8 de noviembre de 2010

La respuesta sindical y social a la victoria de Dilma Rousseff


Internacional | Gemma García López
La victoria de Dilma Rousseff no sólo ha supuesto la derrota de su opositor José Serra del PSDB, sino también el levantamiento social y sindical brasileño que reivindica el cumplimiento de las medidas ignoradas durante el mandato de Lula da Silva.

Gilmar Mauro, integrante de la coordinación nacional del MST, ha devuelto de nuevo a la palestra temas como la reforma agraria, un tema no pautado en la campaña electoral de este año y el cual considera relevante para la agenda política actual. El debate sobre la cuestión agraria, según Mauro, debería tratar temas como el uso del suelo y los recursos naturales, el tipo de alimentos que la población está consumiendo y al servicio de quién serán usadas las tecnologías en el campo. “Yo creo que la reforma agraria es una de las cosas más modernas del mundo en la actualidad. Pero una reforma agraria tiene que alterar el modelo agrícola, el modelo de producción, el tipo de comida, el tipo de tecnología, y ese debate vamos a tener que hacerlo con la sociedad. Esperamos que el gobierno de Dilma pueda ayudar, en el sentido de favorecer, de crear espacios para que ese debate ocurra y que la sociedad participe de la discusión de una verdadera reforma agraria que altere la estructura agraria en Brasil y el modelo de producción en Brasil".

A estas palabras se unen sindicalistas como Milton Viário, de la Federación de los Metalúrgicos de Río Grande del Sur y de la Central Única de los Trabajadores (CUT). Creen que es el momento de pautar la plataforma unificada de los trabajadores. Una mayor democracia y mejores condiciones de trabajo, jornada de 40 horas y el fin del hecho provisional son puntos centrales en ese proyecto. “Nosotros vamos a tener mejores condiciones para presentar la plataforma de la clase trabajadora, centrada básicamente en el desarrollo económico. Por lo tanto, ampliando la actividad productiva, pero reivindicando fuertemente la generación de empleos de calidad, empleos donde se pueda tener una mejor remuneración, empleos donde se pueda tener de hecho una calificación profesional y que haya especialización del trabajo" declaró.

Ahora, el gobierno de Dilma se encuentra ante la que puede ser la mayor democratización del Estado brasileño y puede alcanzarse mediante una reforma política y la democratización de los medios de comunicación como apunta Luiza Erundina, diputada federal por el PSB de San Pablo. “Es exactamente la forma de gobernar. Es más que los resultados, es la forma de dividir el poder, la relación con la sociedad civil. Hechos que llevan a un cambio de la cultura política en la forma de gobernar, un gobierno democrático, además de popular, en el sentido de priorizar los intereses de la mayoría de la población. También ser un gobierno volcado, desde el primer momento, sobre todas las cuestiones estratégicas, la participación popular organizada y politizada. Lamentablemente no tuvimos eso en el gobierno de Lula.”