunos años una de mis tareas en el hospital donde trabajo era limpiar la capilla semanalmente. Bajo la escrutadora -y porqué no decirlo un pelín libidinosa- mirada del orondo y preconciliar cura que la regentaba, me resignaba a repulir los bancos de madera y a fregar de rodillas, a petición sacerdotal, las zonas que él consideraba más sagradas. Trataba de evadirme silbando cualquier canción, mientras ejecutaba estas labores. Un día ese santo varón me recomendó que mis veleidades musicales se derivarán hacia temas más piadosos que las baladas con las que solía deleitarle. Siempre dispuesta a complacer al prójimo, empecé a tararear La Internacional. Su iracunda respuesta se enfrentó con mi premeditada candidez ante lo que el padrecito entendió como un acto de rebeldía y provocación.

"¿Provocación? -le contesté ojiplática-. No se me ocurre himno que sea un compendio de la caridad cristiana mejor que éste. Habla del género humano como único y de la lucha contra la opresión y la injusticia. ¿No va en concordancia con lo que predicaba Jesucristo?". Tras un revuelo de sotanas, que se me figuró el ala de un negro cuervo, salió como alma que lleva el diablo a exigir que mandaran a otra persona a encargarse de estas faenas.

Ahora el Movimiento hacia un Estado Laico ha solicitado al Ayuntamiento de Zaragoza el cese inmediato del cántico de alabanza a la Virgen del Pilar que, tres veces al día y todos los días del año, se emite con gran potencia de megafonía desde dos torres de la Basílica, inundando a gran parte de la ciudad con su "bendita y alabada...". A mí, que habito en el popular barrio de El Gancho, cercano al Pilar, me parece una cuestión de simple justicia.

MHUEL no atenta contra la libertad religiosa, sólo pretende circunscribir estos cánticos a su ámbito, el templo. Como corresponde a un Estado aconfesional que no persigue a ningún culto, pero tampoco puede bombardear a la ciudadanía con manifestaciones religiosas sean católicas, musulmanas o cienciólogas.

¡Hay que ver el alboroto que se ha montado en Saraqusta entre creyentes y no creyentes, defensores de todo tipo de tradición, ya sea ésta, los toros o el garrote vil! Las masas enfebrecidas, como el colérico sacerdote de mi anécdota, han arremetido contra los laicos acusándolos no sólo de querer cargarse esta típica y tópica práctica mariana, sino de alentar a la reconquista de España por las hordas musulmanas.

A mí se me expulsó del templo por un pequeño acto de sedición contra la tiranía musical del páter pero, como penitencia, se me impuso escuchar sus atronadoras alabanzas sobrenaturales, diariamente, durante el resto de mi vida. MHUEL intenta ahora la redención de mi condena, que espero no sea eterna, combatiendo la intransigencia e imposición a puro golpe de libertad de conciencia y con la ley en la mano. Solo me queda agradecerles este valiente gesto mientras, inconscientemente, en mi cabeza vuelvo a tararear aquello de: "Ni en dioses, reyes ni tribunos/ está el supremo salvador./ Nosotros mismos realicemos/ el esfuerzo redentor".



Muerte de Zapata sirve para pedir dólares a gobierno de EE.UU.



Por M. H. Lagarde

Como era presumible la muerte en una huelga de hambre del prisionero Orlando Zapata Tamayo ha devenido bandera de la única causa real de la contrarrevolución cubana: la búsqueda del billete.
Según un artículo publicado por El Nuevo Herald bajo la firma del directivo de la organización terrorista Fundación Cubano Americana (FNCA) José Pepe Hernández,"hoy muchos hemos llegado a la conclusión de que el cambio en Cuba vendrá solamente como resultado de las acciones directas y firmes, aunque no violentas, del pueblo cubano en demanda de sus derechos. Hoy en día, darle poder al pueblo cubano y ayudarlo a adquirir confianza en sí mismo es la misión fundamental del exilio".
Para conseguir tales “pacíficos” fines, el directivo de la Fundación no apela a los emigrados a quienes, con el sonsonete de la “lucha por libertad de Cuba”, más de una vez le han saquedo los bolsillos, sino al gobierno norteamericano. "Tenemos que exigir del gobierno de Estados Unidos una reestructuración inmediata y efectiva de dos de nuestros más poderosos vehículos para promover el cambio en Cuba: Radio y Televisión Martí, administrados por la Oficina de Trasmisiones a Cuba (OCB); y el Programa para la Democracia en Cuba de la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID)".
De acuerdo con el capo mafioso Radio y TV Martí no están a la altura de su misión original de difundir noticias e información objetivas al pueblo cubano”. Esto último, dicho en buen cubano, significa alentar a la subversión interna en la Isla.
"En cuanto al programa de ayuda a la transición en Cuba de USAID -sigue diciendo Hernández-, aunque se ha escrito mucho recientemente sobre la demora en la distribución de los fondos de dicho programa, poco se dice sobre la razón fundamental de esta demora, basada en la necesidad de encontrar la forma adecuada de corregir los defectos en la utilización efectiva de los fondos asignados que ha permitido a algunas de las organizaciones que reciben fondos usar más del 95% de los millones obtenidos del gobierno federal para cubrir salarios y contratos con base en Estados Unidos, gastos de oficina y conferencias internacionales, mientras que los disidentes en Cuba reciben un apoyo escaso e intermitente".
Zapata, probablemente, era uno de esos a quienes les llegaba un apoyo “escaso e intermitente”. No obstante, como bien se ha dicho, Zapata es un muerto útil. Su muerte sirve ahora para reclamar el dinero del contribuyente norteamericano que, aunque apenas si llega a Isla, ha convertido, en cambio, en millonario a más de un supuesto luchador por la libertad.

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27 de febrero de 2010

¿Para quién la muerte es útil?





ENRIQUE UBIETA GÓMEZ

La absoluta carencia de mártires que padece la contrarrevolución cubana, es proporcional a su falta de escrúpulos. Es difícil morirse en Cuba, no ya porque las expectativas de vida sean las del Primer Mundo —nadie muere de hambre, pese a la carencia de recursos, ni de enfermedades curables—, sino porque impera la ley y el honor. Los mercenarios cubanos pueden ser detenidos y juzgados según leyes vigentes —en ningún país pueden violarse las leyes: recibir dinero y colaborar con la embajada de un país considerado como enemigo; en Estados Unidos, por ejemplo, puede acarrear severas sanciones de privación de libertad—, pero ellos saben que en Cuba nadie desaparece, ni es asesinado por la policía. No existen "oscuros rincones" para interrogatorios "no convencionales" a presos-desaparecidos, como los de Guantánamo o Abu Ghraib. Por demás, uno entrega su vida por un ideal que prioriza la felicidad de los demás, no por uno que prioriza la propia.

En las últimas horas, sin embargo, algunas agencias de prensa y gobiernos se han apresurado en condenar a Cuba por la muerte en prisión, el pasado 23 de febrero, del cubano Orlando Zapata Tamayo. Toda muerte es dolorosa y lamentable. Pero el eco mediático se tiñe esta vez de entusiasmo: al fin —parecen decir—, aparece un "héroe". Por ello se impone explicar brevemente, sin calificativos innecesarios, quién fue Zapata Tamayo. Pese a todos los maquillajes, se trata de un preso común que inició su actividad delictiva en 1988. Procesado por los delitos de "violación de domicilio" (1993), "lesiones menos graves" (2000), "estafa" (2000), "lesiones y tenencia de arma blanca" (2000: heridas y fractura lineal de cráneo al ciudadano Leonardo Simón, con el empleo de un machete), "alteración del orden" y "desórdenes públicos" (2002), entre otras causas en nada vinculadas a la política, fue liberado bajo fianza el 9 de marzo del 2003 y volvió a delinquir el 20 del propio mes. Dados sus antecedentes y condición penal, fue condenado esta vez a 3 años de cárcel, pero la sentencia inicial se amplió de forma considerable en los años siguientes por su conducta agresiva en prisión.



En la lista de los llamados presos políticos elaborada para condenar a Cuba en el 2003 por la manipulada y extinta Comisión de Derechos Humanos de la ONU, no aparece su nombre —como afirma, sin verificar las fuentes y los hechos, la agencia española EFE—, a pesar de que su última detención coincide en el tiempo con la de aquellos. De haber existido una intencionalidad política previa, no hubiese sido liberado once días antes. Ávidos de enrolar a la mayor cantidad posible de supuestos o reales correligionarios en las filas de la contrarrevolución, por una parte, y convencido por la otra de las ventajas materiales que entrañaba una "militancia" amamantada por embajadas extranjeras, Zapata Tamayo adoptó el perfil "político" cuando ya su biografía penal era extensa.

En el nuevo papel fue estimulado una y otra vez por sus mentores políticos a iniciar huelgas de hambre que minaron definitivamente su organismo. La medicina cubana lo acompañó. En las diferentes instituciones hospitalarias donde fue tratado existen especialistas muy calificados —a los que se agregaron consultantes de diferentes centros—, que no escatimaron recursos en su tratamiento. Recibió alimentación por vía parenteral. La familia fue informada de cada paso. Su vida se prolongó durante días por respiración artificial. De todo lo dicho existen pruebas documentales.

Pero hay preguntas sin responder, que no son médicas. ¿Quiénes y por qué estimularon a Zapata a mantener una actitud que ya era evidentemente suicida? ¿A quién le convenía su muerte? El desenlace fatal regocija íntimamente a los hipócritas "dolientes". Zapata era el candidato perfecto: un hombre "prescindible" para los enemigos de la Revolución, y fácil de convencer para que persistiera en un empeño absurdo, de imposibles demandas (televisión, cocina y teléfono personales en la celda) que ninguno de los cabecillas reales tuvo la valentía de mantener. Cada huelga anterior de los instigadores había sido anunciada como una probable muerte, pero aquellos huelguistas siempre desistían antes de que se produjesen incidentes irreversibles de salud. Instigado y alentado a proseguir hasta la muerte —esos mercenarios se frotaban las manos con esa expectativa, pese a los esfuerzos no escatimados de los médicos—, su nombre es ahora exhibido con cinismo como trofeo colectivo.

Como buitres estaban algunos medios —los mercenarios del patio y la derecha internacional—, merodeando en torno al moribundo. Su deceso es un festín. Asquea el espectáculo. Porque los que escriben no se conduelen de la muerte de un ser humano —en un país sin muertes extrajudiciales—, sino que la enarbolan casi con alegría, y la utilizan con premeditados fines políticos. Zapata Tamayo fue manipulado y de cierta forma conducido a la autodestrucción premeditadamente, para satisfacer necesidades políticas ajenas. ¿Acaso esto no es una acusación contra quienes ahora se apropian de su "causa"? Este caso, es consecuencia directa de la asesina política contra Cuba, que estimula a la emigración ilegal, al desacato y a la violación de las leyes y el orden establecidos. Allí está la única causa de esa muerte indeseable.

Pero, ¿por qué hay gobiernos que se unen a la campaña difamatoria, si saben —porque lo saben—, que en Cuba no se ejecuta, ni se tortura, ni se emplean métodos extrajudiciales? En cualquier país europeo pueden hallarse casos —a veces, francas violaciones de principios éticos—, no tan bien atendidos como el nuestro. Algunos, como aquellos irlandeses que luchaban por su independencia en los años ochenta, murieron en medio de la indiferencia total de los políticos. ¿Por qué hay gobernantes que eluden la denuncia explícita del injusto confinamiento que sufren Cinco cubanos en Estados Unidos por luchar contra el terrorismo, y se apresuran en condenar a Cuba si la presión mediática pone en peligro su imagen política? Ya Cuba lo dijo una vez: podemos enviarles a todos los mercenarios y sus familias, pero que nos devuelvan a nuestros Héroes. Nunca podrá usarse el chantaje político contra la Revolución cubana.

Esperamos que los adversarios imperiales sepan que nuestra Patria no podrá ser jamás intimidada, doblegada, ni apartada de su heroico y digno camino por las agresiones, la mentira y la infamia.

Sí al derecho a decidir, pero no para Catalunya



El 50% de los españoles que apoya este principio lo niega a los catalanes


Una amplia mayoría de españoles está de acuerdo con el derecho a decidir pero la mitad de ellos cambia de parecer si es Catalunya quien debe ejercerlo. Un estudio encargado por la Universitat Oberta de Catalunya revela que hasta un 80,2% está de acuerdo en que "los pueblos del mundo tienen derecho a la autodeterminación, es decir, a decidir libremente y democráticamente su futuro político". Sólo un 12,9% lo rechaza y un 5,1% lo restringe a algunos casos.

Sin embargo, la misma pregunta obtuvo resultados mucho más bajos cuando se lleva al ámbito catalán. En ese caso, un 40,1% se expresa favorablemente y un 53,6% lo rechaza. Con los datos en la mano, la encuesta revela que uno de cada dos españoles que apoya el derecho a decidir cambia de idea si se le pregunta por Catalunya.

Ésta es sólo una de las conclusiones de un estudio encargado por el Govern y dirigido por Miquel Strubell, promotor de la Plataforma Soberania y Progrés, con la intención de cuestionar los "mitos que dañan" las relaciones entre España y Catalunya" y analizar cómo se valoraría la posible independencia o aumento de competencias de la comunidad.

La encuesta concluye también que el 50,4 % de los catalanes votaría a favor en un referéndum para decidir la independencia. La encuesta deja en sólo un 18 % el porcentaje de quienes lo harían en contra. Los principales motivos de quienes abogarían por un estado catalán son económicos (62,3 %) o por sentimiento (58,6 %).

Otros datos avalan un aumento del soberanismo en Catalunya: el 61,1 % de los catalanes opina que el Gobierno español no está actuando correctamente con el Estatuto y el 51,7 considera que el nivel de autonomía es insuficiente. Asimismo, el 82,6 % cree que Catalunya debe tener derecho a decidir libre y democráticamente su futuro.

Oposición a la autonomía
El informe también indica que sólo un 8,4 % de los españoles ven insuficiente el grado de autonomía que tiene Catalunya: un 56,7% lo ven suficiente y un 23,6 % creen que ya es excesivo.

En caso de que se llevara a cabo un referendo vinculante sobre la autodeterminación de Catalunya, el 59,8 % de españoles cree que ello generaría incidentes violentos. En caso de que en la consulta ganaran los partidarios del estado catalán, un 72,4 %de los españoles cree que se debería abrir una negociación política entre los dos gobiernos para evitar la separación, el 51,6 % aceptar la voluntad del pueblo catalán y el 25 % anular su autonomía.

El estudio, realizado a partir de 2.614 entrevistas en Catalunya y 1.883 en España llevadas a cavo entre septiembre y octubre del pasado año, muestra también que el 78 % de los catalanes considera que en España les tratan igual o mejor que en cualquier otro país. Asimismo, sólo un 20,1 % de españoles estaría dispuesto a hacer boicot a los productos catalanes si Catalunya celebrara un referéndum vinculante.


ALBERT MARTÍN VIDAL - BARCELONA
Público

La crisis a debate: Las dos caras de Keynes






Economistas, tanto de izquierdas como de derechas, defienden los postulados de Keynes para hacer frente a la crisis actual. Desde sus teorías se pretende hacer un pequeño cambio, que mantenga lo fundamental del funcionamiento del capitalismo; ¿no es hora ya de reconocer sus fallos para aquellos que se consideran de izquierdas?

“Todo el mundo hoy cree que era un gran economista”. Es lo que dice un artículo del Financial Times sobre John Maynard Keynes. Y eso parece. Keynes mostró en los años 30 cómo parar las crisis, dicen, y sus métodos pueden aplicarse hoy. Sin embargo existe un gran error en este mensaje. Keynes nunca mostró cómo parar la crisis en los años 30. Lo que hizo fue polemizar sin piedad contra quienes sostenían que las crisis se pueden solucionar bajando los estándares de vida de los trabajadores y que en última instancia era un precio a pagar para salvar la economía de mercado. Los argumentos de Keynes sobre la idiotez de confiar en que el mercado solucionaría nuestros problemas son todavía relevantes hoy en día.

Los economistas convencionales de hoy confían en algo que ellos llaman la Ley de Say, la cuál sostiene que no se puede generar crisis de sobreproducción porque alguien siempre compra algo que alguien vende. Keynes sostenía un punto de vista que fue establecido sesenta años antes por Karl Marx (aunque Keynes negó haber leído algo más que unas pocas páginas de Marx). Todo lo producido por la economía de mercado puede sólo ser vendido si los trabajadores gastan todo su salario y los capitalistas todos sus beneficios. Los trabajadores no pueden evitar gastar todo su salario. Pero los capitalistas pueden decidir guardar sus beneficios en los bancos o debajo de la cama, en lugar de invertir o gastarlo en sí mismos. En ese caso se abre una brecha entre lo que se produce y lo que se puede vender.

A quienes argumentan que lo producido puede ser vendido y que el desempleo puede desaparecer si los trabajadores aceptan que se les baje el salario, permitiendo bajar así los precios, Keynes respondió que simplemente significaba que los trabajadores comprarían menos bienes. Esto significaría a su vez más recortes salariales e incluso disminución de las ventas. De esta manera, destruyó el argumento convencional que era usado como justificación para no hacer nada sobre las masas desempleadas. Pero él no vio sus argumentos como anticapitalistas, sino que significaban que había que persuadir a los capitalistas para aceptar cambios que pudieran salvar el sistema.

Keynes escribió que su teoría era “moderadamente conservadora en sus implicaciones”. Su biógrafo, Lord Skidessky, sostiene que sus propuestas fueron adaptadas “teniendo en cuenta la psicología de la comunidad empresarial. En la práctica fue muy cauto”. Todo lo que se necesitaba es la capacidad del estado para intervenir y elevar el nivel en inversión y consumo. Dos tipos de medidas eran necesarias.

En primer lugar los gobiernos deben reducir la tasa de interés. Ello puede alentar a la gente a gastar en lugar de ahorrar sus ingresos, a fin de proporcionar un mercado para la producción y alentar a las empresas a invertir. Sin embargo, Keynes reconocía que era “un tanto escéptico en simplemente aplicar políticas monetarias”. Segundo, los gobiernos podrían realizar gastos ellos mismos, que serían financiados por préstamos. Tal “déficit de financiación” finalmente sería pagado por sí mismo ya que al haber un crecimiento económico el gobierno aumentaría los impuestos.

Pero cuando sus políticas fueron puestas en práctica, Keynes estaba preocupado por molestar a los capitalistas, ya que la psicología de éstos era clave para ver si la inversión se llevaba a cabo o no. Por tanto, sus propuestas eran demasiado suaves para poder haber terminado con la Gran Depresión. A principios de los años 30, cuando el desempleo aumentaba en un 100%, Keynes apoyó a Lloyd George —anteriormente Primer Ministro Británico conservador— en un llamamiento para un programa de obras públicas que habría dejado el aumento del paro en un 89%. Keynes aconsejó a Roosevelt que no llevara a cabo “negocios y reformas sociales que se deberían haber adoptado mucho antes” por si acaso “complicaban la recuperación” y eran “molestas” para “la confianza de los empresarios”.

Una estimación afirma que para crear los tres millones de puestos de trabajo necesarios para acabar con el desempleo en el punto más álgido de la depresión de los años 30 hubiera sido necesario un incremento en el gasto público de alrededor de un 59%. Este incremento no era posible con los métodos “gradualistas” de Keynes, ya que conducirían directamente a una fuga de capitales al extranjero, un aumento de las importaciones, un dèficit en la balanza de pagos y una fuerte subida de los tipos de interés.
En algunos momentos de su libro más importante, La teoría general del empleo, el interés y la moneda, Keynes se dio cuenta de que ese tipo de moderación podría no ser suficiente. Sugirió que algo fundamental para el sistema estaba provocando una disminución de la inversión —una disminución en la eficiencia marginal de la inversión. Ésta es una idea similar en algunos aspectos a la teoría de Marx sobre la caída de la tasa de beneficios e implica que algo no funciona bien en el capitalismo, algo que no puede ser solucionado únicamente mediante el ajuste de los tipos de interés o los niveles de gasto del gobierno. Esto llevó a Keynes a su afirmación más radical de que “de algún modo una extensa socialización de las inversiones seria el único medio de asegurar una aproximación al pleno empleo”.

El mismo Keynes no siguió profundizando en sus conocimientos, ni tampoco la mayoría de sus seguidores. En su lugar, estos, al igual que Keynes, adaptaron su teoría a lo que el capitalismo podía aceptar. Hoy los nuevos convertidos al keynesianismo en los gobiernos de EEUU, Reino Unido y Europa tratan, como el mismo Keynes planteaba, salvar al capitalismo de sí mismo. Eso significa que nosotros pagaremos para que los capitalistas sigan contentos. Los keynesianistas de izquierdas tiene dos opciones: estar de acuerdo con esta idea y tratar de encontrar maneras de salvar el capitalismo o tomar seriamente los planteamientos más radicales de Keynes y unirse a los marxistas en el desafío del capitalismo por el control de la economía.

Chris Harman es miembro del Socialist Workers Party
Enlucha.org

Pérez Reverte : " todos los españoles hemos sido igual de hijos de puta"


República.es



Pérez Reverte carga contra la Memoria Histórica y dice que "todos los españoles hemos sido igual de hijos de puta"
Para el escritor Arturo Pérez Reverte, “España es un país gozosamente inculto, es un país deliberadamente inculto (…) y con gente así, la Ley de Memoria Histórica es ponerle una pistola en la mano”. En su opinión “no estamos preparados para leyes como esas”, porque un país inculto como el nuestro no tiene mecanismos de defensa.

En una entrevista concedida al suplemento de cultura de El Mundo, el escritor Arturo Pérez Reverte aseguró que su “memoria histórica tiene tres mil años”, a diferencia de la “memoria histórica analfabeta” que se promueve en España y que es “muy peligrosa”. Según dijo, “contemplar el conflicto del año 36 al 39 y la represión posterior como un elemento aislado, como un periodo concreto” es “un error”, ya que “el cainismo del español sólo se entiende en un contexto muy amplio”.

“Atribuir los males de un periodo a cuatro fascistas y dos generales es desvincular la explicación y hacerla imposible”, alegó, y añadió: “Que un político analfabeto, sea del partido que sea, que no ha leído un libro en su vida, me hable de memoria histórica porque le contó su abuelo algo, no me vale para nada. Yo quiero a alguien culto que me diga que el 36 se explica en Asturias, y se explican en la I República, y se explica en el liberalismo y en el conservadurismo del siglo XIX. Porque el español es históricamente un hijo de puta”.

Pérez Reverte aseguró que le “parece muy bien la Ley de Memoria Histórica, pero necesita tener una letra pequeña, un apéndice que la contextualice” para que no se pueda “hablar de unos buenos y otros malos a estas alturas”, porque “cualquiera que haya leído historia de España sabe que aquí todo hemos sido igual de hijos de puta. Todos”.

“Si este país no fuese un país analfabeto, cuando a la gente le dicen: estos son los buenos y estos los malos, diría, ¡no me cuentes historias!”, subrayó, y aseguró que él tiene un “lamento histórico” que se concreta en que “aquí nos faltó una guillotina al final del siglo XVIII”. “El problema de España, a diferencia de Francia, es que no hubo guillotina en la Puerta del Sol que le picara el billete a los curas, a los reyes, a los obispos y a los aristócratas (…). Nos faltó eso, pasar por la cuchilla a media España para hacer libre a la otra media”, explicó.

Además insistió en que “España es un país históricamente enfermo”, y alertó de que “nos estamos cargando la democracia”. “En cuanto se empieza a perfilar una España distinta, es España que empieza a ser posible, la destruyen los mismos españoles: la arrogancia de unos y el fanatismo de otros”, concluyó.

26 de febrero de 2010

Atletismo femenino: el género es algo más que los cromosomas XX



Por Kelly Hilditch,


¿Qué define a una mujer? ¿El look que lleva? ¿Su manera de vestir? El tratamiento a la atleta sudafricana Caster Semenya en el último par de semanas sugiere que hacer las cosas demasiado bien en su especialidad puede levantar falsos rumores. Si a esto añadimos pelo corto, una constitución fuerte y musculosa, ya podemos concluir que no se trata de una mujer.

La Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF), emitió un comunicado pocas horas antes de la final de los campeonatos del mundo en Berlín, diciendo que la sudafricana se debía someter a una verificación de género. Pero a pesar de esto, ella fue a ganar la carrera (lo cuál tampoco es muy femenino...). Una mujer de verdad hubiera reaccionado llorando, no yendo a ganar; eso es lo que piensan muchos.

La IAAF se ha comportado de la manera más vergonzosa. Se trata de la misma organización que cuando una atleta es sospechosa de fraude (o toma drogas para mejorar su rendimiento, por ejemplo) espera hasta que se tengan todos los detalles antes de emitir un comunicado público. Sin embargo, horas antes de que la final comenzara, y semanas antes de que los resultados de la verificación se sepan, la IAAF realiza unas declaraciones a la prensa sobre Semenya, de18 años, que dan la vuelta al mundo. La decisión de la IAAF de publicar el caso de Semenya es incomprensible, particularmente por los devastadores efectos que han tenido casos similares sobre otras atletas.

La corredora de media distancia Santhi Soudajara se suicido después de verse despojada de la medalla de plata en los campeonatos de Asia debido a que la prueba de verificación de género dio negativa. Que quede claro, a Semenya no se le acusada de ser un hombre vestido de mujer, aunque es la impresión que transmiten la mayoría de los medios de comunicación.

Reglas

Si fuera el caso las reglas estarían claras. Los y las deportistas que han sido sometidas a cirugía de reasignación de género son legalmente reconocidos como miembros del sexo elegido, y también los que hayan estado 2 años bajo terapia hormonal pueden competir en competiciones deportivas internacionales.

Las pruebas de verificación de género incluyen un ginecólogo, un endocrino, un psicólogo y un especialista en medicina interna. Y de hecho estas pruebas no tiene mucha reputación; el Journal of the American Medical Association, publicación estadounidense de medicina, lo describía en el año 2000 como “dificultoso, caro y potencialmente erróneo”. Por otro lado los test de ADN pueden confirmar si una mujer tiene los cromosomas XX como es habitual. El mismo que puede demostrar que Semenya tiene un cromosoma Y extraviado. Pero, ¿acaso importa eso? Los hombres puedes tener los cromosomas XX al igual que las mujeres pueden tener los cromosomas XY.

Aparte de nuestros órganos genitales las diferencias entre los sexos no son tan notables. Puede que existan ciertos “patrones” en cuanto a la forma del cuerpo, altura o crecimiento del pelo, pero si miras a tu alrededor, están lejos de ser absolutos. Aquí no dispongo del espacio, ni dispongo del nivel de biología, para entrar en detalles. Pero sé que la diferencia absoluta en la que la sociedad divide a los sexos masculino y femenino, no tiene un reflejo absoluto en los genes. Al fin y al cabo formamos parte de una misma especie que ha evolucionado a partir de un ancestro común. Además el género no es algo que esté fijado, es una construcción social que puede cambiar dependiendo de la cultura, de la sociedad o de los factores históricos.

La verdad es que las mujeres son juzgadas por poca feminidad si hacen algo demasiado bien o si tienen demasiado poder. Me desespera pensar el número de veces que he escuchado a gente a la que considero sensata decir que Margaret Thatcher no era realmente una mujer. Pero ella no era un hombre, era una mujer muy conservadora, adjetivo este último que me parece realmente más insultante que dudar de su género.

Si nosotras aceptamos la idea de las diferencias absolutas entre los sexos, aceptaremos que los sexos no merecen, ni quieren las mismas cosas. Claro que existen diferencias entre hombre y mujeres, pero hay muchas más cosas que compartimos. Y una cosa que hemos sentido por igual hombres y mujeres es la indignación ante el trato vejatorio al que ha sido sometida esta joven atleta sudafricana.

Kelly Hilditch

Artículo publicado en Socialist Worker, periódico del Socialist Workers Party, organización hermana de En lucha/En lluita en Gran Bretaña.

Traducción de Santi Amador

La mujer trabajadora bajo el franquismo



Por Regina Martínez,

El primer objetivo del franquismo respecto a la mujer fue machacar, textualmente, a todas aquellas que habían luchado por la República e invertir violentamente cada uno de los logros conseguidos. Las rojas fueron tratadas de depravadas y se experimentó con algunas de ellas en campos de concentración para encontrar la “genética marxista”.

Muchas fueron violadas u obligadas a prostituirse para sobrevivir. Si el aborto, el divorcio, el derecho al trabajo y a la educación, la abolición de la prostitución e incluso la unión entre parejas por medio del sindicato fueron avances angulares, el franquismo y la Santa Cruzada de la Iglesia se (nos) los arrancaron de cuajo.

La Sección Femenina enraizó una rígida instrucción en valores retrógrados que limitaban a la mujer a la figura de “ángel del hogar” y responsable de la “honra masculina”. La legislación se encargó de castigar cualquier ápice de autonomía e institucionalizó el machismo más visceral. Fue una pieza clave de dominio social y económico para el régimen.



Trabajo y comunidad

Antes de los 50, sólo pudieron trabajar las mujeres no casadas y exclusivamente en las profesiones controladas por la Iglesia, como la de maestra.

El “desarrollismo” del tardo franquismo marcó un mercado laboral abierto a las inversiones extranjeras, pero todavía encerrado en las asfixiantes condiciones laborales del Fuero del Trabajo —tarea realizada por el Opus Dei, quien aseguraría la reacción política y laboral pero aportaría sus dotes empresariales—.

Si habían hecho del matrimonio la única “carrera” posible para la mujer, a partir de finales de los años 50 entra en la producción. La nueva situación la colocó en el centro de trabajo, con la posibilidad de salir de su aislamiento. Al mismo tiempo, se desplazaría a las ciudades industriales, con la vertebración de nuevas relaciones dentro de la comunidad. La posibilidad de elaborar una conciencia y una lucha colectiva para cambiar su situación se vio favorecida.

Condenadas a los trabajos de peonaje más duros, realizaron las tareas más repetitivas, extenuantes y eventuales en las fábricas. Aunque en 1961 se promulga la “Ley de los derechos políticos, profesionales y laborales de la mujer”, prosigue la necesidad de tener una autorización marital, el salario es inferior en un 40% al de los hombres, la discriminación es tangencial y todo se escuda en una falta de formación perpetuada por la ausencia de medidas.

La emigración a los extrarradios de las ciudades industrializadas (con pésimas infraestructuras), la encuadró a los sectores más precarios. El primer engranaje del movimiento de mujeres se coordinaría en torno a la lucha vecinal y en la periferia por la mejora en las condiciones de vida —por la democracia en un marco más general—. La clandestinidad la obligaría a agruparse bajo nomenclaturas neutrales como Asociación de Amas de Casa o vocalías barriales. Al tiempo, participaron en huelgas, manifestaciones y en las comisiones obreras; el embrión de lo que sería el puntal de la oposición al franquismo en los 70.

Con su discurso, el régimen perjudicaba a todas las mujeres, pero la conciencia de que ellas salían perdiendo mucho más, sería perpendicular en sus reivindicaciones y en su organización política posterior.

Libertad y amnistía

La lucha por la amnistía sería transversal en el movimiento de mujeres, tanto a nivel general como en relación a los delitos que les había reservado el franquismo específicamente. Todavía en 1977, el 80% de las mujeres encarceladas estaban condenadas por leyes sexistas, un 30% por aborto o colaboración en su práctica y un 50% por adulterio, prostitución u homosexualidad (revista Dones en Lluita, número 0, de la Coordinadora Feminista de Barcelona).

Más de 300.000 mujeres morían al año por aborto clandestino. Las trabajadoras eran conscientes de que las mujeres más pudientes tenían toda la higiene médica y moral abortando en el extranjero. La responsabilidad de la Iglesia originó sarcásticos lemas como el de la Asociación Feminista Asturiana: “¡Oh Virgen María! Tú que pudiste tenerlo sin hacerlo, haz que nosotras podamos hacerlo sin tenerlo”.

A finales de los 60, los estudios máximos a los que solían acceder finalizaban con la enseñanza primaria, y las mejores profesiones se restringirían a las típicamente fomentadas por el Servicio Social obligatorio en la Sección Femenina (enfermera o maestra). La lucha por una educación laica y no sexista comportó un trabajo de concienciación en la clandestinidad.

El desarrollo de la transición y la absorción progresiva de las reivindicaciones por parte de las cúpulas de los partidos que se repartieron el pastel de la democracia, afectó también a las demandas de la mujer. “Cuando nosotras reivindicamos la amnistía para la mujer, el derecho al divorcio o la abolición de la patria potestad, el gobierno nos ofrece un rincón de su Ministerio de Bienestar, que a su vez es una subsecretaría de una subdirección” (Demà, número 11, publicación de la LCR).

La resistencia de la mujer durante los 70 se organizaría en torno a partidos de izquierda y revolucionarios que potenciarían y asumirían sus reivindicaciones, así como en grupos feministas con una historia propia.

Regina Martínez, es miembra d'En lluita.

Una visión anticapitalista de la prostitución: más allá de la prohibición o la normalización







http://davidkarvala.blogspot.com/2010/02/una-vision-anticapitalista-de-la.html
David Karvala



Muchos temas sociales provocan encendidos debates entre izquierda y derecha: por ejemplo el aborto, o los matrimonios del mismo sexo. También se conocen muchos debates estancados entre diferentes corrientes de la izquierda. Lo que es distintivo, con el tema de la prostitución, es que muchas activistas del movimiento feminista —seguidas por mucha gente de izquierdas — partiendo de las mismas premisas adoptan posiciones totalmente opuestas.

Por un lado, algunas abogan por la prohibición de la prostitución; por otro, las hay que defienden el ejercicio de la prostitución. Este texto se dirige a plantear una manera de ver la cuestión que recoja los aspectos positivos de ambas posiciones, a la vez de intentar evitar sus puntos débiles.

La abolición o prohibición
La Coalición Internacional Contra el Tráfico de Mujeres (CATW, en sus siglas en inglés) presenta los siguientes argumentos contra la legalización/despenalización de la prostitución:

1. La legalización/despenalización de la prostitución es un regalo para los proxenetas, los traficantes y la industria del sexo.
2. La legalización/despenalización de la prostitución y de la industria del sexo promueve el tráfico sexual.
3. La legalización/despenalización de la prostitución no supone un control de la industria del sexo. La expande.
4. La legalización/despenalización de la prostitución aumenta la prostitución clandestina, ilegal y la prostitución de la calle.
5. La legalización de la prostitución y la despenalización de la industria del sexo promueve la prostitución infantil…


Argumentan que:

Hay personas que creen que defendiendo la legalización o la despenalización de la prostitución están dignificando y profesionalizando a la mujer que está en la prostitución. Pero el dignificar la prostitución como un trabajo no supone el dignificar a la mujer, ya que simplemente dignifica la industria del sexo.
Aclaran que se oponen a:

“todas las formas de prostitución avaladas o respaldadas por el estado, incluyendo, pero no limitándose a, la legalización de los prostíbulos y del proxenetismo, la despenalización de la industria del sexo, la regularización de la prostitución a través de leyes que establezcan controles de salud obligatorios para las mujeres que están en la prostitución, o cualquier sistema que reconozca que la prostitución es un trabajo o la defienda considerándola una elección laboral.”
Al igual que otras muchas organizaciones feministas, identifican la prostitución como una forma de violencia de género o, más explícitamente, como “una forma de violencia masculina”.2

Esta visión se extiende a la izquierda de inspiración socialista. La Secretaria de la Dona del PSUC viu, por ejemplo, declara que “La prostitución tiene que ser considerada como una forma extrema de violencia de género.”

La Secretaría de la Mujer del Partido Comunista de España (PCE) también equiparó la prostitución con la violencia de género, y criticó que la propuesta de Iniciativa Verds, “la llamada regulación”, representaba “la institucionalización de dicha violencia”.

En la misma línea, según informó la agencia EFE (25/11/09) el propio secretario general del PCE, José Luis Centella, pidió “un cambio en la legislación para que la prostitución sea considerada una forma de violencia de género. Considera que la compra del cuerpo de una mujer es una de las manifestaciones más violentas del patriarcado.”

Estos argumentos, por supuesto, reflejan el deseo de mejorar la situación social de las mujeres, y específicamente la de las mujeres prostituidas. La cuestión es si son la mejor forma de analizar la prostitución y sobre todo, si lo son para conseguir las mejoras que buscamos.

Mezclando temas

El Colectivo Hetaira (al que volveré más adelante) argumenta que:

La utilización de abstracciones teóricas como “tráfico de mujeres” “violencia de género” o “esclavitud sexual” tienen grandes resonancias emocionales pero son poco explicativas de las situaciones complicadas y complejas de las personas que pasan por ellas. Para actuar sobre la realidad es necesario diferenciar bien las situaciones que queremos mejorar y proponer medidas específicas para cada caso.3

En esto, tienen toda la razón. Por ejemplo, se puede y se debe denunciar a las mafias que obligan a mujeres inmigradas a ejercer la prostitución, pero esto no representa un argumento contra la prostitución como tal, de la misma manera que la existencia de talleres que explotan a gente inmigrada no justifica la prohibición de toda la industria de la confección de ropa. La prostitución infantil es ilegal y debe serlo como abuso de menores que es, indiferentemente de la actitud que se adopte respecto a la prostitución en general.

Citando otra vez al Colectivo Hetaira:

Para nosotras el actual Código Penal es un instrumento más que suficiente para defender a las trabajadoras del sexo de los abusos y las agresiones. Así:* Quien obliga a otra persona a prostituirse ya está considerado delito en él;* Ante los abusos o agresiones físicas, psíquicas o sexuales ya existen, también en el C.P., artículos que permiten su denuncia y castigo.* Para los abusos económicos y las malas situaciones de trabajo son necesarias leyes laborales que defiendan los derechos de las trabajadoras.4
Gran parte de los argumentos a favor de la abolición de la prostitución se basan en agravantes de este tipo, no en la prostitución en sí misma. El hecho de que estos abusos estén muy extendidos no quita que son una cosa diferente a la prostitución como tal.

Alianzas peligrosas

La exigencia de prohibir o abolir la prostitución plantea la cuestión: ¿quién lo va a hacer? Se da por sentado que será responsabilidad del Estado, con sus cuerpos policiales, sus tribunales, sus cárceles, etc.

No sorprende que los políticos institucionales aboguen por aumentar sus poderes en esta materia. Lo que sí debe sorprendernos es que sectores de la izquierda y de los movimientos sociales tengan una actitud tan crédula hacia el Estado capitalista. Se supone que este Estado —el mismo que levanta las barreras contra la llegada de personas del sur e impulsa otras políticas racistas, el que lleva a cabo reformas laborales, el que mantiene la situación de desigualdad de las mujeres…— traerá alguna mejora en este tema.

A partir de aquí se pueden formar alianzas muy dudosas, y no es una mera hipótesis. La feminista radical Andrea Dworkin realizó una alianza de facto con representantes de la derecha cristiana de EEUU para abolir la pornografía. Cuando Dworkin murió, un antiguo ayudante de George Bush explicó su admiración por ella, y cómo ella misma le había correspondido, expresando su “respeto hacia los conservadores cristianos que luchaban contra la prostitución forzosa”.5

En el ámbito de la pornografía, los esfuerzos de Andrea Dworkin y Catharine MacKinnon contribuyeron a una importante decisión judicial canadiense, que decidió que la pornografía era degradante para las mujeres y por tanto no se podía acoger bajo las garantías de libertad de expresión. Las aduanas del país utilizaron la decisión para requisar material destinado a las librerías de gays y lesbianas.6

Es decir, que sean cuales sean las intenciones de los que promueven la prohibición, fácilmente éstas puede servir a intereses que nada tienen que ver con la liberación de las mujeres.

En un ejemplo concreto, Gemma Nicolás describe como el PP defiende “una postura abolicionista o prohibicionista y utiliza el discurso moralista tradicional, junto a ciertas expresiones propias del feminismo radical. El Ayuntamiento de Madrid, en el que esta formación política tiene mayoría absoluta, está llevando a cabo un plan ‘Contra la esclavitud sexual’ para erradicar la prostitución de la zona céntrica de la calle Montera. Desde el año anterior, las mujeres trabajadoras sexuales del centro de Madrid estaban siendo atosigadas por la policía para impedir su visibilidad en la zona, hecho que supuso numerosas detenciones y expulsiones en aplicación de la ley de extranjería.”7

Un informe del Parlamento Europeo de 2000, Lucha contra la trata de mujeres, reconoció que: “el régimen de prohibición directa e indirecta de la prostitución vigente en la mayoría de los Estados miembros crea un mercado clandestino monopolizado por la delincuencia organizada que expone a las personas implicadas, sobre todo a los inmigrantes, a la violencia y la marginación”.

Prostitución y género

Según la destacada abolicionista, Donna M. Hughes, en la prostitución “los hombres crean la demanda y las mujeres son la oferta”. En una nota de pie la autora comenta que: “Esta dinámica se aplica a la prostitución heterosexual. Las excepciones son la prostitución gay, el abuso sexual por hombres a niños, el ocasional abuso sexual por mujeres a niños o niñas y la casi inexistente prostitución de hombres por mujeres.” 8

Normalmente otros tipos de prostitución —a los que se tendría que añadir la de transexuales— ni se mencionan.

Parece evidente que la principal forma de prostitución es la heterosexual, con mujeres prostitutas y hombres como clientes, pero es importante reconocer que no es la única. Esto se ve más claramente si se considera, no sólo la prostitución, sino la industria del sexo en su conjunto.

Según una fuente, la pornografía gay representa entre un tercio y la mitad de todo el mercado de venta o alquiler de películas pornográficas en EEUU: no es un elemento marginal.9

Un estudio de “bailarines/as exótico/as” afirmó que su muestreo, de 16 hombres y 40 mujeres, era representativo de la población en general en este trabajo. Otra vez, se ve que hay una parte importante que no refleja el modelo de “hombre que crea la demanda y la mujer el suministro”.10

Es más difícil encontrar datos respecto a la prostitución. Esto se debe en parte a la marginación de las personas que la ejercen, pero también en parte al hecho de que muchos estudios parten del modelo de prostitución como una cuestión de género, y específicamente de violencia de los hombres contra las mujeres. Así, los otros tipos de prostitución simplemente no entran en el análisis.

El informe No Son of Mine, realizado para Barnardos, una ONG británica que trabaja con niños, comenta que “ha habido mucho interés e investigación en el trabajo sexual femenino”, mientras que, en cambio, “se sabe comparativamente poco sobre niños y hombres jóvenes” que se encuentran en una posición parecida “y de hecho, hay una falta de información respecto a este grupo marginado dentro de nuestra sociedad”.11

Según otro estudio: “En general, chicos y hombres jóvenes que venden sexo como ‘chaperos’ [‘rent boys’ en inglés] se consideran mucho menos visibles que las niñas y mujeres jóvenes, probablemente debido al estigma añadido de la homosexualidad y de hombres que venden sexo.”12

Finalmente, vale la pena reflexionar sobre el aspecto geopolítico de la prostitución. No se puede explicar en términos de género por qué son jóvenes de Europa del este las que van a Europa occidental para ejercer la prostitución, y no al revés. De la misma manera, el hecho de que hombres de negocios ricos y europeos vayan a Tailandia para practicar sexo (mejor dicho: para violar) con niños pobres de ese país y no al revés, que campesinos tailandeses viajen para abusar de los niños de la burguesía europea, es resultado de muchos factores sociales y económicos, mucho más allá del género.

Volveremos más adelante al tema del género y la industria del sexo. Por ahora se debe señalar que, aunque el análisis de la prostitución tiene forzosamente que tratar el aspecto de género, centrarse casi exclusivamente en este aspecto implica perder muchos elementos de una realidad más compleja y contradictoria.13

¿Normalizar la prostitución?
Existe otra corriente de opinión respecto a la prostitución, que parte del discurso feminista, para llegar a conclusiones opuestas a las tesis abolicionistas. Esta visión existe en diversos países, especialmente en EEUU; en el Estado español está representada, entre otras entidades, por el Colectivo Hetaira.

El Colectivo Hetaira presenta sus “planteamientos teóricos” de la siguiente manera:

Los planteamientos que subyacen a nuestro trabajo feminista tienen que ver con las polémicas que se han dado sobre este tema dentro del feminismo.Partimos de considerar la prostitución como un trabajo, una actividad que puede ejercerse de maneras muy diferentes. Pensamos que es importante diferenciar quienes lo hacen obligadas por terceros y quienes lo hacen por decisión individual aunque obviamente condicionada por las situaciones personales, como todo lo que hacemos en la vida. Para nosotras la existencia de la prostitución tiene que ver no sólo con la situación de desigualdad de las mujeres en relación a los hombres sino también con la pobreza, con las desigualdades norte/sur, con las sociedades mercantiles, etc. Concebimos a las prostitutas con toda su dignidad y con capacidad para decidir sobre sí mismas y sobre sus condiciones de vida, aunque a veces lo tengan difícil. Son trabajadoras a las que se les debería de reconocer los mismos derechos que tienen el resto de trabajadores. Consecuentemente nuestra alternativa pasa por “descriminalizar” la prostitución regulando las relaciones comerciales cuando implican a terceros y reconocerles sus derechos como trabajadoras. Siendo fundamental que cualquier política que se desarrolle en este terreno cuente con la voz de las propias prostitutas.14
En todo esto, tiene bastante razón. Sin embargo, desde esta perspectiva a veces se va más allá de la explicación de la realidad de la prostitución, a argumentos que casi la celebran.

Una prostituta que defiende esta posición escribe en su blog:

El ejercer la prostitución me ha dado la oportunidad de desarrollarme como persona, poder mantener a mi familia, acceder a una vivienda y poder estudiar para labrarme un futuro, como yo hay muchas mujeres que luchan día a día por su futuro y el de sus familias. Ningún otro contexto en la vida, me ha dado tantas oportunidades.15
Como resume una autora:

Las trabajadoras sexuales feministas no se sienten avergonzadas de su trabajo. De hecho, se sienten muy orgullosas de no sentir vergüenza y de haber superado tabúes y prejuicios sexuales. No consideran que nadie deba decir por ellas si su trabajo es opresivo, dañino o humillante… Este feminismo también resalta el hecho de que el trabajo en la industria del sexo puede atribuir poder y autonomía (empowerment) a las mujeres al adquirir control autónomo sobre sus propios cuerpos, transformando los estereotipos de género.16
Esta posición, supuestamente rompedora, a veces reproduce de forma acrítica los estereotipos de siempre. Por ejemplo, Beatriz Espejo, autora de Manifiesto Puta, un “ensayo en defensa de la libertad sexual y la prostitución”, argumenta que las mujeres deben aceptar que sus maridos acudan a prostitutas, porque: “Tienen que entender que el hombre es testosterona pura, le gusta su mujer y también las demás”. Más revelador aún, criticando a las abolicionistas, declara que: “Cuando sumas dos cosas buenas, sexo y dinero, no puede dar como resultado una mala”.17

La derecha abolicionista, de forma hipócrita, acepta el mercado en general, pero lo rechaza para el sexo. Algunas defensoras de la prostitución también ven el mercado como una cosa incuestionable pero, siendo más coherentes que la derecha, defienden la inclusión de las relaciones sexuales en este mercado.

Esta aceptación del mercado se relaciona con un aspecto clave respecto a la prostitución: las diferencias de clase entre las personas que la ejercen.

Como defiende la bloguera antes citada —prostituta y licenciada en Ciencias Políticas— la prostitución puede ser una forma relativamente buena de ganarse la vida para algunas mujeres como ella: efectivamente una trabajadora autónoma cualificada. Pero son pocas. Un grupo incluso más pequeño serían las mujeres que llevan auténticos negocios del sexo, de prostitución, pornografía, tiendas de sexo, etc. Éstas no son trabajadoras del sexo, sino empresarias.

Tales diferencias de clase son un elemento clave para analizar la prostitución. Ignorarlas sería como intentar entender la industria del textil a partir de las experiencias de una diseñadora de moda, y no contar con la realidad de las empleadas de los talleres de confección que cobran unos pocos centavos por pieza.

En resumen, si las feministas abolicionistas parten de una visión muy parcial de la prostitución —y luego plantean soluciones muy cuestionables— la visión de la defensa de prostitución como un trabajo más también refleja una visión parcial: la de las mujeres que tienen mejores condiciones que la gran mayoría del sector. Además, tras su imagen radical, en algunos casos se esconden actitudes bastante conservadoras acerca de la imposibilidad de cambiar esta sociedad dominada por el mercado en el que la sexualidad es una mercancía más.

Una visión anticapitalista
Muchas veces, desde el movimiento anticapitalista se tratan los problemas como si fueran totalmente nuevos, y tuviéramos que partir de cero en nuestros análisis. En el tema de la prostitución, al igual que en muchos otros, no es así en absoluto.

Autores y activistas escriben sobre la prostitución desde perspectivas anticapitalistas desde al menos hace un siglo y medio, y su trabajo nos ofrece planteamientos mucho más sólidos que los descritos arriba.

La prostitución y la historia

Un problema de ambas teorías descritas arriba es que excluyen una visión de cambio histórico. Quieran o no, en efecto refuerzan la famosa definición de la prostitución como “la profesión más antigua del mundo”.

Es un ejemplo de la “visión Picapiedra” de la historia. Mientras Pedro Picapiedra iba en su coche de piedra para acudir a su trabajo en la fábrica de piedra, detrás de la fábrica había una joven en minifalda de pieles, haciendo la esquina para ganar unas monedas de piedra.

Vale la pena analizar por qué la idea de “la profesión más antigua del mundo” es necesariamente falsa. Para que haya prostitución, alguien tiene que producir comida y construir alojamiento. Si alguien quiere comprar sexo, primero tiene que trabajar —o hacer que otro trabaje— para tener con qué pagar. Como explicó Marx:

En la producción social de su vida los hombres [y mujeres] establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social.18
Es decir, si bien la prostitución existe desde hace miles de años, las diferentes sociedades de clase dan lugar a fenómenos muy diferentes. El marxista alemán, August Bebel describe en su obra Mujer y Socialismo, de 1879, como la prostitución existió en las sociedades antiguas de Grecia y Roma y luego en el feudalismo, pero que siempre tomó una forma específica en cada sociedad.

Explica que es sólo bajo el capitalismo que la prostitución se convierte en un fenómeno masivo. Presenta datos para analizar la prostitución en términos de clase, explicando que la gran mayoría de las prostitutas lo son por pobreza y necesidad, pero que también existe una pequeña minoría de prostitutas de “alto standing”. Incluso describe el tráfico de mujeres, del cual el principal país de origen era Alemania, que “exportaba” prostitutas a medio mundo, desde Singapur hasta Buenos Aires. En ese período de la primera globalización, Gran Bretaña era la gran potencia, y Alemania todavía no había logrado su posición actual.

De paso, Bebel critica de forma irónica el doble rasero, por el cual se da por sentado que los hombres tienen impulsos sexuales incontrolables, mientras que las mujeres “respetables” deben mantener su virtud. Comentó que “cada vez que los hombres se reúnen en gran número, parecen incapaces de divertirse sin la prostitución” (léase despedida de soltero, feria comercial…). Por supuesto, Bebel sabía que se trata de un hecho social, no biológico.

Bebel también rechaza la regulación estatal de la prostitución, explicando como ésta permitía abusos por parte de la policía y los médicos encargados de “inspeccionar” a las mujeres.

En resumen, Bebel explica que: “La prostitución se convierte en una necesaria institución social de la sociedad burguesa, al igual que la policía, el ejército, la iglesia y la clase capitalista.”19

La anarquista rusa Emma Goldman, que entonces vivía en EEUU, denunció en 1910 la hipocresía entorno a la prostitución, destacando que muchos matrimonios burgueses también implicaban el intercambio de favores sexuales por dinero. Incluso cuestionó varios tópicos que siguen vigentes:

Adjudicar el aumento de la prostitución a la alegada importación extranjera, al hecho de extenderse cada vez más el proxenetismo, es de una superficialidad abrumadora… los proxenetas, detestables como son, no se debe ignorar que forman parte esencialmente de una fase de la prostitución moderna, fase acentuada por las persecuciones y los castigos resultantes de las esporádicas cruzadas llevadas a cabo contra ese mal social.El proxeneta, no dudando que es uno de los miserables especímenes de la familia humana, ¿en qué manera puede ser más despreciable que el policía, quien le arranca hasta el último centavo a la pobre trotadora de la calle para luego conducirla presa todavía? ¿Cómo el proxeneta ha de ser más criminal, o una más grande amenaza para la sociedad cuando los propietarios de grandes almacenes, de tiendas o fábricas, buscan sus víctimas entre el personal femenino para satisfacer sus ansias bestiales y después enviarlas a la calle? 20
Desde la época de Marx y Engels y en adelante, se analiza cómo la prostitución moderna y masiva se desarrolla en consonancia con el capitalismo, desde la industrialización inicial, pasando por la primera ola de internacionalización de hace más de un siglo, hasta el mundo actual de globalización y crisis.

En cambio, ver la prostitución como “una manifestación del patriarcado” impide analizar cómo ha ido desarrollándose. A menudo, “patriarcado” es simplemente una etiqueta que significa cosas diferentes para personas diferentes, pero implica una visión mediante la cual la opresión de las mujeres es un hecho ahistórico, casi eterno. Al excluir el análisis de cómo surgió la opresión de las mujeres con las primeras sociedades de clase, y cómo esta opresión ha ido cambiando con el paso de las sociedades antiguas, el feudalismo y ahora con el capitalismo, dificulta ver cómo se puede acabar con esta opresión.21

En lo que se refiere a la prostitución, desde esta visión se intentan analizar hechos del mundo del s.XXI —por ejemplo, la manera en que la industria del sexo se aprovecha de mujeres que cruzan el planeta para intentar escapar de las guerras y la pobreza— como si pasara lo mismo hace mil o dos mil años.

Por poner un ejemplo, la agricultura existe desde hace 13 mil años, pero no tiene sentido analizar la situación de un jornalero africano en los invernaderos de Almería hoy como una mera variante de la de un esclavo en una finca romana hace dos mil años. Por supuesto, se podrían encontrar algunas similitudes superficiales, pero lo importante es el mayor potencial que tienen los jornaleros hoy para cambiar su situación, como se ve con las movilizaciones en el campo andaluz. La clave es la especificad de la situación del jornalero en el capitalismo moderno, no alguna similitud con los que trabajaban el campo en la antigüedad.

Lo mismo se aplica a la prostitución. Si bien existió en sociedades anteriores, para entender qué es ahora, y para cambiar esta situación, debemos verla como un factor específico del capitalismo moderno, no como un hecho milenario fijo.

El sexo como mercancía

Quizá sea una obviedad, pero la clave de la industria del sexo es el hecho de convertir las relaciones sexuales en una mercancía que se puede comprar y vender como un producto más.

Como escribieron Marx y Engels en el Manifiesto Comunista:

La burguesía desgarró los velos emotivos y sentimentales que envolvían la familia y puso al desnudo la realidad económica de las relaciones familiares… La burguesía, al explotar el mercado mundial, da a la producción y al consumo de todos los países un sello cosmopolita… Brotan necesidades nuevas que ya no bastan a satisfacer, como en otro tiempo, los frutos del país, sino que reclaman para su satisfacción los productos de tierras remotas… la red del comercio es universal… Y lo que acontece con la producción material, acontece también con la del espíritu.22
Al someterlo todo al dominio del mercado, el capitalismo también hace otra cosa: crea la enajenación. Marx analizó la cuestión en 1844, en unos difíciles textos filosóficos:

¿En qué consiste, entonces, la enajenación del trabajo? Primeramente en que el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí.23
Esta enajenación es un motivo importante de la búsqueda de sustitutos por las relaciones humanas de verdad. Marx volvió al tema de la enajenación en El Capital, explicando como las mercancías —que no son más que el producto del trabajo humano y por tanto de las relaciones sociales entre las personas— se presentan como objetos independientes: su máxima expresión, el capital —las grandes empresas, la banca etc.— no es más que la acumulación del trabajo humano:

para hallar una analogía [tenemos] que trasladarnos a las regiones nebulosas del mundo religioso. Aquí, los productos del cerebro humano parecen dotadas de vida propia, independientes, en relación entre sí y con los hombres. Lo mismo ocurre en el mundo de las mercancías con los productos de la mano humana. Esto es lo que llamo fetichismo, que se adhiere a los productos del trabajo en cuanto se produce como mercancías y que, por consiguiente, es inseparable de la producción de mercancías.24
De la misma forma, bajo el capitalismo, el sexo —que en realidad consiste en las relaciones sexuales entre seres humanos— se convierte en un objeto ajeno a las personas, en una mercancía. Sólo por esto se puede hablar de una “industria de sexo”.

La visión abolicionista, que centra su crítica a la industria del sexo en el argumento de que degrada a las mujeres, deja abierta la posibilidad de que “otra industria del sexo es posible”. Su crítica no tiene nada que decir respecto a la pornografía para mujeres heterosexuales, lesbianas o gays. Las tiendas de sexo dirigidas a una clientela femenina serían quizá un paso hacia la igualdad.25 Se condenará —y con razón— la creación de “Roxxxy”, la nueva muñeca-robot sexual que “posee órganos sexuales artificiales y un esqueleto articulado que es posible mover como el de un ser humano.” Pero ¿qué se diría ante la noticia de que la empresa se plantea diseñar un muñeco-robot “masculino” para las mujeres?26 Y finalmente, el pequeño sector de prostitución de hombres para mujeres quedaría fuera del análisis.27

Las defensoras de la normalización de la prostitución, lejos de quedarse calladas ante estos hechos, los celebran. Beatriz Espejo, autora de Manifiesto Puta, por ejemplo, respondió a la pregunta “¿Cuál es la solución?”, diciendo “Que las mujeres tienen que hacer lo que les apetezca respecto al sexo. Esto incluye que si te apetece pagar por estar con un hombre, pagues y experimentes.”28

En cambio, el análisis de la deshumanización y la alienación, inherente en la objetificación del sexo, se aplica a toda la industria del sexo, sea cual sea su mercado. Y evidentemente, se aplica a toda la prostitución, a la mujeres o a la de hombres, más allá de las condenas a las condiciones de esclavitud a las que algunas prostitutas están sometidas, o al abuso de menores.

Desde el punto de vista anticapitalista, la prostitución, al igual que toda la industria del sexo, es inseparable del capitalismo. Sólo acabando con el capitalismo se puede acabar con las condiciones sociales que llevan a las personas a ejercer la prostitución y con la alienación que crea el mercado para ella.29

Medidas anticapitalistas hoy para superar la prostitución

Este planteamiento es correcto, pero puede fomentar la idea de que hay que “esperar a la revolución” y que mientras tanto no hay nada que hacer. Nada más lejos de la verdad.

Lo que sí es cierto es que, dado que el capitalismo es el problema, no conseguiremos una solución mediante alianzas con el estado capitalista o dándole más poder.

La visión anticapitalista significa impulsar las luchas, aquí y ahora, para mejorar las condiciones sociales y los derechos de las personas —especialmente de las mujeres, y más especialmente de las mujeres inmigradas— para reducir las presiones que impulsan a la gente a ejercer la prostitución.

La más importante de estas presiones es la pobreza, la necesidad económica. Ésta es una cuestión de clase, con un componente importante relacionado con el género y con la posesión o no de papeles. En este sentido, se trata de apoyar las luchas contra el paro y la precariedad, en apoyo a las huelgas. Pero también de luchar específicamente contra la desigualdad de género en el trabajo: por una igualdad real de salarios entre trabajadores y trabajadoras; por la igualdad de acceso a los cargos cualificados… Otras medidas en este sentido serían la ampliación y mejora de los servicios de guardería y de ayudas a las personas dependientes: muchas mujeres ejercen la prostitución porque no encuentran otro trabajo cuyo horario sea compatible con sus cargos domésticos. Finalmente, el nivel escandalosamente bajo de muchas pensiones también puede empujar a algunas mujeres a la industria del sexo (y si alguien lo duda que vea la película Irina Palm).

En lo que se refiere a las personas inmigradas, también hay que combatir el racismo en el mundo laboral, pero aquí el tema es mucho más amplio. Las redes de tráfico de mujeres para la prostitución sólo pueden existir gracias a los controles impuestos por la Unión Europea, incluyendo al Estado español. Si hubiera libertad de circulación, a ninguna mujer de Europa del este, África central o América Latina se le ocurriría ponerse en manos de las mafias de la inmigración clandestina. Es decir, a la vez que el gobierno condena estas mafias y dice que toma medidas contra el tráfico de mujeres, son sus políticas de inmigración las que crean el problema.

Respecto a los “otros” sectores de la prostitución, como la prostitución de hombres jóvenes o de transexuales, hacen falta medidas específicas. Por ejemplo, el hecho de que jóvenes que se van de casa acaben prostituyéndose es reflejo de los graves problemas de precariedad laboral y de la dificultad de acceso a viviendas que afligen duramente a este sector.30 Las luchas por el acceso a trabajos y viviendas dignos para este sector también contribuirían a reducir la prostitución. Muchas transexuales trabajan de prostitutas debido a la poca aceptación que tienen al mostrar su DNI cuando solicitan un trabajo “normal”.31 La lucha contra la opresión específica sufrida por la gente transexual aumentaría sus posibilidades de salir de la prostitución.

No debemos olvidar que, por ser la prostitución un fenómeno global, las soluciones también tendrán que ser globales. Los diversos lugares de origen de las mujeres (y a veces niños) de la industria de la prostitución son un mapa de los desastres económicos, sociales y políticos del mundo.

Las deudas que pesan sobre los países pobres, y luego los planes de ajuste estructural (ahora cínicamente llamados “estrategias para la reducción de la pobreza”), empobrecen a la clase trabajadora y los campesinos de estos países (a la vez que suelen enriquecer a sus clases dirigentes). Eliminar estas deudas sería un paso importante para reducir este impulso a la prostitución.

El cambio climático, si se sigue como hasta ahora, provocará cientos de miles de refugiados y refugiadas. Algunas de estas personas se encontrarán en las ciudades del norte sin posibilidades de sustentarse, cosa que, otra vez, echará a algunos de ellos a la prostitución. Hacen falta medidas reales para controlar las emisiones, así como medios para acoger a la gente refugiada, permitiendo que acceda a trabajos dignos, etc.

Las guerras son otra causa importante de desastres humanos y aumentan enormemente la prostitución. Tanto en Afganistán como en Irak, la desestructuración social provocada por la guerra y la ocupación ha abocado a muchas mujeres a la industria del sexo, dentro de sus propios países o en los países a los que llegan como refugiadas.32 Por este motivo los gobiernos que llevan a cabo guerras y ocupaciones impulsan la prostitución; los movimientos antiguerra ayudan, indirectamente, a frenarla.

[Punto por desarrollar: Haría falta hablar también de cómo se pueden cambiar las actitudes hacia el sexo como mercancía, de diferentes maneras. Por un lado hay que combatir las ideas e imágenes machistas, etc. También haría falta oponerse a todos los diferentes modelos fijos acerca de cómo deben ser las relaciones sexuales: castidad; pareja monógama; actividad sexual desenfrenada como señal de éxito (pero sólo para los hombres por supuesto).

Pero igualmente importante es la lucha para que la gente trabajadora pueda tener relaciones personales más satisfactorias. Gramsci escribió en “Americanismo y Fordismo” acerca de cómo las presiones de la vida laboral impiden el desarrollo normal de las relaciones sexuales. Sin tiempo para verse, y ahogados por facturas y letras, es más difícil que la gente sea feliz en sus relaciones. Jornadas laborales más cortas, salarios dignos y mejores condiciones contribuyen, entre otras cosas, a una sexualidad más sana.]

Es evidente que estas propuestas son objetivos por los que se puede luchar ahora mismo, pero también es obvio que conseguir todo esto implica una lucha frontal contra el capitalismo.

Ésta es la única forma para realmente superar la situación actual, en la que muchas mujeres, y no pocos chicos, se encuentran abocadas a ejercer la prostitución, por la falta de alternativas. Por este motivo, las fuerzas de la izquierda que se suman a la posición abolicionista —como hemos visto, adoptando la totalidad del discurso— se equivocan gravemente.

Cualquier opción que busca “abolir” la prostitución mediante decretos y leyes corre el riesgo, en la práctica, de librar al sistema capitalista de sus responsabilidades, y de cargar contra las personas que tiene que ejercer la prostitución. Sólo parece más realista porque siempre es más “realista” mantener el estatus quo, en vez de intentar cambiarlo.

¿Organización sindical de las prostitutas?

Dado que no hay una forma rápida de eliminar la prostitución, se plantea la cuestión de qué actitud tomamos respecto a los derechos de las personas que la ejercen.

Debe ser obvio que la izquierda anticapitalista está a favor de que puedan defender sus derechos frente a la represión y la persecución así como la marginalización social, contra el estigma social que sufren las prostitutas (excepto las muy ricas, evidentemente).

No debemos dar ningún apoyo a la policía que abusa de ellas, con o sin una ley en la mano.

Apoyar el derecho a organizarse de las prostitutas (que no es lo mismo que apoyar los derechos de la patronal de la industria del sexo, sino todo lo contrario) no es una cosa abstracta. En Argentina existe la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar), sindicato de trabajadoras sexuales que está afiliado a la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA).33 En India existe la Karnataka Sex Workers Union, sindicato que organiza trabajadora/es del sexo —mujeres, hombres y trans— y que forma parte de un movimiento sindical más amplio.34

Frente a tales ejemplos, es triste que el PCE —haciéndose eco de las tesis abolicionistas de un sector del feminismo radical— rechazara una propuesta de CCOO a favor de la sindicalización de las prostitutas, expresando su horror ante una posible “sección sindical de prostitutas de CCOO”.35 Esta actitud no es nada consistente, y no concuerda con la visión de clase que se supone que el PCE defiende. Si rechazan la organización sindical de las prostitutas, ¿por qué no la de actores y actrices del porno, que también practican el sexo por dinero? Y ¿las que trabajan en locales de masaje “con final feliz” tampoco deben poder afiliarse a un sindicato? Y ¿las personas que hacen striptease? Por otro lado, si aceptamos el derecho a organizarse de la plantilla de una central nuclear, de una fábrica de armas, o de un centro penitenciario, ¿esto implica que estamos a favor de todas estas actividades? Parece que aquí hay un doble rasero y que el discurso feminista actúa como excusa para negar a un sector “muy puteado” —por decirlo de alguna manera— derechos que no se nos ocurriría negar a ningún otro grupo, por mucho que rechacemos el negocio de sus jefes.

Por supuesto, no será nada fácil que se organicen las y los prostitutos, como no lo es en ningún sector de trabajadoras explotadas y precarias (por ejemplo, empleadas domésticas). Además, la izquierda anticapitalista del Estado español, actualmente relativamente débil y fragmentada, quizá no esté en condiciones de contribuir mucho, pero no debe haber sombra de duda de que, en principio, estamos a favor del derecho de autoorganización.

Conclusión
Este último punto es de aplicación general: por ahora, no podemos hacer gran cosa respecto a la prostitución, pero al menos podemos y debemos aclarar nuestra visión. Periódicamente, surgen amplios debates respecto a la prostitución. Si en estos debates la izquierda anticapitalista va a remolque de una u otra de las corrientes descritas arriba —la abolición o la normalización de la prostitución— cometemos un error.

Necesitamos una posición propia, independiente, arraigada en un análisis de clase y del capitalismo, acerca de cómo la opresión actual de las mujeres —y el modelo represivo respecto al sexo en general— forma parte de esta realidad social y no puede superarse definitivamente sin acabar con el capitalismo.

Esto no excluye el colaborar con las feministas con las que compartimos objetivos inmediatos, sino todo lo contrario. Tendremos muchos puntos en común con las que quieren que la prostitución deje de existir, así como con las que quieren luchar contra la marginación y por los derechos de las y los trabajadores del sexo actuales. Tener una visión propia es de hecho una condición esencial para poder ver lo que tenemos un común, a pesar de las diferencias que podamos tener con sus teorías.

Si decimos que “otro mundo es posible”, estamos pensando en un mundo en el que nadie tenga que vender su cuerpo, un mundo con libertad sexual de verdad, no con la libertad del mercado, del dinero. Para conseguirlo, tenemos que luchar hoy, dando pasos concretos, y sabiendo bien quién es el enemigo: el capitalismo.

Algunos textos citados
Chase, E and Statham, J (2004) The Commercial Sexual Exploitation of Children and Young People: An Overview of Key Literature and Data. Literature Review by Thomas Coram Research Unit, Institute of Education: University of London. http://www.nationalworkinggroup.co.uk/system/datas/22/original/Thomas_Coram_Commercial_adn_Sexual_Exploitation_of_Children_and_Young_People_-_an_overview.doc?1255353348

Colectivo Hetaira (sin fecha): “Una mirada feminista a la prostitución”, http://www.colectivohetaira.org/web/documentos/2-documentos/22-una-mirada-feminista-a-la-prostitucion.html

Díez Gutiérrez, Enrique Javier (2009): “Prostitución y violencia de género”, Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas, 24 (2009.4). Publicación Electrónica de la Universidad Complutense.

EFE: 25/11/09, “El Partido Comunista pide que la prostitución se considere violencia de género” http://noticias.terra.es/espana/2009/1124/actualidad/el-pce-pide-que-la-prostitucion-se-considere-violencia-de-genero.aspx

Farley, Melissa, Julie Bindel y Jacqueline M. Golding (2009), Men who buy sex: Who they buy and what they know, diciembre 2009, Eaves, London y Prostitution Research & Education, San Francisco.

Garaizabal, Cristina (2003): “Derechos laborales para las trabajadoras del sexo”, Mugak, nº 23. http://www.colectivohetaira.org/crisgar0403.html

Hughes, Donna M. (2000) “Los hombres generan la demanda; las mujeres son la oferta”, Centro Reina Sofía, Valencia, noviembre de 2000, www.uri.edu/artsci/wms/hughes/demandsp.htm. Versión original en inglés: www.uri.edu/artsci/wms/hughes/demand.htm.

New York Times, 17/04/05, “A Radical Feminist Who Could Dine With (Not on) Conservatives”.

Nicolás, Gemma, (2005), Planteamientos feministas en torno al trabajo sexual, http://www.descweb.org/files/PlanteamientosFeministas.pdf

Palmer, Tink (2001) No Son of Mine, informe para Barnardos (ONG británica que trabaja con niños). Resumen en www.barnardos.org.uk/noson.pdf

Pritchard, Jane (2010): “The sex work debate”, International Socialism Journal 125 (invierno de 2010), disponible en http://www.isj.org.uk/index.php4?id=618

Raymond, Janice G. (1998): Prostitution as violence against women: NGO stonewalling in Beijing and elsewhere, Women’s Studies International Forum, Vol. 21, No. 1, pp. 1-9, http://action.web.ca/home/catw/readingroom.shtml?sh_itm=46413d9acb7e9322a28f1df36d75637c

Raymond, Janice G. (2003) para la Coalición Internacional Contra el Tráfico de Mujeres, Diez razones para no legalizar la prostitución. http://action.web.ca/home/catw/readingroom.shtml?x=37143

Secretaria de la dona del PSUC viu (2009): Conclusions: Prostitució, posicions de partit, 30/09/09. http://donesdelpsucviu.blogspot.com/2009/09/conclusions-prostitucio-posicions-de.html

Secretaría de la Mujer del PCE (2009): “El PCE pide una ley como la sueca para la prostitución en España”, 07/09/09, http://pce.es/pcei_pl.php?id=3261&origen=rss&PHPSESSID=301e6e4b68b010e0dfa8c57af5c3cc7e

1Ya había empezado a trabajar el tema cuando apareció un artículo que tiene un análisis parecido, aunque con un énfasis algo diferente: Jane Pritchard, “The sex work debate”, International Socialism Journal 125 (invierno de 2010), disponible en http://www.isj.org.uk/index.php4?id=618.

Proporciona muchos argumentos y fuentes valiosos.

2Citado en Raymond, Diez razones para no legalizar la prostitución, pág. 23. Ver también Enrique Javier Díez Gutiérrez, “Prostitución y violencia de género”.

3Colectivo Hetaira, “Una mirada feminista a la prostitución”, en http://www.colectivohetaira.org/web/documentos/2-documentos/22-una-mirada-feminista-a-la-prostitucion.html

4Cristina Garaizabal, “Derechos laborales para las trabajadoras del sexo”, Mugak, nº 23.

5Citado en New York Times, 17/04/05.
http://www.nytimes.com/2005/04/17/weekinreview/17msuh.html

6Chris Bearchell, “Gay porn is getting skinned alive”, Toronto Star, 15/01/93; “What Andrea Dworkin got right”, en www.anotherthink.com (blog cristiano) 25/04/05.

7Gemma Nicolás, Planteamientos feministas en torno al trabajo sexual, pág. 69.

8Donna M. Hughes “Los hombres generan la demanda; las mujeres son la oferta”, conferencia en el Centro Reina Sofía, València, noviembre de 2000, www.uri.edu/artsci/wms/hughes/demandsp.htm. La nota sólo aparece en la versión original en inglés: www.uri.edu/artsci/wms/hughes/demand.htm. Esta autora también levanta dudas respecto a sus alianzas. Su “Libro de hechos” sobre la prostitución en el Estado español cita al Ministerio del Interior para sugerir que ETA se financia con la prostitución. http://www.uri.edu/artsci/wms/hughes/spain.htm. En 2003 alabó las medidas contra la prostitución de George W. Bush que, entre otras cosas, dictaron que organizaciones que defendían la legalización de la prostitución —como hacen algunas entidades que promueven los derechos de prostitutas en diversos países— ya no podrían recibir fondos de ayuda. http://article.nationalreview.com/268710/accommodation-or-abolition/donna-m-hughes

9Joe A Thomas, “Gay male video pornography: Past, present and future”, en Ronald John Weitzer (Ed.) Sex for sale: prostitution, pornography, and the sex industry, Routledge, Nueva York 2000, pág 49.

http://books.google.es/books?id=zFpLTrLyDC8C&pg=PA49&lpg=PA49&dq=pornography+market+homosexual+heterosexual&source=bl&ots=7qeIdxgxUR&sig=6WPhPMIqoHqGNMMbhNU4qmStwHI&hl=es&ei=a81hS5vnJ9TNjAe-3_G-DA&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=6&ved=0CDIQ6AEwBQ#v=onepage&q=&f=false

10Constance Bernard y otros, “Exotic dancers: gender differences in societal reaction, subcultural ties, and conventional support”, en Journal of Criminal Justice and Popular Culture, 10(1) (2003) 1-11. http://www.albany.edu/scj/jcjpc/vol10is1/bernard.html. Aunque se debe mencionar que en la investigación se encontraron diferencias importantes en las actitudes hacia los hombres y las mujeres que trabajaban en este campo.

11Tink Palmer, No Son of Mine, resumen del informe realizado para Barnardos, 2001. www.barnardos.org.uk/noson.pdf.

12Chase, E and Statham, J (2004) The Commercial Sexual Exploitation of Children and Young People: An Overview of Key Literature and Data. Literature Review by Thomas Coram Research Unit, Institute of Education: University of London.

http://www.nationalworkinggroup.co.uk/system/datas/22/original/Thomas_Coram_Commercial_adn_Sexual_Exploitation_of_Children_and_Young_People_-_an_overview.doc?1255353348

13Podemos leer lo siguiente en un texto abolicionista: “Es necesario poner de manifiesto que los datos exponen que las personas que ejercen la prostitución son mayoritariamente mujeres, y que las personas que compran esos cuerpos, para su uso sexual, son hombres. Ambas cifras indican que el fenómeno de la prostitución es, por tanto, una cuestión de género, fruto de una estructura de dominación masculina.” http://www.malostratos.org/cindoc/040%20cindoc%20viol%20prostit%2001.htm

14Colectivo Hetaira, “Una mirada feminista a la prostitución”.

15http://prostitucion-visionobjetiva.blogspot.com

16Gemma Nicolás, Planteamientos feministas entorno al trabajo sexual, pág. 27, http://www.descweb.org/files/PlanteamientosFeministas.pdf

17Entrevista a Beatriz Espejo, La Vanguardia, 20/11/2009, reproducida en la web del Colectivo Hetaira.

18K. Marx, Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política, 1859. Disponible en http://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/criteconpol.htm

19August Bebel, Mujer y Socialismo, capítulo 12. Disponible en inglés en www.marxists.org/archive/bebel/1879/woman-socialism/ch12.htm.

20Emma Goldman, La prostitución. Disponible en http://marxists.org/espanol/goldman/1910/005.htm

21Sobre el marxismo y la teoría del patriarcado, ver Angie Gago, “Género y clase, la liberación de la mujer hoy”, en La Hiedra, marzo de 2009, y Chris Harman, Mujer y capitalismo, Folleto de En lucha, 2005.

22K. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista (1848), disponible en http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm

23“El trabajo enajenado” en Karl Marx, Manuscritos Económicos y filosóficos de 1844, Primer Manuscrito, disponible en http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/manuscritos/man1.htm#1-4

24Karl Marx, El Capital, Libro 1, Tomo 1, Akal, 1976, pág. 103.

25“Un sex shop para mujeres”, Marie Claire, 30/05/07. La “sex shop para mujeres”, Factor Mujer, ha diseñado su web en color lila, incluyendo el símbolo de la mujer.

26La Vanguardia, 10/01/2010. La empresa la llaman “true companion”, “compañera de verdad”, y dicen que la muñeca no es sólo para sexo sino también amistad. Sobran palabras. http://truecompanion.com

27“Shady Lady Ranch offers new ‘menu’ for women”, Times Online, 6/01/10. Hay dos hechos destacables del informe. Primero, la dueña de la burdel explicó que “Con tantos espectáculos de ‘boys’ en Las Vegas, pensamos que era el momento para intentar esto”. Segundo, que la madame había recibido 150 solicitudes, la gran mayoría de Detroit y Las Vegas, las zonas que tienen las tasas de paro más altas de EEUU. La dinámica de este sector —que no deja de ser pequeño— se parece bastante a la del resto de la prostitución.

28Entrevista a Beatriz Espejo, La Vanguardia, 20/11/2009.

29Haría falta estudiar el informe de Farley y otras (2009), Men who buy sex, que investiga las motivaciones de los hombres que acuden a prostitutas.

30Ver Tink Palmer, No Son of Mine.

31Normalmente el nombre en su DNI no coincide con su aspecto femenino o masculino.

32Nizar Latif, “La prostitución ‘florece’ en Iraq”, Rebelión 30/11/09; IRIN.News, “Afganistán: Aumentan los casos de prostitución en el norte del país por el alza del precio de los alimentos”, Rebelión, 18/07/08; Elaheh Rostami Povey, Afghan Women, Zed books, Londres 2007.

33Ver www.ammar.org.ar, y la entrevista a dos dirigentas del sindicato en http://www.suteba.org.ar/index.php?r=1153.

34Ver: http://kswu.blogspot.com.

35“Comunicado de la Secretaría Federal de la Mujer del PCE, ante la presentación pública del libro Derechos de Ciudadanía para trabajadoras y trabajadores del sexo de CCOO”, 09/06/07. Disponible en www.nodo50.org/pce/secretarias/secmujer/pl.php?id=1623

Orlando Zapata tenía antecedentes violentos y su familia era financiada por EEUU




Zapata fue procesado en julio de 1990 por dos delitos de Estafa, Lesiones, Tenencia de Armas Blancas, Alteración del Orden, Daños y resistencia. Durante dicha condena fue sancionado varias veces por desorden en Establecimiento Penitenciario y Desacato.

En el 2001, se vincula a la contrarrevolución, contactado entre otros cubanos a sueldo de EEUU como Oswaldo Payá Sardiñas y Marta Beatriz Roque.

En el 2003, ingresa nuevamente en prisión y a partir de entonces protagoniza varias acciones violentas en ella, agrediendo físicamente a funcionarios penitenciarios. Se negó en reiteradas ocasiones a consumir los alimentos del penal y solo consumía los alimentos que recibía de sus familiares.

Se declaró en huelga de hambre el 18 de diciembre de 2009, negándose a recibir asistencia médica. No obstante, fue trasladado primeramente al Puesto Médico del penal, posteriormente, al Hospital Provincial de la ciudad de Camaguey, y después al Hospital Nacional de Reclusos de La Habana.

Según asegura el informe al que ha tenido acceso La República, en todos los lugares se le realizaron estudios clínicos y se le prestó toda la asistencia médica necesaria, incluida terapia intermedia e intensiva y alimentación voluntaria por vía parenteral (endovenosa) y enteral (mediante levín) y se le garantizaron todos los medicamentos y tratamientos necesarios hasta su fallecimiento, lo cual fue reconocido por su propia madre.

El 3 de febrero, presentó fiebre que desapareció en 24 horas. Posteriormente, se le diagnosticó una neumonía que se trató con los antibióticos y procedimientos más avanzados. Al comprometerse ambos pulmones, fue asistido con respiración artificial hasta su muerte.

Después de su ingreso al establecimiento penitenciario, la madre de Zapata Tamayo, Reyna Luisa Tamayo, se vinculó a actividades de grupos contrarrevolucionarios, por las cuales recibía dinero de organizaciones contrarrevolucionarias que actúan en territorio de Estados Unidos como la Fundación Nacional Cubano Americana.

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El PCE se conjura para plantear un proyecto republicano y derrocar a la monarquía



Ayer por la mañana se reunieron en un céntrico local del Partido Comunista de España su Secretario General, José Luis Centella, y otros dirigentes y cuadros de la organización que están trabajando dentro del movimiento republicano, como Antonio Romero, Julio Anguita, José Antonio Barroso, Armando López Salinas, Javier Parra, José María Coronas o Ginés Fernández, convocados por la Secretaria de República, Gloria Aguilar. El objetivo de la reunión era empezar a desarrollar la propuesta y el programa republicano que el PCE va a lanzar a la sociedad y empezar a establecer la estrategia para lograr la ruptura democrática en nuestro país y la apertura de un proceso constituyente.

El documento base sobre el que empezará a trabajar el PCE ha sido desarrollado por Julio Anguita y lleva por título "La Propuesta Republicana" y pretende implicar a todos y cada uno de los militantes del PCE, sin excepción. Durante la reunión se planteó que la sociedad está lo suficiente madura como para empezar una gran ofensiva de caracter republicano para traer "la Tercera" y que derroque a la monarquía, valorándose muy positivamente el trabajo que ha venido haciendo el partido en el movimiento republicano durante los últimos tiempos, así como el de la campaña de recogida de firmas por la tranparencia de la Casa Real, que parece ser que ha respondido al golpe haciendo pública su agenda de trabajo.

Los comunistas ampliarán y reforzarán esta ofensiva no solo deslegitimando a la Monarquía, sino construyendo una alternativa republicana y apostando por la unidad del movimiento republicano.

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25 de febrero de 2010

Esencia y hermosura de María Zambrano




Sucede con no pocos autores, pero el de María Zambrano es caso paradigmático: ha sido infinitamente más citada que leída. Es una pena. No es exagerado afirmar que, aunque galardonada en 1981 con el Premio Príncipe de Asturias, su obra se ha visto sometida a un relativo abandono, como habitando una injusta atmósfera de tiempo detenido.

La realidad hace evidentes las lagunas y la falta de presencia pública del legado de esta creadora, acaso como consecuencia de que su obra no haya sido editada como a su valía corresponde. O, dicho de otro modo, como consecuencia acaso de que haya sido manoseada sin coherencia. Acaso, simplemente, porque en el dislate de las guerras civiles los que mueren en el bando de los vencidos tienden a ser ignorados.

Política editorial errática

O como apunta José Luis Pardo, que ha dedicado años al estudio de esta mujer de aspecto frágil y voz magnética, Zambrano vive, entre nosotros, un extraño destino.

Agasajada oficialmente, reconocida como escritora y como pensadora desde los poderes públicos, reivindicada desde signos políticos antagónicos, bandera del exilio republicano tanto como del feminismo y del catolicismo, la figura de su vida y peripecia ha llegado a imponerse públicamente con sus tintes dramáticos y sus flaquezas humanas, demasiado humanas, mientras su obra, sin embargo, sigue siendo parcialmente ignorada tanto por el público como por los especialistas de prestigio, y sus escritos han tenido como destino una política editorial errática, dispersa, desigual, incoherente, que hace que no dispongamos de una edición de sus obras completas, ni tampoco de un criterio de elaboración de unos textos que, debido a las condiciones difíciles y siempre transitorias y precarias en que se escribieron, forman una obra llena de manuscritos reelaborados, revisados, corregidos, delirados, extraviados y vueltos a encontrar, precariamente mecanografiados y marginales, ediciones defectuosas, grabaciones magnetofónicas imperfectas y líneas perdidas de una carta o de una conversación telefónica de larga distancia.



De la mano de Ullán

Por estas y otras razones es más que oportuna la voluminosa edición de la antología Esencia y hermosura que, compilada por el poeta José-Miguel Ullán, recoge textos de los libros Horizonte del liberalismo, El sueño creador, Claros del bosque, Los bienaventurados, Los sueños y el tiempo, Los intelectuales en el drama de España, Hacia un saber sobre el alma, El hombre y lo divino y Las palabras del regreso, publicado póstumamente.

La antología ofrece al lector una visión amplia de lo que nos dejó una de las figuras realmente grandes del pensamiento español e incluye una veintena de cartas, hasta ahora inéditas, que la escritora cruzó con el pintor mexicano Juan Soriano.

Los textos seleccionados van desprovistos de notas de editor, “para que así recobren de lleno su autoría, pero también porque ella misma consideraba tales notas como algo todavía peor que para un actor las toses de los espectadores en el teatro, violentas unas y otras retenidas”, como puntualiza Ullán en el prólogo de esta edición que es en sí mismo un texto lleno de matices a través del que se revive la amistad que uniera honda ya y para siempre a Zambrano y a un Ullán veinteañero, desde la tarde misma de aquel verano de 1968, en que el poeta acudió acompañando a José Ángel Valente a visitar a la escritora en La Piéce, la mítica casa ubicada en las faldas del monte Jura, próximo a Ginebra, en la que Zambrano vivió una parte sustancial de su exilio.

Amistad y retorno

Lo que sucedió aquella tarde, recuerda Ullán, -fallecido el pasado mayo sin haber podido concluir sus memorias sobre la escritora-, fue y sigue siendo un tanto desvaído; o de una borrosidad muy luminosa, niebla soleada, donde la nitidez de los detalles, que haría visible el hilo del relato, se debilita en beneficio de una sensación de conjunto, mezcla de bienestar y perplejidad, familiaridad y zozobra.

Aquella tarde, marcada ya para siempre en la memoria de ambos, nacería la admiración, el respeto, y el deseo en Ullán de estudiar a la pensadora, de ahondar en una escritora de múltiples registros y prosa envolvente, luminosa y desnuda, proclive e a la poesía.
Aquella tarde surgió la semilla inicial de lo que ahora, en forma de este libro, llega para nuestra suerte a nuestras manos. Bienvenido sea.

María Zambrano nació en 1904 en Vélez-Málaga. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid donde fue discípula de Ortega y Gasset y Zubiri, y en donde ejerció como profesora. Al término de la Guerra Civil, que sufrió entre Madrid, Valencia y Barcelona, se exilió. Viviría en distintas épocas en el París ocupado por el ejército nazi, donde fue torturada y sometida a todo tipo de vejaciones por la Gestapo, sin conseguir con eso evitar que detuvieran y extraditaran a España a su esposo, en dónde sería fusilado. Y en Nueva York, La Habana, México, Roma y, finalmente, Ginebra.

Tardaría 45 años en volver a España. Regresa a Madrid en donde se instala hasta su muerte siete años más tarde, el 20 de noviembre de 1984. Con anterioridad, dos de sus amigos habían localizado un llamador –una mano de bronce con anilla- que pudo ser el mismo de la puerta de su casa natal; le hicieron unas cuantas fotos y se las mandaron. Ante esta imagen supo, como nunca dejó de reconocer, que ya podía regresar a España: “Sí, fue la llamada del llamador. Para mí, estas cosas son las reales”, diría la propia Zambrano cuya obra bien merece, ahora de la mano de esta excelente antología, ser visitada.

María Zambrano. Esencia y hermosura.

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