24 de enero de 2010

La fortuna de los Franco




Atado y bien atado. Francisco Franco no sólo intentó asegurar un modelo político en España posterior a la dictadura, sino que buscó además garantizar un futuro para sus descendientes. Hoy, cuando se cumplen 32 años de su muerte, a la hora de hacer balance, la situación es muy distinta en un caso y en otro.

Franco no consiguió su primer objetivo y la democracia está ya totalmente consolidada en nuestro país( afirmación que desde UCNR no compartimos), pero sí que ha garantizado una herencia multimillonaria para su familia.

Aunque lejos del poder y la relevancia pública que tuvo a la sombra del Caudillo, la familia Franco Martínez-Bordiú controla un extenso conglomerado de empresas y propiedades inmobiliarias, que incluye fincas solariegas, pisos en las mejoras zonas de Madrid y la costa, locales, aparcamientos e incluso palacetes, como la Casa Cornide, en La Coruña, o el Pazo Meirás, en la misma provincia, y objeto actualmente de polémica ante la reclamación del edificio por parte de la Xunta de Galicia como Bien de Interés Cultural.



Una gran fortuna

Y eso por no hablar de las propiedades que han vendido en los últimos años y que les han supuesto ya jugosos ingresos, como el Palacio del Canto del Pico, en Torrelodones, traspasado en 1988 por más de 300 millones de pesetas (1,8 millones de euros) tras años de abandono y deterioro. O la parcela en la Colonia El Bosque, en Pozuelo de Alarcón (Madrid); la finca Cerca de los Monteros, en Marbella; los terrenos de olivares en Mancha Real (Jaén) o los apartamentos en la Playa de Campoamor (Alicante).

Franco dejó a sus descendientes directos un herencia asegurada mediante testamento firmado en el Palacio de El Pardo el 20 de agosto de 1968, cuyo legado les ha asegurado una vida sin problemas económicos de ningún tipo.

Pero, ¿a cuánto asciende realmente la fortuna de la familia? Es muy complicado saberlo con exactitud. El periodista y escritor Mariano Sánchez, autor del libro Franco, SA y una de las personas que más ha investigado sobre la herencia del dictador, reconoce en su obra las dificultades que existen a la hora de valorar su patrimonio, gestionado por más de 50 sociedades, algunas inactivas y que en la mayor parte de los casos no han sido auditadas por firmas independientes.

No obstante, la mayoría de las fuentes cifra la fortuna de la familia Franco entre 500 y 600 millones de euros, aunque hay que tener en cuenta también que muchos de sus descendientes siguen hoy vidas completamente separadas y apenas tienen contacto entre ellos, salvo en ocasiones muy contadas.

La ‘central’, en Madrid

Lo único que se sabe con certeza es que gran parte de su patrimonio está invertido en el ladrillo. Juan Luis Galiacho explica en su libro Los Herederos del Gran Poder que, aunque en muchas sociedades sigue apareciendo como única administradora Carmen Franco Polo, la hija del general, la persona que figura realmente como cabeza visible de la familia es Francisco Franco Martínez-Bordiú, más conocido como Francis, nieto del anterior jefe del Estado, que se cambió el apellido para mantener la estirpe.

“Dicen quienes conocen a Francis que es el verdadero ideólogo y administrador de los negocios familiares de los Franco “, asegura Galiacho. A él le acompañaría además su hermano pequeño Jaime, el jurista de la familia. Galiacho cree que “después de varios años de ostracismo parece que la saga despega de nuevo” desde su cuartel general, en el domicilio familiar en la calle Hermanos Becquer, número 8, en el madrileño barrio de Salamanca. Y no se preocupen: no tienen problemas de espacio.

Según los datos del Registro de la Propiedad, los Franco tienen en el edificio sótanos, planta baja, cinco pisos altos y áticos. Y es ahí en donde tiene su sede, por ejemplo, la inmobiliaria Fiolasa, creada en abril de 2002 con un capital social de 10 millones de euros, y, según todos los datos, cabecera actualmente del holding.

Esta empresa, que cuenta con unos fondos propios de 23,4 millones de euros, tuvo al principio ciertos problemas financieros que ya están completamente solventados. Así, y de acuerdo con las cuentas depositadas en el Registro Mercantil de Madrid, los ingresos de esta compañía superaron el año pasado los 5 millones de euros, casi nueve veces más que en 2005.

Punta del iceberg

Pero lo más significativo es que sus ganancias se han multiplicado por 25, hasta 3,9 millones de euros. Dedicada al alquiler de inmuebles, la empresa logra así un margen absolutamente extraordinario. En teoría gana 78 euros por cada cien que ingresa, aunque como no tiene obligación de auditar sus cuentas, nadie las ha supervisado.

Fiolasa no es, sin embargo, nada más que la punta del iceberg del entramado societario. Como accionista único figura una compañía, Sargo Consulting, en la que Carmen Franco aparece también como administradora única y Jaime Franco Martínez-Bordiú como apoderado. Esta sociedad, que cuenta también con unos fondos propios de casi 21 millones de euros, es propietaria del cien por cien de las acciones de Fiolasa, que a su vez participaba, a 31 de diciembre de 2006, en compañías como Cauce, Aparcamientos Atocha, Caspe, Proazca o Promociones del Suroeste.

El accionista de referencia de esta última sociedad es Felipe San Román, un polémico ganadero y constructor que ha estado envuelto e imputado en varios escándalos urbanísticos, el último de ellos el de la operación Malaya contra la corrupción en Marbella. El año pasado el juez instructor, Miguel Ángel Torres, le imputó por un presunto delito de tráfico de influencias y prevaricación y el empresario llegó a ingresar en prisión.

Se había encontrado “una supuesta agenda” en la que se reflejaría un pago de cuatro millones de euros ligados a un convenio urbanístico con el Ayuntamiento de la localidad y la edificación de una urbanización levantada en suelo rústico.

Los orígenes

Los Franco desembarcaron en el negocio inmobiliario en la década de los años setenta de la mano precisamente de este constructor, con más de 30 sociedades inmobiliarias y grandes extensiones de suelo en la Comunidad de Madrid, especialmente en municipios como Las Rozas, con un alto poder adquisitivo, pero también en otros más modestos de la zona sur.

Tanto Carmen Franco Polo como su hijo Francisco Franco Martínez-Bordiú llegaron a entrar en el Consejo de Administración de Promociones del Suroeste -Francis fue director general- aunque, según han explicado a elEconomista fuentes del grupo San Román, las relaciones se habrían roto. De hecho, según los datos depositados en el Registro Mercantil, los Franco habrían salido del capital en junio del año pasado.

Antes, las familias San Román y Franco se habían puesto de acuerdo para desarrollar los terrenos de la finca de Valdelasfuentes, entre las localidades madrileñas de Móstoles y Arroyomolinos, y que fue adquirida en los años sesenta en una operación en la que intervinieron Carmen Polo y su esposo, Cristóbal Martínez-Bordiú, el marqués de Villaverde, con el conocimiento del propio Franco Se trata de una finca rústica de unos 10 millones de metros cuadrados, que durante años se dedicó a labores agrícolas y ganaderas y en cuya superficie se ubica ahora el centro comercial Madrid Xanadú, conocido por albergar una pista de esquí artificial y en donde, según denunciaron algunos afectados, la promotora Bitango vendió casas protegidas con sobreprecio y sin informar de que se trataba de VPP (viviendas de protección pública). Tras conseguir importantes recalificaciones, en Valdelasfuentes estaba prevista la construcción de más de 4.000 viviendas.

Otros negocios

Galiacho detalla, no obstante, que los Franco no sólo se han dedicado al ladrillo, sino que han invertido también parte de su herencia en la adquisición de garajes por todo Madrid. Francisco Franco Martínez-Bordiú dispondría así de más de una decena, gestionados desde empresas como Comerzia, Estacionamientos Urme o Aparcamientos Atocha. La cabecera de este negocio es, sin embargo otra empresa, Proazca, creada en 1991 con una inversión de 1,2 millones.

Menos significativa resulta la incursión de la familia del dictador en otros negocios no tan lucrativos. Francis figura, por ejemplo, como administrador de una clínica, el Centro Médico del Láser Pío XII; de una cadena de restaurantes en La Coruña, controlada por una de sus empresas de aparcamiento, e incluso en el negocio cárnico.

Francis creó la sociedad Premohi, dedicada la importación y exportación de carne, junto a Gonzalo Hinojosa, hasta hace dos años principal accionista y presidente de Cortefiel, que rompió ya su alianza. Pero no importa demasiado. El holding de los Franco está más vivo que nunca.

Javier Romera
El Economista 22 de Enero de 2010

Hijos del pueblo… ¡A las barricadas! La recuperación de dos himnos históricos. 100 años de la fundación de la CNT











Si hablamos de la historia del anarcosindicalismo ibérico no podemos dejar de poner en valor los símbolos que lo han representado durante estos cien años que ahora cumple la CNT.


La bandera rojinegra, Heracles con el león de Nemea, las propias siglas CNT, son indiscutiblemente las principales representaciones gráficas del anarcosindicalismo ibérico, aunque este sea bastante más antiguo que la propia CNT-AIT.

Pero si hablamos de música, son dos las canciones que han destacado siempre entre todas las demás que han acompañado nuestra historia y que han alcanzado la categoría de himnos; “Hijos del pueblo” y “¡A las barricadas!”.

“Hijos del pueblo” parece ser que data de 1885 y la compuso el tipógrafo Rafael Carratalá Ramos. Lo cierto es que tuvo un tremendo éxito en los círculos obreros de la primera Internacional y pasó a convertirse (junto a “la Internacional”) en canción de referencia para los socialistas antiautoritarios.

“¡A las barricadas!”, por su parte, es una versión de la “Warszawianka” ó “Varsoviana”, canción compuesta en prisión por el poeta polaco Wacław Święcicki en 1883.

Diferentes versiones de “la varsoviana” se popularizaron por toda Europa en solidaridad con el movimiento obrero polaco, que luchaba duramente por los derechos de los trabajadores y contra la ocupación rusa.

En noviembre de 1933 se publicó la partitura en el periódico “Tierra y Libertad” de Barcelona, con letra de Valeriano Orobón Fernández y arreglos musicales para coro de Ángel Miret.
Aquella versión se tituló “Marcha triunfal. ¡A las barricadas!” y en poco tiempo ganó en popularidad a la tradicional “Hijos del pueblo”.

Ambas canciones fueron grabadas en 1936 por el Orfeó Català de Barcelona bajo la dirección de Francesc Pujol.
En el caso de “Hijos del pueblo”, con una letra diferente a la original de 1885, más corta y orientada a la confrontación bélica.

El proyecto de “restauración”.

Las grabaciones de las dos canciones que han llegado a nuestros días tienen gran valor histórico, pero lamentablemente, muy baja calidad sonora. A pesar de lo cual, se siguen usando por no existir ninguna versión “restaurada”.

Con motivo de la conmemoración del centenario de la CNT, se puso encima de la mesa una vieja idea: La regrabación de “Hijos del Pueblo” y “¡A las barricadas!”.

El primer paso fue el de tratar de localizar las partituras, para lo cual nos dirigimos a la Fundación Anselmo Lorenzo, con la esperanza de que estuvieran depositadas en sus archivos. Desgraciadamente, nos informaron de que si aún existían, estaban desaparecidas, probablemente extraviadas ó destruidas al finalizar la guerra.

Nos pusimos después en contacto con el periódico “Tierra y Libertad” que nos dio una tremenda alegría: ¡tenían las partituras!

Nos hicieron llegar la partitura de “Marcha triunfal.¡A las barricadas!” de 1933 y dos de “Hijos del pueblo”; la original y la versión de 1936.

Comprobamos que sólo existía una partitura para voz y piano, faltaba toda la orquestación. Esto significaba que había que volver a reconstruir la partitura general, es decir las voces de cada instrumento y del coro.

Mantuvimos una reunión con los compañeros Carmen Gutiérrez Aira, profesora de conservatorio de Bilbao y Kepa Bermejo, miembro de la Coral del Ensanche, donde les aportamos las partituras y grabaciones y les expusimos el proyecto.

Composición y grabación.

Por mediación de Carmen Gutiérrez Aira, a primeros de Abril, el compositor Juan Manuel Yanke empezó a trabajar con los limitados materiales que le facilitamos.

La labor de Juan Manuel Yanke ha sido sin duda la más importante en la consecución de este proyecto. Son incontables las horas de esfuerzo personal que ha aportado de manera totalmente desinteresada para poner voz a cada uno de los instrumentos.

En el caso de “Hijos del pueblo”, se ha inspirado en la grabación de 1936, con una larga introducción musical a la que ha añadido su sello sinfónico personal antes de la contundente entrada del coro, entonando la letra original de 1889.
Su versión de “¡A las barricadas!” sorprenderá sin duda por sus diferencias con respecto a la grabación de 1936. Juan Manuel Yanke hace en la introducción sendos guiños a las versiones alemana y rusa de “La varsoviana”, con entrada del coro suave y escalonada. Tras una pausa, todas las voces se incorporan con toda su fuerza.

Hay algunos giros melódicos y rítmicos diferentes a la versión grabada en 1936 y tiene su explicación: la partitura en la que se ha inspirado es anterior a la que utilizó el Orfeó Català, por lo que podemos considerar que se ha recuperado la versión original.

Hay que agradecer el enorme trabajo de los compañeros José Martín Álvarez, editando la partitura y particellas, haciendo correcciones y participando como músico en la orquesta. Carmen Gutiérrez, concertino al frente de la orquesta, coordinadora y productora musical. Luís Gamarra, dirigiendo el coro y la orquesta desde los primeros ensayos. Mario Clavell Larrinaga, que además de tocar la flauta, ha ayudado en todo lo relativo a las necesidades de la grabación. Y todo el coro, que ha actuado literalmente “por amor al arte”.

Además, Juan Manuel Yanke ha tenido la generosidad de ceder desinteresadamente a la CNT-AIT los derechos sobre las composiciones.

Tras varios meses de arduo trabajo componiendo, escribiendo, arreglando, juntando músicos y cantantes de diferentes masas corales… tras largas horas de ensayos y correcciones, el 14 de Noviembre de 2009 tuvo lugar la grabación definitiva en el conservatorio “Juan Crisóstomo de Arriaga” de Bilbao.

Dos versiones de cada canción; coral e instrumental. 23 músicos, coro mixto de 35 personas, director y equipo de grabación.

El resultado será editado en breve en CD, con una pista de video con el “Making of” realizado por el compañero Víctor González Rubio, director de cine.

Como conclusión hay que hacer constar que en el caso de “¡A las barricadas!” es la primera vez que se graba con orquesta y coro desde 1936.
La recuperación de “Hijos del pueblo” es aún más emocionante, ya que nunca se había grabado en estas condiciones con su letra original.

Un hermoso acto de memoria histórica que no se llevará el viento.

TODAS LAS ACTIVIDADES DEL CENTENARIO EN: http://cnt.es/centenario

¡Enviamos médicos y no soldados!




En la Reflexión del 14 de enero, dos días después de la catástrofe de Haití que destruyó ese hermano y vecino país, escribí: “Cuba, a pesar de ser un país pobre y bloqueado, desde hace años viene cooperando con el pueblo haitiano. Alrededor de 400 médicos y especialistas de la salud prestan cooperación gratuita al pueblo haitiano. En 127 de las 137 comunas del país laboran todos los días nuestros médicos. Por otro lado, no menos de 400 jóvenes haitianos se han formado como médicos en nuestra Patria. Trabajarán ahora con el refuerzo de médicos nuestros que viajaron ayer para salvar vidas en esta crítica situación. Pueden movilizarse, por lo tanto, sin especial esfuerzo, hasta mil médicos y especialistas de la salud que ya están casi todos allí y dispuestos a cooperar con cualquier otro Estado quedesee salvar vidas haitianas y rehabilitar heridos.”

“La situación es difícil ―nos comunicó la jefa de la Brigada Médica Cubana― pero hemos comenzado ya a salvar vidas.”

Hora tras hora, de día y de noche, en las pocas instalaciones que quedaron en pie, en casas de campaña o en parques y lugares abiertos, por temor de la población a nuevos temblores, los profesionales cubanos de la salud comenzaron a laborar sin descanso.

La situación era más grave que lo imaginado inicialmente. Decenas de miles de heridos clamaban por auxilio en las calles de Puerto Príncipe, y un número incalculable de personas yacían, vivas o muertas, bajo las ruinas de barro o adobe con que habían sido construidas las viviendas de la inmensa mayoría de la población. Edificios, incluso más sólidos, se derrumbaron. Fue necesario además localizar, en medio de los barrios destruidos, a los médicos haitianos graduados de la ELAM, muchos de los cuales fueron afectados directa o indirectamente por la tragedia.

Funcionarios de Naciones Unidas quedaron atrapados en varios de sus albergues y se perdieron decenas de vidas, incluidos varios de los jefes de la MINUSTAH, una fuerza de Naciones Unidas, y se desconocía el destino de cientos de otros miembros de su personal.

El Palacio Presidencial de Haití se derrumbó. Muchas instalaciones públicas, incluso varias de carácter hospitalario, quedaron en ruinas.

La catástrofe conmovió al mundo, que pudo presenciar lo que estaba ocurriendo a través de las imágenes de los principales canales internacionales de televisión. De todas partes, los gobiernos anunciaron el envío de expertos en rescate, alimentos, medicinas, equipos y otros recursos.

De conformidad con la posición pública formulada por Cuba, personal médico de otras nacionalidades, como españoles, mexicanos, colombianos y de otros países, laboró arduamente junto a nuestros médicos en instalaciones que habíamos improvisado. Organizaciones como la OPS y países amigos como Venezuela y de otras naciones suministraron medicamentos y variados recursos. Una ausencia total de protagonismo y chovinismo caracterizó la conducta intachable de los profesionales cubanos y sus dirigentes.

Cuba, al igual que lo ha hecho en situaciones similares, como cuando el Huracán Katrina causó grandes estragos en la ciudad de Nueva Orleáns y puso en peligro la vida de miles de norteamericanos, ofreció el envío de una brigada médica completa para cooperar con el pueblo de Estados Unidos, un país que, como se conoce, posee inmensos recursos, pero lo que se necesitaba en ese instante eran médicos entrenados y equipados para salvar vidas. Por su ubicación geográfica, más de mil médicos de la Brigada “Henry Reeve” estaban organizados y listos con los medicamentos y equipos pertinentes para partir a cualquier hora del día o de la noche hacia esa ciudad norteamericana. Por nuestra mente no pasó siquiera la idea de que el Presidente de esa nación rechazara la oferta y permitiera que un número de norteamericanos que podían salvarse perdieran la vida. El error de ese Gobierno tal vez consistió en su incapacidad para comprender que el pueblo de Cuba no ve en el pueblo norteamericano un enemigo, ni como culpable de las agresiones que ha sufrido nuestra Patria.

Tampoco aquel Gobierno fue capaz de comprender que nuestro país no necesita mendigar favores o perdones de quienes durante medio siglo han tratado inútilmente de ponernos de rodillas.

Nuestro país, igualmente en el caso de Haití, accedió de inmediato a las solicitudes de sobrevuelo en la región oriental de Cuba y a otras facilidades que requerían las autoridades de Estados Unidos para prestar asistencia lo más rápidamente posible a los ciudadanos norteamericanos y haitianos afectados por el terremoto.

Estas normas han caracterizado la conducta ética de nuestro pueblo que, unido a su ecuanimidad y firmeza, han sido los rasgos permanentes de nuestra política exterior. Eso lo conocen bien cuantos han sido adversarios nuestros en la esfera internacional.

Cuba defenderá firmemente el criterio de que la tragedia que ha tenido lugar en Haití, la nación más pobre del hemisferio occidental, constituye un reto a los países más ricos y poderosos de la comunidad internacional.

Haití es un producto neto del sistema colonial, capitalista imperialista impuesto al mundo. Tanto la esclavitud en Haití como su ulterior pobreza fueron impuestas desde el exterior. El terrible sismo se produce después de la Cumbre de Copenhague, donde fueron pisoteados los derechos más elementales de 192 Estados que forman parte de la Organización de Naciones Unidas.

Tras la tragedia, se ha desatado en Haití una competencia por la adopción precipitada e ilegal de niños y niñas, que obligó a que la UNICEF tomara medidas preventivas contra el desarraigo de muchos niños, que despojaría a familiares allegados de tales derechos.

El número de víctimas mortales sobrepasa ya las cien mil personas. Una elevada cifra de ciudadanos ha perdido brazos o piernas, o ha sufrido fracturas que requieren rehabilitación para el trabajo o el desenvolvimiento de sus vidas.

El 80% del país debe ser reconstruido y crear una economía suficientemente desarrollada para satisfacer las necesidades en la medida de sus capacidades productivas. La reconstrucción de Europa o Japón, a partir de la capacidad productiva y el nivel técnico de la población, era una tarea relativamente sencilla en comparación con el esfuerzo a realizar en Haití. Allí, como en gran parte de África y en otras áreas del Tercer Mundo, es indispensable crear las condiciones para un desarrollo sostenible. En solo 40 años la humanidad tendrá más de9 mil millones de habitantes, y enfrenta el reto de un cambio climático que los científicos aceptan como una realidad inevitable.

En medio de la tragedia haitiana, sin que nadie sepa cómo y por qué, miles de soldados de las unidades de infantería de marina de Estados Unidos, tropas aerotransportadas de la 82 División y otras fuerzas militares han ocupado el territorio de Haití. Peor aún, ni la Organización de Naciones Unidas, ni el Gobierno de Estados Unidos han ofrecido una explicación a la opinión pública mundial de estos movimientos de fuerzas.

Varios Gobiernos se quejan de que sus medios aéreos no han podido aterrizar y transportar los recursos humanos y técnicos enviados a Haití.

Diversos países anuncian, por su parte, el envío adicional de soldados y equipos militares. Tales hechos, desde mi punto de vista, contribuirían a caotizar y complicar la cooperación internacional, ya de por sí compleja.Es necesario discutir seriamente el tema y asignar a la Organización de Naciones Unidas el papel rector que le corresponde en este delicado asunto.

Nuestro país cumple una tarea estrictamente humanitaria. En la medida de sus posibilidades contribuirá con los recursos humanos y materiales que estén a su alcance. La voluntad de nuestro pueblo, orgulloso de sus médicos y cooperantes en actividades vitales, es grande y estará a la altura de las circunstancias.

Cualquier cooperación importante que se ofrezca a nuestro país no será rechazada, pero su aceptación estará subordinada por entero a la importancia y trascendencia de la ayuda que se requiera de los recursos humanos de nuestra Patria.

Es justo consignar que, hasta este instante, nuestros modestos medios aéreos y los importantes recursos humanos que Cuba ha puesto a la disposición del pueblo haitiano no han tenido dificultad alguna en llegar a su destino.

¡Enviamos médicos y no soldados!

Fidel Castro Ruz

Enero 23 de 2010

5 y 30 p.m.