1 de enero de 2010

Vietnam. Mujeres del Vietcong







Tran Thi Gung apunta con su fusil en mitad de una emboscada. Dang Thuy Tram es doctora en un hospital enterrado en la selva. Vu Thi Vihn trabaja por las noches rellenando cráteres en un sendero a la sombra de una montaña. Vo Thi Mo dirige un batallón femenino y planifica las misiones más riesgosas. Durante los años de la “Guerra Americana”, las mujeres del Vietcong marcaron la diferencia en la lucha de todo un pueblo por su liberación. Crónicas mínimas de esas jóvenes que derrotaron al coloso imperialista. Opinan el historiador Pablo Pozzi y el corresponsal español David Jiménez.

1. La paciencia es el oxígeno de la emboscada. De nada sirve la ansiedad. Hay que esperar. El músculo tenso sobre el fusil, la respiración mansa y regular, el ojo que apunta y el ojo que duerme, el dedo que juega sobre el gatillo frágil de un AK-47. El resto es jungla, sombras de la tarde que se cruzan por delante de la mira, el vuelo zigzagueante de los helicópteros que rastrillan la zona, los pocos pájaros que quedan sobre los árboles, el hambre compañero, el sueño que ataca. La paciencia es oxígeno, pero también es atención permanente. Cualquier leve movimiento en el follaje, el mínimo sonido que rompa la rutina de la selva que respira, y la tensión endurece los músculos. La emboscada es aprender a esperar, quizás nada durante horas. Estar listo, pero saber también que es probable que no haya ruidos que rompan la calma ese día, ni sombras extrañas que se crucen entre el fusil de la guerrillera y la selva húmeda que rodea al poblado de Xom Moi, cerca del puesto de avanzada en Dong Du.

Era ley del Vietcong esperar. Esperar hasta el último instante posible, hasta que la respiración del enemigo se perciba a centímetros de distancia, hasta que la tensión haga estallar los nervios y empuje el dedo hacia el gatillo. Disparar a distancia era peor que desertar. Eso el Vietcong lo sabía. Disparar a distancia era inútil, era malgastar munición y también delatar la propia posición. Además, era suicida: un segundo después de esa ráfaga apresurada, los americanos volverían sobre sus pasos y comunicarían por radio, de inmediato, las coordenadas para el ataque. Dos minutos más tarde, aquella franja de selva sería un infierno. Un par de pasadas y los helicópteros dejarían su reguero de napalm en cientos de metros a la redonda. Entonces, no habría huída posible. No habría guerra posible. Había que esperar. Había que respirar paciencia hasta ese último segundo, hasta que el enemigo y su sombra rozaran el caño del fusil de la guerrillera oculta, invisible en una selva a la que nunca llegaban los rayos del sol. La respuesta debía ser rápida, fugaz, casi cuerpo a cuerpo. Los jefes del Vietcong llamaban a esa táctica “agarrar al enemigo por la hebilla del cinturón”. Elegir el momento y el lugar, siempre, de cada enfrentamiento. Esperar hasta el último segundo, y atacar. Lanzarse a punta de bayoneta contra soldados que temían una guerra que no conocían. Después, retirarse de inmediato, sin dilaciones. No dar tiempo al bombardeo, no dejar huellas. Descansar y, otra vez, esperar.

Tran Thi Gung respiraba paciencia, mientras su rostro era selva y su fusil seguía en posición. Su apellido significaba “jengibre” y tenía 17 años cuando abandonó su aldea en Trung Lap Ha , a 40 kilómetros de Saigón, para sumarse a los guerrilleros del Frente Nacional de Liberación (que los occidentales y vietnamitas del sur llamarían despectivamente vietcongs). Era la única mujer en su unidad. Su primer combate fue en 1965, en las cercanías de la aldea de Xom Moi...
Revista Sudestada

Un libro colectivo: Por qué Stalin derrotó a Trotsky




Se trata de una obra que comprende trabajos de Andrés Rivera, Alan Woods, Gabriel García Higueras, Esteban Volkow, José Ramón Garmabella, y del que escribe.
Pepe Gutiérrez-Álvarez
Esos últimos días del año me ha llegado un hermoso ejemplar de este libro Lo pública la editorial Continente de Buenos Aires con el título de Por qué Stalin derrotó a Trotsky. Una lectura sobre la Revolución rusa (ISBN: 978-950-754-286-2), y lo firma Hugo Montero , responsable de un extenso prólogo y principal animador de la revista Sudestada, la misma que trabajó una extensa encuesta sobre la cuestión a finales del 2008. Sudestada es una revista marxista argentina que gusta de incluir un “dossier” en cada número, y los hay sobre los últimos días de García Lorca, Victor Jara, Tania, la guerrillera que luchó con el “Che, Rodolfo Walhs, y/o Julio Cortázar.



os autores de los trabajos son Andrés Rivera, Alan Woods, Gabriel García Higueras, Esteban Volkow, José Ramón Garmabella, esto aparte de un poema del último Vladimir Maiakovski. El amigo García Higueras, cuya magnífica obra Trotsky en el espejo de la historia prepara editorialmente la Universidad de Huelva, tiene tres trabajos, el último de los cuales es una crítica minuciosa y descarnada del libro de José Ramón José Ramón Garmabella, El grito de Trotsky (Ed. Debate, Madrid, 2007). De Garmabella se incluye una larga entrevista sobre su libro.

Sería prolijo entre en los detalles polémicos que se pueden ofrecer de este libro, pero de lo que no hay duda es de que ofrece una visión muy amplia y abierta, y de que ayuda a comprender el cómo y el porqué de esta desastrosa derrota. Sin duda este debate tendría una parte “dura” en la comprensión del legado de Trotsky, y yo estaría de acuerdo en considerar –tal como dice Alan Woods- que representa un faro en la oscuridad a condición de, primero, estimar que no es –afortunadamente el único ni tan siquiera el principal-, y de que hay muchos oros, y segundo, que se trata de un faro del que es obligatoria discrepar sobre no pocas cuestiones…No hay, ni tampoco ha habido, ningún clásico cuyas aportaciones hayan estado más allá del tiempo. Sobre todo cuando ese tiempo ha estado cruzado por acontecimientos tan inconmensurables como lo fueron la Segunda Guerra Mundial, la “Guerra Fría”, la expansión de las revoluciones anticoloniales, la emergencia de las nuevas generaciones del 68, y todo lo que se abrió con una restauración conservadora cuya victoria llegó a parecer que el mundo había cambiado de base, sólo que al revés.

Muchos de los trabajos publicados los podrá encontrar e lector en Internet, y cabe suponer que este libro no tendrá una distribución asequible por estos pagos, pero eso no es obstáculo para recomendarlo en o posible a muchos lectores y lectoras interesados por esta cuestión, la cuestión de las cuestiones del siglo XX: la historia de la revolución rusa que, a pesar de todas sus tremendas contradicciones, llegó a representar el mayor desafió que las clases dominantes habían llegado a conocer a lo largo de su historial de ignominias. El hecho mismo del constante empeño en su denigración (revolución=utopía=totalitarismo), no es más que una demostración de la importancia que todavía mantiene, o tanto como memoria –que también- sino sobre todo por lo que representa para todo lo que se está forjando…sobe nuevas bases.



Pepe Gutiérrez-Álvarez en Kaos en la Red

La Cuba de antes de 1959 duele

Barrio las Yaguas



Esa Cuba humillada y triste que vio sus calles llenas de niños con caras sucias y vientres hinchados, no precisamente por la llenura de un banquete; esa que sufrió el llanto de muchos padres por no poder traer a casa un bocado de comida; esa que bajó la mirada ante la vergüenza del campesino ultrajado frente a su prole; esa que sonrojada compartió con sus mujeres la humillación de la inferioridad.



De esa Cuba dio cuenta un censo realizado por una asociación católica en el año 1957, cuyos resultados publicó luego la entonces Revista Carteles:

·El obrero agrícola cubano no disponía, como promedio, de 25 centavos diarios para comer, vestir y calzar.

·El 60% de ellos vivía en bohíos de techo de guano y de piso de tierra, sin servicio ni letrina sanitaria, ni agua corriente.

·El 85% de esas covachas —rezagos increíbles de la vivienda aborigen precolombina— solamente tenían una o dos piezas en las que debía hacinarse toda la familia para dormir.

·El 85% carecía de servicio de agua corriente.

·El 44% no asistió, no pudo asistir jamás, a una escuela.

Daba cuenta además la revista que "cuando cae la tarde, en el 88 % de esos bohíos hay que encender el quinqué... cuando se dispone de luz brillante. Y de refrigerador o nevera ¿qué decir? Solamente el 3% de los hogares rurales cubanos disponía de alguno de estos artefactos. La conservación de los alimentos, pues, apenas se conoce



El alimento fundamental de esas familias era a base de arroz, frijoles y viandas. Solamente un 4% comía carne; un 2% consumía huevos; y un 11% tomaba leche. Su alimentación tenía un déficit de más de 1 000 calorías diarias, con ausencia de vitaminas y minerales fundamentales.

A la desnutrición, la ignorancia y la insalubridad habría que añadir la enfermedad y el parasitismo. La encuesta mencionada probó que el 14% de los obreros agrícolas de este país padeció de tuberculosis; que el 13% sufrió la tifoidea.

La capital, con el 22% de la población disponía del 65% de los médicos y el 62% de las camas hospitalarias. Resultaba paradójico que a pesar de ser Cuba un país de población mayoritariamente campesina, solamente había un hospital rural con 10 camas y sin ningún médico. La mortalidad infantil superaba los sesenta fallecidos por cada mil nacidos vivos, y la esperanza de vida apenas llegaba a los 58 años.

El seguro de enfermedad nunca existió y sus instituciones tenían siempre un gran déficit financiero. Durante casi siete años, el régimen de Batista llegó a manipular más de tres mil millones de pesos obtenidos por la vía de las recaudaciones y las emisiones de valores públicos.

Lo que en Honduras no era represión, en Irán acaba siéndolo por obra y gracia de la prensa internacional












El colmo de las manipulaciones: hacer pasar por imágenes represivas en Irán, unas imágenes de Honduras que en su momento fueron tratadas como no represivas en el contexto hondureño....

La cadena France 2, emitió el pasado lunes imágenes de una protesta contra la dictadura hondureña tal como si fuesen imágenes de una reciente manifestación en Teherán (Imagen 1). Concretamente, emitieron unas imágenes de la represión violenta de policías y militares golpistas en Honduras contra la resistencia popular tras el golpe de Estado, tratando de hacer pasar tales imágenes como si fuesen sucesos acontecidos en las revueltas desarolladas en Irán el pasado fin de semana, como supuesta demostración de la violencia policial y la represión llevada a cabo por la policía Iraní contra los manifestantes de la oposición.



La manipulación fue descubierta y denunciada por la web Arrêt sur images, que se dedica a analizar las imágenes que aparecen en los medios. Tal y como cuentan en esta web, esa fotografía se encontraba en una fotogalería del 9 de julio en el digital de Le Figaro (Imagen 2).

Además, la cadena francesa no se conformó con una sóla transmisión de las imágenes manipuladas. Tales imágenes fueron emitidas varias veces a lo largo del día en los diferentes espacios informativos de la televisora, tal y como se cuenta desde Aporrea.org. Hasta ahora la emisora no ha hecho pública ningún tipo de corrección ni de aclaración sobre el hecho. Tampoco se espera que tengan pensado hacerlo, salvo, como mucho, para tratar de hacer pasar la manipulación por un error inocente, tal y como ya han hecho en su defensa los medios de comunicación internacionales que han publicado la noticia, entre ellos el diario español Público.

Aunque, esta vez, lo más penoso del tema no es ya la manipulación de las imágenes en sí misma, algo que, por desgracia, no es nada sorprendente y ocurre a diario en esa y otras muchas cadenas de televisión occidentales, así como en radio y prensa escrita. Esta vez han ido mucho más allá de eso: esta vez han rizado el rizo de la manipulación mediática a través de una interpretación de las imágenes que varía por completo desde la primera interpretación que los medios dieron a las imágens en su contexto original, hasta la que actualmente vienen haciendo en el contexto donde esas mismas imágenes han sido falsamente insertadas.

Es poco menos que surrealista que la cadena en cuestión se atreva a emitir unas imágenes de represión policial en Honduras como supuestas imágenes de represión policial en Irán, cuando los golpistas hondureños han sido bendecidos por los medios occidentales y tales imágenes han sido ocultadas sistemáticamente a la población occidental, o tratadas de tal forma que a los manifestantes reprimidos se los hacía pasar por culpables de la situación, y poco menos que merecedores de todo lo que les pudiese ocurrir, mientras que ahora se usan esas mismas imágenes para desarrollar unos juicios justamente contrarios a la hora de valorar mediáticamente la relación entre manifestantes y policías, represores y víctimas.

Aquellas imágenes, esas mismas imágenes que ahora emiten como si fuesen de Irán, cuando eran emitidas en su contexto verdadero, es decir, cuando eran emitidas como parte de las informaciones que se daban sobre los sucesos posteriores al Golpe de Estado en Honduras, eran tratadas de tal modo que en ningún caso se podía hablar de represión policial o de ataque a los derechos humanos por parte de las fuerzas militares golpistas, sino todo lo contario: eran cargas policiales legítimas contra turbas de vándalos enfurecidos que querían perturbar la democracia hondureña y sembrar el caos en el país.

Ahora, en cambio, paradojas de la vida que bien demuestran al grado de manipulación y bajeza moral al que pueden llegar estos medios, esas mismas imágenes, insertadas falsamente en un contexto diferente, son utilizadas para atacar al gobierno de Irán, para denunciar represión a los manifestantes de la oposición y para hablar de atentados contra los Derechos Humanos en Irán.

Es decir, en su contexto de procedencia, el contexto del cual provienen verdaderamente las imágenes, tales sucesos no eran muestra alguna de represión policial o de ataques a los Derechos Humanos en contra de los miembros de la resistencia hondureña opuestos al golpe de Estado, y, en cambio, unos meses después, insertadas falsamente en otro contexto, esas mismas imágenes pasan automáticamente a ser lo que antes no eran, por obra y gracia de la interpretación mediática que hacen de ellas en determinados medios occidentales, que ahora ya sí las ven como una muestra evidente de represión y de quebrantamiento de los Derechos Humanos de los opositores en Irán. Y eso que las imágenes son de Honduras y no de Irán. ¡Qué bárbaro!

En fin, qué más se puede decir. Así se las gastan estos medios, y así es como crean opiniones del mundo a su medida, tal cual quieren en cada momento, y según les interese en cada contexto. Más claro, agua: Una misma imagen, en su contexto real, es vendida como una cosa que no es, y en su contexto inventado es vendida como lo que sí es en realidad. En cambio, resulta que, para los medios que emiten las imágenes, donde existe represión y ataque a los Derechos Humanos es donde tales imágenes no son reales, y donde no existe nada de eso es precisamente de donde provienen tales imágenes en realidad.

Ergo en Honduras esas imágenes eran una cosa, y ahora en Irán son justamente la contraria, según sople el viento mediático, según interese crear una opinión u otra al ciudadano europeo respecto de unos determinados gobiernos u otros. Lo que en Honduras no era represión, en Irán pasa a serlo automáticamente, aunque las imágenes sean únicamente de Honduras y nada tengan que ver con Irán. Los militares hondureños cargando contra manifestantes en Honduras no cometen represión alguna, pero si llevamos esa misma imagen a Irán resulta que esos mismos militares sí están reprimiendo al pueblo. Donde había represión, se dice que no la ha habido, y donde esa imagen nunca ha existido, se dice que sí la hay apoyándose en tal imagen. Es el mundo al revés, una cosa de locos. Y se quedan tan agusto.

Cada día tienen menos vergüenza....
Kaosenlared