17 de noviembre de 2010

Un buen libro para conocer la dictadura franquista. Borja de Riquer: La dictadura de Franco





Desde hace unos años, las editoriales Crítica y Marcial Pons vienen publicando una Historia de España, en una docena de volúmenes, dirigida por Josep Fontana y Ramón Villares. El intento de ofrecer amplias síntesis interpretativas, que reflejen el estado actual de los conocimientos e investigaciones sobre cada una de las épocas de la historia hispánica abordadas, preside el proyecto. La voluntad de privilegiar el siglo XX resulta evidente. Los seis primeros tomos tratan de la historia española hasta 1875: uno sobre la época antigua (Domingo Plácido), otro sobre los reinos medievales (Eduardo Manzano), un par sobre la Edad Moderna (Pablo Fernández Albadalejo y Pedro Ruiz Torres) y uno sobre la denominada época del liberalismo (Josep Fontana). Les siguen cuatro volúmenes sobre finales del siglo XIX, el siglo XX y los inicios de la actual centuria: Restauración y dictadura (Ramón Villares y Javier Moreno Luzón), República y Guerra Civil (Julián Casanova), el franquismo (Borja de Riquer) y la etapa democrática (Santos Juliá). Y cierran la colección dos libros de tipo algo más transversal, que tienen por objeto, respectivamente, España y Europa (José Luis García Delgado, Juan Pablo Fusi y José Manuel Sánchez Ron) y la Historia y la memoria (José Álvarez Junco). Nueve han aparecido ya, a mediados de 2010. Faltan solamente por ver la luz y completar el proyecto los volúmenes a cargo de Manzano, Juliá y Álvarez Junco. El producto final, a cargo de reconocidos historiadores profesionales españoles, es, con una pequeña excepción, altamente destacable.

Borja de Riquer, profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona y autor de algunos importantes trabajos sobre el nacionalismo catalán y sobre el político Francesc Cambó, firma el último de los volúmenes publicados hasta hoy, dedicado a la dictadura franquista, entre 1939 y 1975. En el terreno de las síntesis históricas, Riquer ya había participado en algunos de los tomos de la Història de Catalunya dirigida por Pierre Vilar, en especial el que tiene por objeto el franquismo y la transición democrática, escrito con Joan B. Culla. Y, asimismo, coordinó los trece volúmenes de la Història, política, societat i cultura dels Països catalans. En La dictadura de Franco, título del noveno volumen de la Historia de España de Crítica/Marcial Pons, el autor nos propone un texto bien pensado, estructurado y escrito —aunque abunden, desafortunadamente, los errores tipográficos—, fruto de una labor muy destacable de reflexión que se fundamenta en un amplio y actualizado conjunto de lecturas. Un par de características singularizan esta obra. En primer lugar, la voluntad de Borja de Riquer de utilizar casos y ejemplos regionales variados, huyendo del “uniformismo”, tanto el de la época tratada como el propiamente historiográfico. Sobreabundan las referencias catalanas, pero el resultado es muy interesante. En segundo lugar, la utilización de documentación variada y, en ocasiones, poco conocida y tratada. Una mención especial merecen, en este sentido, los apéndices.

El libro ha sido dividido en una docena de capítulos, que ofrecen una propuesta cronológica bastante nueva. Los seis primeros están dedicados a los años 1939-1950: organización de la dictadura, avatares del régimen, miedo y represión, apoyo y oposición al franquismo, autarquía y, por último, la vida cultural. Los capítulos 7 y 8 tratan de los años cincuenta, mientras que en el 9, 10 y 11 (reformas institucionales, conflictividad social, economía y sociedad) se aborda la década de los sesenta. La crisis y agonía del franquismo centra el último de los apartados. Estamos ante un trabajo muy serio y sugestivo. Presenta, sin embargo, desde mi punto de vista, algunos problemas, que resumiré en tres puntos. Primeramente, la visión global que se nos propone tiene un flanco débil. De esta manera, se integran muy adecuadamente los aspectos políticos y económicos, bien complementados por los sociales, pero no, en cambio, por los culturales. Esta es la principal crítica que puede hacerse a la obra.

En segundo lugar, pese a un detallado análisis sobre la naturaleza del régimen, pienso que hay una tendencia implícita a forzar su adscripción fascista o fascistizante, que los propios hechos relatados desmienten. La no insistencia en la cesura de 1945, haciendo de los años 1939-1950 una única etapa nos conduce en esta misma dirección. Finalmente, la fuerza de la oposición antifranquista está, me parece, sobrevalorada. Y, en consecuencia, se me antojan infravalorados los apoyos implícitos y explícitos al franquismo, así como la pasividad, en especial a partir de la década de 1950. El peso otorgado a las oposiciones y al rechazo a la dictadura puede que permita explicar algunos aspectos de la transición democrática, pero impide, en cambio, entender cabalmente el final del franquismo o, dicho de otra manera, la no caída, muchos años antes de 1975, del régimen. En cualquier caso, estamos ante una propuesta muy importante, que incita al debate y a la discusión y que, sin ningún lugar a dudas, va a ser una obra de ineludible referencia.

Por Jordi Canal