31 de enero de 2010

Palmiro Togliati,Secretario General del Partido Comunista Italiano desde 1927 hasta su muerte en 1964.











La figura de Palmiro Togliatti ha gozado tradicionalmente de buena prensa entre un amplio sector de la izquierda historiográfica. Togliatti es dibujado con tintas que lo caracterizan como un eurocomunista avant la lettre, capaz de influir, junto a Dimitrov, en el viraje frentepopulista del VII Congreso de la Komintern; de dirigir con acierto la línea del PCE durante la guerra de España, evitándole las tentaciones maximalistas de asumir el poder contra sus aliados; y de extraer de la derrota republicana las enseñanzas que le conducirán, desde sus "Escritos sobre la guerra de España" hasta el "memorial de Yalta" -su testamento político-, a la formulación del policentrismo, el abandono del dirigismo soviético y la crítica de la ausencia de democracia en el sistema del "socialismo real".

Togliatti -"Alfredo", para los dirigentes comunistas españoles- se fabricó él mismo, y con la inestimable colaboración de otros, su propia leyenda: arrostró el riesgo de permanecer en España para montar, junto con Pedro Checa, la necesaria infraestructura clandestina del partido cuando el golpe de Casado precipitó el final de la guerra, mientras que el grueso de la dirección comunista abandonaba precipitadamente el país desde el aeródromo de Monóvar, el 7 de marzo de 1939; capturado por los casadistas, junto con Pedro Checa y Fernando Claudín, logró evadir la prisión y poner en marcha las directrices para la evacuación de cuadros y militantes; ante la confusión reinante, con los comunistas combatiendo al mismo tiempo en las calles de Madrid contra los casadistas y las avanzadillas franquistas, elaboró un documento en el que se fijaba la línea del partido, tendente a evitar la reproducción de una guerra civil dentro de la guerra civil; y, en el último momento, con las tropas de Franco pisándole los talones, abandonó España desde la escuela de vuelo de Totana, dejando en funcionamiento una nueva dirección clandestina, encabezada por el vasco Jesús Larrañaga.


En el archivo del PCE se conservan, sin embargo, multitud de informes, realizados por dirigentes y cuadros de todo nivel a consecuencia del impulso de "reflexión" puesto en marcha cuando Stalin preguntó retóricamente a Codovilla, Dimitrov y otros por las causas del "luctuoso final" de la guerra española, que no se compadecen exactamente con la versión de Togliatti.

El “Alfredo” de Monóvar aparece como un individuo preocupado por tener que tomar decisiones propias sin contar con la posibilidad de restablecer la comunicación con la Komintern, cortada por la caída de la emisora de Albacete en manos casadistas. Su captura a las afueras del aeródromo no hace sino aumentar su tribulación: el documento que elaborará a medio camino entre Alicante y la ciudad manchega (y que verá la luz el día 12 de marzo ) contiene formulaciones claramente derrotistas –como la publicación de la deserción de la flota, refugiada en el puerto tunecino de Bizerta, lo que provocará el pánico y la huida precipitada de algunos cuadros esenciales para asegurar la línea de costa Cartagena-Alicante de cara a una evacuación organizada-, y adolece de debilidades tácticas injustificables, como dejar al Consejo de Defensa la iniciativa de negociar o no el cese de los enfrentamientos y la vuelta a la legalidad del PCE sin formular ninguna medida de presión.

Desde el día 9 circulaba otro manifiesto bien distinto, en el que una dirección paralela, encabezada por Jesús Hernández desde su puesto de mando cerca de Utiel, llama a los comisarios y militares comunistas a no relegar el mando ni entregar las armas bajo ningún concepto sin haber conseguido la restitución de la legalidad frentepopulista y sin que hubieran cesado las persecuciones, so pena de emplear contra la Junta casadista las tropas y tanques de la 47 división del XXII Cuerpo de Ejército, al tiempo que se justifica la resistencia de las unidades comunistas que combaten en Madrid. Sin embargo, Togliatti escribirá más tarde que su documento estaba redactado en términos “mucho más enérgicos” que el de Hernández, y que en cualquier caso eran complementarios. Lo cierto es que, según referiría Stepanov en su informe personal, el manifiesto de Togliatti sentó como un tiro entre la dirección ya exiliada en Paris, que acordará en reunión de su Buró Político recomendar a L´Humanité que no procediera a su publicación.

"Alfredo" afirma también que restableció el contacto con Hernández el 12 de marzo, pero no hay testimonio directo de que llegaran a verse, dado que Togliatti parecerá más preocupado en procurar la evacuación de los asesores soviéticos –para lo que necesitaba entrar en contacto con el aparato de la Komintern, que debería enviarle los barcos de la “France Navigation” a tal efecto- que en diseñar la nueva infraestructura del partido adaptada a la clandestinidad que se avecina. De hecho, Togliatti se refugia en una casa proporcionada por su compatriota Ettore Vanni, director del periódico comunista valenciano “Verdad”, desde donde logrará recuperar el contacto con Moscú gracias a la llegada de su mujer, Rita Montagnana, aunque solo podrá obtener el envío de un barco, el Lezardieux.

Mientras Checa, Hernández, Larrañaga y otros se encargan apresuradamente de repartir responsabilidades y funciones entre quienes pasarán a ser la dirección comunista clandestina en el interior, Togliatti redacta un nuevo manifiesto, supuestamente en nombre del Comité Central, con fecha 18 de marzo, en el que vuelca todas las responsabilidades de la derrota en la actitud del Consejo de Defensa. En abierta contradicción con lo que había sostenido seis días antes, la intención que le atribuirán posteriormente disidentes como Hernández o Félix Montiel será la de endosar la derrota en exclusiva a la junta de Casado, dejando incólumes las que pudieran incumbir al propio PCE. Sea como sea, el tercer documento viene a añadir confusión sobre confusión. Tres días más tarde, según él, o el 24 según otras fuentes, “Alfredo” y los últimos dirigentes comunistas en España alzan vuelo rumbo a Orán. Mientras la mayor parte de ellos permanecerán varias semanas internados en condiciones deplorables, Togliatti hará valer su condición de ciudadano soviético para abandonar inmediatamente la colonia francesa.

La figura de Palmiro Togliatti aparece, pues, como la de un kominteriano al uso, probablemente con más capacidad política que otros de pensamiento más esquemático –como Stepanov- o más simple –como Codovilla-, pero no menos dócil a las directrices estalinianas ni menos celoso de la supervisión del partido a él encomendado. Sus posiciones de marzo de 1939 no son las del dirigente reflexivo que ha llegado a la conclusión de la inutilidad de la resistencia mediante el análisis del contexto y extrae enseñanzas útiles para el futuro, sino las del funcionario eficiente que ha de dar carpetazo a un conflicto amortizado por la dirección de la internacional desde finales de 1938 y que algunos de sus protagonistas se empeñan enojosamente en proseguir a despecho de las nuevas necesidades de la geoestrategia soviética.

Togliatto, "Alfredo" o "Ercoli" tardará mucho en llegar a sus célebres conclusiones heterodoxas: no se conoce que alzara una voz discrepante cuando buena parte de la dirección del PCI refugiada en la URSS sea liquidada, como la de otros partidos –el polaco, el alemán…- durante las oleadas de purgas posteriores a 1937. Ni que denuncie las mentiras con que se entablarán procesos como los que, en 1948, costaron la vida a antiguos combatientes de las Brigadas Internacionales, como el ministro del Interior húngaro, Laszlo Rajk, al que se hará confesar que había sido liberado de su cautiverio en el campo francés de Vernet a instancias de la GESTAPO; o como el que laminará a la dirección del partido comunista checo -de la que formaba parte el ex brigadista Arthur London, viceministro de asuntos exteriores- cuyos integrantes serán acusados de “agentes del capitalismo” y “espías al servicio del imperialismo norteamericano”. Su "oscurecimiento transitorio" parece tener más dósis de lo primero que de lo segundo.
http://comunismo.blogia.com/2005/041708--alfredo-ercoli-togliatti.php

Infierno en Haití: niños detenidos por buscar comida mientras EEUU niega la atención médica



EEUU no piensa pagar los gastos médicos de los haitianos afectados por el terremoto
La situación se va complicando cada vez más en Haití: los muertos alcanzan ya los 180.000, la ayuda no ha llegado a la mayoría de los afectados los niños están siendo detenidos por buscar alimento y las enfermedades comienzan a propagarse.

El anuncio de los EEUU por el que se ha hecho saber que no van a evacuar a más haitianos hacia sus hospitales para no pagar los gastos derivados de sus cuidados -hasta ahora menos de 1000 haitianos han sido trasladados a hospitales estadounidenses- ha sorprendido en todo el mundo debido a los 100 millones de dólares que el gobierno que lidera Barack Obama iba a dar a Haití como ayuda para el restablecimiento de la normalidad.

La mayoría de la población afectada por el brutal terremoto que asoló Haití hace más de dos semanas no está recibiendo la ayuda humanitaria que ha enviado la Comunidad Internacional por la mala gestión que los EEUU han realizado en el aeropuerto de Puerto Príncipe. Debido a ello la gente se ve obligada a saquear comercios para conseguir comida para que sus familiares no mueran de hambre.

La desesperación es tal que hasta los niños participan en estos saqueos . La represión no se queda atrás ya que estos niños, aterrados, son detenidos por las fuerzas de seguridad acusados de saqueo, en una realidad donde hace días que no pueden acceder a los alimentos de otro modo.

Esta situación se suma al incremento de las denuncias por parte de la ONU y del Gobierno haitiano del tráfico de menores y de sus órganos, perpetradas por mafias que se aprovechan del caos que se produce en este tipo de catástrofes.

Mientras tanto la Organización Mundial de la Salud ha avisado del rápido aumento del contagio de enfermedades como el sarampión, el tétanos y diarrea. La ONU ha anunciando que para evitar una epidemia las vacunaciones masivas comenzarán dentro de una semana.

Médicos Sin Fronteras confirmó que las reservas de sangre para las transfusiones empiezan a escasear.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, está en Haití representando a la Unión de Naciones del SUR (UNASUR) y ha criticado la tutela estadounidense en la catástrofe, declarando conjuntamente con el presidente Haitiano René Preval, que el gobierno de éste es quién debe coordinar y dirigir la reconstrucción de la isla antillana.

Correa también ha criticado duramente el "imperialismo" de los países donantes porque piensan recuperar el dinero "donado" mediante gastos oficiales o sus Organizaciones No Gubernamentales, lo que incrementará la deuda externa del país.

Mientras tanto los países del ALBA siguen enviado más ayuda, duplicando el combustible gratuito que Venezuela después de condonar la deuda a Haití, está enviando.
Internacional | Gonzalo Sánchez - Tercera Información

Flota Naval Británica se habría retirado de Haití antes del terremoto avisada por EEUU



La Flota Naval Británica fue retirada de las aguas circundantes de Haití justo unos días antes del devastador terremoto, siendo esta la primera interrupción de ese tipo de operaciones navales Británicas en el Caribe desde el año de 1700.
Una flotilla de la Royal Navy podría haber servido de ayuda en las primeras horas después del terremoto de Haití pero debió ser retirado semanas antes del desastre “a causa de las limitaciones presupuestarias”, según lo explicado por el Ministerio de Defensa Británico.

Fuentes de la Marina Británica, dijeron al periódico The Times que por primera vez se experimenta un recorte presupuestario en la Royal Navy de su cobertura en el Caribe desde el siglo XVII.

La fuerza, que generalmente incluye un buque Royal Fleet Auxiliary y una fragata, se despliega en aguas del Caribe para prestar apoyo a los territorios británicos de ultramar, particularmente durante la temporada de huracanes de mayo a diciembre, y para apoyar la “lucha contra el narcotráfico” que, según Gran Bretaña, llegan desde estos territorios hacia Europa. Sin embargo, a la nave Fort George se le ordenó regresar a Gran Bretaña en octubre y la nave Iron Duke regresó el mes pasado. Durante el verano caribeño, el Príncipe William fue desplegado a bordo de la fragata Iron Duke.

Las sospechas señalan un aviso de la Armada de los EEUU para que la flota británica abandonara Haití antes del 12 de enero (día del devastador terremoto).

Las fuentes de la Marina británica dijeron (según The Times) que los buques podrían haber proporcionado asistencia rápida en las primeras caóticas 48 horas después del terremoto. Fort George tiene una gran cubierta para vuelos y puede llevar tres helicópteros, mientras que Iron Duke tiene un helicóptero Lynx.

Fort George es considerado uno de los buques de la Armada de socorro en casos de desastre. "El buque lleva provisiones y equipo para llevar a cabo la asistencia humanitaria y operaciones de socorro en tierra, con capacidad para evacuar a las víctimas en caso necesario, de acuerdo con el sitio web de la Royal Navy. Durante su despliegue, el equipo de Fort George realiza ejercicios de alivio de desastres en Anguila, las Islas Turcas y Caicos y Montserrat.

En una reciente declaración, el Ministerio de Defensa Británico dijo que: "La Marina Real mantiene una presencia marítima permanente en el Caribe para “tranquilizar” a los territorios de ultramar.

"Este año, como parte de un paquete de "medidas de ahorro", la cobertura fuera del período de huracanes se ha retirado temporalmente."

Gana terreno entre los especialistas en armas geo-físicas, la hipótesis de que las autoridades navales Británicas estaban al tanto del desarrollo de un "terremoto experimental" provocado por las Fuerzas Armadas de los EEUU. en Haití.
Aporrea

Cuba, para la reflexión




Estos son tiempos para la reflexión en economía. Tras algunas décadas de predominio neoliberal patrocinado por la escuela de Chicago, la economía mundial se encuentra frente a una crisis de consecuencias imprevisibles, pero en cualquier caso gravísimas. Lo mínimo que se podría pedir al espíritu científico es cambiar los paradigmas, invertir las evidencias, reaccionar, en suma, ante esta bancarrota intelectual que impidió diagnosticar y prever la catástrofe que se avecinaba. ¿Es eso lo que se está haciendo?

Hemos conocido distintas versiones más o menos destructivas del capitalismo, lo mismo que del socialismo. Pero, respecto a la lógica interna que distingue a uno del otro, hay algo que debería hoy interesarnos vivamente. El socialismo puede dejar de crecer, el capitalismo no. El socialismo puede ralentizar la marcha, el capitalismo no.

Pensemos en el ejemplo de Cuba. Al hundirse la URSS, Cuba perdió repentinamente el 85% de su comercio exterior. Su producto interior bruto decreció nada menos que un 33% en términos absolutos. Uno puede hacerse una idea de la catástrofe si se piensa que en Europa nos echamos a temblar ante la perspectiva de perder un punto en el crecimiento previsto. Y a ello se unió un endurecimiento del bloqueo estadounidense. Sin embargo, la gente no murió de hambre en Cuba, no perdió sus zapatos, ni su educación, ni su seguridad social, ni tampoco su dignidad. Lo pasaron muy mal, pero no se enfrentaron al fin del mundo como habría ocurrido con semejantes indicadores en los países capitalistas.

En medio de la actual sacudida, cuando el capitalismo destruye cuerpos en África y puestos de trabajo en España, cuando erosiona sin remedio las condiciones de habitabilidad del hogar humano, cuando para ello tiene al mismo tiempo que recurrir al lubricante de las mafias, al estímulo de los integrismos religiosos, a la restricción de los derechos laborales y al recorte de las libertades, en ese momento, todas las miradas se dirigen, en efecto, hacia Cuba… pero para condenarla y hostigarla. ¿Por qué? ¿Qué pasa allí? ¿El récord de muertos en un solo día? En México. ¿El de sindicalistas y periodistas asesinados? En Colombia. ¿El de pogromos racistas contra inmigrantes? En Italia. ¿Homofobia? En Polonia. ¿Xenofobia institucionalizada y leyes raciales? En Israel. ¿Fanatismo religioso y machismo criminal? En Arabia Saudí. ¿Control de las comunicaciones, suspensión del habeas corpus, tortura, secuestros, asesinatos de civiles? En EEUU. ¿Malos tratos a detenidos, periodistas e intelectuales procesados, periódicos cerrados, corrupción galopante, inmigrantes en centros de internamiento? En España.

Bien, aceptemos que, en este cuadro dantesco, Cuba es apenas un “mal menor”. El que desde Europa y desde España se preste tanta atención negativa al país con menos problemas del planeta –como ha hecho el diputado Luis Yáñez (Público,
9-1-10)– demuestra de sobra, en todo caso, que no es lo malo de Cuba lo que se censura, sino lo que en Cuba se opone a esta lógica dantesca y a sus efectos; es decir, lo que tiene precisamente de bueno.

Los economistas Jacques Bidet y Gérard Duménil recuerdan que lo que salvó al capitalismo en las primeras décadas del siglo pasado fue la organización; es decir, la misma planificación que los liberales identifican horrorizados con el socialismo. Gobiernos e instituciones planificaron sin parar, como siguen planificando ahora, aunque lo hicieron para conservar y aumentar los beneficios y no para conservar la vida y aumentar el bienestar humano. Pero la planificación es ya, como quería Marx, un hecho. Basta sólo cambiarla de signo. En los últimos 60 años, la minoría organizada que gestiona el capitalismo global se ha visto apoyada, a una escala sin precedentes, por toda una serie de instituciones internacionales (el FMI, el Banco Mundial, la OMC, el G-8, el G-20 etc.) que han concebido en libertad, y aplicado contra todos los obstáculos, políticas de liberalización y privatización de la economía mundial. El resultado salta a la vista.

¿Y si planificásemos al revés? ¿Y si prestásemos un poco de atención positiva a Cuba? Esto no lo hemos probado aún, pero lo que intuimos en la actualidad es más bien esperanzador: a partir de una historia semejante de colonialismo y subdesarrollo, el socialismo ha hecho mucho más por Cuba que el capitalismo por Haití o el Congo. ¿Qué pasaría si la ONU decidiese aplicar su carta de DDHH y de Derechos Sociales? ¿Si la FAO la dirigiese un socialista cubano? ¿Si el modelo de intercambio comercial fuera el ALBA y no la OMC? ¿Si el Banco del Sur fuese tan potente como el FMI? ¿Si todas las instituciones internacionales impusiesen a los díscolos capitalistas programas de ajuste estructural orientados a aumentar el gasto público, nacionalizar los recursos básicos y proteger los derechos sociales y laborales? ¿Si seis bancos centrales de Estados poderosos interviniesen masivamente para garantizar las ventajas del socialismo, amenazadas por un huracán?

Podemos decir que la minoría organizada que gestiona el capitalismo no lo permitirá, pero no podemos decir que no funcionaría. Según una reciente encuesta de GlobeSpan, la mayoría que lo padece (hasta un 74%) apuesta ya por otra cosa.
En su artículo, el diputado Yáñez decía amar a Cuba. Por eso, le deseaba lo mejor: incorporarse al capitalismo, justo cuando este ha demostrado su fracaso y su incompatibilidad, al mismo tiempo, con el bienestar humano y con la democracia, con la dignidad material y con el derecho. Nosotros no amamos a Cuba: respetamos a sus hombres y mujeres por lo que han hecho y por lo que siguen haciendo. Quizás a Yáñez le tranquilice pensar en Colombia o en Arabia Saudí. A nosotros nos tranquiliza pensar en Cuba, esa isla donde incluso los límites, los problemas, los errores de la revolución señalan inflexiblemente, desde hace 51 años, la posibilidad histórica de una superación del capitalismo y de una alternativa a la barbarie.

Santiago Alba Rico es escritor

Carlos Fernández Liria es profesor de Filosofía (UCM)

Belén Gopegui es escritora

Pascual Serrano es periodista

Diario Público