4 de mayo de 2010

Llega a España un desastre económico brutal




Un tsunami que obligaría al ejecutivo socialista a recortar aún más las pensiones, subsidios, salarios y demás estipendios que incluso no logran que una familia llegue sana a final de mes.


Las noticias que Zapatero creía entender, blasonando de que España seguía siendo la décima potencia industrial del mundo, chocaron frontalmente en las bolsas europeas, que lanzaron al euro a su nivel más bajo desde hace años (1’30 dólares), ante el temor generalizado de que nuestro país, ese que sigue confiando en el neoliberalismo salvaje y el consumo irresponsable, alentados y aplaudidos por todos los medios de comunicación, siga a Grecia en el desastre económico. Un tsunami que obligaría al ejecutivo socialista (que siempre se ha distinguido por las continuas rebajas en los derechos sociales de los trabajadores), a recortar aún más las pensiones, subsidios, salarios y demás estipendios que incluso no logran que una familia llegue sana a final de mes.

El vendaval no es broma y los expertos en meteoro-economía ya lo anunciaron en su tiempo. Pocos les creyeron, y fueron muchos los mandatarios que, mintiendo de forma escandalosa, aseguraban a sus ciudadanos que la solución seguía siendo el capitalismo salvaje. En Francia y Alemania ya se vuelve a hablar del fracaso del euro como moneda para países que llegaron a él de forma ficticia, ilusoria, creyendo que sus economías resistirían la avaricia incontrolada de los empresarios de todas las áreas, principalmente de la construcción. Hay naciones que deberán regresar al dracma, al escudo y a la peseta. No es ninguna quimera.

El hostiazo económico que se avecina, tiene mayor tamaño que la nube de ceniza que lanza aún ese volcán islandés aún activo, para desesperación de personas que utilizan el transporte aéreo, de los dueños de las compañías y sus avispados socios, que durante años han estado amasando fortunas, adquiriendo islas, inmuebles, joyas, cuadros valiosísimos, ingresando miles de millones de dólares y euros en paraísos fiscales que jamás han sido controlados, investigados y menos aún, ocupados por la fuerza. La lista de Forbes no es un terreno en el que el ejército norteamericano pueda entrar, sin llamar primer por teléfono, para anunciar el ataque, lograr que sus habitantes se refugien donde fuere,y arribar al puerto cuando no queda en la caja fuerte ni una rata de alcantarilla.

Ni Suiza, ni las Islas Caimán, ni las Marshall, ni Palau, las Bahamas, Honk Kong, ni Liechtenstein, ni San Marino, ni Gibraltar o Andorra, serán nunca invadidas por la OTAN, donde precisamente se encuentran los esbirros de quienes han causado la hecatombe.

La revolución no será televisada, pero se avecinan tiempos de cólera popular, de reclamo de justicia. Ya es hora de que paguen los que más han enriquecido su patrimonio.

Carlos Tena/kaosenlared