20 de noviembre de 2010

Europa recorta, pero la crisis crece




El sistema financiero europeo se ha hundido en la precariedad esta semana cuando los banqueros han pedido más recortes en unas economías ya muy saqueadas por las medidas de austeridad. Irlanda, Portugal y Grecia están luchando para cancelar sus déficits. El miedo a que no paguen hace que los banqueros exijan tasas de interés todavía más elevadas antes de prestarles más dinero.

La atención está centrada en Irlanda. El gobierno debe pagar, ahora, un 9 por ciento de intereses por el dinero prestado, y la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional piden que, a cambio, se hagan más recortes. De momento, en vez de aceptar un rescate, el gobierno se ha limitado a prometer más recortes, sin tener que pagarlos.
El desempleo en Irlanda ya sube a casi un millón: alrededor de una de cada siete personas adultas. El funcionario medio ha visto como se reducía su salario semanal en unos 59 euros.

El plan más reciente supondría un tijeretazo de unos 6.000 millones de euros del déficit presupuestario de 2011 (que se espera que se presente el mes que viene) y unos 9.000 millones de euros en los próximos dos años. El de Irlanda es el ejemplo más claro de un país cuya respuesta a la crisis ha consistido en grandes recortes en los salarios mientras se echaba dinero a los bancos.

Los bancos irlandeses ya han tomado dinero prestado por valor de unos 130.000 millones de euros del Banco Central Europeo. La economía irlandesa dependía de la especulación inmobiliaria y de las exenciones fiscales multinacionales. Ahora, el resto de la economía está pagando por su colapso.

Insolvente

Morgan Kelly, profesor de economía del University College de Dublín, afirma que la decisión del país de rescatar a los bancos ha dejado a Irlanda insolvente. “El gasto de 70.000 millones de euros destinado a los bancos hace que los 15.000 millones de los recortes en el gasto público, tan arduamente debatidos, parezcan una insignificancia, y que los recortes necesarios en el gasto del gobierno se reduzcan a un ejercicio fútil”, ha dicho.

“¿Como contribuyentes, qué significa para nosotros un rescate de 70.000 millones de euros? Significa que cada céntimo de impuestos que paguemos en los próximos dos o tres años se destinará a pagar las pérdidas del Anglo [Irish Bank]; cada céntimo, en los próximos dos años, irá al AIB, y cada céntimo, en el año y medio posterior, a los otros”. “En otras palabras, el Estado irlandés es insolvente: sus deudas sobrepasan de mucho cualquier posibilidad realista de hacerles frente”.

El gobierno irlandés ha afirmado que el presupuesto que debe presentar será más despiadado de lo que planeaba inicialmente. Existe la posibilidad de que la coalición de gobierno de Fianna Fail y los Verdes se derrumbe, ya que para sobrevivir necesita el respaldo de los parlamentarios independientes. Los recortes suponen una disminución en la demanda, ya que la gente dispone de menos dinero para gastar. Esto golpea de lleno el impuesto sobre la renta del estado, y este, para intentar recuperar el dinero, hace recortes todavía más drásticos.

El gobierno irlandés dice que puede sobrevivir hasta el próximo año sin pedir ningún préstamo. La idea más reciente que ha tenido es utilizar el fondo nacional de pensiones para pagar sus deudas. Pero el gobierno alemán insinuó, la semana pasada, que cualquier rescate debería estar, en parte, financiado por inversores. Estas palabras se retiraron enseguida, porque no gustaron a los mercados. Estos mercados se estabilizaron brevemente cuando los ministros de economía de la UE prometieron que los inversores no serían responsables de ninguna pérdida si se rescataba a la economía irlandesa.

A los gobiernos les preocupa que el nerviosismo que provocan las economías periféricas de la eurozona sea contagioso, y que se extienda a Italia y España, las economías que ocupan el tercer y cuarto lugar, respectivamente, en la eurozona. El impago de uno de los miembros del euro podría empezar una reacción en cadena, animando a los otros a cancelar sus deudas. Esto es lo que temen los jefes europeos. Pero no importa si es la UE o el FMI quien rescata a la economía irlandesa: en cualquier caso, se espera que la cuenta la paguen los trabajadores y trabajadoras irlandesas.

Simon Basketter
http://www.enlucha.org/?q=node/2416