28 de octubre de 2010

Cuba como ejemplo. La sumisión de la Unión Europea que critica a Cuba mientras pacta con Marruecos


Escrito por Arturo del Villar
Jueves, 28 de Octubre de 2010 04:46

La Unión Europea debe llamarse mejor Sumisión Europea. Al Imperio gringo, naturalmente. No modifica su actitud contra Cuba, acordada en la llamada “posición común” propuesta en 1996 por el presidente del Gobierno español José María Aznar, también presidente del partido al que sus afiliados denominan exageradamente Popular. Este partido fue fundado por Manuel Fraga, ministro y hombre fuerte de la dictadura fascista, por lo que debe ser acusado de genocidio contra el pueblo español. En cuanto a Aznar, fue cómplice del emperador Bush II en la invasión de Irak, por lo que debe ser acusado de genocidio contra el pueblo iraquí. Pero, ¿quién va a hacerlo?

El Imperio no puede perdonar a la Revolución Cubana que librara al pueblo de una dictadura militar al servicio de sus intereses coloniales, hace 51 años. Ha tratado por todos los medios de aplastarla, incluso militarmente, como cuando armó a un ejército para que desembarcase en Playa Girón, en donde sufrió una derrota total, porque el pueblo cubano está dispuesto a defender sus libertades contra los colonialistas.


Al mismo tiempo, la asamblea general de la ONU condenaba una vez más el ilegal embargo comercial impuesto por el Imperio a la isla de Cuba. Es la otra manera que utilizan los imperialistas gringos para atacar al pueblo cubano. El emperador Obama I se burla de las decisiones de las Naciones Unidas, por lo que mantiene el embargo y el campo de exterminio de Guantánamo. ¿Quién va a censurar sus decisiones, si es el amo del mundo, el señor de la guerra, con potestad para invadir cualquier país?

Y la Sumisión Europea le apoya con gusto, porque acepta su liderazgo. Si el Imperio quiere estrangular a la Revolución Cubana, por las armas o por el embargo comercial, sus colonias europeas colaborarán diligentemente en el proyecto.

Cuba es un Estado libre e independiente, desde que se emancipó del colonialismo gringo. Tiene derecho a darse el régimen político preferido, y ningún país debe injerirse en sus asuntos internos. Le ha costado mucha sangre alcanzar la libertad.

Dicen los imperialistas y sus secuaces que la Revolución Cubana no cumple unos parámetros impuestos por ellos, lo que les permite intentar desestabilizarla. Fracasan en sus intentos, como fracasaron en la invasión armada de Playa Girón, porque el pueblo cubano impedirá por la fuerza que el colonialismo vuelva a adueñarse de la isla. Desea continuar viviendo en paz y libertad, ahora que la tiene después de tantos años de colonialismo, primero español y después gringo.

Han coincidido estas votaciones sobre Cuba con la revelación, gracias a Wikileaks, de las torturas cometidas en Irak por las tropas coloniales gringas. El entonces emperador Bush II, con la complicidad de José María Aznar, invadió a Irak porque convenía a los intereses de las multinacionales gringas. A España no le concernía el asunto, pero al tratarse de una colonia obediente envió a sus soldados a matar y morir junto a los pozos petrolíferos ansiados por las multinacionales.

Siempre se supo que los soldados gringos mataban y torturaban impunemente en los países invadidos, como Vietnam o Irak o Afganistán ahora, o tantos otros antes. Por eso los pueblos invadidos los odian y se organizan contra ellos. Tuvieron que huir a toda prisa de Vietnam, empiezan a hacerlo de Irak, y no tardarán en salir de Afganistán. Pero ni las Naciones Unidas ni la Sumisión Europea, ni tampoco el Tribunal Internacional de Justicia, osan criticar esas actuaciones contrarias al Derecho Internacional y a la Declaración de los Derechos Humanos.

Este Imperio criminal, por la misma causa, tiene el atrevimiento de censurar a la Revolución Cubana, y de intentar exigirle que modifique sus instituciones. Resulta que Cuba es una isla pequeña, que se levantó en armas contra el dictador militar apoyado por el imperialismo, y su ejemplo ha animado a otros estados latinoamericanos a enfrentarse al colonialismo. Eso no pueden tolerarlo las multinacionales, en otro tiempo explotadoras de las riquezas minerales y agrícolas de esos países. La CIA sigue pretendiendo derrocar a los presidentes independentistas, como acaba de intentar en Ecuador, y no cesa de interferirse en Venezuela. Pierde el tiempo: los pueblos que han alcanzando la independencia no van a consentir que se la vuelvan a robar: el continente ha despertado, gracias al ejemplo de Cuba.

En este sentido, hay que aplaudir las declaraciones del canciller cubano Bruno Rodríguez, contra la injerencia intolerable de la Sumisión Europea en los asuntos internos de la isla. Era necesaria, después de los acuerdos con la Iglesia catolicorromana, que también son una injerencia inadmisible: haberlos aceptado constituye un grave error, porque la Iglesia es una carcoma que destruye desde dentro, como bien sabemos los republicanos españoles. Esa política tolerante facilita decisiones como la tomada por la Sumisión Europea. La Revolución debe demostrar firmeza ante sus agresores al servicio del Imperio gringo, porque las señas de debilidad son aprovechadas para incrementar la intrusión en los asuntos internos de la isla, e incluso pueden servir para organizar otra invasión armada.

Mientras se suceden estas deliberaciones internacionales, el dictador absoluto de Marruecos se burla de las decisiones del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, y mantiene su dominio sobre el Sahara desde que invadió el territorio en 1975. Una vez más ha viajado a Marruecos un enviado de la organización internacional, para buscar una solución al problema. La respuesta marroquí ha consistido en matar a un muchacho saharaui de catorce años, al que acusa de ser un terrible terrorista poseedor de un arsenal tremendo.

Ni las Naciones Unidas ni la Sumisión Europea condenan al reino teocrático y dictatorial de Marruecos, culpable de la violación sistemática de los derechos humanos en la antigua colonia abandonada a su suerte por España, e ilegalmente anexionada al reino marroquí. El motivo reside en que ese reino es aliado del Impero gringo, y por lo tanto posee licencia para que sus soldados imiten a los imperiales en los territorios invadidos. Nadie se atreve a decirle al tirano teocrático que debe modificar su actitud criminal contra el territorio ocupado, y contra el mismo pueblo marroquí, carente de todas las libertades y de los derechos tenidos por inalienables.

Es que Marruecos posee grandes riquezas minerales, todas ellas propiedad del rey dictador, que es el amo absoluto del territorio y de sus habitantes. Las compañías multinacionales gringas no sienten interés por los derechos humanos, sino por los negocios económicos. Un dictador en África es tan útil como lo fueron los dictadores de la América Latina hasta que los pueblos se rebelaron. Es conveniente para el beneficio del Imperio sostener la tiranía, y por lo tanto la Sumisión Europea firma acuerdos comerciales preferenciales con Marruecos, sin enterarse de lo que sucede en el reino teocrático, y del trato recibido por los pocos opositores al régimen. Eso carece de importancia para la ética europea. Nos avergonzamos de ser europeos así.

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Arturo del Villar es Presidente del Colectivo Republicano Tercer Milenio