30 de enero de 2010

La definición de franquismo, la memoria histórica y la liberación de Auschwitz por el Ejército Rojo






Salvador López Arnal

En su edición del miércoles 27 de enero de 2010, Público [1] daba noticias del debate en torno a la definición de ‘franquismo’ que figura en el diccionario de la Real Academia Española (RAE)

Movimiento político y social de tendencia totalitaria, iniciado en España durante la Guerra Civil de 1936-1939, en torno al general Franco y que derivó en un régimen dictatorial desarrollado durante los años que ocupó la jefatura del Estado.

Para quienes padecieron su violencia, comenta Diego Barcala, el autor del artículo, la definición no convence. Para quienes, por edad o situación, no la padecieron, tampoco la convicción será tarea fácil.

¿Se habla en la definición de “golpe de Estado militar antidemocrático”, un ataque fascista a la II República que desde 1936 hizo desaparecer a más, a muchas más de 100.000 personas? ¿Registra la definición que el Régimen franquista contó con el apoyo ideológico, cultural, educativo, social, de la Iglesia nacional-católica, apostólica y romana? ¿No es conveniente recordar que el general golpista africanista era denominado “Caudillo por la Gracia de Dios” y que solía entrar en instituciones y establecimientos eclesiásticos bajo palio? ¿Se señala en la entrada académica la decisiva ayuda militar de las dos grandes potencias del Eje, la Alemania nazi y la Italia fascista? ¿”Régimen dictatorial” es la expresión más adecuada para hacer referencia a la esencia del franquismo? ¿El franquismo finalizó con la muerte del dictador, el 20 de noviembre de 1975? ¿No habría que recordar la violencia, con asesinatos anexos, ejercida por todas las instituciones del Estado sobre la ciudadanía y la resistencia antifranquista? ¿El franquismo consistió básicamente en un círculo, de radio mediano, que rodeó y protegió al general golpista? ¿No sacaron fruto de la situación clases sociales privilegiadas e instituciones y cuerpos prestigiosos? ¿No habría que recordar el decisivo apoyo para su consolidación del Imperio usamericano y sus máximos representantes?

No hace falta seguir. La lista es larga, casi aléfica ¿Es imprudente y aventurado sugerir que existe una clara estrategia para otorgar un barniz positivo al franquismo? ¿Será que los largos tentáculos de nuestra Monarquía borbónica, o el consolidado sentido común de la transición, quieren edulcorar el régimen que la eligió e impulsó?



Emilio Silva, el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, ha puesto el dedo en la llaga de la Real Academia: “Lo más grave es que la RAE incumple su propia definición de definición”. ¿Por qué? Porque “no es fiel a lo que debe describir una definición”. ¿Qué debe describir una definición? Lo siguiente, según el diccionario de la propia RAE: “Proposición que expone con claridad y exactitud los caracteres genéricos y diferenciales de algo material o inmaterial”.

Fue Silva quien ha hablado con acierto de estrategias de barniz positivo. Le sobran razones.

Las víctimas han hecho propuestas para rectificar la definición. La derecha, como era de esperar, se ha movilizado: la ideología dominante es la ideología de las cases dominantes generada a través de las actuaciones de sus representantes destacados. No hay que olvidar lo básico.

La Razón (¡qué nombre para qué cosa!), el diario que fue dirigido por el académico Luis María Ansón, propuso a la RAE la inclusión del término “totalitarismo” en la definición de “comunismo”. ¿Pero no hablábamos de otro asunto? Ya, sí, de acuerdo, reconocen, pero era para equipararlo al… franquismo. ¡Para equiparar al franquismo con una concepción político-cultural que vertebró el eje básico, la sal de la tierra resistente, del movimiento democrático y socialista antifranquista, tradición que, como otras sin duda, está llena de militantes asesinados, de torturas, de encarcelamientos, de represión! ¿Equiparar el mal con el bien, llamar mal al bien, a la resistencia social y a la rebeldía antifascista?

Antonio Muñoz Molina, otro real académico como el señor Ansón, según recoge también La Razón, ha manifestado lo siguiente en torno al asunto:

Ya está bien de tratar el comunismo con más indulgencia que al fascismo, como si hubiera diferencia entre un genocidio cometido en nombre del bien universal y otro en nombre de la superioridad de la raza aria.

Aparte de que, recogiendo su misma estúpida y abyecta consideración, sí que hay diferencia entre un caso y otro, la que él mismo apunta, ya está bien -digámoslo como él, en su tono enérgico de perdonavidas- de que el autor de El jinete polaco, cada día más perdido entre aguas políticamente turbulentas, sermonee día sí, otro también, con compases anticomunistas a raíz del asunto que sea. Quieran o no quieran, se admite o no se admite, se recuerde o no, los (y LAS desde luego) comunistos europeos, por no hablar de otros comunismos, han sido organizaciones centrales, básicas, nucleares, en la lucha antifascista y en la liberación. ¿Hay que relacionar nominalmente los miles y miles de mártires que entonaban la Internacional y se reconocían en los símbolos de la hoz, el martillo y el rojo encendido en su lucha fraternal? En la historia universal del heroísmo y la fraternidad sus vidas ocupan un lugar destacado, sobresaliente.

No sólo eso. García Ortega recordaba también ayer en Público [2] las razones, las buenas razones que existen para que no olvidemos la Shóa. Hablaba de recuerdo, de memoria, de evitar que habite el olvido. Sin embargo, no le pareció oportuno recordar quiénes liberaron Auschwitz el 27 de enero -el mismo día en que él publicó su artículo- de 1945.

No es necesario decirlo, está en la mente de todo aquel que quiera recordar sin ceguera: el ejército soviético. Queda mal decirlo: suena a comunismo, recuerda a la URSS, suena socialismo, suena a Stalin también.

¿Es esa es la forma de acuñar la memoria histórica? ¿Esa es la forma justa de recordar la Shoa? Wikipedia (¡incluso Wikipedia!) lo recoge así:

[…] En la puerta de entrada a uno de los diversos campos que componían el complejo (Auschwitz I) se puede leer el lema en alemán Arbeit macht Frei (el trabajo os hace libres) con el que eran recibidos los deportados por las fuerzas SS que custodiaban el centro durante el periodo de funcionamiento, desde su apertura en mayo de 1940 hasta el 27 de enero de 1945, cuando fue liberado por el ejército soviético

En 1943, el autor de Si esto es un hombre, junto con otros muchos camaradas, se unió a la resistencia antifascista italiana. Arrestado por la milicia fascista, que lo entregó al ejército de ocupación alemán al identificarse como judío (como partisano, como luchador comunista antifascista, hubiera sido fusilado al instante sin ningún miramiento) fue deportado a Auschwitz. Fue en 1944.

Allí pasó diez meses antes de que el campo fuera liberado por el Ejército Rojo. De los 650 judíos italianos que junto a él fueron enviados al campo de exterminio polaco, él fue uno de los veinte que pudo sobrevivir. En Primo Levi en diálogo con Ferdinando Camon (Madrid, Anaya & Mario Muchnik, página 134), hay una referencia a su experiencia en el campo liberado por el ejército soviético: :

Camon: Es decir, Auschwitz es la prueba de no existencia de Dios.

Levi: Existe Auschwitz, por lo tanto, no puede haber Dios

En el texto mecanografiado, Primo Levi agregó en lápiz: “No encuentro una solución al dilema. La busco pero no la encuentro”.

Probablemente no la haya. Sí hay solución, sí hay respuesta a la pregunta sobre las fuerzas, los países, los ciudadanos y ciudadanas, que combatieron contra la barbarie de rostro también humano. El color rojo, el rojo encendido que Salvador Espriu asociaba con la vida, el amor y la lucha, colorea muchas tonalidades de la respuesta a este interrogante.

El propio Primo Levi, que en un poema de 1946 destinaba al infierno a los periodistas norteamericanos y los banqueros y reservaba el paraíso para “los rusos y los enamorados”, respondía a la cuestión muñozmolinesca en torno a las diferencias entre dos horrores “semejantes” -según la propaganda todavía hoy dominante- en una entrevista de 1976, incluida a modo de apéndice en la edición de Muchnik de Si esto es un hombre. “¿Por qué habla usted sólo de los lager nazis y no también de los rusos?!, le pregunta el periodista, a lo que Primo Levi contesta que la “diferencia principal consiste en su finalidad” y que es precisamente esa finalidad la que determina otras mensurables en cifras de víctimas y en condiciones de vida en los campos. El propósito de los Lager -dice Primo Levi- era el exterminio y, por lo tanto, no había ni una acusación de culpabilidad ni una esperanza de salida mientras que en los campos soviéticos, incluso si la vida era tratada muy a la ligera, no se buscaba la desaparición física del prisionero y subsistía siempre una esperanza de libertad. De esa diferencia fundamental, que es ideológica, se derivan, dice Levi, todas las demás favorables -por muy condenables que sean- a los campos soviéticos: las relaciones entre guardias y prisioneros, la posibilidad de recibir cartas y paquetes, la excepcionalidad de los castigos físicos, la atención a los enfermos y, en definitiva, la conservación por parte de las víctimas, incluso si mermada, de su “personalidad humana”. “En conclusión”, termina el admirable resistente antifascista, “los campos soviéticos siguen siendo una manifestación deplorable de ilegalidad y deshumanización. Nada tienen que ver con el socialismo sino, al contrario, se destacan en el socialismo soviético como una fea mancha; han de considerarse más bien como una barbarie heredada del absolutismo zarista de la que los gobiernos soviéticos no han podido o no han querido liberarse. Quien lea Memorias de la casa de los muertos, escrita por Dostoievski en 1682, no tiene dificultad en reconocer los mismos rasgos carcelarios descritos por Soljenitsyn cien años después. Pero es posible o, más bien, es fácil imaginar un socialismo sin Lager: en muchas partes del mundo se ha conseguido. No es imaginable, en cambio, un nazismo sin Lager”(3).

Notas:

[1] Diego Barcala, Público, 27 de enero de 2010, p. 32.

[2] Adolfo García Ortega, “Por qué hay que recordar la ‘Shoá”, Público, 27 de enero d 2010, p. 7

[3] Primo Levi, Si esto es un hombre, Apéndice, pag. 196-199. Muchnik Editores, Barcelona 1987.

[4] Debo a Santiago Alba Rico, comunicación personal de 28 de enero de 2010, noticias sobre el poema de Levi.

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/

Los rumanos comienzan verle las orejas al lobo del FMI




El jefe de la mision del Fondo Moneterio Internacional, Jeffrey Franks, ha estado de visita estos dias en Rumanía con el fin de examinar las medidas tomadas por el gobierno y evaluar si estas se ajustan a lo exigido para que se conceda el esperado préstamo que permita, supuestamente, sanear las arruinadas arcas del pais (o mas bien para poner un parche temporal).

Parece ser que el resultado le ha dejado suficientemente contento con los despidos anunciados, la congelacion de los salarios y las pensiones, y la reducción presupuestaria en gasto social, por lo que el examen ha sido pasado. Sin embargo, en conferencia de prensa ha anunciado algo que no hay que ser muy listo para saber, sobre todo teniendo en cuenta como se las gasta este organismo internacional al servicio de los intereses de los grandes multinacionales y del sistema capitalista:

"a finales de año seguramente habra en Rumania un millon de parados".

De acuerdo a los datos de la Agencia Nacional de Trabajo (ANOFM), actualmente el numero total de desempleados en el pais es de 709.383 personas, una tasa del 7%, una cifra que puede parecer baja si la comparamos con las de España, por ejemplo, pero hay que tener en cuenta que en estas no se cuentan los 3 millones de emigrantes que tuvieron que buscar un puesto de trabajo en el exterior. De hecho, la noticia ha saltado a todas las portadas con un único titular: "Catastrofe".



Parece que comienzan a enterarse que el tan deseado préstamo, unos 19.000 millones de euros en 8 transacciones segun se vayan cumpliendo objetivos, la primera de ellas en febrero, se tendrá que pagar, además de con el lógico interes bancario, con situaciones como que la tasa de paro en Rumania llegue al 10%, un millon de parados, un coste que no se si, cuando los rumanos lo analicen bien, les va a parecer un buen negocio (sobre todo si suman el resto de perjuicios sociales que acentuaran la ya dramática situación actual del pais).

El anuncio del representante el FMI de los probables, si es que todo va bien, un millon de rumanos sin empleo a finales de 2010 ha traido a la mente de muchos unas declaraciones de Traian Basescu antes de las elecciones presidenciales de finales de año 2009, en las que revalido su cargo. En ellas decia literalmente lo siguiente:

"Si vamos a tener un derrapaje, es decir un paro de 10% o mas, no voy a candidar mas. Creo que seria imposible dirigirme a los rumanos entonces cuando lleguemos a esta cifra catastrofica" (17 de mayo de 2009)

¿Alguien cree realmente que cuando se alcance ese porcentaje catastrofico, algo que parece inminente, Basescu dimitira porque no podrá mirar a la cara a los rumanos? Ni hablar. Continuara mirándoles a la cara y riéndose de ellos, como ha hecho hasta ahora, y como hace toda la clase política de nuestras democracias representativas (representativas si, pero no del pueblo, sino de las multinacionales y otros intereses particulares).

Para mas alegria, el antiguo economista jefe del FMI, Kenneth Rogoff, ha declarado para el diario austriaco Der Standard que Rumania esta entre los estados que estan en peligro grave de entrar en bancarrota, incapacidad de pago, sin poder determinarse si sera en breve o en pocos años. Junto a Rumania estan Ucrania, Letonia, Hungria y Grecia (ésta última a las puertas del gran batacazo, mientras sus socios europeos miran para otro lado).

Parece que los rumanos empiezan a verle las orejas al lobo, que poco a poco va perdiendo el disfraz de ovejita con el que vendieron el préstamo del FMI los miembros del gobierno. Pero me temo que ya es demasiado tarde y sus colmillos ya los estan comenzando a sentir en sus propias carnes.

Y lo que les queda...

http://www.adevarul.ro/financiar/fmi-Kenneth_Rogoff_0_197980370.html

El falso problema de las pensiones







Según las declaraciones de Joaquín Almunia, comisario de Asuntos
Económicos de la Comisión Europea, el sistema de pensiones públicas
en España, a fin de garantizar su viabilidad, debe cambiar
sustancialmente retrasando la edad de jubilación y calculando la
pensión basándose en un periodo laboral más largo que el que hoy se
utiliza para calcular la pensión de una persona que se jubila.
Propuestas semejantes las ha hecho Miguel Ángel Fernández
Ordóñez, el gobernador del Banco de España, y más recientemente el
Partido Popular Europeo (al cual pertenece el PP español).
Ni que decir que tales declaraciones han sido especialmente citadas y
ampliadas en los medios de información y persuasión conservadores
y liberales (que son la mayoría), contribuyendo a crear una ansiedad
en la población basada en el temor de que habrá recortes
significativos de las pensiones, necesarios para que puedan continuar
existiendo. Como era previsible, la banca y las cajas están también
promocionando esta ansiedad, pues quieren que la población vaya
corriendo a aquellas instituciones para comprarse seguros de
pensiones privados que sustituyan o complementen las pensiones
públicas.
Los argumentos que se utilizan para cuestionar la viabilidad de las
pensiones, sin embargo, no tienen peso. Veamos. Almunia, para
apoyar sus propuestas, hace referencia a un estudio de la Comisión
Europea que señala que el gasto público en pensiones aumentará
mucho más en España que en la Unión Europea. Según tal informe,
España, que destinó el 8,4% del PIB a la jubilación en 2007, subirá
este porcentaje hasta el 15,1% del PIB en el año 2060, porcentaje
que el informe considera excesivo, puesto que España necesitará
recursos públicos para otros fines –escuelas, servicios sanitarios y
otros servicios públicos– que las pensiones absorberán. Esta
explicación parece lógica y razonable. Parecería que España no
pudiese dedicar tantos recursos, un 15,1% del PIB, en jubilaciones,
pues ello significaría que habría menos recursos públicos para otros
servicios y transferencias. Pero, por muy lógico y razonable que
parezca, este argumento es profundamente erróneo. Y es fácil
demostrarlo.


Supongamos que el crecimiento anual de la productividad es de un
1,5% (una cifra razonable utilizada incluso por el Banco de España)
durante el periodo 2007-2060. En este supuesto, el PIB del año 2060
sería 2,25 veces mayor que el PIB del año 2007. Lo que esto quiere
decir es que si consideramos el valor del PIB del año 2007 como 100,
entonces el valor del PIB en el año 2060 será de 225. Pues bien, los
recursos disponibles para gastarse en otras actividades que no sean
pensiones en 2007 fue de 100 menos 8,4 (siendo 8,4 la cantidad que
nos gastamos en pensiones aquel año), es decir, 91,6. Y en el año
2060 sería el 15% de un valor del PIB igual a 225, es decir, 33. Lo
que quedaría para los no pensionistas sería 225 menos 33, es decir,
192, una cantidad muy superior (más del doble) a la que nos
quedaba para pagar otras transferencias y servicios además de las
pensiones en el año 2007. La sociedad en 2060 tendrá muchos más
recursos para pagar las pensiones y todo lo demás. En realidad, el
gasto en pensiones hace 50 años en España era sólo de un 3% del
PIB.
Hoy es de un 8% (más del doble del de entonces), y ello no quiere
decir que haya menos recursos en España para los no pensionistas
que hace 50 años. Todo lo contrario, hay muchos más.
Otro error es no considerar el aumento de la población que trabaja
como solución a la posible disminución de fondos de las cotizaciones
sociales. Si España tuviera la tasa de participación de la mujer en el
mercado de trabajo que tiene Suecia, habría tres millones más de
trabajadoras pagando impuestos y cotizando a la Seguridad Social.
De ahí que invertir en escuelas de infancia y servicios domiciliarios
que ayuden a la integración de la mujer al mercado de trabajo es una
inversión pública de gran calado que los economistas del Gobierno
español (la mayoría hombres de clase media alta) no habían captado
hasta hace poco.
Por otra parte, el retraso de la edad de jubilación es enormemente
regresivo a nivel social, pues la salud de los ancianos y la edad en
que mueren depende de su clase social. Las personas que están en la
decila superior de renta en España viven diez años más que las que
pertenecen a la decila inferior. Y ello se debe a que el nivel de salud
es mucho mejor en el primero que en el segundo grupo. Las mujeres
de la limpieza del Banco de España tienen a los 60 años el mismo
nivel de salud que un gobernador de tal banco tiene a los 70. De ahí
que pedirle a las clases populares que trabajen todavía dos años más
(algunos incluso piden cinco años más) para pagar las pensiones de
las personas de rentas superiores que vivirán muchos años más es
una enorme injusticia.
Pero el mayor error que Almunia, Fernández Ordóñez y el Partido
Popular Europeo cometen es asumir que el sistema de pensiones
puede colapsarse por falta de cotizaciones sociales. El sistema de
pensiones es uno de los programas públicos más populares de
cualquier país, no sólo entre los ancianos, sino entre la población
adulta. Los intentos fallidos de muchos analistas que han intentado
sustituir la lucha de clases por la lucha de generaciones han
fracasado, pues los ancianos son los padres de los adultos y las
pensiones son la garantía de estabilidad para estos últimos y sus
hijos.
Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas de la
Universidad Pompeu Fabra y ex catedrático de Economía
de la Universidad de Barcelona.