9 de marzo de 2010

España:las corridas de toros, patrimonio cultural de la humanidad





El toro se crece ante el castigo, bulle la sangre a borbotones, la sangre baña el albero, la furia española, la bandera roja y gualda ¡cojones!


No podía ser para menos, los representantes de la España más ultraconservadora y retrograda han lanzado a los cuatro vientos esta extraordinaria propuesta. Es la hora de que la o­nU, la Unesco o la Otan tomen cartas en el asunto y declaren las corridas de toros Patrimonio Cultural de la Humanidad. La humanidad no puede quedarse al margen de tamaño privilegio. España es un país generoso que desea compartir con el resto del mundo uno de sus más grandes tesoros.

´En las últimas semanas el gallinero españolista se ha soliviantado, los fanáticos taurinos están muy ofendidos pues la Generalitat de Cataluña se apresta a ilegalizar la fiesta nacional. Es una afrenta intolerable que estos catalanes separatistas pretendan prohibir una de las tradiciones más vernáculas del reino. Nuestra identidad se encuentra en peligro y los ciudadanos bien nacidos no pueden permanecer indiferentes. Es la hora de defender los principios fundamentales de la democracia y la libertad. El espíritu civilizador de España, que ha escrito las páginas más gloriosas de la historia, debe prevalecer sobre los mezquinos intereses políticos.

Cada español lleva dentro de si un torero, es un patrón imborrable que marca el arquetipo colectivo de nuestra raza. Esta herencia genética nos ha dotado de un talante superlativo difícil de igualar. Los españoles expresamos poéticamente nuestros sentimientos pues el siglo de oro aún palpita en nuestros corazones: « joder, me voy a poner el mundo por montera » « cagoendios, échame un capote, tio » « yo de aquí salgo por la puerta grande, colega » « que Dios reparta suerte, coño » « guillo, hay que coger al toro por los cuernos »

La pasión española es mundialmente reconocida ya que somos un pueblo con casta y trapío. Incluso hemos elevado la tortura a la categoría de arte. Porque la tauromaquia es un arte mayor donde los matarifes se doctoran y reciben el título de maestros.

A pesar de todas las críticas nadie puede negar que el trato que reciben los toros es excepcional. Éstos son criados con entrega y amor, hasta el punto que los ganaderos los consideran parte de la familia. En las haciendas pacen a gusto en grandes extensiones de terreno, comen un pienso de primera calidad y están atendidos las 24 horas por los mejores veterinarios. Porque en España por encima de todo se respetan los derechos humanos.

Nuestra educación no es teorica sino práctica. En el aula magna de la plaza de toros recibimos las lecciones magistrales impartidas por los más grandes maestros. A las cinco, a las cinco de la tarde puntualmente se inicia el paseillo y los toreros junto a sus cuadrillas desfilan con garbo y gallardía. Los verdugos vestidos con sus trajes de luces saludan al respetable que los premia con un cerrado aplauso. Suena el clarín, se abre la puerta de toriles y salta al ruedo un bicharraco de pelo azabache y 576 kilos de peso. El matador lo recibe con un magistral pase de pecho para continuar el lance por chicuelinas. Luego se lo lleva a la barrera donde cosecha media docena de verónicas. ¡ole, ole,ole! En el centro del ruedo hace un desplante y le lanza un escupitajo a su enemigo ¡me cago en la puta embiste cabrón! ¡hua, hua, hua!

La presidencia ordena el cambio de tercio y suena el chan chan chan chan chan de la Marcha Real, que supera con creces a la V sinfonía de Beethoven. Los cuervos del clero levantan los crucifijos en señal de duelo, las espadas están en alto, la Guardia Civil se cuadra con firmeza y el fantasma de la reina madre doña María de las Mercedes ( pobrecilla, que en paz descanse) aún continúa mirándole los huevos al morlaco.

¡Oh, madre mia! que cornamentas hay en el tendido. Allí están los señoritos más finos presidiendo el festejo, la aristocracia de rancio abolengo, las fuerzas vivas de la patria, su Majestad el Rey , doña Sofía de mantilla y peineta, los Condes de Lugo, los duques de Palma de Mallorca, el Príncipe Felipe y doña Letizia. Claro, a los Borbones les gusta la sangre, en el fondo es una dinastía vampiresca. El maestro emocionado se dirige al palco y le brinda el toro a Don Juan Carlos -¡va a por ti majestad! ¡viva la muerte cojones! -No olvidéis que el estoque hay que clavarlo hasta la empuñadura, clavarlo con saña hasta que le parta el corazón a la bestia. Es la hora de echarle un trago a la bota de vino y llenar la tripa a punta de bocatas de chorizo y de tortilla.

Este toro se nota que tiene ángel. ¡hua, hua, hua ! ¡cabrón embiste, cabrón! El matador lo reta con donaire mientras el morlaco resopla y rema con las patas sobre la arena. De repente se embala el diestro y le clava un par de banderillas en lo alto del lomo ¡Ole tus huevos! De inmediato la banda interpreta el « paquito chocolatero ». El toro enrabietado saca su casta, el martirio estéticamente es muy hermoso, es una verdadera obra de arte. La sangre corre a borbotones y el respetable grita emocionado ¡torero,torero, torero! El bicho lanza un quejío fúnebre que pone los pelos de punta y se retuerce enloquecido blandiendo los pitones en busca de su enemigo. Se inicia la suerte de varas y en la escena entra el picador a caballo y hunde la puya para medir la bravura del astado. ¡ Dios mio ! Una catarata de sangre. Ni la pasión de Cristo ¡Vaya morbo! La presidencia se muestra misericordiosa y señala el cambio de tercio. El toro recobra fuerzas mientras el matador toma la muleta y lo sigue encabritando¡qué derechazos, qué naturales!

El maestro se apresta a ejecutar la suerte suprema y se santigua encomendándose al Dios de los cielos. Enseña sus afilados colmillos, da un volapié y con gallardía apunta con destreza y hunde la espada entre las vértebras lumbares. Ni el asesino más reputado hubiera conseguido asestar un golpe tan certero. Ante un lance tan antológico en el coso se desata delirio colectivo ¡torero, torero, torero! ¡arriba España cojones! Un brindis con la bota de vino por el buen hacer del maestro.

Sangre en la arena, la sangre tiñe el albero, la bandera roja y gualda ¡me cago en Dios, la hostia! El astado mortalmente herido se marcha en busca del burladero; brama de dolor y sus ojos desorbitados echan fuego. La fiera se resiste a doblar, se mantiene en pie decidida a vender caro su pellejo. El maestro la marea a capotazos y el toro saca la lengua y vomita sangre,sangre, sangre en la arena. Y el muy hijo de puta no quiere doblar, ¡cojones! El maestro para evitar mayores sufrimientos ejecuta el descabello clavándole el estoque en la cerviz. Como si lo hubiera partido un rayo el morlaco cae de bruces y estira la pata entre diabólicos estertores.

El dolor es parte inherente de la filosofia hispánica, es el climax y los caníbales aplauden, los espectadores aprietan los puños emocionados, se muerden los labios parece que han llegado al orgasmo, tanto sadismo excita al personal pues « ese toro bonito ya nació pa semental las vaquillas lo siguen no lo dejan descansar » « ...y se lleva detrás todas las hembras, las quisiera montar todas a un tiempo... »

El triunfo del torero es el triunfo de todo un pueblo, es el triunfo de España. Humillar a un animal indefenso es la mejor terapia para exorcizar los más bajos instintos. Una pañolada en los tendidos y el respetable exige a la presidencia las dos orejas . Que el héroe salga en hombros por la puerta grande ¡torero, torero, torero, torero!

En la conquista de America también se cortaban cabelleras y orejas para sembrar el terror entre los gentiles, tras los autos de fe de la Santa Inquisición las jaurías de indios rebeldes eran ejecutados en el garrote vil !torero, torero, torero! En Auschwitz los nazis les cercenaban los miembros a los prisioneros para alimentar a sus perros ¡torero, torero, torero! .Ahora vamos atando cabos y comprendiendo cuáles son las fibras más intimás de nuestra identidad: la virgen de los Dolores,la virgen de las Angustias, el Cristo de las Cinco Yagas, el Cristo de la Buena Muerte...

A los toreros los precede la fama, su proverbial hidalguía los convierte en figuras mitológicas. Además tienen muy buen parné y un coeficiente intelectual que raya con la genialidad. Por ejemplo aquí van algunas frases célebres de los máximos representantes del « cateto power »: el maestro Jesulín de Ubrique « en dos palabras im-presionante », del maestro Manolete « mucho hijoputa es lo que hay » del maestro Luis Miguel Dominguín« culo veo, culo quiero », el maestro Manuel Benítez el Cordobés, inventor del salto de la rana, « más cornás da el hambre », el maestro José Tomás « dejaros de mariconadas, coño », del maestro Paquirri « un cortijo, un Mercedes Benz y un buen chocho, pa que ma », del maestro Espartaco « el toreo es de arriba abajo y de delante atrás... » el maestro el Juli «Torear, amar, jugar y beber... », del maestro Palomo Linares « si el rabo que corté lo llega a cortar otro, le hacen un monumento más grande que la puerta de Alcalá ». Detrás de cada torero no pueden faltar las damas más preclaras de la sociedad o las musas inspiradoras que quitan el sentio: Carmina Ordoñez, La Duquesa de Alba y su hija Eugenia Martinez de Irujo, las tonadilleras Isabel Pantoja y María del Monte o la sin par Belén Esteban. Como diría un chulapo del barrio de Lavapiés: ¡qué nivel Maribel!

Si el maestro se juega la vida frente al astado su arrojo y valentía debe cotizarse a precio de oro. Este oficio de sicario lo explotan a cabalidad los empresarios o apoderados. Hay que sacarle el jugo a la Fiesta Nacional que cuenta con una afición fiel y entregada, los cuartos son los cuartos y por algo son patrimonio cultural. Los matadores gozan de una gran influencia en el campo político y económico, se codean de tú a tú con la aristocracia y la nobleza y son las estrellas indiscutidas de la radio, prensa y televisión. Además el torero es unos de los ejemplares más reputados del macho ibérico con un atractivo sexual que no se puede aguantá.

El folklor más puro y auténtico de España nace en las entrañas del toreo: los bandoleros, las majas y manolas con sus trajes de faralaes, el sombrero cordobés, la jaca que corretea tras de los siervos, el cante jondo, la feria de Sevilla o la de Madrid, una copa de fino o de manzanilla, el pinchito moruno, la pringá, el rabo de toro, los costaleros y los pasos de Semana Santa. Juerga , pasión, y muerte porque más sufrió el Nazareno.

El toro se crece ante al castigo,bulle la sangre a borbotones, la sangre baña el albero, la furia española, la bandera roja y gualda, ¡cojones! puntilla, arrastre y descuartizamiento.

Carlos de Urabá 2010

Investigador de Colombia.En Kaosenlared