25 de enero de 2010

Bill Gates: "la recuperación EEUU tomará años"



(Reuters) - Bill Gates, considerado el hombre más rico del mundo, dijo este lunes que tomarían años para que la economía de Estados Unidos se recupere de la recesión y pronosticó que los impuestos tendrán que subir para equilibrar el presupuesto federal.
Hablando en el programa Good Morning America de ABC, Gates también advirtió contra la fuerte intervención del Gobierno e instó al presidente Barack Obama a enfocar la política en temas de largo plazo como la educación, para combatir los efectos de la peor recesión desde la Gran Depresión.
"Cuando se tiene una crisis financiera como esta, toma años cavar", dijo Gates, cofundador de Microsoft Corp y actual presidente de la compañía.
"El presupuesto está muy, muy fuera de balance. E incluso cuando la economía se recupere, sin cambios en las políticas fiscales y de bienestar social, no se logrará el equilibrio. Y en algún momento, los mercados financieros verán eso y habrá problemas", agregó.
"Los impuestos van a tener que subir y la ayuda social se va a tener que moderar", aseguró.
Gates habló dos días antes del discurso sobre el Estado de la Unión de Obama, el que se espera se enfoque extensivamente en materia económica, incluyendo la necesidad de crear empleos.
"Estamos teniendo una lenta recuperación y todos están frustrados por el ritmo de la recuperación. Pero no creo que el Gobierno pueda cambiar y mágicamente acelerarla demasiado", aseguró.
"Si uno intenta hacer demasiado, las cosas se pueden distorsionar. El rol del Gobierno es más a largo plazo, invirtiendo en educación", dijo.
Gates también aseguró que Estados Unidos necesita que sus líderes sean francos con el pueblo estadounidense en cuanto a los desafíos a largo plazo que enfrenta el país y los sacrificios necesarios para superarlos.
"Necesitamos un liderazgo para este tipo de problemas y espero que eso no lleve a recortar unas pocas áreas clave de asistencia como la ayuda a países pobres. Pero tendrán que haber recortes", dijo.
"Estamos viendo esto al nivel del Estado en este momento, y hasta ahora no está siendo manejado muy responsablemente", agregó.

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Capitalismo: una historia de amor. Michael Moore




Las causas de la maldad y perversidad del sistema capitalista desde el mismo epicentro de su actividad, es mucho más efectivo que culpabilizarlo desde fuera o desde enfrente. Por eso me parece que, una vez más, Michel Moore da en el clavo de nuevo, y nos sorprende con su última producción que, bajo el título Capitalismo: una historia de amor (Capitalism: a love story, 2009), desbroza los crímenes del sistema que rigen la potencia y prepotencia de los poderosos de su país, casi desde los orígenes de la conceptualización de este sistema económico como definitorio para Estados Unidos, hasta este mismo momento.

Hay tres cosas que me hacen reafirmarme en el valor de este hombre y de su trabajo: la primera es la forma de declararse enemigo de los criminales económicos que controlan su país, la segunda es que, mucho me temo, que no se fía ni un poquito del nuevo presidente Obama, y por eso deja en el aire algunas sugerencias que (estoy seugro) le llevarán a generar el próximo documental o el siguiente. Pero, sobre todo, la tercera cuestión: trabaja con un lenguaje que desciende casi en todo lo posible, hasta la comprensión de cualquiera que no tenga nivel alguno en cuestiones económicas, para comprender dónde reside el delito y los crímenes del capitalismo, las raíces de la actual crisis y las maniobras que hicieron los poderosos de Estados Unidos para dejarnos a todo el mundo con una mano delante, otra detrás y la boca abierta.

El trabajo de documentación es impecable, y no se limita a recolectar y exponer como hacen algunos, sino que se empeña en que le queden claros los términos como “capitalismo” y “libre empresa”, y ya de paso, toca otros como la democracia y la Constitución de los Estados Unidos. No se resigna al “porque sí” y, de esta manera, llega al espectador. Peca tal vez de ir un poco deprisa en algunos momentos, por lo que alguien puede quedar rezagado, pero en general retoma enseguida el hilo argumental.

Continúa con sus viejas obsesiones con el tema de las pistolas y escopetas en las casas (aunque lo deje caer tan sólo en dos ocasiones de refilón), y no deja pasar las cuestiones relacionadas con la guerra y ciertas conexiones con la economía de libre mercado que enriquecen a los banqueros y magnates yanquis.

Desde el principio tiene dos líneas argumentales que va entremezclando: los desahucios abusivos en Estados Unidos tras los préstamos abrumadores al pequeño consumidor, y la caída de la General Motros, sus causas y sus consecuencias. En definitiva: los orígenes de la crisis actual en el mundo.

Cuando inicia su argumento, su peculiar tono humorístico/sarcástico es predominante y lleva a muchas risas del público, que, pese a mantenerse, van amainando a medida que se comprende que la cosa no tiene “puta gracia”, porque estamos hablando de cómo se han hundido las economías del mundo, cómo se han quedado sin hogar millones de ciudadanos del mundo y cómo los bancos han sacado y siguen sacando beneficio de ello.

Frente a esta situación, otra mucho más esperanzadora: la rebelión de los pueblos. No debemos esperar una gran revolución, pero Moore recoge diversos enfrentamientos que el pueblo estadounidense ha ganado, en el ámbito laboral y en el del desahucio de sus hogares. Son pequeñas chispas que pueden encender esa hoguera, que el mismo cineasta alienta de principio a fin, con causas fundadas, porque, como dice al final: él no va soportar vivir así, “y no me pienso marchar”.

El film recoge imágenes documentales desde principios del siglo XX hasta la actualidad, pero también declaraciones actuales, incluso de políticos y gente del mundo de las finanzas (alguno amenazado de muerte por los magnates, por haber revelado lo que hacían) y, por fin, como no podía ser menos, los pequeños gag del propio Michael Moore, acudiendo a los bancos a realizar una detención ciudadana de los directivos o a exigir la devolución del dinero del pueblo estadounidense. Pide consejo a las puertas de Wall Street y uno de los que salen por la puerta le grita: “sí, que dejes de hacer películas”. Y es que cada vez es más molesto para el capitalismo. En General Motors no le dejan ni entrar los de seguridad (en los bancos tampoco, claro) y lamenta especialmente, lo que ha supuesto la destrucción de la GM en su pueblo natal, donde el desempleo se ha reconvertido en un montón de trabajadores que ahora se encargan de expedir las cartas de desahucio al testo del país, a nombre de los bancos que les dejaron sin sus fábricas.
En fin, no deja títere con cabeza y, pese a que apuesta por el cambio, no parece fiarse ni un pelo del presidente que ha sido financiado en su campaña por los propios especuladores. Y para remate, utiliza a la iglesia católica (en un país que tanto se rinde ante las creencias religiosas) para demostrar que las instituciones religiosas están también en contra del capitalismo y lo consideran crimen y pecado a la vez. La pregunta no es “¿por qué sigue funcionando?”, la pregunta es “¿cómo sigue vivo este hombre?”
Julio Castro

La elevada cultura haitiana y el rol de los comunistas en la misma

Jean Paul Sartre con escritores haitianos





“La historia de Haití es, sin duda, de una grandeza impresionante: como que está hecha con la sangre de un pueblo acostumbrado desde su nacimiento a luchar y morir por sus derechos”. Nicolás Guillén

Una herramienta importante del imperialismo para justificar su toma militar de esta república, eliminar definitivamente su soberanía y convertirla en una dependencia colonial, es presentar al pueblo haitiano como una banda de salvajes y prehumanos, incapaces de asumir su propio destino. La realidad es otra. Ya José Mártir el padre de Cuba destacó la altura de los intelectuales haitianos. El fundador del Partido Comunista Haitiano (PCH) Jacques Roumain era también un delicado escritor y hombre de ciencia. En su blog la socióloga comunista francesa Danielle Bleitrach dice que sólo ha llorado a lágrima viva con dos lecturas: la primera con la Ilíada cuando el rey Priamo implora a Aquiles que le devuelva el cadáver de su hijo Héctor. La segunda con la novela del médico haitiano y cofundador del PCH Jacques Stephen Alexis Compére général Soleil editada en Gallimard de París en 1955. El protagonista es un niño abandonado de los barrios miseria de Port-au-Prince que no tiene sitio en ninguna parte. En la cárcel se encuentra con un comunista preso. Danielle señala que el texto sube a una apoteosis de dolor similar al de la Ilíada escrito en un francés magnífico.
El camarada Alexis se especializó en neurología en París donde militó en la Juventud Comunista francesa. Conoció a Ho Chi Minh y a Mao Zedong y participó en el Congreso extraordinario de la Unión de Escritores soviéticos (1959). Desembarcó con tres camaradas en su patria mártir para hacer la Revolución y la policía política del tirano Duvalier los capturó y torturó hasta la muerte a todos.
Otros intelectuales haitianos tomaron activo partido por la Revolución además de destacar por su alta calidad:el folklorista y poeta Phillipe Thoby-Marcelin miembro en 1946 del Partido Socialista Popular (PSP), el comunista Camille Roussan autor en 1953 del poema "Havane" en el que presagiaba la revolución cubana, el poeta Felix Morisseau Leroy tradujo al creole Antígona de Sófocles, el poeta y novelista comunista René Depestre que, tras ser encarcelado por Duvalier, se exilia en Praga y La Habana donde publica Poète à Cuba, el escritor y sociólogo Jean Price-Mars que escribe para fortalecer el espíritu nacional haitiano frente a la ocupación haitiana, Gérard Chenet, exiliado en Senegal, el intelectual comunista Gérard Bloncourt líder de la revolución de 1946 y exiliado en Francia donde desarrolla una carrera de pintor y fotógrafo, el poeta Augustere muerto en la prisión duvalierista en 1975, el poeta Anthony Lespès cofundador del PSP muerto en 1978 a resultas de su encarcelamiento, ...
Gloria al pueblo haitiano, a su cultura y a su vanguardia comunista que debe ser reconstruida.


Berriosuso inaugura una placa en homenaje a trece fallecidos en el Fuerte de San Cristóbal





Unas cien personas acudieron ayer a mediodía a la colocación de una placa en el cementerio de Berriosuso en recuerdo a trece presos republicanos que perdieron la vida durante su prisión en el Fuerte de San Cristóbal. La iniciativa surgió del concejo de Berriosuso y la asociación Txinparta, cuyos representantes leyeron un comunicado momentos antes de descubrir la chapa.

Así, Mikel Otazu, miembro de Txinparta, recordó la "indiferencia" que han sufrido durante tantos años. "Se les llegó a considerar un lastre", señaló. Mediante este homenaje "les hacemos nuestros y reconocemos sus valores, que les llevaron a morir aquí", recalcó Otazu.

Acto seguido, se procedió a descorrer la cortina que ocultaba la placa. Después, se leyeron los nombres de los trece homenajeados (cuatro gallegos, cuatro castellano-leoneses, un navarro, un vizcaíno, un castellonense, un conquense y un portugués) a los que se les honró con un clavel a cada uno y dos ramos de flores. Finalmente, un dantzari bailó un aurreusku frente a la chapa conmemorativa en señal de "saludo y reconocimiento", según el propio Otazu.

Tras estos homenajes, y como compensación por la ausencia de familiares de los homenajeados, varias personas leyeron cartas escritas por familiares. Así se relató la historia, por ejemplo, de Santiago Rajo Rodríguez, que fue ingresado en el Fuerte con 18 años y falleció con tan sólo 21, cuando ya estaba ciego y una tuberculosis pulmonar acabó con su vida. O la vida de Manuel González Rodríguez, que llegó a su fin en 1940, con 37 años, también tras pasar tres años preso.

Identificación de las víctimas Mikel Otazu, de Txinparta, asociación dedicada a la recuperación de la Memoria Histórica, indicó que los presos muertos en el Fuerte de San Cristóbal fueron enterrados durante un tiempo en los cementerios de las localidades próximas.

Por ello gracias a los registros, hasta el momento, esta asociación ha podido averiguar en qué cementerios de la zona se encuentran enterrados 204 presos.

A todos ellos se les colocará a la entrada de cada cementerio una placa con sus nombres, subvencionadas por el Ministerio de la Presidencia, para que así "las familias puedan hacerles el duelo que hasta ahora no ha sido posible", añadió.

Otazu precisó que las tumbas exactas no están localizadas porque sobre sus cuerpos han sido enterradas otras personas con el paso de los años y por esta misma razón tampoco se plantean exhumar los cadáveres.

Los nombres de los trece homenajeados ayer son: Serrano Matesanz Emilio, López Urigüen Indalecio, Rodríguez Magariños Manuel, Ricon Alvarez Manuel, Domínguez Ferreira Joaquín, Rajo Rodríguez Santiago, González Rodríguez Manuel, Barreiro Paredes Abelardo, Huarte Mercero Vicente, Ayuso Lázaro Félix, del Amo Correa Eloy, González Hernández Pedro, García Poveda Iluminado.

n cuyo parte de defunción consta que murieron en el mismo día y en todos los casos por "traumatismo craneal".
Diario de Noticias